A quién le interesan las muertes?. Por Guillermo “Quito” Mariani

Hay que preguntárselo, si se quiere hacer un análisis realista y concluyente. Son considerados hasta hoy, como causantes materiales de las muertes en Villa Soldati así como la de Mariano Ferreyra el 20 de octubre pasado en el Roca, algunos detenidos por orden judicial. Las reyertas comenzaron como sucede regularmente, por defensas legítimas de sectores con intereses contrapuestos. La “patota” de Unión ferroviaria estaba dispuesta a impedir el corte de vías promovido por el  partido obrero que se solidarizaba  con los derechos y reclamos de trabajadores despedidos o tercerizados. No se sintió satisfecha al parecer, con cumplir con su objetivo de impedir el corte. A los palos y piedras que se lanzaron contendientes de ambos bandos,  alguien ordenó añadir balas. Mariano Ferreyra de 23 años, cayó baleado en el torax, y una sexagenaria recibió también una herida grave en la cabeza.

En Villa Soldati, como en Lugano con el Club Alvariños, había gente que reclamaba su derecho a los terrenos que, en operaciones inmobiliarias mafiosas, les habían vendido supuestos promotores sociales, entre los que se han descubierto punteros políticos de trato frecuente con la gente carenciada. Desde la auténtica necesidad de viviendas que se vive todavía en Argentina, una ocupación en principio exitosa, convoca naturalmente a muchos otros necesitados Las luchas internas entre bandos opuestos provocan la intervención policial apoyada por la federal y alguien o varios, disparan proyectiles.  Todo está en investigación. Parecieran identificados los autores materiales de la muerte de Mariano. Poco se sabe de los autores de las  de Villa Soldati, aunque hay sospechas de la actuación policial duramente represiva.

Pero supongamos que todo esto se aclara, que la justicia, independiente de influencias poderosas, llega a establecer a los culpables directos. En nuestra historia reciente hay muchos asesinatos “por mandato” en los que han quedado en el anonimato, muchas veces revestidos de puestos oficiales, los mandantes. Por eso sería mucho esperar  una cuidadosa e imparcial investigación que determinara culpabilidades y sanciones, no para venganza, sino para salud de una sociedad democrática.

En la imposibilidad, por diferentes motivos, de concretar muchas sospechas  sobre quiénes están detrás de esas muertes para aprovecharlas, nos es lícito atenernos a conocidas actitudes y declaraciones públicas. A pocas horas de las muertes de Soldati el Sr. Rodríguez Larreta declaró que había solicitado al gobierno nacional una nueva ley de inmigraciones. El doble mensaje era que el gobierno era el último responsable y que los causantes directos de todos estos problemas eran los inmigrantes.  Xenofobia latinoamericana. No tardó mucho en manifestarse con la misma línea el jefe de gobierno porteño quien, en repetidas ocasiones, tachó al gobierno nacional de mirar hacia otro  lado para no enfrentar el problema. A su alrededor brotaron otras voces como la del Dr.Eduardo Duhalde que distinguiendo entre represión y muerte se pronunció decididamente por la primera (sin tiros). Los pronunciamientos de ciertos políticos que exigieron la imposición de orden a todo trance, no dejan de recordarnos, ciertas  proclamas militares golpistas. Apresuradamente se unió Cobos afirmando que al Estado le corresponde mantener el orden  y calificando como un desacierto tremendo el de Garré, al ordenar que los encargados de evitar los desórdenes,( las llamadas fuerzas de seguridad),  no porten armas. ¡Sabia decisión si las hay! Porque así queda muy claro que el gobierno mantiene su actitud firme de rechazar la represión y la muerte como medios para conquistar objetivos de cualquier índole, aunque parezcan lentos o ineficaces los otros  disponibles.

Los acontecimientos que aparecieron “desmadrados” y que quizás fueron “apadrinados”, lograron finalmente un beneficio. Los carenciados, recurriendo a la negociación con más sentido común que sus incitadores, accedieran a mejores planes de vivienda. ¿Quiénes son los agoreros que aseguran que estos planes no se  van a cumplir? Los mismos que se restregaron las manos cuando el Sr. Duhalde afirmó en Estados Unidos que Argentina vive un clima preanárquico . Los que procuraron,  con todos sus recursos, que el gobierno  nacional torciera la política antirrepresiva, que constituye uno de sus más grandes y beneficiosos aciertos. ¿A quiénes importan las muertes? ¿A Clarín, a La Nación, a Macri, a Rodríguez  Larreta, a Bergman, a Cobos, a Duhalde…? El interrogante sigue abierto. Descubrirlos es comenzar a identificar  a los culpables.

María y Claudia. Adelanto Libro Matrimonio Igualitario. Por Bruno Bimbi

Nunca nos imaginamos que conseguir un escribano fuera tan difícil. A medida que llegaba al final de la larga lista que encontré en Internet, empecé a desesperarme.

—Necesitamos que el escribano nos acompañe al Registro Civil con una pareja que va a pedir turno para casarse y levante un acta dejando constancia de la respuesta que recibamos —le explicaba a la secretaria.

—¿Y para qué necesitan el acta?

—Porque es una pareja de dos mujeres y, seguramente, no les van a dar turno. Necesitamos acreditar que se presentaron y recibieron una respuesta negativa.

