Los Obispos son un Club Privado de gente formal Monseñor Bargallo. Por Adrián Vitali

Los obispos son un club privado de gente formal, son una especie de príncipes medievales con un poder que no parece tan espiritual.

Las fotos que aparecieron del obispo no son ni imprudentes ni ambiguas. Son lo que se ve un varón y una mujer manifestándose cariño. Y eso no esta mal. No necesitan de explicación. Los únicos que necesitan que se las explique son los jerarcas eclesiásticos, sus colegas que no pueden seguir sosteniendo el discurso del celibato de forma institucional porque en la praxis se vive muy poco.

Las explicaciones que dio de las fotos fueron muy infantiles. Decir que era una amiga de la infancia con la que se encontró ocasionalmente en una playa caribeña y bucearon y nadaron y se abrazaron, es una tomada de pelo. Lo único que le falto decir es que estaba en esa playa vip para sacarse el stress que la colecta de caritas le había producido después de muchas horas extras de laburo.

Lo grave no es que este obispo este con una mujer en una playa caribeña. Lo grave es que se van con la plata que las comunidades aportan con tanto sacrificio para el sostenimiento del culto a través de las colectas.  Lo grave es que es el presidente de caritas, el que preside la colecta más por menos.  El que le pide al pueblo de Dios que sea generoso con su donación para los más pobres. El que cuestiona desde el pulpito a los programas sociales del estado, porque son mal administrados.

Caritas deberían tener auditorias para saber los manejos de los fondos ya que los fieles con estas noticias no tienen ninguna garantía con relación a lo que se dona para mantener la institución.

Perdón tiene que pedirles a los pobres y a los que hacen sus donaciones porque los recursos que tendrían que ser para ellos él se los estaba gastando en el caribe con una amiga de la infancia.

Si trabajaran nadie les diría nada, a lo sumo el reproche vendría de la institución eclesiástica por haber violado el voto del celibato.

Este mismo obispo es el que les pide a los seminaristas de su diócesis que renuncien a su sexualidad para ingresar al seminario y él se auto dispensa del sexto mandamiento en un hotel cinco estrellas en el caribe mexicano con una dama que le hizo jaque mate a la precoz castidad del prelado y a su representación de los pobres.

Si el tema pasa a mayor seguro se le pedirá la renuncia desde el vaticano y se lo enviara a algún monasterio de clausura a rezar piadosamente hasta que se rehabilite. Se le tomara nuevamente el juramento del voto de castidad y se le pedirá que no vea mas a su amiga de la infancia. Porque lo grave no es que seas un pederasta, un homosexual, un heterosexual o un zoófilo.  Lo grave es la  violación al voto del celibato.

 

Un obispo “no exento de imprudencia”. Víctima no inocente. Por Nicolás Alessio

Nos alegra que,una vez más, estas verdades salgan a la luz. Y no se puede decir que es una campaña contra la iglesia. Dejamos de lado lo obvio, es mas grave la ofensa a los empobrecidos que estar a los abrazos con una mujer. Por eso vamos a detenernos en este último aspecto, que no es un tema menor, están en juego el poder y el sexo.

El obispo es una víctima del sistema vaticano romano. De una maquinaria implacable para triturar conciencias. El debe predicar, defender, exigir y castigar, según corresponda, la disciplina del celibato sacerdotal que reprime la afectividad y el erotismo, desde el poder eclesial. Una disciplina que si alguna vez tuvo sentido, hoy es absolutamente irracional, desmesurada, y atentatoria contra los derechos a vivir plenamente la sexualidad.

Este obispo, y no es el único, es una victima porque una ley canónica con estas caracteristicas es imposible de cumplir. Es más, no se debe cumplir, es una cuestión de sanidad personal. Tal vez por un tiempo se pueda mantener la “castidad sacerdotal”. Tal vez por un tiempo se puedan reprimir los deseos, pasiones y amores. Por supuesto, con una gran cuota de padecimiento, violencia interior, secuelas afectivas, emocionales y compensaciones masturbatorias. Pero, más tarde que nunca, la realidad se impone.

Pero el obispo no es inocente, porque si el obispo sabe, vive y siente que ésto es así, debiera exigir al Vaticano la anulación de este requisito canónico para los que desean ser sacerdotes.
Debe reunirse con sus pares, con sus sacerdotes, con sus comunidades para exigir un gran acto de sinceramiento por parte de las autoridades romanas. Como no lo hace, al contrario, predica a favor de su cumplimiento, entonces es hipócrita y cómplice de un sistema perverso. Exige lo que no cumple, y sabe que no se puede cumplir. En sus pretendidas explicaciones, en lugar de ponerse al frente de una fuerte crítica a la institución y sus absurdos, regresa a la obediencia ciega: “Quiero también expresar con claridad que estoy totalmente comprometido con la Iglesia en la misión que me ha encomendado en esta diócesis de Merlo-Moreno y en las demás responsabilidades…”

O sea, seguirá predicando lo que no vive, y casi seguro, en lo que tampoco cree. Seguirá exigiendo a otros lo que él no se exige. Como aquello del Evangelio, cuando Jesús reprocha a los fariseos imponer duras cargas al pueblo que ellos mismos no obedecían. Seguirá con la amiga de la infancia, solo que ahora se cuidarán un poco más. Roma conoce esta situación, pero la “tolera” mientras no haya medios de comunicación que pongan ante la opinión publica estas verdades.

