Homilías Dominicales. Domingo 29 de marzo de 2015 – Festividad de Entrada triunfal en Jerusalén. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.11,1-10  y pasión según Marcos)

Próximos a Jerusalén y al pie del monte de los olivos, cerca de Betfagé y Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos diciéndoles: Vayan al pueblo que está al rente y al entrar, encontrarán un asno atado que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo y si alguno les pregunta qué están haciendo

“El señor lo necesita y lo va a devolver enseguida!

Ellos fueron y encontraron el asno atado cerca de la puerta , en la calle y lo desataron. Algunos de los que estaban allí les preguntaron ¿por qué desatan ese asno”? Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó. Llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús montó la gente empezó a extender sus mantos sobre el camino y otros lo cubrían con ramas que cortaban en el campo. Los que iban adelante y siguiendo a Jesús gritaban : Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor! Bendito el reino que ya viene, el reino de nuestro padre David! Hosanna en las alturas!

 

Síntesis de la homilía

Juan Pablo II eligió esta fiesta litúrgica como Jornada de la juventud y Benedicto XVI la confirmó y extendió en su vigencia logrando multitudinarias concentraciones en todo el mundo.  Y es que históricamente a juicio de los estudiosos, la descripción de una entrada triunfal a Jerusalén que nos trasmiten diversos relatos evangélicos tuvo poco que ver con la expresión multitudinaria y enfervorizada que nos presentan los relatos y las posteriores realizaciones artísticas. Se trató en principio de chicos y jóvenes reunidos alrededor de jesús entusiasmados con la propuesta de los discípulos de acompañar a Jesús en esa entrada en Jerusalén especialmente importante para él por ser pascua y estar colmada la ciudad de peregrinos, como también para cumplir anuncios proféticos que sostenían la confianza popular en el advenimiento de un triunfo excepcional para el pueblo elegido, sin olvidar la casi seguridad de que sus enemigos aprovecharían la oportunidad de su presencia para cumplir con sus planes eliminatorios. Lejos de volverse atrás Jesús se prestó para cumplir lo anunciado por Zacarías (9,9 ) y a eso obedecen las órdenes previas a sus discípulos.

Y a propósito, la jornada  mundial con que puede decirse que Francisco I inauguró su cargo de sumo pontífice, en Brasil, dejó un claro antecedente para el acierto de tener en cuenta especialmente a los jóvenes, en especial a una gran cantidad de ellos, no conquistados por el consumismo capitalista y las ofertas carentes de compromiso personal y comunitario, que están dando en el mundo y por suerte, también entre nosotros, un testimonio de presencia activa, transformadora  y entusiasta, personal y socialmente.

Refiriéndonos al rechazo que estos movimientos juveniles experimentan ante el juicio condenatorio  de los representantes del sistema que defiende sus privilegios, su opresión  su acaparamiento de los bienes materiales,  su cultura de exclusión, nos cabe también la reflexión sobre un detalle que añaden Lucas y Mateo a la entrada de Jesús en Jerusalén relatada por Marcos. Ante la condena de los representantes del templo que increpan a Jesús para que haga callar a los chicos y jóvenes que lo aclaman como el esperado por el pueblo, la respuesta del Maestro les hace recordar la Escritura que dice que “de los labios de los niños brotará la sabiduría” y que “si ellos callaran gritarán las piedras”.

Esto, además de una enseñanza puede significar para nosotros una actitud esperanzada frente a la proliferación de esa actitud juvenil en distintas organizaciones de nuestro tiempo y lugar.

 

 

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo  22 de marzo de 2015 – 5to. de Cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Juan 12, 20-33)

Entre los judíos venidos para adorar durante las fiestas se contaban unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: “Queremos ver a Jesús”. Felipe fue a decírselo a Andrés y ambos se dirigieron a Jesús.

El les respondió: Ya ha llegado la hora en que el hijo de hombre será glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero, si muere, da mucho fruto. El que ama su vida la perderá pero el que la  detesta según el espíritu del mundo la conservará para la vida eterna. El que quiera seguirme será honrado por mi Padre .  Mi alma está turbada ahora. Pero ¿qué diré? ¡Padre líbrame de esta hora!? Si para eso he llegado hasta aquí. Padre glorifica tu nombre! Se escuchó entonces una voz del cielo: Lo he glorificado y lo volveré a glorificar. Los que estaban alrededor creyeron escuchar como un trueno. Otros decían: Le habló un mensajero de Dios! Y Jesús aclaró: Lo que oyeron no es `por mí sino por ustedes. Porque ha llegado el juicio de este mundo.  Ahora el príncipe de este mundo será arrojado fuera y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.  Decía esto indicando cómo iba a morir.

