Los “rolezinhos” nos acusan: somos una sociedad injusta y segregacionista. Por Leonardo Boff

El fenómeno de centenares de jóvenes que van juntos a dar una vuelta por los shoppings centers de Río y São Paulo ha suscitado las más disparatadas interpretaciones. Algunas, de los acólitos de la sociedad neoliberal de consumo, que identifican ciudadanía con capacidad de consumir, generalmente en los grandes periódicos de los medios comerciales, no merecen consideración. Son de una indigencia analítica que da vergüenza.

Pero hay otros análisis que han ido al centro de la cuestión, como el del periodista Mauro Santayana del JB on-line y los de tres especialistas, que han evaluado la irrupción de estos jóvenes en la visibilidad pública y el elemento explosivo que contienen. Me refiero a Valquíria Padilha, profesora de sociología en la USP de Ribeirão Preto: “Shopping Center: la catedral de las mercancías” (Boitempo 2006), al sociólogo de la Universidad Federal de Juiz de Fora, Jessé Souza, “Ralea brasilera: quién es y cómo vive” (UFMG 2009), y a Rosa Pinheiro Machado, científica social con un artículo “Etnografía del rolezinho” en Zero Hora de 18/1/2014. Los tres dieron entrevistas esclarecedoras.

Por mi parte interpreto de la siguiente forma tal irrupción:

En primer lugar, son jóvenes pobres, de las grandes periferias, sin espacios de ocio y de cultura, penalizados por servicios públicos ausentes o muy malos, como salud, educación, infraestructura sanitaria, transporte, ocio y seguridad. Ven televisión cuyas propagandas los seducen para un consumo que nunca van poder realizar. Saben manejar computadores y entrar en las redes sociales para articular encuentros. Sería ridículo pedirles que analicen teóricamente su insatisfacción. Pero sienten en la piel cuan malvada es nuestra sociedad porque excluye, desprecia y mantiene a los hijos e hijas de la pobreza en una invisibilidad forzada.

¿Qué se esconde detrás de su irrupción? El hecho de no ser incluidos en el contrato social. De poco vale que tengamos una constitución ciudadana, que en este aspecto es solamente retórica, pues ha implementado muy poco de lo que prometió con vistas a la inclusión social. Ellos están fuera, no cuentan, ni siquiera sirven de carbón para el consumo de nuestra fábrica social (Darcy Ribeiro). Estar incluido en el contrato social significa tener garantizados los servicios básicos: salud, educación, vivienda, transporte, cultura, ocio y seguridad. Casi nada de esto funciona en las periferias. Lo que están diciendo con su penetración en los bunkers del consumo es: “míranos de cerca”, “no estamos parados” “estamos aquí para incomodar”. Con su comportamiento están rompiendo las barreras del apartheid social. Es una denuncia de un país altamente injusto (éticamente), de los más desiguales del mundo (socialmente), organizado sobre un grave pecado social pues contradice el proyecto de Dios (teológicamente). Nuestra sociedad es conservadora y nuestras élites extremadamente insensibles a la pasión de sus semejantes y por eso cínicas. Continuamos siendo Brasilindia: una Bélgica rica dentro de una India pobre. Todo eso denuncian los rolezinhos, más con actos que con palabras.

