Festejemos el Cumple de Quito. ALMUERZO 19 de AGOSTO

ALMUERZO 19 de AGOSTO

“El Algarrobo” invita a la comunidad de “la Cripta”  al almuerzo para festejar el cumpleaños de Quito. El mismo se realizará en “El Atalaya” el domingo 19 de Agosto a las 12 y 30 hs (después de misa)
Se pide hacer la reserva con tiempo los domingos 5 y 12 de Agosto y elegir el menú:
                   MENÚ 1                                     MENU 2
 
                  Empanadas                             Empanadas
                  Pollo/ Ensalada Rusa        Pasta (tallarines)
                  helado                                        Helado
Las bebidas se venderán en la cantina.

El valor de la tarjeta es de $45; menores de 12 años $25.

Cualquier duda comunicarse con Elena Nasser en el Atalaya o por mail Elena Nasser

LOS ESPERAMOS!!!

Homilías Dominicales – Domingo 29 de Julio de 2012 – 17 del año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Juan 6, 1-15)

Pasó Jesús a la otra orilla del lago, seguido por mucha gente maravillada por los signos que hacía sanando a los enfermos. Se retiró a un monte y allí se sentó con sus discípulos. Se acercaba la pascua, fiesta de los judíos. Al levantar la vista Jesús vio la multitud que se acercaba a ellos y le dijo a Felipe ¿dónde compraremos pan para tanta gente? Felipe contestó : doscientas monedas de plata no bastarían para cada uno pudiera comer un pedacito. Jesús lo decía para ponerlo a prueba porque él bien sabía lo que iba a hacer. Andrés el hermano de Simón Pedro, dijo: aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Pero ¿qué es esto para tanta gente? Jesús les dijo: hagan que la gente se siente. Había hierba abundante en  el lugar. Se sentaron. Los varones eran unos cinco mil. Entonces jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió  entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándole todo lo que quisieran. Cuando todos estaban satisfechos ordenó a los discípulos que recogieran las sobras para que no se desaprovechara nada, Los recogieron  y con los restos de los cinco panes de cebada llenaron doce canastas,

Cuando la gente vio esto dijeron “éste es el profeta que debía venir al mundo” jesús, conociendo que pensaban venir para llevárselo y proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, solo.

 

Síntesis de la homilía

Se produce aquí una interrupción de la lectura de Marcos que venimos haciendo durante todo el ciclo litúrgico de este año. El  también relata la multiplicación de los panes, pero el capítulo 6 de Juan, el más largo en los relatos evangélicos, es también el más completo en su significado teológico con respecto a la eucaristía. Hay que leerlo y reflexionarlo no como hecho histórico que produce admiración sino como un manojo de símbolos muy importantes para los seguidores de Jesús.

Los signos o milagros que realiza Jesús llaman la atención de la gente que, con una difusión de boca en boca. se agolpa para ser testigos y resultar beneficiados en sus carencias y sobre todo sus enfermedades. La soledad circundante es violada entonces por una muchedumbre que avanza por el llano buscándolo. Se trata de un lugar desierto. El problema práctico aparece inmediatamente e ¿cómo darle de comer a esa gente?. Un signo muy fuerte de la preocupación de Jesús por la pobreza, que priva a tantos seres humanos hasta de los alimentos indispensables. Y una enseñanza fundamental para sus discípulos y seguidores (lo que llamaríamos su iglesia) Tomar en serio las necesidades humanas, indagar sus causas y buscarles remedio. La iglesia oficial en muchas oportunidades afirma que son los gobiernos los que deben afrontar el remedio de la pobreza y juzga cumplida su misión afirmando y a veces exagerando la pobreza con sentido de culpa ajena, sin que los grandes gestos que alguna vez caracterizaron a muchos de sus miembros, se continúen repitiendo. Ni soñar que Jesús dispusiera del dinero necesario para comprar una cantidad de pan suficiente para que a todos les tocara un pedacito. Ni imaginar tampoco que con una bendición, el pequeño aporte del muchacho que lo traía en su morral se convirtiera en una panadería de dimensiones extraordinarias. Pan para cinco mil varones.

Las legiones romanas que acampaban algunas veces en los descampados de Palestina estaban compuestas por cinco mil soldados. En la significación del reino de Dios que tiene el relato de Juan, se contrapone el sentido del dominio romano a la  vigencia de los valores del reino y especialmente del amor que inclina a compartir. Y eso es lo que sucede. El ofrecimiento del chico pobre, que llevaba en su morral su precario alimento, desata la generosidad de los que ceden también lo suyo y así se colma el hambre de todos. Es un hecho que  compartir en situaciones de carencia, sufrimiento o impotencia  aumenta con la solidaridad las posibilidades de remediarlas. La intención del relator, al añadir la orden de recoger las sobras en doce canastas, es aludir a la universalidad de la voluntad salvadora del Padre. Siempre hay para los que llegan  tarde. El desafío de la interpretación de este capítulo de Juan no consiste en el enfoque  teológico tradicional que  juzga escandalosa la afirmación de que su cuerpo sea comida y su sangre bebida. El escándalo real, que ahuyenta a muchos de sus seguidores, es que Jesús los quiere capaces de entregarse en cuerpo y sangre a la actitud de compartir la felicidad de sus posesiones y el remedio de sus carencias.

“Es un derecho pensar diferente”. Por Ivone Gebara

Excelente entrevista de Mariana Carbajal a Ivone Gebara

–¿Por qué quiso ser monja?

–Es una larga historia. Yo siempre había estudiado en escuela de monjas pero nunca había querido ser monja. Pero de repente, en los años ’60 entré en la universidad para estudiar Filosofía y me encontré con algunas monjas que estaban muy conectadas políticamente y trabajaban con las poblaciones pobres, y empezó a dibujarse para mí como una alternativa de vida. No lo tenía tan claro pero me parecía una vida más libre que la vida de familia y tener pareja.

