Homilias Dominicales – Domingo 23 de marzo e 2014 – 3ro. de Cuaresma (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Juan 4,5-42)  

Llegando a un pueblo e Samaría, Sicar, Jesús fatigado el camino, se quedó sentado junto al Pozo de Jacob. Era cerca del mediodía. Llegó una mujer de Samaría para sacar agua y jesús le dijo: Dame de beber. Los discípulos se habían marchado al pueblo a  comprar provisiones. La mujer le dijo:¿Cómo tu siendo judío me pides de beber a mí que soy samaritana? (porque los judíos no se trataban con los samaritanos) Jesús le contestó: Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed. El que beba del agua que yo voy a darle, nunca más tendrá sed. Créeme mujer que ha llegado la hora en que los que den culto verdadero adorarán al Padre en espìritu y en verdad.

Dijo la mujer: Sé que va a venir un mesías un ungido. Cuando venga él nos lo explicará todo. Le dice Jesús: Soy yo, el que está hablando contigo. La mujer dejó su cántaro se marchó al pueblo y le dijo a la gente: Vengan a ver a ver que me ha dicho todo lo que yo he hecho ¿será el mesías? Salieron entonces del pueblo y se dirigieron a donde él estaba Mientras tanto los discipulos le decían: Maestro, come! El les dijo: Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen. Para mí es alimento realizar el designio del que me mandó, llevando a término su obra.

Llegaron los samaritanos a donde estaba él y le rogaron que se quedara con ellos y se quedó dos días. Muchos más creyeron lo que el decía y comentaban a la mujer que ya no creían porque ella les había contado sino por lo que estaban oyendo y se daban cuenta de que ése era realmente el salvador del mundo.

Síntesis de la homilía

En el tiempo especial de la Cuaresma preparando la celebración profunda y actualizada de la Pascua, este pasaje tiene gran importancia.  Pascua es el triunfo de la causa de Jesús, testigo con su vida y su muerte del designio de Dios de salvar a la humanidad, comunicando sentido y felicidad a la vida y a su historia.

El encuentro e Jesús fatigado, con la samaritana, que en un horario poco común llega a proveerse de agua es, en realidad, el encuentro de dos sedientos. La mujer sacando agua del pozo para llevar a su casa la vida y la salud, Cristo pidiendo el agua para reducir su fatiga en el cumplimiento de la misión encomendada por el Padre.

Los simbolismos usados por Juan, el agua y el alimento representan al mismo tiempo la satisfacción de las necesidades más elementales del ser humano y el alcance de la salvación de la especie humana en medio de la creación. Y en esas necesidades, al mismo tiempo metas compartidas, se juega la felicidad del reino.    Las diferencias, absolutamente naturales entre los seres humanos, tanto físicas como intelectuales, de capacidades o ideologías, de razas o condicionamientos genéticos, de edad o generaciones, tienden frente a ese panorama de necesidades y objetivos a conciliarse para el mutuo enriquecimiento. Y es esa la novedad que introduce Jesús de Nazaret, con una perspectiva que va más allá de lo transitorio para convertirse en el compromiso permanente de todos y cada uno. Cuando se viven acontecimientos dañosos que afectan a todos sin excepción, suele producirse un clima de solidaridad y de ayuda que supera todas las diferencias. Lo lamentable es que, si todo marcha bien vuelven a intensificarse las diferencias y enfrentamientos. Satisfacción de necesidades fundamentales y búsqueda de sentido de la vida en el mejoramiento de las relaciones humanas son los caminos de salvación propiciadas por el Dios del amor.

Homilías Dominicales. Domingo 16 de Marzo de 2014 – 2do domingo de Cuaresma (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.17,1-9)

Seis días después tomó Jesús a Pedro, Santiago y Juan y subió con ellos a un cerro alto y apartado. Allí se transfiguró delante de ellos. Su rostro brillaba como el sol y su vestidura se volvió   esplendente como la luz. De pronto se  le aparecieron Moisés y Elías conversando con él- Entonces intervino Pedro y dijo a Jesús. Señor es muy bueno estar aquí nosotros. Si quieres hago tres chozas, una para tí, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando Pedro cuando una nube los cubrió con su luz y se escuchó una voz que decía “Este es mi hijo amado y predilecto. Escúchenlo”.