La hipocresía romana, aferrandose a doctrinas de los hombres, pretende esconder lo que de hecho sucede bajo sus alfombras doradas. Lo sucedido no es un hecho aislado. No fue una excepción en un momento de debilidad. Es la muestra cabal del empecinamiento romano en un sistema tremendamente inútil y por demás inservible.

Pbro. Nicolás Alessio, teólogo

Homilías Dominicales – Domingo 24 de Junio de 2012 – Nacimiento de Juan Bautista. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 1,57-66)
Cuando le llegó a Isabel el tiempo, dio  a luz un hijo y los vecinos se alegraron por la misericordia tan grande que el Señor había tenido con ella. A los ocho días vinieron los encargados de la circuncisión y  querían llamarlo Zacarías como el padre. Pero la madre dijo que se iba a llamar Juan. La gente le decía que no había nadie en la familia con ese nombre. Le preguntaron por señas al padre cómo quería llamarlo y  escribió “ su nombre es Juan” por lo que todos quedaron extrañados. En ese mismo momento se soltó la lengua de Zacarías y comenzó a alabar a Dios.

Un santo temor se apoderó de todos, y estos acontecimientos se comentaban en toda la región montañosa de Judea, porque la gente pensaba ¿qué irá a ser de este  niño?, ya que comprendían que la mano del Señor estaba sobre él.

 

Síntesis de la homilía

hay bastantes coincidencias entre los nacimientos de Jesús y Juan que el mismo mensajero de Dios se encargó de señalar indicándoselas a María. Ambos nombres son dictados por un mensajero divino. Ambos nacen de manera maravillosa:Jesús de la virginidad joven, Juan de la esterilidad de una anciana. Ambos nacimientos provocan la seguridad de que está obrando Dios. En uno los comentarios de los vecinos y en el otro la eclosión de los ejércitos celestiales.

De acuerdo al Libro de los Hechos en el tiempo del relato lucano tenía vigencia la disputa de los discípulos de Jesús y de Juan sobre la superioridad de cada cual. No es que esa rivalidad existiera entre Jesús y su primo sino entre sus discípulos que, apoyando psicológicamente  su propia seguridad en la personalidad de cada uno de los dos maestros,  casi necesitaban disminuir la `personalidad del otro para mantenerse firmes. Es el evangelio de Juan, casi cuarenta años después, el que se encarga de fijar el papel del bautista como subordinado a la misión de Jesús. “El no era  la luz sino el que debía dar testimonio de la luz”

En realidad, el bautista es quien respondió exactamente a las expectativas del pueblo judío que vivía la opresión del Imperio y de la Ley. Por eso anunció una llegada “detrás de él” de la destrucción de los enemigos y los castigos del Dios poderoso. Jesús, en cambio, asumió el anuncio del reino como la llegada de la felicidad para todas las víctimas. A eso se deben las dudas que acometieron a Juan en la cárcel sobre si  Jesús era o no el mesías ya que no tenía ningún discurso de amenaza de destrucción y venganza de Dios.

En un mundo con multiplicidad extraordinaria de códigos y preceptos morales, en cada cultura el Decálogo de Moisés resultaba una elaboración admirable. Pero la observancia de todas las reglas se basaba en el temor a la descalificación social o los castigos. El cristianismo, después de los primeros siglos se fue contagiando con esos criterios, hasta convertirlos en pedagogía habitual con los excesos conocidos. Pero el mensaje de Jesús fue la revelación de un Dios amor convertido hacia el hombre para hacerle posible vivir ese fundamento de la felicidad. Si se puede afirmar que los mismos males y aun peores desgarran a la humanidad hoy, no es porque no sepamos el secreto de la conducta definitiva, sino porque los encargados de difundirlo y testimoniarlo (entre ellos la iglesia) no lo defienden sino con palabras y sin obras. “Amemos con obras y de verdad”

Ni una mujer más quemada. Por Mariana Carbajal

La Justicia demoró ocho meses en creer que Wanda podía haber sido prendida fuego por su marido. En esos ocho meses –desde que se le dictó la falta de mérito a Eduardo Vásquez hasta que en noviembre de 2010 fue procesado y detenido acusado del homicidio agravado por el vínculo–, el mensaje que transmitió la Justicia fue que un hombre podía incinerar a su esposa y el hecho podía quedar impune. El crimen perfecto: ella, por las quemaduras tan graves, quedaría silenciada para dar su versión de los hechos. Y el cuento del accidente doméstico, cuando una mujer limpiaba CD con alcohol y prendía un cigarrillo, se propagó como el mismo fuego que dejó a Wanda con el 60 por ciento de su cuerpo calcinado, aquel 10 de febrero de 2010. Desde la muerte de Wanda, 48 mujeres fueron quemadas y murieron, en la mayoría de los casos como consecuencia de las heridas. En algunos casos, las incineraron para hacer desaparecer el cadáver luego de estrangularlas o apuñalarlas. En más de la mitad de los hechos el acusado o sospechoso fue un novio, el marido o la ex pareja, de acuerdo con el Observatorio de Femicidios en la Argentina que coordina La Casa del Encuentro.

