Homilías Dominicales – Domingo 6 de Julio de 2014 – 14 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani.

 Tema (mateo 11,25-30)

Te alabo Padre, señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí Padre, porque esa fue tu voluntad. Todo me ha sido dado por mi Padre y nadie conoce al hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre como su hijo y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré- Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí que soy paciente y humilde de corazón y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

 

Síntesis de la homilía

Frente a la expectativa creada por algunos fanáticos de la soberanía de Israel sobre los pueblos del mundo cuyos gérmenes pueden encontrarse en algunas descripciones proféticas, sintetizadas en la predicación de Juan el Bautista. Jesús prefiere la visión de Zacarías en que el rey anunciado es rey de paz, de justicia y humildad. Un rey que va a basar su poder en la comunidad misma y no en los caprichos de los más poderosos, El pasaje de Mateo entra de lleno en esa visión. Esto coincide con la visión de los antiguos profetas que aspiraban la organización del considerado por ellos “pueblo de Dios” como un modelo alternativo de sociedad, al margen de la teocracia dominadora, autoritaria y excluyente. Jesús rechaza esa táctica de los grandes y poderosos y de los que desde una supuesta sabiduría, arguyen un perfecto conocimiento de la voluntad de Yahvé , para imponerla en el templo y en la sociedad. La voluntad de Dios, el Padre, está revelada a los pequeños. Los que califica de afligidos y agobiados por la inflexibilidad del sistema impuesto en nombre de la Ley e invita a acogerse a su mensaje valorándolos en su posibilidad de descubrir al Dios Padre superadora de la imagen reinante del Dios poderoso y Señor. El `pasaje es una especie de reacción frente a la ceguera de las ostentosas ciudades Corozaín y Betsaida en las que su propuesta ha sido rechazada a pesar de los muchos signos realizados en su apoyo.

Una conclusión inmediata de este pequeño discurso de Jesús es que la presencia de Dios en la creación no tiene sentido de atemorizar y someter sino de promover y defender la dignidad de cada ser humano. Ese es el “poder de servicio” que llamamos.

La sociedad en que vivimos con una organización que entre las formas de organización ensayadas a través de la historia ha optado por la democracia que es la estructura que brinda más posibilidades de participación. Supuesta la libertad como condición inalienable de todos los seres humanos es de suponer que los intereses individuales estarán siempre como tentación para apartarse de los logros comunitarios. Por eso, el ejercicio democrático tiene un punto clave que es la elección de aquellos a quienes el consentimiento popular otorga el poder y la responsabilidad de gobernar. Un poder que habitualmente tiene que oponerse al poder dominante que ejercen diversos sectores sociales y por eso, tiene como el más importante cometido defender a los pequeños, a los menos dotados, no sólo con palabra sino con organización de estructuras siempre listas para incluirlos en la participación de los bienes materiales y culturales de cada sociedad. Jesús quiso dejar una comunidad de pequeños en que el único poder fuera el servicio. A través de la historia la o las iglesias, que se presentan como herederas de su mensaje, no han cumplido siempre con este ideal que muchas veces calificamos de utopía (irrealizable) También el objetivo de Jesús fundador de esa comunidad fraternal fue esa alternativa que todavía perseguimos y, a pesar de las dificultades no queremos abandonar como utopía hacia la que tenemos que marchar.

Homilías Dominicales. Domingo 15 de junio de 2014 – Festividad de la trinidad (ciclo”A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Juan 3,16-18)

Dijo Jesús a Nicodemo: Dios amó tanto al mundo que le dio a su hijo único, para que todo el que confía en él no muera sino que tenga vida para siempre. Porque Dios no envió a su hijo querido para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él. El que lo acepte no caerá en la condena y el que no, ya se ha condenado porque no ha confiado en el nombre del hijo único de Dios.

 

Síntesis de la homilía

Difícil tema este de la trinidad. Dolor de catequistas cuando tienen que afrontar preguntas inocentes pero de gran sentido común por parte de los catequizandos que no aprenden desde el principio lo que practicarán más tarde , al acostumbrase, cuando se refiere a Dios, a aceptar afirmaciones ininteligibles porque Dios es ininteligible y ante eso no nos cabe otra actitud que eso que llamamos FE.

Juan es el evangelista que más insiste en la divinidad de Jesús, no como una realidad de

hombre penetrado absolutamente por la realidad de Dios y por eso, hijo predilecto, sino como igual al Padre e identificándose con él. Lo cual dio pie a los primeros difusores del evangelio en contacto con la cultura griega para que utilizaran el recurso de los filósofos griegos “campeones” diríamos, entonces, del pensamiento racional y discursivo. Así la Trinidad, de verdad evangélica pasó a ser estructura metafisica elaborada con los detalles correspondientes al sistema aristotélico. Y esto transformó esa propuesta evangélica en “MISTERIO INCOMPRENSIBLE”, aunque en el sistema en que se origina es perfectamente admisible y comprensible en base a la diferencia entre naturaleza y persona establecida por la teoría hilemórfica. Pero fuera de ese sistema filosófico resulta absolutamente extraña al conocimiento y sentimiento humanos.

Así, al mismo tiempo, esta revelación de Jesús como enviado de Dios para equilibrar desde lo humano y las relaciones entre nosotros, todo el cosmos o la creación que abarca la realidad material íntegra y totalmente, perdió su importancia como manifestación de la presencia constante del Creador, como Padre y como plenitud del Amor, en nuestra historia terrenal y pasó a ser MISTERIO ININTELIGIBLE DE LA FE CRISTIANA, dejado de lado para evitar objeciones. Posteriormente ante esta suerte de abandono de una verdad que ocupó tantas discusiones, reflexiones y condenas en los primeros Concilios eclesiásticos se trató de recuperar, salvando el misterio con el señalamiento (bíblico en su raíz) de que la

realidad de Dios unidad en trinidad era la muestra ejemplar para la vida de la comunidad eclesial. Definitivamente la propuesta evangélica de un Dios Padre como amor absoluto, que en Jesús, llegado el tiempo oportuno, encuentre el hombre y el momento para manifestarse en él como lo había hecho con anterioridad en el resto de la creación, para contagiar con su espìritu de amor la historia de la humanidad y transformarla en reinado de su voluntad para conducirla a su realización final, es la gran afirmación que, por la acción, nos acerca a ese Dios trascendente, inalcanzable y del que nadie puede afirmar otra cosa que es posible como realidad diferente del cosmos. Desde donde se desprende para el camino de la humanidad un modo de vivir, de respetar la creación, de ponerse en el lugar del otro, de luchar con la constancia de la esperanza para construir relaciones igualitaria y dignificantes, en lo que los que nos llamamos cristianos tendríamos que insistir con más fuerza de lo que lo hacemos habitualmente.

