Homilías Dominicales. Domingo 4 de agosto de 2013 – 18 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 12,13-21)

Uno de entre la gente se acercó a Jesús para decirle: maestro díle a mi hermano que comparta conmigo la herencia. Jesús le contestó: Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?   Después dijo a todos: Cuídense de toda avaricia porque aun en medio de la abundancia la vida del hombre no está asegurada por sus riquezas. Les dijo entonces una parábola: había un hombre rico cuyas tierras habían producido mucho y se preguntaba a sí mismo ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha. Después pensó: voy a hacer esto: demoleré mis graneros y construiré unos más grandes y allí amontonaré todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma. “Alma mía tienes bienes almacenados para muchos años, descansa, come , bebe y date buena vida.

Pero Dios le dijo: Insensato, esta noche vas a morir  ¿y para quién será todo lo que has amontonado?

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí y no es rico a los ojos de Dios.

 

Síntesis de la homilía

Jesús no esquiva la consulta, sólo marca los límites de su respuesta que no alcanza lo legal sino simplemente lo comunicacional como valor del reino. Por eso la clara advertencia de que el sentido auténtico de la vida y la felicidad no se obtienen por la avaricia y el acaparamiento. La parábola es muy  clara. En una cultura agrícola, tan ligada a la tierra que es en realidad la que hace fecundo el trabajo del hombre, muchas veces con rendimientos extraordinarios, pareciera que no puede tener cabida el acaparamiento. Sin embargo la realidad es muy distinta. La solución que encuentra ese hombre que ya era rico frente a una abundancia extraordinaria de la cosecha, parece muy acertada. Agrandar los depósitos para guardar y así vivir tranquilo. No ha mirado a su alrededor. No ha visto la pobreza de tantos pequeños campesinos apretados por los impuestos al imperio o desalojados de sus pequeñas propiedades para cederlas a los brandes propietarios, generalmente residentes en el extranjero. No tenía bancos de Suiza para guardar sus bienes seguros de todo riesgo. Debía construir depósitos gigantescos.

Las parábolas de jesús siempre son instantáneas de la realidad vivida por la gente. Eso sucedía y sucede.

Y no podría evitar que esos productores de desigualdades e injusticia se indignaran en su contra y combinaran el modo de hacerlo desaparecer de sus caminos y proyectos.

Jesús completa el sentido de la enseñanza de su parábola haciendo intervenir a Dios que avisa a aquel hombre envuelto en posesiones y seguridades, que su vida se acabará esa misma noche. Con ese final, trasmitido en la realidad no por una misteriosa voz sino por la naturaleza con sus limitaciones que provoca las enfermedades curables a veces pero otras, terminales, todo lo elaborado, trabajado y calculado queda sin sentido. Allí estuvieron olvidados el sufrimiento ajeno, el hambre de muchos privados del pan con el trigo acaparado en los graneros, la opresión del Imperio que favoreciendo a sus funcionarios y cómplices cargaba con obligaciones insoportables a los que no podían defenderse desde su pobreza. Allí estuvieron olvidados también, al parecer, los afectos familiares y los vínculos de amistad. En realidad es como si hubiera desaparecido toda sensibilidad social.  Es él, él solito, quien espera comer, beber y darse la buena vida.

Es una situación por la que pasamos muchas veces. Y cuando seguimos viviendo, en muchas oportunidades la escala de valores cambia y con muchos los que comienzan a darle a la vida un sentido definitivo de gozo compartido como ejercicio de la libertad en el amor.

¿Blanqueo Del Sepulcro, O Deja Vu Católico En Brasil? Por Carlos Lombardi

“Tengo la impresión de que el cristianismo oficial ya ha cargado sobre sus espaldas su propio y efectivo final, pero que aún no se ha dado cuenta de ello. La Iglesia, como institución moral y como organización social, es algo que merece respeto y sostén, quizá incluso hasta merece una parte de los impuestos, pero no hay mucho más que esto […] En verdad las iglesias ya no tienen nada para decir que no podría ser dicho aun si ellas no existieran; ya no tienen nada específicamente cristiano para decir” (1)

El escenario pesimista trazado en el párrafo precedente por el filósofo alemán Herbert Schnädelbach es lo que el papa argentino trató de revertir en las Jornadas Mundiales de la Juventud católica que esta vez tuvieron su sede en Brasil, el país con mayor cantidad de católicos del mundo, no importando que esa mayoría sea sólo nominal y que esté compuesta por todos aquellos a los que desde bebés se le impuso la religión de sus padres, condenándolos a ser súbditos de un monarca teocrático.

El objetivo primario de Bergoglio, sacar a la institución del “ojo de la tormenta”, mediante un cambio de imagen que incluye el propio rol de papa, tuvo como punto de partida un festival de demagogia compuesto por gestos cuidadosamente planificados, que guardaron continuidad con los llevados a cabo en el Vaticano.

En esta oportunidad se manifestaron en un viaje “austero”, en la cercanía con los periodistas acreditados, discursos empalagosos ante diversos públicos, abrazo a adictos a las drogas en un hospital dirigido por franciscanos, visita a la favela Varginha, mucho llanto de niños, mucho pensamiento mágico, y altas dosis de “humildad” para demostrar, por un lado, el costado humano del papa, y por otro, una institución “cercana” a la gente.

Austeridad que, salvo para los ingenuos y crédulos que por estos días abundan, no debería llamar la atención si se tiene en cuenta que el papa argentino, como jesuita, realizó votos de pobreza y siempre vivió así. No hay novedad ni sacrificio alguno en su comportamiento. Tampoco en su visita a la villa de emergencia ya que también lo hacía en Buenos Aires.

Las masas respondieron con el efecto natural de toda conducta demagógica: el culto a la personalidad del líder religioso estuvo presente con todas sus características, como la adulación, la adoración unipersonal, y la recepción sin crítica de sus expresiones, fenómenos que alimentarán los estudios y análisis de los sociólogos de la religión.

Aquellas actividades no sólo podrían considerarse pinceladas destinadas a blanquear el sepulcro institucional que le dejó su antecesor –  con ayuda del clero y un sector del laicado sumiso y servil -, sino que en muchos de sus aspectos parecieron un gran deja vu, algo ya visto en anteriores jornadas católicas y discursos papales.

Los temas que abordó el pontífice romano pueden analizarse en dos planos: el interno de la Iglesia Católica, y el relacionado con la sociedad laica y plural, indiferente a las religiones, cada vez más lejos de una institución que en pleno siglo XXI pretende funcionar como veedor social, por arriba de ciudadanos/as y de los Estados.

1. El escenario interno

¿Cómo se arengó a la militancia católica? Con viejas herramientas, oxidadas hace tiempo pero que volvieron a barnizarse. Repasemos brevemente algunas:

– Catequesis retro: ser misericordiosos, solidarios, ir a las periferias a hacer proselitismo religioso, es decir, evangelizar; ser misioneros (el arcaico método que se aplicaba en “tierras de infieles”, aún vigente), ser “atletas de Cristo” (frase copiada a los evangélicos), difundir la fe católica “sin miedo”, salir de las parroquias, “nadar contracorriente”, léase, defender a rajatabla la ideología elaborada por los obispos, fueron algunas de las recomendaciones contenidas en el discurso papal. Todo ya visto.

Este tipo de mensaje vacío de contenido trae a la memoria lo que el propio Ratzinger pensaba de los teólogos, a quienes en 1968 comparaba con un payaso viejo: “Se conoce lo que dice y se sabe también que sus ideas no tienen que ver con la realidad. Se le puede escuchar confiado, sin temor al peligro de tener que preocuparse seriamente por algo”. (2)

Esa vieja catequesis también estuvo presente en las predicaciones llevadas a cabo por numerosos obispos, entre los cuales puede destacarse, como ejemplo, la efectuada por el polémico Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, Madrid, España, relativa a la sexualidad: “Usted me pregunta por las píldoras que siendo anticonceptivas también tienen efectos abortivos. Debe entenderse que más allá de los efectos o de los dinamismos llamados de barrera, como el profiláctico o el condón, más allá de los que impiden la unión del óvulo y el espermatozoide, todo sistema de anticoncepción químico, incluido el dispositivo intrauterino, tiene efectos colaterales que pueden ser abortivos. Es decir que esto no es simplemente la anticoncepción sino aborto.

La mentira que nos venden es decir que uno es dueño de las fuentes de la vida y por ello decide cuándo tener o no tener vida. O decir que uno es dueño de su sexualidad y decide cuándo tener o no relaciones, simplemente con el consentimiento del otro. Eso no es verdad. El dueño de la vida y sus fuentes es Dios, no nosotros, y Él quiere que a través del amor del esposo y la esposa hayan hijos e hijas de Dios cuyo destino es Dios mismo en el cielo y la gloria” […] “La anticoncepción y la salud reproductiva lo que quieren es promover la reducción de los hijos de Dios” (3).

El breve ejemplo, deja ver que nada nuevo existió en el adoctrinamiento y catequesis llevados a cabo en las jornadas, y hasta resultan lógicos si se tiene en cuenta la adscripción al integrismo religioso que tiene Bergoglio por más “humo renovador” que quiera vender. La obsesión por controlar cuerpos y violar conciencias de las personas sigue intacta.

