Y ahora…colibríes! Por Guillermo “Quito” Mariani

La inseguridad ciudadana, nacional e internacional ha cobrado gran importancia en los discursos políticos de los últimos tiempos. La campaña antiterrorista global lanzada por Estados Unidos durante la presidencia de Bush, además de la insistencia de la prensa mundial en destacar desde los más pequeños hasta los más terribles actos de agresión injusta, ha difundido, al menos en Occidente, una sensación de constante inseguridad.
Hay que reconocer que constituye un verdadero problema esto de no poder vivir tranquilos a pesar de los perros, las rejas, la vigilancia de los agentes privados, la actuación policial, la disponibilidad de instrumentos tecnológicamente avanzados para la represión del delito o la preparación detallista (suministrada por la SOA), de los responsables y ejecutores de las acciones de contención. Sería ingenuo también, prescindir en este contexto de la poderosa influencia de los medios opositores al gobierno para difundir discursos encendidos de pasión política partidista, al estilo Blumberg, Bergman o el representante del arzobispado de Buenos Aires pbro. Fernández Caride.
Éste es un problema cercano, y mundial. No se puede pasar por alto que internacionalmente hay todo un clima de represión agresiva, conducido indudablemente por los Estados Unidos que, con pretexto de seguridad antiterrorista intentan establece bases militares en todas partes. Y que, con la seguridad de su paraguas antimisilístico ofrece extender su protección a lo países petroleros vecinos a Irán. Esgrimiendo pretextos semejantes al que utilizó para arrasar a Irak, después de declarar enemigo mortal a Bin Laden, a quien había utilizado en otra oportunidad, brindándole armas para atacar a los rusos que invadían Afganistán, con el objeto de que favoreciera así sus propios intereses.
La seguridad internacional está dependiendo absolutamente del espionaje y las armas. Aparece ahora un nuevo instrumento de observación y espionaje. Con financiamiento del Pentágono, la empresa “Aero Cironment” ha logrado la figura exacta de un colibrí con su tamaño de 16 ctms entre los extremos de las alas que se agitan con las misma velocidad hasta hacerlas imperceptibles, de las del vistoso pajarito que nos deleita, con un peso de 19 gs. y otros detalles como la posibilidad de funcionar en ambientes cerrados, que lo convierten, por la cámara incorporada a su cuerpo, en un perfecto “agente secreto” utilizable en mil circunstancias diversas, para violar cualquier intimidad.
La seguridad estadounidense proyectada hacia los enemigos de afuera, no ha logrado ni parece que lo conseguirá, evitar acontecimientos como las matanzas de Columbine con 12 alumnos víctimas y un profesor, ni la de la Escuela técnica de Virginia con 30 asesinados, que se destacan entre otros acontecimiento similares. Todo lo cual no ha sido ni para ellos ni para nosotros suficiente lección para convencernos de que para lograr seguridad es indispensable no crearse enemigos, no vivir de traiciones, no anular con represiones, no fomentar las desigualdades irritantes. Quizás nunca pueda lograrse la “inseguridad cero” pero una acción que ataque las verdaderas causas, haría posible no desperdiciar tantas inteligencias investigadoras, para engañarnos con pequeños pajaritos mortales, y sembrar mayor equidad en el acceso a los bienes de la educación, la salud y la justicia distributiva.

ULTIMAS NOTICIAS DE LA CRIPTA “El Interventor no se negocia” Por Nicolas Alessio

Como lo veníamos afirmando, el “interventor”, el Padre Pedro Torres, no se negocia. El es el encargado de amonestar, corregir y vigilar a una comunidad que se animó a vivir el ideal de la Iglesia de los Pobres, en conjunto de cientos de miles de cristianos y cristianas. Eso, la derecha religiosa no puede tolerarlo. Tiene que poner orden.

No es Ñañez contra Víctor Acha, es el Vaticano contra la Iglesia de los Pobres
La “derecha religiosa” no perdona

La consagración episcopal de Marcelo Cuenca fue todo un aviso. En una Arquidiócesis que tímidamente quería abrir la participación de la comunidades en su diseño pastoral, el sacerdote que abiertamente representa a los sectores reaccionarios, conservadores, fundamentalistas, y que también abiertamente se oponía a estos “tímidos” avances, no solo es nombrado Obispo por Benedicto XVI si no que el embajador vaticano viene a su consagración en la mismísima Catedral de Córdoba, en las narices de Carlos Ñáñez quién trato que tal afrenta pasara desapercibida y olvidada para la opiñón pública. El acontecimiento no fue comunicado a la prensa. El Grupo Enrique Angelelli decía en el texto “Para qué y quién elige un obispo” : “No podemos dejar de señalar con estupor que, otra vez, desde el más alto poder eclesial jerárquico y monárquico, se fortalece una línea conservadora, restauradora, derechosa, afín a corrientes como el Opus Dei. No es la primera vez, no sucede solo en estos pagos” de Marzo del 2010

El grupo de “curas casados”, mejor, “curas autónomos” (porque siguen siendo curas pero no dependiendo de ningún obispo) en el Documento “Haciendo memoria de nuestro andar”, del 12 de Junio del 2010, recordábamos que, entre nuestros posibles objetivos, o perspectivas que nos identifican, decíamos:
“mostrar otro rostro de Iglesia Posible al servicio de Otro Mundo Posible: plural, abierto, solidario, liberador…ayudaría a desmontar algunas “máscaras” de la Iglesia oficial…”

El enfrentamiento cultural de esta Iglesia oficial con gran parte de la sociedad argentina, y dentro de su propio seno, en torno a la ley del “Matrimonio Igualitario”, desnudó, una vez más, su rostro conservador, autoritario, dogmático, patriarcal y excluyente para con todos y todas los que entendemos que “es posible otra Iglesia y otro mundo”. Esta contienda se agudiza en la Diócesis de Córdoba.

