Homilías Dominicales. 11 de noviembre de 2012 – 32 del ciclo litúrgico “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mc. 12,38-44)

Jesús enseñaba a la gente: Cuídense de los escribas a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, se saludados en la plazas y ocuparlos primeros puestos en los banquetes. Que devoran los bienes de la viuda y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con mayor severidad. Jesús se sentó en la sala del templo y miraba cómo la gente depositaba sus limosnas. Muchos ricos daban en abundancia, pero llegó una pobre viuda y puso dos monedas de cobre. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta pobre viuda a ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, en cambio  ella dio de su pobreza todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.

 

Síntesis de la homilía

Una vez más el Jesús de Marcos usa de un  hecho significativo para enseñar a los discípulos. En la plaza se ha dado la contraposición con los saduceos interrogándolo para ponerlo en apuros y el escriba solitario haciéndole preguntas para dialogar  y finalmente coincidir con él. Afronta ahora una nueva enseñanza en base a hechos concretos. Quiere que la gente se cuide de los que se pasean majestuosos, con largas vestiduras para ser saludaos e invitados a banquetear, que ocupan siempre los primeros puestos en las reuniones y devoran los bienes de las viudas fingiendo hacer largas oraciones. Advierte que deben ser juzgados con mayor severidad.  Pero llama a los discípulos para mostrarles un gesto sencillo. En la sala depósito del templo, los ricos hacen importantes donaciones. Se acerca una viuda de condición humilde y deposita dos monedas de cobre. Fíjense dice Jesús: esa pobre mujer dio más que todos los otros, porque dio todo lo que tenía para vivir.

En las dos oportunidades, con los hechos, ha demostrado Marcos la gran diferencia entre los que viven la superficialidad de las apariencias, estando vacío por dentro y los que, anónimamente quizás, pero con sinceridad de corazón, procuran llenarse de valores de capacitación y convivencia. A la vez que los ricos depositando importantes limosnas, no tenían reparos en acaparar bienes olvidando a los pobres o aprovechándose de ellos, amparados por los escribas que se beneficiaban de esas donaciones, La viuda, en cambio, convencida de que su ofrenda ayudaría a otros más necesitados, deposita “lo que tenía para vivir” Porque en su interior hay verdadero espíritu de generosidad y por eso es proclamada más rica que los ricos.

La enseñanza es muy clara y en ambos casos concluye mostrando una acción comprometida que lo que propone. El amor al ser humano necesitado es muestra del amor a Dios. Y la generosidad es más efectiva por la riqueza interior que se brinda que por lo material que se puede ofrecer.

En la extensa advertencia a sus oyentes de los peligros frente a los que deben estar alertas, Jesús deja bien sentado que la conducta de los escribas, que bajo largas vestiduras y signos de reverencia de la gente que los saluda está usurpando el poder y la representación de lo sagrado, como si fueran los dueños. Lo que disimulan astutamente, como muchas veces es posible constatar a nuestro alrededor, con largas oraciones, invocaciones o  bendiciones como introducción engañosa, para devorar las casas de las viudas desamparadas que  en Israel son el símbolo de la pobreza junto con los niños de la calle. Conductas con las que muchas veces se ocultan las verdaderas acciones de dominio y opresión y ante las que permanecen callados los que  debieran denunciar. Lo cual es un aspecto de la hipocresía para justificarse ante sí mismo y los demás. A lo que Jesús se refiere cuando  afirma que deben ser juzgados con mayor severidad. Pero también hay otra astucia de la que se valen los poderosos para justificarse a sí mismos: una estrictez pública e inmisericorde para juzgar y condenar a los demás, que los hace aparecer como limpios y honestos por la severidad de sus condenas de los vicios  que ellos mismos cultivan, o cultivarían si estuvieran en la posición de los juzgados.

Reflexiones sobre el Sínodo de Obispos. Entrevista a Adolfo Nicolás

El Padre General de los Jesuitas, P. Adolfo Nicolás, ha participado en el reciente Sínodo de Obispos sobre “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. A las preguntas que le hemos hecho ha respondido así.

Confieso haber tenido ciertas dudas acerca del Sínodo antes de que comenzara. Me preguntaba: ¿vamos a movernos en la acostumbrada dirección de “más de lo mismo”, o estamos dispuestos a mirar hacia adelante con valentía y creatividad?