—¿Cómo dos mujeres?

—Es una pareja de lesbianas. Van a pedir turno para casarse, les van a decir que no y van a presentar un recurso de amparo en la Justicia. Para hacerlo, necesitan el acta.

—¿Pero es una unión civil?

—No. Van a pedir turno para contraer matrimonio.

—Espere que hablo con el escribano, no cuelgue por favor… —acá es donde viene la musiquita—. Eh… Mire, me dice que a esa hora ya tiene otro compromiso, así que no va a poder.

Fueron horas llamando a escribanías y el diálogo era siempre más o menos igual. Empecé a cambiar mi discurso, tratando de confirmar si estaba disponible ese día, a esa hora, antes de hablarle de la pareja de lesbianas y explicarle lo que íbamos a hacer, pero siempre, al final, me encontraba con una excusa.

***

A cada rato, María preguntaba:

—¿Y? ¿Conseguiste?

—No. Viene difícil…

Al final, cuando parecía que no tendríamos quién hiciera el acta, una de las abogadas lo consiguió: el escribano Saúl Zaifrani aceptó acompañarnos. La fecha elegida no era casual: 14 de febrero de 2007, Día de San Valentín. Era un lindo gancho para la prensa: «En el Día de los Enamorados, una pareja de lesbianas pide turno para casarse». Todos los diarios y noticieros incluyen cada 14 de febrero una nota sobre casamientos. Era, además, una manera de resaltar que, más allá de la controversia jurídica, había dos personas que se amaban y se querían casar.

Pero el 13 de febrero de 2007, un día antes de la presentación del amparo, lo que menos querían María y Claudia era casarse. Habían tenido una pelea muy grande, estaba todo mal. Discutían a puertas cerradas en una de las oficinas de la sede de Nexo, mientras los demás no sabíamos qué hacer. Estaba por llegar el periodista Andrés Osojnik, de Página/12, con quien habíamos combinado una entrevista. Cuando salieron, la oficina quedó en silencio, todos esperando que ellas dijeran algo.

—No podemos hacerlo —dijo Claudia.

—De onda, ¿no pueden pelearse pasado mañana? —respondí, tratando de sonar simpático. Lo único que faltaba era que también se enojaran conmigo.

—Vos sabés que nadie quiere más que nosotras que esto salga bien, pero estamos hablando de separarnos… Es muy difícil ir a pedir turno para casarnos justo en este momento —dijo María.

—¿Y qué hacemos?

—No sé, es una situación de mierda —dijo Claudia.

Por más vueltas que le dábamos, no encontrábamos una salida. Estábamos nerviosos, asustados por este problema inesperado y, a la vez, agotados, porque habían sido días de mucho trabajo por los preparativos.

Yo calculaba los minutos que faltaban para que llegara Osojnik. Si llegaba mientras ellas seguían discutiendo, era un papelón. No nos iban a dar más bola. Y aunque otra pareja presentara luego el amparo, del que todos se iban a acordar iba a ser del que no fue.

Las parejas se pelean, suele ocurrir. Y cuando se pelean fuerte, no quieren ni verse la cara. Después, a veces, se arreglan, se reconcilian. O no. Le puede pasar a cualquiera.

Puede pasar, inclusive, un día antes del casamiento. O un día después. Pero éste no era cualquier casamiento: al día siguiente, estaríamos en vivo por los canales de televisión y seríamos tapa de los diarios. Si es verdad que «lo personal es político», en este caso era mucho más político aún: no era el casamiento de María y Claudia lo que estaba en juego, sino el derecho de gays y lesbianas a casarse. Además, en realidad, ellas ni siquiera se iban a poder casar. En un momento, alguno de nosotros lo dijo, medio en joda, medio en serio:

—Igual, les van a decir que no. Así que, de acá al fallo de la Corte, tienen tiempo para reconciliarse o pelearse del todo.

Nos reímos. Por momentos nos reíamos, por momentos gritábamos, por momentos llorábamos. Estábamos muy ansiosos. Pero éramos compañeros y ya, a esa altura, amigos. Había que solucionar el problema.

Sonó el timbre. Uno de los chicos de Nexo se acerca y nos dice:

—Es Andrés Osojnik, ¿qué le digo?

—Decile que bajás a abrirle, y bajá por escalera… Sin apuro… Después, pedile disculpas por la demora —le respondí.

Nos miramos, como si tratáramos de leernos el pensamiento.

—¿Qué hacemos? —preguntó Gustavo López, uno de los abogados.

Volvieron, por unos instantes, a hablar a solas, en la oficina de al lado, mientras el compañero de Nexo bajaba, lentamente, escalón por escalón, para abrirle a Andrés, que esperaba en la calle.

No sé lo que hablaron, pero regresaron más tranquilas.

—Vamos a hacer lo que tengamos que hacer, por la Federación y por la ley. Después nosotras veremos, pero lo importante es que mañana salga todo bien —dijeron.

Todos respiramos.

Llegó el periodista e hizo la entrevista. Posaron sonrientes para la foto. Por momentos, se miraban y los demás temíamos que pasara algo, pero disimularon muy bien. El esfuerzo que hacían por la militancia era admirable.

