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Más estrellas para la Cruz del Sur
Tienen razones para preocuparse los “amigos” del Norte. Si bien ellos intentan robarnos algunos del Centro y del Sur, nosotros conquistamos a los más destacados. Nicaragua y Venezuela y ahora Ecuador, han promocionado a hombres con profundo espíritu latinoamericano que iluminan al Sur con energías renovadas y diferentes, uniéndose a las estrellas brillantes de Brasil, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay y otra que están naciendo lentamente. Una con más brillo por decisión y posibilidades, otras con menos esplendor por nubarrones que intentan apagarlas, desde la Cruz del Sur iluminan la esperanza de una América nueva con la grandeza de sus hombres, la riqueza y belleza de su suelo, la recuperación de la libertad aherrojada tantas veces por la prepotencia de los poderosos, la energía casi virginal de sus aborígenes decididos a reciclar una historia de postergaciones y olvidos.
La nueva estrella es el presidente ecuatoriano Rafael Correa. Zumbahua (provincia de Cotopaxi) es una población mayoritariamente indígena. La convivencia del economista enrolado ideológicamente en la Teología de la liberación, con los nativos en muy precarias condiciones, lo llevó hasta contagiarse con una de sus enfermedades características (rasca bonito). Antes de su asunción oficial, al igual que Evo Morales, realizó una simbólica en que los representantes de los pueblos indígenas le entregaron el bastón de mando y lo limpiaron, con sus ritos tradicionales, de las malas energías, manifestando así su apoyo y agradecimiento. Sus palabras en el discurso inaugural suenan como una clarinada de amanecer, por la sinceridad de lo que expresan y la consecuencia con toda una vida que las respalda “Mi sueño es ver un país sin miseria, sin niños de la calle, una patria sin opulencia, pero digna y feliz. Una patria amiga, repartida entre todos”
No tardarán en aparecer aquí y allá los aristócratas que ridiculicen su posición realmente comprometida con el pueblo y pretenderán reírse de sus intenciones frente a todo lo que ellos seguirán haciendo por extender su dominio en América latina. Pero no pueden quitarnos la alegría de constatar que los pueblos latinoamericanos, a pesar de la corrupción de muchos dirigentes y del predominio de la prensa y los medios en la propaganda descalificante de los candidatos no comprables, están dando muestras de que saben elegir, de que se está acabando el tiempo del engaño fácil y el éxito de la prédica resignada.
Una cosa es de lamentar. La Iglesia oficial, no sólo permanece callada frente a las agresiones a estos gobiernos no sólo democráticos sino “resurgidotes de pueblos”, sino que normalmente une su voz a la oposición obstinadamente derechista como en Nicaragua y Venezuela.
Por eso hablamos de la Cruz del Sur dibujada en el cielo y no en los pechos de los prelados que ostentan su majestad y autoritarismo a los ojos del pueblo.
José Guillermo Mariani (pbro) |
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