La realidad del Sínodo ha sido compleja. Puedo indicar algunos puntos positivos, inspiradores y estimulantes (1), y otros que apuntan a ciertas áreas a las que la Iglesia, o al menos los Obispos y Padre Sinodales, incluyéndome a mí, no hemos llegado todavía (2).

1. Podemos integrar los puntos positivos en tres categorías:

a) Aportación geográfica. A esta categoría pertenecen las presentaciones que nos proporcionaron una buena información de la situación, los problemas y, con frecuencia, los sufrimientos de algunos países -especialmente del Medio Oriente, África y Asia. El hecho de que Obispos de muchos países tengan la oportunidad de comunicar y cambiar impresiones, con entera libertad, acerca de sus experiencias y opiniones, es una de las características más atractivas del Sínodo.

b) Iniciativas interesantes en curso, especialmente las que se basan en proyectos de cooperación, redes o intercambios internacionales en los que toman parte laicos y movimientos laicales comprometidos. Esto se lleva a cabo no sólo en las sesiones plenarias sino, con más frecuencia, fuera de las sesiones en conversaciones informales que tocan esos puntos.

c) Reflexiones sobre los Fundamentos. El Significado y las Dimensiones de la Nueva Evangelización. En este punto hemos sido testigos de una gran unanimidad acerca de, entre otras, las siguientes cuestiones:

  • la importancia y necesidad de la experiencia religiosa (encuentro con Cristo);
  • la urgencia de una buena formación espiritual e intelectual de los Nuevos Evangelizadores;
  • la centralidad de la familia (la iglesia doméstica) como sitio privilegiado para el crecimiento en la Fe;
  • la importancia de la parroquia y sus estructuras que necesitan ser renovadas y abrirse más y más a una mayor participación del laicado y su ministerio;
  • la prioridad de la evangelización más bien que la expresión sacramental, como san Pablo decía de sí mismo: “enviado a evangelizar más que a bautizar”.
  • etc.

2. En cuanto a puntos “insuficientes” podría indicar los siguientes:

a) La voz del Pueblo de Dios no tiene ocasión de expresarse. Es un Sínodo de Obispos y, por eso, no se cuenta con la participación activa del Laicado aun cuando un número de expertos y “observadores” (auditores) asisten como invitados. Me hizo recordar lo que dijo Steve Job: que él estaba más interesado en escuchar las voces de los clientes que las de los productores. Y en el Sínodo todos éramos “productores”.
b) Por eso era difícil evitar el sentimiento de que se trataba de una reunión de “Hombres de Iglesia afirmando la Iglesia”, lo cual es ciertamente bueno pero no precisamente lo que necesitamos cuando estamos a la búsqueda de una Nueva Evangelización. Podemos caer en el peligro de buscar “más de lo mismo”.

c) Falta de reflexión sobre la Primera Evangelización y por eso sabemos muy poco acerca de si y qué hemos aprendido de su larga historia y sus mejores momentos, y de lo que nos han enseñado nuestras propias equivocaciones. Esta omisión podría tener consecuencias muy negativas.

d) La deficiente consciencia y conocimiento de la Historia de la Evangelización y el papel que los Religiosos, hombres y mujeres, han desempeñado en ella. En algunos momentos la Vida Religiosa fue ignorada; en otros momentos recibió una mención casual y perentoria. No es que nosotros, los Religiosos, necesitemos ulterior confirmación: pero querría expresar mi preocupación acerca de que la Iglesia se exponga a perder su propia memoria.

e) Quizás el punto más débil fue la metodología que determinó la marcha del Sínodo, similar al viejo modo de organizar nuestras Congregaciones Generales. Espero, sin embargo, que la complejidad de la realidad y las necesidades del futuro ayudarán a la Iglesia en la tarea de ajustar sus procesos para conseguir mayores frutos apostólicos.

Obviamente fue un tiempo de mucha reflexión, aprendizaje y desafíos. La invitación a profundizar en nuestra fe, propuesta por el Santo Padre, puede ayudarnos a la hora de confrontarnos con las más profundas dimensiones de la Nueva Evangelización. La realidad que nos rodea se hahecho mucho más compleja de lo que nosotros podemos controlar individualmente, mientras que el reto original de nuestra Misión para servir a las almas y a la Iglesia, continúa y crece.

Tengo la esperanza que los jesuitas responderán a los nuevos retos con la profundidad que viene de nuestra apropiación de la espiritualidad ignaciana y de uno estudio serio de nuestro tiempo.

Rezo para que las reflexiones en nuestras comunidades y apostolados en el Año de la fe nos ayudará a renovar nuestro espíritu y nuestra misión.