–Suena raro que haya ido a un convento en busca de libertad…

–Es que nunca me he sentido encerrada. A veces iba a conferencias en la Universidad de San Pablo, que era un foco de lucha antidictadura, y tenía la llave de la casa de las monjas. Mi historia fue de búsqueda de libertad. No soporto que me impidan pensar. Es un derecho pensar diferente. Y ésa ha sido la clave de mi vida, con todos los tropiezos y las contradicciones, porque a veces una no ve claro, y va por un camino y después no es por ahí.

–Realmente suena contradictorio que una mujer busque libertad dentro de una estructura patriarcal, machista y conservadora como la Iglesia Católica. ¿Cómo se entiende?

–Sí, muy contradictorio. Cuando entré en la vida religiosa, fue en 1967, cuando tenía 22 años. Era el momento de los grandes cambios de la Iglesia Católica, justo después del Concilio Vaticano II. Las congregaciones religiosas eran invitadas a aggiornarse. Fue el tiempo en que dejamos las instituciones para vivir entre los pobres. Y ésa ha sido una característica de la vida de las mujeres: salir de las instituciones y vivir en las comunidades populares. Para mí era una vida llena de desafíos. Desde que era estudiante quería cambiar el mundo. Siempre me pareció una injusticia que hubiera gente tan tan rica y gente tan tan pobre. Pensaba que algo se podía hacer. La vida de las monjas me parecía “un” camino, no “el” camino, que se ajustaba un poco a mi tradición familiar, donde había sido muy protegida y resguardada.

–¿Su familia era muy religiosa?

–No. Vengo de una familia de inmigrantes siriolibaneses, con todos los miedos que los inmigrantes tienen sobre todo con las chicas, que los lleva a no permitirles que salgan solas. Soy hija de la primera generación en Brasil. Luché mucho por ir a la universidad. Mis padres no querían. No por el hecho de no querer que yo estudiara, pero sí porque pensaban que el mundo podía ser peligroso para mí. Esas cosas nunca me entraron. Siempre he sido una rebelde. Siempre he sido una peleona dentro de las estructuras familiares.

–¿No se sintió limitada en el convento con ese espíritu tan rebelde?

–No puedo decir que no hubo cosas que me limitaban. Claro, hubo, como en todas las formas de vida. Pero una característica de mi congregación es que hay que respetar la libertad de las personas. Eso es muy fuerte. Y llega a veces a ser bastante contradictorio.

–¿Cuál es su congregación?

–Hermanas de Nuestro Señor, una congregación de origen francés, sólo de mujeres. Estamos en muchos países, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Vietnam, Hong Kong, y en Latinoamérica, en Brasil y México.

–¿Cómo es el vínculo de las congregaciones de mujeres con el Vaticano?

–Oficialmente hay un vínculo de dependencia en el sentido de que la organización de las congregaciones es aprobada por el Vaticano. Algunas mujeres se han sometido, pero nosotras hemos querido hacer lo que creíamos, que era nuestra interpretación del Evangelio. Siempre hemos peleado incluso con el Vaticano, discutiendo nuestros textos.

–¿La suya es una congregación feminista?

–No. Hay poquísimas monjas feministas en la congregación. No sé si puedo nombrar más de cuatro conmigo.

–¿Cómo empezó a incorporar la conciencia de género?

–Yo pertenecía a la Teología de la Liberación. Siempre trabajé desde la perspectiva de la liberación de los pobres, de los movimientos sociales y políticos. El foco era cambiar el mundo desde los pobres. Yo sabía que existía el feminismo, conocía algo del feminismo norteamericano, brasileño y argentino. Pero en la Teología de la Liberación, sobre todo los varones más eminentes, nos decían que el feminismo era cosa de América del Norte, que el feminismo en Latinoamérica era importado. En tanto militante de la Teología de la Liberación trabajaba en el Instituto de Teología de Recife dando charlas. Siempre, siempre había una sospecha en relación al feminismo. Hasta que mi camino y el del feminismo se cruzaron de muchas maneras. Una primera manera fue con una mujer de un barrio popular, adonde yo iba a dar clases para los obreros varones sobre la Biblia. Iba una vez por mes a la casa de uno de ellos, donde se reunían ocho a diez obreros. Estudiábamos la Biblia desde una perspectiva social, para fundamentar las huelgas, las reivindicaciones laborales. Yo tenía siempre la lectura de la Biblia que confirmaba los derechos de los trabajadores. La esposa del dueño de casa nunca participaba de las charlas, se quedaba en la cocina, o nos traía café. Hasta que un día fui a visitarla sólo a ella y le pregunté por qué no iba a nuestras charlas. Me dijo que tenía que cuidar a sus niñas, que tenía que hacer café. Discutimos. Hasta que me dijo, casi enojada: “¿Quieres saber por qué no voy? Porque tú hablas como un hombre”. Yo intenté defenderme. Ella me preguntó: “¿Tú conoces los problemas económicos que nosotras, mujeres de obreros, tenemos?” No. “¿Tú sabes que el viernes es el peor día para nosotros porque el sueldo del obrero sale el sábado y el viernes casi no hay comida?” No, yo le decía. “¿Tú sabes el tipo de trabajo que hacemos para aprovechar el sueldo del esposo?” No. “¿Tú sabes las dificultades sexuales que tenemos con nuestros esposos?” No. “Entiendes por qué no quiero ir a tus charlas, porque no hablas desde nosotras”, me dijo. Esa mujer me abrió los ojos. No me daba cuenta de que abría los ojos para mi condición de mujer en la Iglesia.

–¿Y cómo llegó al feminismo?