– Misma estructura: si la catequesis ha sido la misma que ya demostró su fracaso, también es similar el modelo de institución que se observó en la realización de las jornadas: netamente clerical, jerárquico, vertical, donde obispos y curas “pavonearon” su popularidad; con instalación de confesionarios para seguir controlando qué piensan los católicos, con liturgias repetitivas. El mismo absolutismo monárquico, aunque con cambio de estilo en el rol papal.

Y la misma impronta patriarcal. Salvo el párrafo que a modo de excepción pudo leerse, dirigido al sector mayoritario dentro de la iglesia, es decir, a las mujeres, no hubo ninguna novedad en cuanto a cómo puede mejorarse su participación, sobre todo, en el legítimo derecho que tienen a tomar decisiones en los grandes problemas que aquejan a la institución.

Como nos recuerda el teólogo Juan José Tamayo “en el cristianismo primitivo las mujeres gozaban de los mismos carismas que los varones y los desarrollaban en el seno de las comunidades sin discriminación alguna. Algunas de las comunidades fueron fundadas por mujeres: por ejemplo, la de Filipos, por Lidia” (4).

El problema en este punto va más allá de la imposición de la perspectiva patriarcal ya que la discriminación hacia las mujeres está normativizada en el Código Canónico.

Párrafo aparte merecen dos menciones: al clericalismo, que a modo de reproche les formuló a los obispos; y a los homosexuales.

El primero, una autentica lacra institucional, principal causa del alejamiento de la Iglesia Católica del cristianismo originario, lo enfocó al que se verifica en el interior de las parroquias, con un laicado servil y obsecuente, y obispos y curas “mandones”. En el caso del clero, el problema es que en los seminarios son formados para “pastorear rebaños”, frase insultante si las hay. El clericalismo que criticó es, precisamente, el que se observó en las Jornadas Mundiales de la Juventud. Más de lo mismo.

Pero eso es un reduccionismo. El clericalismo es un fenómeno mucho más amplio y dañino que se manifiesta fuera de las iglesias, proyectándose hacia los planos políticos, jurídicos y sociales. “En el clericalismo religión y política se entrecruzan y la Iglesia se vale del Estado, o del poder político, para reafirmar un sistema de poder eclesiástico, o el Estado, o el poder político, se vale de la Iglesia para afianzar el sistema de gobierno o las situaciones político-sociales”. (5)

Los tres últimos documentos de la Conferencia Episcopal Argentina son una muestra de auténtico clericalismo argentino, fomentado por un sector de la clase política servil y obsecuente. Ponga el lector sus propios ejemplos.

En cuanto a la referencia a los homosexuales, anunciada por los medios como algo “revolucionario”, no es más que lo dispuesto en el catecismo católico donde se sostiene que a los gays no hay que juzgarlos sino tratarlos caritativamente. Pero sigue la condena a los “actos homosexuales” calificados de “desviados”. Es como decir: “Te queremos, pero eres un enfermito”. La violencia doctrinal e institucional hacia este colectivo sigue vigente. Se le sumó un poco más de hipocresía.

– Mensaje social repetitivo: lo mismo puede decirse del mensaje “social” que les dio a los jóvenes, y que algunos periodistas exultantes calificaron de “provocador”.

La “provocación” no fue otra que la vuelta a la ideología plasmada en documentos de la década del 60, como los surgidos en el Concilio Vaticano II, con más de cuarenta años de antigüedad. No hace falta decir los cambios políticos, sociales, culturales, jurídicos y económicos que surgieron desde esa época hasta nuestros días, la irrupción de nuevos actores políticos, sociales y culturales; los nuevos derechos, sobre todo, los que tienen que ver con la bioética, con la familia, la sexualidad y derechos reproductivos, los derechos de las mujeres, para darnos cuenta que la visión social del Vaticano II, en numerosos aspectos, ha caducado.

El deja vu social pudo verse en la crónica del corresponsal de uno de los mayores diarios nacionales, quien sostuvo que Bergoglio lanzó una “fórmula sociopolítica” mediante la creación de una alianza entre jóvenes y viejos, mezcla entre experiencia y vitalidad. Nada nuevo.

– Ausencia absoluta de referencias a las víctimas de curas pederastas: el descomunal “elefante blanco” y uno de los grandes motivos por los cuales renunció Benedicto XVI, estuvo invisibilizado en las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Quedó demostrado que al clero cómplice y a la masa cobarde poco les importan los miles de niños y niñas abusados y vejados, dándole prioridad a una “amnesia” generalizada sobre el tema. ¿Habrán puesto en las “intenciones” de la eucaristía a las víctimas del clero delincuente? ¿Se habrá rezado públicamente por ellos, por su recuperación?

Podrá argumentarse que Bergoglio continúa la política de “tolerancia cero” puesta en marcha por uno de los mayores encubridores de curas pederastas, Benedicto XVI. El problema es que las normas “nuevas” son un ruin maquillaje, ya advertido por las organizaciones defensoras de víctimas abusadas. El mantenimiento del “secreto pontificio” es una pequeña prueba.

La “frutilla del postre” fue anunciar las próximas jornadas en Cracovia, todo un símbolo, que recuerda a otro de los principales responsables de encubrir abusadores con sotana: Juan Pablo II.

Los breves ejemplos mencionados demuestran que en Brasil el objetivo primario se cumplió (blanqueo del sepulcro), mientras que no hubo novedad alguna en el mensaje estrictamente religioso.

Le queda al papa argentino la descomunal tarea de las grandes reformas internas, en cuento estructura, organización, funcionamiento, transparencia, ideología, doctrina y dogmas, que en el país carioca no aparecieron ni por asomo.

2. El escenario secular y laico

Toda acción institucional emprendida por la Iglesia Católica en este tipo de eventos tiene efectos en el accionar estatal, y Brasil no fue la excepción.

Los gastos que al erario público demandó la visita del papa fue el principal foco de conflicto y cuestionamiento teniendo en cuenta que la coyuntura económica y social del país es de crisis, con numerosas protestas de los “indignados” que, además de reclamar por el gasto público en la organización del mundial de futbol y olimpíadas, también incluyeron los gastos por la seguridad del Jefe del Estado vaticano, totalmente inoportunas.

Dichas críticas fueron contestadas con el argumento que siempre aparece en los países donde se organizan las jornadas: creación de puestos de empleo, e impacto económico que “amortiza” el gasto público. Pura lógica capitalista.

Párrafo aparte merecería el análisis de quiénes fueron los sponsors privados del papa. Más de uno se llevaría una sorpresa, ya que dichas empresas privadas no se caracterizan, precisamente, por la promoción de las clases marginadas.

Ningún cambio existió en esto.

– ¿Nuevo horizonte en las relaciones Estado-Iglesia?: lo más jugoso estuvo en un discurso pronunciado ante las autoridades políticas brasileñas donde pidió a los estados respeto a la libertad religiosa, valorando el aporte de “las  grandes tradiciones religiosas” en la convivencia democrática, haciendo extensiva dicha valoración a la laicidad del Estado.

Dijo el papa: “Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin una incisiva contribución de energías morales en una democracia que no sea inmune de quedarse cerrada en la pura lógica de la representación de los intereses establecidos”.

Señaló que “es fundamental la contribución de las grandes tradiciones religiosas, que desempeñan un papel fecundo de fermento en la vida social y de animación de la democracia”.

“La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas”.

Finalizó diciendo que “el diálogo es la única alternativa para lograr la unidad de los pueblos”. (6)

Para destacar en este punto: primero, la contribución de las religiones a la cultura de los países es un hecho incuestionable.

Sin embargo, es falsa la “contribución” del catolicismo a las democracias. En Argentina, la Iglesia Católica avaló todos los golpes de estado y dictaduras militares que ocurrieron desde 1930 hasta la de 1976/1983. En esta última, siendo cómplices del robo de niños nacidos en centros clandestinos de detención, permitiendo la desaparición y asesinato de sus propios cuadros “subversivos” (laicos y religiosos), bajo el argumento de defender el “ser nacional” y la “civilización occidental y cristiana”.

El propio pensamiento episcopal sostiene que “La Iglesia respeta la legítima autonomía del orden democrático; pero no posee título alguno para expresar preferencias por una u otra solución institucional o constitucional, ni tiene tampoco la tarea de valorar los programas políticos, si no es por sus implicaciones religiosas y morales”. (7)

Esto explica la histórica alianza clerical tanto con gobiernos dictatoriales, como totalitarios (nazismo y fascismo). Y en su propia organización y funcionamiento tampoco hay “fermento” democrático.

