Danos Tu Paz. Por Pedro Casaldáliga

Danos, Señor, aquella Paz extraña

que brota en plena lucha

como una flor de fuego;

que rompe en plena noche

como un canto escondido;

que llega en plena muerte

como el beso esperado.

 

Danos la Paz de los que andan siempre,

desnudos de ventajas,

vestidos por el viento de una esperanza núbil.

Aquella Paz del pobre

que ya ha vencido el miedo.

Aquella Paz del libre

que se aferra a la vida.

La Paz que se comparte

en igualdad fraterna

como el agua y la Hostia.

 

Pedro Casaldáliga

Obispo Emérito de Sao Felix, BR

 

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