–Empecé a leer a las teólogas feministas norteamericanas como Mary Daly. Leí su obra Más allá de Dios Padre. Casi me morí porque ella criticaba casi todo lo que yo creía. Me tomaba las entrañas, empecé a pensar… Leí a Dorote Solle, una alemana, que hablaba de la complicidad de las iglesias cristianas con el nazismo y hacía una relación entre la figura del Dios padre y el general. Cuando recién había entrado al convento yo había vivido de cerca la represión. Enseñaba Filosofía en una escuela pública y eran tiempos de la dictadura militar. Con una de mis amigas que era profesora de Química fuimos detenidas juntas, pero la policía a las dos de la mañana me dejó salir a mí y ella quedó detenida. Mi amiga pertenecía a un grupo político. La torturaron y finalmente cuando salió, al ver a los torturadores en la calle, terminó enfermándose y murió. Ese artículo sobre el nazismo me abrió las puertas para pensar la dictadura de Brasil y cómo también la religión se mezclaba en todo eso. Las manifestaciones en plazas públicas de Tradición, Familia y Propiedad con rosarios en la mano –no sé si aquí también se hicieron– para defender a la gente del comunismo y apoyar a los militares. También leía a muchas norteamericanas. Eso empezó a iluminarme. La clave fue que un día me encontré con dos feministas en San Pablo, una de ellas me dijo: “Ustedes trabajan teología, ¿pero cuáles son los contenidos?”. Sobre Jesucristo y otras cosas, le dije. Y me preguntó qué cambio tenía eso en la vida de las mujeres, si yo trabajaba la cuestión de la sexualidad, si había enfrentado el tema del aborto. No, le dije. Y me di cuenta de que no conocía nada de las mujeres. Ese fue el comienzo. Me acerqué a grupos feministas de Recife como SOS cuerpo, democracia y ciudadanía. Decidimos programar tres encuentros entre feministas liberales y teólogas en Recife, San Pablo y Río. Desde ese momento, hice mi opción por el feminismo, alrededor de 1992.

–¿Qué la movilizó a involucrarse con la defensa de la despenalización del aborto, uno de los pecados más graves para la Iglesia Católica?

–Fueron muchas casualidades. Los grandes cambios en mi vida vinieron por azar. Yo apoyaba la causa por saber de mujeres que se habían hecho abortos en mi barrio y también entre las feministas. Las apoyaba como persona pero no tenía muy claras las cosas. Hasta que un día una de las feministas de San Pablo me llama por teléfono a Recife y me dice si podría dar una entrevista a la revista Veja sobre la Iglesia Católica y la formación de curas, y acepté. Hice la entrevista. Al final, el periodista me pregunta en off the record si yo conocía casos de mujeres que se habían hecho abortos. En ese momento justo había ocurrido que una chica que yo conocía del barrio, que tenía ya cinco hijos y se había enamorado de un hombre que trabajaba en una estación de servicio, después de una noche juntos había vuelto a quedar embarazada. Ella tenía problemas mentales y se había hecho el aborto con misoprostol. Se lo comento. El periodista me dice que en ese caso el aborto no es un pecado. Yo digo: “Claro, no es un pecado”. Entonces, rompiendo el off the record, el periodista publica en la revista la entrevista diciendo que una monja católica está en contra de la hipocresía de la Iglesia y a favor del aborto. Me molestó que lo pusiera.

–¿Era la primera vez que usted se manifestaba públicamente a favor del aborto?

–Sí. Fue un lío total. El tema repercutió en la prensa nacional e internacional. Publicaron una foto mía con un crucifijo y la Virgen para hacer sensacionalismo con el tema. Eso fue en el ’94 o ’95. El obispo de mi diócesis me pidió una retractación pública. Yo no acepté. Le dije que sabía de los dolores de las mujeres. De pronto me vino un gran coraje. Pero me llegó una segunda carta pidiendo otra vez una retractación pública, querían que acusara al periodista de mentiroso. Me negué. En la tercera carta me avisan que iban a enviar un dictamen al Vaticano para abrir un proceso en mi contra. El Vaticano reaccionó y tuve que hacer muchas cosas.

–¿Cuál fue el castigo?

–Primero quisieron sacarme de mi congregación. Pero no lo consiguieron porque las autoridades de mi congregación no apoyaban el aborto, pero me apoyaban a mí. Me propusieron otra alternativa: salir de Brasil y volver a hacer estudios de Teología. Yo ya tenía una licenciatura y un doctorado en Filosofía. Me obligaron a estudiar de nuevo. En la carta del Vaticano decían que yo era una persona muy ingenua, que no había razonado desde las claves que la Iglesia negaba, y por mi ingenuidad me mandaban a estudiar para aprender de nuevo la doctrina católica. Querían que fuera a Europa. Como ya había estudiado en Bélgica, decidimos que fuera allí. La gente ha sido muy buena conmigo. No tuve ningún problema. Hice otro doctorado allá. La contradicción es ésa: te condenan y después hasta se olvidan que te condenaron y te dan un doctorado en nombre del papa Juan Pablo II. Es casi chistoso.

–¿Con qué argumentos defiende la despenalización del aborto en una estructura como la de la Iglesia Católica, que condena tan duramente esa práctica incluso cuando se trata de un embarazo producto de una violación o corre riesgo la vida de la mujer?

