Homilías Dominicales – Domingo 27 de Octubre de 2013 – 30 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc.18,9-14)

Refiriéndose Jesús a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo esta parábola.

Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo y el otro, recaudador de impuestos. El fariseo, de pie, oraba así “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, y adúlteros, ni tampoco como ese recaudador. Ayuno dos veces a la semana, pago la décima parte de todas mis entradas.

En cambio el publicano, allá lejos, no se animaba siquiera a levantar los ojos del suelo y se golpeaba el pecho diciendo: Dios mío apiádate de mí porque soy un pecador.

Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no así el primero. Porque todo el que se ensalza acabará humillado y quien se humilla será levantado en alto.

Síntesis de la homilía

El templo era para los judíos, casi con exclusividad, el lugar del encuentro con Dios. Su seguridad, su majestad, su silencio, la estrictez de sus ritos y disposiciones hacían del espacio un lugar sagrado. Todavía algunos cristianos mantienen ese criterio. Por eso para excusarse de sus inasistencias al culto, comentan: me gusta ir a la iglesia cuando está sola. Allí me pongo en contacto con Dios. Posiblemente el silencio y, a lo mejor un delicado sonido de órgano hagan un clima propicio para la oración contribuyan a esa sensación de estar  frente a Dios. Pero, en realidad los templos no son construidos para practicar la oración solitaria sino para reunir multitudes en expresiones de búsqueda de la presencia y la bondad de Dios. De ese Dios que está presente en cada una de sus obras y que nos invita a entrar en comunicación con El respetando esas obras, admirándolas y gozándolas Y sobre todo, con el modo más auténtico de encontrarlo, que nos descubrió Jesús de Nazaret, y son, entre los seres humanos, los más pequeños y empobrecidos.

El fariseo pagaba sus impuestos religiosos ( el diezmo de sus entradas) para tener la seguridad de estar en comunicación con Dios. Por eso está de pie en el templo, como dueño de casa. Y su expresión de contacto con Dios es agradecer su diferencia con el resto de los hombres a los que condena simplemente con un juicio lapidario: ladrones, injustos y adúlteros, o como ese recaudador, viviendo a costas de los impuestos que pagan los demás. Este hombre busca en el templo hacer un monumento a su soberbia despreciando a los demás. También seguramente habrá detrás de esa suficiencia, pecados ocultos para sí mismo, que no entran en la enumeración.

Y allá está  el recaudador de impuestos, o mejor dicho el peón o empleado que ponía la cara por el contratado por Roma para exigir los impuestos, mereciendo el desprecio de quienes padecían la opresión imperial. La gente lo calificaba de “pecador” por traidor al pueblo y por vivir del dinero de otros. Y él aplastado por este menosprecio está en el templo sin atreverse siquiera a levantar los ojos. No hace por eso otra cosa que pedir al Dios justo que no lo castigue por esa situación.

Nos sucede con alguna frecuencia. Hay quienes descalifican públicamente y a veces desde los púlpitos a quienes viven situaciones calificadas tradicionalmente como “irregulares”. Divorciados, comerciantes del sexo, asaltantes o ladrones para comer,

faltos de higiene y educación…etc Muchas veces esas condenas son hipócrita justificación de transgresiones cometidas por ellos mismos, o incomprensión de situaciones extremas  que empujan a romper reglas, o simplemente un recurso para mantener un juicio elevado de sí mismos. La sentencia final de Jesús, es definitiva

Estos los últimos y no aquellos los primeros son los justificados ante Dios.

Homilías Dominicales Domingo 20 de Octubre de 2013 – 29 durante el año litúrgico (ciclo”C”) – Por Guillermo “Quito” Mariani

Domingo 20 de octubre de 2013 – 29 durante el año litúrgico (ciclo”C”) – Día de la madre

Tema (Lc. 18,1-8)

Jesús enseñó a sus discípulos, con una parábola, que para no desanimarse es necesario ser perseverante en la oración.