Los sectores de la derecha eclesial conservadora, no van a perdonar la voz que, desde este lugar, desafió a toda la parafernalia episcopal y sus aliados. Una voz que desde hace años viene siendo un eco de la voz de los profetas y los mártires.
Ese “rostro” despiadado de la institución eclesial se traduce en acciones, gestos y discursos que dañan al conjunto del pueblo de Dios y al conjunto de la sociedad de la que formamos parte.

La Institución Iglesia, no solo es funcional a las ideologías de dominación, si no que forma parte de esas mismas ideologías. En este sentido, debe ser denunciada, desenmascarada y combatida. En muchas ocasiones, algunos de nosotros, hemos expresado “ya no nos interesa más nada la Iglesia”. Y es cierto, ya no nos interesa más nada de todo lo que tenga que ver con aquel “rostro” antievangélico de la Institución, su ritualismo, su dogmatismo , su canonicismo, su burocracia. Pero sí nos interesa esa Institución, en la medida que hace daño a la conciencia ética de la humanidad, queriendo imponer un modelo cultural de dominación, aunque se revista del ropaje lingüístico actualizado. La “restauración conservadora” iniciada en período de Juan Pablo II, ha tomado, con Benedicto XVI, nuevos bríos, más enérgicos, más decididos, mas punzantes.

En este sentido, no hay que temer palabras como “enfrentamiento”, “batalla” o “combate”. Esta Institución debe ser combatida, al mejor estilo jesuánico como cuando enfrentó a los mercaderes del templo.

Algunos intentarán hacerlo desde la trinchera “del adentro”, en Parroquias, Colegios u Organizaciones que pertenecen a la Institución. Otros lo harán desde la trinchera “del afuera” institucional. Ocupar uno u otro lugar es una decisión siempre compleja, difícil y con contradicciones. Hay que respetar la decisión que cada uno desde su propia experiencia de vida tome como aquella que, aquí y ahora, le parezca la mejor. No caben posturas únicas.

En este conflicto inevitable, el uso de los Medios de Comunicación Social, es imprescindible y urgente. La Institución no le teme al poder económico, ni al poder político, le teme al “cuarto poder”. Porque solo este poder comunicacional puede ir directo al lugar más fuerte y, a la vez, al “talón de Aquiles” de la Institución: el ocultamiento. La Institución guarda celosamente sus secretos más íntimos, y esa verdad bien cuidada es fuente de poder. Pero cuando esa muralla es derribada por los MCS y se desnuda esa verdad silenciada, pierde poder y tambalea su seguridad.
En el caso de la Parroquia de Nuestra Señora del Valle, no se quiere intervenir cuanto antes, por tratarse de una comunidad parroquial en particular o por su Párroco, Víctor Acha, como si se tratase de un problema personal.

Se quiere arrasar con esa “otra Iglesia posible”, con lo mejor de sus luchas en Latinoamérica y en todos los Continentes. Estos hechos son solo un paso más en tal dirección. No es un hecho aislado, es un programa preconcebido, en continuidad con aquellas dos intervenciones vaticanas, con las que se quiso destruir a los teólogos de la Liberación y a sus teologías. Y en esto hay que reconocer que son coherentes con su modelo imperial. Cuanto más hemos avanzado nosotros en la concreción de “otro modelo”, ellos deben acentuar sus mecanismos de control, castigo y censura. Deben extirpar desde la raíz las fuentes de la heterodoxia, la división y el escándalo.

Aquí no hay diálogo posible, porque no hay puntos en común desde donde dialogar, son visiones antagónicas, aquí solo queda el enfrentamiento. Son dos proyectos irreconciliables. Muchas veces lo hemos expresado diciendo “no creemos en el mismo Dios”. Expresión metafórica que dice “no tenemos nada en común”. Se trata de una contienda cultural, la Institución quiere “conservar” el poder y su modelo hegemónico, nosotros queremos asumir el momento histórico que vivimos “con talante crítico y aperturista” porque entendemos que estamos viviendo “un cambio radical de civilización, frecuentemente ignorado por estas instituciones“ (cfr. Doc. Antes citado)

La estrategia de “las cartas”, la juntada de firmas, adhesiones, reuniones en la curia, es válida, pero insuficiente. Cuanto más insuficiente si estas acciones quedan bien guardadas entre cuatro paredes obispales. Hay que sumar otras acciones de mayor envergadura, contundencia y visibilidad. Y hay que hacerlas lo más públicas posibles. Con llegada a la sociedad en su conjunto. “Gritar desde los tejados, a tiempo y a destiempo”. E incluso, reapropiándonos de los signos que son del pueblo de Dios y no de sus jerarcas. Como la mesa compartida, entre otros. Si nosotros “celebramos” la eucaristía, estamos tomando en nuestras manos lo que es nuestro, desenmascarando a aquellos que se creen dueños “del sagrado”. Ese “sagrado” es popular, es de todos y todas. Como se hizo el Sábado 17 de Julio, en la Parroquia San Cayetano, luego de la prohibición arzobispal, donde participamos concelebrando la “misa de la resistencia” y luego hemos seguido participando de las “misas prohibidas”, en La Cripta, el 4 de Agosto, y de nuevo, el 7 de Agosto, en la plaza de Altamira.