 

Síntesis de la homilía

La curiosidad de los griegos de la “diáspora” (judíos e el extranjero), impacta a Jesús porque empieza a vislumbrar la importancia “universal” de su vocación. Felipe se lo comenta a Andrés como una gran novedad y ambos se la comunican a Jesús, que les confidencia su intimidad. Se acercan horas definitivas. Difíciles pero cuyo cumplimiento con esa ley de las semillas que se entierran como condición de fecundidad. No se le escapa que ante el poder combinado imperio-templo no podrá escapar a la persecución y eliminación. Han descubierto su peligrosidad para el orden establecido y no se lo perdonan. Se esmera entonces por contagiar a los discípulos la fuerza y esperanza exitosa de su vocación liberadora. Ustedes también, si saben desprenderse del espíritu mundano que se funda en el egoísmo, me seguirán y serán honrados por mi Padre.

Pero, no olvidemos que Jesús es hombre. Y el pensar en su muerte y, posiblemente adivinando también cuál será el camino elegido para eliminarlo, siente la tentación de apartarse de su proyecto que es el del Padre: la defensa de la dignidad humana hasta las últimas consecuencias! Pero es demasiado tarde. “Todo lo que hice fue para llegar hasta aquí, así que ¡Padre, adelante, porque esto será mi glorificación y la tuya, mi realización y la de tu plan de Amor. Con el acostumbrado recurso a una voz del cielo para significar lo que se juzga el querer, la voluntad de Dios, Jesús adquiere seguridad y firmeza en su decisión de no volverse atrás y aceptar que “levantado sobre la tierra”, dará comienzo a la instauración del reinado del Amor, como se lo había anticipado a Nicodemus.

Hay afirmaciones en este pasaje que ofrecen dificultad para aceptar. Por ejemplo la que incita a un menosprecio de la vida como condición para ganar el sentido definitivo de la misma. En realidad el cuidado sin exageraciones de la vida que es fundamento de nuestra acción, fecundidad, servicio y felicidad es un principio ético valorativo de un bien fundamental. No es legítimo ni cristiano renunciar a ello en vistas a otra vida teóricamente mejor, para después.

Lo mismo sucede con  el sentido de glorificación que Jesús da a su muerte. La explicación está sugerida por el texto que expresa que todo lo que ha realizado lo ha conducido a esta situación. Y eso  significa que ha cumplido con su misión costosa pero beneficiosa para todos. Nada entonces del sentido heroico que suele darse muchas veces a la inmolación de la vida terrenal para merecer la eterna. Lo que haya después de la muerte no puede ser otra realidad que el resultado o la prolongación del sentido de amor que se haya puesto en conservar la vida y hacerla fecunda.

Homilías Dominicales. Domingo 15 de marzo de 2015 – 4to de Cuaresma Ciclo ”B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju. 3,14-21)

Explicaba Jesús a Nicodemus:  como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado este hijo de hombre para quien crea en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo único para que quien crea en él no muera sino que tenga vida para siempre. Dios o envió su hijo al mundo para juzgarlo sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no es juzgado y el que no cree ya está juzgado porque no cree a su hijo único- El juicio consiste en ue la luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y esto, porque sus acciones eran malas. Quien obra mal detesta la luz y no se arrima a ella para que no delate sus acciones. en cambio el que obra conforme a la verdad, se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo que hace está de acuerdo a la voluntad de Dios.

 

Síntesis de la homilía

El trozo de Juan es parte del diálogo de Jesús con Nicodemus, un fariseo que concurre a entrevistarse con él de noche para no ser descubierto por sus pares. Refiriéndose a la necesidad de un nuevo nacimiento para construir el reinado de Dios Jesús explica cómo él es el enviado para iniciar ese reinado. Lam primera 9imagen es la de la serpiente levantada en el desierto por Moisés para que se curaran mirándola los mordidos por esos animales. Se compara a sí mismo con esa serpiente, porque será elevado en el tormento de la cruz como el signo de salvación para todos. Porque la voluntad del Padre no es juzgar al mundo sino salvarlo mostrando encamino por la inmolación de Jesús, que conquistó  enemigos en el régimen establecido, tan fuertes en su resistencia que acabaron cobrándose su vida, como precio de su resistencia.