–Ni en caso de fetos anencefálicos lo permite la Iglesia. Es algo espantoso. Hay una forma de hacer teología metafísica que naturaliza la maternidad, que te hace dependiente de un ser suprahistórico. Yo hago la deconstrucción de ese tipo de pensamiento. En mi militancia por la causa de las mujeres, no sólo del aborto, trabajo en la teología feminista. Y ellos no lo aceptan. He tenido un segundo proceso por mi pensamiento también. Tuve que contestar tres páginas de preguntas. Si creo en la Trinidad, si creo que el Papa es infalible, cosas de ese tipo. Lo que hago es la deconstrucción del discurso religioso justificador de la superioridad masculina. Justificador también de que hay una suprahistoria que nos conduce, deconstruyo qué es la naturaleza. Un obispo incluso justifica que se lleva a término un embarazo de un feto anencefálico porque Dios lo quiere, es de un primitivismo hasta chocante. Una persona más sencilla no dice una tontería como ésa. Mi trabajo es deconstruir eso y también la Biblia como la palabra de Dios. Yo digo: no es la palabra, es una palabra humana, donde se pone una persona a la cual se le atribuye, dependiendo de los textos, una característica. A veces Dios es vengador, a veces bueno, a veces manda matar profetas. Intento entrar por la línea del humanismo, donde el dolor del otro me toca, me provoca. Dios es más un verbo. Quiero diosar, quiero sentir tu dolor y quiero que sientas mi dolor. No hay una ley de arriba que dice “no hagas abortos” o “no mates”. El hecho es que de muchas maneras nos matamos, incluso afirmando que no mates. La vida social es una vida de vida y muerte. Mi trabajo principal es la deconstrucción del pensamiento, de la filosofía, de la teología que mantiene estas posiciones en contra de las elecciones de las mujeres, en contra de los cuerpos femeninos, en contra de los dolores femeninos. Y esto les molesta mucho, porque dicen que, según Santo Tomas, el alma masculina viene primero, para de nuevo demostrar la superioridad masculina, o sostienen que desde el principio de la unión del óvulo y el espermatozoide está el alma creada por Dios. Y ahora toman la ciencia del ADN para justificar sus posiciones.

–¿Qué contesta a esas argumentaciones?

–Digo cosas muy sencillas: el óvulo es una posibilidad de ser un ser humano, pero para poder ser un ser humano necesitas de sociabilidad, de vida. La Iglesia valora mucho más la vida del feto que la de las mujeres, y entonces mi pregunta es por qué la vida de las mujeres tiene menos valor. Hablan de la inocencia. Y yo digo: ¿Qué es la inocencia? ¿Por qué se habla de la inocencia del feto y no de la inocencia de la mujer que fue violada? No son argumentos que convencen a todas las mujeres católicas, pero si puedo hacer un proceso de formación hay luces que se encienden. A veces me dicen: “El de arriba quiere esto”. Y yo le digo. “El de aquí, tú, tienes que decidir”. Lo que hago es siempre volver la responsabilidad no para el sacerdote, el obispo, a Dios, a la Virgen. El que decides, digo, eres tú. También hago la reconstrucción de algunas cosas del cristianismo. El cristianismo habla de la reencarnación. Ellos creen que sólo Jesús encarna. No es así. Hay muchas corrientes. Lo divino está en carne humana. También ahí argumento. Y digo a las mujeres que hay que cambiar esa creencia. El divino habita en cada una. Es un poco por ahí que hago la reconstrucción de la teología y las filosofías que mantienen esta postura.

–¿Y en su congregación la apoyan?

–Me apoyan como persona. Hacemos una distinción. Yo estoy muy presente cuando me necesitan, si alguien está enferma, si me piden un texto para un retiro, para unas ancianas, también en mi barrio en Recife, con la gente sencilla, que me viene a decir que hizo una promesa. Yo escucho. Pero también tengo el otro lado, la cara de la intelectual, de de-constructora de las teorías dominadoras de la gente, no sólo de las mujeres: dominan también a los pobres. Me da pena ver la cantidad de iglesias neopentecostales en la televisión que toman la plata de la gente para hacer milagros y sacar el diablo de la gente: eso no es religión, es mercado, negocio.

–¿Por qué voces como la suya son tan aisladas dentro de la Iglesia Católica?

–Es que no nos dan ningún espacio. El Vaticano cerró el Instituto de Teología de Recife, donde yo trabajaba, porque nos decían que éramos comunistas, y no era una institución seria para la formación del clero. Después del cierre y por defender la legalización del aborto no tengo lugar en la institución como maestra con dos títulos doctorales, con más de 30 libros publicados y tantísimos artículos, porque les molesto. Y también hay otro problema que es muy serio: tampoco tenemos lugar en las parroquias, en los lugares donde está la gente. Hay un convento de monjas de clausura cerca de mi casa, donde me invitaban a que fuera a darles charlas para que les contara cómo estaban las cosas afuera, y el obispo –no el actual, el anterior– las llamó por teléfono y les dijo que yo era una mujer muy peligrosa, que no me invitaran más. Los espacios de reproducción de este pensamiento son absolutamente escasos.

–¿Ha pensado en irse de la Iglesia?

–No, por coherencia con cierto feminismo y con el cristianismo. Porque irse significa también desconectarse de las mujeres, las que más sufren, todas son creyentes. Creo que las feministas no han trabajado suficientemente las cadenas religiosas de los medios populares, que son cadenas que consuelan y oprimen al mismo tiempo. No puedes ser feminista ignorando la pertenencia religiosa de las mujeres; si no son católicas, son de la Asamblea de Dios, o de la Iglesia Universal, o del candomblé o del espiritismo. Y en cada lugar de éstos hay una dominación de los cuerpos femeninos. La religión es un componente importantísimo en la construcción de la cultura latinoamericana y, a tal punto, que aquí en la Argentina la conexión entre Iglesia y Estado es tan fuerte. En Brasil tenemos oficialmente la separación, pero en la cultura no. A la presidenta Dilma la han presionado, en la cultura, tanto que ya no habla más de su posición a favor de la despenalización del aborto. Se retractó. Hay que cambiar la Iglesia desde adentro.