P. Su intervención en el Sínodo versó sobre los “Signos Europeos de Santidad”. ¿Qué significa eso? ¿No son universales los signos de santidad?

R. Naturalmente. Los signos que buscamos en un santo tienen valor universal y son expresiones de diferentes dimensiones de la vida de Dios tal como se hacen visibles entre nosotros. Hablamos aquí de caridad, compasión, servicio a los que sufren, a los que están en necesidad, solos y afligidos. Lo que yo quería decir es que nos hemos acostumbrado a estos signos sin pensar que podría haber otros signos. Si este fuera el caso, ¿no aparecería un Dios muy limitado, previsible, e incluso reducido a la capacidad europea de “ver” signos conocidos de su presencia y acción? Sin la menor sombra de duda, reconozco esos signos como buenos, creíbles y sólidos. Mi pregunta apuntaba a lo que podemos haber perdido por no descubrir otros signos; por no ser capaces de sorprendernos y asombrarnos delante de la acción creativa de Dios en “otros”; en personas que pertenecen a culturas, tradiciones y afinidades étnicas diferentes. Poco antes del Vaticano II, el P. Jean Danielou escribió un libro titulado “Santos Paganos”: un libro provocativo e inspirador al mismo tiempo. Pero quizás esos santos no fueron, después de todo, paganos.

P. ¿Puede Vd. ofrecernos algunos signos de lo que considera santidad “asiática”?

R. Con mucho gusto. De hecho, anticipando esta pregunta, he consultado a expertos en la materia. Me complace decir que ha sido una consulta muy fructuosa. Déjeme darle algunos ejemplos de esos signos: piedad filial que en ocasiones alcanza niveles heroicos; la búsqueda totalmente absorbente del Absoluto, y el gran respeto que se tributa a los que se dedican a ella; la compasión como modo de vida que surge de una profunda conciencia de la fragilidad e impotencia humana; tolerancia, generosidad y aceptación de los otros; apertura de mente; reverencia, cortesía, atención a las necesidades de los otros…etc. Resumiendo: quizá pudiéramos decir que si nuestros ojos estuvieran abiertos a lo que Dios hace en las personas (¡y en los pueblos!) seríamos capaces de ver mucha más Santidad alrededor nuestro, y muchos de nosotros nos abriríamos al desafío de vivir la Vida de Dios de un modo nuevo que podría ser más adaptado a nuestro verdadero modo de ser…o al modo que Dios quiere que seamos.

P. ¿Cómo es posible que los misioneros, o la Iglesia, no hayan sido capaces de “ver” esos maravillosos signos como obra de Dios?

R. A veces es muy difícil interpretar por qué no ocurre algo. Uno tiene la tentación de acudir a explicaciones que podrían ser correctas pero también podrían ser teorías ajenas a la cuestión. Quizás no nos sentimos a gusto con un Dios de sorpresas; un Dios que no sigue necesariamente la lógica humana; un Dios que siempre saca lo mejor del corazón humano sin violentar las raíces culturales, o la religiosidad de la gente sencilla. ¿Quién sabe? Nosotros afirmamos con entusiasmo la libertad de Dios, pero no le damos ocasión de influir en nuestras vidas…O quizás hemos “visto” esos signos con respeto e incluso con asombro, pero no estamos seguros de lo que significan…o quizás somos incapaces de desarrollar una razonable teoría acerca de ellos.

P. Lo que está Vd. diciendo es que hay “santidad” fuera de la Iglesia. Pero si hay “santidad” ¿no deberíamos decir también que hay salvación?

R. ¡Por supuesto! Eso lo sabemos desde siempre. Es parte de la libertad de Dios. Dios es libre para hacer lo que Dios quiere con su pueblo (hombres y mujeres) en cualquier situación y cualquier contexto. Jesús nunca tuvo dificultad en reconocer en un soldado pagano de Roma o en una mujer extranjera, una profundidad de fe que faltaba entre sus propios discípulos. ¡Pero yo no tengo una teoría propia de salvación! ¡Así le ahorro su siguiente pregunta! Mi preocupación más profunda es encontrar cómo Dios actúa en la gente, y así cooperar con el trabajo de Dios. De este modo no me puedo equivocar: si construyo una teoría ciertamente podría equivocarme.

P. A la luz de la Nueva Evangelización, ¿cómo cree Vd. que debería presentarse la responsabilidad de la Iglesia en sus esfuerzos por llevar paz y armonía al violento mundo en que vivimos?