El juicio está acabado cuando la decisión es no seguir las huellas del liberador. No se trata de una condena venida desde fuera, se trata de un haberse apartado del camino prefiriendo otro que trae consigo muchos premios de felicidad egoísta y transitoria.

Hay  una alusión  muy clara a la responsabilidad humana. Aceptar o rechazar la luz.

Quien la rechaza voluntariamente quiere ocultar sus obras porque las reconoce como dañosas. Quien la acepta, la considera como   valoración de su vida y su búsqueda de lo que agrada a Dios y beneficia a los hombres.

La afirmación fundamental y taxativa de este trozo de Juan es que la acción divina no se dirige a juzgar sino a salvar. Y con demasiado frecuencia la actitud oficial de la iglesia  jerárquica se define por la condena y exclusión antes de la comprensión solidaria.

Nuestra historia de relaciones sociales está siempre afectada por acontecimientos y propuestas que enfrentan intereses de unos y de otros. El marxismo identificó este conflicto como lucha de clases, Hoy eso no tiene aplicación, sobre todo, por falta de identificación de las múltiples diferencias e intereses que dividen y enfrentan socialmente.  Pero, en líneas generales  los sectores marginados del consumismo y las grandes ventajas del manejo capitalista, se siguen agrupando bajo la denominación de “pobres” con una cantidad de carencias imposibles de  resumir e identificar para la búsqueda de soluciones, pero que reclaman con urgencia un cambio de sistema.

Un sistema que, en el fondo sea capaz de “destapar” las maniobras ocultas y dañosas a que ha obligado la ambición y la concentración del dinero, exponiéndolas a la luz de la justicia que busque la distribución más equilibrada del beneficio de los bienes de la tierra.

 

 

 

Misa en Atalaya – 15 de Marzo a las 19:30 hs. Por Guillermo “Quito” Mariani

Queridos integrantes de la comunidad eucarística que se reúne para actualizar en su vida y acción la presencia liberadora de Jesús de Nazaret.

En la celebracion del 1ro. de Marzo hubo una disminución de participantes. Seguramente, cada uno tuvo sus motivos justificantes. Entre ellos, el horario vespertino. 
Como no hay previsión, al menos inmediata, de que podamos volver a la mañana, pensando que un cambio de horario exige cierta adaptación pero no es inconviente definitivo para realizar lo que uno considera importante, sigo insistiendo en la cita. Y agradezco especialmente a quienes, a pesar de haber pedido horario matutino, han estado presentes en las celebraciones pasadas-
                     EL PRÓXIMO DOMINGO 15 DE MARZO      
                    CUARTO DE CUARESMA
Nos encontramos en el salón de Atalaya a las 19.30 hs para afirmar nuestro enfoque cristiano de la vida guiada por la Palabra e impulsada por la entrega liberadora de Jesús y nuestro compromiso de   
                                                COMUNIÓN CON EL Y LOS HERMANOS

Homilías Dominicales. Domingo 8 de Marzo de 2015 – 3ro. de Cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Juan 2,13-25)

En las proximidades de la pascua judía Jesús subió, como de costumbre a Jerusalén. En el recinto del templo encontró a los vendedores de bueyes , ovejas y palomas y a los cambistas frente a sus mesas de dinero. Armó un látigo de cuerdas y expulsó del espacio a bueyes y ovejas, derribando las mesas de los cambistas y esparciendo las monedas en el piso. “Saquen eso de aquí, decía, y no conviertan la casa de mi padre en un mercado”  Los discípulos se acordaron entonces de aquel texto “el celo por tu casa me devora”.Los judíos le dijeron: ¿qué señal nos presentas para actuar de ese modo?  Jesús respondió: Derriben este templo y lo reedificaré en tres días. Los judíos respondieron: cuarenta años han sido necesarios para construirlo y los van a levantar en tres días?   Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso cuando resucitó de la muerte los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron a la Escritura y a la palabra de Jesús. Estando en Jerusalén muchos creyeron en él viendo su manera de actuar. Pero jesús no se confiaba, porque los conocía y no necesitaba que nadie lo informara porque se había dado cuenta de lo que guardaban en su interior

 

Síntesis de la homilía

Jesús lloró, rió, se entristeció, se alegró, tuvo miedo, se enojó, amó intensamente, se desilusionó ante la traición, acertó en muchas cosas, en otras se equivocó… fue un ser humano como nosotros. Su proceder. Además de conformarse con el principio fundamental de su vida que era cumplir la vocación o llamado del Padre,  se valió d todos los recursos disponibles para conocer profundamente la realidad y determinar así sus distintos modos de proceder.