En una ciudad habían un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres, y en la misma ciudad había una viuda que iba a verlo diciéndole: Te ruego que hagas justicia con mi adversario. Durante mucho tiempo el juez se negó pero al fin dijo: No temo a Dios ni me importan los hombres pero como esta viuda me viene molestando  tanto, le haré justicia para que no siga viviendo a fastidiarme. Y concluyó Jesús:  Uds. han oìdo lo que hizo este juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia con sus hijos queridos que claman a El de día y de noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.

Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?

Síntesis de la homilía

Aunque la oración puede ser simplemente contemplación, detenimiento en analizar las maravillas de Dios en su relación con nosotros, esta comunicación es completa cuando resulta fortaleza para nuestra acción en la militancia por el reinado de Dios en la sociedad humana, no como autoridad soberana o dominante, sino como mantenedor de las relaciones fraternales entre los hijos. La importancia de la oración suele determinarse por la consecución de las cosas que pedimos en ella clamando desde nuestras necesidades. Interpretamos entonces que Dios interviene en nuestro favor para concedernos lo que hemos pedido. Aunque esa actitud de humildad y agradecimiento son loables porque aunque no supongan una intervención privilegista de Dios, las coincidencias que se dan para que se cumpla lo que pedimos o necesitamos son consecuencia de la combinación de causas naturales provenientes en último término de ese  Dios creador, que todo lo hizo bien. Sin embargo la verdadera naturaleza de la oración cristiana es la profundización de la fe, de la confianza en que, poniendo todo nuestro esfuerzo para buscar y realizar el reino de Dios, el resto vendrá como añadidura.

Es una renovada preparación para la acción capaz de fortalecerla a pesar de la tardanza de resultados.

La parábola de Jesús tiene un final feliz. La viuda, pidiendo mucho e insistentemente, obtiene justicia. No sucede lo mismo habitualmente en nuestra sociedad en que los más desprotegidos por la sociedad resultan también los menos atendidos por los jueces.

La figura aleccionadora es la de la viuda que a pesar de constantes defraudaciones por parte de ese juez sin temor de Dios ni valoración de lo humano, no pierde la esperanza de que algo suceda que lo mueva a ejercer su función de defensa de los humildes.

Ciertamente hay muchos y graves argumentos para argumentar en contra de la paternidad de Dios cuando la injusticia y el sufrimiento afectan a tantos inocentes y terminan con tantas vidas  e ideales que resultarían beneficiosos para la sociedad. La convicción de que es Dios quien debería intervenir para prevenir o remediar los abusos que se cometen en todos los niveles por parte de muchos que son como aquel juez, resulta a la vez que desesperante, alienante. Por que nos exime en muchas oportunidades de evaluar cada una de nuestras acciones, decisiones o proyectos como favorables o contrarios a la construcción del reinado de Dios en nuestra sociedad.

Apéndice para el Día de la madre

La evocación de la figura materna en este contexto evangélico que presenta a una mujer valiente y perseverante, resulta oportuna y conmocionante para nosotros. La relación tan profunda de la maternidad con la femineidad convierte en la situación más protegida y amparada en nuestra historia social, la de los hijos. Ser hijo es en realidad un privilegio porque la confianza en la protección y comprensión maternal no necesitan alimentarse en otra cosa que la realidad.

Decíamos que la bondad de Dios tiene en la práctica que es la vida rutinaria de los seres humanos, tantos argumentos en contra que como afirmaba Saramago, el más acusado en un juicio final que decidiera sobre los daños ocasionados a la humanidad, sería ese Dios señalado como autor todopoderoso que nunca detuvo las mayores tragedias de la humanidad.

Frente a la habitual actitud de las madres para con sus hijos, la preocupación y generosidad muchas veces teñida de valentía para defenderlos y protegerlos  es un hecho constatable casi diariamente.

Voy a pedirles realizar un signo de homenaje y cariño a las madres que, por otra parte, siempre se contentan con tan poco cuando viene de sus hijos. A quines están acompañados por su mamá les voy a pedir cuando yo lo indique (para hacerlo todos juntos) que abracen y beses con mucho cariño a la mamá y a los que no las tenemos presentes o en vida les voy a pedir apretando una mano con la otra como tantas veces desde bebés nos la apretó nuestra mamá, les demos a esas manos suyas y nuestras el beso de agradecimiento y cariño.