Sic transit. El ocaso de los cardenales. Por Celso Alcaína

En la segunda planta – la noble – del Palacio del Santo Oficio se ubican las oficinas de la Sagrada Congregación. En las plantas primera, tercera y cuarta hay viviendas que constituyen domicilio de algunos cardenales o curiales diversos. Yo residía en la primera planta, exactamente encima de la conserjería y portón de entrada.

En mis primeros años de actividad curial, en la segunda planta del Palazzo, una vivienda interrumpía el paso entre despachos y obligaba a salir a la loggia. Se trataba del apartamento de las dos hermanas Perosi. Durante mis primeros tres años las veía, las saludaba, me paraba a charlar. Se sentían halagadas recordándoles a su padre,Giuseppe Perosi, excelente músico, maestro de capilla en Tortona, su ciudad natal, inspirador y formador de su genial hijo Lorenzo Perosi, el “cecilianista” universal, el renovador de la música religiosa. Giuseppe había inoculado el virus musical también a otros hijos e hijas. Su hijo Marziano Perosi llegó a ser maestro de capilla en la catedral de Milán. Y Carlo Perosi, también con formación musical, optó, comoLorenzo, por el sacerdocio. Carlo llegaría a ser cardenal.

Ancianas y consumidas, las hermanas Perosi habían heredado de su hermanoLorenzo el uso de la vivienda. Un caso excepcional que conocí el primer día que me las encontré. Sabido es que el maestro Perosi fue compañero y amigo de EugenioPacelli en sus años jóvenes. Por sugerencia del cardenal Sarto, entonces arzobispo de Venecia, León XIII lo nombró “maestro perpetuo de la Capilla Sixtina”. Con algunos intervalos a causa de recurrentes ataques neuróticos, desempeñó ese cometido hasta su muerte en 1956. Por el afecto que le profesaba, acaso porque se lo había pedido el propio compositor, Pio XII decidió que las dos hermanas que lo acompañaban, “vita naturali durante“, pudieran permanecer en la que había sido la vivienda de Lorenzo Perosi. En 1970, muertas las dos hermanas casi simultáneamente, el apartamento fue reconvertido en despachos. A ellos se trasladó la Sección Criminal.

No eran sólo esas ancianas las que se cruzaban conmigo en la loggia y en el claustro. Varios cardenales habían envejecido dentro del Palazzo y allí esperaban su tránsito.

El cardenal Francesco Morano tenía su vivienda en la planta tercera. De baja estatura, fuerte, cuadrado, tortugueaba por la loggia esperando que alguien se parara a conversar. Era ameno, cachondo. Bromeaba sobre los eclesiásticos y sobre algunas enseñanzas de la Iglesia, particularmente en materia matrimonial en la que era especialista. Había dedicado su vida al estudio del Derecho Canónico. Llegó a presidir, como decano, la Rota Romana. Cientos de sentencias llevaban su firma. Seguía siendo miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. Tenía 96 años. Se admiraba de que pudieran contar con él en una parcela del gobierno de la Iglesia. Para las sesiones de la Signatura, cada sábado, venían a recogerlo. En volandas lo metían en un coche que lo depositaba en el Palacio Apostólico. Las oficinas de la Signatura estaban en la Piazza della Cancelleria. Sin embargo, las sesiones semanales de los cardenales miembros tenían lugar dentro de la Ciudad del Vaticano. Pienso que ello era debido a que los cardenales miembros eran, en su mayoría, octogenarios. Incluso, como el cardenal Morano, casi centenarios. Los 16 miembros de la Signatura elencados en el Annuario Pontificio superaban con creces los 75, edad establecida por Pablo VI para la dimisión de altos cargos

Otro de los cardenales que se dejaba ver dentro del Palazzo era Giuseppe Pizzardo, 93 años, diminuto, con cara de pocos amigos. Un espléndido curriculum. Diplomático de carrera, había sido secretario en la Nunciatura Apostólica de Baviera, subsecretario de la Congregación para Asuntos Extraordinarios, sostituto y luego secretario (2º de abordo en el Vaticano) de la Secretaría de Estado. Creado cardenal por Pío XI, durante 29 años rigió la Congregación para los Seminarios y Universidades. Excepcionalmente, simultaneó durante 9 años la Prefectura (entonces llamada Secretaría porque el Papa era el Prefecto)) de la Congregación del Santo Oficio. Dicen que Giovanni Montini, antiguo subordinado de Pizzardo, le dio el voto en el Cónclave de 1963. Aún siendo nonagenario, ostentaba cargos muy importantes en el Vaticano. Presidía la Comisión de Vigilancia para el “Istituto per le opere delle Religioni” (Banco del Vaticano) y la Academia de las Ciencias. Formaba parte de la Comisión para la Revisión del Codex, así como de la Comisión Bíblica. Era miembro de varias Congregaciones: Educación Católica, Religiosos, Obispos, y Consejo para Asuntos Públicos
Paradójicamente, lo que yo podía escuchar en la Curia sobre Pizzardo distaba mucho del elogio. Más que conservador, era tildado de ultramontano. Se había opuesto al movimiento sacerdotal obrero francés de mediados del siglo. También, a la participación de los católicos en el llamado “rearme moral”, de inspiración protestante, liderado por Frank Buchman. Y sus instrucciones a seminarios y centros de educación católica fueron muy discutibles, cuando no contraproducentes.
Mis casuales encuentros con el cardenal Pizzardo fueron menos frecuentes y menos interesantes que con Morano. Mi impresión era que no se sentía satisfecho con su pasado ni con su presente. Ante ambos, yo sentía una mezcla de pena, ternura y aversión. No precisamente respeto y admiración. Vidas dedicadas a una labor dudosamente útil. Humana y socialmente.

