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Cumbres borrascosas
Ciudad sitiada. Por aire, mar y tierra. Mar del Plata. Despliegue de operativos de seguridad con la tecnología más avanzada y miles de efectivos nacionales e importados. Quizás se pueda pensar que un encuentro de presidentes de 34 naciones, merece un operativo de tal magnitud. No lo sería ni podría serlo tanto sin la intervención de Estados Unidos, con el aporte de misiles inteligentes y otra clase de recursos bélicos, nada inteligentes, por supuesto. Porque el presidente más poderoso y más empecinado desde el poder en el mundo, ha decidido estar presente para influir en las decisiones políticas que convienen a su país y someten a los otros. El ALCA estará seguramente presente y otros tratados bilaterales de “libre comercio” que disimulen la agresividad y la ambición de dominio del primero. En su país los padres de los soldados muertos y disimulados en Irak le han hecho la pregunta crucial en una conmovedora manifestación denominada “del muerto dos mil”,¿cuántos más tendremos que resignarnos a lamentar? Y la respuesta ha sido que sus hijos son héroes y hay que seguir produciendo héroes. Muertos y absolutamente anónimos, pero héroes. Para mantener esta guerra de vidas por petróleo. Y se siguen acumulando mentiras a pesar de que ningún indicio justifica la acusación justificante del exterminio, de haber estado preparando armas químicas letales. Pero el inspirador obsesivo de esta política, sale a pasearse por el mundo, sin importarle las manifestaciones de rechazo que serán acalladas simplemente con “operativos de seguridad”. El y sus lacayos disponen de armamentos, dinero y hambre para someter a todos los que se atrevan a resistirles. Pero hay otra cumbre que es la de los pueblos del mundo. La de los que se reúnen con el arma poderosa aunque menospreciada, del pensamiento el corazón y la voz, para seguir oponiéndose desde las propuestas y exigencias concretas gritadas a voz en cuello, y escritas en pancartas con todos los idiomas, hasta al muestra ofensiva para ellos, de la alegría y la fiesta en que se sigue viviendo a pesar de la pobreza y la opresión que desparraman las cumbres de los poderosos. Resulta alentador el entusiasmo de los grupos de diversas ideologías por expresar en conjunto su rechazo al dominio y sujeción representados y ejercidos por un hombre que dejará marcado con sangre y arrasamiento de culturas su paso por el siglo XXI. Y resulta también problemático que algunos quieran aprovechar, suscitando rivalidades inoportunas, la ocasión del reclamo común para hacer predominar sus propios intereses. Ojalá de las dos cumbres que aparecen borrascosas por diversos motivos que harán chispas, brote una conjunción de rayos luminosos que generen esperanza entre los pueblos del mundo y esta América nuestra que no es solamente Norte, sino también y sobre todo, Centro y Sur. José Guillermo Mariani (pbro) |
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