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Fuera del plato. Guillermo “Quito” Mariani

Una verdadera lástima. Porque así embarró a muchos. Y sobre todo embarró una cancha que permanecía relativamente limpia, ya que calificó de “turros” a los integrantes de la Corte, dejando de lado todos los aciertos ya constatados y faltando al respeto a sus integrantes ya que los amontonó a todos en la misma bolsa con muchos jueces de quienes se puede sospechar complicidad y corrupción.

La sra. Bonafini, en el entusiasmo de su discurso, no tuvo en cuenta que un exabrupto de esta categoría, además de no ser eficaz en ningún sentido, favorece a quienes desde el otro bando pueden legítimamente acudir a la ridiculización o la denuncia ante la justicia.

Pueden darse explicaciones y encontrar alguna razón en el reclamo de que la ley de medios sea constantemente obstaculizada en su cumplimiento por quienes ven perjudicados sus intereses no compatibles con la verdadera libertad de expresión, y que el fallo de la Corte aparezca como una venganza contra la disminución de su presupuesto. Pero las explicaciones no cuadran ante una descalificación tan absoluta e injusta como la de la fundadora de las Madres de la Plaza, con todo el respeto que ella se merece.

La policía y la Fuerza aérea de Ecuador ensayaron un levantamiento ante la decisión de la Asamblea legislativa de disminuir las retribuciones económicas a sus miembros. Indudablemente se trata de una situación distinta.

Es una lástima, vuelvo a repetirlo. No solamente por las reacciones suscitadas sino porque me parece injusta, al atacar precisamente a esta institución democrática que ha dado abundantes muestras de moderación e independencia en sus definiciones, t está integrada por personas de mentalidad abierta y práctica jurídica.

Que haya detrás una pretensión de respuesta a la disminución del presupuesto por parte del gobierno nacional, puede discutirse desde distintos puntos de vista, pero un organismo que es pedestal de la democracia no puede ser descalificado de un plumazo y por un solo motivo. Aún para el rechazo de la corte adicta del Dr. Saúl Menem hubo paciencia y espera, a pesar de sus pronunciamientos injustos desde una parcialidad manifiesta.

Los ataques a la democracia pueden concretarse de varios modos. Como está sucediendo en Ecuador con la grave sospecha de tratarse de un movimiento incitado por los Estados Unidos (como lo afirma Evo Morales), como lo que nos sucedió varias veces con el pretexto de redimir al país por parte de las Fuerzas Armadas, o también por estos disparos desacertados, como las afirmaciones de la sra. Hebe que contribuyen a debilitar la fuerza de las instituciones que funcionan, aunque puedan objetarse o discutirse algunas de sus acciones.

Los fantasmas represivos no han desaparecido del todo. La ley con media sanción del senado nacional mandando a ser educados por los militares a los chicos y jóvenes que ni estudian ni trabajan es una expresión más de que se cree que “con mano dura” todo se remedia. Que además de ser de derecha no ha logrado históricamente otra cosa que aumentar los problemas. Es de desear entonces que nos acostumbremos a cuidar al máximo lo que tenemos. Hoy ni hace falta golpear las puertas de los cuarteles. Las actitudes destituyentes de poderosas corporaciones nacionales e internacionales, pueden dar por acabados los mejores intentos de democracia participativa. Y hay que permanecer despiertos.

J.G.Mariani (pbro)

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