Escuchando esto los discípulos cayeron espantados. Jesús se acercó y los tocó diciéndoles “levántense, no tengan miedo. Alzaron los ojos y sólo vieron al Jesús de antes, sin ninguna compañía.

Mientras bajaban del cerro Jesús les mandó que no contaran a nadie la visión que habían tenido hasta que él resucitara de la muerte.

Síntesis de la homilía

Ante la cantidad innumerable de visiones de toda índole, protagonizadas por personajes celestiales, que se han producido, especialmente en el seno de la iglesia católica para  dar diversos mensajes a los creyentes, el relato de la transfiguración no parece extraño.

Los discípulos y en especial los más cercanos están muy impresionados con los anuncios de Jesús con respecto a lo que va a suceder con él. Aunque la ascensión al monte solitario supuestamente el Tabor, escarpado y de unos 500 metros en la llanura de Jezrael, aparece  como un espacio de silencio absoluto en el relato, es de suponer que a pesar de la concentración silenciosa Jesús iría tratando de explicar a los íntimos que lo acompañaban, lo importante de su misión liberadora y descubriéndoles los caminos de Dios para salvar a su pueblo. La fatiga y el tema de conversación se habían combinado para un clima de proyección de sus propios deseos conformándose a las explicaciones del Maestro. Así es posible salvar la historicidad del relato que aparece como muy importante en la historia posterior de los tres discípulos. La condición imprescindible de mantener la unión con Moisés el caudillo liberador y legislador del pueblo liberado y con Elías el padre de los profetas tiene su expresión en la sorpresiva aparición de ambos conversando con Jesús que  había cambiado su figura y resplandecía con la  luz de Dios y la voz  salida de la nube.  Es lógico que Pedro señalara lo lindo que estar en ese clima de conciliación con la historia de Israel y de perspectiva del apoyo absoluto de Dios a ese hijo predilecto a quienes ellos estaban siguiendo. Ésta, como muchas visiones no son experiencia sensorial de ojos y oídos sino proyecciones internas que impresionan con tal fuerza que aparecen como reales y externas, con un modo parecido a lo que nos sucede en los sueños con caracterizados como  “pesadillas” por su realismo.

La experiencia no tuvo demasiado efecto en los tres discípulos inmediatamente y frente a lo ratificado por Jesús acerca de su muerte. Pero supone un fuerte testimonio de la iglesia primitiva y especialmente de Mateo, y sus comunidades, afirmando la continuidad de la  misión de Cristo con el judaísmo y la certeza de que eso formaba parte del plan de Dios.

También para nosotros es útil evocar estas escenas para afirmar la seguridad de la presencia divina en los acontecimientos importantes y a veces dolorosos de nuestras vidas, aumentando nuestra confianza en que, respondiendo a lo que creemos que es agradable a Dios, la vulgaridad de la vida cobra un sentido especial de transfiguración

Celebración Eucarística con P. Guillermo “Quito” Mariani en Club Banco de Córdoba.

 en  medio del espíritu penitencial de la Cuaresma
          UN RAYO DE LUZ PARA DAR SENTIDO AL SUFRIMIENTO ACEPTADO POR LA CAUSAS NOBLES
                                                                                                    (Transfiguración de  Jesús)
                             
                                                      EL DOMINGO 16 NUESTRA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA QUINCENAL NOS CONVOCA
                                                             EN EL SALÓN DE CLUB DE TENNIS DEL BANCO DE CÓRDOBA Viracocha 7.200

Celebración Eucarística. Por Guillermo “Quito” Mariani

 

    Queridos amigos
            Necesito pellizcarme para constatar que estoy realmente convocando para la celebración eucarística del 2 de Marzo.
                                                      después de mi involuntaria exhibición de acrobacia callejera
                                                                               (pero basta con los moretones)
Así es:
       EL PRIMER DOMINGO DE MARZO(2) EN EL SALÓN DEL CLUB DEL BANCO DE CORDOBA
          REINICIAREMOS LAS  EUCARISTÍAS QUINCENALES, CELEBRANDO COMO SIEMPRE 
                                                    LA VIDA, LA LUCHA Y LA ESPERANZA
                                           a las 10.30 .- En Viracocha 7.200.- Quintas de Arguello 

La caricia esencial rescata nuestra humanidad. Por Leonardo Boff

La caricia es una de las expresiones supremas de la ternura sobre la cual hemos tratado en el artículo anterior. ¿Por qué decimos caricia esencial? Porque queremos distinguirla de la caricia como pura moción psicológica, en función de un querer fugaz y sin historia. La caricia-moción no envuelve a toda la persona. La caricia es esencial cuando se transforma en una actitud, en un modo-de-ser que califica a la persona en su totalidad, en su psique, en su pensamiento, en su voluntad, en la interioridad, en las relaciones.