Homilías Dominicales – Domingo 6 de Octubre de 2013 – 27 del año litúrgico (ciclo”C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 17,5-10)

En un momento los discípulos dijeron a Jesús “Señor, auméntanos la fe”. El les contestó: si uds. tuvieran fe como un granito de mostaza dirían a la morera que esta allí: arráncate y tírate al fondo del mar,  y ella obedecería.

Supongamos que alguien tiene un servidor para arar o cuidar el ganado: Cuando éste regresa del campo. ¿acaso le dirá: ven pronto a sentarte a la mesa? ¿o le dirá más bien: prepárame la cena y recógete la túnica hasta que yo haya comido y bebido y tú comerás y beberás después? ¿Deberá mostrarse  agradecido con el servidor porque hizo lo que le mandó? Así también ustedes cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.

 

Síntesis de la homilía

Resulta laudable la humildad de los discípulos reconociendo la pequeñez de su fe. pero la fe no se aumenta desde el exterior de nosotros mismos.

Jesús va más allá, les descubre que en realidad no tienen fe. Si la tuvieran, con la proporción de un grano de mostaza (la cabeza de un alfiler) podrían arrancar la morera y arrojarla al fondo del mar.  ¿está hablando Jesús de eso a que nos había acostumbrado una propuesta con mucho aparato científico y difusión que se intitulaba “Control mental”? Pensando hasta el convencimiento sugestivo que una cosa va a suceder, ¿somos capaces de provocar el milagro de que se suspendan las leyes naturales y se produzca lo que nosotros deseamos?  Nada de esto.

El lenguaje de Jesús es evidentemente simbólico. En la conducta de los discípulos él está descubriendo la influencia de la mentalidad judía privilegista (como pueblo que se cree elegido por Dios) y los deseos de que restaure  todo el poder del reino de israel. Por eso jesús les indica que si tuviera confianza en él un poquitito más ya estarían trabajando en su interior el desprendimiento completo de la estructura social y religiosa judía para dar lugar a las ideas y programa del reino de los cielos anunciado por él. La morera y la higuera son símbolos bíblicos de la fecundidad de Israel como pueblo amado de Yahvé.

Arrojar la morera al mar significa la disolución de todos los elementos que en la conducta de los dirigentes judíos, se oponen al ideario de Jesús.

La parábola que sigue y refleja una realidad muy deficiente en el trato de patrones y peones para lo que es nuestra mentalidad actual, se aplica a la soberbia de los escribas y fariseos que, siendo nada más que servidores de la Ley y del culto del templo, se consideran más importantes que el mismo Dios en la conducta absolutamente autoritaria que observan para con el pueblo.

Arboles que dan frutos como la higuera y la morera pueden ser símbolos también de la Iglesia. Y la falta de fe de los discípulos puede ser referida a la falta de acción comprometida desde esta Iglesia, para desarmar las estructuras de poder opresor que tienen vigencia en tantos espacios sociales de nuestro tiempo. Poder ya no tanto atribuible a los poderes establecidos para el ordenamiento social sino al poder del dinero convertido a nivel internacional en el verdadero dueño del mundo.

 

Cristianismo. Lo mínimo de lo mínimo. Por Leonardo Boff

No son pocos, cristianos o no, los que se preguntan: ¿qué quiere en definitiva el cristianismo? Cristo, de donde viene «cristianismo», ¿qué pretendió cuando pasó entre nosotros, hace ya más de dos mil años?

La respuesta debe, por un momento, olvidar todo el aparato doctrinario creado a lo largo de la historia e ir directamente a lo esencial. Y esto esencial debe poder expresarse de forma que el hombre de la calle pueda entenderlo.

Jesús no comenzó anunciándose a sí mismo o a la Iglesia. Anunció el Reino de Dios, que significa el sueño de una revolución absoluta que se propone transformar todas las relaciones que se encuentran deturpadas, en lo personal, en lo social, en lo cósmico y especialmente con referencia a Dios. Este Reino empieza cuando las personas se adhieren a este anuncio esperanzador y asumen la ética del Reino: el amor incondicional, la misericordia, la fraternidad sin fronteras, la aceptación humilde de Dios vivido como Padre de infinita bondad.

