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¡Muerdan, muerdan!

Miércoles 16 de Junio de 2004
Por el Pbro. José Guillermo Mariani
Volqué en un libro mi vida. Con cuidados literarios, recogiendo personas y
acontecimientos, haciéndome consciente y responsable de mi historia personal,
intercalando en sus páginas las expresiones de mis libros anteriores,
sometiéndolo a examen histórico, literario y de contenido. Lo entregué como una
parte de mí mismo. Antes de que llegara a la gente, una cierta prensa arrebató
una presa del plato que se servía. Un hueso con gusto a sexo. Y lo arrojó a los
perros. Y muchos empezaron a morder rabiosamente. Y siguen mordiendo. Quieren
sacar sangre. Lo más probable es que se quiebren los dientes y no lleguen a
lograr ese objetivo. Podría dar nombres. No lo hago, porque la mayoría los
conoce, aquí en Córdoba y en el País. Ellos inventaron a un cura sátiro o a un
viejo verde. Desfiguraron los hechos como pudieron. Clarín, Página 12, la Mañana
de Córdoba, se dieron el lujo de poner cualquier título e inventar cualquier
cosa
En otro ámbito, el eclesiástico, el asunto prendió de modo distinto. “Nos
quiere meter a todos en la misma bolsa” “nosotros vivimos apasionadamente el
celibato como consagración a Dios” “hay que imponer silencio y sanciones”
“Descubrir la intimidad es un acto de inmadurez”
Hay que reconocerlo, todo está más tranquilo conservando los tapujos.
Farinello a quien pocos pueden calificar como sátiro, dijo en La Cornisa que en
su experiencia, los que observan en serio el celibato se pueden contar con los
dedos de la mano en un centenar. En Córdoba, entonces, habrá unos 30. Por eso
muchos se están apresurando a presentarse como integrantes de ese número,
publicando declaraciones de limpieza absoluta de “pensamiento, palabra y obra”.
No es la primera vez que quienes ocultan sus perversiones se manifiestan
tremendamente severos con todo lo referido al sexo. He tenido casos muy
próximos. Además ¿no es esto una provocación para que tantas mujeres víctimas de
acosos y abusos, o de menosprecio después de relaciones frustradas, se
pronuncien públicamente? ¿No será más prudente confesarse pecadores aceptando la
condición humana y tratar, humildemente de superar las debilidades?
Es un escándalo, dicen, hacer públicas esas situaciones. Recuerdo una frase
del Papa Gregorio Magno “Es preferible el escándalo al encubrimiento de la
verdad” Y, por otra parte, ¿quiénes se escandalizan? ¿Las señoras que ponen
preservativos en los bolsos de sus hijas previendo cualquier accidente? ¿Los
célibes que desahogan su sexualidad en la masturbación o mantienen relaciones
antinaturales? Mientras no se conozca ... Escándalo es inducir al pecado. Los
sencillos no padecen escándalo por esto. Lo viven simplemente. “Con sábanas es
bueno, sin sábanas da igual” Se alarman, sí, los complicados, que se sienten en
peligro de ser descubiertos.
¿Le parece que sus fieles lo admitirán después de esto? 1.500 personas
participantes de las Misas del pasado Domingo y aclamando con entusiasmo mi
postura, han dado la respuesta. ¿Seguirán confesándose los fieles con ud.? (esto
proviene de que algún periodista imaginó mi relación de noviazgo juvenil
comenzada en el Confesonario) La realidad es que ahora confían más que antes.
Tengo detrás, el testimonio de 37 años.
Si es inmaduro, como afirma algún eminente doctor canonista, revelar la
intimidad, creo que es inmadurez total, tenerse miedo a sí mismo y ocultarse
ante los otros. Hoy, Martes 14 de Junio he recibido 230 “mails” de aliento y
felicitación. A pesar de la fatiga logré imprimirlos.
Hay un tribunal interdiocesano (¡qué nombre!) examinando el Libro. Si lo leen
con saña inicial, lo condenarán a la hoguera. Si son capaces de leerlo con
sentido humano, se derretirán.
Espero que no se trate de gente con tapujos
Pbro. José Guillermo Mariani |