Segundo, ¿a qué “energía moral” se habrá referido Bergoglio? Por supuesto, a la moral católica, la misma que fue usada como “caballito de batalla” en los últimos documentos de la Conferencia Episcopal Argentina (firmados también por él), donde se pretende que las leyes y políticas públicas del estado aconfesional se sometan a la ley moral “natural” y “objetiva”, la que supuestamente ha dictado su dios, y que debe imponerse sí o sí a todos los habitantes, avasallando conciencias y formas de vida diversas. Es la continuidad del pensamiento totalitario de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Tercero, el “guiño” a la laicidad del Estado la hace dentro de la ideología clerical que, precisamente, da vuelta la noción de laicidad sujetándola a la religión, es decir, a lo que dice el papa y los obispos. Esa es la “sana” laicidad. Una vil trampa.

Si realmente valorara la laicidad habría solicitado la denuncia del Concordato de 1966, la eliminación de las “asignaciones” mensuales que todos los argentinos les pagan a los obispos católicos, como también todos los privilegios que obtuvieron del genocida Videla.

Sumado aquello, el respeto a la laicidad se consolidaría si la institución no se entrometiera en las cuestiones de la sociedad civil siendo coherente con la tradicional solicitud que siempre hace al Estado: que no intervenga en sus asuntos. Eso significa valorar la laicidad. Ninguna novedad existió en este punto sino más de lo mismo.

3. La esperanza católica

La retahíla de gestos demagógicos, el cambio de estilo en el rol papal, las incipientes instrucciones para reformar organismos obsoletos y corruptos (Curia vaticana y el IOR), rumores de “levantamiento” de sanciones a teólogos disidentes, permiten hablar a los sectores moderados y progresistas católicos de “esperanza” en el plano interno, propio de la institución. El conservadurismo y el extremismo están agazapados porque, o no digieren a los jesuitas, o directamente no toleran a Bergoglio a quien consideran un hereje.

¿El festival de gestos demagógicos se traducirá en políticas y documentos? Eso está por verse. A priori, las libertades para los católicos siguen sometidas a la férula de las sotanas, al clericalismo.

La vieja catequesis (controlada por el clero), es el primer obstáculo que los católicos deberán seguir sorteando para religarse con su dios. Dice Drewermann: “… la Iglesia Católica enseña que no existe una inmediatez legítima en la relación con Dios. Para religar al hombre y Dios, al hombre y el cielo, se recurre, pues, a una jerarquía compleja que parte de Dios, pasa por el Espíritu Santo, la madre de Dios, los arcángeles, los ángeles incluidos los ángeles de la guarda, para llegar hasta los santos patronos y todos los demás santos. A todo lo cual hay que añadir los méritos conseguidos por la Iglesia… Este proceso celeste se prolonga en la tierra a través del papa y los obispos, a continuación vienen los sacerdotes, los sacramentos, los lugares de peregrinación, los tiempos especiales para la oración, los formularios para rezar, las indulgencias, las donaciones pecuniarias… Sólo después de hacer honor a todo esto, se podrá franquear el abismo que separa al hombre de Dios.

¿Hay alguien que pueda imaginar que va a encontrar a Dios en medio de toda esta acumulación de instancias?” (8)

El desafío para Bergoglio es plasmar esa supuesta flexibilidad que mostró en Brasil en el reconocimiento de una mayor libertad a los católicos observantes. Pero eso tiene una contra: profundizaría la creciente “protestantización” que ya ocurre entre sus fieles, muchos de los cuales son partidarios del “cuentapropismo” espiritual.

Si en las JMJ se vivió el deja vu de la no interpelación de los jóvenes a un papa, si no hubo debate, ni tampoco “lío” (como pidió que sucediera en las diócesis), ni cuestionamiento alguno a nivel doctrinal, dogmático y, sobre todo, pedido de explicaciones ante el descomunal bochorno de los abusos sexuales del clero, podría pensarse que la institución seguirá fomentando el infantilismo.

4. Balance: sepulcro blanqueado, repetición de lo ya vivido, e interrogantes varios

Los encuentros multitudinarios, los ánimos exultantes, los “tirones de orejas”, el show mediático, la espiritualidad centrada en la experiencia emocional y los buenos sentimientos, le alcanzaron a Bergoglio (y al poder vaticano), para blanquear nuevamente el sepulcro.

La dinámica, organización, discursos, catequesis, adoctrinamiento, y “buena onda”, fueron un calco de lo vivido en jornadas juveniles pasadas. Otro deja vu cuyos efectos, seguramente, ratificarán lo que los sociólogos vienen diciendo hace tiempo: “llenar plazas no significa automáticamente sumar pertenencias al grupo”. (9)

El mensaje del papa argentino, una especie de espuma compuesta por palabras bonitas y “cancheras” sobre diversos temas, demuestran, una vez más, la formidable hipocresía que impregna el mundo clerical y vaticano.

Nos cuenta Drewermann: “Con grandes alardes publicitarios se había organizado una feria religiosa, de cuya celebración sus organizadores tuvieron sumo cuidado en informar a todo el mundo. En el primer pabellón se daba cuenta de que Dios es bueno, pero que sólo eligió un pueblo para hacerlo suyo. En el segundo pabellón, se argumentaba que Dios es todo misericordia, pero que sólo comunicó su mensaje a un hombre, a su profeta. En el tercer pabellón, se enseñaba que Dios es indulgente, pero que sólo deja entrar en el cielo a los que son miembros de la Iglesia. “¿Qué sabes de mí?”, le pregunta Dios al visitante al final del recorrido. “Que eres limitado, cruel y fanático”, responde el visitante. “Precisamente por eso no vine a esta feria – le contesta entonces Dios -. No me interesan lo más mínimo las religiones. Lo que me preocupa es el hombre”. (8)

Nosotros agregamos: la autonomía del hombre, es decir, lo que catolicismo romano nunca podrá entender, salvo que se convierta al cristianismo.

Notas

(1) Citado por Matteo, Armando, Credos Posmodernos: de Vattimo a Galimberti, los filósofos contemporáneos frente al cristianismo, Buenos Aires, Marea, 2007, p. 181.

(2) Estrada, Juan Antonio, “Los conflictos teológicos en una sociedad moderna”, en www.elpais.com/diario/2007/03/17/sociedad/1174086011_850215.html

(3) Lea la mejor catequesis pro-vida y contra el aborto de la JMJ Río 2013 en español, en www.aciprensa.com

(4) Tamayo, Juan José, , Nuevo paradigma teológico, Madrid, Editorial Trotta, 2004, p. 90.

(5) Bada, Joan, Clericalismo y anticlericalismo, Madrid, B.A.C., 2002, P. 10.

(6) Link permanente: http://www.mdzol.com/nota/479921/

(7) N° 424, en www.vatican.va/…/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc…

(8) Drewermann, Eugen, Dios inmediato, Madrid, Editorial Trotta, 199, p. 57.

(9)  Mallimaci, Fortunato, Globalización y modernidad católica: papado, nación católica y sectores populares, en Aurelio Alonso (comp.), América Latina y el Caribe. Territorios religiosos y desafíos para el diálogo, Buenos Aires, CLACSO, 2008.

(10) Op. cit. p. 57.

 

Nuevo Libro de Quito Mariani: 86 disparos.

86 DISPAROS

 de QUITO MARIANI

con ilustraciones de AGITE

JUEVES 1 DE AGOSTO – 19 horas

Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC

(Vélez Sarsfield esquina Duarte Quirós)

Con la participación de Mariano Cognigni y la música de Marcelo Oliver

Ochenta y seis disparos de sinceridad sin tapujos. Uno por cada año de vida que cumple José Guillermo Mariani, el “cura de la Cripta”, el sacerdote que dice lo que siente y piensa, el que no se arredra, el que demuestra una y otra vez que el tiempo fortalece aún más su sensibilidad solidaria.

Estos 86 disparos, fiel reflejo de que la vida del “Quito” está lejos de pasar en vano, han encontrado al compañero ideal para ser lanzados. Porque el “Agite” no sólo es un ilustrador excepcional, cuyo ingenio y calidad han sido demostrados en cada una de sus publicaciones. Es el amigo con quien se coincide en los principios de vida y acción, es el artista con quien se completa una complicidad simpática y valiente para indagar, desafiar y comprometer al amor, la vida, el humor o la muerte.

Ochenta y seis años. Ochenta y seis páginas de texto reflexivo y polémico. Ochenta y seis de humor realista y comprometido. Ochenta y seis disparos cuyos sonidos no van a dejar de escucharse.

José Guillermo Mariani nació en Villa del Rosario el 1 de agosto de 1927. Ordenado sacerdote en 1951, estudió literatura y retórica, filosofía y teología en el Seminario Nuestra Señora de Loreto, y psicología y sociología en la UNC.
Publicó novelas, ensayos y siete libros de poemas y reflexiones cristianas, más la autobiografía Sin tapujos, la vida de un cura, que tuvo repercusión internacional. Ejerció el ministerio sacerdotal en Villa María, Río Ceballos y durante cuarenta años en la Cripta del Valle. Hoy ejerce el ministerio en servicios especiales de celebración de la eucaristía, matrimonio, bautismo y asistencia a enfermos. Es fundador del grupo scout “Guy de Larigaudie”, que ha cumplido ya 46 años. Actualmente ha retornado al micro televisivo Evangelio y realidad, que se emite por Canal 10 de Córdoba.