Además de proclamar el Reino de Dios, ¿cuál es la intención original de Jesús? Los apóstoles hicieron esta pregunta directamente a Jesús usando un rodeo lingüístico típico de aquel tiempo: «Señor, enséñanos a orar» (Lucas 11,1). Esto es lo mismo que pedir: «Danos un resumen de tu mensaje, ¿cuál es tu propuesta?». Jesús contesta con el Padrenuestro. Es la ipsissima vox Jesu: la palabra que salió indudablemente de la boca del Jesús histórico.

En esta oración está lo mínimo de lo mínimo del mensaje de Jesús: Dios-Abba y su Reino, el ser humano y sus necesidades. Más resumidamente: se trata del Padre nuestro y del pan nuestro en el arco del sueño del Reino de Dios. Aquí se encuentran los dos movimientos: uno hacia al cielo, y ahí encuentra a Dios comoAbba, Padre nuestro querido y su proyecto de rescate de toda la creación (el Reino); otro hacia la tierra, y ahí encuentra el pan nuestro sin el cual no podemos vivir. Obsérvese que no se dice «mi Padre» sino «Padre nuestro»; ni «mi pan» sino «nuestro pan de cada día».

Solamente podemos decir amén si unimos los dos polos: el Padre con el pan. El cristianismo se realiza en esta dialéctica: anunciar a un Dios bueno porque es Padre querido que tiene un proyecto de total liberación y, al mismo tiempo, y a la luz de esta experiencia, construir colectivamente el pan como medio de vida para todos.

Sabemos de la tragedia ocurrida con Jesús. El Reino fue rechazado y su anunciador ejecutado en la cruz. Pero Dios tomó partido por Jesús: lo resucitó. La resurrección no es la reanimación de un cadáver sino la emergencia del «nuevo Adán» (l Corintios 15,45). La resurrección es la realización del sueño del Reino en la persona de Jesús como anticipación de lo que va a ocurrir con todos y con el universo entero.

La ejecución de Jesús y su resurrección abrieron un espacio para que surgiesen el movimiento de Jesús, las primeras comunidades a nivel familiar y local y, por fin, la Iglesia como comunidad de fieles y comunidad de comunidades.

Cristianismo. Lo mínimo de lo mínimo (nuevo libro de Leonardo Boff) hace un recorrido de lo que significó el cristianismo en la historia, en sus momentos de sombras y de luces, hasta llegar al día de hoy con el desafío de encontrar su lugar en el proceso de mundialización de la humanidad. Esta se descubre viviendo en una única Casa Común, el planeta Tierra, ahora gravemente amenazado por una crisis ecológica generalizada que puede poner en riesgo el futuro de nuestra civilización, hasta la supervivencia de la especie humana.

El cristianismo puede aportar elementos salvadores porque Dios, según las Escrituras judeocristianas, es «el soberano amante de la vida» (Sabiduría 11,24) y no va a permitir que la vida y el mundo, asumidos por el Verbo, desaparezcan de la historia.

 

Fuente: Leonardo Boff

Homilías Dominicales. Domingo 25 de agosto de 2013 – 21 durante el año litúrgico (ciclo”C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 13,22-30)

Mientras se dirigía a Jerusalén Jesús enseñaba en ciudades  pueblos. Una persona se acercó a preguntarle: Señor ¿serán pocos los que se salvarán?

El contestó: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, uds. desde fuera gritarán y golpearán diciendo : Señor ábrenos!. Y El les contestará: No sé de dónde son ustedes. Y comenzarán entonces a decir: hemos comido y bebido contigo y tú enseñaste en nuestras plazas. Pero él contestará: No sé de dónde son. Aléjense de mí todos lo que siguen los caminos del mal.

Habrá llanto y rechinar de dientes cuando uds. vean a Abraham , a  Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios y ustedes sean arrojados fuera. Y vendrán muchos de oriente y occidente, a ocupar su lugar en el banquete del reino de Dios. Algunos que son los últimos serán allí los primeros y otros que hoy son primeros serán entonces los últimos.

