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Homilías Dominicales. Domingo 2 de febrero de 2014. 4° durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (mt. 5,1-12)

Al ver Jesús el gentío, se subió a la montaña, se sentó y se le acercaron los discípulos. Tomó la palabra y se puso a enseñarles así:

Dichosos los que eligen de corazón ser pobres porque ellos tienen a Dios por rey.-

Dichosos los que sufren porque ellos son los que van a recibir consuelo.

Dichosos los sometidos porque ellos van a poseer la tierra.

Dichosos  los que  tienen hambre y sed de esa justicia porque van a ser satisfechos.

Dichosos los que  ayudan a otros porque ellos van a ser ayudados.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz porque a esos los va a llamar Dios “sus hijos”

Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque su Rey es Dios.

Dichosos ustedes cuando los insulten, los persigan y calumnien de cualquier modo por causa mía. Ellos son los mismos que persiguieron a los profetas que vinieron antes que ustedes. Estén contentos porque Dios será su recompensa.

 

Síntesis de la homilía

No es cuestión de fijarse y enumerar las múltiples interpretaciones que se han dado a este sermón llamado del monte con que Mateo inicia prácticamente la proclamación del reinado de Dios como futuro de la humanidad, para muchos difícil de entender y aceptar.

Algunas claves no pueden dejarse de lado.   1ra. Los “pobres de espíritu” a los que se hace alusión para comenzar la propuesta, no con ciertamente los de espíritu mezquino, discapacitados intelectualmente, ni tampoco los que acumulando riquezas se contentan con tener compasión o lástima de los que no las poseen. 2da. No se trata de una afirmación de que pobres, `perseguidos, oprimidos, torturados o sufrientes, tienen que vivirlo con alegría porque en otra vida serán recompensados. No! Jesús proclama un reinado de Dios en la tierra, en el cambio de las relaciones humanas.   3ra.Sería absolutamente contradictorio y contra el sentido común elemental que Jesús quisiera afirmar que ser pobre, llorar, sufrir, ser oprimido o perseguido trae felicidad. Su visión es de futuro, de un futuro que él imagina realizado por los que sigan las huellas de su mensaje y su modo de vivir y por eso anuncia como presente. 4ta.  4ta. Consecuencia de esto es que la enumeración de resultados constituye un programa para la acción de los cristianos. Un programa para realizar personal, familiar y socialmente, en la medida en que podamos hacerlo día a día en la historia y circunstancias concretas que nos toca vivir. Un programa en constante renovación y exigencia que sólo puede cumplirse logrando remedios parciales de las situaciones de angustia e injusticia.

El sentido del proceder de Jesús que ha madurado en compañía de su padre y su madre el contenido del reino de Dios proclamado y prometido por los profetas  e interpretado siempre como una  realidad terrenal devolviendo la soberanía sobre todos los pueblos a Israel su elegido, es ese precisamente. Una firme orientación a cambiar, desde el momento en que la propuesta es aceptada, las características de las relaciones humanas. Para ir marchando desde la opresión a la justicia, desde el dominio a la libertad, desde las diferencias irritantes hacia la igualización, desde los enfrentamientos al amor, desde las uniformidades impuestas a la conciliación de las diferencias. Ése es el reinado de Dios, el cumplimiento de su querer. que Jesús ha testimoniado con su mensaje y su vida. El que tiene que iluminar  nuestros caminos en búsqueda de la felicidad para todos-

 

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