Cerca de medianoche, suena el celular. Era Osojnik otra vez.

—Es tapa —me dijo—. Felicitaciones y nos vemos mañana.

Estábamos con María y Claudia, que ya estaban más animadas. Les conté. Festejamos. Los nervios ya se habían calmado y volvía la alegría. Íbamos a hacer historia.

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Link para comprar el libro: Matrimonio Igualitario – Bruno Bimbi – Libros

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Sobre el libro: Cuando, a principios de 2007, varias parejas homosexuales comenzaron a presentar recursos de amparo en la justicia porque se querían casar, parecía imposible que lo lograran. Y cuando la Federación Argentina LGBT, junto al diputado Eduardo Di Pollina y las diputadas Silvia Augsburger y Vilma Ibarra, empezaron a impulsar una reforma al Código Civil en el Congreso para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, casi nadie los tomó en serio. Estaban locos si pensaban que algo así pasaría en la Argentina. Pero pasó.

El autor de este libro formó parte de ese grupo de locos que creyó que se podía y ahora cuenta cómo lo consiguieron. Por primera vez, revela la estrategia que llevó a la conquista del matrimonio igualitario, saca a la luz las intrigas y tensiones que rodearon el camino hacia la ley y cuenta historias y secretos que hasta ahora nadie había contado. Además, propone un análisis de las principales controversias del debate, que seguramente será útil para otros países donde el camino recién comienza, y publica en exclusiva el borrador del voto redactado por el juez Zaffaroni para el fallo de la Corte que iba a habilitar el matrimonio gay si el Congreso no lo aprobaba.

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Sobre el autor: Bruno Bimbi nació en Buenos Aires en 1978. Es periodista, profesor de portugués y estudiante de la maestría en Letras en la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro. Trabajó en los diariosPágina/12 Crítica de la Argentina; en este último realizó durante dos años la sección “El Placard”, dedicada a la diversidad sexual. También colaboró con Tiempo Argentino y las revistas Imperio G, Veintitrés Newsweek Argentina, entre otros medios. Es activista de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, de la que fue secretario de Prensa y Relaciones Institucionales. Escribió junto a dos abogados el texto de los recursos de amparo por los que varias parejas del mismo sexo consiguieron casarse por fallos judiciales y otras dos llegaron a la Corte Suprema de Justicia y fue uno de los responsables de la estrategia que llevó a la conquista del matrimonio igualitario en la Argentina.

Fuente: Gentileza del Autor. http://bbimbi.blogspot.com

Reflexiones de camino al Pesebre. Por Rafael Velasco

Jesús nace inmigrante…

Los textos del Nacimiento que se leen en la semana de Navidad muestran una primera sorpresa: la Sagrada Familia aparece en el Nacimiento como una familia de inmigrantes. Inmigrantes dentro del mismo país (Jesús nace en Belén, tierra de Judá porque sus padres debieron trasladarse allí –desde el Norte del país- por el censo). Jesús nace sin tener vivienda propia, en un establo.

Además a los pocos días, según el Evangelio de San Mateo, deben emigrar hacia Egipto; donde viven como inmigrantes durante cuatro años, para después volver a Nazareth. Deben emigrar por que la violencia -que viene de arriba- los obliga. El rey Herodes manda a matar a los niños nacidos en Belén. Eso obliga a José y María a emigrar a Egipto. Con lo que a los pocos días, vemos al Niño Dios como migrante en un país vecino, sin casa y sin trabajo su familia.

Estas consideraciones bíblicas hoy –creo- iluminan de una forma particular esta fiesta y la propia realidad, en un momento en el que la violencia social es preocupante: ocupaciones de terrenos por gente desesperada, sin vivienda, muchos de ellos inmigrantes que han venido escapando de la pobreza de sus lugares de orígenes; represión, muertes, manifestaciones de marcado carácter xenófobo; organizaciones que lucran con la violencia y la ilegalidad; el estado ausente y permisivo; las políticas públicas vacías y los discursos excluyentes. Todo eso es parte del contexto en el que se aproxima esta Navidad.

Herodes entre nosotros

Comprobamos que también hoy proliferan los Herodes que sin compasión destierran, matan o mandan a matar, por conveniencias políticas, sin importarle los problemas reales de los más pobres. Herodes que manipulan a los pobres y los usan de carne de cañón. Herodes que siembran la violencia discursiva, que encienden la llama del rencor de unos contra otros. Y Jesús sigue sin hogar. Trajinando para encontrar un techo en el que poder vivir sin sobresaltos.

Hoy también vemos que se cierran puertas en la cara a los inmigrantes, más aún, se los agrede y descalifica con unas manifestaciones de rabia que han venido incubándose desde hace tiempo.

Miles de familias sobreviven sin poder acceder a una vivienda digna. Miles de familias que –como la de Nazareth- golpean las puertas de las reparticiones públicas, de quienes deben proveer soluciones, y las encuentran cerradas.

Como cristianos, seguidores de Jesús Inmigrante, ¿qué nos dice esta realidad a las puertas de la Navidad?

Como cristianos debemos preguntarnos, también nosotros, ¿qué tenemos que ver en todo esto? ¿Cómo podemos ayudar a abrir puertas, a tender puentes, a controlar a los Herodes?