Es el momento de continuar en este andar, de “manifestar con acciones y compromisos públicos, con gestos y escritos, a través de los medios y de otras redes de comunicación virtual, este nuevo paradigma de comunión y de organización” (Idem) que no se reduce ni se limita a “lo religioso”, si no que, por el contrario, presupone y se orienta a un modelo nuevo de humanidad.

Este es el desafío inmenso. Limitarlo a casos personales, o a situaciones de comunidades particulares, por más importantes que sean, es perder la perspectiva del conjunto. Ellos, la Institución, tienen esa perspectiva global. Avanzan por todo. No podemos quedarnos solo en una resistencia intimista. Hay que enfrentarlos donde más les duele, al estilo de aquella luz que ilumina las zonas oscuras de la realidad y la intimidad de los corazones y sus veladas intenciones.

Pbro. Nicolás Alessio
6 Enero, fiesta de la Epifanía del 2011

Beatificación de un Papa polémico y contradictorio. Por Somos Iglesia

El Papa Juan Pablo II, cuya beatificación se celebrará el 1 de mayo de 2011, fue un
Pontífice de grandes contradicciones. Su tragedia reside en la discrepancia entre su compromiso con la reforma y el diálogo en el mundo y su regreso al autoritarismo dentro de la Iglesia.
Su inclinación hacia el autoritarismo espiritual contribuyó a la mayor tragedia de su mandato como Papa: el abuso sexual de miles de niños en todo el mundo.
Apoyando a la jerarquía de la Iglesia por encima de las necesidades del pueblo, Juan Pablo II perpetuó un ambiente contaminado en el que a los sacerdotes se les permitió, a menudo repetidamente, el abuso sexual de los niños, manteniendo la conducta delictiva en secreto para la preservación de la imagen pública de un liderazgo sin tacha.
Tal vez una de las mejores evidencias de este hecho se ve en la fuerte relación de Juan Pablo II con la Legión de Cristo y de su fundador Marcial Maciel. Maciel ha siso acusado de décadas de graves abusos contra mujeres y jóvenes, muchos de los cuales quedaron ocultos, debido en parte a los estatutos de 1983, que Juan Pablo II aprobó para la orden religiosa de Maciel, los cuales exigían secreto y prohibían la crítica de su fundador.
Fue la misma necesidad de Juan Pablo II de un control jerárquico la que también condujo a la contención de la teología, con un hiriente impacto en la vida de los pueblos. Su intento de desacreditar a la teología de liberación dejó a miles de personas que trabajaban por la liberación sin el pleno apoyo teológico y eclesial que se merecían, mientras que sufrían bajo regímenes políticos brutales.
El autoritarismo espiritual también se hizo patente en el intento de Juan Pablo II de suprimir el discurso sobre la igualdad de género que, a su vez, privó el mundo católico de las aportaciones que la mujeres traerían al liderazgo de Iglesia. Su postura contra las lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales (LGBT) lo coloca en complicidad con Iglesias locales y gobiernos que siguen negando la igualdad civil y moral de las personas LGBT. Además, sus repetidas condenas al empleo del condón complicaron la opción moral de millones de personas en el mundo entero que intentaban prevenir la extensión de VIH/SIDA y promover la salud sexual.
El Movimiento Internacional Somos Iglesia cree que la beatificación y canonización en última instancia, no debe medirse por el hecho de si un “milagro” se puede atribuir a una persona en particular, sino más bien, por la constatar si la vida de alguien encarna verdaderamente los valores de Cristo, que busca, no el poder, pero sí el bienestar del pueblo de Dios.
Antecedentes:
El Movimiento Internacional Somos Iglesia, fundado en Roma en 1996, tiene miembros en más de veinte países en todos los continentes y ha establecido una red por todo el mundo con grupos de reforma de similar pensamiento.

Somos Iglesia es un movimiento internacional dentro de la Iglesia Católica Romana y apunta a la renovación sobre la base del Concilio Vaticano II (1962-1965). Somos Iglesia comenzó en Austria en 1995 con un manifiesto de personas católicas, como respuesta al escándalo de pedofilía del antiguo Cardenal de Viena/Austria, Hans-Hermann Groer.