 

Síntesis de la homilía

El lenguaje simbólico muy natural en diversas etapas de la evolución humana es profusamente usado en la Biblia a través de los mil años de su elaboración como relato de la historia humana, enfocada desde el descubrimiento de esa presencia misteriosa pero real de un primer principio, un comienzo, una realidad originaria, sustraída como tal al conocimiento humano, aunque expresada con abundancia de signos accesibles sí, con diversos grados, a la inteligencia y sensibilidad humanas. Los símbolos con toda su riqueza constructiva, hay que tenerlo en cuenta, descubren realidades generalmente inaccesibles de otro modo, pero, al mismo tiempo, conservan el velo de su manifestación completa.

La salvación, entendida como realización no individual ni puntual, sino de toda la humanidad y de toda realidad oprimente, es simbolizada bíblicamente por un gran banquete al que son convocados para participar todos los buscadores y practicantes el bien en la medida de sus posibilidades. De ese símbolo se vale Jesús para responder a la pregunta aparentemente simple pero que responde a una incertidumbre que inquieta permanentemente  a una gran cantidad de seres humanos.

La descripción detallada de ese banquete simbólico que es la concreción de la voluntad de Dios con respecto a la historia de la humanidad, ofrece varios detalles que nos permiten analizar lo que ha de ser nuestro comportamiento en la búsqueda de la salvación, a propósito de lo que Jesús indica a los que, envueltos con una visión privilegista, se consideraban seguros partícipes de ese banquete final, como integrantes del pueblo elegido.

No hay condición exterior que sea suficiente para encaminarse a la salvación. Ni siquiera la proximidad al mismo salvador.(comimos contigo, predicaste en nuestras plazas) Seguir los caminos del bien es la condición indispensable. Abrirse a la participación de todos en igualdad de condiciones ( vendrán de oriente y occidente) es la caracteristica identificante. Contarse entre los últimos por el sufrimiento, las descalificaciones, las injusticias marginantes, es como una entrada de privilegio.

La salvación no es una irrupción repentina, es un camino que se va haciendo con otros y se va realizando acorde con el número de incluidos en ella. Porque es como un banquete que no se realiza si los  convocados no responden.

Homilias Dominicales. Domingo 18 de agosto de 2013 – 20 durante el año litúrgico (ciclo”C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc.12,48-53)

Decía Jesús a sus discípulos: he venido a traer fuego a la tierra y ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo!  Tengo que recibir un bautismo ¿y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a

traer paz sobre la tierra? No! Les digo que he venido a traer división: de ahora en adelante cinco miembros de una familia estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres. Estarán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la adre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

 

Síntesis de la homilía

Las afirmaciones puestas en labios de Jesús por Lucas no pueden dejarnos  indiferentes.

En realidad, asustan. Porque son expresiones netamente revolucionarias, de cambio. En el lenguaje bíblico el fuego es habitualmente símbolo de indignación, de purificación, de castigo, de condena. También es, sin embargo, signo del espíritu, del entusiasmo, de la vida. En el pasaje de Lucas, incluído en los avisos a los discípulos en su marcha hacia Jerusalén, la segunda parece la interpretación correcta. El bautismo que Jesús espera con angustia, es el de sangre, el de su inmolación para mostrar los caminos de la voluntad divina. Su espíritu no puede estar sosegado ante los indicios de rechazo y persecución que viene experimentando. Ha tratado de convencer a sus discípulos que el camino hacia Jerusalén no es el triunfal que ellos esperan sino el del sufrimiento y la ofrenda de la vida. Ellos sin embargo, `prefieren escudarse en la visión de Pedro que manifiesta expresamente que Jesús se equivoca en esas previsiones negativas y está seguro de que eso no puede suceder. Así puede entenderse esta explosión entusiasta de Jesús deseando ver que su fuego, el de su vocación y su misión, no acaba de arder con fuerza definitiva.

El párrafo siguiente constituye un intento de explicación para convencer a los discípulos   que mantienen la esperanza de un final  favorable, de que el orden social establecido no puede admitir su proclama del reinado de Dios y los actos con que él lo ha ido sembrando. En lenguaje sencillo, todo lo que afirma de la división causada, hasta en el seno de las familias, por su mensaje, exigencia y testimonio de cambio, les está avisando: Se va a armar un gran lío! Tienen que prepararse con valentía para afrontarlo.

