¿Camino de la cruz o camino de la vida? Por Guillermo “Quito” Mariani

 El  “Via crucis” se ha ido convirtiendo a través del tiempo, en la devoción central de semana santa. Es de esa celebración (extralitúrgica), de la que se esperan mayores beneficios y favores de Dios, identificándose con el sufrimiento, que es supuestamente el mayor mérito de Jesús de Nazaret, y se presenta como el mejor y gratuito limpiador de nuestras conciencias.

Este acto devocional, basado en algunas citas evangélicas y algunas circunstancias históricas, pero ampliado exhaustivamente con una cantidad de pasajes legendarios para hacerlo más conmovedor (al estilo de Mel Gibson), desfigura, o al menos oculta, el verdadero sentido de la historia, el testimonio y el mensaje de Jesús de Nazaret.

Cuando uno habla de un camino, fija instintivamente la meta a que espera llegar. Un camino como camino no tiene importancia, si no lleva a alguna parte. Pero peor aún es si desfigura su importancia haciéndolo concluir en una meta falsa. Y de eso se trata en este caso. Una espiritualidad cristiana basada en el sufrimiento y en el miedo, ha desviado la dirección libertaria y salvadora de la buena noticia del evangelio, hacia la trampa del poder eclesiástico, que domina  humillando y atemorizando a la gente, con la perspectiva de un después de gozo o castigo compensatorio.  Así se ha exaltado hasta el extremo el valor del sufrimiento en sí, justificándolo, como la Inquisición, con la muerte horrenda de los reos, para que alcanzaran la vida eterna. Y peor aún, presentando el sufrimiento y muerte de Jesús como una exigencia de Dios, para disculpar los errores o pecados de la humanidad. Un padre mandando a su  hijo querido a la tortura y la muerte para sentirse satisfecho… El camino de Jesús no es el Via crucis (camino de la cruz). La meta de ese camino es la resurrección, (Via vitae) la vida, prolongada en la marcha de la humanidad hacia su realización, misteriosamente anticipada por ese triunfo sobre la muerte que lo convirtió en mensaje esperanzado para toda la creación.

Y ese “camino hacia la vida” está trazado con los detalles de la historia cotidiana de Jesús de Nazaret: señalando la superioridad del hombre sobre la Ley, sanando toda clase de males físicos y psíquicos, consolando las tristezas, igualizando los niveles sociales, reintegrando a los excluidos, denunciando las opresiones, oponiéndose a los abusos  del poder imperial y el religioso, favoreciendo a los necesitados de toda condición, abriendo caminos de felicidad, exigiendo la justicia en la distribución de los bienes, mostrando el amor del Padre al perdonar las transgresiones que no lindaran con las hipocresías. Hacer de un “via crucis” un “via vitae” (de una camino hacia la cruz, un camino hacia la vida) es entonces, poner las cosas en su lugar.

Eso trató de ser el que partió del arzobispado el Viernes por la tarde y concluyó en la catedral de Córdoba. Presentando las situaciones que en la historia de Jesús son el sentido de su compromiso con la vida y con la felicidad del ser humano. El compromiso que nosotros podemos y debemos asumir siguiéndolo. Pero los “medios” más influyentes o lo ignoraron o lo criticaron con acidez.  Porque prefieren un via crucis alienante, un camino de sufrimientos válidos en sí mismos, no un camino hacia la vida, elegido por un hombre que había descubierto que la voluntad de Dios era recuperar la dignidad del ser humano y ponerlo así en el camino de la liberación y la felicidad. Ese hombre que, para nosotros, es la mejor revelación de lo que Dios quiere de nosotros, y se llama Jesús de Nazaret.

Para Luis Moya, el creativo animador de ese proyecto, el equipo que lo acompañó y los actores que lo llevaron a cabo, mi felicitación y aliento.