La acometida contra los mercaderes no está dirigida a esa gente que venía a prestar el servicio de vender el material usado para las ofendas del templo, facilitando la consecución que muchas veces resultaba complicada por distancias y escasez de medios de transporte, y moneda corriente.

Por eso, no hay expresión de queja ni refutación de la razón que Jesús aduce gritando: La casa de mi Padre no es mercado. Los que reaccionan son los funcionarios del Templo. La concesión de los puestos corría por su cuenta y las ganancias venían de las coimas para obtenerlas para la pascua. Esto era “mercado”. La casa de la acogida no podía ser la casa del despojo.

No se trata de violencia. Se trata de una táctica eficaz para terminar con un abuso que, en el caso, es un aprovechamiento de la devoción popular. El látigo es el medio apto para  desalojar a los animales, y dar vuelta las mesas el más adecuado para desparramar el dinero y acabar con el negocio. Y hasta allí puede y debe llegar la energía y severidad para suprimir defectos graves cuando se han  agotado los razonamientos por la primacía de la ambición y el egoísmo.

Ante la inesperada reacción de Jesús, al parecer relatada tal cual sucedió, es frecuente encontrar quienes o justifican la violencia para suprimir abusos, o se escandalizan de que Jesús haya usado en esta oportunidad de ella con una especie de pérdida de dominio personal. Nada de los dos juicios. El enojo está justificado y los medios elegidos están puestos en su contexto para ser eficaces. No se trata de un ejemplo a seguir ni de una actitud a evitar a todo trance. Es simplemente el correcto proceder humano ante circunstancias especiales que no pueden dejar de ser tenidas en cuenta.

Sí nos hace falta volver a considerar nuestra tendencia  al ejercicio de la violencia que se desata con las palabras y en tantas oportunidades crece hasta el menosprecio absoluto de todos los derechos de quienes se consideran enemigos. La tendencia de la violencia es crecer en espiral y nosotros vivimos un mundo en que la espiral ha crecido en amplitud y frecuencia, de modo que hay que hacer un retornos a los comienzos  y causas de la violencia que si se vuelve irracional  e insensible, termina con todo.

 

Homilías Dominicales. Domingo 1ro de Marzo de 2015 – Festividad de la transfiguración de Jesús – 2do.de cuaresma. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc. 9, 2-10)

Jesús invitó un día a Pedro, Santiago y Juan a acompañarlo a la montaña. En la cima y en presencia de los tres su figura cambió: sus vestiduras se volvieron blancas resplandeciente como nadie en el mundo podría lograrlo. En un omento aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro entonces tomó la palabra y dijo: Maestro, ¡qué bien se está aquí! ¿Por qué no armamos tres carpas, una para ti. otra para Moisés y otra para Elías? En realidad no sabía lo que decía, porque los tres estaban llenos de temor. Se acercó entonces una nube y escucharon una voz: Este es mi hijo querido, escúchenlo.

Entonces miraron a todas partes y estaban solos con Jesús. Mientras bajaban de la montaña jesús les recomendó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron con ese encargo pero se preguntaban qué significaría eso de resucitar de la muerte.

 

Síntesis de la homilía

Hoy ante tantas supuestas apariciones de toda clase y en todas partes, pero especialmente en el ambiente católico que, estudiadas suficientemente por la ciencia y examinadas con sentido común, son sólo proyecciones de un fenómeno interior inducido por distintas causas, que tiene todas las apariencias de realidad externa, como suele suceder en las llamadas “pesadillas” de los sueños, el episodio narrado por Marcos

no debería  llamarnos la atención.

Después de acontecimientos tan importantes como la afirmación de Pedro acerca de la personalidad de Jesús y la posterior reprensión después del anuncio de su persecución apresamiento  y muerte, con un intervalo de seis días el clima de tensión se alivia acompañando quizás la celebración de la fiesta de los tabernáculos que se celebraba como agradecimiento por los  frutos obtenidos en la cosecha, con un ritual muy festivo, reuniéndose las comunidades en espacios libres en que instalaban las carpas, y Jesús como renovando la relación cálida de amigo invita a Pedro con sus primos a subir juntos al monte.   Es como un intento de envolver el anuncio de su pasión con el sentido de triunfo que ella entraña como testimonio de ofrenda de la vida, en defensa de los valores humanos de los que él ha ido dando constante testimonio.