En mis años dentro del Palazzo, tuve encuentros similares con los cardenales MichaelBrowneAntonio BacciGiuseppe Ferretto, Fernando Cento y William Heard. Arrastraban su cuerpo y sus recuerdos en la sede de los horrores inquisitoriales. Murieron allí durante mi permanencia en el Vaticano. Cada vez que acaecía uno de esos decesos, me repetía interiormente sic transit gloria mundi”.

Digo “gloria” porque todavía hoy los cardenales son “príncipes”, visten de púrpura, se dejan llamar “eminencia”, son decisivos en la marcha de la institución católica, rectores en las principales sedes episcopales, electores y elegibles en el Papado. Son herederos y parcialmente detentores del boato de los cardenales renacentistas. Algunos – bastantes – fueron poderosos, dictadores, ricachones, viciosos, crueles. Otros – pocos – fueron hombres honestos, ejemplares. En virtud y en gobierno.
Su evolución fue paralela y es intrínseca al curso de la Iglesia, la que surgió de la memoria de Jesús, el Nazareno. Inicialmente, el Cristianismo se limitaba a comunidades pobres, diminutas, perseguidas. Evolucionó, por mor de valores y poderes espurios. Un cambio a más, a peor, hasta llegar a la actual Iglesia Católica, con influyente presencia en medio mundo.
Otrora, los cardenales (cardines) presidían las comunidades cristianas romanas. Algo así como nuestros párrocos. A partir del emperador Constantino, paulatinamente, se apropiaron de poder y de riqueza en diverso grado. A eso llegaron por las donaciones de los fieles, por los favores de los gobernantes, por la venta de indulgencias. Poder y riqueza se retroalimentan. A partir del siglo XI fueron ellos los electores exclusivos del Papa. Mediante luchas intestinas o confrontándose con clases y familias romanas, ellos mismos se convirtieron en poderosos hasta vencer y dominar.

Todos sabemos de los históricos excesos, desmanes o escándalos de muchos cardenales, algunos devenidos papas. En el Cardenalato y en el Papado entraron personas no recomendables, incluso niños y adolescentes procedentes de familias influyentes. El cenit de su prepotencia y degeneración ha de ponerse en los siglos XV – XVII. Lo cierto es que la reducción de su poder y de sus privilegios ha sido paulatina, demasiado lenta.Pio XII les “cortó” la cola de su capa. De 12 a 5 metros. Pablo VI suprimió el “capelo” de 30 borlas rojas. Ahora, en su “creación”, los cardenales reciben del Papa sólo la birreta. Las dos citadas modificaciones son una muestra del ridículo grado de velocidad e intensidad con la que la Curia absorbe la democratización en todos los aspectos, así como el suspirado retorno a sus auténticos orígenes.

La desaparición del Colegio Cardenalicio es deseable, seguro que no inminente. Aún conservando la actual estructura clerical – no precisamente apostólica – la Iglesia Católica podría y debería prescindir ya de los cardenales. El papa Francisco, cuyos humildes gestos suscitaron esperanzas renovadoras, ha decepcionado con la creación de cardenales.

He leído que cuando un cardenal moría, se colgaba su capelo sobre su tumba, donde permanecía hasta que quedara reducido a polvo, porque toda la gloria terrenal es pasajera. Sic transit.

Fuente: Blog del Autor.

Homilías Dominicales – Domingo 11 de mayo de 2014 – 4to. de Pascua en el ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Juan 10,1-10)

Dijo Jesús: Yo les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y la hace salir Cuando las ha sacado a todas va delante de ellas y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño sino que huirán de él porque desconocen su voz.

Jesús les hizo esta comparación pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces jesús prosiguió: Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que vinieron antes son ladrones y asaltantes pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará podrá entrar y salir y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia.

 

Síntesis de la homilía

La presentación que Jesús hace de sí mismo como pastor, es ciertamente polémica. Porque condena a quienes se han llamado y presentado así en la historia de su pueblo.

La fuente de información de Jesús son los profetas y ellos, en especial Jeremías (23)y Exequiel (34)tienen diatribas muy fuertes en contra de los dirigentes que en lugar de servir al rebaño del pueblo, se sirvieron a sí mismos aprovechándose del rebaño. “Engordando a costa de las ovejas, en lugar de engordarlas con el alimento que necesitaban” Los dirigentes de Israel en tiempos de Jesús seguían las pautas de aquellos evocados por los profetas y Jesús los denunciaba como hipócritas que aparentando respetar la Ley, la violaban sin cesar en sus disposiciones más importantes y también, no satisfechos con eso, imponían cargas tan pesadas que resultaban insoportables a quienes pretendían seguir sus enseñanzas, sin estar prontos para ayudarles en lo más mínimo a sobrellevar esas cargas.

También hoy, en la Iglesia han aparecido y aparecen cargas insoportables para muchos que en lugar de juicios condenatorios esperan comprensión de sus problemas y misericordia para resolverlos. Por eso aparece tan doloroso el autoritarismo que rechaza a quienes por causas muy comprensibles humanamente, no han cumplido con requisitos exigidos disciplinariamente por las autoridades y hasta por el Derecho canónico.

