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¿Paranoia fantaseosa o sospecha fundada? Por Guillermo “Quito” Mariani

Las  declaraciones, medio en serio medio en broma, del presidente Chávez sobre la posibilidad de que la cadena de apariciones de cáncer en los mandatarios más definidos a favor de la constitución del bloque latinoamericano, ( que últimamente se pronunciaron por la negativa absoluta en el CELAC de suministrar combustible a los barcos ingleses de paso a las Malvinas), sea efecto de una maniobra farmacológica estadounidense han sido presentadas como ridículas por una cantidad de medios.

Pero me he puesto a revisar la historia inmediata y se me ocurren estas preguntas.

¿Es una exageración la constatación de que el virus del SIDA fue introducido en Africa por experiencias estadounidenses con monos? ¿Es una fantasía que en el nordeste brasilero, durante la década de los setenta, la experiencia de drogas para disminuir la natalidad que se aplicaban gratuitamente a personas engañadas con la absoluta inocuidad del medicamento y sus ventajas para la salud general, produjo en varios casos, graves deformaciones en recién nacidos? ¿No se ha probado que el invento de que Irak poseía armas químicas de destrucción masiva no tenía otro fundamento que arrasar una cultura ancestral,  oscurecida en un momento por el supuesto dictador Sadam Hussein, para hacerse dueños del petróleo? ¿No tiene ningún fundamento la sospecha de que el desastre de las torres gemelas fue planeado con complicidad del Pentágono y la señalación de Bin Laden y su posterior misteriosa ejecución como el gran terrorista internacional, traía detrás el propósito de atemorizar a todos los que se resistieran a suministrar sus riquezas naturales y subordinación a los Estados Unidos? ¿Está absolutamente claro para todos que Estados Unidos se puso a la cabeza de la intervención en Libia para restablecer la democracia como el gran tesoro de la humanidad libre, o hay argumentos serios para justificar la incalculable y oculta cantidad de víctimas causadas hasta la tortura y asesinato de Kadafi, que han dejado un país en ruinas? ¿no se conoce judicialmente la incidencia de las fumigaciones de la soja con glifosato y endosan en la multiplicación de los enfermos de cáncer en las zonas cercanas? La “mafia de los medicamentos” entre nosotros, constituye ciertamente un delito criminal en cualquiera de sus aspectos de comercialización de productos vencidos o en la fabricación adulterada de los mismos. Una mafia que supone complicidades más allá de los laboratorios y farmacias. Pero todo eso resulta un “poroto” frente a las experiencias que continúan realizándo en todas partes las grandes empresas farmacéuticas con el pretexto de aplicar nuevas y más eficaces drogas para dolencias antiguas. He vivido personalmente la experiencia de una droga (AVE5026) supuestamente destinada a evitar las coagulaciones posteriores a las grandes cirugías, que conllevan a veces resultados fatales. Aplicada antes de mi operación de colon, cuando todo había funcionado perfectamente, sin otro elemento extraño que la aplicación de esa droga, al día siguiente de la intervención exitosa, se produjo una hemorragia total con peritonitis. La solución; una nueva cirugía de urgencia. La consecuencia inevitable: un “ano contra naturam” y un largo restablecimiento para volver a la normalidad. Ninguna de las garantías aseguradas por el  protocolo EFC6520 se cumplieron, aduciendo que no se trataba de un efecto de la droga aplicada. Patrocinador de la experiencia Sanofi-Aventis Argentina S.A. ¿Paranoia o sospecha fundada?

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