Agite (más conocido por su familia como César Busso) nació en Bell Ville en 1979. Es dibujante e historietista. Realizó los dibujos de la película documental RR la cosecha amarga, de Martín Gruttadauria. Ilustró el libro El tiempo está a favor de los pequeños, con prólogo de Guillermo Mariani. Dibujó el libro de historietas El pasado, con guión de Diego Cortés, editado por Llanto de Mudo. Colaboró con tiras cómicas para las revistas La Murciélaga y La Central, editadas en Córdoba. Desde hace más de cuatro años no deja de subir sus historietas al blog www.bellvillesensible.com.ar.

 

Tres Eventos. Por Guillermo “Quito” Mariani

Queridos participantes de las Misas del Quincho:                                                                    
Para la semana próxima (28 de julio a 4 de Agosto) los invito:
1ro. A la presentación de un nuevo libro  del que somos autores con César Agite un joven diseñador belvillense. Será  el día jueves 1ro. de Agosto en el aula magna de la facultad de Ingenieria y Ciencias exactas (V.Sársfield y  Duarte Quiros) a las 19.– Cumplo ese día 86 años. El libro se llama “86 disparos y contiene 86 páginas de textos para el debate, y 86 páginas de ilustraciones tipo “comics”.
2do. El sábado 3 de Agosto en el Club Atalaya (padre Palau 5460) haremos a las 21, antes de una de las tradicionales peñas de la cripta una cena de cumpleaños con un menú preparado por el Sr. González (Moño) consistente en un sólo plato: Pollo a las brasas con ensalada (sin postre ni bebida) La tarjeta costará $30 por persona. Después de compartida una tradicional torta, los que quieran permanecer escuchando y bailando en la Peña, que comienza alrededor de las 23, podrán hacerlo y quienes quieran retirarse al tranquilo y calentito descanso, también. Para esta reunión es indispensable comunicar asistencia antes del  domingo 28. O por mail a guillermomariani@gmail.comcarmendecabrera@hotmail.com.ar; o por teléfono,dejando mensaje, al 03543 471933
3ro. El domingo 4 en que nos corresponde misa en el Quincho (Viracocha 7.200) haremos memoria y homenaje al martirio de Mons. Angelelli. A las 10.30  abrigados contra el viento del invierno.
Un abrazo y hasta pronto en alguno de estos encuentros o en todos.
Con afecto Quito

Homilias Dominicales. Domingo 28 de julio de 2013 – 17 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 11,1-13)

Jesús estaba orando y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar así como Juan enseñó a sus discípulos. El les dijo: Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre. Que venga tu reino. Danos cada día nuestro pan. Perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a los que nos ofrenden y no nos dejes caer en la tentación.

Y agregó: Supongamos que alguno de ustedes va a buscar a medianoche a un amigo para decirle:  “Amigo préstame tres panes porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle” y, desde adentro él le responde: “No me molestes ahora. Ya la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos” Yo les aseguro que aunque no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. Por eso les aseguro pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. ¿Hay entre ustedes alguien que pueda dar a su hijo una piedra cuando le pide un pan? ¿o si le pide un pescado le dará una serpiente? ¿o si le pide un huevo le dará un escorpión? Si uds. que son nmalos saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del Cielo enviará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan?

 

Síntesis de la homilía

La actitud orante de Jesús llama la atención a los discípulos. Habían visto orar a los funcionarios del templo, a los discípulos de Juan el bautista entre los cuales algunos de ellos se contaron, pero les parecía que la oración de Jesús era distinta.  Habrían notado una concentración especial?  O será que, acostumbrados a ver posturas rituales  de oración,

a Jesús lo veían como un hombre común, pensando y reflexionando en soledad?

De todos modos, pensando seguramente en la eficacia de esa oración como petición, deciden pedir que les enseñe a orar “a su modo”.

La respuesta no es una fórmula para repetir, son las características de la oración cristiana. Dos deseos expresados en primer lugar, referidos al querer de Dios y a la novedad de su reino. Las dos expresiones tienen que marcar el sentido de la conversación, el diálogo interior con el Padre . La tercera frase es la única petición en sentido de satisfacer una necesidad: danos nuestro pan cotidiano. No es sólo pedir disponer del alimento necesario para vivir cada uno, sino el sentirse comprometido a que no haya hambre causado por la maldad del egoísmo acaparador y por el deterioro de los elementos naturales puestos a disposición de todos. Precisamente por eso se evoca el perdón. El perdón del Padre que rechaza los egoísmos marginantes y nuestro propio perdón para construir una realidad solidaria y fraternal. Y una síntesis final de ese pensamiento del egoísmo que produce la falta de bienes esenciales expresada en el propósito de no dejarse llevar como hijos por la tentación que lastima la fraternidad del reino.

Acto seguido la comparación con el amigo importuno que busca ayuda, para confirmar que la repetición de esos deseos autenticados con la reflexión ante el Padre, del que procede todo bien, como una práctica de la que no hay que desistir, como alimento de nuestro propio compromiso y como esperanza activa de la realización del reino que nos abre las puertas de la felicidad profunda y definitiva.

Homilías Dominicales – Domingo 21 de Julio de 2013 – 16to. del año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 10,38-42)

Entró Jesús a un  pueblo y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María que sentada a los pies del señor, lo escuchaba. Marta, que estaba muy ocupada en los quehaceres domésticos, se acercó y dijo a Jesús “¿no te importa que mi hermana me deje con todo el trabajo? Dile que me ayude.” Pero Jesús le respondió: Te está preocupando por muchas cosas y, en realidad con una sola basta. María ha elegido la parte mejor y no seré yo quien se la quite.

 

Síntesis de la homilía

Como Jesús recomendaba a los discípulos al enviarlos a anunciar la buena nueva del reino que se hospedaran donde les ofrecían alojamiento y no anduvieran cambiando de casa, él mismo lo hace. La dueña de casa es seguramente una de sus discípulas con su hermana María. Ambas se distribuyen la función a cumplir para con el huésped. Una atendiéndolo en la conversación y la otra preparando la recepción en la mesa. Como suele suceder, la impaciencia de Marta viendo la tranquilidad de María comete la torpeza de recriminárselo, considerando su tarea más importante que la suya y pide a Jesús que la impulse a brindarle alguna ayuda. La respuesta de Jesús es valorativa. El afecto y el aprecio se muestra más auténticamente con  sentimientos y palabras que con objetos o regalos. Cosa que nosotros tenemos ya establecida, en nuestro clima consumista, con una opción distinta.  El regalo constituye la muestra del afecto y aprecio por una persona a la que no somos capaces de decirle con frecuencia y sinceridad “te quiero y agradezco lo que eres para mí.”

Pareciera que estos gestos tan humanos de Jesús no son importantes en sí. Y por eso tradicionalmente se ha interpretado este pasaje como una valoración inferior de los trabajos materiales frente a las tareas intelectuales o concretamente, para hacerlo religioso, a la oración. En realidad este criterio es el que ha alimentado a los monasterios y congregaciones contemplativas de varias comunidades religiosas a retirarse absolutamente del mundo para dedicarse a la oración, considerando esto lo más agradable a Dios.

Cuando se establece de antemano esta dualidad, como sucede habitualmente entre los católicos tradicionales, se encuentran diversos pasajes evangélicos para justificarla. Pero

en el fondo, la historia de Jesús que nos trasmiten los evangelios no es de un hombre orante  sino de un hombre actuante. Ora sí, cuando necesita tomar decisiones importantes.  Se coloca delante del Padre para ser absolutamente sincero en el análisis de las diversas situaciones que se le presentan. Pero no deja de vivir intensamente dando testimonio de servicio y liberación.

Pero el relato de Lucas ha de ser aprovechado con toda la riqueza humana que encierra.

Primero, la valoración de la hospitalidad tan profundamente arraigada en la tradición judía. Segundo la aceptación de necesitar hospedaje. Tercero la necesidad de ambos roles: no dejar solo al visitante y encargarse de preparar la mesa a compartir. Y entre las dos actividades, la segunda puede ser transitoria pero la primera la de brindar compañía y expresiones de valoración y afecto no debe cesar nunca.

Doctrina social de la Iglesia: una ideología. Por Carlos Lombardi

Karl Popper sostenía que “los que no están dispuestos a exponer sus ideas a la aventura de la refutación no toman parte en el juego de la ciencia” (1).

La posibilidad de considerar a la Doctrina Social de la Iglesia como una ideología no es nueva.

La cuestión fue abordada por teólogos de la talla de M. D. Chenu en su obra “La doctrine sociale de l’Église comme idéologie”. En ella criticaba no sólo el método deductivo que utiliza dicha Doctrina, para nosotros, principal causa de su fracaso e inaplicabilidad. Sostuvo que “a menudo sirvió, y sirve todavía, de respaldo ideológico a quienes, detentando el poder económico y político, procuran mantener el statu quo”.

Es lo que ocurrió recientemente en Honduras cuando tras el golpe de Estado perpetrado por la derecha política con el respaldo dela Conferencia Episcopalde ese país, el presidente Porfirio Lobo manifestó quela Doctrina Social Cristiana sería el “fundamento en la acción del gobierno” (2); mientras el cardenal golpista Rodríguez Madariaga prometía una “regeneración moral” en ese país conforme los postulados católicos (3).