R. Estoy convencido de que todo lo que hacemos nace en lo más profundo de nuestro “yo”, de lo interior. Es el fruto de nuestra fe, de nuestras relaciones (incluida la relación con Dios), nuestros amores y nuestras esperanzas. Si lo más profundo del “yo” está en comunión con el Dios de la Paz, Justicia y Compasión que creemos forma parte de nuestra fe, entonces viviremos, actuaremos y hablaremos Paz, Justicia y Compasión. Aunque el mundo a nuestro alrededor se haga más violento, eso no quiere decir que también nosotros nos hagamos violentos; al contrario, nuestro compromiso -nacido del corazón- con la paz y el diálogo se hace mucho más relevante y se convierte en una mejor proclamación del Evangelio en que creemos. Naturalmente esto toma diversas formas cuando pensamos en la Iglesia y muchas de las actividades e iniciativas que provienen de cristianos comprometidos.

 

Fuente: Lamiarrita

 

La Virgen María ¿un icono impuesto por los hombres a las mujeres?. Entrevista a John Shelby Spong

John Shelby Spong, obispo episcopal (anglicano) en Estados Unidos, estuvo en España para dar unas conferencias en Madrid,  invitado por la FELGTB (Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) y la asociación Marcel Légaut. La oportunidad fue aprovechada por ABC quien le hizo una entrevista y posteriormente la publicó la página web Atrio.

En  esa conversación es que John Shelby Spong estampó la opinión de que “La Iglesia tiene que empezar a cuidar su imagen y plantearse algunas cuestiones sobre si la Virgen María debe ser un icono para todas las mujeres o si es un icono impuesto por los hombres a las mujeres. Es uno de los grandes debates que tendríamos que afrontar”.

El obispo se estaba refiriendo al  aborto para lo cual mencionó que  “Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres para decidir sobre su vida, así que cualquier ley que las discrimine es equivocada. Si echamos un vistazo a Europa, los países que más ensalzan la figura de las mujeres vírgenes son los que más las discriminan. Es sólo en el norte de Europa donde ese simbolismo religioso ha quedado superado, y las mujeres han conseguido igualdad”.

El dirigente episcopaliano  confesó  que “Hablar del aborto es más delicado. Si se hiciera una planificación familiar efectiva, el aborto se reduciría automáticamente.”

Testimonió que “Cuando yo era obispo de Newark, en el centro de Newark, que era una ciudad muy pobre y con un alto porcentaje de gente de color, las niñas eran carne de cañón para los abortos. Era muy fácil que se quedaran embarazadas. Por un lado, tenemos la vida de una niña embarazada de 14 ó 15 años, y por otro la de un feto que aún no ha nacido. Es una decisión que afecta a una vida, pero yo no estoy de acuerdo con el tratamiento de todos los abortos como algo malvado. Creo que el aborto debe ser seguro, legal y lo menos frecuente posible”

Sostiene que “Hay que leer la Biblia de un modo diferente, sin interpretaciones literales. Se puede ser cristiano sin interpretar las escrituras al pie de la letra.” Así “Las interpretaciones de Jesús no pueden ser entendidas como fotografías de Jesús, no son grabaciones de Jesús” por lo que “creo que tenemos un gran trabajo por delante para educar a la gente sobre lo que es la Biblia y también sobre lo que no es”

Acerca de la homosexualidad en la iglesia comentó que “Al día de hoy tenemos dos obispos declaradamente gays en Estados Unidos, que han sido elegidos por sus iglesias, y son tremendamente apreciados en sus respectivas comunidades, uno en New Hampshire y el otro en Los Angeles”

Amplió con el dato de que “Cuando yo me retiré como obispo de Newark teníamos 35 gays y lesbianas sirviendo en la vida de mi diócesis y 31 viviendo abiertamente con sus parejas. Debo decir que eran magníficos sacerdotes y nunca tuve la más mínima queja sobre el comportamiento de mis clérigos gays o lesbianas, ni sexual ni de otro tipo”

John Shelby Spong no esquivó el cuerpo cuando le preguntaron sobre las  elecciones presidenciales en su país “ Soy un ferviente fan de Obama, así que no es una pregunta fácil” alertó .