En segundo lugar, ellos denuncian nuestra mayor llaga: la desigualdad social cuyo verdadero nombre es injusticia histórica y social. Es relevante constatar que con las políticas sociales del gobierno del PT la desigualdad disminuyó, pues según el IPEA el 10% más pobre tuvo entre 2001-2011 un crecimiento de renta acumulado de 91,2% mientras que la parte más rica creció un 16,6%. Pero esta diferencia no atacó la raíz del problema, pues lo que supera la desigualdad es una infraestructura social de salud, escuela, transporte, cultura y ocio que funcione accesible a todos. No es suficiente transferir renta; hay que crear oportunidades y ofrecer servicios, cosa que no ha sido el objetivo principal del Ministerio de Desarrollo Social. El “Atlas de la Exclusión Social” de Márcio Poschmann (Cortez 2004) nos muestra que hay cerca de 60 millones de familias, de las cuales cinco mil familias extensas detentan el 45% de la riqueza nacional. Democracia sin igualdad, que es su presupuesto, es farsa y retórica. Los rolezinhos denuncian esa contradicción. Ellos entran en el “paraíso de las mercancías” vistas virtualmente en la TV para verlas realmente y sentirlas en las manos. Este es el sacrilegio insoportable para los dueños de los shoppings. Estos no saben dialogar, llaman a la policía para que los reprima y cierran las puertas a esos bárbaros. Sí, bien lo vio T. Todorov en su libro “Los nuevos bárbaros”: los marginalizados del mundo entero están saliendo del margen y yendo hacia el centro para suscitar la mala conciencia de los “consumidores felices” y decirles: este orden es orden en el desorden. Los hace frustrados e infelices, llenos de miedo, miedo de sus semejantes que somos nosotros.

Fuente: Leonardo Boff Blog

Habemus !!!!! Por Guillermo “Quito” Mariani

Afirmar que “tenemos” es ya positivo. Si embargo, es prudente analizar lo que tenemos aunque la exclamación venga con muchos convincentes signos de admiración, y de paso, fijarnos también en lo que nos falta.

Hay signos muy fuertes en el evento de la elección de Francisco I.

-El más fuerte quizás, el de la elección del nombre, identificándose con un rebelde contra las estructuras, desde la pobreza.  “Il poverello”  El ideal es inmejorable.

-Se  trata del primer Papa no europeo, una especie de exaltación de la catolicidad de la Iglesia, pendiente de la universalidad del mensaje cristiano.

-Sucede a un  renunciante, vencido por la ineficacia de un estilo teológica y socialmente monárquico, ineficaz desde la concepción agustiniana de la Iglesia  (ciudad de Dios, sin  la que no hay salvación para nadie) y el mundo absolutamente pervertido, y desde el ejercicio  de un poder represivo y condenatorio.

-Es un latinoamericano. En contacto con una realidad fecunda en iniciativas de reformas hacia la justicia, la actualización eclesial, y la promoción humana a todos los niveles.

-La explosión periodística revelando parcialmente las  intimidades vaticanas realmente escandalizantes financiera y sexualmente, ha conmovido más que cualquier intento de reforma la estructura institucional, potenciando su desprestigio. Y esto, indudablemente ha sido la raíz del acuerdo cardenalicio, de promover  a un estratega habituado a evitar escollos y avanzar en sus objetivos.

-La sencillez antiprotocolar de su primer saludo “buona sera!”, de su sorprendente viaje en micro para el encuentro eucarístico con los cardenales, de su vestimenta y pectoral sencillos, de su presentación como obispo de Roma (primus inter pares) evitando los títulos de superioridad.

-La esperanza tantas veces acallada de una cantidad en aumento de gente de pueblo y de personas y grupos de los más calificados dentro de la Iglesia,  reclamando cambios fundamentales, se ha volcado en esta cantidad de signos producidos en conjunto e inesperadamente.

Los signos, sin embargo, deben llenarse de contenido y, si bien puede explicarse que con un cultivo de la sumisión completa y la vigilancia estricta del vaticano, la actuación del cardenal Bergoglio, entre nosotros haya producido signos claramente negativos, permanece la incertidumbre acerca de lo que será su proceder como cabeza de la Iglesia, necesariamente condicionado por la fuerza del colegio electoral.

Los signos negativos? La indefensión como superior de la orden,  de los sacerdote más comprometidos con la promoción de los necesitados; el mantenimiento de la vicaría castrense; la unidad con el episcopado en el apoyo a la dictadura; su alianza con sectores francamente destituyentes en el campo político;  la guerra santa declarada contra los favorecedores de la ley de matrimonio igualitario y otras, relacionadas con temas parecidos;   la estrictez y hasta agresividad frente a determinadas manifestaciones artísticas; la influencia activa para oponerse a leyes y decisiones que miran a la totalidad de la sociedad, como si todos tuvieran que someterse a la visión eclesiástica; hizo valer su influencia para ocultar y defender a pederastas; y, finalmente, esa escarapela vaticana que mostraron orgullos y triunfantes en una de las sesiones publicas de la megacausa de La Perla los imputados en esa causa. Sólo nosotros, argentinos, conocemos estos signos negativos. Y esto nos hace desear que no se proyecten hacia el  futuro de la iglesia y  nos mantienen en pie para caminar y proceder en la dirección opuesta.