El catolicismo está fragmentado, y esa división también se refleja en las opiniones relativas a la cuestión. Están aquellas que consideran que la DSI no es una ideología, como la de los obispos latinoamericanos en el Documento de Puebla, donde manifestaron: “Ni el Evangelio nila Doctrina o Enseñanza Social que de él proviene son ideologías. Por el contrario, representan para éstas una poderosa fuente de cuestionamientos de sus límites y ambigüedades. La originalidad siempre nueva del mensaje evangélico debe ser permanentemente clarificada y defendida frente a los intentos de ideologización” (Nº 540).

También los papas se expresaron en ese sentido: “La fe cristiana se sitúa por encima y a veces en oposición a las ideologías en la medida en que reconoce a Dios, trascendente y creador, que interpela a través de todos los niveles de lo creado el hombre como libertad responsable” (4). Juan Pablo II siguió el mismo criterio en la encíclica “Sollicitudo rei socialis” (Nº 41).

Aquellas posiciones contienen dos errores: 1) el evangelio (como lo presenta la iglesia católica), no viene en estado puro, aséptico, sino con un contenido político, social y cultural muy marcado ya que relata características de las sociedades antiguas: organización de los gobiernos, autoridad política, rol de la mujer, trabajo; 2) un intento autoritario y soberbio de situarse “por encima y a veces en oposición a las ideologías”, como advirtiendo que el pensamiento católico contiene elementos que lo harían “superior” a los demás.

Ahora bien, que papas y obispos afirmen quela DSI no es una ideología no significa garantía alguna de certeza.

Hay otras opiniones dentro del colectivo católico que sí consideran a la DSI como una ideología. Destacan el “sistema de ideas”: “Cuando se despoja al concepto de “ideología” de toda connotación peyorativa o ligada a intereses, el vocablo ideología toma el sentido de conjunto o sistema de ideas acerca de una o más cuestiones. Por ende, con esta acepción, no hay por qué negar que la Doctrina Social de la Iglesia contiene y expresa una ideología en lo que viene a ser la sumatoria de ideas en torno de principios y valores que se relacionan con las materias propuestas por el magisterio” (5).

En similar línea Mario P. Seijo. “Hay así una ideología liberal que explicita los principios y la doctrina liberal. Así como hay una ideología marxista que explicita los principios y la doctrina marxista. Como también hay, gracias a Dios, una ideología social cristiana que responde a los principios y a la Doctrina de la Iglesia” (6). Esta última definición distingue la Doctrina Social de la Iglesia de la Doctrina Social Cristiana.

Sin perjuicio de aquellas posiciones dicotómicas, paradójicamente fueron los propios obispos latinoamericanos quienes, con su definición de ideología plasmada en el mencionado Documento de Puebla, confirmaron el carácter ideológico dela DSI: “Llamamos aquí ideología a toda concepción que ofrezca una visión de los distintos aspectos de la vida, desde el ángulo de un grupo determinado de la sociedad” (Nº 535).

Conforme esa definición toda ideología contiene: a) una concepción, idea o pensamiento, b) una visión, perspectiva o punto de vista de los diversos aspectos de la vida de los hombres, c) la elaboración por un grupo determinado de la sociedad.

Y los tres aspectos pueden aplicarse ala DSI: a) un corpus doctrinal; b) un punto de vista de los diversos aspectos de la vida de los hombres (persona, matrimonio, familia, trabajo, economía, comunidad política, poder político, comunidad internacional); c) elaboración por un grupo determinado de la sociedad. En el caso que nos ocupa, la DSI es elaborada exclusivamente por los obispos católicos, no hay participación del laicado en su elaboración. Esos presupuestos pueden ser completados por otros que suministra la ciencia política, también presentes en la DSI, a saber: 1) una interpretación de la historia; 2) un sistema de expectativas o programa de realizaciones futuras, y 3) un método de acción.

Es decir, desde el pensamiento de los obispos y desde la ciencia política se establecen los presupuestos necesarios que permiten identificar a la DSI como una ideología más. Y hay otro factor que es fundamental: la sensibilidad a los cambios sociales.

Las ideologías se encuentran históricamente condicionadas por la estructura social y económica de las sociedades. De manera que cualquier cambio estructural, por minúsculo que sea, influye en la actualidad o vigencia de una posición ideológica, la convierte en actual o en inactual, hace de ella un instrumento reaccionario o revolucionario, la transforma en la imagen de un orden social deseable o aborrecido (Fayt). Eso es precisamente lo que ocurre con la visión que la DSI tiene, por ejemplo, de la familia, el matrimonio, el papel de la mujer en la sociedad. Es una visión inactual, reaccionaria, superada históricamente. Visión que vastos sectores del catolicismo tampoco aceptan.

Y si desde la perspectiva teórica la DSI es una ideología, la experiencia y práctica de los grupos religiosos no deja lugar a dudas. El integrismo (colectivo que gobierna actualmente la institución católica), ha instrumentalizadola DSI en cuestiones de naturaleza política, social y cultural. Se observó el año pasado cuando extremistas católicos se opusieron a una ley laica: la del matrimonio igualitario.

Pretenden imponer su visión a toda la sociedad, creyentes y no creyentes, católicos y no católicos. Es una visión totalitaria con pretensiones de convertir a la iglesia católica en una organización con poder de veto (una pequeña muestra fue el acto de censura de un cura en la localidad mendocina de Malargüe), y a los gobernantes y legisladores elegidos democráticamente en títeres de un monarca absoluto, el Papa, jefe de un Estado extranjero.

Los genes totalitarios y dominantes de la DSI, que el integrismo se encarga de resaltar sin ningún tipo de escrúpulos, fue advertido por el filósofo italiano Paolo Flores D’Arcais al abordar la posición ideológica de Juan Pablo II. También es sostenido por el progresismo católico que habla de la “teología de la dominación”, con pretensiones de imponer a las sociedades laicas y plurales un modelo de sociedad excluyente y teocrático. Pero este es un tema para otro artículo.

Resulta claro entonces que, desde la teoría como la experiencia y la praxis,la Doctrina Social de la Iglesia es una ideología más. La cuestión de la “trascendencia” no entra en el análisis por ser inverificable. Para Marcos Ghio las ideologías son en el fondo como las religiones aunque de carácter secular. Implican “una fe, que si bien carece de una aceptación de un Dios y de la trascendencia”, sin embargo mantienen “el fondo irracional y fanático” propio de todas las religiones. (7).

2. La “ideología democrática”

La otra cuestión abordada por el autor es lo que denomina “ideología democrática”. De ella destaca una serie de “graves problemas”, de los que sólo nos interesan los siguientes:

a) “2. Es formadora de una mentalidad relativista, escéptica, negadora del orden natural objetivo y trascendente y que entrega toda la regulación de la vida humana a la tiranía del número (aborto, eutanasia, homomonio, etc.)”.

Sin embargo, lo que el autor llama “mentalidad relativista” es nada más y nada menos que el pluralismo ético que debe existir en una sociedad laica, democrática y diversa donde la “verdad” (auténtica obsesión del integrismo católico), no es propiedad de nadie, sino una búsqueda y construcción de todos los ciudadanos. Lo contrario es caer en la tiranía de los ayatolás y papas que dicen poseer “verdades absolutas”. Es decir, es caer en un nuevo totalitarismo, en este caso, religioso.

El tan mentado “orden natural objetivo y trascendente” -mito de legitimación del discurso de las dictaduras militares de Argentina, Chile y Uruguay, según Miguel Rojas Mix-, es una elaboración teórica que sirve de instrumento de dominación y de anulación de la autonomía de mujeres y varones que deberían hacer la genuflexión a los “representantes” terrestres de aquel “orden natural”. Es uno de los fundamentos del totalitarismo católico.

Lo que el autor llama “tiranía del número”, no son otra cosa que los representantes que las mayorías eligen mediante métodos democráticos y que tienen la responsabilidad de gobernar para todos, creyentes y no creyentes, a fin de solucionar los problemas sociales no con el catecismo católico sino conla Constitución y políticas públicas laicas. Porque los problemas sociales (los ejemplos del autor fueron el aborto, la eutanasia, el “homomonio”), son problemas laicos que deben recibir una solución laica, coincidan o no con las religiones.

b) “3. Toda actividad intelectual es puesta al servicio de la producción de modelos propuestos por la imaginación a la voluntad de poder, que tratará de traducirlas en realidad”. Sin embargo, lo mismo pasa con la ideología católica cuyo modelo social – que pretende imponer a la sociedad laica, es calcado del actual modelo excluyente que impera en esa institución donde vastos sectores han sido expulsados o bien, libremente, se han retirado en un éxodo silencioso. Dicho modelo viola sistemáticamente derechos humanos elementales.

c) “5. La destrucción de los lazos que unen al hombre a lo real, a las entidades naturales, empezando por la familia, genera individuos desarraigados, en los que disminuye el sentido familiar, religioso, patriótico, que deben enseñar la familia -escuela de educación política- y las comunidades intermedias”.