Todo lo que ustedes han vivido conmigo y mucha gente, es lo que tendría que llegar a ser. Pero todo lo que vamos a vivir es una confrontación, desde toda la fuerza de los poderes humanos (el Imperio y el Templo) con el designio del Padre del que él ha aceptado ser pregonero y realizador, con todas sus fuerzas.

Las referencias a las divisiones concretas, que muchas veces se dan en las familias no por adhesión o rechazo de las grandes causas favorables a la sociedad humana, sino por cuestiones absolutamente materiales generalmente ligadas al dinero(valor establecido por el capitalismo, como supremo), no son expresión de deseo de Jesús, sino previsión de la resistencia al cambio que por ser tan profundo no puede dejar a nadie indiferente, tranquilo o en paz.

Si buscamos un análisis objetivo de nuestra realidad, podemos descubrir, además de diversos motivos de divisiones que provocan rupturas de vínculos familiares y sociales, afirmaciones de valores evangélicos que condenan criterios y conductas discriminantes e injustas que también provocan esos resultados.

Homilías Dominicales. Domingo 11 de agosto de 2013 – 19 del año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Lc.12, 35-40)

Estén siempre preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor que fue a una  boda, para abrirle apenas llame   Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentara la mesa y se pondrá a servirlos. Felices ellos si el señor llega a medianoche o antes del alba y encuentra las cosas así! Entiéndanlo bien, si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Uds. también estén preparados porque el hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

Síntesis de la homilía

El sentido de esta parábola aparece muy ligado al clima escatológico que vivieron las primeras comunidades cristianas desde el convencimiento de que el señor Jesús iba a volver revestido de poder y gloria,  victorioso sobre sus enemigos y  convocante de los que lo habían acompañado y trabajado por su reino.

La esperanza de un retorno inmediato se fue alargando con una postergación que resultaba misteriosa y por eso seguía alimentándose. La vigilancia constituía entonces la actitud y conducta más importante en este espacio de tiempo. Todas las cosas perdían importancia ante la  posibilidad de la vuelta del Señor.

Lucas, como Pablo su maestro, considera fundamental mover a su comunidad hacia esa actitud de desprendimiento que es capaz de dejar muchas preocupaciones para resaltar la única importante que es la de cuándo va a llegar el Señor.

Hoy, esa segunda venida a la que seguimos aludiendo de manera simbólica, no coincide ni con lo imaginado ni con lo descrito por Pablo, con sonar de trompetas con el Hijo del hombre transportado por carruajes de nubes y convocando a elegidos de todas partes.

La “segunda venida”, se está dando desde la partida de Jesús. Desde que sus seguidores se han comprometido con los valores del reinado de su Padre sobre la tierra y han continuado la marcha  liberadora iniciada por Jesús. La intervención divina en la marcha de la creación y la humanidad se ha dado (para nosotros) en Jesús de Nazaret y su presencia histórica junto a nosotros. La entrega de su vida ha sido la culminación de su lucha y por eso, como lo es para el autor del 4to. evangelio,  discípulo de Juan, su exaltación definitiva ha sido la cruz, desde la que “lo atrajo todo hacia él”. Su presencia continúa en sus seguidores realmente comprometidos con la realización del reinado de Dios instaurado por su historia revolucionaria.

La venida en la hora menos pensada, no es una irrupción en el tiempo de la historia humana,  producida de un modo maravilloso digno del rey del universo. La hora menos pensada es la presencia inesperada, sorpresiva, conmocionante (muchas veces provocada) del pobre y el necesitado que lo hacen presente, de acuerdo al criterio del evangelio de Mateo (“tuve hambre…estuve preso…enfermo..”)

Hay que cambiar entonces de raíz, la interpretación de la segunda venida. En lugar de un temor ansioso de si estaremos o no para vivirla en un supuesto momento final, vivir la vigilancia de cada día para que no se nos pasen los momentos concretos del encuentro con Jesús en los hermanos y las circunstancias que nos rodean.