”Creo que Mitt Romney es una personada decente y que probablemente sería un buen presidente para 1950, pero no para 2012 ó 2016. Eso lo decidirá el pueblo americano. No siempre es fácil decidir quién será un buen presidente y quién no”  “Espero que los dos luchen por la completa aceptación como seres humanos de la gente de color, los gays y lesbianas y las mujeres, que necesitan ser protegidos, pero Obama es claramente más fuerte en esos temas que Mitt Romney, o por lo menos el Partido Democrático es claramente más fuerte en esos temas que el partido Republicano”

Se juega con aquello de que ”Aunque las encuestan posicionan a Obama con ventaja, yo desearía que esa ventaja fuera mucho mayor, pero esa es mi opinión política personal” y que  “Obama proviene de una experiencia vital en la que ha estado discriminado, y por eso entiende la discriminación. Probablemente bastante mejor que alguien como Mitt Romney que ha crecido dentro de un núcleo familiar muy rico y quizá nunca haya tenido que luchar demasiado por nada”.

A la pregunta “Usted se sitúa en la línea de pensamiento del obispo J.A.T. Robinson, que causó impacto en los años 60 y 70 con libros como «Honest to God». ¿Qué puede decir al respecto?, el obispo responde contundentemente “John Robinson ha sido mi amigo y mentor y he estudiado en detalle su vida. He intentado continuar con algunas de las cosas que él empezó. John Robinson no es un obispo radical, era sólo un obispo que intentaba cambiar el conocimiento contemporáneo que tenemos de la Biblia”

“John Robinson es uno de mis héroes”. (PE)

Fuente:
Agencia de Noticias Prensa Ecuménica

 

Homilías Dominicales. 4 de noviembre de 2012 – 31 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Nc.12,28-34)

Un escriba se acerca a Jesús con una pregunta crucial: ¿Cuál es el primero de los mandamientos? Jesús responde “El primero es : escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor y tú amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma, con todo tu espíritu y todas tus fuerzas. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento más grande que éste. El escriba dijo: Muy bien maestro, tiene razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que el y que amarlo con todo el corazón, la inteligencia y las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús al  ver que había interpretado tan acertadamente le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Síntesis de la homilía

El escriba que se acerca a Jesús ha quedado satisfecho con la respuesta dada a los saduceos acerca de la  resurrección de los muertos y, por eso se atreve a preguntarle lo que es con frecuencia motivo de discusión entre ellos acerca de cuál es el mandamiento más importante. La discusión tenía normalmente como centro, la importancia del sábado que los funcionarios del templo habían aumentado con una cantidad de pequeños detalles a veces incumplibles. La respuesta de Jesús es textual mezclando dos orígenes distintos: el Deuteronomio y el Levítico. Este conocimiento de la Escritura impresiona muy bien al escriba que no duda en manifestárselo, añadiendo una referencia que contraría la costumbre de los servidores del templo. Estos mandamientos valen más que todos los holocaustos y sacrificios. Así merece la aprobación y reconocimiento de Jesús. Llama la atención este trato cordial entre un escriba y Jesús. Y establece como un puente en esa relación tan colmada de tensiones con los escribas y fariseos. Reconocer las razones invocadas por los demás en las discusiones constituye la esencia del verdadero diálogo. Y con mucha frecuencia las descartamos anticipadamente.

Jesús es un buen judío, conocedor y respetuoso de la ley, pero que no se contenta con la sumisión acrítica y literal. Lo  fundamental para él es encontrar en toda esa construcción legal, el espíritu con que ha sido elaborada en diversas situaciones históricas, interpretadas por el pueblo judío como privilegio de sentido nacionalista. Ese espíritu que es el animador de la construcción del reino de Dios que universaliza el amor de un Padre de todos. Precisamente esa apertura desde lo nacional y sectorial a la universalidad del reino que Jesús anuncia es lo que lo indispondrá definitivamente con el templo y el imperio hasta llevarlo a la condena y la muerte. En el fondo se trata de una cuestión política, el sentido nacionalista cerrado, abierto por Jesús hacia la universalidad del amor a los hijos de Dios. Por eso precisamente, al unir mencionándolos juntos los dos preceptos los va a transformar en uno solo. Las diversas propuestas o ideas sobre Dios llevan al enfrentamiento religioso en base generalmente a propuestas y leyes establecidas por intereses humanos. En cambio el amor a todos los prójimos, que son todos, los hombres no admite diferencias y para Jesús constituye el único modo auténtico de propagar el reinado de Dios.