La “ideología democrática” sería causa de la destrucción de los lazos familiares. Pero ¿A qué tipo de familia se habrá referido el autor? ¿Al modelo de familia acorde con la ideología católica, llamada “tradicional”? ¿O a los nuevos modelos de familia? Un nuevo ejemplo de la visión ideologizada de la DSI. El problema aquí es que son los propios bautizados los que no avalan ni viven conforme a ese modelo elaborado por los “expertos” en familia, es decir, a sujetos que renuncian a enamorarse y a tener hijos.

d) “6. El Estado termina siendo -en camino de destrucción o ya destruidos los cuerpos intermedios- policíaco, armado de un arsenal de leyes y reglamentos encargados de dar sentido a las conductas imprevisibles y aberrantes de los ciudadanos”.

Sin embargo, ¿No hace lo mismo la DSI y la oligarquía vaticana violando las conciencias de los católicos practicantes y de quienes no lo son? ¿No cumple la función de “policía” de las conciencias, cuando nadie le ha pedido su intervención? ¿Qué significó el ilegal acto de censura de un cura católico en el sur de Mendoza sino un acto “policíaco” de las conciencias y las libertades laicas?

Como sostiene Fernando Savater, “las autoridades religiosas no son autoridades morales ni legales: pueden establecer lo que es pecado para sus feligreses, no lo que ha de ser delito para todos los ciudadanos ni indecente para el común del público” (8).

e) “8. El poder económico –”la fortuna anónima y vagabunda”– dirige tras las tablas los hilos de los gobiernos considerados democráticos”.

Sin embargo, es el mismo poder económico anónimo lo que permite al catolicismo integrista existir. Es el poder económico de grupos como la secta franquista Opus Dei (con fuertes notas del nacional-catolicismo español), o el colectivo fundado por el pedófilo Marcial Maciel llamado “Legionarios de Cristo” (eufemísticamente “Millonarios de Cristo”), quienes entre otros mantienen las estructuras y organización de la última monarquía absoluta del planeta, digitando también el nombramiento de sus papas y obispos.

La interpretación de la historia que conlleva la Doctrina Socialdela Iglesia como ideología tiene un denominador común: los presagios de tiempos apocalípticos en tanto y en cuanto las sociedades y los Estados, las mujeres y los varones no se sometan con obediencia de cadáver a los dictámenes de las oligarquías teocráticas, depositarias de “verdades absolutas”.

El problema para ciertos sectores del catolicismo (que incluye los dos estamentos medievales, clérigos y laicos), es que no demuestran vivir ni creer en el “ethos” del laico y judío Jesucristo, conforme lo sostenido por el teólogo católico José María Castillo. Están aferrados a la religión (convertida en ideología); no a la fe de Cristo como opción de vida. Nada cristiano tienen para decirle a la sociedad.

Es por eso que un sacerdote católico (perseguido por la inquisición vaticana), dijo: “El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea” (9).

NOTAS

(1) Citado por Agustín Gordillo, Introducción al Derecho, Fundación de Derecho Administrativo, Buenos Aires, 2000, p. II-2).

(2) www.religionenlibertad.com/index.asp?fecha=30/01/2010 –

(3) www.zenit.org/date2010-02-08?l=spanish –

(4) Papa Pablo VI, Carta Apostólica Octogesima Adveniens, Nº 27.

(5) BIDART CAMPOS, Germán. J., Doctrina Social de la Iglesia y Derecho Constitucional, 1ª ed., Buenos Aires, Ediar, 2003, p. 10.

(6) Doctrina Social de la Iglesia y Doctrina Social Cristiana, Buenos Aires, Ed. Ciencia Razón y Fe y Ed. Club de lectores, 1995, p. 17.

(7) Pinkler Leandro (compilador), La religión en la época de la muerte de Dios, Parte IV “Religión y Geopolítica”, 1ª ed. 2ª reimp. Bs. As., Marea, 2009, p. 222.

(8) Savater, Fernando, Diccionario del ciudadano sin miedo a saber, 1ª ed., Barcelona, Ariel, 2007, p. 40.

(9) Antonhy de Mello.

Homilías Dominicales. Domingo 14 de Julio de 2013 – 15 del año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Lc.10,25-37)

Un doctor de la ley preguntó a Jesús: Maestro ¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna? Jesús le preguntó ¿qué esta escrito en la Ley? ¿qué lees en ella? El respondió “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con todo tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo” has respondido exactamente,

le dijo Jesús.-Obra así y alcanzarás la vida.

Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención le hizo otra pregunta ¿y quién es mi prójimo^? Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en  manos de una banda de asaltantes que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita, lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él lo vio y se conmovió. Se acercó, vendó sus heridas cubriéndolas con aceite y vino. Después lo puso sobre su monta lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del albergue diciéndole:”Cuídalo y lo que gastes de más yo te lo pagaré al volver”

¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por ladrones?

“El que tuvo compasión de él” respondió el escriba. “ve tu y procede de la misma manera” concluyó Jesús.

 

Síntesis de la homilía La pregunta del escriba pone en cuestión el sentido definitivo de la vida humana. Y él mismo encuentra la respuesta en la Ley de Moisés, en que se habla de un amor vivido con toda la riqueza  interior. Creo que es importante notarlo porque la acción del amor no siempre tiene las mismas exigencias y características. A veces debe ser expresión de energía, resistencia, reprensión, oposición, aunque lo que entendemos por amor sea a veces sólo la de de ternura. El amor siempre supone ponerse en lugar del otro y así se extiende también desde el amor a Dios al del prójimo.

La parábola, como todas las de Jesús, recoge trozos de la realidad de su tiempo. La inseguridad de los caminantes estaba siempre en vigencia por las distintas bandas de salteadores que aprovechaban la soledad de los caminos y la opresión y pobreza que vivía gran parte de la población durante la ocupación romana.

Y el relato tiene más que el hecho delictivo, el sentido de expandir la noción de prójimo por encima de la concepción religiosa que consideraba como tal, en la mentalidad judía al que pertenecía de hecho y derecho al pueblo escogido.

Que el hombre que bajaba a Jericó fuera judío, porque venía de Jerusalén hace más inadmisible la indiferencia del sacerdote y el levita que bajaban de ejercer sus funciones cultuales honrando a Yahvé. El samaritano llevaba seguramente otras preocupaciones, pero éstas no llegaron a obnubilar su sentido humano de compasión y solidaridad. Ni el sacerdote ni el levita descienden de su lugar de privilegio, el servicio del templo, para ayudar a la víctima. Sí lo hace el samaritano, de su cabalgadura. La noción de prójimo, además de ampliarse aquí hacia lo universal (todo hombre es mi prójimo) se especifica en el que necesita, aunque no esté comprendido entre los familiares, los amigos o los que piensan lo mismo y coinciden en sus intereses.

Esta ruptura con la noción descomprometida de “prójimo”, se torna característica del cristianismo y por eso no queda limitada a las intervenciones personales a favor de los necesitados de cualquier índole, sino que se extiende al universo social para interesarse y buscar las causas de toda pobreza y esmerarse por suprimirlas o colaborar con quienes emprenden esa costosa tarea.

La rivalidad tan fuerte, de origen netamente religioso y por eso tan intensa, que separaba a samaritanos de judíos, y se explica por circunstancias históricas concretas, da  más sentido revolucionario de cambio para el reino, en la parábola de Jesús.

Papa Francisco ¿Gatopardismo o Continuismo? Por Carlos Lombardi

La corporación religiosa denominada iglesia católica es conducida desde el 13 de marzo pasado por un nuevo líder cuya designación ha sido toda una novedad, entre otras cosas, por ser latinoamericano.

La institución concluyó el 2012 inmersa en una crisis terminal producto de la corrupción interna de la oligarquía de gerontes que la gobierna, la plaga de abusos sexuales del clero, falta de transparencia financiera del llamado vulgarmente Banco Vaticano (IOR), y una ideología clerical – con pretensiones de verdad absoluta – marcadamente desactualizada debido a los cambios sociales, por nombrar algunos ejemplos.

En apariencia, la designación del papa argentino estaría mostrando un cambio en los factores y circunstancias que conforman la coyuntura institucional. Sin embargo, si nos atenemos a las declaraciones y actos del pontífice, directamente relacionados con los problemas que desataron la crisis, claramente surge un continuismo con la política de los dos papas integristas que le precedieron.

Detrás de la máscara, los gravísimos problemas mencionados siguen visibles, aunque el papa argentino aplique la teoría del tero, pájaro que pone los huevos en un lugar, pero grita en otro.

1. Demagogia y sensiblería

Desde la elección de Bergoglio la nueva coyuntura no es otra cosa que un maquillaje compuesto de innumerables gestos demagógicos y culto al líder, todo canalizado por un aceitado aparato propagandístico.

Los innumerables gestos del pontífice están destinados, como es lógico, a “ganarse” a la opinión pública, y en segundo lugar, a producir en los creyentes una respuesta emocional que es característica de la religiosidad de nuestra época donde predominan las “sensaciones” como experiencia religiosa.