Paralelismos impensados

Gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, es una definición de democracia que debemos a Abraham Lincoln. Se funda en la visión de Juan Jacobo Rousseau que en su Contrato social, la imaginaba como la forma más perfecta de gobierno, en que la situación de igualdad y libertad de los ciudadanos permitía que todos intervinieran en la toma de decisiones que les interesaban. Esta democracia directa, hoy imposible de practicar, fue evolucionando poco a poco hacia la participativa en que el pueblo gobierna por sus representantes elegidos libremente. La experiencia de ese régimen fue decepcionando paulatinamente, en la medida en que los elegidos ya no se consideraron representantes del pueblo y sus intereses, sino obedeciendo a las instrucciones de los “partidos” políticos, es decir a una parte de la sociedad. Así nació la democracia de las mayorías, en que el objetivo de quienes se proponen como representantes del pueblo, consiste en enfocar sus energías a lograr la mayoría en los períodos eleccionarios. Generalmente, en las democracias de este tipo, faltan los mecanismos de permanente participación popular (a no ser algunos plebiscitos) que impidan que los elegidos como representantes, se transformen en prescindentes de los intereses de la población. La búsqueda de las mayorías que consagran a los representantes, se convierte entonces en el principal y a veces único objetivo. No importan engaños, falsedades, denuncias infundadas, promesas gigantescas. Se trata de obtener mayorías para ser árbitros de los destinos de una sociedad. Eso se denomina “campaña política”
Pero las condiciones explícitas o tácitas de todos los defensores de la democracia, implican igualdad y libertad. El capitalismo ha renunciado a esos principios estableciendo diferencias y presiones despersonalizantes en base a la posesión y acaparamiento de bienes materiales, con aprovechamiento y exclusión de los más débiles.
Las monarquías que, en realidad, fueron dictaduras envueltas con un sentido religioso y hasta piadoso de acercamiento de las majestades al pueblo, se deslizaron hacia las aristocracias fundadas también en desigualdades y falta de libertad.
Y aquí aparece un paralelismo con nuestras democracias, que en base a los capitales de que se dispone en determinados sectores, suprimen o ensombrecen la igualdad y la libertad. Ambas condiciones se basan en la capacidad del hombre para pensar. Y así lo que daña o contraría esa capacidad impide radicalmente la democracia y la degenera. Si la necesidad de tener dos o tres trabajos no permite a los individuos ni descansar ni compartir; si por la influencia omnipotente de los medios de comunicación monopolizados, los juicios sobre la realidad son inyectados lenta y permanentemente en los oídos y la inteligencia; si el ascenso y el prestigio social dependen casi absolutamente del dinero, en el campo científico, laboral, artístico y hasta educacional, las democracias conservan un paralelismo lamentable con las otras formas de gobierno. Anulando la igualdad y la libertad del razonamiento propio, se deterioran y resultan a veces contra y no para el pueblo.
La propuesta entonces, no es volver a las monarquías (aunque la iglesia ha encontrado en este régimen el modo de mantener su poder) ni a las aristocracias y mucho menos a las dictaduras. Hay que tomar conciencia de las deficiencias democráticas para subsanarlas y superarlas.
José Guillermo Mariani (pbro)

Conferencias de Dr. Carlos Dominguez Morano, SJ – Agosto 10 al 12

El Área de Pastoral de la Universidad Católica de Córdoba invita a las Jornadas de Psicología y Espiritualidad, que se llevarán a cabo los días martes 10, miércoles 11 y jueves 12 de Agosto, de 19:00 a 22:00 hs., en el Auditorio Diego de Torres (Sede Centro, Ob. Trejo 323).

Dichas Jornadas serán orientadas por el Dr. Carlos Domínguez Morano S.J., Psicólogo Clínico y Teólogo, autor de reconocida trayectoria en el estudio e investigación en el ámbito de la no siempre fácil relación entre el Psicoanálisis y la Fe, quien nos ofrecerá una comprensión de algunos de los grandes temas de la Espiritualidad Cristiana desde la Perspectiva Psicoanalítica.

El Dr. Domínguez Morano es profesor de Psicología de la Religión en la Facultad de Teología que la Compañía de Jesús tiene en Granada (España), y Psicoterapeuta en el Centro Francisco Suárez de la misma ciudad, donde también desarrolla su labor docente y formativa con profesionales de la Salud Mental. Ha sido Presidente de la A.I.E.M.P.R. (Asociación Internacional de Estudios Médico-Psicológicos y Religiosos), y es profesor invitado en diversas universidades de España y de América Latina.

Para participar en las Jornadas, la entrada es libre y gratuita y no es necesario inscribirse previamente.

“El rol de Bergoglio es nefasto”. Entrevista a Fortunato Mallimaci. Por Nestor Leone

¿Cuál es su primer análisis, luego de la sanción de la ley?

Que la Iglesia jugó a todo o nada, y se quedó con nada. Perdió porque pasó lo que tenía que pasar. La ley de matrimonio igualitario, si no se sancionaba este año, se hubiese sancionado el próximo. O el otro. Estamos en una etapa de nuestra vida democrática en donde el tratamiento de estos temas ya no se puede posponer. El problema es que tenemos una Iglesia que todavía no lo entiende. Pero se están quedando solos. El hecho de que ciertos sectores políticos tomaran distancia es relevante, porque se dieron cuenta de que, a pesar de las presiones, votar a favor de esta ley les generaba más simpatías públicas que votar en contra.

¿Por qué jugaron a todo o nada y endurecieron sus posturas?

La jerarquía está en estado febril. Prefiere el enfrentamiento y dejar atrás el discurso del consenso y la unidad nacional para mostrarse como una institución de poder. Pero nada muestra mejor ese estado febril, que la prohibición al cura Nicolás Alessio de dar misa. Una verdadera locura, y sólo por hacer pública una disidencia.

El lobby sobre los legisladores también puede ser otro punto.

Sobre los legisladores, sobre los medios… El lobby fue muy fuerte, es cierto. Pero muy burdo. En lo personal, pienso que han optado por hacer público su reclamo para hacer crecer el miedo y ganar en legitimidad. El problema para ellos es que, al ser tan burdo, perdieron entre el conjunto de la población por la multiplicación que hicieron los medios de algunas declaraciones inadmisibles. Y esto se relaciona con otra cosa que no es menor. Al no tener movimientos laicales fuertes, al no tener gente porosa en el resto de la cultura social, política y sindical fueron los mismos obispos quienes tuvieron que salir al ruedo. Y a los obispos no les gusta eso. Les gusta estar en las sombras, ser comandantes en jefe, conducir desde el patio trasero. De lo que no se dieron cuenta es que la sociedad argentina cambió mucho en los últimos años en temas de derechos y respeto de la diversidad.