(…) Como cristianos, en la cercanía de la Navidad, y ante la proximidad de esta realidad social tan seria, debemos seguir preguntándonos y ensayando respuestas que puedan ser útiles para ayudar a construir opciones de vida mejor para los más desfavorecidos.

Como seres humanos, ciudadanos, no podemos mirar para otro lado. Cada uno desde su lugar podrá preguntarse, en esta Navidad: ¿qué espacio le podemos hacer a Jesús que viene en el pobre, en el inmigrante, en el excluido?

Que al brindar esta Nochebuena, pidamos por los deseos y esperanzas de nuestras familias y agreguemos también los deseos, angustias y necesidades de aquellos que están sin techo. Que el corazón de nuestras familias se amplíe en deseos para todos, para una Argentina más justa y solidaria.

Que Dios los bendiga con una muy feliz Navidad y un buen comienzo de año.

Afectuosamente.

P. Lic. Rafael Velasco, sj  -Rector UCC

El miedo a la humanidad. Por José María Castillo

No hablo de males y catástrofes, que ya tenemos bastantes. Y bastante hablamos de nuestras desgracias. Mejor nos iría si tuviéramos una visión positiva y esperanzadora de la vida y de las cosas. Por eso hoy, en vísperas de Navidad, propongo que pensemos en el daño que a todos nos hace el miedo que le tenemos a nuestra propia humanidad.

Porque estoy persuadido de que, en ese miedo, está la explicación y la raíz de tantas torpezas y maldades que se podrían y se tendrían que evitar.

Vamos a ver. Desde la nochebuena hasta el día de reyes, los cristianos recordamos una serie de episodios en los que no resulta fácil precisar lo que hay de leyenda y lo que hay de verdad en esos relatos. Los estudiosos se rompen la cabeza intentado descifrar cada detalle y no acaban de ponerse de acuerdo. Pero, en todo caso, lo que hay de cierto (para un cristiano) en los evangelios de la infancia (Mt 1-2; Lc 1-2), es que “lo divino” (Dios, en definitiva) se dio a conocer, se hizo presente y se manifestó en “lo humano”.

Y precisamente en lo más humano: un niño, de condición humilde y en circunstancias de despojo, desamparo y persecución a muerte. Por supuesto, como es bien sabido, la historicidad de esos hechos está cuestionada desde no pocos puntos de vista y en muchos de sus detalles. Pero eso es lo que menos importa en este momento. No olvidemos que los evangelios no son primordialmente “libros de historia”, sino que en ellos se nos ofrece un “mensaje religioso”. Y eso es lo que al creyente le interesa. O eso es lo que le debe interesar.

Ahora bien, el “mensaje religioso” de los evangelios de la infancia es tozudamente claro y provocador. Es el mensaje que nos dice esto: “lo divino” se encuentra en “lo humano”. En lo más humano, es decir, en lo débil, en lo marginal, en los excluido y hasta en lo perseguido. “Lo divino” no se hizo presente en lo portentoso, en lo milagroso, en lo sobrecogedor, como le pasó a Moisés en la zarza ardiendo o en el monte Sinaí. “Lo divino” se hizo presente en un niño, en un establo, entre basura y animales.

Y fue anunciado a pastores, uno de los oficios marginales de aquel tiempo. Y hasta el rey, informado por los sacerdotes, decidió matarlo. Así fue cómo “lo divino” tuvo que hacerse emigrante. Porque “lo divino”, que se hace presente en “lo humano”, no tiene “papeles”. Es verdad que al niño lo circuncidaron (Lc 2, 21), como se hacía con todos los humanos de aquella cultura. Y lo llevaron al templo (Lc 2, 22-23), como también se hacía entonces con todos los humanos. Pero queda en pie que, según los evangelios de la Navidad, “lo divino” se hace presente, se comunica, se da, en algo tan humano, tan débil, tan entrañable, que se encuentra “un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2, 12).

El Evangelio tiene algo muy fuerte, muy duro, que no nos cabe en la cabeza. A partir de la primera Navidad, que hubo en la historia, a Dios no se le encuentra ya en lo fuerte, sino en lo débil. No se le encuentra en lo grande, sino en lo insignificante. No se le encuentra en lo grandioso y lo notable, sino en lo que no pinta nada para nadie.

No se trata de que el Evangelio representa un proyecto nihilista, inhumano. Se trata exactamente de todo lo contrario. El Evangelio es la afirmación más sublime de lo humano. Porque es evidente que quienes conocieron a Jesús, lo que vieron y palparon en él fue a un ser humano. Entonces, ¿por qué, desde antes de nacer y en su nacimiento, intervinieron los ángeles y la fuerza del Espíritu. Y todo eso, además, envuelto en sueños, apariciones, enigmas y manifestaciones de lo extraordinario y lo celestial? Porque había que vencer nuestra pertinaz resistencia para aceptar que, desde el momento en que Jesús vino a este mundo, a Dios lo encontramos en nuestra propia humanidad.

