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Crece desde el pie . . .(Por Quito Mariani)
El “piqueterismo”
originado en el sur, en tiempos del menemismo, se expandió hacia el norte y
hacia todo el país en los gobiernos sucesivos, y dio sus mejores frutos en el
interregno duhaldista con la multiplicación de los llamados “movimientos
sociales”. Los análisis de sociólogos, economistas y políticos advirtieron los
defectos de las organizaciones populares espontáneas que pronto fueron
desvirtuadas por la presencia de punteros políticos con las manos extendidas
para aprovecharse de la gente multiplicando ayudas y promesas. (más promesas que
ayudas por supuesto).
Pero el “movimientismo social” continuó. Y, aunque lo más
visible y quizás lo más molesto para los intereses capitalistas y las clases
dirigentes y adineradas, sean los piquetes que continúan interrumpiendo la
circulación y reclamando ocupación, dignidad y subsidios, “desde el pie” está
creciendo una importante realidad. La recuperación, por parte de los
trabajadores, de las empresas vaciadas o quebradas. Con distintos métodos, una
veces por ocupación de locales, otras por resistencia al cierre, otras por
reclamos de salarios adeudados, en esas “tomas” había una intención primordial:
defender la fuente de trabajo. Para afirmarse en ese propósito se recurrió a
diferentes instrumentos legales. Hoy, más de cien Empresas recuperadas trabajan
dirigidas por sus operarios y cosechan los frutos de la dignidad y la justicia
que antes no lograba producir la voracidad o la incapacidad de los Empresarios.
Y otras tantas están gestándose. Con apoyo oficial o sin él. Con esto se ha dado
una clara demostración de que la “cogestión” no es un sueño irrealizable, de que
la capacidad y disponibilidad para el trabajo no es patrimonio de los grandes
ejecutivos, de que las aparentes agresividades iniciales redundan finalmente en
bien de la sociedad, cuando son expresiones populares de una deficiencia que
necesita ser remediada.
La gran mayoría de la empresas recuperadas son
metalúrgicas. Algunas han logrado superar los ingresos, la competitividad y
hasta la creatividad en el lanzamiento de nuevos productos. Les siguen en
proporción las gastronómicas, las gráficas e informáticas y algunas de salud. En
Córdoba es ejemplo notable la Clínica Junín con un proceso muy interesante y
valiente.
A nadie se le oculta que se trata de un proceso largo. Pero
si merece la preocupación y el apoyo oficial, esta cogestión nacida “desde al
pie” es una efectiva marcha hacia la recuperación de la perdida “cultura del
trabajo”
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