¿Hubo un quiebre, un corte, respecto de lo que venía sucediendo?

Los pronunciamientos hablan de eso. La movilización de los niños en las escuelas es un hecho gravísimo. Parecía un límite infranqueable y, sin embargo, se lo traspasó. Que se haya apelado a eso habla de ese estado febril y habla, también, de que entendieron mal lo que estaba en juego, como leyeron mal lo que pasó con el divorcio y están leyendo muy mal lo que sucede en la cultura dominante. Por ejemplo, los nuevos valores que imperan y el proceso amplio de individuación que atravesamos. Tanto insistir con la ley natural, casi como única manera de entender la misión de la Iglesia, los llevó a callejones sin salida, porque si hay sólo ley natural, no hay historia ni hay presencia de Dios en la historia. Y esto, me parece, ha descolocado a mucha gente internamente.

¿Qué implican, en este contexto, que haya apelado a términos como “guerra de Dios”?

En lo personal, les agradezco esta frase porque me permite insistir con que ese modelo integralista, antiliberal, superortodoxo, conservador, que reacciona contra la modernidad sigue muy vigente. El problema que tienen es que concita mucho rechazo. No sólo de parte de la Presidenta, sino también de la sociedad civil. La sensación es que actúan como si estuviésemos viviendo en época de dictadura. No es casual que hace unos días Videla también hablara de guerra.

¿Piensa que todo esto tendrá consecuencias aún más gravosas para la Iglesia como institución?

Por supuesto. La Iglesia ya viene con un cuestionamiento no menor desde la época de la dictadura, por el tema de los derechos humanos y su complicidad. Ahora, durante estos días también se dio un cuestionamiento importante de parte de sacerdotes y comunidades de base. “No encontramos a Jesús en las posturas de ustedes”, han dicho y es muy fuerte. Y que se haga público es más fuerte todavía. La mayoría de los medios, que son condescendientes con estos obispos, no han tenido otra que empezar a publicar estas cosas… Otro obispo, en estos días, dijo algo muy claro sobre lo que la Iglesia todavía sigue pensando: “el matrimonio merece la tutela del Estado”.

Lo dijo Héctor Aguer.

Lo dijo Aguer, pero lo piensa la mayoría. Es una Iglesia Católica que no puede pensarse sin el Estado, que no distingue entre esfera estatal y propuesta para sus fieles. Claro, si cada vez sus fieles son menos y, de esos que siguen siéndolo, son pocos los que se apegan al dogma…

¿Cómo evalúa el rol jugado por Jorge Bergoglio?

Nefasto. El rol que juega Bergoglio es nefasto.

Fue un abanderado de esta cruzada.

Fue un abanderado, un monje negro, todo junto. No comprende lo que sucede en la sociedad. Creyó que su presencia en el mundo de la política partidaria le iba a dar apoyos, y quedó demostrado que no es tan así. Esta estrategia me recuerda mucho a la que tuvieron los militares durante la Guerra de Malvinas. No sólo repiten el lenguaje militar, como hizo Bergoglio, sino que replican su lógica. Los militares pensaron que, como eran aliados de los norteamericanos, éstos nos iban a ayudar en la guerra. Acá pasó lo mismo: no entendieron la lógica que gobierna lo político-partidario.

¿Cuánto tiene que ver esto con el juego interno de la Iglesia a nivel mundial y las apetencias papales de Bergoglio?

Difícil saberlo. Además, desconozco cuántos votos sacó en la elección papal. Él dice que no lo sabe; su vocero, tampoco. ¿Por qué tendría que confiar en lo que dijeron algunos medios? ¿Cuáles fueron esas fuentes? No dejo de impresionarme por el modo en que se trabajan estas cuestiones. Lo mismo pasó con este tema. Es cierto, la Iglesia tiene un poder simbólico muy fuerte, pero es más lo que ha perdido y lo que siguen perdiendo con manifestaciones de este tipo. La misa de Bergoglio, en Constitución, por ejemplo, por la trata de personas, es otra lectura retrógrada, premoderna de la realidad. ¿Qué dijo? Que la ciudad es el lugar del pecado, cuando, hoy, el noventa por ciento de los argentinos vive en ciudades…

¿Se puede pensar en una sobreactuación?

Si sobreactúa es porque está perdiendo legitimidad y fieles. Sobreactúa para imponerse, porque es su autoridad la que está en tela de juicio. Hasta Mauricio Macri le dijo que no en varias oportunidades. Hasta Macri, y en su propia diócesis. Lo mismo pasa en la Conferencia Episcopal, de la que Bergoglio es presidente. Les repartieron un documento a los sacerdotes para que lo leyeran desde el púlpito, porque no son capaces de mantener una discusión racional en el espacio público. Le están hablando a un pequeño grupo de católicos movilizados, un núcleo duro que pretenden consolidar, pero no le están hablando al resto de la sociedad. Hasta no hace mucho tiempo tenían un discurso para el conjunto de la sociedad, mientras trataban de que esos grupos duros quedasen adentro. Ahora es al revés. Alquilaron ómnibus para que la gente se movilizara. Y actuaron con la misma lógica que dicen ver en otros. Sólo les faltó la chorihostia.