 

Para conocer a Ivone Gebara

Una militante católica y de las mujeres. Por Mariana Carbajal

Su apellido suena a revolución en Latinoamérica. Y ella es revolucionaria. Ivone Gebara es brasileña, monja y feminista. Pertenece a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora – Cônegas de San Agustín y ha vivido durante décadas en el nordeste de Brasil una vida de “inclusión” en el medio popular, ahora reside en Camaragibe, en la periferia de Recife. Y desde adentro de la Iglesia busca cambiarla. Fundamentalmente se dedica a deconstruir desde una teología feminista el derecho natural, patriarcal y machista que pretende imponer la jerarquía católica. Por sus posiciones, especialmente a favor de la despenalización y legalización del aborto, ha recibido severos castigos impuestos por el Vaticano. Pero Ivone no se calla. Nació en 1944. Es doctora en Filosofía por la Universidad Católica de Sao Paulo y en Ciencias Religiosas en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Enseñó durante 17 años en el Instituto de Teología de Recife, hasta su disolución ordenada por el Vaticano en 1999, como forma de silenciarla. Desde entonces dedica su tiempo principalmente a escribir, dictar cursos y conferencias sobre la hermenéutica feminista, nuevas referencias antropológicas y la ética y los fundamentos filosóficos y teológicos del discurso religioso. Es autora de más de 30 libros y decenas de artículos y ensayos, entre otros, Trinidad: la palabra en las cosas viejas y nuevas. Una perspectiva ecofeminista (1994), La teología ecofeminista. Ensayo para repensar el conocimiento y la Religión (1997), Rompiendo el silencio. Una fenomenología feminista del Mal (2000), Mujeres de movilidad esclavas. Las mujeres del nordeste, una vida mejor y feminismo (2000), Las aguas de mi pozo. Reflexiones sobre experiencias de la libertad (2005); ¿Qué es la teología? (2006), ¿Qué es la teología feminista? (2007), ¿Qué es el cristianismo? (2008) y Compartir los panes y los peces. El cristianismo, la teología y la teología feminista (2008).

 

Fuente Página 12

Una Obediencia Liberadora. Por Joan Chittister

Si lo que pretende la obediencia es el control, el sistema raya la inconsecuencia. La verdad es que resulta muy sencillo controlar a los niños. Lo único que una persona necesita para asegurar el control sobre otra es una autoridad capaz de respaldar sus amenazas con la fuerza correspondiente.

Hacer equivalente el voto de obediencia a la promesa de vivir una vida controlada, haciendo cosas banales, imposibles o incluso personalmente destructivas, ridiculiza su significado. La obediencia no puede reducirse a un ejercicio consistente en saltar obstáculos cada vez más altos.

La función de la obediencia no consiste en menoscabar o manipular la voluntad humana. La obediencia, por el contrario, libera al alma humana para cosas más grandes que las banales exigencias cotidianas o el capricho espiritual de unos guías arbitrarios. La obediencia libera, no reduce ni, mucho menos, esclaviza a la persona.

El objeto del voto no es lograr marionetas humanas. Eso es algo que, sencillamente, no constituye el propósito espiritual que induce a los adultos a entregar su vida para cumplir la voluntad de Dios en la vida religiosa en un periodo en el que esa obediencia de marioneta pone en peligro a la población del planeta.

La obediencia genuina exige considerable madurez, así como la suficiente independencia, autonomía y humildad como para arriesgarse a la inquietud personal que puede conllevar la defensa ante la autoridad de una postura impopular o contraria.

La obediencia escucha a todos y todo a través del filtro de la Escritura, la voz de Dios y la llamada de Jesús a un mundo necesitado de Eucaristía y en búsqueda de las bienaventuranzas.

En definitiva, pues, la obediencia verdadera hace que el alma se remonte sobre las trivialidades organizativas y las instituciones humanas y vaya hacia un estado de mayor humanidad que no sabe de falsas limitaciones, no tolera reglas que hagan imposible el reino de Dios, no respeta leyes que interfieran en el Espíritu y no se inclina ante nadie que no se incline previamente ante la Voluntad de Dios respecto de la humanidad y ante los propios gobernados.

Es una empresa de iguales en busca de la Voluntad de Dios, no un ejercicio de niñosque pretendan tener satisfechas y contentas a todas las figuras paternas de la vida.

Cuando el voto de obediencia funciona bien, la conformidad y el cumplimiento, las recompensas y los sistemas, no ocupan el lugar de Dios. Cuando la autoridad funciona bien, el liderazgo significa más que coerción, las preguntas son más importantes que las respuestas y proporcionar ideas es más importante que recibir órdenes…

Sólo quienes carecen de liderazgo recurren a la autoridad. Sólo quienes insisten en su propia autoridad destruyen toda posibilidad de obediencia y toda esperanza de liderazgo.

 

El fuego en estas cenizas, Espiritualidad para la vida religiosa hoy – Sal Terrae

Fuente Reflexión y Liberación

 

Napalpí. Por Guillermo “Quito” Mariani

 Ayer el algodón hoy la soja. Ayer Chaco hoy, los países democráticos de Latinoamérica. Un  nuevo aniversario de la matanza de Napalpí en el Chaco que, entonces territorio nacional, el diecinueve de Julio de 1924. Y otra vez el silencio y el olvido.