En los dos años previos a la muerte de Wanda, los casos de mujeres quemadas habían sido: dos en 2008, y seis en 2009, según el mismo relevamiento. Después del ataque que sufrió la joven, los casos aumentaron notablemente: en 2010 otras diez mujeres resultaron quemadas. En total hubo ese año, al menos, 11 femicidios que involucraron fuego. En 2011, 28. Y en 2012, hasta el 2 de junio, se conocieron 10 casos más y hay 10 mujeres más en estado grave internadas. El último hecho se conoció el miércoles: Laura Emilsa Sánchez, de 30 años, sufrió quemaduras en el rostro, en la cabeza y en el pecho luego de ser presuntamente atacada por su pareja, que fue detenida, en el partido bonaerense de Esteban Echeverría.

En la medida en que las mujeres ganan autonomía y pretenden ejercer la libertad sobre sus cuerpos y sus vidas, son disciplinadas con el fuego. Como en la Edad Media, cuando mujeres que conocían y enseñaban a otras mujeres cómo controlar su destino y su sexualidad, eran quemadas en la hoguera en tiempos de la Inquisición, acusadas por la Iglesia Católica de cometer brujerías.

El hecho de que Vásquez fuera el ex baterista del grupo Callejeros, involucrado en la tragedia de la disco Cromañón, fue lo que le dio mayor repercusión en noticieros de televisión, programas de radio y diarios. Cada día y medio una mujer muere en el país como consecuencia de la violencia machista. ¿Cuántos de esos casos llegan a la portada de los diarios? Pocos.

Pero el caso de Wanda inundó los noticieros. No fue un femicidio más. Tuvo un impacto social tremendo. A partir de su muerte crecieron significativamente no sólo los casos de mujeres quemadas: también los llamados a los servicios de asistencia a sobrevivientes de violencia de género, de mujeres que contaban que sus parejas o ex novios las amenazaban diciéndoles: “Te voy a quemar como a Wanda”.

¿Puede la difusión mediática de un femicidio –con las características que tuvo la cobertura especialmente televisiva de la muerte de Wanda– provocar un efecto imitación como está probado que ocurre con las noticias de suicidio?

Un estudio español publicado por el European Journal of Public Health, (Vol. 19, No. 6, 592-596) en 2009 y realizado por investigadores del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante, analizó si aumentan los casos de femicidio cometido por la pareja o ex pareja de la víctima, después de difundirse noticias sobre ese tipo de asesinatos en programas de televisión. El trabajo tomó el período de 2003 a 2007, en el cual se registraron 340 muertes de mujeres a manos de su pareja en España. Los investigadores concluyeron que “la cobertura periodística en TV de los femicidios íntimos –perpetrados por la pareja– puede incrementar en un 42 por ciento la probabilidad de muertes por esta causa”. En cambio: “Las noticias sobre medidas para abordar la violencia de género parecen mostrar un efecto positivo que reduce en un 10 por ciento la probabilidad de muerte por esa causa”.

En diálogo con Página/12, una de las autoras del estudio, la profesora titular de Salud Pública en la Universidad de Alicante, Carmen Vives Cases, señaló ayer que sobre la base de los resultados consideran que “la violencia de género debe mantenerse como tema de noticia en la agenda de los medios de comunicación mientras siga siendo una causa componente de la mortalidad en mujeres”. Y al mismo tiempo, agregó, “se debería incluir más información sobre el contexto en el que la violencia de género se produce, con mayor variedad de fuentes informativas que incluya la perspectiva de expertos/as, profesionales y mujeres supervivientes”. Y en tercer lugar, indicó que “los medios de comunicación deben consolidarse como una valiosa herramienta de difusión de información sobre las respuestas sociales existentes y los derechos de las mujeres en situación de maltrato”.

Más allá de que la relación entre la masiva difusión de noticias sobre femicidios y su repetición deba profundizarse, el punto sobre el cual debemos reflexionar, como periodistas, es cómo informar sobre estos crímenes. Es un hecho que cada vez que en los medios audiovisuales se trata el problema de la violencia machista –especialmente en programas de televisión– y se ofrecen teléfonos o sitios donde pedir ayuda, las consultas para salir de relaciones de sometimiento aumentan.

Desde Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista –que agrupa a unas 170 colegas de distintas provincias– hemos elaborado un decálogo para el tratamiento de la violencia hacia las mujeres, que ha sido presentado en diversos ámbitos, ayer, en la Corte Suprema, en un seminario que inauguró el presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti. Algunas de las recomendaciones son: hablar de femicidio en lugar de crimen pasional –ninguna pasión justifica la violencia–, evitar el morbo al informar, con detalles innecesarios de cómo se produjo el homicidio, dar teléfonos donde pedir ayuda e informarse de la problemática, contextualizar el tema, como sugirió Vives Cases. No son casos aislados, son la consecuencia de una matriz cultural, donde la discriminación hacia las mujeres es el caldo de cultivo que favorece la violencia machista.

Esperemos que con la condena a Vázquez se propague un mensaje claro: le decimos basta a la violencia machista, ni una mujer más muerta por violencia de género. Ni una mujer más quemada.