Indignados. Por Daniel Goldman y Eduardo de la Serna

La Argentina reiteradamente se ve prostituida por falta de justicia.

El paradigmático “caso de Marita Verón” resulta el nuevo puñetazo en la herida de los más vulnerables. De manera contundente repudiamos el fallo judicial y esperamos que la Justicia abandone actitudes corporativas y “lave sus trapos en público”, como deben ser públicos los juicios y las sentencias. Abogamos porque los jueces de la vergüenza sean separados de sus cargos que ensucian y nos ensucian.JUSTICIA-NO-IMPUNIDAD

Sabemos fehacientemente que hay cosas que no pueden existir sin apoyos múltiples. Las redes de trata son un ejemplo de ello:

No podrían existir sin apoyo policial que les dé protección o avisos.

No podrían existir sin apoyo de “machos” que se desinteresan de la persona que tienen delante y a la que usan.

No podrían existir sin apoyo político que acelere “trámites” y “legalice” presencias.

No podrían existir sin apoyo económico que financie, traslade y esconda.

No podrían existir sin apoyo judicial, como ayer quedó comprobado.

Cuando la Justicia se compromete con las mafias poderosas nos preguntamos ¿qué beneficios reciben los jueces para no juzgar? ¿Cuántas veces más será secuestrada Marita Verón, ahora también por las redes de trata de la Justicia?

Soñamos otra Argentina.

Soñamos que el fallo de ayer sea una bisagra para la Justicia, la cual demasiadas veces ha demostrado ser vergonzosa, cómplice, mentirosa y corrupta.

Soñamos, sencillamente, que la Justicia sea justa.

¡Ay, los campeones en beber vino, los valientes para escanciar licor, los que absuelven al malo por soborno y quitan al justo su derecho! (Isaías 5:22-23.)

“Justicia, justicia perseguirás” (Deut. 16:20).

* Presbítero del Movimiento de Sacerdotes en Opción por los Pobres.

** Rabino de la Comunidad Bet El.

El DOCUMENTAZO (de los obispos argentinos) Por Guillermo “Quito” Mariani

Después de varias postergaciones “tácticas” apareció finalmente el documento de la CEA abrazando con el mismo amor e interés las expresiones (populares) del 8N y el 20N. Los obispos, esa multitud de cráneos ornamentados con crestas rojas, entregaron gozosos la profundidad de sus reflexiones, al pueblo fiel, con motivo de la proximidad de la celebración navideña.

La primera preocupación que aparece, copiando a Benedicto XVI, es la conversión a Dios por la observancia del mandamiento del amor. Es legítimo entonces y respetuoso preguntar: ¿están ellos decididos a convertirse? Si lo están y quieren ser súbditos de la verdad (como lo afirman más adelante) lo primero que tendrían que hacer es cambiar el título del documento de marras. En lugar de “Creemos en Jesucristo, Señor de la historia” debieran hacer su verdadera profesión de fe  afirmando “Creemos en Clarín señor de la historia” Porque, sencillamente, sus reclamos se identifican con los grandes títulos de la prensa monopólica y hasta decidieron esperar para la publicación del documento, porque la información de esa prensa confidenciaba un levantamiento popular, apoyado por el Campo exportador y las fuerzas armadas, con definitivo resultado destituyente.

La segunda preocupación marca, como es normal en su marketing político habitual,  la situación de pobreza. Y, rechazando toda intervención que no sea directamente educación (escuela) y trabajo (empleo), deja a un buen sector de los más pobres, absolutamente desamparado. ¡Qué los vagos se las arreglen solos! parece el mensaje sublimizar.  Cuando (agosto de 2010) la CEA, publicó su compromiso de crear una institución que, recibiendo colaboraciones de los empresarios católicos, se hiciera cargo de facilitar a las familias pobres el acceso de sus hijos a la escuela, apareció anticipándose, el decreto de la Asignación universal por hijo. Ellos no tuvieron empacho en criticar esa decisión como electoralista y deficiente.