Si como sostiene el diccionario RAE por demagogia se entiende una “práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular”, la retahíla de gestos del papa Bergoglio confirma lo que sostenemos.

Besar niños, sentarse en el último asiento en una capilla durante una misa, solicitar que un famoso cardenal encubridor de pederastas no “pisara” más una iglesia, acercarle una silla y un sándwich a un guardia suizo, pagar de su bolsillo la cuenta del hotel, solicitar al pueblo que lo bendiga, antes de bendecir él, recibir la camiseta del club San Lorenzo, burlarse de un hincha del club Boca Juniors por los tres goles que le propinó aquél, son gestos que sirven para mostrar a la opinión pública el costado “humano” del pontífice, y que se multiplicarán con el tiempo por la profunda crisis de credibilidad que debe revertir la institución.

Aquellos gestos son un disparador perfecto para el sentimentalismo y la respuesta emocional, corazón de la experiencia religiosa en estos tiempos.

Fue José María Mardones quien analizó la “espiritualidad de la degustación”, que también se observa en el catolicismo romano. Se caracteriza por el predominio de las sensaciones, “centradas en la experiencia emocional, interior”, donde “todo está al servicio de la tranquilidad del creyente y de sus desbloqueos”, una fe a “medio camino entre el sentirse bien y los buenos sentimientos”. Mucho llanto, alta carga emocional, mucho abrazo, verdades de Perogrullo en el discurso papal, y en el caso de los argentinos, mucho sentimiento “patriótico” y chauvinismo. Para el sociólogo “una religiosidad ajustada al mercado”, que no extraña que se comercialice.

Una fe que, paradójicamente, necesita certezas frente a la pluralidad de culturas. Por ello, el autor destaca que nuestras épocas de pluralismo y relativismo numerosos creyentes “buscan refugios, protecciones, líderes, doctrinas seguras, grupos y grupúsculos donde se les asegure la ración de verdad y de certeza que necesita el espíritu humano para su equilibrio”. “Nuestro tiempo plural y relativista es, por eso mismo, tiempo de fundamentalismos… aunque sea al precio de la libertad y de la reflexión crítica” (1)

No extraña, entonces, que aquellas manifestaciones sean manipuladas por una cadena de gestos papales dirigidos a ganarse el favor popular; halagos clericales hacia un rebaño incapaz de criticar al ahora admirado papa argentino.

2. Culto al líder, marketing, y propaganda

Y acá entra a tallar el marketing que poco a poco va transformando lo que hace seis meses atrás era una crisis terminal, en una “esperanzadora” política de reformas asentada en el nuevo líder al cual se lo idolatra como a cualquier dirigente.

El culto al líder se observa, en nuestro país, en una invasión de “bautismos” de calles, paseos, plazas, monumentos, avenidas, y homenajes varios. También en las “visitas” al Vaticano que dirigentes y referentes políticos llevan a cabo, preocupados por aparecer junto al papa argentino en un año electoral.

La operación “marketinera” es clara y lleva su lógica, si se tiene en cuenta que, hasta diciembre de 2012, la corporación religiosa tenía ínfimos niveles de transparencia internacional y de credibilidad.

Viene a cuento un relato que Isaac Rosa hizo en su blog referido a la crisis de los abusos sexuales del clero católico, donde un bróker le daba consejos a un cardenal para salir del atolladero: “¿Crisis?”, responde el ejecutivo, sonriendo. “De eso yo sé mucho. ¡Crisis! Hace un año estaba yo como usted, hundido y pensando que era el final. Y míreme ahora. Tan tranquilo. Si quiere, puedo darle algunos consejillos”. El cardenal se gira y lo toma por los hombros: “Por favor, hijo, cuéntame cómo lo hicisteis.”

El bróker le da un primer consejo relativo a los abusos, y agrega un segundo: “… propósito de enmienda. Ya me entiende. Prometan algo grande, generen expectativas: digan que van a refundar la Iglesia, que han aprendido la lección, que no volverá a pasar.” (2)

El consejo de prometer “algo grande” y “generar expectativas” para revertir la crisis es el clima instalado por la propaganda vaticana, acompañada por una gran dosis de ingenuidad de no pocos sectores y comunicadores sociales.

Si bien es muy pronto para precisar que Bergoglio ha caído en el gatopardismo, los cambios son exiguos: sólo nombró una comisión de ocho cardenales para que lo asesoren en la reforma de la Curia cuya primera reunión será recién en octubre.

Y en el caso del Banco Vaticano (IOR), que administra fondos por 7.000 millones de euros, el “cambio” pasa por haber contratado una consultora que determinará “las transacciones y clientes sospechosos”, con promesa de publicar un informe para el 1° de octubre.

3. Continuismo a la criolla

Lo que sí puede observarse son notas continuistas a través de indicadores “sensibles”. Pueden mencionarse los siguientes:

a) No publicidad del informe secreto de 300 fojas que el papa renunciante le habría entregado en mano a Bergoglio. Tiene su lógica, por cuanto en la iglesia no hay plena vigencia del principio de publicidad; tampoco existen poderes separados que se controlen mutuamente. Mucho menos, los laicos tienen facultad de contralor. Como sostuvo alguien, en la última monarquía absoluta del planeta todo lo que no es sagrado, es secreto.

b) La cuestión de los abusos sexuales del clero. La orden es continuar con la política de “tolerancia cero” de Benedicto XVI. Cabe recordar que dicho papa, cuando fue cardenal y responsable de la moderna inquisición vaticana conocida como Congregación para la Doctrina de la Fe, fue uno de los responsables de los miles de encubrimientos de abusos sexuales contra niños/as, que de no haber sido por la acción de los medios de comunicación social y la valentía de las víctimas, la situación seguiría exactamente igual: encubierta y oculta.

La “tolerancia cero” no es otra cosa que la reacción a un problema descomunal que le “explotó” a Ratzinger. También es una respuesta falsa desde el momento en que siguen existiendo procesos judiciales y administrativos canónicos donde la garantía de defensa en juicio para las víctimas no rige en plenitud, donde se mantiene el secreto pontificio, y no existe orden de apertura de los archivos secretos que asegure transparencia y credibilidad. La “tolerancia cero” no pasa de ser el blanqueo de un sepulcro bastante podrido, no destapado en su totalidad.

Las nuevas normas dictadas por Benedicto XVI, el Congreso que se convocó al efecto, el encuentro con las víctimas “cuidadosamente seleccionadas”, y los pedidos de perdón, son otro maquillaje que ya fue advertido por las organizaciones que defienden a las víctimas del clero delincuente, que también alzaron su voz por la presencia de una decena de cardenales encubridores en el cónclave que designó a Bergoglio.

c) Censura y persecución contra la liga de religiosas estadounidenses. A poco de asumir, Francisco ratificó la “evaluación doctrinal” que la inquisición vaticana llevara a cabo contra la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (Leadership Conference of Women Religious, LCWR), la principal organización de religiosas de Estados Unidos que representan a más de 57.000 monjas.

La gerontocracia vaticana decidió una reforma integral de aquella agrupación, acusándola de “graves desviaciones doctrinales” violando, una vez más, la libertad de pensamiento y conciencia de los miembros de la institución, y reforzando la perspectiva patriarcal.

Como era de esperar el comunicado emitido por el Vaticano fue en un “tono amable”, “poniendo luz” al trabajo positivo de las monjas.

d) Falacia voluntad de Dios/visión clerical: en el mensaje que les dio a las integrantes de Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), se refirió a la obediencia, la pobreza y la castidad, los tres votos de las religiosas, y afirmó que la obediencia es escuchar la voluntad de Dios, léase, lo que dice el clero.

Dejemos que hable Nietzsche para rebatir la idea del papa argentino: “… el grado de obediencia a la voluntad de Dios determina el valor de los individuos y los pueblos; que en los destinos de los individuos y los pueblos manda la voluntad de Dios, castigando y premiando, según el grado de obediencia”… “… al estado de cosas donde él, el sacerdote, fija el valor de las cosas le llama “el reino de Dios”, y a los medios por los cuales se logra y mantiene tal estado de cosas, “la voluntad de Dios”; con frío cinismo juzga a los pueblos, tiempos e individuos por la utilidad que reportaron al imperio de los sacerdotes o la resistencia que le opusieron” (3)

e) Visión sexista de Francisco: al mismo grupo de monjas les sugirió ser “madres espirituales, y no solteronas” ratificando, nuevamente, la visión machista y maniquea que cierto tipo de clero (y no pocos sectores de laicos), tienen de las mujeres. Utilizó la palabra “solterona” con toda la connotación disfórica que el término tiene. La perimida visión de la mujer, elaborada por varones célibes, sigue vigente.

f) Ideología integrista: las uñas integristas las mostró al recibir a los grupos autodenominados – eufemísticamente – “pro vida”. Segmento católico que lucha para que las leyes laicas se funden en sus principios confesionales. Tiene su lógica y es coherente: Bergoglio proviene de ese sector del catolicismo, aunque sea jesuita.

g) Comisión “reformadora” con miembros cuestionados: la comisión de ocho prelados encargados de asesorar la reforma de la Curia tiene un “vicio” respecto a dos de sus miembros. Hablamos del cardenal golpista Rodríguez Madariaga, principal garante espiritual del golpe de estado en Honduras en 2012; y el encubridor de curas abusadores, el australiano George Pell. Ambos prelados no son precisamente una garantía de progresismo.