 

Fuente Pagina 12

Homilias Dominicales – Domingo 17 de Junio de 2012 – 11 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.4 26-34)

Decía Jesús: escuchen esta comparación con el reino de Dios. Un hombre esparce la semilla en la tierra y ya duerma o esté despierto, sea de noche o de día, la semilla brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da fruto por sí misma: primero la hierba, luego la espiga, y por último  la espiga se llena de granos. Y cuando está maduro, llega el tiempo de la cosecha. Dijo también: ¿a qué se parece el reino de Dios? Es semejante a una semilla de mostaza. Al sembrarla es la más pequeña de todas pero después crece y se hace más grande que las plantas de huerto y los pájaros buscan su sombra. Jesús usaba muchas comparaciones como éstas para anunciar la palabra. Y a sus discípulos se las explicaba en privado.

 

Síntesis de la homilía

No se trata de un reino impuesto por tácticas o estrategias humanas de poder e imposición. Corre por cuenta del sembrador elegir y esparcir la semilla. Y por cuenta de la tierra, el recibirla y acogerla. Todo eso queda especificado en los versículos anteriores que contienen la parábola del sembrador. Pero aquí se especifica la característica que tiende a solucionar nuestra impaciencias y ansiedades que nos llevan a recurrir a la tác- ticas humanas  que ignoran la verdad y violan los derechos de los demás con el sólo objetivo de conseguir el resultado buscado. Así sucedió y sucede con el proselitismo eclesiástico.

La semilla sembrada con buena voluntad y constatación de que resulta para bien  y felicidad compartida, lleva en sí misma una fuerza, la fuerza creativa del amor de Dios injertado en su creación. Y aunque parezca que lo sembrado se perdió en las profundidades del corazón humano, seguramente seguirá su proceso de crecimiento.

Es la convicción de todos los educadores con visión de futuro. Es la visión esperanzada que alienta todos los compromisos y entregas.

La segunda comparación  que aparece como trabajosamente buscada en la imaginación de Jesús, tiene que ver con una semilla que es casi polvo y sin embargo crece hasta cobijar a los pájaros del cielo. ¿disponemos nosotros de esa semilla tan pequeñita que parece inasible? Sí! Es nuestra fe. Parecerá extraño porque muchas veces oímos hablar de una fe tan grande que pueda mover montañas. Y sin embargo la verdadera fe la que se afirma y compromete con la Palabra-vida que es Cristo, es pequeñísima. Porque está rodeada de dudas. Porque se reduce a una sola y definitiva propuesta que es el evangelio del reino. EL dios que es amor, nos ama, y retribuimos y hacemos eficaz su amor cuando nosotros amamos a nuestra alrededor. Todo lo demás, que hacemos motivo de creencia porque no entendemos, no es fe, sino sustitutivo de la fe. Así por ejemplo cuando en lugar de cultivar la seguridad de que Dios nos ama recurrimos a intercesores y promesas para lograr ese amor y repetimos cadenas de oraciones esperando que estas liberen la indiferencia de Dios frente a los acontecimientos humanos, estamos al mismo tiempo que desconfiando de Dios, apartándonos de ese punto pequeño como el grano de mostaza pero que contiene la fuerza del reino, el amor de Dios. Esa seguridad, la de un Dios Padre fue la que originó la valentía de jesús para jugarse del todo por la causa del hombre.

Homilias Dominicales – Domingo 10 de Junio de 2012 – Festividad de Corpus Christi. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.14,12-26)

El primer día de los ázimos los discípulos preguntaron a Jesús dónde quería que le prepararan la cena pascual. El los mandó a la ciudad para que siguieran a un hombre que llevaba un cántaro de agua hasta la casa en que entra, y allí le dijeran al dueño que dónde podrían comer la Pascua. El , le dijo, les mostrará una sala grande amueblada y lista. Los discípulos fueron y encontraron todo tal cual.

Al atardecer mientras estaban a la mesa Jesús dijo que alguno lo iba a entregar de los que estaban compartiendo el pan. Ellos se entristecieron y se preguntaban cuál podría ser. Durante la comida Jesús tomó pan, pronunció  la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: Tomen esto es mi cuerpo. Después tomó la copa, dio gracias y se la entregó para que todos bebieran diciéndoles: Esta es mi sangre, la sangre de la Alianzaderramada por la muchedumbre.  Les digo que no volveré a gustar el fruto de la vid hasta que lo beba en el reino de Dios.

 

Síntesis de la homilía

Hay una semejanza entre los detalles  de la entrada en Jerusalén y esta preparación de la pascua. En ambos casos los discípulos son los encargados, siguiendo las instrucciones de Jesús. En ambos casos  se trata de órdenes extrañas en algún sentido Ir a buscar un burro ajeno, en el primer acontecimiento, y seguir a un hombre que lleva un cántaro (oficio que siempre cumplían las mujeres) en el segundo. En el primer caso la iniciativa parte de Jesús, en el segundo son los discípulos los que sugieren  la celebración pascual y la búsqueda del lugar. Los discípulos corean el eufórico hosanna en la marcha hacia Jerusalén y al comienzo de la cena se entristecen con el anuncio de la traición. La entrada a Jerusalén concluye con el enfrentamiento de un Jesús indignado con las autoridades del Templo. Éste, el de la cena, concluye con un acto de amor, la entrega de su cuerpo y su sangre para salvación de la muchedumbre.

Todas las situaciones enunciadas están significando las diferencias entre el viejo y el  nuevo orden. Entre el dominio de la Ley y el predominio del Amor. Los discípulos tironean hacia el cumplimiento de las tradiciones, Jesús empuja hacia la realización del novedoso reinado de Dios.