El tercer lugar lo ocupa la “crisis moral y cultural que nos angustia” y, dicen, sólo se remedia con la vuelta a Jesucristo. Excelente propuesta. Y ¿la crisis moral (negociados y rivalidades de poder, autoritarismo y exclusión de los pensadores más honorables de nuestro tiempo, junto con los escándalos sexuales cuidadosamente ocultados hasta ahora) que vive la Iglesia ¿no es lamentable? ¿cómo se remedia? Lo tienen a Jesucristo, Señor de la historia.¿Y…?

Seis puntos son enumerados posteriormente: la obsesión por la defensa de lo que llaman la vida no nacida, excluyendo todo razonamiento científico; la indiscriminación sexual que señalan como ataque a la familia; la responsabilidad educativa de los padres basada exclusivamente en los postulados morales del catolicismo conservador; el rechazo del voto juvenil y la politización que llaman temprana, a pesar de ideologización  más temprana aun, con que la iglesia ha adoctrinado en base a temores y engaños a tantos infantes y adolescentes; la culpa oficial de que los jóvenes no tengan trabajos dignos, olvidando que la multinacionales protegidas y protectoras de la iglesia son culpables de las mayores explotaciones; las drogas, el narcotráfico y las complicidades que las sustentan, que se mencionan sin ningún aporte de soluciones y con el tiro indirecto de la complicidad oficial;

Y finalmente, la inquietante división en bandos irreconciliables. Esto último constituiría la preocupación central, justificante de todo lo señalado anteriormente. Y es cierto que los bandos se van volviendo irreconciliables. Pero los señores Obispos no se atreven a señalar los puntos de la disputa. Primero, porque tendrían que admitir (y lo practican muy sagazmente), que hay cuestiones en las que no se puede ceder ya que ellos pusieron en “pie de guerra” a los ultracatólicos convocados por el propio  cardenal primado que no vaciló en designar la resistencia a la ley de “matrimonio igualitario” como “guerra de Dios” y, segundo porque ellos se han adherido a un bando, sin reservas, de modo que su discurso es igual al de la “oposición” aunque ésta no existe como propuesta de principios sino como defensora de los más variados intereses.

Hay dos silencios que gritan desde el “documentazo”:  “NO QUEREMOS LA LEY DE MEDIOS” (que perjudica a las empresas que nos favorecen) y “SOLO NOSOTROS TENEMOS DERECHO A ESTABLECER LO BUENO Y LO MALO Y APOYAR Y SER COMPLICES DE CUALQUIER GENOCIDIO PURIFICADOR!”

Afortunadamente ya no es mucha la gente que da importancia a estas declaraciones.

 

 

Harvard y La Matanza, el derecho a preguntar. Por Rafael Velasco

La frase de la Presidenta –muy desafortunada y penosamente clasista– respecto de las preguntas de los alumnos de la Universidad de Harvard, comparándolos con los alumnos de la Universidad de La Matanza, ha abierto una encendida polémica. Muchos atacan, y otros defienden.

Algunos sostienen que las preguntas eran poco académicas o que estaban “guionadas”; otros se congratulan. El tema tiene muchas aristas; sin embargo, me interesa detenerme en el derecho de los universitarios a preguntar.

La universidad –se sabe– es el lugar del pensamiento crítico; por eso es el lugar de las preguntas. No debería, entonces, sorprender que un grupo de universitarios pregunte sin restricciones ni condicionamientos. Después de todo, el interlocutor es libre o no de someterse a las preguntas. Pero si decide someterse, no puede enojarse y descalificar al interrogador.

 

¿Tenían derecho los estudiantes a preguntar lo que preguntaron? Por cierto. Y la Presidenta tenía el deber de responder sin “sobrar” ni destratar a los que preguntaban.