Pero resulta que esto es lo que no nos cabe en la cabeza a los humanos. Nos gusta lo grande, lo importante, lo notable, lo solemne, lo que impresiona y llama la atención, lo que se impone y admira… Todo eso y lo que se parece a eso. Pero, ¿y lo que no es ni más ni menos que humano? ¿lo que es común con todos los humanos? Pues eso, precisamente eso, que es lo que tantas veces menos valoramos, eso es lo que más necesitamos. Porque es lo que más nos humaniza. Y lo que más humaniza la vida, la convivencia, la sociedad. A todos nos “educan” para ser importantes, pero no para ser sencillamente humanos.

De ahí, la consecuencia más peligrosa y más patética que todos arrastramos. Nos seduce el poder. Nos seduce la gloria. Queremos, a toda costa, ser importantes, destacar, ser notables. Confieso públicamente que a mí, por lo menos, todo eso me atrae, me agrada y es motivo de anhelos inconfesables. Anhelos y deseos que, cuando soy sincero conmigo mismo, los maldigo mil veces. Porque estos sentimientos me rompen por dentro y destrozan mi propia humanidad.

Esta “civilización” (?), esta “cultura” (?), en que vivimos, ha hecho con nosotros lo peor que se podía hacer. Nos ha inoculado el miedo a nuestra propia humanidad. Tiene razón el viejo mito del paraíso perdido: la tentación satánica, que a todos nos acosa, es el deseo de “ser como Dios” (Gen 3, 5). Estoy harto de ver “ateos” (y no digamos “creyentes”) que se pasan la vida aspirando a ser “como Dios”. No sé si lo consiguen. Lo que sí sé es que somos muchos los que, a fuerza de tanto querer alcanzar a ser “divinos”, hemos dejado de ser verdaderamente “humanos”.

Tanta falsa apetencia de “divinidad” ha hecho trizas nuestra propia “humanidad”. Y además, si pensamos en lo que ha ocurrido en el ámbito de las creencias y en el terreno propio de la teología, lo que ha pasado es que “lo divino” se ha distanciado tanto de “lo humano”, que ha llegado a entrar en conflicto con las mejores manifestaciones de nuestra propia humanidad. Baste pensar en los constantes enfrentamientos entre los presuntos derechos de lo divino y los derechos humanos.

Por no hablar del destrozo que estas ideas han causando en el estudio propio de la cristología. Da pena pensar en que no pocos jerarcas de la Iglesia ponen el grito en el cielo si oyen decir que Jesús fue, no solamente humano, sino que es el modelo perfecto de la plenitud humana. Ser representantes del poder divino, que les da rango y poder, les encanta. Ser ejemplos de humanidad, eso es otro cantar.

Fuente: Teología Sin Censura

El tiempo está a favor de los pequeños. Por Guillermo “Quito” Mariani

Se trata de una frase que rebasa esperanza,  impulsa al esfuerzo, y constata una realidad que  quiere ayudar a crecer. Es el título de un libro, en cuyo panel de presentación en el Centro Cultural España Córdoba, participé el Jueves 16. Creo que el comentario  del contenido y la pretensión del libro, merecen amplia difusión y contagio. No se trata exactamente de un libro. Aunque, cuidado al detalle en la presentación y los textos, es más que todo un gran corazón juvenil con alas y con manos. Con alas que lo hacen volar hacia los más elevados ideales y con manos que metidas en el barro de la cotidianeidad trabajan empeñosamente por construir la imagen y la realidad del hombre nuevo, reivindicando el papel protagónico de los niños y los jóvenes. INFOPACI, se llama el grupo contenido en ese corazón, integrado por un núcleo de cinco jóvenes y un abanico expandido hacia una cantidad de adultos y jóvenes  interesados en su proyecto.

Las democracias se hacen con participación, de otro modo son un remedo. Y la participación valiosa depende de la educación, que no es recibir cosas enseñadas  sino  acompañar a vivir.  Descuidando la niñez y la juventud toda democracia renguea. Niños y jóvenes no son solamente el  futuro, son el presente.  Lo que pasa  con ellos es síntoma de lo que es la sociedad que los cuenta como integrantes. Las quejas que se escuchan descalificándolos olvidan esa realidad.  Niños, adolescentes y jóvenes  son considerados  objetos de formación de protección, de preocupación,  pero son olvidados como sujetos de derechos. Y esto es un  error tremendo que destruye, en sus fuentes, las posibilidades de participación.

Con el propósito de intensificar la participación democrática, los cinco jóvenes coincidentes en edad, en terruño de origen, y en inquietudes sociales, se  unieron para volcar sus energías y su compromiso en distintas iniciativas que superaran  lo asistencial. Cultivo comunitario del arte en  general y del teatro en particular, fomento de la expresión de  opiniones sobre los acontecimientos más importantes y actuales en foros de discusión, en los que niños y jóvenes comparten sus juicios críticos y avizoran  los cambios necesarios, intervenciones comunitarias frente a los responsables para alentar o criticar sus decisiones.

Ariel, Iván, Mauricio y  Laura tienen un complemento maravilloso en César el excepcional dibujante que convierte en tiras geniales por el humor y la ironía, las reflexiones y prácticas incorporadas al libro como fruto y cosecha de reflexiones comunitarias sobre la realidad, y las experiencias cosechadas en distintas iniciativas.