Clientelismo, digamos.

No me gusta utilizar la categoría clientelismo con tanta facilidad, pero si vamos a hablar de clientelismo también les cabe a ellos. Se conciben por encima de la sociedad y del conjunto de los partidos, y terminan actuando como cualquier grupo partidario en búsqueda del poder.

En el caso de Bergoglio, esa lógica política se puede rastrear. Su cercanía con Guardia de Hierro es apenas un primer antecedente.

Pero si piensa seguir con esa lógica está equivocado. Bergoglio está llevando a la Conferencia Episcopal a una de sus mayores pérdidas de credibilidad y derrotas en la historia argentina. Los demás tienen todo el derecho de acompañarlo. Lo que no pueden hacer es querer trasladar eso a la democracia, al Estado.

¿Qué distancia separa a Bergoglio de sectores más integristas, como el que representa Héctor Aguer?

Mi profesor de Historia del Catolicismo, Émile Poulat, le hubiera dicho que ésa no es la pregunta correcta, sino qué los une, qué le permite que sigan estando juntos. Bueno, los une la idea de que la familia es el centro de la sociedad, la concepción patriarcal de la familia, la idea de que la mujer debe permanecer en una segunda posición, la concepción de que los trapitos sucios hay que esconderlos. Y, ahora, los une la condena al sacerdote Alessio, como antes los unió el silencio ante el caso Christian von Wernich, condenado por asesinatos, torturas y crímenes de lesa humanidad. A ver si nos entendemos: tanto Aguer como Bergoglio no sólo no le piden al sacerdote Julio Grassi, condenado por violar a niños, que se vaya de la Iglesia, sino que ponen dinero para pagarle sus abogados. Con el arzobispo Storni hicieron algo parecido.

Son más las cosas que los une, entonces.

Desde ya. Los une la idea de que esto subvierte los valores de la sociedad, una idea de jerarquía que llevan al extremo, la idea de que la obediencia es lo principal y, por supuesto, la idea de que hay que afirmar certezas y que el relativismo es el principal enemigo a combatir. Muchos católicos no entienden este manejo partidario de Bergoglio, de Aguer, de Jorge Casaretto, ese juego en las sombras. Uno hace de bueno y busca sindicalistas. El otro hace de malo y busca tipos más conservadores.

¿Qué pasará de aquí en más?

Los mariscales de la derrota deberían dar un paso al costado y reflexionar por qué perdieron. Deberían preguntarse, por ejemplo, si quieren quedarse con un pequeño núcleo duro que les dé certezas a ellos y a sus afirmaciones o si prefieren dialogar con el conjunto de la sociedad argentina que, sobre estos temas, quiere más derechos, más participación y más pluralidad.

Que esos mariscales de la derrota den un paso al costado, supongo, debe ser más bien una expresión de deseos.

Por cierto. En esta Iglesia no pasan estas cosas, pero no estaría mal que lo hicieran. No estaría mal que esos mariscales guardasen silencio, porque cada vez que hablan atentan contra aquellos que quieren construir diálogo en la diversidad. Por eso valoro mucho la autonomía que se dieron los partidos políticos para votar. Dejaron de lado la amenaza concreta que hizo la Iglesia y eso me parece un paso fundamental para la democracia argentina.

El rol del Opus Dei

¿Qué rol jugó y qué peso tuvo el Opus Dei en la discusión?

En su momento, el Opus Dei, como movimiento laical, denunció cierta clericalización del catolicismo argentino. Incluso, se enfrentó a ese clericalismo porque no los dejaba crecer. Hoy, esas críticas quedaron atrás, en un segundo plano, porque el que estaba en juego era un tema que, para ellos, resulta central. Cuando se trata el tema de la familia y ven que pueden imponer la concepción que ellos tienen del tema, dejan todo lo demás de lado. Por eso, hoy, esa afinidad es muy fuerte. Además, no hay que olvidar que los dos obispos del Opus, el de Santiago del Estero y el de San Juan (ndr: Francisco Polti y Alfonso Delgado, respectivamente), fueron quienes más incitaron a la movilización. Hay una razón instrumental, tantas veces criticada en los demás, que hoy se cumple tanto para el Opus Dei, como para Jorge Bergoglio o Héctor Aguer.

Página/12 informó, en estos días, que a la cruzada se había sumado el supernumerario español Benigno Blanco.

No lo pude chequear, pero puede ser. La transnacionalización de los grupos católicos es un hecho. Los grupos ProVida son los mismos aquí, en Estados Unidos, en España.

Los disensos y los miedos

¿Qué pasa entre los obispos, más allá de Héctor Aguer y Jorge Bergoglio?

En la Iglesia argentina no hay opinión pública posible. Una institución que es incapaz de escuchar el disenso interno, que es incapaz de escuchar la opinión de la sociedad y que, ante algún tipo de declaración pública de un sacerdote, lo único que hace es sancionarlo, está muy dificultada de comprender los cambios en la sociedad y actuar en consecuencia. Es cierto, así como la sociedad contemporánea no vivió nunca tanto tiempo en democracia, la Iglesia tampoco. Pero no se acostumbra. Por eso no entienden, por ejemplo, que los medios tengan su lógica propia y hagan su juego, más allá de sus presiones. Que no entiendan esto los lleva a enojarse con esos medios, porque los creían aliados eternos.