Para los tres discípulos, que realmente necesitaban cambiar la visión doliente del maestro perseguido y ejecutado por la autoridad religiosa por la visión triunfante que los había animado a seguir a Jesús, ese clima culminó con una proyección de sus deseos que Marcos describe simple pero elocuentemente. Resplandeciente blancura, símbolo de la presencia divina y voz aclaratoria del mensaje para  convertirlo en absoluto: “escúchenlo” porque es mi hijo muy querido. Moisés y Elías, personajes centrales de la historia de Israel se manifiestan de acuerdo con Jesús de modo que Pedro encuentra en esa proximidad  la solución de todas sus dudas y quiere mantener esa seguridad, por lo que solicita hacer tres carpas para quedarse con esa constatación.Pero el clima de la montaña vuelve a enrarecerse cuando descienden. La prohibición lógica de no contar lo experimentado, que causaría extrañeza y dudas sobre su salud mental, y el límite puesto a ese silencio con la renovación del anuncio de muerte y resurrección, los sumen en una confusión que no logran aclarar.

La experiencia cristiana, ligada más de lo que normalmente creemos, a la ventaja de logros materiales, vuelve a ser tristeza cada vez que se producen acontecimiento que exigen valentía y fortaleza para continuar el camino. La experiencia de todos los momentos dificíles que, con las experiencias humanas de los afectos, los gozos de la naturaleza, la aventura de las relaciones, y tantas diversas experiencias de felicidad, marcan el constante fluir de la historia  personal y comunitaria, aunque muchas veces nos resulte difícil entender esa mezcla, nunca tenemos que desperdiciar las ocasiones en que de algún modo se nos hace posible mejorar la realidad, tansfigurándola con lucha y optimismo.

Homilias Dominicales. Domingo 15 de febrero de 2015 – 6to.durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc. 1,4045)

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo “Si quieres, puedes limpiarme” Jesús, conmovido extendió su mano y lo tocó, diciendo ¡Claro que quiero que quedes limpio! Y los signos de la lepra desaparecieron. Jesús lo despidió entonces advirtiéndole seriamente: “No se lo cuentes a nadie pero vé a presentarte al sacerdote y entrega por tu curación, la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.

Sin embargo, apenas se fue, el hombre empezó a contarlo a todo el mundo divulgando lo que le había pasado. Así que ya jesús no pudo entrar a las ciudades y pueblo y debía quedarse en los espacios libres porque de todas partes acudían a verlo.

 

Síntesis de la homilía

Los tres evangelistas sinópticos colocan este hecho al comienzo del evangelio, como primer milagro de Jesús. Juan, en cambio, afirma que el primer milagro y el que motivó la fe de los discípulos, fue el de las bodas de Caná. ¿Cómo explicar esta contradicción que si uno lo examina profundamente es bastante importante? Hay varias explicaciones.

Entre ellas, la de que Juan (escritor de fines del siglo 1ro.) considera que entre los siete signos admirables (milagros) que él relata, el primero en orden jerárquico de importancia es el referido al amor humano expresado en la fiesta de bodas que, al mismo tiempo es anticipo del banquete definitivo del Reino de Dios. Se comenta también que el amor es como el principio y la raíz de todas las sanaciones que puede experimentar el ser humano y es por eso el mandamiento nuevo de Jesús de Nazaret.

La enfermedad considerada como lepra, no era específicamente la que hoy se conoce específicamente con ese nombre. En muchas oportunidades se trataba de inflamaciones cutáneas acompañadas de prurito y molestias que iban agravándose y fácilmente se contagiaban. Pero estaba declarada legalmente enfermedad impura(asociada de alguna manera a la impureza interior) y el Levítico indica una cantidad de particularidades para identificarla. Lo impuro no podía tener contacto con lo puro y por eso la acción de jesús de tocar al leproso es una actitud de rebelión contra esa prohibición y a la vez un gesto que lleva tranquilidad al rechazado por todos. Eliseo en el libro 1ro de los reyes cura un jefe del ejército sirio indicándole un baño septenario en el Jordán.