Todos debemos responder.

Pero así como la universidad es el lugar de la pregunta y los universitarios tenemos derecho a interrogar, también las universidades y los universitarios tenemos el deber de dar respuestas. Y respuestas claras.

El poeta Paul Claudel preguntaba a los intelectuales de su tiempo: “Ustedes, que han recibido la luz, ¿qué han hecho con la luz que recibieron?”. Esa pregunta es, también –particularmente–, para los universitarios: de Harvard, de La Matanza, de Córdoba, de todo el mundo.

Tal vez los alumnos de Harvard (y sus docentes y directivos) debieran responder, por ejemplo, no sólo acerca de la calidad de sus profesores y de sus investigadores, sino también acerca de la conciencia social que se genera en esa casa de estudios, acerca del compromiso con la justicia social y con la equidad en el mundo de parte de sus graduados.

Los alumnos de La Matanza (y sus docentes y directivos) quizá deben también responder –por ejemplo– por el presupuesto que reciben del Estado. ¿Qué se devuelve a la sociedad que ha aportado con sus impuestos para que los estudiantes ingresen al grupo privilegiado de los que acceden a las universidades?

Los universitarios –todos, los de acá de Córdoba también–tenemos que responder por la realidad social que nos toca: ¿qué estamos haciendo desde nuestras aulas y laboratorios para transformar la realidad en algo más justo y equitativo?

Tenemos una gran responsabilidad. Como decía Ignacio Ellacuría, “la universidad debe encarnarse con los pobres”. “Debe ser ciencia de los que no tienen voz, el respaldo intelectual de los que en su realidad misma tienen la verdad y la razón, aunque sea a veces a modo de despojo, pero que no cuentan con las razones académicas que justifiquen su verdad y su razón”.

Ante tamaña responsabilidad, creo que, más allá de los avances en la materia –en el sistema universitario en general–, aún tenemos mucho que responder y bastante que autocriticarnos.

Los universitarios –de Harvard, La Matanza, Córdoba y del mundo entero– tienen derecho de preguntar sin restricciones. Sólo así avanza el conocimiento; sólo así es posible criticar el actual estado de cosas para encontrar nuevos caminos; sólo así es posible desenmascarar lo inauténtico y se puede avanzar en la búsqueda de algo de verdad.

Pero también tiene –tenemos– el deber irrenunciable de dar respuestas. Debemos responder ante los millones que aún no pueden acceder a la universidad y esperan de ella pensamiento comprometido, profesionales con sensibilidad y compromiso social, casas de estudios de verdad plurales y abiertas a sus problemas.

Celebremos la pregunta, sin olvidar que para nosotros, también, sigue pendiente el reclamo de Claudel: universitarios, ustedes que han recibido la luz, ¿qué han hecho con la luz que recibieron?

 

Lic. Rafael Velasco es Rector de la Universidad Católica de Córdoba

Fuente: La Voz del Interior

Napalpí. Por Guillermo “Quito” Mariani

 Ayer el algodón hoy la soja. Ayer Chaco hoy, los países democráticos de Latinoamérica. Un  nuevo aniversario de la matanza de Napalpí en el Chaco que, entonces territorio nacional, el diecinueve de Julio de 1924. Y otra vez el silencio y el olvido.