El órgano de la caricia es, fundamentalmente, la mano: la mano que toca, la mano que acaricia, la mano que establece relación, la mano que da calor, la mano que trae quietud. Toda la persona a través de la mano y por la mano revela un modo de ser cariñoso. La caricia toca lo profundo del ser humano, allí donde se sitúa su Centro personal. Para que la caricia sea verdaderamente esencial necesitamos cultivar el Yo profundo, que busca lo más íntimo y verdadero en nosotros, y no solo el ego superficial de la conciencia, siempre llena de preocupaciones.

La caricia que emerge del Centro produce reposo, integración y confianza. De ahí su sentido. Al acariciar al niño, la madre le comunica la experiencia más orientadora que existe: la confianza fundamental en la bondad de la vida; la confianza de que, en el fondo, a pesar de tantas distorsiones, todo tiene sentido; la confianza de que la paz no es un sueño, es la realidad más verdadera; la confianza de la acogida en el gran Útero.
Al igual que la ternura, la caricia exige total altruismo, respeto del otro y renuncia a cualquier otra intención que no sea la de querer bien y amar. No es un roce de pieles, sino una entrega de cariño y de amor a través de la mano y de la piel, piel que es nuestro yo concreto.

El afecto no existe sin la caricia, la ternura y el cuidado. Así como la estrella tiene que tener un aura para brillar, de igual manera el afecto necesita la caricia para sobrevivir. La caricia de la piel, del pelo, de las manos, de la cara, de los hombros, de la intimidad sexual hace concreto el afecto y el amor. La calidad de la caricia impide que el afecto sea mentiroso, falso o dudoso. La caricia esencial es leve como el entreabrir suave de una puerta. Jamás hay caricia en la violencia de azotar puertas y ventanas, es decir, en la invasión de la intimidad de la persona.

El psiquiatra colombiano Luis Carlos Restrepo en su bello libro sobre El derecho a la ternura (Arango editores 2004) dice: «La mano, órgano humano por excelencia, sirve tanto para acariciar como para agarrar. La mano que agarra y la mano que acaricia son dos facetas extremas de las posibilidades de encuentro inter-humano».
En una reflexión cultural más amplia, la mano que agarra corporifica el modo-de-ser de los últimos cuatro siglos, de la llamada modernidad. El eje articulador del paradigma moderno es la voluntad de agarrar todo para poseer y dominar. Todo el Continente latinoamericano fue agarrado y prácticamente diezmado por la invasión militar y religiosa de los ibéricos. Y vino a África, a China, a todo el mundo que se puede agarrar, hasta a la Luna.

Los modernos agarraron la naturaleza dominándola, explotando sus bienes y servicios sin ninguna consideración ni respeto a sus límites y sin darle tiempo de reposo para que pudiera reproducirse. Hoy recogemos los frutos envenenados de esta práctica sin ningún tipo de cuidado y ausente de todo sentimiento de caricia hacia lo que vive y es vulnerable.
Agarrar es expresión de poder sobre, de manipulación, de encuadramiento del otro o de las cosas a mi modo de ser. Si miramos bien, no ha ocurrido una mundialización respetando las culturas en su rica diversidad. Lo que ha ocurrido ha sido la occidentalización del mundo. Y en su forma más pedestre: una hamburguerización del estilo de vida norteamericano impuesto en todos los rincones del planeta.

La mano que acaricia representa la alternativa necesaria: el modo-de-ser-cuidado, pues «la caricia es una mano revestida de paciencia que toca sin herir y suelta, para permitir la movilidad del ser con el que entramos en contacto» (Restrepo).

En los días actuales es urgente rescatar en los seres humanos la dimensión de la caricia esencial. Ella está dentro de todos nosotros, aunque encubierta por una gruesa capa de ceniza de materialismo, de consumismo y de futilidades. La caricia esencial nos devuelve nuestra humanidad perdida. En su mejor sentido refuerza también el precepto ético más universal: tratar humanamente a cada ser humano, es decir, con comprensión, con acogida, con cuidado y con la caricia esencial.