Y esta es en realidad la visión cristiana, un esfuerzo cotidiano y práctico en la búsqueda de la felicidad que tiene que ver con lo personal y comunitario como indicio de pertenencia al reino de Dios, del que afirma Jesús que el escriba interlocutor está cerca.

Vendar los ojos con la cinta de los intereses personales egoístas, no deja muchas veces ver lo que otros tienen de razón o de conducta acertada para remediar los males que se padecen individual o socialmente. Es cerrar los valores universales de la justicia, el amor, la paz y la felicidad en el pequeño corral del individualismo.

Homilías Dominicales – Domingo 28 de Octubre de 2012 – 30 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc-10,36-52)

Jesús salía de Jericó seguido de la multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino. Al oír que pasaba Jesús el nazareno se puso a gritar: Jesús hijo de David, ten piedad de mí!  Jesús se detuvo y dijo :Llámenlo. Entonces llamaron al ciego diciéndole :ánimo levántate que él  te llama. El ciego, arrojando el manto se puso de pie y de un salto fue hacia él. Jesús le  preguntó: ¿qué quieres que haga por ti? El respondió : Maestro! Que me devuelvas la vista. Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Enseguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

 

Síntesis de la homilía

La precisión narrativa de Marcos queda manifiesta en el ordenamiento de estos acontecimientos con una sucesión pedagógica y simbólica muy precisa. Están de camino. De camino hacia Jerusalén. De camino en el crecimiento de la comprensión de lo que deberá ser su destino posterior. Un camino en el que Jesús va quitando los obstáculos que pueden entorpecer los objetivos que se persiguen:  La tradición conservadora, la previsión de los sufrimientos de la pasión, la visión de un reino temporal nacionalista, las posesiones y el dinero, el afán de grandeza, la ambición de poder. Los discípulos no han asimilado lo escuchado o, como suele suceder, han tomado en cuenta sólo lo que ellos mismos creían y querían. Se han escuchado a sí mismos a pesar de recibir las palabras del maestro. Al salir de Jericó para seguir el camino, un ciego está instalado con su discapacidad y su pobreza. Se va a convertir en una gran enseñanza para los discípulos. Al escuchar el tumulto de la gente y enterarse de que están acompañando a Jesús grita. No pueden impedírselo. Su grito es la aclamación del mesías liberador. Jesús lo cura, señalándole que es su propia confianza la que lo ha salvado. Y el hombre, con la vista recuperada, lo sigue. Se convierte en discípulo, como anunciando la curación de la ceguera que todavía afectaba a los doce.

Con mucha frecuencia escuchamos una denuncia que tiene mucho de verdad. La  Iglesia, esta Iglesia que se dice poseedora de la única verdad revelada por Jesús, lleva dos mil años de acción en la historia de la humanidad. Y los grandes pecados en contra de la dignidad humana que se permitía el paganismo, no han cesado. Y lo que es peor, se han cometido y se cometen aún muchas veces, con la calificación de cristianos porque sus protagonistas hacen pública profesión de su pertenencia a la Iglesia con cumplimiento de sus prácticas, devociones y donaciones de sostén. ¿Es que no han escuchado el mensaje de Jesús y no están al tanto del testimonio de los escritos que nos trasmiten su figura? La explicación es la misma que se puede dar a la dificultad de los doce para entender y asimilar las enseñanzas del maestro. Interpretan de acuerdo a sus intereses. Miran sin mirar y escuchan sin escuchar.  Se escuchan tanto a sí mismos que desfigurando lo que se les enseña, creen que observan la fidelidad, Así es explicable también el empecinamiento con que dentro de la iglesia muchos se refugian en lo exterior del culto y mantienen su corazón alejado. Marcos quiere dejar la enseñanza de que para ser discípulos, hay que tener voluntad sincera de escuchar y de ver.

La historia de los Derechos Humanos

[youtube]http://youtu.be/LjB3-SrJmoI[/youtube]

Somos llamados a evaluar las políticas y decisiones:

“a la luz de qué hacen para los pobres, qué hacen contra la pobreza, y cómo permiten que los pobres puedan ayudarse a si mismos.” Franciscans International

Domingo 21 de Octubre de 2012 – 29 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.10-35-45)

Santiago y Juan hijos de Zebedeo se acercan a Jesús diciéndole “maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir” ¿Qué quieren, le dijo Jesús. –Concédenos sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda , cuando estés en tu gloria. Les dijo Jesús: uds. no saben lo que están pidiendo. ¿Podrán beber el cáliz que yo voy a beber, y recibir el bautismo que yo voy a recibir? –Podemos, respondieron.