No se creen dueños de la verdad. A la inclusión constante de jóvenes y adultos del medio, han añadido la consulta y el aprovechamiento de las figuras más destacadas en la pedagogía, la sociología y la poesía. Montessori, Morlachetti (cordobés coordinados del Movimiento de los chicos del pueblo) Croce, (director ejecutivo de SES) Tonucci (pedagogo italiano con la originalidad de la expresión gráfica) Ander Egg, Sigmunt Bauman, Maturana (biólogo y filósofo chileno) Mohamad Yunus (experto en inclusión económica de los más pobres) Koffi Anam (con vasta experiencia en problemas de integración)  Todo un bagaje de riquezas, envuelto en la valiosísima propuesta del “pedagogo de América”, Paulo Freire.

Son cinco belvillenses que comparten el amor a su ciudad, a su  patria, y a la sociedad democrática. La aparente apatía que parecía haber abarcado a la juventud después de los entusiasmos de los sesenta-setenta y la represión posterior, mezcla de miedos, vacilaciones y decepciones, ha comenzado a remediarse en estos últimos tiempos. En muchos lugares ha impresionado la fuerza y convicción del reclamo estudiantil por una participación en las cosas que les atañen, decidiendo las tomas de los Colegios. Además del entusiasmo de una presencia comprometida en las más importantes manifestaciones populares. Los muchachxs de Bell Ville son una bandera levantada y flameando en  los aciertos de las páginas del libro. El clima de Navidad es propicio para tomar en serio eso de que “El tiempo está a favor de los pequeños”, porque en muchos sentidos es revolución desde los pequeños.

José Guillermo Mariani (pbro)

Los interesados no puede escuchar. Por Guillermo “Quito” Mariani

Ése fue el desencadenante de la represión estudiantil del Miércoles pasado. La resolución de no permitir estudiantes en las tribunas de la Legislatura mientras se discutía el proyecto. Los estudiantes pugnaron por entrar a pesar de los cercos, las cachiporras y los chorros hidrantes. Y los reprimieron, y tomaron presos a algunos (posiblemente los que animaban a sus compañeros) y golpearon hasta ensangrentarlos a otros. Las dos preocupaciones manifestadas con oportunidad de las tomas de Colegios, las dos más serias y legítimas, eran la cuestión de las pasantías (con experiencia de las presiones empresarias a propósito de poner a unos en ventaja frente a otros con indudables ganancias para las mismas empresas patrocinantes); y la negativa a admitir que un estado laico siguiera manteniendo la enseñanza religiosa en los Colegios oficiales. Indudablemente la presión de la Iglesia ha sido muy fuerte (como siempre) en ese sentido, aunque mantenida secretamente como para no mover demasiado el avispero. La diversidad de cultos admitida por la Constitución, y el reconocimiento de la católica como religión del estado, conceden privilegios a todos los grupos religiosos admitidos de acuerdo a la reglamentación vigente. Eximición de impuestos, subsidios para el personal, autonomía en la elección de programas al margen de los exigidos por ley. A esto se añaden los beneficios obtenidos por las recolecciones particulares de todas las instituciones religiosas. Sería hipócrita negar que la iglesia católica tiene posesiones suficientes en las reservas del Arzobispado y en los diversos institutos de educación para mantener sus colegios económicamente y cumplir todo lo que oficialmente se dispone desde los Consejos de Educación respectivos. ¿Por qué entonces recurrir a los Colegios oficiales, aunque sea fuera de las horas de clase, con absoluta voluntariedad de los alumnos y sin que haya compensación para los que dictan esas clases? ¿Se han valorado todas las dificultades que pueden surgir en compaginación de horarios para la utilización de las aulas, o las rivalidades entre diversos grupos (algunos francamente agresivos) que reclamen uso de las instalaciones? Creo que, atemorizados por una posibilidad de perder votos en las próximas elecciones (cosa muy presente siempre para todos los políticos) se ha obtenido la mayoría de la unicameral para la aprobación de esta ley. Pero no estuvieron los estudiantes para escuchar y señalar las personas y las argumentaciones que opinaron en representación de los diversos sectores. Se dispuso (para que abandonaran las tomas) que se les iba a dar participación. Y se dedicaron horas de clase a tratar el asunto. ¿Quién hizo una síntesis de opiniones y argumentos? Los legisladores son los que tienen el cometido de legislar, pero tienen también la obligación de escuchar al pueblo y sobre todo a los afectados por la ley de que se trate.

Es posible que se argumente que si se permitía entrar a los estudiantes no iba a ser posible tratar con equilibrio y moderación el asunto propuesto. ¿son los estudiantes los generadores de violencia? ¿No es argumento muy fuerte la cachetada de Camaño? Y si la ley no salía, ¿no se trataría de un asunto que no puede ser resuelto con urgencia, sino que exige mayor maduración social?

Tenemos la ley, e indudablemente no habrá quienes puedan obstaculizar desde posiciones de poder, el cumplimiento de esa ley. Todo lo contrario. Se puede afirmar que en una sociedad integrada en su mayoría por jóvenes no les es permitido llegar a los niveles de decisión. Son “chicos” que deben obedecer, cumplir y bailar hasta las 6 de la madrugada. El futuro es de ellos. Es muy cierto pero, sin ellos, estamos arruinando nuestro presente.