 

Leonardo Boff es autor de El cuidado necesario, 2012.

Fuente: Blog de Leonardo Boff

Homilías Dominicales. Domingo 23 de Febrero de 2014 – 7° Durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5,34-48) 

Ustedes han oído que se dijo “ojo por ojo y diente por diente” pero yo les digo: no pongan resistencia al mal. Antes bien, al que te abofetee una mejilla ofrécele también la otra. Al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto. Y al que quiera obligarte a acompañarlo una legua, acompáñalo dos.

Da a quien te pide. Y al que desee que les prestes no le vuelvas la espalda.

Ustedes han oído que se dijo “amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre del cielo que hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si aman solamente a los que los aman ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen esto también los publicanos? Y si saludan solamente a los hermanos ¿qué tiene de particular? ¿No hacen eso también lo paganos? Uds. entonces, sean perfectos imitando la perfección del Padre celestial.

 

Síntesis de la homilía

Este pasaje es continuidad de las comparaciones que hace Jesús entre la ley antigua y la del reino que él proclama y quiere instaurar entre los hombres, de acuerdo a la voluntad del Dios que ha revelado como Padre.

Se refiere primero a la ley del talión vigente durante muchos siglos (hasta fine del siglo XVIII aún en las disposiciones canónicas) y que corrigió a través del Código de Hammurabi, las XII Tablas y la Ley mosaica, la costumbre anterior de penas desproporcionadas (fundadas en motivos culturales o religiosos) para cualquier delito.

A las propuestas literales trasmitidas por Mateo en este pasaje, se les pueden hacer muchas objeciones. Casi no hay probabilidad de que hayan sido una propuesta de Jesús de Nazaret, porque no coincide con el sentido general de su mensaje. Hay que advertir en  primer término que todo está tratado a nivel individual y sólo así puede ser aconsejable su práctica. Aplicadas a nivel social la no resistencia al mal y el ofrecer la otra mejilla tendría como consecuencia (y hay experiencias concretas) de un mundo de predominio absoluto de los poderosos frente a los humildes y limpios de corazón . Imagínense uds.  si ante los saqueos fomentados por la huelga policial en Córdoba no hace mucho tiempo, la actitud hubiera sido: No se lleven sólo alimentos, allí tienen televisores, cocinas heladeras, y aparatos de aire acondicionado! ¡a por ellos!!!

En lo de amar a los enemigos si ellos lo son porque han cometido injusticias y ofensas irreparables e irreparadas, tratándose del amor como un sentimiento espontáneo, tampoco parece racional ni conveniente, ni posible, amarlos.  El límite, en la misma formulación, está en apaciguar la fuerza de la enemistad, rezando por ellos, es decir no deseándoles males ni condenándolos definitivamente.

Hay cosas que ciertamente no pueden ser negadas ni a los más enemigos, cuando su situación es de verdadera necesidad y está en nuestra posibilidad ayudarlos. Y en esto hay ciertamente una dosis de amor en que la espontaneidad ha cedido su lugar a la fuerza de voluntad. A eso induce la comparación con el Padre del cielo que no niega el sol ni la lluvia a nadie.

Las frases finales respecto al saludo y al amor a los más cercanos indicando que eso lo hacen  aún los paganos y pecadores podíamos añadirle que muchas veces lo hacen mejor que nosotros y deberíamos imitarlos.

Homilías Dominicales. Domingo 16 de febrero de 2014 – 6° durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5,  20-37)

Les digo con seguridad que si la justicia de uds. no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Han oìdo que se dijo a los antepasados “no matarás” y el que  mate será condenado por el tribunal. Pero yo les digo: todo aquel que se encolerice contra su hermano merece ser llevado a juicio y el que insulte como imbécil será reo ante el Sanhedrín y si lo llama renegado será merecedor de la gehena del fuego. Han oído que se dijo “no cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mira una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón.  Han oído también que se dijo a los antepasados. No perjurarás sino que cumplirás al Señor tus juramentos.  Pero yo les digo que no juren en modo alguno, ni por el cielo porque es el trono de Dios ni por la tierra que es el escabel de sus pies, ni por Jerusalén porque es la ciudad del gran rey. Que el lenguaje de ustedes sea Sí, sí; o No, no. Lo que pasa de allí viene del Maligno.