Unos doscientos aborígenes de diversas tribus, cercados por el ejército provistos de winchesters y mausers. La confianza en que los dioses qom  los protegerían de las agresiones de los blancos invasores, provocó  una gran convocatoria se reuniendo a familias de todas las tribus. La represión no tuvo límites ni medida. Porque de acuerdo al criterio del gobernador Fernando Centeno que la ordenó, debía servir de escarmiento para vencer toda clase de resistencia. La comunidad de familias reunidas, abarcaba hombres, mujeres y niños sin más armas que palos del monte. Rodeados por el ejército al que apoyaba la metralleta de un avión, después de aprisionar a los caciques castrados y empalados,  fueron fusilados  indiscriminada y cruelmente hombres , mujeres y niños. (se habla de cinco mil proyectiles disparados). Para sembrar mayor terror los agresores entraron en el cerco esquivando cadáveres para exterminar a los moribundos a golpes y culatazos. Pero,¿A qué se resistían los qom? A que habiendo sido ocupadas sus tierras por las empresas francesas e italianas para siembra y explotación del algodón,  exigían que consumiendo sus vidas y las de su familia en un trabajo inclemente y sin límites horarios, la compensación no fuera con alimentos sobrevaluados que les distribuían sino con salarios normales. El capitalismo, afirmado ya con sus tácticas opresoras encontró en la complicidad de los gobernantes, atraídos aparentemente con las ilusorias promesas de trabajo,  prosperidad y riqueza, el camino fácil de la expropiación.  Así se explica la actuación de mandatarios de la zona, aparecidos como agentes de conciliación entre las empresas mutinacionales y los aborígenes. “Conciliación” o muerte,  debió ser su consigna pacificante. La importante región norteña ocupada por tobas, mocovíes y wichis se transformó entonces en un ambicioso  objetivo a conquistar dadas, por una parte, las bondades de esas tierras vírgenes y, por otra, la facilidad de transformar a sus ocupantes en “mano de obra barata”, (delicado nombre capitalista para la esclavitud deshumanizante)

Fue hace mucho tiempo. Algunos nombres de las multinacionales han cambiado. También las complicidades de los gobernantes que, o hacen vista gorda o simplemente apoyan a los que con el rendimiento de los granos y la baja de retenciones esperan que sostendrán sus proyectos de mantenerse en el poder.

Las maniobras no son ahora tan abusivamente antihumanas como entonces. Pero los intereses sojeros transgénicos que traen detrás una inacabable cola de secuelas ecológicas, económicas y monopólicas son capaces de mover intereses sectoriales y lograr, con apariencias legales, que se destituya un gobierno democrático con un proyecto de más justa distribución y una reforma igualitaria. Paraguay es ya una constatación alarmante. Se puede argumentar que Lugo no tenía aparato político propio, que su vice presidente no lo acompañaba desde el comienzo, en su visión de la sociedad, que su apoyo a los sectores campesinos desalojados por la insaciable ampliación de la frontera sojera incitaba a la lucha de clases y perjudicaba a los inmigrantes brasileros. Lo cierto es que, fuera de todo lo previsible, una asamblea legislativa de un plumazo lo destituyó con la aprobación inmediata del estado Vaticano, Alemania, España y Canadá, siguiendo a los grandes hacendados paraguayos. Eso ya fue. ¿Qué será después?

 

 

 

Homilías Dominicales – Domingo 22 de Julio de 2012 – 16 del tiempo litúrgico (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.6, 30-34)

Al volver de la misión encomendada los apóstoles cuentan a Jesús lo que habían hecho y enseñado. El los escucha y les sugiere: vengan ahora conmigo a un lugar despoblado para descansar un poco, porque eran tantos los que iban y venían a su alrededor que no les quedaba tiempo ni para comer. Así que subieron a la barca y se dirigieron a un lugar despoblado. La gente de los poblados circundantes adivinó su propósito y a pie, corriendo se apresuraron a llegar al lugar antes que ellos. Entonces, al desembarcar, Jesús vio a la muchedumbre y sintió lástima porque andaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas.

 

Síntesis de la homilía

Contándose mutuamente  entre los diversos pares que iban regresando, las cosas experimentadas en el recorrido por el país, los discípulos enteran a Jesús de los resultados de su misión. Y el maestro, comprendiendo el gozo que los lleva a comunicar sin darse tregua, los resultados favorables de su peregrinaje, a la gente que viene y va, los invita a retirarse para descansar un poco y alimentarse debidamente. Retirarse a pensar o a orar,que es pensar delante de Dios los acontecimientos vividos o los proyectos por vivir, resulta indispensable por varios motivos. Entre otros, para tomar distancia, hacer juicios más equilibrados, afianzar seguridades y descartar deficiencias o errores. La fiebre de la acción hace olvidar a veces, la importancia de este espacio de reflexión. Con madurez, fruto de la experiencia, Jesús indica a los eufóricos discípulos la necesidad de hacerlo.

No resignándose a  dejar concluida la reunión con Jesús y los discípulos, la gente adivina su propósito al verlos embarcarse y rápidamente adopta la estrategia de anticiparse a la llegada de la barca al lugar despoblado.

La constatación del esfuerzo realizado, impresiona a Jesús, que toma en cuenta su desorientación calificándola como de ovejas perdidas sin su pastor. Y se pone a enseñarles. Es lo primero. Comunicarles las cosas que dan sentido a su vida, enseñarles a mirar y encarar las luchas y dificultades de un modo distinto. Aclarar sus ideas y fortalecer sus energías para reencontrar sus caminos y orientarse en los acontecimientos diarios. En  la continuidad del relato, Jesús se ocupará de alimentarlos en el lugar desierto y despoblado, pero primero se preocupa dar contenido a sus mentes y corazones.

En muchas oportunidades nuestra preocupación queda centrada exclusivamente en cambiar las circunstancias materiales para solucionar problemas humanos. El sistema capitalista nos ha acostumbrado a que toda crisis se solucione con dinero, a que toda necesidad se presuma ligada con lo material. No hay más que recordar el juicio de tantos que, cuando se comentan las dificultades de relacionarse en parejas o familias, dictaminan que solucionado el aspecto económico todo se arreglaría. Y si bien eso es importante, más lo es,  tratar de indagar las motivaciones y causas interiores y espirituales para descubrir vacíos ignorados, que son con frecuencia, la causa de que las dificultades aparezcan como más graves y sin solución.