Van a beber  el cáliz que yo beberé y recibirán mi bautismo, pero no me toca a mí concederles que se siente a mi lado porque esos puestos ya  han sido destinados. Los otros diez que escucharon a Santiago y Juan se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo. Uds saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños y como poderosos les hacen sentir su autoridad. Pero entre ustedes no debe suceder esto. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de los otros y el que quiera ser primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo hijo de hombre no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos.

 

Síntesis de la homilía

La enseñanza de Jesús para sus discípulos va avanzando paso a paso así como su marcha a Jerusalén en el destino definitivo. Ha querido que lo identifiquen en su persona y su cometido. Les ha preguntado lo que piensan sobre él. Ha corregido el error de Pedro que rechaza la posibilidad de la pasión. Luego ha mostrado el peligro de la ambición de dinero oponiéndose al reclamo de una entrega como la suya. Un niño ha sido mostrado como la pequeñez necesaria para admitir el reino. Ahora sus más cercanos, sus primeros seguidores, con actitud de mucha confianza, quieren asegurarse de que les concederá lo que desean. Su pedido representa el deseo de todo el grupo, que espera una realización triunfante del reino de Dios,  teniéndolos en cuenta para sentarlos sobre doce tronos que juzguen a Israel. Ellos piden estar a derecha e izquierda, los signos tradicionales del poder. Jesús les advierte que no saben lo que están pidiendo. Y hace el tercer anuncio de su pasión. “beber el cáliz y ser purificado por el bautismo”. Ellos interpretan super- ficialmente este aviso y afirman estar dispuestos a hacerlo. Se creen fuertes para llegar al poder. Temperamentalmente Jesús los ha denominado “hijos del trueno”.

Todas las especificaciones de Jesús tratando de corregir sus expectativas de poder junto con  las de los otros diez que se indignan por sentirse discriminados,  no han tenido resultado. Ni siquiera la seguridad de que ellos beberán el cáliz y se purificarán con el bautismo de la entrega que le aguarda a él mismo. Ya las cartas están echadas. Ya el camino no puede detenerse. Todos van a experimentar el sufrimiento, la persecución y el fracaso de sus ambiciones. Jesús hace un nuevo intento aclaratorio. Los reyes y los poderosos se creen dueños. Entre ustedes no puede ser así. El que quiera ser grande que sea servidor y el que quiera ser el mayor que sea servidor de todos. Las opciones están perfectamente aclaradas. Para los doce ahora divididos en dos y diez por la ambición de poder, y para los seguidores que hoy somos nosotros, la iglesia, la reunión de convocados. La salvación es el servicio. La piedra de toque del discipulado. La manera de vivir la entrega de la vida siguiendo a Jesús. La opción por los pobres, por todos los pobres, así proclamada oficialmente en la Iglesia está señalada aquí. Descubrir lo que hace falta, y tratar de brindarlo. Darse cuenta de la necesidad y remediarla. El epitafio de Cachito en Va-Allende Quien no vive para servir no sirve para vivir.

 

Día de la madre

A pesar de que todos los homenajes a figuras importantes por sus funciones en nuestra sociedad han pasado a ser eventos comerciales, como corresponde al espíritu de este capitalismo salvaje que nos domina, creo que no tenemos que dejarnos robar la grandeza nobilísima de ciertas celebraciones que intentan recuperar el sentido  de dignidad de esos servicios abnegados e insustituibles en la sociedad.

Este tercer Domingo de octubre se dedica a homenajear a las madres. Y nunca será suficiente un día para reconocer todo lo que cada mujer madre representa para su familia y la sociedad, pero al menos es necesario, para reavivar nuestra valoración de su presencia y su acción, que muchas veces queda perdida entre preocupaciones importantes o superfluas.

La reflexión de la homilía de hoy, nos ha colocado ante el servicio, como actitud fundamentalmente cristiana. Y la mujer  madre constituye en nuestra sociedad el modelo más auténtico de servicio. Porque es el que se cumple espontáneamente como fruto del amor y para brindar amor. De su ternura depende el no tener vacío el corazón, cuando la vida nos va llenando de conocimientos  y bienes materiales. De su fortaleza aprendemos a no ceder ante las luchas inevitables para cada ser humano. De sus enseñanzas están prendidas las conductas que nos llevarán a ser felices y a dar felicidad a los que nos rodean. De su compañía está colgada la seguridad de que en la vida no estaremos nunca solos. Su presencia es el puente más visible de la grandeza del amor y por eso de lo inconmensurable del amor de Dios.