Las estructuras tradicionales siempre infunden seguridad y por eso habitualmente la resistencia para abandonarlas se torna agresiva y la reincidencia está siempre próxima como invitación seductora. Jesús afronta serenamente esto que, al final de su camino y sus enseñanzas, podía resultarle desilusionante. Pero trata de sacarlos de esas seguridades esclavizantes, para que resulte efectiva toda la preparación que han recibido en palabras y testimonio de vida para convertirlos en constructores del reinado del Padre.

El burro, (al margen del poder de los reyes), el hombre llevando el cántaro (cumpliendo

oficio de mujer), el signo de entrega de cuerpo y sangre (en la mesa de la traición) el triunfo de las exclamaciones de ramos(y la decepción del calvario) no son hechos casuales. Son  la indicación de la profundidad del cambio propiciado por Jesús-

Un cambio ignorado por la iglesia en tantas oportunidades históricas que se le brindaron para instaurarlo. Un cambio que todavía está pendiente para nosotros que seguimos tironeando para quedar instalados, en el poder, en las desigualdades irritantes, en la mezquindad de nuestro compromiso por la justicia y la felicidad para todos, en la falta de coraje para denunciar la opresión y jugarse por el emprendimiento de iniciativas en pos de un mundo mejor.

Plataforma “Somos Iglesia” – Austria: El diálogo es la única posibilidad de resolver las crisis de la Iglesia.

La Iglesia se halla en la mayor crisis de credibilidad desde la Reforma. La “Iniciativa del Pueblo de la Iglesia” (1995), diferentes memorandos de teólogos y teólogas y últimamente el “Llamamiento a la Desobediencia” por parte de la “Iniciativa de los Párrocos” en Austria demuestran: a 50 años del último concilio ecuménico en Roma es hora de que los obispos entren en un diálogo abierto y sincero con el pueblo de la Iglesia y la teología.

Una Iglesia, que vive en el mundo y quiere servir al mundo no puede cumplir sus propósitos sin el diálogo con las personas del mundo. La Iglesia necesita formas de expresión de su mensaje que sean comprensibles y útiles para las personas contemporáneas, fundadas en la Biblia, racionales y actualizadas.
Es necesario un diálogo triple: un diàlogo interno, para acercarse a una solución de los temas controversiales de la Iglesia, un diálogo con otras comunidades de fe y un diálogo con las ciencias y el mundo. Todos en la Iglesia tenemos que adiestrarnos en el arte de dialogar.

Hemos de empezar con las tareas internas.
Por esta razón la plataforma “Somos Iglesia” hace publicidad para que se apoye la “Iniciativa de Diálogo 2012. Aquí en la página de internet puede inscribir su apoyo.

El Papa está entre la espada y la pared.

En la homilía solemne de la Misa del Crisma el jueves santo el Papa criticó públicamente a los que firmaron el llamamiento austríaco a la desobediencia. Haciendo preguntas aparentemente espirituales el Papa insinúa que estas personas en vez de cumplir la voluntad de Dios siguen sus propias ideas, que no han comprendido la misión de Jesús y que no saben que la verdadera fe debe entregarse y servir.

En realidad Roma, sus representantes y sus conceptos de disciplina eclesiástica son los que se han distanciado mucho del mensaje de Jesús. El Papa identifica de nuevo la obediencia a su propia función con la obediencia a la voluntad de Dios. Según Pedro, de quien él mismo afirma ser su sucesor, se trata en realidad de obedecer más a Dios que a los seres humanos.

En realidad el Papa Benedicto se encuentra entre la espada y la pared. En vez de argumentar cristianamente les imputa a sus críticos motivos malintencionados. Su sospecha que sus críticos siguen sus propias ideas pasa por alto que Roma todavía sigue insistiendo en los privilegios medioevales de sus elites episcopales. Además su nueva aserción que las mujeres no pueden ser ordenadas para las funciones eclesiásticas ya ha sido refutada bíblica y teológicamente.

El celibato obligatorio actualmente vigente conduce a la destrucción de la pastoral oficial y de innumerables parroquias. Esta no puede ser la voluntad de Dios. El rechazo al diálogo por parte de Roma pone gravemenete en peligro la unidad de la Iglesia católica-romana.
Por estas razones es hora de que las autoridades eclesiales actuales se acuerden de los límites impuestos por la Sagrada Escritura y la gran Tradición.

Una autoridad eclesial

• Que no tiene ninguna legitimación por parte de las parroquias o diócesis que preside como la preveían las reglas de la Iglesia primitiva, • Que desde hace décadas se niega constantemente a dar pasos de reformas que la Escritura exige y que el Concilio introdujo,

• Que todavía declara ilícitas e inválidas las ordenaciones de las mujeres en contra de la comprensión exegética e histórica y que excomulga a las personas involucradas,
• Que acepta la destrucción de la pastoral y las parroquias en el mundo entero por mantener un concepto injustificado de organización,
• Que se aferra a una rigorosa moral sexual y matrimonial sin fundamento antropológico discriminando así a los afectados y excomulgándolos de hecho,

• Que hasta el día de hoy impide la vigencia de los derechos humanos en el ámbito eclesial y su reclamo por medio de un procedimiento judicial conforme a estos derechos y
• Que reduce a algunos individuos la responsabilidad por los asaltos violentos y la violencia sexualizada a los niños y a las niñas callando o rechazando al mismo tiempo la propia responsabilidad y las condiciones estructurales; que rechaza así mismo el esclarecimiento de estos hechos reteniendo las informaciones pertinentes y que no impone una obligación perentoria de esclarecimiento por parte de instancias independientes del estado.