Domingo 30 de Enero de 2011. 4º durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5, 1-12)

Al ver a la gente a su alrededor Jesús sube a la montaña y enseña: Felices los que tienen espíritu de pobres porque tienen a Dios por rey,

Los que sufren porque van a recibir consuelo. Los humildes y oprimidos porque van a poseer  la tierra. Los que tienen hambre y sed de justicia porque van a ser satisfechos. Los que ayudan porque van a ser ayudados. Los de corazón limpio porque van a ver a Dios. Los que trabajan por la paz porque Dios los va a llamar sus hijos. Los que viven perseguidos por su fidelidad porque tienen a Dios por rey.

Dichosos ustedes cuando los persigan, calumnien o insulten de cualquier modo por mi causa. Pónganse alegres porque les espera una gran recompensa. Lo mismo persiguieron a los profetas que los han precedido.

Síntesis de la homilía

Quizás porque su contrasentido con la realidad es tan fuerte, este discurso de Jesús, que se supone inaugural del reinado de Dios, ha sido interpretado de tan diversos modos. Fundamentalmente, creo, caben tres interpretaciones : Una, afirmando que se trata de la presentación de la utopía cristiana. Una meta a la que ha de llegar la humanidad con la expansión de los valores del reino de Dios predicado por Jesús. La segunda, sosteniendo que se trata de un programa que es necesario cumplir para que el reinado de Dios sea una realidad.

La tercera, que se trata de un discurso de resignación y consuelo para todos los desheredados de esta tierra, fundado en la afirmación de que habrá otra realidad superadora en un futuro lejano.

Entiendo que es más conforme a la razón y al sentido común la primera interpretación. Jesús mira al futuro como presente porque tiene el  profundo convencimiento de que los valores que proclama, de igualización, de justicia, de paz, de felicidad, van a establecerse finalmente en la sociedad humana, sacudida constantemente por ultrajes a esos valores que no pueden responder a la voluntad de Dios. Si éste es el sentido de su optimismo, convertido en esperanza para sus oyentes y tanta gente que ha conocido su mensaje, la utopía que presenta sería un modo de no cesar en la lucha por una realidad mejor a pesar de todas las dificultades y contradicciones.

En este punto la primera interpretación se acerca a la segunda en que Jesús, consciente del sufrimiento y postración de la mayoría de su auditorio, mirando a sus discípulos les señala un programa de vida,  un estilo de relaciones humanas conforme a la voluntad de Dios.  Desde una generosidad que signifique muchas veces desprendimiento (con espíritu de pobres) tienen que jugarse por remediar las situaciones de pobreza y sufrimiento desde un corazón, es decir un sentido de vida, comprometido con la justicia y la paz. La advertencia de la dificultad que implica el cumplimiento de este programa aparece en la predicción de dificultades de todo orden que deberán vencer, la persecución, el insulto, la calumnia, la exclusión.

Así indirectamente Jesús, con su propia experiencia, presenta objetivamente a los convocados para seguirle, la necesidad de disponerse valientemente a afrontar esas dificultades.Nos llama la atención ese final, que en el fondo es una especie de criterio para juzgar a la comunidad de sus seguidores. Porque se trata de una vocación que no puede ejercerse desde el poder sino desde el servicio.

Domingo 23 de Enero de 2011. 3ro del año litúrgico ( ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.4,12-23)

Enterado de que Juan había caído preso Jesús se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún a orillas del Lago. Así se cumplió lo dicho por Isaías · “país de Zabulón y Neftalí, Galilea de los paganos, el pueblo que habitaba en las tinieblas vio una gran luz en medio de las sombras de muerte.

Desde entonces Jesús empezó a proclamar la conversión para la llegada del reinado de Dios. Paseando junto al Lago vio a dos hermanos Simón, al que llaman Pedro y Andrés, que estaban limpiando las redes. Les dijo que se fueran con él porque los haría pescadores de hombres. Ellos dejaron las redes y lo siguieron. Más adelante vio a otros dos hermanos Santiago y Juan que estaban con su padre Zebedeo repasando las redes. Los llamó y ellos inmediatamente dejando las redes y su padre, lo siguieron Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas proclamando la buena noticia y sanando dolencias y enfermedades de la gente. Se hablaba de él en toda Siria y le traían enfermos de toda clase y él los curaba.

Síntesis de la homilía

La captura de Juan pone en alerta a Jesús. Aprovecha para retirarse a Galilea y establecerse en Cafarnaún, lo más próximo a las regiones paganas. Allí es donde comienza su predicación, en contra de todo lo que los judíos podían esperar del enviado de Dios. Mateo recurre nuevamente a Isaías en su afán de hacer coincidir los pasos de Jesús con las descripciones del gran profeta, para convencer a los judíos, que integraban sus comunidades en un 50 por ciento aproximado. Isaías considera la región de Zabulón y Neptalí como absolutamente extranjeras.

Es curiosa esta opción de Jesús. Si Mateo hace esta descripción para mostrar la universalidad del  mensaje cristiano y evitar los conflictos en su comunidad, resulta seguramente una buena táctica. Pero podemos ir más adelante. Los más religiosos son los que no aceptan a Jesús fácilmente. Tienen su propios esquemas acerca de Dios, su voluntad y su servicio.