Sintamos en el corazón la fiesta y el agradecimiento de tenerla o haberla tenido junto a nosotros y aprendamos también de su ejemplo, la actitud de servicio que es la fundamentalmente cristiana.

Homilias Dominicales – Domingo 14 de octubre 2012 – 28 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc. 10,17-30)

Llegó uno corriendo y se arrodilló ante Jesús y le preguntó:

Maestro bueno,¡qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús le respondió ¿por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. Conoces los mandamientos: No matarás,  no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre. El contestó : Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia. Jesús lo miró con cariño y le dijo: Una cosa te falta. Anda vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después vente conmigo. Ante estas palabras el otro se llenó de pena y se marchó triste. Porque era muy rico.  Jesús mirando a su alrededor dijo: ¡qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios! Los discípulos se asombraron de lo que decía pero Jesús insistió: ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que para un chico entrar al reino de Dios. Ellos llenos de asombro y temor comentaban Entonces ¿quién podrá entrar en el reino de Dios?. Jesús se quedó mirándolos y les dijo: Para los hombres es imposible pero no para Dios porque para El todo es posible. Pedro entonce le dijo: Mira nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús le contestó: todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre, padre e hijos, o campos por mí y la buena noticia, recibirá en esta vida cien veces más en casas, hermanos y hermanas e hijos y campos en medio de las persecuciones. Y en el futuro, la vida eterna

 

Síntesis de la homilía

El relato de Marcos aporta detalles muy importantes. Un hombre llega corriendo. Realmente le interesa mucho lo que busca. Quiere alcanzar la vida definitiva y se postra esperando con ansias la respuesta. Jesús lo saca de su ansiedad aclarándole que el asunto no es tan fácil de solucionar. Corrige la denominación de bueno porque traduce el interés desmedido o la confianza excesiva que deposita en la respuesta que implora. Además le recuerda que él ya tiene en la Ley de Moisés una respuesta. Cumplir los mandamientos Curiosamente Jesús no enuncia los que él en otra ocasión señalará como los principales “amar a Dios y al prójimo”. ¿Es que ya no son importantes? No. Sino que se trata de los que son más propicios para manejarlos al  antojo de cada uno. Para engañarse a sí mismo. Los que enuncia Jesús son referidos a conductas humanas bien concretas: matar, cometer adulterio, jurar en falso, defraudar o descuidar a los padres.

Hay que notar también que en el enunciado no figura nada referido directamente a la actividad sexual. Y es que esa es una preocupación nacida mucho después en la iglesia al institucionalizarse como una entidad  necesitada de poder y dominio. La cuestión es que el hombre afirma con sinceridad, como si `para él hubiera sido muy natural, “todo eso lo he cumplido desde chico”. Jesús descubre entonces la sinceridad de su corazón y lo mira cariñosamente. La invitación brota espontáneamente: te falta ser capaz de desprenderte de lo que tiene, de perder tu status comprometido con el orden establecido. que  condiciona  tu conducta con los demás y de ese modo seguirme en esta empresa de devolver su dignidad a los más pobres.

Jesús ya había realizado su diagnóstico. Eso era lo que intranquilizaba la conciencia del hombre, buen judío en el fondo pero más preocupado de sus sentimientos para con Dios que de sus acciones para con los hombres. Pero como era muy rico y no podía abandonar sus negocios, el hombre se marchó cabizbajo y triste. Toda la escena no podía sino intrigar a los apóstoles cuando escucharon la explicación de Jesús. ¡qué difícil es para los ricos integrarse al reinado de Dios!

La pregunta que se hacen no parece adecuada: “Pero entonces ¿quién podrá entrar en ese reino?”  Jesús despeja su desconcierto recordándoles que para Dios nada es imposible. No se trata del reino  de Dios que nosotros identificamos con la otra vida, se trata del que Dios quiere entronizar por Jesús en la sociedad humana y por él ha hecho que sea posible alcanzar su principal constitutivo que es el amor.

Ni corto ni perezoso Pedro reclama por sus derechos de pertenencia al reino, que espera de triunfos y prestigio, mencionando la generosidad de los 12 para dejarlo todo. Y Jesús siguiéndole la corriente le responde fijando  la abundancia de felicidad que aporta al ser humano el coraje de dejarlo todo para ser feliz amando a los demás.