El pasaje comienza por una afirmación que, ante la polémica posterior pareciera perder importancia. El buen pastor, el auténtico pastor “entra por la puerta”. Y la “puerta” para acceder a las ovejas es su libertad de decisión. Cuando esa libertad es desconocida por imposiciones arbitrarias, o con engaños seductores parecidos a las promesas incumplibles e incumplidas de muchos políticos, o con estructuras exteriores impresionantes por su influencia cautivadora, se está entrando por otra parte. Saltando el cerco del corral Y aunque muchas veces aparezcan resultados multitudinarios y exitosos en su convocatoria, eso constituye ciertamente postura y conducta de ladrón.

La misión que Jesús de Nazaret considera confiada por el Padre es la de comunicar vida. Se trata no de vida biológica o de salud sino de lo que está en el fondo de la realidad humana que es un “sentido de la vida” que haga que valga la pena vivirla a pesar de todas sus limitaciones y contribuya así desde la propia realización a la realización del plan liberador que responde (en la mentalidad de Jesús) a la voluntad del Padre.

Canonización de Juan Pablo II, o cómo el Vaticano escupe al cielo. Por Carlos Lombardi

“Nadie seguirá a un Mesías si éste no hace milagro alguno. Al menos, esto es así por principio, porque hay una alternativa: que al Mesías o a aquél que se tiene por Mesías se le atribuyan acciones  milagrosas que él no ha realizado. Y de poco le sirve que él en persona arremeta contra el afán de milagros. En todo caso se le proveerá de acciones milagrosas” (1)Juan-Pablo-II-Pinochet

El tema de los milagros permite abordar no sólo la histórica manipulación que de ellos ha hecho la Iglesia Católica, sino que conecta con otras artimañas que la institución religiosa comete ante las consecuencias celestiales de aquellos: las canonizaciones.

Conforme la lúcida opinión de la teóloga citada, el Mesías cristiano rechazó los milagros “como acreditación de la verdad de su mensaje: “Si no veis señales y prodigios, no creéis” (Jn 4,48)”. Para él “la creencia en virtud de los milagros no es fe” (2).

La teología crítica es conteste en admitir que los milagros no pasan de ser fábulas o leyendas utilizadas por la religión – en nuestro caso, católica – para satisfacer sus intereses. Se basa en que ni las cartas de los Apóstoles, ni Pablo (fundador del catolicismo), hicieron referencia alguna a acciones milagrosas de Jesús.

Ni el milagro de la “boda de Caná” (que, para seguir su costumbre de adaptar sus fechas litúrgicas, la iglesia hizo “coincidir” el 6 de enero, fiesta del dios griego Dioniso); ni las curaciones milagrosas (con su “lógica” culpa causante/enfermedad causada, y la variante “no curación” por falta de fe de la gente); ni las expulsiones de demonios (que conforme el estado de los conocimientos médicos de la época hacían confundir a epilépticos, ciegos, mudos, o enfermos de gota con “endemoniados”), ni los milagros de la naturaleza (análogos a los que relataba Pitágoras); o el de la higuera (donde se castiga injustamente a ese pobre árbol por no dar frutos fuera de época); o la resurrección de muertos (sobre todo la de Lázaro, plagada de contradicciones entre los evangelistas), permiten sostener que haya “algo cristiano sobre lo que se deba teologizar”, en palabras de la alemana.

Si la Iglesia Católica, impune y cínicamente, ha manipulado los milagros, cabe el mismo criterio para su efecto institucional inmediato, las canonizaciones.

Históricamente, fueron utilizadas no sólo con fines religiosos, sino esencialmente políticos y económicos. Como sostiene José María Castillo “un santo “bien aprovechado” puede ser una mina: las peregrinaciones, las reliquias, los milagros, las indulgencias han sido siempre, y siguen siendo, una fuente importante de ingresos. Por eso ha pasado lo que ha pasado” (3). En pleno siglo XXI sigue siendo un negocio redondo administrado por el Vaticano S.A.

¿Y qué muerto será sujeto de la próxima canonización? Nada menos que el papa Juan Pablo II, cuyo procedimiento fue motorizado por los sectores fundamentalistas e integristas del catolicismo, haciendo apología de amnesia colectiva, si se tienen en cuenta las canalladas que hizo el pontífice durante todo su período de gobierno.

De la mano de la manipulación señalada, vienen dos artimañas y una confirmación. La primera, el propio Juan Pablo II fue quien dictó, el 25 de enero de 1983, la Constitución apostólica “Divinus perfectionis magister”, reformando los procesos de  beatificación/canonización establecidos en el siglo XVII por Urbano VIII, y que lo iba a beneficiar de modo directo; segunda, su período de gobierno fue un cúmulo de violaciones a derechos humanos que invalidan su propia canonización. La confirmación: con la santificación efectuada, Francisco ratifica la continuidad del modelo institucional clerical, obsoleto, que poco y nada tiene que ver con el cristianismo.

1. La modificación de las reglas: prevaricar, esa es la cuestión

La constitución apostólica mencionada, contiene una serie de reformas en el procedimiento de canonización que, paradójicamente, lo convierte en “non sancto” ya que exponen decisiones injustas y premeditadas por parte de quien, a posteriori, iba a ser el principal beneficiado. Las reformas recayeron en los siguientes puntos:

a) Reducción de plazos: mientras históricamente el procedimiento de beatificación/canonización comenzaba 5 años después de la muerte del candidato, con la referida Constitución, el propio Juan Pablo II permitió que se diera una dispensa de ese plazo para iniciar algunos procesos, obviamente, digitados por el Vaticano conforme sus intereses. De esta modificación se valió Benedicto XVI para iniciar el proceso de Wojty?a, y que ahora culmina con la canonización.

b) Eliminación del “abogado del Diablo”: este personaje, tradicionalmente, era el encargado de poner trabas a los méritos del candidato. Su figura fue abolida por Juan Pablo II y suplantada por el “promotor de justicia”, un sujeto que en vez de exponer los hechos negativos probados se limita a reforzar los méritos del futuro santo.

