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Marginalidad, Escuela y Autismo Eclesial. Por Guillermo Eduardo GonzálezNotas acompañando un reportaje a Guillermina Tiramonti.
GUILLERMINA TIRAMONTI es una de las personas más calificadas que hay en el país para opinar acerca de temas educativos.
Destaco su lucidez para detectar los problemas que afrontan las escuelas. La realidad tiene la costumbre de ganarles de mano, encontrarlas siempre atrasadas y hablando un lenguaje que los jóvenes no entienden. Este divorcio con la vida es fatal porque en él se juega el ser o no ser de la educación argentina.
Guttemberg deberá ponerse a dialogar con las nuevas tecnologías, especialmente con su cultura de la imagen. Ya no se puede enseñar como hace 30 años. Ni siquiera sirve el vocabulario del último quinquenio. Los chicos reinventan la palabra minuto a minuto, cambian los modos de atención, las maneras de aprender. Ha cambiado definitivamente el antiguo status del docente “magistral”, autoridad indiscutible. Y no solo para el aula sino también para la sociedad.
A todo esto hay que añadirle la cantidad de docentes cansados, mal pagos, con la autoestima por el piso debido a la frustración que supone cansarse de querer y no poder. Hay que llevarse las tizas y el borrador. Facilitar lapiceras a los estudiantes. Fotocopiar los apuntes para poder prestarlos porque no tienen plata para comprarlos (tener varios juegos e irlos rotando, escuela por escuela). Ganarse la atención cada 5 minutos. Estar permanentemente ejemplificando y haciendo pie en la realidad. De lo contrario el estudiante hace zapping y se va mentalmente del aula. La cultura del “homo videns” bien estudiada por Giovanni Sartori en libro homónimo es también la cultura del “homo zapping”.
Los párrafos en los que se habla de la Iglesia Católica son exactos y medidos. Pero también los reservados para el Estado.
En el Conurbano se daban unas “becas” a estudiantes. No eran la solución pero estimulaban a los chicos a concurrir. Por supuesto que el sistema puede mejorarse de mil maneras, pero hay que hacer algo YA porque la necesidad no espera. SUTEBA calcula que este año hay 110.000 alumnos menos en las aulas bonaerenses: ver http://www.suteba.org.ar/inicio.php?tipo=notadb&seccion=1&idnota=1324&idcat=35
¿Dónde están esos chicos? Ya sabemos que en la escuela no. ¡Se han cerrado muchísimos cursos por falta de alumnos Y CIENTOS DE PROFESORES SE QUEDARON SIN TRABAJO! Y eso que salieron a buscarlos en el verano, proponiéndoles emprendimientos cooperativos que les darían algún alivio económico. Hasta eso tiene que hacer un docente en el conurbano: conseguirse los alumnos con estrategias de este tipo. Trabajo en escuelas donde los profesores de química fabrican artículos de limpieza para venderlos junto con el curso (a favor del curso). Y hay muchas otras iniciativas creativas y bellas. Pero los alumnos faltan igual. ¿Dónde están? ¿Estarán trabajando? ¡Si sus padres sobreviven con un anoréxico “Plan Jefes de Hogar”! Funcionarios que se duplican los sueldos, que los llevan de 3.000 a 6.000 pesos (eso “en blanco”) de la noche a la mañana, no tienen cargos de conciencia a la hora de tirarles migajas a los pobres.
¿Dónde están los 110.000 estudiantes que faltan de las escuelas? Están matándose en cuotas en las esquinas de la pobreza aspirando pegamento (los ferreteros ya lo venden fraccionado y con la bolsita, todo bien completo), o consumiendo la peor droga que se pueda imaginar, llamada “El Paco”, elaborada con el desecho de la cocaína: un veneno tan poderoso que basta probarlo una sola vez para quedar atrapado para siempre Y CUESTA SOLAMENTE UN PESO. Están robando quioscos para comprar una caja de vino barato. Están en la más descarnada marginalidad. ¡Son 110.000 alumnos menos en una de las zonas donde la marginalidad se muestra con su rostro más peligroso y dramático! Si uno lo mira bien, es un milagro que el conurbano no sea más violento de lo que es en la actualidad.
Hay efectos sociales que solamente se ven en el largo plazo. Por ejemplo, veremos los efectos de la actual desnutrición recién cuando estos niños desnutridos de hoy crezcan y experimenten la exclusión lisa y llana de todos los sistemas sociales. Con la educación pasa lo mismo: los efectos de la tragedia educativa actual serán percibidos en el largo plazo. Cuando tengamos una gran parte de la población sin posibilidades de insertarse en el mundo laboral por falta de las calificaciones mínimas para ello.