 

Síntesis de la homilía

El reino de los cielos o reinado de Dios (para Mateo que se dirige a los judíos, Dios es el innombrable) es la novedad propiciada por Jesús como mensajero del Padre. Los mandamientos de la ley mosaica han establecido un reinado de Dios, concretado primero, en el reconocimiento de un dios sobre todos los dioses y luego del único Dios.

Pero toda la historia de los mandamientos y su cumplimiento por el pueblo judío no alcanza para establecer la marcha definitiva de la humanidad hacia la realización querida por ese único Dios principio y causa de todo lo que existe. Jesús está decidido a proclamar e instaurar ese reinado con su propia historia y se va a jugar por él, con todo.  Después de establecido un programa y una perspectiva de futuro en el discurso de las bienaventuranzas, recurre a las comparaciones concretas para enseñar qué valores tienen que ser superados para que ese reinado de dios se vaya estableciendo. Y a eso vienen las exhortaciones de este trozo del evangelio de Mateo.

No basta el “no matar”. Eso es simplemente descartar un exceso una violación directa del primer valor de todo ser humano, la vida. Hay que dar pasos más comprometidos para llegar al amor que el la  máxima expresión de la comunicación humana.No basta no cometer adulterio. Hay que purificar el corazón para cultivar una situación de respeto a la fidelidad entre los esposos, de modo que se acalle el deseo que muchas veces brota impulsiva y fuertemente. No se trata específicamente de una condenación de la atracción sexual, sino de la actitud respetuosa de la voluntad de quienes han establecido por el matrimonio una relación de fidelidad conveniente para ellos mismos y la sociedad. No basta huir del juramento que significa invocar a Dios como testigo de la propia honestidad al hacer una afirmación de presente o de futuro, o recurrir a otro de los elementos en directa relación con el creador porque no dependen de la inteligencia ni de la productividad del hombre. Hay que valorizar la palabra hasta que un monosílabo. “SI” ó “NO” sea suficiente para mantener en nivel de absoluta sinceridad la relación humana.      Juzgando nuestra realidad, pareciera que tenemos que volver atrás. Contentarnos con restaurar la vigencia de la ley en cada una de las formas de conducta expresadas en este pasaje. La agresividad de las palabras ya se ha transformado en recurso a la muerte y desaparición de la persona. El adulterio es justificado muchas veces como la expresión de un deseo fomentado hasta hacerse incontenible. La palabra debe asegurarse con multiplicidad de testigos de diversa índole que dejan incluso atrás los juramentos más solemnes. El pasaje de Mateo abre nuestra conciencia a enfrentar estas realidades con la autenticidad de nuestra adhesión a la construcción del reinado de Dios.

No sólo al nacer y al morir. Por M. Mesa

El Credo cristiano tiene una enorme carencia. Eso, al menos, dicen los estudiosos. Hablando de Jesús, dice que nació de Santa María Virgen. Y no se dice nada más de él, hasta su pasión y muerte bajo el poder de Poncio Pilato.
Cualquier cristiano se preguntará qué ha sido de la existencia de Jesús, de sus grandes “pasiones”: el Reinado de Dios, los empobrecidos y marginados, sus amigos y amigas, su forma de entender la vida: sus bienaventuranzas…
 
