Domingo 29 de Enero de 2012 . 4to.durante el año litúrgico (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Mc 1,21-28)

Jesús llega a Cafarnaún y va a la sinagoga poniéndose a enseñar. Todos se admiraban porque enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Un honre poseído por un espíritu impuro, estaba en la Sinagoga y empezó a gritar: ¿Qué quieres de nosotros Jesús Nazareno? ¿has venido para acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios.

Jesús lo increpó diciendo: Cállate y deja tranquilo a este hombre. El espíritu malo le produjo una convulsión y con un gran alarido el hombre quedó tranquilo.

Todos, asombrados se preguntaban ¿Quién es éste que enseña de una manera nueva y lleno de autoridad manda a los malos espíritus y éstos le obedecen? Y su fama se iba extendiendo por todas partes en la región de Galilea.

Síntesis de la homilía

Jesús llega a su ciudad, Cafarnaún, cercana a Nazaret, y como reconocido maestro  itinerante, comienza a enseñar. Lo hace de tal modo, que la gente se maravilla. Acostumbrados a escuchar a los escribas que fríamente recitaban una lección intimando a que los presentes escucharan, este hombre que hablaba libremente, convencido en lo más hondo de lo que enseñaba y trataba de trasmitir, cayeron en la cuenta de que su autoridad no era simple atribución de un funcionario sino proveniente de su más honda convicción y compromiso.

Un hombre que estaba en la Sinagoga y tenía impulsos no controlados mentalmente, protestó  indignado de que les estuviera enseñando cosas nuevas contrariando la rutina de los escribas y le reprochó que quisiera acabar con ellos. La exclamación posterior: “sé quien eres, el santo de Dios”, no fue una profesión de fe sino una advertencia para todos, del peligro en que se ponían escuchándolo.  Jesús lo manda callarse y, después de una convulsión el hombre se aquieta.

Las dos cosas llaman la atención de los cafarnaítas. La calidad de su enseñanza y su serenidad para afrontar la lucha con los que para ellos eran los malos espíritus (generalmente enfermedades mentales consideradas incurables)

El asombro de los oyentes se trasmite de boca en boca y crece de este modo la fama de Jesús en Galilea, que no pueden detener ya los escribas y fariseos.

Hay una sugerencia muy importante en los detalles del relato. Muchos de los que enseñan lo hacen simplemente como funcionarios que cumplen una orden. Es frecuente encontrar en nuestra iglesia ministros que sin ningún interés personal de calidez en la comunicación, leen los ritos y ´dandoles un sentido mágico  los convierten en inaceptables para muchos que ya han dejado de ser niños. Enseñar con la autoridad de la verdad, la sinceridad y el compromiso es el único modo legítimo y eficaz de evangelización.

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