c) Milagros oscuros: de los numerosos hechos atribuidos al papa, se eligió el de una monja que se curó del mal de Parkinson, al haberla encomendado sus compañeras de congregación al papa difunto. La cuestión es que un médico polaco consultado por el Vaticano sostuvo que tenía dudas acerca de la curación milagrosa, ya que los padecimientos de la monja podían deberse a otra enfermedad neurológica, no al Parkinson. Como es obvio, el Vaticano buscó otra opinión que finalmente permitió a la Comisión Médica de las Causas de los Santos sentenciar la curación “instantánea”. El segundo milagro, que permite la canonización, fue a favor de una costarricense curada de un aneurisma cerebral.

d) Reducción en los aranceles y tasas: con la excusa que acortando plazos también se reducen tasas y aranceles, se blanqueó el hecho que para llegar al cielo católico hay que pagar, ¡no faltaba más! En algunos casos se gastaron millones de dólares en la beatificación, por ejemplo, en el caso de José María Escrivá de Balaguer, fundador de la secta nacionalcatólica “Opus Dei”. El primer documento (la “positio”), a favor de un nuevo beato cuesta 6.000 euros más los honorarios de quien postula. En el caso de Juan Pablo II no se sabe cuánto se ha pagado.

e) Objeciones no incluidas en el procedimiento: numerosos informes, tanto de sectores del progresismo como del conservadurismo, que contenían no pocas objeciones a la beatificación/canonización no fueron agregados ni tenidos en cuenta durante todo el período en que duró el procedimiento.

Esos detalles “menores” le permitieron al pontífice ser beneficiario celestial. Demuestran también que un procedimiento justo es lo que menos importa a la hora de manipular masas y facturar.

2. Diabluras terrenales: por qué la canonización de Juan Pablo II es una desvergüenza

Lo expuesto respecto a la manipulación y relajación del proceso no deja de ser exponente de las prácticas caricaturescas de la jerarquía vaticana, necesitada imperiosamente de cielos, infiernos, figuras mitológicas, patrones y patronas, fábulas, supercherías e idolatrías varias para controlar conciencias y mantenerlas en un catecismo de primera comunión.

La realidad es bastante más implacable y demuestra el cúmulo de males que ocasionó Wojty?a, cuyos efectos atroces aún lo padecen los católicos y no pocas sociedades laicas. Hagamos un muy breve repaso de las diabluras del sujeto en cuestión.

a) Encubridor del clero abusador sexual: el período de gobierno de Juan Pablo II fue, por lejos, el peor en cuanto a la política de encubrimiento de curas abusadores sexuales. La valentía de las víctimas y la acción de los medios de comunicación social fueron determinantes para que se hiciera visible el fenómeno.

Normas jurídicas elaboradas premeditadamente para proteger a los abusadores, modus operandi de carácter universal para encubrir delincuentes, maniobras judiciales dilatorias, compra del silencio de las víctimas bajo el disfraz de “resarcimientos”, mantenimiento del secreto pontificio, “decálogo” para proteger a los violadores con sotana, son aberraciones que se fomentaron y ampliaron bajo el mandato de este papa, principal responsable de encubrir la plaga, cuyos efectos siguen intactos dentro de la institución.

En el “ranking” de delincuentes protegidos por Wojty?a hay para todos los gustos: desde el monstruo llamado Oliver O’Grady, quien abusó de un bebé de 9 meses; pasando por James Poole, a quien se le confió una adolescente muy pobre, la embarazó, y la convenció para que le dijera a la policía que había sido su padre quien lo había hecho, siendo este encarcelado; hasta el multimillonario y pedófilo Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, mecenas financiero del pontífice y del Vaticano. Cabe recordar que dicha congregación ha recibido el guiño de Francisco para seguir con sus actividades.

Por esta sola causa, todo el proceso de canonización es nulo de nulidad absoluta. Es un insulto a las víctimas y sus familias, y la prueba máxima que la Iglesia es una máquina picadora de seres humanos que están debajo, pero muy debajo, de la macabra institución.

b) Continuador de la corrupción financiera vaticana: fundamentalmente, porque no continuó la investigación iniciada por su predecesor Juan Pablo I sino que mantuvo en sus cargos a los principales responsables de la corrupción financiera, por ejemplo, el obispo Paul Marcinkus, durante 10 años. Luego, fue escondido en el Vaticano para evadir las citaciones de la justicia italiana.

Innumerables son los periodistas e investigadores que analizó minuciosamente el lavado de dinero vaticano durante el período de este papa, como el desvío de fondos para financiar al sindicato polaco “Solidaridad”. El capítulo financiero de la gestión del papa Wojty?a fue vergonzoso y es otro obstáculo insalvable que anula la canonización.

c) Avalista de dictadores latinoamericanos: el período de gobierno de Wojtila coincidió, dramáticamente, con las dictaduras militares latinoamericanas. En el caso de nuestro país, la colaboración de la mayoría de la Conferencia Episcopal Argentina y sus secuaces laicos con los genocidas es un hecho irrefutable.

La ideología católica fue el fundamento de las dictaduras con sus mitos de legitimación: hispanismo, civilización occidental y cristiana, identidad nacional católica, entre otros.

La histórica alianza Ejército-Iglesia en nuestro país, que llevó a esta última a apoyar todos los golpes de estado, tuvo un jugoso “premio” en la última dictadura: el conjunto de leyes que beneficiaron económicamente a la Iglesia, sobre todo, aquella por la que todavía hoy los obispos cobran un sueldo del estado nacional.

En el caso de Chile, la bendición católica a la sangrienta dictadura que sufrió ese país se reflejó en la cercanía a través del Nuncio y gestos políticos como la salida al balcón del Palacio de la Moneda del pontífice junto al dictador genocida Augusto Pinochet para quien, además, celebró una misa especial.

d) Abanderado del machismo clerical: fue este pontífice quien le cerró las puertas a las mujeres para acceder al sacerdocio, confirmando el carácter machista y discriminador del catolicismo romano.

Conforme la Carta Apostólica “Ordinatio sacerdotalis”, Juan Pablo II sostuvo que la Iglesia “no se considera autorizada a admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal”, fundamentalmente, porque Cristo no eligió mujeres.