Homilías Dominicales – Domingo 8 de Abril de 2012 – Festividad de la Resurrección de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.20,1-9)

El primer día de la semana, todavía oscuro, maría magdalena va al sepulcro y observan que la piedra de entrada está quitada. Corre a donde estaban Simón Pedro y el otro que era muy amigo de Jesús y les dice. Se han llevado del sepulcro al Señor y no sé dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo rumbo al sepulcro Corrían los dos juntos pero el otro corríamos ligero y llegó primero al sepulcro. Vio las sábanas en el suelo pero no entró. Pedro, que lo seguía, llegó y entró. Observo los lienzos en el suelo y el sudario de la cabeza enrollado en lugar aparte. Entró el otro discípulo y vio y creyó. Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 

Síntesis de la homilía

La fe no es sobre un hecho histórico. Estos suponen conocimiento y pruebas. El relato de la resurrección no es seguramente un relato histórico en el sentido en que nosotros hablamos cuando nos referimos a cosas realmente sucedidas. Por eso, el centro de este relato de Juan es la corta frase referida al otro discípulo “Vio y creyó”.

Creyó en algo inconstatable. Lo que había afirmado Jesús acerca de resucitar al tercer día y acompañarlos hasta el fin de los tiempos. Por eso, el párrafo final, en aparente contradicción, dice que todavía no habían entendido que él debía resucitar. Y seguían sin entenderlo. Pero el otro discípulo, su amigo íntimo, creía de corazón lo anunciado por su amigo.

María Magdalena es testigo del hecho histórico. Lo único que puede calificarse así. El cuerpo ya no estaba. Se lo habían llevado quién sabe a dónde. Los discípulos no se preocuparon de buscarlo.  Esperaron la constatación de su fe. Que realmente Jesús seguía presente junto a ellos. Y vivieron ese convencimiento con toda su fuerza interior,

Interpretando cada experiencia nueva como un argumento de su compañía. Las apariciones no son confirmación de la resurrección sino resultado de su fe en ella.

Jesús no es el resucitado como privilegiado de Dios. Su resurrección es el resultado final de la firme decisión de cumplir con la voluntad del Padre. Su resurrección comienza a ser desde el compromiso de su vida con la defensa de la dignidad del ser humano como hijo de Dios. “obedeció hasta la muerte y por eso Dios lo exaltó sobre todo nombre” dice Pablo.

Aquí comienzan a desvanecerse nuestras dudas sobre tantos detalles que queremos especificar de ese acontecimiento que no afecta solamente a Jesús sino a todos nosotros.

Si nosotros no resucitamos es que Cristo no resucitó afirma la teología paulina, añadiendo el aviso de que tenemos que resucitar con él en nuestra manera de vivir y de obrar. Lo único entonces que tenemos por delante es el camino hacia la resurrección.

El cómo y todas las demás circunstancias que pueden resultarnos motivo de curiosidad

o inquietud, quedan al margen, como le quedaron a Jesús. la seguridad de que siguiendo su camino resucitaremos con él y como él es el meollo de nuestra fe, volviendo a la propuesta de Pablo.

Por eso es tan ajena a lo cristiano la prescindencia de la lucha por los valores humanos que influyen y alimentan nuestra historia terrenal, juzgando que la resurrección es un salto sorpresivo y obsequiado para remediar nuestra mortalidad. Un regalo de arriba que fomenta la evasión o indiferencia ante lo humano.

Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba – COMUNICADO DE PRENSA – Ref: Profundo Dolor por el fallecimiento de Luis Duhalde

COMUNICADO DE PRENSA – Ref: Profundo Dolor por el fallecimiento de Luis Duhalde

La Filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, expresa su profunda tristeza por la muerte del Dr. Eduardo Luis Duhalde, Secretario de Derechos Humanos de la Nación, y acompaña a su familia, amigos y compañeros en estos momentos de dolor.

Más allá del importante rol histórico que le tocó cumplir en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y en la política de Memoria, Verdad y Justicia que le dio impulso a los juicios por delitos de lesa humanidad y a la apertura de los Sitios de Memoria, Eduardo, fue un auténtico militante del campo popular.