Unos doscientos aborígenes de diversas tribus, cercados por el ejército provistos de winchesters y mausers. La confianza en que los dioses qom  los protegerían de las agresiones de los blancos invasores, provocó  una gran convocatoria se reuniendo a familias de todas las tribus. La represión no tuvo límites ni medida. Porque de acuerdo al criterio del gobernador Fernando Centeno que la ordenó, debía servir de escarmiento para vencer toda clase de resistencia. La comunidad de familias reunidas, abarcaba hombres, mujeres y niños sin más armas que palos del monte. Rodeados por el ejército al que apoyaba la metralleta de un avión, después de aprisionar a los caciques castrados y empalados,  fueron fusilados  indiscriminada y cruelmente hombres , mujeres y niños. (se habla de cinco mil proyectiles disparados). Para sembrar mayor terror los agresores entraron en el cerco esquivando cadáveres para exterminar a los moribundos a golpes y culatazos. Pero,¿A qué se resistían los qom? A que habiendo sido ocupadas sus tierras por las empresas francesas e italianas para siembra y explotación del algodón,  exigían que consumiendo sus vidas y las de su familia en un trabajo inclemente y sin límites horarios, la compensación no fuera con alimentos sobrevaluados que les distribuían sino con salarios normales. El capitalismo, afirmado ya con sus tácticas opresoras encontró en la complicidad de los gobernantes, atraídos aparentemente con las ilusorias promesas de trabajo,  prosperidad y riqueza, el camino fácil de la expropiación.  Así se explica la actuación de mandatarios de la zona, aparecidos como agentes de conciliación entre las empresas mutinacionales y los aborígenes. “Conciliación” o muerte,  debió ser su consigna pacificante. La importante región norteña ocupada por tobas, mocovíes y wichis se transformó entonces en un ambicioso  objetivo a conquistar dadas, por una parte, las bondades de esas tierras vírgenes y, por otra, la facilidad de transformar a sus ocupantes en “mano de obra barata”, (delicado nombre capitalista para la esclavitud deshumanizante)

Fue hace mucho tiempo. Algunos nombres de las multinacionales han cambiado. También las complicidades de los gobernantes que, o hacen vista gorda o simplemente apoyan a los que con el rendimiento de los granos y la baja de retenciones esperan que sostendrán sus proyectos de mantenerse en el poder.

Las maniobras no son ahora tan abusivamente antihumanas como entonces. Pero los intereses sojeros transgénicos que traen detrás una inacabable cola de secuelas ecológicas, económicas y monopólicas son capaces de mover intereses sectoriales y lograr, con apariencias legales, que se destituya un gobierno democrático con un proyecto de más justa distribución y una reforma igualitaria. Paraguay es ya una constatación alarmante. Se puede argumentar que Lugo no tenía aparato político propio, que su vice presidente no lo acompañaba desde el comienzo, en su visión de la sociedad, que su apoyo a los sectores campesinos desalojados por la insaciable ampliación de la frontera sojera incitaba a la lucha de clases y perjudicaba a los inmigrantes brasileros. Lo cierto es que, fuera de todo lo previsible, una asamblea legislativa de un plumazo lo destituyó con la aprobación inmediata del estado Vaticano, Alemania, España y Canadá, siguiendo a los grandes hacendados paraguayos. Eso ya fue. ¿Qué será después?

 

 

 

Carta de un investigador a Rouco Varela, arzobispo y desahuciador. Por Alberto Sicilia*

Querido Antonio María,

Ayer, después de la misa de las 19h, varios afectados por los desahucios hipotecarios decidieron encerrarse en La Almudena, la catedral de tu archidiócesis. La Iglesia, mostrando gran solidaridad con estas personas que sufren, decidió llamar a la policía para desalojarlos.

Por lo visto, os preocupa más vuestra casilla en la Declaración de la Renta que las casas de familias desahuciadas.

Antonio Maria, yo soy ateo, pero algunos mensajes del cristianismo que me parecen fabulosos. Si me permites, me gustaría recordar algunas enseñanzas de un personaje que quizás te suene: un tal Jesús de Nazaret, hijo de José el banquero, -perdón, José el carpintero-.

¿Jesús apoyaría a las familias deshauciadas o a los bancos? Yo soy investigador en física, no tengo ninguna capacidad para dictar clases de religión. Me limito a copiar de la Biblia:

1) “Él derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos.” (Lc 1,52-53).

2) “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus vecinos ricos. Cuando des un banquete, invita a los pobres.” (Lc 14,13)

3) “Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico. Murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Dios; murió el rico y fue sepultado en el Infierno.” (Lc 16,19-23).

4) “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Lc 14,33)

5) “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero dándole pan y vestido.” (Dt 10,17)

Antonio María, menos mal que Jesús vivió hace 20 siglos. Tengo la impresión de que si viviera en nuestros tiempos, hubiese montando un 15-M de la de Dios.