El proceder de Jesús, nos inclina en esa dirección, para que no suceda que dispuesto a brindar lo que consideramos poseer, dejemos de tomar conciencia de lo que los otros están necesitando.

Homilías Dominicales – Domingo 15 de Julio de 2012 – 15 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.6, 7-13)

Llamó Jesús a los doce y los envió de dos en dos comunicándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les encargó que no llevaran más que un bastón. Ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja. Quecalzaran con sandalias y no llevaran túnica de repuesto. Les decía también: cuando entren en una casa quédense allí hasta que se vayan del  lugar. Si en algún no los reciben ni quieren escuchar, váyanse de allí sacudiendo el polvo de sus pies en protesta contra ellos. Se fueron y proclamaban la conversión, expulsaban demonios y ungiendo con aceite a muchos enfermos, los aliviaban.

 

Síntesis de la homilía

La perspectiva de universalidad del mensaje está asociada con la compasión total del pueblo judío integrado por las doce tribus. Jesús es el indicador del pueblo nuevo que se va construyendo. Lo que después se llamará el reinado de Dios o el reino del Padre. Por eso la acción principal de los enviados es proclamar la conversión.  No se trata de predicadores que fustigan los males para que las personas se conviertan. No. Se trata de que el cambio ya está,  y hay que hacer conciencia del mismo. La austeridad de llevar el bastón para hacer posible el avance en los llanos y en los terrenos a accidentados y calzarse con el  calzado más simple y común, las sandalias, se completa con el aviso de no prever remedio para su hambre o su vestimenta, de modo que si se encontraran ante esa necesidad, dependieran de los demás para solucionarla.

Es cierto que hoy nos parecería descolocado observar a la letra estas prescripciones de Jesús que no solamente nos debilitarían físicamente sino que también acarrearían molestias a los demás. El mundo capitalista nos ha habituado a pensar que cada uno tiene que valérselas por sí mismo y arreglársela cuando  no ha sido previsor.

Pero el contenido más profundo puede extenderse a la iglesia de Jesús a la comunidad de sus seguidores, haciéndole ver la importancia del testimonio de la pobreza para favorecer la comunión y solidaridad entre los hombres. Ni nuestros templos sobrepasando hasta no hace mucho tiempo, la altura de los edificios más altos como signo de dominio; ni la fastuosidad de las ceremonias y ritos católicos, contribuyen como testimonios de conversión y cambio. Mas que a brindarse esa majestuosidad induce a pedir y no contribuye a la solidaridad evangélica,

Es significativo el detalle de quedarse en la casa que primero los aloje para provocar su adaptación a la gente,  sus costumbres, sus dificultades, sus proyectos. Variar de  casa y familia, no contribuye a adquirir una visión real del clima humano y social de una población. El polvo del calzado y los pies, es el resultado de caminar las calles de un lugar, como adhiriéndose a su historia y sus costumbre. Sacudir ese polvo significa el rechazo de esa cultura y esa gente.

Los discípulos acompañándose de dos en dos irán practicando la solidaridad de la convivencia. Su testimonio  será en primer lugar victoria sobre los espíritus inmundos del egoísmo y el aprovechamiento de los más débiles. Sin armas ni poder no podrán comportarse sino como iguales o necesitados de los demás y así irán aprendiendo a construir el reinado de Dios.

Homilías Dominicales – Domingo 8 de Julio de 2012 – 14 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Mc. 6,1-6)

En una oportunidad Jesús se dirigió a su ciudad acompañado por sus discípulos. El sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar.  La gente lo escuchaba asombrada y entre ellos se preguntaban ¿de dónde saca todo esto? ¿qué clase de conocimientos ha recibido que hace tantos milagros con sus manos? No es acaso el carpintero hijo de María y hermano de José, Santiago, Judas y Simón? ¿No viven aquí entre nosotros sus hermanas? Y esto era para ellos una grave dificultad. Jesús entonces les decía: a un profeta lo desprecian solamente en su patria, entre sus parientes y en su propia casa. Y no pudo realizar allí ningún milagro reduciéndose a curar unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Y se asombraba de su incredulidad. Después continuó enseñando por las ciudades.

 

Síntesis de la homilía

Este episodio relatado por los tres sinópticos con distintas características, tiene sólo en Marcos una particularidad que no hay que pasar por alto. Es el único que dice que Jesús NO PUDO hacer allí ningún milagro por la falta de fe de sus conciudadanos.

Su visita a Nazaret acompañado por los discípulos constituía todo un desafío: el comienzo de una realidad nueva, anunciado por un profeta admirado, que contrariaba sus costumbres, sus tradiciones, su seguridad. La tradición establecía una cadena de oficios en la familia. De José carpintero no podía descender sino un hijo carpintero y nada más! De modo que las preguntas, seguramente inspiradas por los fariseos y doctores, tienentoda la malicia de la afirmación que un tiempo después brotará agresivamente: ¡está endemoniado!

No puede haber otro diagnóstico para quien pasa por encima de todo lo que se consideraba tradicional, normal y fuente de seguridad para los nazarenos. La falta de fe a que se refiere el evangelista no tiene nada que ver con que no descubran en Jesús al hijo o enviado de Dios, sino en que no quitan los obstáculos personales que les hagan admitir una mirada distinta de interpretación de la ley, que superando la letra revela su espíritu, y así presenta un orden nuevo, aunque preparado por la tradición, consistente en vivir y actuar de acuerdo a la voluntad del Padre. Esa actitud se convierte en obstáculo insalvable para que puedan producirse las maravillas o milagros de que tenían noticia en Nazaret.