Porque Jesús pretendía dar vida a los demás. De ahí sus curaciones físicas, sus sanaciones psicológicas, la liberación de las esclavitudes personales y sociales, porque su buen Padre y Madre es un Dios de vivos no de muertos.
Esperemos que algún día podamos actualizar el Credo a nuestro lenguaje, a nuestra realidad, a los nuevos descubrimientos de las ciencias en todos los órdenes, a nuestras creencias actuales, a los nuevos tiempos que corren… a la vida, que nos envuelve con nuevos retos y a la que no podemos dejar de lado por más tiempo.
Quizás esta carencia del Credo haya condicionado a ciertos grupos y a buena parte de la jerarquía eclesial, cuando hablan de la vida. Porque dicen que defienden la vida desde su concepción hasta su término, pero en la práctica solo hablan y defienden la vida “en” su concepción y “en” su finalización.
Y yo creo que hay que ayudar a la madre que ha concebido, y a los ancianos en los últimos momentos de su vida. Pero, sobre todo, debemos cuidar de los niños y las niñas, para que tengan una familia en la que crezcan felices, sanos, que adquieran una buena educación. Que los jóvenes reciban una enseñanza integral, que se les inviten a experimentar los valores que les harán más dichosos en la vida, que se les abran puertas para que desarrollen todas sus potencialidades humanas. A las personas adultas hay que favorecerles el que dispongan de una buena sanidad, un trabajo digno, una vivienda confortable. A los ancianos, que reciban cariño, atención, compañía, buen humor, para que sus últimos años sean felices.
Toda la vida transcurre y se desarrolla entre esos dos momentos: el nacimiento y la muerte. Como todos los seres vivos en este bello planeta azul. Y en ese lapso de tiempo es cuando las personas requieren nuestra atención y cuidados principales, porque surgen y sufren enfermedades, desgracias personales, sufrimientos, guerras, hambre, pobreza, injusticias, recortes inhumanos en sus derechos, como los que estamos sufriendo en nuestros días…
Los Evangelios no nos hablan de lo que Jesús pensaba sobre el momento de la concepción, ni del momento final. Pero sí se preocupó de que los niños y las niñas fueran aceptados, abrazados, queridos, que los ciegos recobraran la vista del cuerpo y el espíritu, que los cojos pudieran recorrer nuevos caminos, que los infectados por la lepra de la marginación fueran reintegrados a la sociedad, que la mujer no sufriera ningún tipo de discriminación por su sexo, que los empobrecidos por la injusticia y la opresión dejaran de serlo por la solidaridad, la justicia, ese otro mundo posible, el Reinado de Dios, que él anunciaba con sus propias acciones. Que conducían a la vida, a más vida, a una vida más humana, más digna.

Homilías Dominicales. Domingo 9 de febrero de 2014. 5° durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 5,13-16)

Uds. son la sal de la tierra. Y si la sal pierde su sabor ¿con qué  se lo devolverá? Ya no sirve más que para tirarla a la calle y que la gente la pise. Uds. son luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad colocada sobre un monte, ni se enciende una vela para ponerla dentro de una olla, sino sobre un candelero para que ilumine a todos los de la casa. Empiece así a brillar la luz de ustedes ante los hombres para que viendo el bien que ustedes hacen, glorifiquen al Padre del Cielo.

Síntesis de la homilía

Indudablemente Jesús tenía el firme convencimiento de que el reinado de Dios que él proclamaba se cumpliría. Por eso conservaba su optimismo frente a las dificultades más insalvables. Y por eso también se hacía ilusiones. A los discípulos que él había elegido cuidadosamente los veía como sal de la tierra y como luz del mundo. Realmente no lo eran: ni los motivos de su seguimiento del Maestro eran ejemplares, ¡cuánto más sus conductas y la comprensión de las enseñanzas que recibían!Pero Jesús no cejaba en su afán formativo de ese grupo al que iba a confiar toda la grandeza de la misión encomendada por el Padre, de construir su reinado entre los hombres.

Quería hacerles entender, según lo muestra este pasaje de Mateo,  que debían ser lo que da sentido a la vida, lo que como la sal, comunica sabor.  Sabor que es, en sí,  el gran regalo de los alimentos que usamos para sostén y crecimiento de nuestra vida. Dar sentido a la  vida es sabiduría, la cualidad que hace que valga la pena vivirla. El mensaje predicado por Jesús se encamina a ese objetivo. Y Jesús quiere que sus discípulos lo tengan muy en cuenta.

Los recursos del espíritu del mundo para darle sabor a la vida, basados siempre en intereses egoístas,  son: la diversión, la indiferencia frente a los males que se viven alrededor, el olvido del otro, la atenuación por distintos medios de la propia conciencia y responsabilidad, la buena onda, la acumulación de bienes materiales…Jesús procura enriquecer a los discípulos trasmitiéndoles como valores `para producir felicidad: la comprensión, la justicia, la fortaleza, la generosidad, el respeto a las  opiniones diferentes, la indiscriminación, el amor que llegue a abarcar también a los considerados enemigos. Así contagiarán con el sentido de sus vidas las vidas de los demás y serán sal de sabor y sabiduría.

Ustedes son luz. Poca luz eran esos discípulos que después de mucho tiempo compartiendo con él, todavía no entendían su mensaje y sus testimonios de vida. Pero hacia el futuro Jesús les dejaba la misión de ser y brillar como luz que alienta los caminos de la búsqueda y el compromiso con la verdad. La verdad de la historia, la verdad de la vida, la verdad descubierta por la investigación, la verdad de los resultados de la experiencia, la verdad que hace congruentes la palabra y la acción con el pensamiento en la sinceridad.