Tal autoridad eclesiástica, confrontada a la crítica, no tiene derecho a una obediencia indiscutible. Por el contrario debe reconocer y tomar en serio la desobediencia de las católicas y los católicos comprometidos que quieren una reforma, desobediencia inspirada por la conciencia y presentada con argumentos. La autoridades eclesiásticas más bien tienen que exponer a la discusión intraeclesial sus estrategias de poder y de rechazo a las reformas y asumir públicamente la responsabilidad de sus hechos.

Traemos a la memoria a Mateo 18, 18 en donde se considera que el poder de unir o desatar está en manos de la comunidad. Tiene que quedar en claro que el testimonio de la Escritura y los textos del Concilio Vaticano II tienen una autoridad mucho mayor que el Catecismo de la Iglesia Católica. Este Catecismo tanto como el Código de Derecho Canónico 1983 pretenden ser fruto del Concilio cuando en realidad lo vacían de su contenido.

No es señal de valentía que el Papa utilizara el ámbito protegido de la catedral de San Pedro para criticar durante la Liturgia lo que hasta la fecha no se ha atrevido a decir en una confrontación directa y argumentativa. Ante todo tendría que responder él mismo las preguntas que hizo a los otros en su homilía. Disimuladamente recrimina enérgicamente a los que critica. Por esta razón se le debe preguntar:

¿Cómo puede acusar el Papa a las fuerzas de reforma, especialmente a los párrocos austríacos, que quieren transformar la Iglesia de acuerdo con sus propias ideas? Le preguntamos: ¿No quiere imponerle a la Iglesia una forma que no tiene fundamento bíblico? Es incuestionable que el desboronamiento de la pastoral y de muchas parroquias no sucede de acuerdo con el mensaje cristiano. Un Papa famoso por su inteligencia y capacidad teológica tendría que ser consciente de este contexto.

• ¿Cómo puede el Papa acusar de falta de humildad y arbitrariedad a los párrocos que quieren una reforma y al mismo tiempo exigir sumisión bajo los intereses de poder de las autoridades eclesiásticas? Sin exponer razones les niega una fe “altruista”, “entregada” y “servicial” a los que firmaron el llamamiento. Al mismo tiempo calla cómo Roma se aferra sin compromisos a una estructura eclesiástica autoritaria y defiende los privilegios de una élite de poder jerárquico. Con consideraciones a cerca de la obediencia de Jesús que suenan espirituales se hace poco creíble.

El Papa Benedicto al fin tiene que responder cómo debe actuar él frente a la “situación dramática de la Iglesia actual”. Así respondería a la pregunta que él mismo hizo. Sin dar una respuesta satisfactoria debilita su propia autoridad pues la Iglesia supera su crisis solamente si se sobrepone a la inmovilidad actual y a su visión retrógada.

• ¿Por qué le falta precisión al Papa cuando habla sobre la verdadera renovación después del Concilio y sobre la vitalidad inesperada de tantos movimientos? Allí descubrimos el refuerzo del clericalismo en detrimento de la comunidad eclesial.

Para las autoridades eclesiásticas sólamente el Opus Dei, los Legionarios de Cristo así como las organizaciones juveniles ultraconservadoras enriquecen a la Iglesia pues de allí provienen sacerdotes de obediencia subyugada. Por esto queremos oir de él qué piensa de las comunidades eclesiales de base en todo el mundo, de los innumerables grupos de reforma, de las iniciativas de mujeres capacitadas, de los vitales movimientos ocuménicos y de diálogo interreligioso o de las religiosas que desde hace ya mucho tiempo han asumido en muchos paises las tareas de los sacerdotes que faltan.

Todas las acusaciones del Papa Benedicto ignoran la importante y elevada responsabilidad de los que firmaron el “Llamamiento a la Desobediencia” en representación de muchos más.
Merecen agradecimiento y reconocimiento por su valentía. Esperamos que la intervención papal no conlleve medidas prematuras inconsideradas que producirían otra pérdida mayor de credibilidad. Este hecho traería consecuencias catastróficas para la Iglesia católica-romana.

Por esta razón las preguntas mencionadas deben formar parte de los diálogos que se van a llevar a cabo durante el “Año de la Fe” en el mundo entero.

La plataforma “Somos Iglesia” propone por lo tanto que la situación, las propuestas de los suscriptores del llamamiento y su apreciación teológica se analicen intensamente con discernimiento justo. Para iniciar este proceso es preciso instalar por mediación del arzobispo de Viena, Christoph Cardenal Schönborn, una comisión de especialistas y responsables reconocidos. Esta comisión buscaría soluciones para salir de la crisis y las propondría al pueblo de la Iglesia. ¡Ojalá así se convierta el “Año de la Fe” en el “Año del Diálogo”.