Hay dos elementos para que se cumplan las maravillas queridas por el Dios AMOR, CREADOR Y LIBERADOR.  La disponibilidad de los actores directos que somos nosotros. No con actitud intelectual o sentimental muchas veces brotada de la agudeza de la necesidad que padecemos, sino con el análisis de los obstáculos y el esfuerzo de superación. Y la vigilancia siempre amorosa del Padre que conoce lo que necesitamos antes de que se las expresemos. Parientes y compañeros de Jesús desde la niñez, no logran superar esos obstáculos y frenan la llegada de los beneficios esperados.

En la sinceridad de Marcos que describe en una palabra “NO PUDO”, esta limitación humana de Jesús, encontramos la explicación de muchos bienes que no llegan a nosotros porque no hemos puesto las condiciones necesarias o personal o socialmente para que el amor del Padre se manifestara Y, además, comprobamos  con esa afirmación, la humanidad de Jesús compartiendo la nuestra en todo.

El maestro rodeado de sus discípulos, con todas sus limitaciones, es la propuesta de un orden nuevo, el del reinado de Dios, que irrumpe en el desgaste y limitación de la Ley vivida por los judíos de Nazaret.

Con el proyecto del amor de Dios.

Homilías Dominicales. Domingo 1 de Julio de 2012 – 13 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc. 5, 21-43) A pasar a la otra orilla llegó el jefe de la Sinagoga y postrándose a los pies de Jesús le rogaba: mi hijita está agonizando. Ven a imponerle las manos para que sane y viva. Se fue con él y lo seguía mucha gente. Entre la multitud que lo apretaba había una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias. Se acercó por detrás y le tocó el manto pensando: con sólo tocar su manto me salvaré. En un instante desapareció la hemorragia y sintió que estaba curada. Jesús se volvió y preguntó ¿quién me ha tocado? La mujer asustada y temblando se acercó, se postró ante él y le confesó la verdad. El le dijo: hija, tu fe te ha curado, vete en paz y conserva tu salud.

Aún estaba hablando cuando llegaron servidores del jefe de la sinagoga y le dijeron: tu hija ha muerto. No importunes al maestro.

Jesús al escucharlos dijo al jefe de la sinagoga: No temas, basta que tengas fe. Invitó a acompañarlo sólo a Pedro, Santiago y Juan su hermano. Al  llegar a la casa dice ¿a qué viene todo este alboroto y esos llantos? La niña no está muerta, está dormida. Se reían de él pero echándolos fuera, tomó al padre y la madre y sus compañeros y entró a donde estaba la niña. Tomándola de la mano le dijo Talithá cum que significa: Chiquita, te lo mando, levántate. La muchacha se levantó y empezó a caminar. Tenía doce años. Ellos se asombraron sobremanera. Les encargó encarecidamente que no lo publicaran y dijo que le dieran de comer.

 

Síntesis de la homilía

Vienen desde la otra orilla, atravesando las aguas. Allá en la región pagana el impactante cuadro de un varón satánico produciendo destrozos entre los sepulcros y su posterior curación. Aquí en territorio judío dos mujeres protagonizan el relato. Poseídas no por la esclavitud del espíritu del mal sino por la ley. La asociación no es casual. Esto podría calificarse como el comienzo del evangelio femenino de Marcos. Un funcionario judío cargado con la angustia de su hija agonizante, que no tiene reparos en acudir a ese maestro rechazado por los maestros de la ley, en el momento de aflicción. El relato se interrumpe como en un paréntesis. Marchando hacia la casa, otra mujer, con la enfermedad del flujo de  sangre ininterrumpido que además de primarla de la posibilidad del uso sexual, del matrimonio y de la procreación, es considerada impura e intocable por la ley. Anónima y apretada por la multitud, como desafiando la ley, se acerca a Jesús y toca el manto, cuya virtud curativa se especifica después en (6,56).Para Jesús no es  anónima. Quiere verla y hablarle como hija. No temas, te ha curado tu fe. Y la envía a vivir su vida de mujer madura. Los doce años de padecimientos marcan el simbolismo del tiempo necesario para la maduración. La crueldad del Deuteronomio cuando se refiere a la enfermedad que ella padecía, ha sido superada por esta intervención amorosa y paternal de Jesús. No hace caso a los mensajeros que llegan anunciando la muerte de la  hija del archisinagogo. Basta que tengas fe. La personalidad de los elegidos para acompañarlo marca la importancia de la misión a cumplir. En la casa entre con el padre y la madre a la habitación. Da la mano a la niña y le ordena incorporarse. Ella obedece y vive. Tiene doce años. La edad en que la mujer judía debía ser entregada al esposo para servirle. La previsión de ese acontecimiento ineludible para le ley, la tenía muerta. La intervención de Jesús la sana y la fortalece para seguir caminando por la vida con libertad y normalidad.

Casi diríamos que este relato tan antiguo de Marcos puede trasladarse a nuestro tiempo en que tantas mujeres en diversas culturas siguen viviendo como muertas en vida. Y, aunque entre nosotros esa realidad no adquiere lo trágico de otras geografías, continúa una especie de sentido de superioridad masculina con diversas manifestaciones que quiere anular las potencialidades femeninas. El feminismo, condenable para muchos y muchas, sigue siendo la reacción necesaria y justa, frente a abusos masculinistas en la legislación, el campo laboral, el ejercicio de la sexualidad y maternidad, y de un modo particular en nuestra iglesia.  Es cierto por otra parte que se cometen excesos cuando la dignidad de la mujer queda herida por conductas transgresoras de comercialización de los valores más íntimos, pero hay que estar alerta para que con Jesús ayudemos a recuperar la dignidad en la persona y acción de la mujer que indudablemente repercutirá en bien de toda la sociedad.