Quiso congraciarse con el colectivo femenino a través de otra Carta Apostólica: “Mulieris Dignitatem”, pero le salió mal. Como sostiene Roser Puig Fernández, “según Juan Pablo II, el Maestro prescindió de las mujeres para su proyecto clerical porque le dio la gana y la Iglesia no podía hacer nada al respecto (tesis desmentida por la exégesis y la teología actualizadas e independientes) ¡Bonita manera de colgarle a Jesús de Nazaret la responsabilidad del escándalo de la discriminación de la mujer en la Iglesia Católica!” (4)

e) Defensor del genocidio español en Latinoamérica: fuecontinuador de la histórica apología de los papas respecto a la evangelización de las tierras americanas, que vino de la mano del genocidio y rapiña española, de los que la Iglesia Católica resultó beneficiaria privilegiada.

Relata Deschner que en uno de sus primeros viajes, efectuado a República Dominicana en 1979, el pontífice dio gracias a su dios porque le concedió poner pie en esa porción de tierra americana que se “abrió a Jesucristo”.

Como contrapunto a semejante acto de cinismo, citando a Bartolomé de las Casas, sostuvo el autor: “los cristianos… tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas y daban de cabeza con ellas en las peñas”. “Alabado sea Dios, que me condujo aquí” (5), dijo Juan Pablo II.

f) Impulsor del totalitarismo religioso: sabido es que la ideología católica se caracteriza por ser invasiva de las conciencias, intimidad y autonomía de las personas, sean creyentes o no. Bajo el disfraz de libertad religiosa se esconde una milimétrica política de “cristianizar” sociedades, utilizando parasitariamente a los estados.

Y si en el poder vaticano se encuentra un papa integrista, la nota totalitaria se acentúa más. Es lo que destacó el filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais al analizar este aspecto del pontificado de Wojty?a cuyo pensamiento estuvo dirigido a anular la autonomía de las personas, la libertad de decidir, las singularidades y autodeterminación de la propia existencia. “El secreto más auténtico del totalitarismo no es el ateísmo, sino la voluntad de anular al individuo concreto, que es siempre y únicamente fragmento, en favor de la comunión despótica y la negación de las diferencias” (6). El nuevo santo fue un abanderado del totalitarismo en clave religiosa.

g) Enemigo de la libertad de expresión. Censura a teólogos: fueron cientos los teólogos y teólogas sancionados durante la gestión de Juan Pablo II. Todos por ejercer la libertad de investigación, pensamiento y expresión, derechos humanos inalienables aunque en la Iglesia Católica no se hayan percatado todavía. Ejemplo de ello fue Hans Küng a quien en 1979 le fue retirada la licencia para enseñar como teólogo católico.

El foco inquisidor de Juan Pablo II y su mejor discípulo censor (Ratzinger), fueron los teólogos especialistas en moral y los de la liberación. Con la Instrucción “Donum Veritatis”, sobre la vocación eclesial del teólogo, institucionalizó la violación a la libertad de investigación al sostener que “no se puede apelar a los derechos humanos para oponerse a las intervenciones del Magisterio” (7).

Se suma a semejante violación de derechos, el mantenimiento de la censura en el Código de Derecho Canónico, regulada en el Título IV, “De los instrumentos de comunicación social y especialmente de los libros”. Dichas normas son complementadas con el “Reglamento para el examen de doctrinas”, también conocido como “Ratio agendi”, que establece los dos procedimientos de censura que se aplican en la institución, todavía vigentes.

h) Negador de derechos humanos al interior de la iglesia: Código de Derecho Canónico y Catecismo

Lo dicho respecto a la violación legalizada de la libertad de expresión puede hacerse extensivo a otros derechos humanos que les son negados a los católicos. Entre ellos, la libertad de pensamiento y conciencia tipificados como “delito” de herejía (negación o duda pertinaz de una cuestión de fe); el cisma, negando el derecho a disentir con la autoridad; la negación del derecho de las sacerdotes a contraer matrimonio, lesionando su libertad de intimidad; el castigo a los apóstatas, personas que deciden irse de la Iglesia, o cambiar de religión, y que tienen regulada una “sanción” por el sólo hecho de retirarse, solución ridícula y absurda si las hay; negación a los laicos de ejercer derechos políticos para elegir a sus autoridades; negación a los laicos del derecho de gobernar la institución, justificada en la falacia que la Iglesia tiene una estructura “jerárquica”, querida por su agresivo dios; la elaboración de la “teología del cuerpo”, un auténtico compendio para mojigatos con pretensiones de ser impuesto a toda la sociedad mediante leyes laicas, anulando la autonomía de decisión de mujeres y varones sobre su propio cuerpo; las normativas sobre ética sexual. Y la lista puede engrosarse todavía más si se profundiza en el Código Canónico sancionado durante su pontificado.

Si el referido Código es un compendio de violaciones a derechos, algo similar puede decirse del Catecismo, también sancionado en el período de gobierno de Juan Pablo II. La legitimación de la pena de muerte (N° 2266), la exclusión de la mujer, las condenaciones “eternas” por actos inmorales nimios, y las ausencias del pluralismo y juicio críticos son puntos destacados.

3. Continuismo de Francisco: la turbiedad del modelo clerical

Ahora bien, ¿nada bueno hizo Juan Pablo II durante 27 años de monarquía? Sus apologistas destacan su gran carisma; sus dotes actorales frente a las cámaras (sobre todo en los viajes al exterior donde besaba el suelo de la nación que visitaba); el fomento de las Jornadas Mundiales de la Juventud; su cercanía a los enfermos, a los pobres, a los desvalidos; el asistencialismo; su firmeza para contribuir al derrocamiento del comunismo; su mediación para evitar la guerra entre Argentina y Chile; el pedido de perdón al iniciar el nuevo milenio. ¿Alcanza con estos supuestos méritos? Entendemos que no. Cada uno de ellos pueden ser rebatidos sin dificultad y ni siquiera atenúan mínimamente los terribles hechos que tuvieron al pontífice como autor material, brevemente comentados.