En nombre de la dirección de la Plataforma “Somos Iglesia” Austria: Hans Peter Hurka

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Estimado /amigo/a: adjuntamos texto en nombre de la direcciòn plataforma “Somos Iglesia” Austria: Hans Peter Hurka.
Por considerar importante texto adjunto y para quienes se interesen pueden enviarnos inscribiendo su apoyo a este correo: somosiglesiachile@hotmail.com;
tambiensomosiglesiachile@yahoo.com o a pàgina en español
: http://www.wir-sind-kirche.at/content/images/stories/download/2012_05_dialoginitiative_spanisch.pdf

Fraternalmente, Enrique Orellana

Somos Iglesia Chile

Homilias Dominicales – Domingo 3 de junio de 2012 – Festividad de la Trinidad (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 28,16-20)

Reunidos los once en el monte que Jesús les había indicado, cuando vieron a Jesús se postraron, pero algunos dudaban. Jesús se acercó y les habló: me ha sido dada toda autoridad sobre el cielo yla tierra Vayan y hagan discípulos en todos los pueblos, y bauticen consagrándolos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir lo que yo les he mandado. Yo estaré con ustedes hasta el fin.

 

Síntesis de la homilía

La trinidad evangélicamente no es una verdad frente a la que hay que romperse la cabeza sin lograr entenderla. La trinidad es simplemente la perspectiva más clara de la realidad de Dios. El Amor, su esencia relacional. Meterse en las definiciones aclaratorias intentadas en la catequesis tradicional, distinguiendo entre naturaleza y persona, entre igualdad y diferencia, es internarse y perderse en un laberinto filosófico aristotélico tomista que ya no tiene vigencia entre nosotros. Lo revelado, lo enseñado, lo vivido por Jesús de Nazaret, quie es para nosotros lo más completo de que disponemos con relación a Dios y su relación con el hombre, es nada más que un afán  relacional entre nosotros. Desde allí, los vuelos intelectuales más sofisticados, han afirmado lo que es el allá,  lo trascendente, lo impenetrable: un misterio de relaciones. La teología “descendente” que parte del supuesto conocimiento de qué y cómo es Dios, se preocupó de copiar el modelo y dedujo que así como en Dios hay una relación profunda e inmanente, tiene que haberla entre nosotros. Pero hay otra teología, ascendente que, en todo lo que afirmamos de Dios ha encontrado que el comienzo del camino se sitúa en lo más íntimo que requiere nuestra naturaleza humana.  Allí se asienta la originalidad del cristianismo: desde el hombre a Dios. Desde la excelencia de las relaciones humanas vislumbrada en el amor vivido y practicado, al descubrimiento del Dios relación, del dios comunicación, del Dios amor. Un análisis imparcial y crudo de la historia de la Iglesia permite descubrir los intereses sustentados por esa teología descendente que afirma al todopoderoso para saciar la ambición de poder. Y  no es extraño por eso que los primeros concilios ecuménicos, definitivos para la expansión de la Iglesia con definiciones dogmáticas y disciplinarias, fueran  convocados no por las autoridades de la comunidad eclesial sino por los Emperadores romanos.

Todo este razonamiento no es  un juego especulativo. Es necesario conocerlo para hacer posible la vuelta a la riqueza de la propuesta de Jesús considerándose hijo amado de Dios y trasmitiendo a sus seguidores ese mismo espíritu de amor para animar la construcción de un mundo relacional conforme a la voluntad del Padre. Un mundo sin opresiones, sin odios, sin descalificaciones, sin discriminaciones, sin exclusión de los más débiles, sin desigualdades.

Mirar hacia las relaciones del Padre con su hijo Jesús y de éste con sus discípulos llenándolos de su espíritu de amor, es convertir en absoluta y definitiva la valoración de la dignidad de cada persona, la afirmación de sus derechos, la legitimidad de la búsqueda de la felicidad y por tanto de la solidaridad para lograrla. Y eso es lo que da sentido a la vida, la lucha y el progreso de la humanidad en una marcha constante y esperanzada.

El “más allá” de la muerte. Por Guillermo “Quito” Mariani

Cuando te invade la angustia de la muerte de un ser querido, todo el mundo  se acerca diciéndote palabras que pretenden consolarte. Pero el dolor está enquistado allá adentro. Demasiado hondo, para que alguien pueda descubrirlo, fuera de ti mismo. Ellos saben, si lo han vivido, y aunque lo disimulen, que el más allá, es definitivo, encajado en la realidad inalcanzable de aquello que llamamos Dios, con una palabra rara,rememorando el Theos que la mitología griega traduce como Júpiter. Una realidad trascendente. Lo que quiere decir, situada tan encima de nosotros que ni podemos aproximarnos a la sospecha de qué y cómo es. Ni siquiera afirmar con seguridad su existencia.

Hay que decir, sin embargo, que para nosotros, los seguidores de las enseñanzas y el  testimonio de vida de Jesús de Nazaret, ese Dios misterioso e inalcanzable es padre y madre: “abba”.

Su misterio es AMOR. Y la revelación realizada por Jesús  nos coloca entonces más cerca de ese misterio, porque, aunque de manera parcial y limitada, sabemos qué es el amor y podemos elevarlo imaginativamente, a la máxima potencia.