A pesar de esa contravención escandalizante para los fariseos Jesús indica al hombre curado presentarse al sacerdote que debe constatarlo e integrarlo nuevamente a la comunidad de los puros. Porque la inserción social es considerada por él como una realidad beneficiosa para la salud integral.

El secreto acerca del suceso entusiasmante en primer lugar para el beneficiario directo

Obedece, como en otra oportunidades a que Jesús no quiere ser confundido con un taumaturgo, ( o mago sanador) de los que abundaban en su tiempo, sino que le interesaba proclamar lo valores que hicieran crecer el reinado de Dios que él se sentía destinado a predicar e instaurar.

La popularidad de Jesús iba creciendo y la multitudes lo rodeaban como a un verdadero líder social preocupado y continuamente abocado a solucionar los problemas que se le presentaban. Al mismo tiempo esa popularidad constituía una defensa frente a las acechanzas que se le tendían desde el poder imperial y el religioso . Tener como testigos a gente sencilla resultaba muy importante para poder continuar su vocación de predicador del reino. No se trataba sin embargo de una popularidad barata lograda con falsas promesas o engaños retóricos. Seguramente para Roma y el Templo, era un populismo superficial que por el momento no ofrecía problemas. No tardaron mucho tiempo en cambiar de parecer.

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 8 de febrero de 2015 – 5to.durante al año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.1,29-39)

Dejando la sinagoga Jesús se fue con Santiago y Juan a las casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre y se lo dijeron a Jesús. El se acercó, la tomó de la mano y la invitó a levantarse. Ella sintiéndose sana, empezó a servirlos. Al atardecer, después de poderse el sol le llevaron a todos los enfermos y endemoniados y la ciudad entera se reunión frente a la puerta. Jesús curó a muchos que sufrían de diversos males arrojando muchos demonios. No dejaba que los curados hablaran porque non quería que lo tomaran como el mesías. Por la mañana, antes de amanecer, jesús se levantó y fue a un lugar solitario. Simón salió a buscarlo con sus compañeros y le dijeron: Todos te andan buscando. El les respondió: vayamos a otra parte, a proclamar también en las poblaciones vecinas, porque he venido para eso. Y fue predicando por toda la Galilea, expulsando demonios.

 

Síntesis de la homilía

La casa de Pedro era la posada de Jesús cuando venía a Cafarnaúm. Se conserva aún muy cercana al Lago y es una especie de patio común con una cantidad de habitaciones alrededor, que servían de albergue para toda la familia. La tradición conserva especialmente una habitación ampliada que desde el siglo II sirvió, según dicen, para la celebración eucarística. La suegra de Pedro ocupante de una de las habitaciones se encargaba por lo visto de la atención familiar preparando las comidas. Pero estaba enferma Jesús se preocupa por ella y se acerca su lecho dándole la mano y animándola a levantarse para compartir con ellos. Es de imaginar lo que significaría para esa mujer humilde, de familia de pescadores, la presencia de ese rabí ya famoso y amigo entrañable de su yerno. La fiebre desapareció y ella estuvo lista para el servicio que prestaba habitualmente. Cundiendo la noticia de su presencia la fama, que él no pretendía le juega una mala pasada. La ciudad entera se concentra en la puerta con sus ansias de escucharlo y sobre todo, de aliviar sus dolencias y problemas. Jesús en la medida que puede procederse con una multitud con su atención y su cariño da las satisfacciones que puede. Esa convocatoria lo deja preocupado.¡cuánta gente y cuántas necesidades! De madrugada se retira a un lugar solitario para pensar en todo esto en que se va concretando la vocación del Padre y tomar las decisiones pertinentes. No se quedará en un lugar. Irá a las poblaciones vecinas para despertar en más gente la esperanza de felicidad y sentido de la vida. Así lo manifiesta a los discípulos que, urgidos por la gente salen a buscarlo y quieren traerlo para satisfacer el reclamo de los concentrados.