La descarada canonización del pontífice, plagada de manipulaciones, actos de prevaricación, y ocultamiento de la verdadera actuación del sujeto en cuestión, lleva la impronta clerical destacada por Deschner: “Son millones las víctimas que [el catolicismo] tiene sobre su conciencia, pero lo suyo es digerirlas sin que ello perturbe su digestión” (8).

El turbio modelo institucional de Francisco, continuismo del de sus predecesores, no tiene otro efecto que confirmar el histórico antagonismo con el primer cristianismo. De ahí que le asista razón a la referida teóloga alemana cuando sostiene que el fundador del movimiento “está enterrado no sólo en Jerusalén, sino también bajo una montaña de cursilería, fábulas y fraseología eclesiásticas” (9).

La canonización de Juan Pablo II, así lo confirma.

Notas

(1)Ranke-Heinemann, Uta, No y amén, invitación a la duda, Trotta, Madrid, 1998, p. 89

(2)Ibídem

(3)Castillo, José M., Cómo se hace un santo, en www.moceop.net/spip.php?article322?

(4)Puig Fernández, Roser, “A los veinte años de la “mulieris dignitatem”. Feminismo en la Iglesia Católica, en www.redescristianas.net/…/a-los-veinte-anos-de-la-mulieris-dignitatem-fe…?

(5)Deschner, Karlheinz, Opus Diaboli, Yalde, Zaragoza, 1987, p. 237.

(6)Flores d’Arcais, El Desafío oscurantista, Anagrama, Barcelona, 1994, p. 33.

(7)www.vatican.va/…/rc_con_cfaith_doc_19900524_theologian-vocation_s

(8)Deschner, Karlheinz, El Anticatecismo, Yalde, Zaragoza, 1990, p. 2.

(9)Op. cit. p. 15.

Homilías Dominicales – Domingo 27 de Abril – 2do. de Pascua (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Domingo 27 de Abril  

2do. de pascua (ciclo “A”)

Tema (Juan 20,19-31)

Al atardecer del día primero de la semana estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos les dijo:”LA PAZ SEA CON USTEDES” Mientras decía esto les mostraba las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo “tengan paz” Como el Padre me ha enviado a mí yo los envío a  ustedes. Al decirles esto sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a quienes uds. los perdonen y serán retenidos a quienes ustedes se los retengan. Tomás uno de los Doce de sobrenombre “el mellizo” no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron ¡hemos visto al Señor! El les respondió: Si no veo la marca de os clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré. Ocho días más tarde estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás estaba con ellos. Entonces apreció Jesús estando cerradas las puertas y les dijo “La paz esté con ustedes” Luego dijo a Tomás : Trae aquí tu dedo, aquí están mis manos. Acerca tu mano y  métela en mi costado. Y en adelante no seas incrédulo sino hombre de fe.

Tomás respondió: Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: Ahora crees porque me has visto. Felices los que crean sin haber visto. Jesús además realizó muchos otros signos en presencia de sus discípulos que no están narrados en este libro. Pero estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el mesías, el hijo de Dios, y creyendo tengan vida en su nombre.

 

Síntesis de la homilía

La narración de Juan nos trasmite la más completa de las visiones de los Doce, constatando una nueva presencia de Jesús en medio de ellos. Ya han transcurrido muchos años  cuando el  escritor de 4to. evangelio asume la tarea de convencer a quienes estaban influenciados por el gnosticismo, una doctrina que negaba la humanidad de Cristo reduciéndola a una apariencia, que el Jesús resucitado no era sólo un espìritu o un fantasma sino el mismo  hombre crucificado y muerto.

Esta intención aparece muy clara en el relato joánico y se completa con la actitud de Tomás que representando a todos los incrédulos,  recibe un argumento “ad hominem” tan contundente que resulta  imposible refutar.

El detalle de las puertas cerradas que responde al  inocultable miedo a los judíos que invadía a los discípulos, favorece también la idea del relator, de que a pesar de ser el mismo Jesús, el resucitado participa de cualidades y características distintas. Se sugiere así un modo de presencia y vida absolutamente distinto del meramente corporal.

Lo central del mensaje, además del saludo Shalom! que tiene tan profundo significado en hebreo, es el soplo con que Jesús entrega el espìritu, su intimidad y la del Padre, enviándolos como el mismo Padre lo ha enviado a él.

Nosotros estamos acostumbrados a hablar de la venida del Espíritu y eso colabora a imaginarnos y materializar una persona que, por añadidura, ha sido identificada por la tradición como una paloma. Juan, en cambio, presenta la entrega del espíritu como una trasmisión. El espìritu del Padre que quiere la realización de su reinado entre los hombres es trasmitido a Jesús, para que él haga su parte a través de su mensaje y su testimonio de vida Y ese espíritu comunicado desde el Padre y es trasmitido por él su  para que sus seguidores más íntimos imbuidos con él sigan cumpliendo con  la misión liberadora de redimir el pecado. De oponerse a lo que daña la dignidad o la felicidad del ser humano y de la sociedad. Y hacerse responsables concretamente de acciones y emprendimientos tendientes a esa liberación. Aquí aparece con toda claridad la misión de la Iglesia, los convocados, que tantas veces ha sido desfigurada con imposiciones, descalificaciones, esclavitudes y opresiones.

Cuando la teología tradicional, preocupada de buscar argumentos en la Escritura para justificar los recursos autoritarios de distintas expresiones sacramentales (significativas)impone diversas prácticas obligatorias se presenta este pasaje como decisivo para afirmar el poder eclesiástico de perdonar y condenar, de liberar o de recrudecer la opresión que pudo llegar hasta la Inquisición. En tiempos de Juan, no existían rastros de lo que nosotros hemos llamado mucho tiempo, usando lenguaje de tribunales, la confesión de los pecados.