El Papa Francisco y la teología de la mujer: algunas inquietudes. Por Ivone Gebara

Ante la aclamación general y evaluación positiva de la primera visita del Papa Francisco a Brasil en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), cualquier ensayo crítico puede no ser bienvenido. Pero, después de tantos años de lucha “¡Ay de mí si callar!”. Por eso, van a continuación unas pocas líneas y breves reflexiones, para compartir algunas percepciones reflexiones desde el lugar de las mujeres.Ivone-Gebara

No quiero comentar los discursos del Papa Francisco y ni la alegría que muchos de nosotros/as tuvimos al sentir la simpatía, cariño y la proximidad de Francisco. No quiero hablar sobre algunas posiciones coherentes anunciadas en relación con las estructuras de la Curia Romana. Sólo quiero tejer dos breves observaciones. La primera es sobre la entrevista del Papa en el avión de regreso a Roma, cuando se le preguntó sobre la ordenación de mujeres y dijo que el tema estaba cerrado, o sea dijo NO. Y agregó que una “teología de la mujer” debía hacerse y que la Virgen María era superior a los Apóstoles, por tanto nada de anhelar un lugar diferente para las mujeres.

La segunda observación se refiere a la identificación del nuevo catolicismo juvenil con cierta tendencia carismática muy en boga en la iglesia católica hoy. Esto debería llevarnos a cuestiones muy serias, más allá de nuestra sed de tener líderes inspirados que hablen a nuestro corazón y que renuncien a los discursos teológicos racionalistas y dogmáticos del pasado.

¿Cómo puede el Papa Francisco simplemente ignorar la fuerza del movimiento feminista y su expresión en la teología católica feminista hace más de tres o cuatro décadas dependiendo de los lugares?

Me espantó también el hecho de que haya afirmado que podríamos tener más espacios en pastoral, cuando, en realidad, en todas las parroquias católicas, son las mujeres mayoritariamente quienes llevan adelante los muchos proyectos misioneros. Soy consciente de que estas palabras en relación a las mujeres, pocos palabras sin duda, se limitan a un viaje de vuelta a casa, por tanto, no pueden y no deben crear sombras a una visita tan exitosa. Sin embargo, son los tropiezos que tenemos, nuestros actos defectuosos los que revelan la cara oculta, el lado sombrío que hay también en nosotros. Son estos pequeños actos los que abren las puertas de la reflexión para tratar de ir un poco adelante en relación con las primeras impresiones.

La Teología feminista tiene una larga historia en muchos países del mundo y una larga y marginada historia en las instituciones católicas, especialmente en América Latina. Publicaciones en estudios bíblicos, Teología, Liturgia, Ética, Historia de la Iglesia, han poblado las bibliotecas de muchas escuelas de de Teología en diferentes países. También han circulado en muchos entornos laicos interesados por la novedad tan llena de nuevos sentidos. Y estos textos no son estudiados en las principales facultades de teología, sobre todo, por el futuro clero en formación y en los institutos de vida consagrada. La oficialidad de la iglesia no les da derecho de ciudadanía porque la producción intelectual de las mujeres todavía se considera inadecuada a la racionalidad teológica masculina. Y, además, constituye una amenaza para el poder masculino vigente en las iglesias. La mayoría no conoce lo que existe como publicaciones y como formación alternativa organizada, así también desconoce los nuevos paradigmas propuestos por estas teologías contextuales y plurales.

Desconoce su fuerza inclusiva y el llamado a la responsabilidad histórica de nuestros actos. La mayoría de los hombres de la iglesia y los fieles siguen viviendo como si la teología fuese una ciencia eterna basada en verdades eternas enseñada principalmente por hombres y, secundariamente, por las mujeres según la ciencia masculina establecida. Niegan la historicidad de los textos, la contextualidad de posiciones y razones. Desconocen las nuevas filosofías que informan el pensamiento teológico feminista, las hermenéuticas bíblicas y las nuevas aproximaciones éticas.

Papa Francisco, por favor, infórmese en Google sobre algunos aspectos de la teología feminista, al menos del mundo católico. ¡Tal vez su posible interés pueda abrir otros caminos para percibir el pluralismo del género en la producción teológica!

