Homilias DominicalesJosé Guillermo Mariani

Homilias Dominicales. Domingo 15 de febrero de 2015 – 6to.durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc. 1,4045)

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo “Si quieres, puedes limpiarme” Jesús, conmovido extendió su mano y lo tocó, diciendo ¡Claro que quiero que quedes limpio! Y los signos de la lepra desaparecieron. Jesús lo despidió entonces advirtiéndole seriamente: “No se lo cuentes a nadie pero vé a presentarte al sacerdote y entrega por tu curación, la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.

Sin embargo, apenas se fue, el hombre empezó a contarlo a todo el mundo divulgando lo que le había pasado. Así que ya jesús no pudo entrar a las ciudades y pueblo y debía quedarse en los espacios libres porque de todas partes acudían a verlo.

 

Síntesis de la homilía

Los tres evangelistas sinópticos colocan este hecho al comienzo del evangelio, como primer milagro de Jesús. Juan, en cambio, afirma que el primer milagro y el que motivó la fe de los discípulos, fue el de las bodas de Caná. ¿Cómo explicar esta contradicción que si uno lo examina profundamente es bastante importante? Hay varias explicaciones.

Entre ellas, la de que Juan (escritor de fines del siglo 1ro.) considera que entre los siete signos admirables (milagros) que él relata, el primero en orden jerárquico de importancia es el referido al amor humano expresado en la fiesta de bodas que, al mismo tiempo es anticipo del banquete definitivo del Reino de Dios. Se comenta también que el amor es como el principio y la raíz de todas las sanaciones que puede experimentar el ser humano y es por eso el mandamiento nuevo de Jesús de Nazaret.

La enfermedad considerada como lepra, no era específicamente la que hoy se conoce específicamente con ese nombre. En muchas oportunidades se trataba de inflamaciones cutáneas acompañadas de prurito y molestias que iban agravándose y fácilmente se contagiaban. Pero estaba declarada legalmente enfermedad impura(asociada de alguna manera a la impureza interior) y el Levítico indica una cantidad de particularidades para identificarla. Lo impuro no podía tener contacto con lo puro y por eso la acción de jesús de tocar al leproso es una actitud de rebelión contra esa prohibición y a la vez un gesto que lleva tranquilidad al rechazado por todos. Eliseo en el libro 1ro de los reyes cura un jefe del ejército sirio indicándole un baño septenario en el Jordán.

A pesar de esa contravención escandalizante para los fariseos Jesús indica al hombre curado presentarse al sacerdote que debe constatarlo e integrarlo nuevamente a la comunidad de los puros. Porque la inserción social es considerada por él como una realidad beneficiosa para la salud integral.

El secreto acerca del suceso entusiasmante en primer lugar para el beneficiario directo

Obedece, como en otra oportunidades a que Jesús no quiere ser confundido con un taumaturgo, ( o mago sanador) de los que abundaban en su tiempo, sino que le interesaba proclamar lo valores que hicieran crecer el reinado de Dios que él se sentía destinado a predicar e instaurar.

La popularidad de Jesús iba creciendo y la multitudes lo rodeaban como a un verdadero líder social preocupado y continuamente abocado a solucionar los problemas que se le presentaban. Al mismo tiempo esa popularidad constituía una defensa frente a las acechanzas que se le tendían desde el poder imperial y el religioso . Tener como testigos a gente sencilla resultaba muy importante para poder continuar su vocación de predicador del reino. No se trataba sin embargo de una popularidad barata lograda con falsas promesas o engaños retóricos. Seguramente para Roma y el Templo, era un populismo superficial que por el momento no ofrecía problemas. No tardaron mucho tiempo en cambiar de parecer.

 

 

 

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