Toda su vida, fue vida militante. Sus aportes como abogado y escritor en tiempos en que actuaba junto a Ortega Peña, su exilio y activa militancia en la CADHU, su claridad para establecer las características del estado terrorista, sus reflexiones como académico, nos deja un legado de incalculable valor a todo el movimiento de Derechos Humanos de Argentina y el mundo.

Su compromiso inclaudicable, fue y será una guía para todos quienes seguimos en la lucha por un país más justo, más libre y solidario. Por eso, Eduardo estará presente en cada logro, en cada derecho ganado, en cada juicio terminado con represores condenados, en cada sitio de memoria, en cada joven localizado por las Abuelas.

Sabemos que la vida y la muerte de cada persona es parte de un proceso vital mayor, nos alegra haber recorrido un tramo tan importante del mismo con Eduardo y con tantos otros compañeros que ya no están.

Por eso no nos despedimos, sólo le decimos:

¡¡¡HASTA SIEMPRE COMPAÑERO!!!.

Abuelas de Plaza de Mayo

Desde la Filial Córdoba a los 3 dias del mes de abril de 2012

www.abuelas.org.ar

Homilias Dominicales – Domingo 1ro. de Abril de 2012 – Festividad de la entrada de Jesús en Jerusalén (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.11,1-10)

Próximos a Jerusalén cerca del monte de los olivos y de Betfagé y Betania Jesús manda a dos de sus discípulos al pueblo que está al frente y que cuando encuentren al entrar, un asno atado que nadie ha montado todavía, lo desaten y lo traigan.

Y si alguien les pregunta ¿qué están haciendo? Respondan que el Señor lo necesita y lo va a devolver enseguida. Ellos hicieron así y llevando el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. La gente que los rodeaba extendía los suyos sobre el camino o lo cubrían con ramas que cortaban del campo. Los que iban adelante gritaban: Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que ya viene, el de nuestro padre David! Hosanna en las alturas!

 

Síntesis de la homilía

Es muy importante para Jesús esta entrada en Jerusalén. El momento elegido es el de mayor concentración de gente de todas partes y también el de mayor vigilancia del poder romano. Él es ahora quien se ocupa de los mínimos detalles con sonido mesiánico. La elección del burro como cabalgadura, es anunciada por Zacarías como característica de la llegada del rey justo y victorioso. Los pasajes que anunciaban la llegada del mesías eran en esos días, conmemorados por todos, a propósito del yugo insoportable de la dominación romana y la reciente predicación de Juan el bautista. Por eso los discípulos cumplen al pie de de la letra y no se extrañan de la disponibilidad del dueño del burro. Jesús parece ahora haberse complicado con las expectativas mesiánicas de los discípulos, expresadas por Pedro. Y ellos se alegran de este cambio y colaboran afiebradamente.Disfrazan la vulgaridad del burro con sus mantos y la gente los imita extendiendo los suyos como alfombras en el camino. El despojarse del manto es un signo de reverencia y respeto.

La escenografía se completa con las ramas de los  árboles agitadas como señal de victoria. Y no tarda en aparecer el grito mesiánico: Ya viene el reino de nuestro padre David!

¿Qué pasa que Jesús no los hace callar? ¿ha cambiado de idea? ¿es que él ya se ha convencido de que debe un ser un  caudillo que conduzca a la gente a la rebelión contra Roma? No. Es que Jesús aprovecha ahora el entusiasmo popular para  darle importancia a su misión. Una importancia que trascienda los límites de Palestina e Israel y tenga resonancia en el mundo. Y por eso deja que los discípulos pongan todo su esfuerzo en convertir esta entrada desafiante, en una entrada triunfal. Su valentía en proclamar el reino de Dios (no el de David) defendiéndolo contra el dominio opresor de imperio y la ley, y su ejecución a manos de las autoridades que no pueden soportar su rebeldía, ya no será un  hecho mínimo perdido en la historia, un ajusticiado más de los miles de los condenados arbitrariamente por el poder romano. Su noticia se desparramará por el mundo.