Son, por lo general, los alejados de contactos religiosos los que aceptan con mayor facilidad las características de la palabra y la acción de Jesús de Nazaret. Porque se trata de actitudes profundamente humanas en las cuales es posible coincidir con mucho mayor simplicidad. Fue muy significativo que el gran esfuerzo de la Iglesia conducida por Juan XXIII al proponerse la renovación escuchando y dando importancia al mundo en un diálogo respetuoso y valiente, fuera recibido con mucha esperanza por gente sin principios religiosos y sobre todo alejada absolutamente de la propuesta cristiana. En cambio, esa proyección humana de Jesús hirió y ofendió a los religiosos convencidos de que Dios estaba solamente con ellos. Y sigue siendo la constante actitud de los que aferrados a las tradiciones caen en una especia de fanatismo que les hace rechazar absolutamente todo cambio y adaptación.

Allí, entre la gente desplazada por la religión, los galileos, y desplazada también por el imperio, los pobres pescadores, Jesús elige a los primeros discípulos a quienes invita a seguirlo. Dos parejas de hermanos, como manteniendo entre ellos las relaciones familiares que complementan eficazmente las fuerzas para afrontar las dificultades.

Mateo habla de la aceptación inmediata. Desde luego que no para señalar que en su trabajo de pescadores para sostenerse y sostener a sus familias no estaban cumpliendo con la voluntad de Dios, sino para proponerles otro trabajo en la misma línea, pescadores de hombres. Y aquí no se trata de tirar las redes o el anzuelo sino de ofrecer la felicidad plenificante de la buena  noticia del reino nuevo instaurado por Dios en Jesús de Nazaret. Porque la buena nueva, no es una imposición sino una oferta. No es un acto de soberbia sino de amor. Y quienes evangelizando no lo han entendido o no lo entienden así están muy lejos de la postura de Jesús de Nazaret.

Domingo 16 de Enero de 2011. 2do durante el año litúrgico (ciclo “A”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju. 1,29-34)

Al ver aproximarse a Jesús, Juan  lo identifica con el cordero de Dios, que viene a acabar con el pecado y la maldad. Su certeza proviene del acontecimiento ocurrido después del bautismo con esa misteriosa voz que lo caracterizó como el Mesías, el hijo de Dios. El que me mandó a bautizar con agua me dijo que aquel sobre quien el espíritu  baja y se queda es el que viene a bautizar con el Espíritu Santo. Yo, dice Juan, en persona lo he constatado.

Síntesis de la homilía

El “cordero de Dios” a que alude Juan es el “siervo de Yahvé” de Isaías, con la misión de cargar con el pecado del mundo.

Es realmente costoso cargar con las debilidades y traiciones de todos, que es lo que se dice de Jesús. Pero, cada uno de nosotros al ingresar a este mundo, sin quererlo ni saberlo, carga de algún modo, con el pecado del mundo. Es lo que dio fundamentos para hablar de un pecado original del que no es culpable la primera pareja mítica, sino toda la humanidad en su camino de infidelidades y desaciertos que no quedan perdidos en el espacio sino influyen de distintos modos en cada persona, cada sociedad, cada cultura, cada época.

Jesús carga realmente con todas estas circunstancias, simplemente porque nace como todos, e ingresa a la humanidad recibiendo todo el peso de su historia.

De esa historia se hace cargo, haciéndose uno de nosotros y luchando con todas sus fuerzas para trazar un camino distinto, indicado no sólo ni principalmente por sus palabras sino por los hechos  que, relatados libremente por los escritos posteriores, contienen la maravilla de un mensaje de seguimiento, al margen de  la grandiosidad milagrosa que muchas veces los reviste.

El éxito de Jesús en el cumplimiento de esa misión, visualizada por las esperanzas proféticas para sostener la esperanza luchadora del pueblo, no resultó suficiente. Casi diríamos que fue demasiado medido. Plagado de dificultades, malas interpretaciones, persecución y condena a muerte. Y con un resultado final de un pequeño grupo de seguidores que, a pesar de crecer desmesuradamente durante 2000 años, contiene hoy adentro tantos gérmenes de corrupción y pecado que lo hacen casi irreconocible como comunidad de Jesús.

Cuando nos preguntamos de qué sirven nuestros esfuerzos tras el logro de una sociedad mejor, más justa , más distributiva, más reconocedora de la dignidad de cada persona, sin discriminaciones, sin guerras cruentas o disimuladas por el modo de matar, necesitamos mirar a Jesús de Nazaret, su compromiso y su vida. Si alguien hubiera pensado, como en realidad sucedió, en un triunfo definitivo contra el mal y la opresión, seguramente hubiera quedado decepcionado (al estilo Judas) por el final de todo. Ya es suficiente la experiencia histórica para medir los resultados del esfuerzo por un mundo mejor. Pero, precisamente para los seguidores de Jesús, el sentido de la lucha no es cosechar inmediatamente los frutos que nos halaguen, sino permanecer en la trinchera como la única colaboración valiosa para la construcción del reino.

La fe en Dios contagiada por Jesús, que no exige creencias de muchas cosas como se piensa con frecuencia, está centrada específicamente en la descripción de Dios como Padre que nos permite afirmar el optimismo de una dirección de la marcha de la creación, hacia la plenitud querida por el Amor.