Concurro a escuelas en las que se destina un aula completa para los hijos de las estudiantes, chicas de 14 a 18 años. Van sus abuelas a cuidar los nietos. Ya nos hemos acostumbrado a esas “guarderías”. ¡Y todavía tenemos que soportar que algunos fariseos discutan la oportunidad de brindar educación sexual en las escuelas! Es el colmo de los colmos. Una institución que acaba de ser noticia por el escándalo de dos religiosas que hicieron trampa para aprobar en la Universidad Nacional de Córdoba (ver http://www.lavozdelinterior.net/2004/1012/sociedad/nota276167_1.htm), se rasga las vestiduras cuando de encarar un problema tan grave se trata.
No pueden enseñar a sus propios consagrados y quieren imponer sus criterios al conjunto de la sociedad. ¿Cómo es posible tanta desubicación? No se enteraron de que estamos en el siglo XXI, ni siquiera saben en qué tipo de educación sexual se está pensando y ya abren el paraguas para funcionar como “máquina de impedir”. El argumento es tan ingenuo que, en otro contexto, daría risa en lugar de bronca. Sostienen que establecer la educación sexual violaría la “patria potestad”.
¿No se enteraron de que esas madres de 13, 14 y 15 años son –en su mayoría- hijas de padres con numerosos hijos y que esos padres no tienen ni la más remota idea acerca de lo que se conoce como “paternidad responsable”? Creen que los padres están educados en materia sexual y –además de los contextos antropológicos y psicológicos de la vida sexual del hombre- saben perfectamente las diversas maneras de evitar embarazos no deseados. En definitiva, piensan en unos padres que no existen, en el coro de feligreses que los rodea y accedió a una formación en ese terreno. No en los padres del pueblo real y concreto con los que trata la escuela día a día: desocupados, o sobreocupados, con una formación raquítica y una información inexistente. Autismo puro. Negación DE la realidad que es una negación A la realidad, es decir, a la misión específica para la que existe la Iglesia.
Va el reportaje a Guillermina Tiramonti. Un refrescante baño de sentido común e inteligencia.
Saludos, Guillermo Eduardo González
“LA ESCUELA SE MIRA COMO EL LUGAR DONDE CONTROLAR EL RIESGO”.
La directora de Flacso dice que en la escuela se debe recuperar el lugar de lo pedagógico. Advierte sobre el riesgo de asimilar la escuela con un reformatorio y analiza el rol de la Iglesia para evitar la educación sexual.
“Lo más
preocupante es que hay un discurso oficial que asocia educación con control del
riesgo. Si se piensa que hay que incorporar a estos chicos que están boyando en
el vacío social a la escuela porque, si no, se transforman en delincuentes, se
va a transformar la escuela en un reformatorio”, advierte Guillermina Tiramonti,
la directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), quien
brega por que se revea la mirada hacia los jóvenes y hacia la propia escuela.
Profesora de Políticas Educativas en la Universidad Nacional de La Plata, la
pedagoga analiza el lobby de la Iglesia para obstaculizar la educación sexual en
las escuelas: “La Iglesia Católica en la Argentina tiene poca capacidad de
regular la conciencia de la gente, pero mucha capacidad de influir sobre el
poder”. –La
escuela está sobredemandada porque no sólo se le reclaman respuestas pedagógicas
sino también sociales, pero, ¿no es el propio Estado el que la sobredemanda? –Leer,
escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir... –Ese
lugar de contención posibilita la integración o es un aguantadero para que no se
reproduzca la violencia afuera... –En ese
hacer más llevadero el presente, qué lugar tiene el mandato tradicional de la
escuela, en definitiva qué aprenden.... –Desde
la mirada del propio docente... –Porque
los chicos van a ser distintos... –Por
eso le preguntaba sobre la integración... –Eso es
aberrante y desvirtúa el sentido mismo de la educación... –Por un
lado, el conflicto social entra a la escuela, pero hay temas en los que parece
infranqueable, por ejemplo, la educación sexual. ¿Por qué es tan resistente el
sistema y/o los gobiernos a debatir y hablar sobre una materia insoslayable? –Parece
haber como un temor reverencial de lo que la Iglesia puede, un temor
anacrónico...
Fuente: http://www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/1-42225.html |
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