Muchas veces  nos encontramos en la vida con situaciones parecidas. La necesidad de adaptarnos a un régimen o un sistema que resulta objetivamente imposible de cambiar absolutamente, manteniendo sin embargo la convicción de que permanecer en él, sin complicidad activa ni interior, es la única manera de ir venciendo parcialmente y preparando un mañana mejor.

Perseguidos, pero no vencidos. Nuevo conflicto Parroquia San Cayetano Córdoba. Carta del Equipo de Catequesis

Nos retiramos del trabajo catequístico, las razones.

Querida Comunidad

Hemos caminado juntos muchos años, hemos compartido, reflexionado, crecido, aprehendido… y ahora parecemos extraños, peor aún, profundamente enfrentados.

En años de parroquia aprendimos a defender y amar la Vida, aprendimos que ser cristiano es ser profundamente humanos… aprendimos la importancia de valorarnos y valorar la persona de los otros… aprendimos a cuidar y defender la dignidad de todo ser humano, sobre todo de los empobrecidos,  desde el Evangelio de Jesús, el Vaticano II, Medellín… así fuimos construyendo  nuestra Iglesia de San Cayetano junto a Renacimiento y San Andrés…dedicando horas y horas de nuestras vidas, incluso en más de una oportunidad postergando a la propia familia o realidades personales. Una Iglesia Servicial, bien distinta  de la Iglesia Imperial, de la Iglesia Monárquica que Juan XXIII quiso renovar cuando abría el Concilio hace 50 años atrás… cuando pedía “abrir las ventanas para que pudiera entrar el Espíritu”

Hoy vemos con tristeza, con una profunda conmoción interior y preocupación que en nuestra Parroquia los miedos nos volvieron atrapar… las ventanas se vuelven a cerrar… la Institución Imperial nos alcanzó… y se quiere volver atrás,  a la Iglesia Monarquía, a la Iglesia del miedo, de la obediencia, del sacramentalismo, la Iglesia que sobrepone la Institución por encima del Evangelio… tal como nos dijera el P. Néstor, días atrás “y si, muchas veces, la Institución Iglesia está por encima de Jesús”

Vemos también con mucho dolor que este modo de ser Iglesia que se quiere imponer en nuestros barrios está asfixiando nuestros valores humanos básicos, las comunidades de catequistas de San Andrés y de Renacimiento nos agredieron, nos ofendieron, nos maltrataron con el pretexto de defender (o imponer) una línea de trabajo catequístico  ¿esa es la línea que quieren, la que se impone con la prepotencia y el autoritarismo, la que tiene la soberbia de creerse que sabe más que los que estudiaron y estudiaron muchísimos años de su vida?

Estamos muy dolidos e indignados con algunos miembros de las Capillas que hoy se levantan soberbios, pretendiendo dar cátedra cuando históricamente jamás han sido capaces de pararse en sus propios pies… siempre han caminado en los brazos de las Hnas, Capuchinas… siempre han mirado con sus ojos y demuestran no ser capaces de crecer,  de independizarse con sus propios criterios…si hasta les hemos escuchado decir “mamá Ceci”, “tenemos miedo que se lleven a nuestra mamá”

Vemos con mucho dolor a muchos agentes de pastoral de Altamira que jamás entendieron ni quisieron entender el mensaje de la Libertad… ellos solo quieren la obsecuencia del Poder… solo quieren una parroquia tranquila que se dedique a obedecer órdenes sin chistar… una parroquia de ritos vacíos… a ellos les decimos ésa no es la Iglesia que nos propuso Jesús.

Por otro lado ¿porqué nos usaron un año entero para recién ahora hacer estos planteos sabiendo sus consecuencias?