La riqueza de este pasaje de Juan nos introduce entonces en la plenitud del sentido pascual de compromiso con la vida, la libertad y el amor como valores definitivos del Reino.

Homilías Dominicales – PASCUA – Sábado 19 de Abril 2014. Por Guillermo “Quito” Mariani

PASCUA (ciclo “A”)

Tema Mateo (28,1-10)

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor de tierra. El ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: “No teman. Yo sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí porque resucitó como él mismo lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba y vayan enseguida a decir a sus discípulos. “Ha resucitado e irá delante de ustedes a Galilea en don lo verán. Ya las he prevenido.” Entonces las mujeres aterrorizadas pero llenas de alegría se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. Jesús salió a su encuentro y las saludó diciendo “alégrense” Ellas se acercaron y postrándose delante de él abrazaron sus pies. Entonces Jesús les dijo: No teman. Avisen a mis hermanos que vayan a Galilea y allí me verán.

 

Síntesis de la homilía

PASCUA!  Un acontecimiento central en la historia del pueblo judío y en la del cristianismo. Central para la humanidad entera porque revela su sentido más profundo.

No voy a hacer una homilía. El texto de Mateo es la creación  en imágenes de una situación de los discípulos que, a pesar de la decepción que dejó en ellos la pasión del Maestro, mantienen su confianza de su `permanencia junto a ellos, en lo que él mismo calificó como “resurrección” en el sentido de “triunfo de la vida entregada”

 

Voy a  utilizar una letra con sentido pascual de uno de los cantos de la cripta que organicé como poema hace ya mucho tiempo. Su título es “El Amigo Esperanza”

 

Ayer murió un amigo de los que dan la vida por el otro

Jesús había dicho “no hay mayor amor que dar la vida por sus amigos”, y a través de la historia hubo hombres y mujeres que dieron este sentido a su vida: ofrecerla por sus amigos. O en sustitución de sus personas o en entrega generosa para salvar su dignidad y sus derechos.

De los que al irse quedan, como queda la brasa en el rescoldo

Un “quedarse espiritual, interior”   tan fuerte e influyente como una presencia, con lo mejor de su vida. Como brasa encendida bajo las cenizas de la ausencia física, que con sólo acercarle un papelito vuelve a ser llama-

 

Manantial escondido, luz envuelta en la noche de la espera, semilla pisoteada, seno fecundo de inquietud materna

Como tantos manantiales perdidos en nuestras sierras, como  el sol esperando librarse de la noche, como la semilla enterrada y sufriente, como el vientre en el tiempo de espera de la gestación. El sepulcro: manantial, noche, semilla enterrada, vientre en gestación.

Hoy, el agua ha saltado, la noche ha vuelto a hacerse madrugada, la semilla ya es brote, de las cenizas resurgió la llama

Un día el manantial  rompe la tierra. La noche es vencida por el amanecer, la semilla se convierte en planta, la brasa vuelve a ser llama Sucede todos los días. Lo vemos suceder y no nos admiramos. Resurge con una realidad nueva lo que fue y pareció dejar de ser.

 

Cristo ha resucitado! Un sepulcro vacío es la sospecha de la incrédula historia

Un sepulcro vacío es un pobre e insuficiente argumento para hablar de resurrección. Y la historia con visión a la vez de sentido común y crítica, se niega a admitir la resurrección corporal. Ni es argumento suficiente la multiplicidad de visiones de los discípulos que con muchas diferencias en las descripciones tratan de asegurar una presencia física cargada de misterio.

Y un mundo lleno de él, es la evidencia!

Éste es el verdadero argumento. Su presencia, una nueva presencia, llena el mundo. Iluminándolo con una esperanza que da sentido y ponderación a la vida de cada ser humano con la evocación de la vigencia de los valores del amor y la fraternidad que abarcan plenamente su dimensión en la creación. Una presencia que inquieta, que exige,

que alienta y has molesta hasta la indignación a quienes pisotean los valores humanos abarcados por el amor y la fraternidad.

 

El pan que se comparte, el amor que se da sin diferencias, el llanto y la pobreza,

revelan en misterio su presencia

La inclusión social que rechaza las múltiples marginaciones, la igualización de derechos y oportunidades, que se encaminan constantemente a remediar el llanto y la pobreza son para quienes quieren ver escuchar y mejorar la realidad, el modo de vivir el testimonio de esa presencia.

 

Su voz ya no se calla, mientras haya opresión y sufrimiento, aunque el poder y el miedo tramen conjuras por lograr silencio

Las voces que hacen escuchar los derechos de los que no tienen voz, la de los que denuncian las injusticias y opresiones y son por eso perseguidos y condenados, la de los que resisten desde la paz y la energía que destapa hipocresías. Son la voz resucitada del Jesús arrojando a los mercaderes, calificando a los fariseos como raza de víboras y sepulcros blanqueados, proclamando la dignidad de los que luchan por la justicia.

 

PASCUA ES UN GRITO INMENSO QUE TRASPASA LA HISTORIA DE ESPERANZA

EL HOMBRE NO ES SILENCIO! LA MUERTE HA SUCUMBIDO A LA PALABRA!

Éste es el sentido de la Pascua: un grito de esperanza traspasando la historia, al afirmar

Que el hombre no es en definitiva el silencio de la muerte. Que la palabra, la comunicación con la humanidad y el origen de todo sigue siendo la palabra triunfadora!

Pascua 2014 Por P. Guillermo “Quito” Mariani

NOCHE DE RESURRECCION!!!
 Celebramos la Pascua con la riqueza de la liturgia católica
 20 hs.  Bendición del fuego y el agua de la vida
 (escondido : “Nunca es tarde para vivir” danza )
20.30 ingreso al lugar de la eucaristía con procesión de luz
se pide a todos los que puedan traer una velita o antorcha para participar de esa procesión
20.30 CELEBRACION DE LA EUCARISTIA PASCUAL
desde las 20 hs. del SABADO 19, hasta las 21.30 aproximadas, en el Club de tenis del Banco de Córdoba
Viracocha 7.200