Mirémonos comos Iglesia. Nos consideramos sal como personas que ayudan a dar sentido a la vida? Como comunidad que trata de vivir los valores humanos y los valores evangélicos que son germen de felicidad interior? Las investigaciones periodísticas de  los últimos tiempos no han dado fuertes testimonio de lo contrario- Y esa mancha no se borra ni con persones ni con sonrisas complacientes. Y ¿nos consideramos luz? No dejamos que a nuestro lado la verdad de los hechos, la de los ideales, la conquistada como frutos de investigación compromiso y experiencias desaparezca ante mentiras arteramente construidas o ante propuestas extrañas al sentido común y a la razón?   Hay ciertamente esa materia pendiente para los cristianos de nuestro tiempo y, de manera especial para nuestra Iglesia.

 

Homilías Dominicales. Domingo 2 de febrero de 2014. 4° durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (mt. 5,1-12)

Al ver Jesús el gentío, se subió a la montaña, se sentó y se le acercaron los discípulos. Tomó la palabra y se puso a enseñarles así:

Dichosos los que eligen de corazón ser pobres porque ellos tienen a Dios por rey.-

Dichosos los que sufren porque ellos son los que van a recibir consuelo.

Dichosos los sometidos porque ellos van a poseer la tierra.

Dichosos  los que  tienen hambre y sed de esa justicia porque van a ser satisfechos.

Dichosos los que  ayudan a otros porque ellos van a ser ayudados.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz porque a esos los va a llamar Dios “sus hijos”

Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque su Rey es Dios.

Dichosos ustedes cuando los insulten, los persigan y calumnien de cualquier modo por causa mía. Ellos son los mismos que persiguieron a los profetas que vinieron antes que ustedes. Estén contentos porque Dios será su recompensa.

 

Síntesis de la homilía

No es cuestión de fijarse y enumerar las múltiples interpretaciones que se han dado a este sermón llamado del monte con que Mateo inicia prácticamente la proclamación del reinado de Dios como futuro de la humanidad, para muchos difícil de entender y aceptar.

Algunas claves no pueden dejarse de lado.   1ra. Los “pobres de espíritu” a los que se hace alusión para comenzar la propuesta, no con ciertamente los de espíritu mezquino, discapacitados intelectualmente, ni tampoco los que acumulando riquezas se contentan con tener compasión o lástima de los que no las poseen. 2da. No se trata de una afirmación de que pobres, `perseguidos, oprimidos, torturados o sufrientes, tienen que vivirlo con alegría porque en otra vida serán recompensados. No! Jesús proclama un reinado de Dios en la tierra, en el cambio de las relaciones humanas.   3ra.Sería absolutamente contradictorio y contra el sentido común elemental que Jesús quisiera afirmar que ser pobre, llorar, sufrir, ser oprimido o perseguido trae felicidad. Su visión es de futuro, de un futuro que él imagina realizado por los que sigan las huellas de su mensaje y su modo de vivir y por eso anuncia como presente. 4ta.  4ta. Consecuencia de esto es que la enumeración de resultados constituye un programa para la acción de los cristianos. Un programa para realizar personal, familiar y socialmente, en la medida en que podamos hacerlo día a día en la historia y circunstancias concretas que nos toca vivir. Un programa en constante renovación y exigencia que sólo puede cumplirse logrando remedios parciales de las situaciones de angustia e injusticia.

El sentido del proceder de Jesús que ha madurado en compañía de su padre y su madre el contenido del reino de Dios proclamado y prometido por los profetas  e interpretado siempre como una  realidad terrenal devolviendo la soberanía sobre todos los pueblos a Israel su elegido, es ese precisamente. Una firme orientación a cambiar, desde el momento en que la propuesta es aceptada, las características de las relaciones humanas. Para ir marchando desde la opresión a la justicia, desde el dominio a la libertad, desde las diferencias irritantes hacia la igualización, desde los enfrentamientos al amor, desde las uniformidades impuestas a la conciliación de las diferencias. Ése es el reinado de Dios, el cumplimiento de su querer. que Jesús ha testimoniado con su mensaje y su vida. El que tiene que iluminar  nuestros caminos en búsqueda de la felicidad para todos-