¿Hasta dónde llega el disenso interno, entonces?

Hay cualquier cantidad de obispos que están en contra de que Bergoglio sea el jefe simbólico, mediático o material de la oposición. Pero se animan a decirlo y hablan por debajo. El miedo predomina sobre la libertad o la posibilidad de hacerlo público.

¿Qué pasa con las comunidades de base, con los laicos?

Hay desconcierto. Por eso me parece que lo de Nicolás Alessio es muy importante. Ahí hubo un grupo de sacerdotes muy valientes que hizo pública la diferencia con la autoridad, que es el corazón del poder de la Iglesia. La Iglesia Católica no castiga a un asesino ni a un pederasta mientras diga que respeta la autoridad. Bueno, que haya surgido un grupo de sacerdotes que haya salido a decir en el espacio público y por los medios que estaba en desacuerdo, me parece importante. Pero, más todavía, me parece importante que los medios hayan tenido que difundirlo. ¿Por qué paso? Porque expresó un sentir de muchísima gente que, hasta ese momento, no tenía una expresión pública.

Una historia de enfrentamientos.

No es la primera vez que la Iglesia se enfrenta al poder político. ¿Qué diferencia encuentra con otros hechos?

Es cierto. La Iglesia Católica tuvo conflictos con el mundo liberal cuando se sancionó la educación pública, gratuita y obligatoria. Tuvo conflictos cuando salió la Ley del Matrimonio Civil, la Ley de Registro Civil, la Ley de Cementerios. La diferencia con ese momento es que era una Iglesia con menos peso. En los conflictos con el primer radicalismo y con el peronismo la cosa fue distinta. Y la cosa terminó peor. La quema de Iglesias y el bombardeo a la Plaza con los aviones que tenían la inscripción “Cristo Vence” es un ejemplo. Lo que vino después fue décadas de paz militar-católica, que se interrumpió con el gobierno de Raúl Alfonsín y la Ley del Divorcio, con un nuevo conflicto.

Los argumentos, en cada caso, fueron más o menos similares, ¿no?

Sí, en buena medida: que peligraba la familia, que llegaba el acabose. Como dije, la diferencia es que, en 1880, la Iglesia que se resistía a los cambios era una institución débil. La de estas épocas es una Iglesia más poderosa, sobre todo, luego del proceso de militarización y catolización que vivió nuestra sociedad. Y como tal, no quiere perder los privilegios conseguidos. Yo espero que los obispos, ahora, digan que no aceptan más el salario de este Estado corrupto y pecaminoso, que distorsiona la familia…

No lo van a hacer.

Claro, porque son hipócritas. ¿Por qué este discurso sobre la sexualidad y la familia no penetra tanto? Porque en los últimos dos o tres años lo único que hemos escuchado de la Iglesia son casos de abusos sexuales de curas y obispos. ¿Qué autoridad moral tiene la Iglesia para levantar el dedo? Hay algo ahí muy profundo que habrá que ver si quieren cambiar o no.

Respecto de este gobierno, está el antecedente del caso Antonio Baseotto.

Es cierto, fue casi un símbolo del cambio en el vínculo con el poder político. Por eso es importante lo que pasó con la votación en el Senado. La política debía acompañar las posturas de buena parte de la sociedad para que se diferenciase lo político de lo religioso, para que quedase clara la diferencia entre los preceptos de la Iglesia y las leyes del Estado. Por suerte, hoy estamos en otra era, donde la consolidación de la democracia no deja otra cosa que el debate respetuoso. Pero recuerdo cuando Bergoglio acusó de blasfemo a León Ferrari, calificativo en desuso y totalmente desatinado para un artista. Dijo “blasfemo” y el núcleo duro de fieles rompió toda la muestra. (PE/Debate)


Fortunato Mallimaci: Doctor en Sociología y especialista en temas ligados a la historia del catolicismo y las distintas formas de religiosidad popular, Fortunato Mallimaci analiza en esta entrevista la forma en que la jerarquía eclesiástica encaró la discusión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, hace un poco de historia y repasa continuidades y rupturas respecto de la relación entre la Iglesia Católica, los poderes políticos y las cuestiones de Estado. “No comprende lo que sucede en la sociedad”, dice Mallimaci acerca del cardenal primado Jorge Bergoglio. “Creyó que su presencia en el mundo de la política partidaria le iba a dar apoyos, y quedó demostrado que no es tan así”, señala entre las razones de la derrota eclesiástica.

(*) Publicado en la revista Debate, de Buenos Aires, en la edición del 16 de julio de 2010.

Fuente: Prensa Ecuménica

ENCUENTRO DE GRUPOS PARROQUIALES – 31 de Julio 2010

APRECIADOS AMIGOS Y AMIGAS:

De distintas formas, quienes reciban este correo participan en actividades de los distintos GRUPOS que conforman nuestra comunidad parroquial.
En distintas oportunidades se ha manifestado que es necesaria una mayor comunicación entre todos, que es importante conocernos mas y saber cada uno en que se desempeñan los demás.
Esta inquietud ha sido asumida por el CONSEJO PASTORAL y también por el Grupo que llamamos de DESARROLLO COMUNITARIO (es un Equipo que está aprendiendo técnicas de participación, integración y elaboración de propuestas comunitarias, para compatir luego con el resto de los Grupos).
Así es que el año pasado se decidió hacer una ENCUESTA a los integrantes de todos los GRUPOS PARROQUIALES.
Participaron en la Encuesta más de 100 personas. Sus resultados ya fueron procesados y constituyen aportes muy valiosos para el presente y futuro de nuestra comunidad. Mas del 90% señaló que debemos conocernos mas entre los integrantes de la comunidad.  Se ha decidido entonces convocar a:

