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Tácticas de “teru-teru”
El simpático animalito "coqueto y ceremonioso” en la descripción de L. Lugones que, con denominación onomatopéyica, llamanos “teru-teru” o simplemente tero, tiene una táctica muy particular. Pone los huevos en un nido oculto entre el pajonal, pero su grito penetrante llama la atención desde un punto muy lejano, logrando desorientar a los depredadores y, a la vez alertar a los demás animales. Su táctica es excelente y eficaz defensivamente. Esta táctica de ocultar la realidad con llamativas expresiones exteriores, que ya no son penetrantes simplemente sino ofensivas, parece estar regulando las relaciones eclesiásticas con el gobierno nacional El Presidente decide suprimir el sueldo de $5.000 al Obispo castrense que, como Obispo es designado por la Santa Sede pero como militar que goza de los ascensos y sueldos, puede ser castigado y exonerado como el resto de sus colegas por indisciplina o insubordinación. La reacción es acusar al Gobierno de suprimir la libertad de cultos en la católica Argentina. El presidente no acude al funeral de Juan Pablo II, del que sí participa escoltado por Mons. Caselli, el Dr. Menem y además no cumple con el protocolo de arrodillarse ante Benedicto XVI cuando asiste a su asunción. Al mismo tiempo, distingue con una visita oficial a los Palotinos de Roma, honrando así a los mártires de la Dictadura La reacción del Obispo Giacquinta, presidente de la Comisión Pastoral del Episcopado, declara entonces que la situación argentina es peor que la de la dictadura y la deuda externa con los sobresueldos que injurian la mezquindad de los salarios de hambre. El documento de Mar del Plata consensuado por los integrantes de la Comisión Episcopal señala defectos y posibilidades del actual Gobierno, con bastante equilibrio, pero las declaraciones de su titular traspasan todo límite de manera desafiante. Recordando que las primeras noticias de sobresueldos aparecen publicadas hacia 1993, la explicación de que entonces ni en adelante no hubiera ninguna denuncia eclesiástica, puede colocarse en que el ex presidente, ante el rechazo del Vaticano de la Asamblea feminista de Beijín, había manifestado, sin que nadie solicitara su opinión, el rechazo absoluto como devoto católico. Todo fue desde entonces muestras de amistad y reconocimiento eclesiástico. Las reacciones no responden evidentemente a los problemas que aparecen, sino a una disimulada actitud de resentimiento por no conservarse la situación de privilegio y amistad oficial con los dignatarios eclesiásticos, cultivada en la gestión precedente. Para los teros la táctica es digna de ser admirada y aplaudida. No así para una prestigiosa institución como la Iglesia. Me parece.
José Guillermo Mariani (pbro.)
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