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Filosofía y poesía. Por Quito MarianiHan nacido las dos el mismo día y no pueden la una sin la otra una bajando desde blandas nubes y otra creciendo de raíces hondas. La realidad las cita acordonadas con lazo umbilical que condiciona a que lo bello incluya al pensamiento y el sentimiento empape al que razona. En las “últimas causas”, descubiertas por el empeño del que filosofa se encierra la dulzura cautivante de encontrar las respuestas que apasionan. La metáfora audaz de los poetas indagando en el mundo de las sombras sorprende los destellos luminosos de verdades con fuerza innovadora. El silogismo empecinado busca el placer de luz que el mundo añora y recoge el filósofo en sus manos la arena que se vuelve luminosa. Si el poeta recurre al hermetismo se pierde sin remedio entre las olas si el filósofo anula las ternuras se estrella sin pensar contra las rocas. Hombres que sólo vuelan con los pájaros, se encierran en inútil paradoja los que aterrizan sin dejar los vuelos entretejen laureles de corona. La vida que es también filosofía, reclama poesía como escolta si la una a la otra menosprecia las dos naufragan con las velas rotas. En el “Arte poética”, su herencia, el inmortal poeta de las Odas precisó que lo útil y lo dulce, juntos, superan lo que se ambiciona. Si el filósofo indaga en la ternura y el que hace poesía filosofa cada uno revela con los sabios, el sentido del hombre y de la historia. |
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