No se detiene con todo en este punto, la aproximación a Dios que propone Jesús de Nazaret. Sin especificar qué y quién es ese ser, origen de todo, determina claramente cuál es el modo de relacionarnos efectivamente con él, al margen de construcciones imaginativas,  sugestión, magia o armadas estructuras religiosas. La relación auténtica con ese Padre, el Dios presentado por Jesús, es con el hombre, con todo lo humano. El compromiso con todo lo que abre caminos de realización y felicidad para el ser humano. Con el amor al hombre abarcando todas sus dimensiones.

Y el “más allá” se transforma entonces en el “aquí cerca”. La relación de los que viven tratando de conservar el compromiso con la dignidad y felicidad de los hombres ya está establecida con Dios, de modo que la muerte es un paso hacia él. Quien en su realidad trascendente de amor paterno-maternal los resucita (como a Jesús) no para la reiteración de una vida como la que conocemos y vivimos nosotros, sino a una realidad nueva, la producida por el Amor absoluto.

Esto es fe cristiana: aceptar la propuesta de Jesús de Nazaret de un Dios Padre-Madre. Los argumentos de su existencia abundan en infinidad de detalles de su creación, en la maravilla biológica y espiritual de cada ser humano y en nuestro descubrimiento de que la felicidad en serio está siempre ligada al amor.

La muerte de mi querido hermano Cachito, compañero y sostén de toda mi vida, significó un dolor muy intenso, que poco a poco se aumenta con la sensación de ausencia, renovada en cada una de las circunstancias que vivimos y afrontamos juntos. La profundidad de su entrega para ayudar, consolar, aconsejar, compartir,  y descubrir los íntimos valores de cada uno, provocó una explosión multitudinaria de gratitud en su despedida, en el templo y las calles de Villa Allende. Mi reflexión, tendiente a remediar las incertidumbres y angustias que provoca el dolor, se asienta en esa expresión popular para pensarlo en Dios compartiendo la inmensidad de su Amor.

Deseo también que esta “reflexión ocasional”, lleve mi gratitud a todos los que de mil modos diferentes nos han acompañado tratando de mitigar la dureza de la separación, en la imposibilidad de tener en cuenta a cada uno, no sólo de los que pudieron expresarse, sino también a aquellos que por distintos motivos no lo pudieron concretar.

Homilías Dominicales – Domingo 27 de Mayo 2012 – Festividad de Pentecostés (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn. 20,19-23)

Al atardecer del primer día de la semana los discípulos estaban reunidos a puertas cerradas y Jesús se presenta en medio de ellos los saluda “shalom!”

Tengan paz!. Al mismo tiempo les mostraba sus manos y su costado. Ellos se llenaron de alegría. Les dijo de nuevo ¡Shalom! Y añadió: Como me envió el Padre yo los envío a ustedes. Sopló sobre ellos y dijo “reciban el espíritu santo” A quienes ustedes perdonen los pecados les quedarán perdonados y en cambio quedarán retenidos a aquellos a quienes ustedes no perdonen”

 

Síntesis de la homilía

Lucas en el relato del Libro de los hechos, elabora una escenografía mucho más significativa que  un soplo, para entregar el espíritu de Dios a los discípulos reunidos en Pentecostés que no eran sólo los Once sino, como lo especifica Lucas en el capítulo precedente, se trataba de ciento veinte reunidos con el mismo objetivo de oración alrededor de los apóstoles nombrados expresamente en el capítulo primero, y con la compañía de María y los hermanos.  El hecho central en los dos relatos es la entrega del Espíritu. El fruto de la cosecha de la siembra de Jesús asociado con la fiesta de los

cincuenta días en que se recogían los frutos de la siembra pascual de acuerdo al calendario agrícola de los judíos.

Los  dos relatos se refieren también a la universalidad del mensaje cristiano, el de Juan con la misión de perdonar a todos, el de Lucas con la enumeración de los venidos de todas partes que se constituyen en oyentes de Pedro.

Los signos utilizados por ambos escritores evocan también el mismo sentido universal:  el soplo de la creación del ser humano u las lenguas remediando la confusión de Babel.

Y aquí podemos centrar el mensaje de Pentecostés. En esta proclamada universalidad del mensaje cristiano que resulta tan costoso aceptar y practicar.

No tendrían ambos relatos un sentido tan grande de universalidad si se tratara simplemente de un rito de perdón de los pecados reservado a Dios y supuestamente trasmitido a los ministros de la Iglesia católica como sus únicos representantes legítimos.

La denominación de pecado, bíblicamente no se corresponde exactamente con la que nosotros manejamos. Sólo para quienes creen en un  Dios temible y justiciero (no en el Padre que nos mostró Jesús) sería importante este perdón que dejara intactas todas las estructuras del espíritu del mal que acarrean injusticias, opresión, sufrimientos y humillación a gran parte de la humanidad. El espíritu que se trasmite a través del soplo o las lenguas de fuego es espíritu de amor que es el espíritu del Padre. La interpretación tradicional de estos textos como referidos a la confesión auricular tiene como objetivo asegurar el dominio de la sociedad religiosa sobre las personas. Por eso es interpretada como un poder. Cuando en realidad es una consigna de trabajo intenso para buscar la liberación de todo lo que hiere la dignidad de cada ser humano y le cierra el camino de la felicidad en la pequeña dosis a nuestro alcance.

El espíritu que nos debe animar, aún en las circunstancias más difíciles, a no dejar de interesarnos en intervenir a favor de la solución de todas las esclavitudes humanas.