Homilias DominicalesJosé Guillermo Mariani

Domingo 5 de Agosto de 2012 – 18 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.6,24-35)

Cuando la gente, al otro lado del lago, encontró de nuevo a Jesús le preguntaban ¿cómo viniste acá? Jesús les dijo: Estoy seguro de  que uds. me buscan porque han comido hasta llenarse y no porque hayan entendido las señales fuera de lo común-  No se afanen en trabajar por la comida que se acaba, sino por la que permanece, la que les da vida eterna. Esta es la comida que les dará este hijo d hombre porque el Padre ha puesto su sello en él. Le preguntaron: ¿Qué debemos hacer para saber cuáles son las obras que Dios quiere que hagamos? Respondió jesús: lo que Dios quiere que hagan es que crean en aquel qué él les ha enviado. ¡Qué señal nos das para que  te creamos? Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el mana del desierto, como dice la Escritura “Dios les dio a comer pan del cielo” Jesús contestó: les aseguro que no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que  mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y da vida al mundo. Y ellos dijeron “Señor danos siempre de ese pan!”

 

Síntesis de la homilía

El discurso de Jesús en este capítulo 6to de Juan es el más largo de sus enseñanzas. Y no resulta fácil de entender ni para los que lo rodeaban ni para nosotros. Hay algunas cosas claras que constituyen pistas para descifrar el sentido a la vez simbólico y realista del pan como alimento de vida, que es el tema central. Jesús habla de su carne es decir, su humanidad. Con referencia a la eucaristía los sinópticos hablan de cuerpo y sangre como entidades distintas. Para Juan “carne” abarca la humanidad de Jesús, todo lo que él es como personas y como enviado de Dios, reflejo de Dios, revelación del Padre. Su lenguaje resulta por eso duro para los judíos: ¿cómo el Dios espíritu va a estar identificado con un simple ser humano? ¿Y admitirlo a él así, como ser humano, puede resultar alimento para la vida duradera?  Esas dificultades son las que aparecen en el desafío ¿qué obras haces para que creamos esto y confiemos en ti? El ejemplo del maná en el desierto es contrapuesto por Jesús, alejándose de esa comida material a esta otra, que es él mismo para darle a la vida humana,sentido de permanencia y profundidad.

Las interpretaciones de estas afirmaciones del maestro, siembran dudas y objeciones que producen el efecto de alejamiento de muchos. Quedan los doce, los elegidos por él, los amigos que tampoco entienden pero que permanecen fieles a la persona por la que han abandonado todo.

Cuando se habla simplemente de comer el pan que produce la vida, todo aparece como una cuestión o invitación pasiva a recibir un favor. Sin embargo Jesús la pronuncia como un desafío. Si no comen no tendrán vida. Quiere decir entonces que comer no es sólo recibir sino asimilar e interiorizar lo que se recibe. La humanidad de Cristo que se nos entrega nos compromete a vivir, siguiendo los valores de esa humanidad. El seguimiento no es afectivo o basado en creencia voluntarista, sino actitud fundamentada en la confianza del proceder humano de Jesús para llegar a identificarse con él.

Por eso es más cristiano que el que abre la boca para recibir el pan el que es capaz de dar un abrazo al que está a su lado o el que arriesga ponerse en el lugar del otro para comprender y colaborar a su felicidad. La habitual característica mágica  con que se viven los sacramentos, no es sólo ingenuidad que falsea la realidad sino desfiguración alienante de un compromiso profundo con la realidad del hombre.

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