UN ENCUENTRO DE GRUPOS PARROQUIALES QUE TENDRÁ LUGAR EN LA PARROQUIA EL SÁBADO 31 DE JULIO DESDE LAS 14,30 HS. Y HASTA LA MISA DE LA TARDE


Lo comunicamos con tiempo para que todos puedan acomodar sus horarios y participar. Oportunamente enviaremos mas información y detalles.
Por otra parte será ese el DIA DE LA COMUNIDAD que todos los años celebramos en la primera semana de Agosto. De modo que el resto de la gente se reunirá para la Misa y luego compartiremos una CENA A LA CANASTA.

Les agradeceremos que hagan llegar esta comunicación a todos los integrantes de los Grupos que no reciban noticias por e mail. GRACIAS
Padre Víctor y Consejo Pastoral

Domingo 8 de Agosto de 2010 – 19 durante el año litúrgico (ciclo “C”)

Tema: (Lc.12,32-48)

Jesús indica a sus discípulos que no teman porque a pesar de ser pocos  el Padre les ha confiado  su reino. Los incita a vender sus bienes y hacer limosnas haciéndose bolsas que no se desgasten y acumulando tesoros para el reino. Les advierte que su corazón estará allí donde ellos depositen su tesoro. Los previene de que deben estar preparados esperando el regreso de su señor para que cuando llame imprevistamente los encuentre despiertos y trabajando. Así el mismo se pondrá a servirles. Porque si el dueño de casa adivinara la hora de llegada del ladrón, no lo dejaría perforar las paredes. Y ellos mismos deben hacerlo así ante el regreso del hijo del hombre.

Pedro pregunta si esa parábola tiene que ver algo con ellos y Jesús le responde situándolos como lo que han sido puestos al frente para distribuir sus bienes entre todos. Si el señor que llega los encuentra cumpliendo esta misión los asociará a la administración de sus bienes. Pero si los encuentra siendo injustos con sus servidores el señor los castigará severamente en la medida que corresponda a los bienes que les fueron confiados.

Síntesis de la homilía

La pregunta de Pedro acerca de si ellos también, los más cercanos, deben  tener en cuenta las advertencias de Jesús es una manera de disminuir la responsabilidad que les corresponde habiendo sido constituidos, como Jesús lo dice, depositarios de las riquezas del reino. No es ni era raro que habiendo sido señalados con el privilegio del Padre, ellos y nosotros nos hagamos la imagen de que siendo elegidos, se disminuyen nuestras responsabilidades y exigencias.

Quizás esto fue en algunas oportunidades lo que permitió a gente ordenada en la misión sacerdotal con todo su prestigio de santidad y renuncia, se permitiera desahogos ocultos y reprochables con la seguridad de estar colocados en un lugar especial.

La parábola de Jesús tiende directamente a proscribir esa ilusión. Quien recibe más es quien debe comportarse mejor porque el reino no es una construcción para una elite (les decíamos “elegidos”) sino para beneficiar a todos con un profundo cambio de la modalidad de las relaciones interpersonales y sociales.

Y la parábola hace referencia, para que no queden dudas, del trato que esos servidores escogidos dan a todos los demás. La injusticia social queda entonces denunciada claramente al afirmar que aquellos que han recibido más (en bienes materiales, cualidades intelectuales o artísticas, poder o lugares más expectables en la sociedad), deben estar más atentos para una generosa y justa distribución de lo recibido personalmente o de lo administrado como perteneciente a otros.

Para que  esa delicada misión de administrar los bienes recibidos pueda cumplirse, Jesús indica nuevamente la  necesidad de desprenderse de los bienes materiales para repartir limosnas a los pobres. La propuesta es muy simple y adecuada a esos tiempos en que las relaciones interpersonales eran muy intensas. Entonces la limosna podía cumplir con un deber de compartir y significaba un enriquecimiento espiritual para quien la hacía. Hoy, dar limosnas a los pobres no siempre es un acto de compartir sino una excusa para no compartir en serio. Poner parches a la realidad de la injusticia social resulta un modo de  eximirse de la responsabilidad del cambio de estructuras.  Saborear la satisfacción de ser  generoso y superior a quienes necesitan de todo y aceptan cualquier cosa es tranquilizarse frente a una verdadera tragedia. Y también, en ocasiones, exponerse la utilización o aprovechamiento de  los pobres de diversos modos y con diversas tácticas, lo que destinamos a ellos vaya a parar a otros bolsillos y beneficie a quienes están detrás enriqueciéndose a su costa.

Practicar el desprendimiento de los bienes materiales para construir el reino significa hoy (sin perder la valoración de la sensibilidad frente a los problemas o sufrimiento personales) preocuparse en serio por atender a las causas de las injusticias sociales en la distribución de los bienes y el respeto a los derechos humanos, de manera que aun en nuestras acciones privadas y en nuestra opinión no nos hagamos cómplices de esas actitudes. Es igualmente buscar modos de participación para acabar con las causas sociales de la pobreza colgándonos de todo lo que en ese aspecto proviene de cualquier grupo humano o de cualquier poder constituido.