Un abrazo su Eminencia,

 

 


*Alberto Sicilia es investigador en física teórica

Comunicado de comunidades católicas ignacianas y afines de Paraguay

De:

José L. Caravias sj

jlcaravias@terra.com

 

Mensaje:

Comunicado de comunidades católicas ignacianas y afines

 

“¡Ay de ustedes, que transforman las leyes en algo tan amargo como el ajenjo y tiran por el suelo la justicia! Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal y aborrecen a todo el que dice la verdad.” (Amós 5, 7 y 10)

Sintiéndonos parte de la Iglesia comprometida con la paz que brota de la justicia, miembros de diferentes comunidades católicas de inspiración ignaciana y afines, nos hemos reunido en oración, a la luz de nuestra fe en Jesucristo, para discernir los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país. La pregunta acuciante de qué nos quiere decir Jesús en estos acontecimientos nos lleva a expresar cuanto sigue:

1. Nos impulsa nuestra fe en Cristo Jesús, Dios encarnado, que espera nuestra ayuda en tanta gente que vive hoy sin trabajo, sin salud, sin educación… Jesús sufre en medio de la pobreza de casi dos millones de paraguayos.

2. Reflexionando en la legalidad o no del juicio político sometido al presidente constitucional de la República del Paraguay, Fernando Armindo Lugo Méndez, concluimos que tal juicio puede que sea legal, pero no fue ni legítimo ni justo. Los contenidos (acusaciones genéricas basadas en opiniones refutables) no han respetado el fondo y la razón de ser de un juicio político, lo cual llevó a la ejecución de una sentencia predeterminada, violando preceptos constitucionales y de Derechos universalmente aceptados.

3. Nos indigna la manipulación de los Medios comerciales de Comunicación Social, que siguen engañando con medias verdades y falsedades, manipulando la información siempre a favor de los grandes intereses económicos de grupos que acaparan las riquezas y tierras de nuestro país.
No nos dejemos engañar. Rechacemos sus medias verdades manipuladas. Sepamos discernir los signos de los tiempos en la coyuntura actual.

4. La desgraciada masacre de Curuguaty, ha sido sólo la chispa que pareciera estaba dispuesta para poner en marcha la tensión social y política a la que las autoridades siguen exponiendo a todo el país.
Si bien ahora en proceso de investigación por las autoridades judiciales, percibimos este hecho como si se tratara de una estrategia programada que desencadenó en una tragedia.
No se trata sólo del cambio de un presidente, se trata sobre todo de la reafirmación y fortalecimiento de un sistema creciente de acaparamientos altamente egoístas, a costa de la miseria de millones de personas y de la pérdida de nuestros recursos.

5. Creemos que la tierra es un don de Dios para todos sus hijos e hijas. Todos los ciudadanos tienen derecho a un pedazo de tierra donde vivir y, si son campesinos, del que vivir. Defendemos el derecho de propiedad como un derecho subordinado a otros derechos como el Derecho a la Vida y al uso solidario de los bienes, de forma que la prosperidad y vida digna llegue a todos y todas. Por ello es fundamental una Reforma Agraria que permita que los latifundios puedan ser redistribuidos equitativamente y con la debida preparación.

6. No aceptamos la vuelta atrás de este proceso que, con sus luces y sombras, ha ampliado las políticas sociales en beneficio de los más pobres. Queremos seguir luchando por la dignificación de toda persona humana, para que haya trabajo para todos, para que la propiedad sea repartida equitativamente, para que el proceso de democratización se siga consolidando, para que haya un respeto total a las ideas y las organizaciones de todos.

7. Animamos a todos a seguir manifestándonos por los medios pacíficos que estén a nuestro alcance, para hacer escuchar las voces que este sistema busca acallar, las voces de los más pequeños y excluidos del sistema, en quienes reconocemos a los preferidos de Cristo.

 

Asunción, 26 de junio 2012

 

Comunidad de Vida Cristiana (CVX)

Movimiento de Profesionales Católicos (MPC)

Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ)

Hermandad de San Roque González