Los breves indicadores mencionados, sólo a título indicativo, dejan ver por ahora que el continuismo con la política interna de los dos papas que lo precedieron prevalecería sobre el gatopardismo, aunque  se publiciten “cambios” relativos al estilo o forma de ejercer el rol de papa.

Al continuismo, se le agregan problemas anexos, aunque no menores, para solucionar: ¿qué modelo de institución impondrá? ¿Seguirá con el modelo clerical/jerárquico, marcadamente obsoleto, y principal causa de la debacle institucional? ¿U optará por un modelo profético/apocalíptico, siguiendo el pensamiento de Rubén Dri? ¿Militará por una iglesia separada del Estado, o continuará con una política parasitaria que necesita de aquel para satisfacer sus intereses políticos y económicos? ¿Podrán los sectores laicos generar pensamiento autónomo, o seguirá siendo el rebaño que obedece al clero? ¿Propondrá la “obediencia del cadáver” sostenida por San Francisco de Asís, o permitirá la creciente “protestantización” de los sectores católicos? ¿Se abrirá a la plena vigencia de los derechos humanos en el seno de la institución, o mantendrá ese esperpento jurídico llamado “Código de Derecho Canónico”, claramente violatorio de derechos humanos básicos? ¿Qué imagen de Cristo propondrá? ¿La del laico, no sacerdote, no católico, y que defendía la autonomía de varones y mujeres? ¿O la del autoritario que impone el infierno a quien “no cree” en él?

Las expectativas que el papa argentino ha despertado en numerosos sectores se transformaron rápidamente en reclamos concretos: fin del celibato sacerdotal, sacerdocio femenino, plena igualdad de varones y mujeres en su capacidad jurídica intraeclesial, colegiación y cogobierno con los obispos, mayor participación de sectores laicos en la dirección de organismos internos, por citar algunos.

La clave para determinar si el clero – y el propio Francisco – estarán dispuestos a reformar la institución pasará por compatibilizar creencias, doctrinas y dogmas con los derechos de los creyentes, eliminando sus permanentes conflictos. Lo contrario serán “migajas” clericales a favor del laicado.

Un ejemplo: ¿Alguien piensa que los obispos permitirán que laicos elaboren políticas familiares por fuera de la ideología clerical? ¿No fue Francisco quien “tiró las orejas” a las parejas católicas que deciden tener sólo un hijo, invadiendo su intimidad y conciencia?

4. Efectos en la sociedad laica

Plantear si el papa Francisco, a tres meses de gobernar, promete cambios para no cambiar nada, o si es una continuación del integrismo de Juan Pablo II y Benedito XVI, tiene que ver con problemas internos de la institución, de su organización, funcionamiento, normas, y prácticas.

El problema se presentará nuevamente si aquel continuismo integrista pretende expandirse a la sociedad laica para “recristianizarla”, utilizando al Estado como es su costumbre.

Ha sido Coral Bravo, refiriéndose a la realidad española, quien sostuvo que “A día de hoy en España la Iglesia católica sigue infiltrada en los asuntos de Estado. Interviene en las decisiones políticas, mediatiza la conciencia ciudadana con tendencias de pensamiento que frenan la evolución ética y el progreso de la sociedad, y mantiene buena parte de los anacrónicos y abusivos privilegios que están vigentes desde el Concordato que firmó Franco con el Vaticano, en 1953, y que se renovaron en los mismos términos en 1979. La religión, en España, no está en las iglesias, sino que está muy presente en todos los ámbitos de la vida ciudadana; en la política, en la educación, en la sanidad, en la asistencia social; manteniendo una presencia caduca y obsoleta que no le corresponde a ninguna confesión en ningún sistema democrático” (4)

En este escenario será importante evaluar la política de Francisco. Si continúa con la abusiva intromisión de sus predecesores en las políticas de los Estados, exigiendo y presionando para que se gobierne y legisle conforme la ley natural católica, sólo obligatoria para esa religión, o si respeta las libertades laicas.

¿Gatopardismo, o continuismo? Si prevalece el primero, será un problema interno de la institución, y una profundización de su crisis. Si es lo segundo lo que se ratifica, la sombra integrista y totalitaria del pensamiento de Wojty?a y Ratzinger se proyectará nuevamente hacia todos.

En definitiva, el mundo que lucha por buscar libremente el sentido de la vida, sin coacciones ni férulas religiosas, deberá tener en claro que – en línea con el pensamiento de Vattimo -, los integrismos religiosos siguen siendo un obstáculo para la civilización y la autonomía de los pueblos.

 

 

Notas

(1) Mardones, José María, Neoliberalismo y religión, 1998, Navarra, Editorial Verbo Divino, p. 73.

(2) Rosa, Isaac, Qué le dice un ‘bróker’ a un cardenal, en blogs.publico.es/trabajarcansa/…/que-le-dice-un-broker-a-un-cardenal/

(3) Nietzsche, Friedrich, El Anticristo, 2005, Edaf, Madrid, p. 49.

(4) BRAVO, Coral, Dimisión Papal y Laicismo, en www.redescristianas.net/…/dimision-papal-y-laicismocoral-bravo-doc...

Homilías Dominicales. Domingo 7 de julio de 2013 – 14 del año litúrgico (ciclo”C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (lc. 10,1-9)

Jesús elige además de los 12, a otros setenta y dos discípulos, enviándolos de dos en dos, para que le preparen el camino por donde va a pasar, Les dice: la cosecha es abundante pero los obreros pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe más trabajadores para la cosecha. Uds. vayan! Como corderos en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado y por el camino no se detengan a conversar con nadie. Cuando lleguen a una casa digan “que la paz descienda sobre esta casa” Si hay alguien dispuesto a recibirla la paz lo inundará, de lo contrario volverá a ustedes. Permanezcan en la misma casa comiendo y bebiendo lo que les den porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde vayan y sean recibidos, coman de lo que les sirvan, curen a los enfermos y digan a la gente

“El reino de Dios está cerca de ustedes”.

Síntesis de la homilía

El anuncio de la buena noticia iba avanzando y conquistando gente y la impaciencia de Jesús consciente de la vigilanc9a con que lo seguían y acechaban las autoridades imperiales y religiosas, tiene prisa por abarcar para su Padre los frutos de la cosecha . Basado en el simbolismo de las 12 tribus ha elegido a los doce apóstoles. Ahora ante la necesidad de más brazos para cosechar, y con alusión a los 70 ancianos que ayudaban a  Moisés y se prolongaron en el Sanhedrin (una especie de senado de Israel) elige setenta y dos para enviarlos a preparar su llegada a los diversos pueblos que piensa recorrer. Son seguramente los encargados de trasmitirle la situación y disponibilidad de la gente para recibir el reino que proclama e instaura Jesús. Van de dos en dos. Son muchos los estudiosos de la biblia que descubren aquí lo que normalmente se oculta, que se trata de parejas (varón mujer) como era absolutamente  normal en Israel donde  muy raras veces se veía a dos varones haciendo largos caminos. A esto da pie la cita de Pablo en 1ra.Cor. en que alude al derecho de llevar consigo en sus viajes a una mujer hermana (9,5). Desde luego que esta circunstancia aparentemente descuidada u oculta por una visión prejuiciosa, hace mucho más inteligible lo de ser enviados de dos en dos y el número par de los discípulos (contra el 71 del Sanhedrín judío). No es menos importante la advertencia centra: corderos entre lobos. Se trata de un mensaje profundamente revolucionario y suscitará naturalmente rechazo y persecuciones, Saberlo y tenerlo en cuenta distará para cada pareja un modo de proceder que se describe en la alternativa de ser o no admitidos en cada lugar. Siempre, sin embargo, llevarán primero un deseo de bendición, salud y paz. Y si no hay disposición para aceptar esa paz, deberán dejar que regrese a ellos, sin provocar la ira que a Santiago y Juan les provocara el rechazo de los samaritanos.

Junto con las advertencias normales para una subsistencia austera recibiendo la acogida de la gente y el no detenerse a hacer comentarios al margen del anuncio del reino, Jesús inicia ese camino de evangelización que compete a quienes  se comprometan en su seguimiento.

Conciencia de persecución, no por la falta de testimonio , las hipocresías, o abusos, sino por defender la verdad, la dignidad de cada hombre y sus derechos esenciales. Normalidad en relaciones humanas para que ni las represiones ni las agresiones alteren el mensaje de paz y de justicia.  Respeto a la libertad para aceptar o rechazar un mensaje aunque a nosotros nos parezca beneficioso y recto. Cualquier violación de estas normas, desnaturaliza la evangelización, por más que esté rodeada de solemnidades o apariencias.