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Occidente cristiano
Dos figuras paradigmáticas frente a frente. George Bush presidente de los Estados Unidos y Benedicto XVI, pontífice supremo de la Iglesia católica. La imagen más elocuente del occidente cristiano, hoy. Las expectativas, desde luego, no se orientaban todas en el mismo sentido con respecto a esta entrevista. Ya el hecho del encuentro aparecía como señal de acuerdo y amistad. Por eso las manifestaciones en contra, en la Plaza de San Pedro Las declaraciones del presidente afirman que la recepción resultó absolutamente cordial y afectuosa, y resalta la inteligencia del pontífice y el clima de amor en la entrevista. La negociación parece haberse dado entre la solicitud de la influencia papal para que Cuba sea un país libre, y los acuerdos para encontrar soluciones negociadas para Irak, Africa y Latinoamérica. El Papa ha pedido especial protección para los cristianos de Irak y los católicos que en varios estados sufren la persecución islámica. Leyendo entre líneas, las masacres de Irak desde la declaración unilateral de guerra por parte de Bush en contra de las decisiones de la ONU, hasta la tragedia cotidiana de estos días, no tienen demasiada importancia para el Pontífice. Sí hay mucho interés por el sufrimiento de los cristianos en Irak y a manos de los islamitas. Desde luego que Bush podía sentirse satisfecho del amor demostrado por el Papa, afirmando incluso su propio espíritu cristiano para dejar tranquilo a Benedicto XVI en todas las cuestiones que lo preocupan, referentes a la familia y al matrimonio. Con referencias generales al hambre de África y América Latina y el señalamiento de la importancia con que se está combatiendo el SIDA en África, la alianza occidental y cristiana ha quedado confirmada, con rasgos de compasión y un compromiso que, desde luego, habrá que constatar si se lleva a cabo. El largo proceso iniciado con la transformación de la economía agrícola primitiva en la industrial, pasando por la expansión de las potencias europeas colonizadoras, ha desembocado en este sistema global que rediseñó el mapa mundial para acomodarlo a las prioridades de los vencedores desde el final de la segunda guerra mundial. La Unión europea en relativa paz ha conseguido un importante crecimiento. Pero tras el colapso de la URSS en 1989, Estados Unidos ha quedado como la única superpotencia mundial. La ONU está así prácticamente controlada por las antiguas potencias colonizadoras de occidente. Bush es la figura que se destaca en el diseño de su política exterior y sus criterios hegemónicos basados en la fuerza de las armas, como representante de Occidente. El Papa Ratzinger ya ha dado indicios, desde su alusión descalificante del islamismo en la Universidad de Ratisbona, pasando por la negación de la violencia con que el catolicismo se impuso en América latina y con este último pedido que es también un juicio, de protección para los católicos frente a los islamitas, de una concepción filosófica y teológica del mundo como dividido en dos partes de las que él como cristiano elige el Occidente. ¿temor o rivalidad con el Islam? ¿previsión y prudencia frente a las grandes potencias? ¿Optimismo de que su pedido para el G-8 cambie el sentido de sus conclusiones? ¿Conservadurismo a fondo para recuperar la disciplina y el poder e influencia perdidos en Europa y el mundo? ¿Rivalidad proselitista con otros credos religiosos? Lo cierto es que esta presentación del Occidente cristiano no resulta muy alentadora en perspectivas de libertad, de respeto a los derechos humanos y de vida feliz.
Pbro. José Guillermo Mariani |
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