Al decir, tal vez en forma de consuelo, que la Virgen María es mayor que los apóstoles es, una vez más, una expresión de consuelo abstracto de la teología masculina. Se ama a la Virgen lejana y enfocada en la intimidad personal, pero no se escuchan los clamores de las mujeres de carne y hueso. Es más fácil hacer poemas a la Virgen y arrodillarse ante su imagen, que estar atentos a lo que está pasando con las mujeres en muchos rincones de nuestro mundo. Mientras tanto, si los hombres quieren afirmar la excelencia de la Virgen María tendrán que luchar para que los derechos de las mujeres sean respetados a través de la extirpación de las muchas formas de violencia contra ellas. Tendrán, inclusive, que estar atentos a las instituciones religiosas y a los contenidos teológicos y morales trasmitidos que pueden no sólo reforzar, sino generar otras formas de violencia contra las mujeres.

Me temo que muchos fieles y pastoralistas necesitados del papa bueno, el padre espiritual, del Papa que ama todos, se rindan ante simpática y amorosa figura de Francisco y fortalezcan un nuevo clericalismo masculino y una nueva forma de adulación del papado. El papa Ratzinger nos llevó a una crítica del clericalismo y de la institución del papado a través de sus posturas rígidas. Pero, ahora con Francisco, parece que regresan nuestros fantasmas del pasado, ahora endulzados con la simple y fuerte figura de un papa capaz de renunciar al lujo de los palacios y los privilegios de su condición. Un papa que parece introducir un nuevo rostro público a esta institución que hizo historia y no siempre una bella historia en el pasado. El momento exige prudencia y una crítica alerta, no para desautorizar al Papa, sino para ayudarle a ser más nosotros, Iglesia, una iglesia plural y respetuosa de sus muchos rostros.

Mi segundo breve comentario es en relación con la necesidad de identificar a la mayoría de los grupos de jóvenes presentes en la Jornada aclamando cálidamente al papa. ¿En qué Evangelio y en que teología están siendo formados? ¿De dónde vienen ellos? ¿Qué están buscando? No tengo respuestas claras. Sólo sospechas e intuiciones en relación con la presencia predominante de una tendencia más carismática conservadora y más celebrativa en la línea Góspel. Expresiones de pasión por el Papa, de repentino e intenso amor que lleva a las lágrimas, a tocarlo, a vivir los milagros repentinos, a bailar y agitar el cuerpo han sido comunes en movimientos neo-pentecostales en sus manifestaciones.

Sin querer hacer sociología de la religión, creo que sabemos que estos movimientos buscan estabilidad social, por encima de las transformaciones políticas que procuran el derecho y la justicia para todos los ciudadanos y ciudadanas. Creo que corresponden, sin duda, al momento que estamos viviendo y responden a algunas de las necesidades inmediatas del pueblo. Sin embargo, hay otra cara del cristianismo que no pudo manifestarse en la Jornada. El cristianismo que aún inspira a la lucha de los movimientos sociales por vivienda, tierra, derechos LGBT, los derechos de las mujeres, los niños, los ancianos, etc.. Cristianismo de las comunidades de base (CEBs), de las iniciativas inspiradas en la teología de la liberación y la teología feminista de la liberación. Estas expresiones, aunque presentes, fueron casi sofocadas por la fuerza de aquello que la prensa quería fortalecer y, por lo tanto, era de su interés. Todo esto nos invita a pensar.

No hace una semana que el papa viajó y ahora los periódicos y las cadenas de televisión poco se ocupan de él. ¿Y lo que sucede en las comunidades católicas después de esta apoteosis? ¿Cómo vamos a continuar nuestras jornadas cotidianas?

Además de la visita del Papa y una posible nueva forma del papado de Francisco, estamos siendo convidadas/os a pensar en la vida, a pensar los rumbos actuales de nuestra historia y a rescatar a lo más fuertes y preciosos que está presente en la tradición ética libertaria de los Evangelios. No basta decir que Jesús nos ama. Tenemos que descubrir cómo nos amamos y que estamos haciendo para crecer en la construcción de relaciones más justas y solidarias.

Agosto de 2013.

 

Fuente: Adital