El gesto de Jesús interpretado como milagroso. No se aparta de los milagros cotidianos que están a nuestro alcanza y menospreciamos tanto en resultado como en compromiso por producirlos. Se cuenta que los hospitales del límite mejicano con Estados Unidos cuentan con una clientela nutrida que busca en lugar del perfeccionamiento de las máquinas (que supone elevadísimos costos) la calidez de las revisaciones corporales en base al tacto y el ejercicio de la vista clínica y el oído sensible a la circulación y a los distintos sonidos emitidos por los órganos. La imposición de manos pasó de ser un elemento de alivio a convertirse en rito milagroso y dejó de tener su importancia en la vida cotidiana. La conducta de Jesús con la suegra (que si fuera en estos tiempos, seguramente sufriría de postergaciones, soledades y contrariedades) indica una calidez humana que es verdaderamente sanadora y no tiene nada que envidiar a los efectos que producen supuestos milagros con intervenciones divinas manejados con tremenda profusión entre nosotros con evidente aprovechamiento de las empresas organizadoras de peregrinaciones tanto a la difunta Correa o el Gauchito Gil como a la Virgen de     o al cerro salteño semillero de comentarios nacidos de la necesidad de sentirse actores y beneficiados por esa supuesta intervención divina privilegiante que llamamos “milagro” Jesús huye de la requisitoria de la gente, para que el mensaje del reino pueda ser el objetivo principal de su vocación, como debiéramos huir muchos a quienes gusta entretenerse con intervenciones milagrosas para difundirlas sintiéndose importantes.

 

Homilías Dominicales. Domingo 1ro. de febrero de 2015 – 4to.durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: Marcos 1,21-28

El sábado en Cafarnaún fue Jesús a la Sinagoga y se puso a enseñar. Y la gente se admiraba de su modo de hacerlo porque enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas había en la sinagoga un hombre al que dominaba un mal espìritu que comenzó a gritar : “¿qué quieres de nosotros Jesús nazareno? ¿has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el santo de Dios. Pero Jesús le ordenó “cállate y deja a ese hombre” El hombre tuvo una convulsión y dio como un alarido, para luego apaciguarse. Todos quedaron asombrados y se preguntaban ¿qué es esto? Enseña de una manera nueva llena de autoridad y libera del mal espìritu que parece estarle sujeto. Y su fama comenzó a extenderse por toda la región de Galilea.

 

Síntesis de la homilía

Cafarnaún era una ciudad cosmopolita, que servía de puesto de aprovisionamiento y descanso para las caravanas de mercaderes con diversos destinos. Había entonces una mezcla de ideologías y la Sinagoga estaba naturalmente abierta los sábados para quienes querían conocer o participar de la enseñanza rabínica. Como lo acostumbrara, jesús de paso fue a la Sinagoga y se puso a enseñar. Llamó la atención que enseñara con autoridad. Nos preguntamos ¿por qué llama la atención si cualquier maestro y sobre todo en ciencias sagradas enseña con autoridad y sentido de superioridad sobre sus alumnos?

Marcos no da la clave. Los escribas enseñaban una ley que conocía detalladamente pero no se preocupaban de vivirla sino en apariencias y mucho menos de descubrir el espíritu que la inspiraba. Pretendía con gestos, vestiduras solemnes y discursos elaborados, afirmar su superioridad sobre los que los escuchaban Además, como faltaba el testimonio de amor a la Ley que se trasmite a la vida, no se atrevían a ciertas afirmaciones que podían provocar acusaciones o herir susceptibilidades. Jesús no usaba ningún tapujo- “al pan pan y al vino, vino” y podía mostrar todos los actos de su vida. ¡Esa era su autoridad! Había entrado alguien con mala intención: desorganizar la reunión religiosa. Marcos lo califica de endemoniado, La mentalidad judía tenía ese recurso mítico para solucionar el problema de la existencia del mal y la maldad. La enseñanza sencilla, clara y contundente de Jesús se contrapone a la de los escribas. Las exclamaciones de aquel hombre ponen de manifiesto el temor y astucia de los escribas que necesitan defender su prestigio y su poder. Jesús, con serenidad le ordena callarse La convulsión es signo de su anormalidad psiquica y el alarido, de su indignación por sentirse descubierto en su complicidad y enfermedad.

El hecho no puede dejar de llamar la atención a los circunstantes que comentando favorablemente el estilo y calidad de la enseñanza de Jesús han sido la causa de esa intervención desagradable. El final del relato de Marcos hace depender de este acontecimiento el crecimiento de la fama del Maestro, dada la importancia de la ciudad de Cafarnaun.

Hay muchos motivos en nuestra historia cotidiana para lamentarnos de la pérdida de valores que constatamos en una cantidad de actitudes y deficiencias en la vida de relaciones sociales.  Sociólogos y psicólogos atribuyen esta deficiencia, entre otras causas, a la falta de “modelos”, de vida y acción, que signifiquen públicamente un testimonio de lucha, compromiso y optimismo en la búsqueda de una realidad mejor.

Al contrario, pareciera regir en los medios de comunicación una obsesión por mostrar lo desequilibrado, lo espectacular, hasta lo delictivo, como lo cotidiano y normal Y los grandes espectáculos y la figuras de la farándula y el elenco de personajes públicos tienen que recurrir a ocultar su vida privada o invitar a otros a que sean tolerantes y permisivos. La intervención de aquel hombre en la Sinagoga es también una imagen de lo que son actualmente las intervenciones insultantes en contra de quienes se atreven a encarar proyectos realmente saludables para el bien común.

Poseídos por la astucia de la maldad y la destrucción. “El espìritu del mal”.

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 25 de enero de 2015 – 3ro. durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mc.1, 14-20)

Después de que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí anunciaba la buena noticia de Dios, diciendo: Ya ha llegado el tiempo. El reino de Dios está muy cerca. Conviértanse y crean la buena noticia” Mientras iban por la orilla del lago de Galilea, vio a Simón y su hermano Andrés que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo:”Síganme y yo los voy a hacer pescadores de hombres” Inmediatamente ellos dejaron sus redes y lo siguieron. Avanzando un poco vio a Santiago hijo de Zebedeo y a su hermano Juan que estaban también en la barca arreglando las redes. Los llamó y ellos dejaron en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros y lo siguieron.

 

Síntesis de la homilía

Los rabinos eran elegidos por los que decidían ser sus discípulos. Jesús elige a los suyos.

No se trata, como decían los rabinos de seguir a Yahvé siguiéndolos a ellos, se trata de seguir a Jesús como persona con una conducta y una misión concreta.

Hay una cierta urgencia para proclamar el reino. Para pescar hombres. Por eso les hace dejar de pescar en el mar y ellos se suman inmediatamente. No hay que desaprovechar esa urgencia de seguimiento que Jesús contagia con su llamado. Juan ha sido apresado. Jesús comienza de inmediato a cumplir con su vocación de establecer el reinado de Dios. No se queda en el desierto alejado del templo y de la ciudad. Sí prescinde absolutamente de las autoridades religiosas porque su vocación es establecer un reinado distinto, revolucionario, creador de nuevas relaciones entre los hombres y con una dimensión universal. Por eso entra y predica en la ciudades poniéndose en contacto con las inquietudes, sufrimientos y esperanzas de los hombres concretos que en ellas se mueven. Se ha tratado de explicar de muchos modos las vocaciones contemplativas y monacales. Existía un movimiento monacal muy fuerte y prestigiado en tiempos de Jesús. Los esenios, opuestos como Juan a la conducción en el cumplimiento de la Ley de Moisés, desfigurada por las alianzas con el poder romano, de los sacerdotes, escribas y fariseos. El bautista estaba influenciado por ellos. Jesús no los nombra ni llama a imitarlos. Su vocación es testimoniar y comenzar a realizar el cambio que significa el reinado de Dios como Padre de todos, el Dios Amor. La oración adquiere toda su fuerza como impulso para esa gesta social y complicada con la realidad, no como alejamiento para concentrarse en la contemplación. Y en realidad, toda la influencia orientalista que se ha asimilado por el cristianismo, ha seguido ese camino no de la pura contemplación, sino de la contemplación del cielo unido a la tierra para impulsar y fortalecer la transformación interior y de la realidad exigidas por el reino.

No está demás hacer la advertencia de que “pescadores de hombres” no tiene el sentido que hoy le daríamos que es el de un proselitismo basado generalmente en engaños o falsas promesas. El sentido es absolutamente opuesto, si se `piensa que, para los judíos, alejados del mar, éste era símbolo de el gran foso en que se albergan todos los males de la humanidad. Casi podríamos decir “el mar es el mal”. Sacar a los prisioneros de ese mar, los peces, era liberarlos del mal. Así se entiende la metáfora de hacer pescadores de hombres, aunque muchas veces en las prácticas pastorales eclesiásticas, como en las de la mayoría de las sectas actuales, el recurso de ligar el acercamiento a la comunidad religiosa con la obtención de un lugar privilegiado ante Dios que así se dispondrá a llenarnos de sus favores y solucionar todos nuestros problemas.