Viviendo esto con mucha angustia, este querer volver atrás, a la Iglesia de ritualismos muertos y estériles… donde se nos quiere imponer un modelo de catequesis que no compartimos, que no prepara para la vida… porque no se respeta nuestro catecismo… porque se nos quiere controlar… porque quieren que enseñemos dentro de una Iglesia con la que no comulgamos… y porque somos coherentes con nuestro sentir y pensar… y porque somos capaces de pensar y decidir por nosotros mismos, les decimos a todos que dejamos nuestra tarea catequística en esta parroquia.

No nos sorprende este nuevo capítulo de una Iglesia que de la mano de Benedicto XVI dá pasos agigantados hacia el pasado.

Nosotros como equipo de catequistas, viendo que se están cerrando cada vez más, que no quieren oír el mensaje del Nazareno, sacudimos el polvo de nuestros zapatos y nos retiramos, con dolor pero con firmeza. Respetamos lo que cada uno pueda opinar, pero antes que nada nos respetamos a nosotros mismos y defendemos nuestra dignidad.

Cuaresma 2012

Videos para reflexionar. Por Católicas por el Derecho a Decidir Mexico.

Capítulo 1: Una mejor Iglesia

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=HcX0Iv2zLm4[/youtube]

Capítulo 2: Gozo y esperanza

 [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=ea_GhZ-DeiE[/youtube]

Capítulo 3: El sueño de Sor Juana

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=0RdM6QIvXTI[/youtube]

Capítulo 4: Sor Juana vuelve a soñar la respuesta de Dios ante la pederastia

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=k4Ti2vuA0dM[/youtube]

 

Presentación de la campaña en Mexico

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=kXndoTc9JBk[/youtube]

 

Fuente: Catolicas por el Derecho a Decidir – Mexico

 

“Enigmas de la vida de Juan el Bautista” Nuevo Libro de Ariel Álvarez Valdés

La editorial San Pablo, de Buenos Aires, acaba de publicar una nueva obra del teólogo y biblista Ariel Álvarez Valdés, titulada “Enigmas de la vida de Juan el Bautista”. Se trata de un texto original, ya que los Evangelios hablan muy poco de este personaje, considerado el precursor de Jesús.

 

A lo largo de los 13 capítulos del libro, el autor va describiendo de manera simple y sencilla, las novedades que sobre Juan el Bautista han ido ofreciendo los nuevos estudios bíblicos. En efecto, junto con los recientes estudios sobre el Jesús histórico, ha salido a la luz una nueva figura de Juan el Bautista. Este extraordinario profeta, considerado por el mismo Jesús como el hombre “más grande nacido de mujer”, siempre permaneció ensombrecido por la vida y la actuación del maestro galileo, de quien los Evangelios dicen que simplemente fue su “precursor”. Sin embargo, poco a poco ha ido asomándose ante las nuevas investigaciones como mucho más que eso: un imponente predicador, un formidable guía espiritual, un maestro de oración y un genial catequista, responsable incluso de haber despertado la vocación religiosa de Jesús.

Los Evangelios presentan varios detalles curiosos, relacionados con su figura, que no siempre han sido debidamente expuestas, como la vestimenta que usaba, el rito del bautismo que impartía, su alimentación, o el mensaje que predicaba. El presente libro procura aclarar algunos de estos interrogantes, como por ejemplo: ¿Por qué predicó en el desierto? ¿Cómo fue su infancia? ¿Anunció la llegada del fin del mundo? ¿Bautizó realmente a Jesús? ¿Dónde fue decapitado y por quién?

El presente texto, escrito en estilo de divulgación, constituye el libro número 30 de Ariel Álvarez Valdes, y es una breve y apasionante obra que procura acercar los estudios especializados a quienes no son especialistas.

 

Datos sobre el autor:

Ariel Álvarez Valdés es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad Bíblica Franciscana de Jerusalén (Israel) y doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca (España). Desde hace varios años, se dedica a la divulgación popular de la investigación científica de la Biblia, a través de escritos y conferencias en la Argentina y en el extranjero. Entre sus obras publicadas se encuentran: “Enigmas de la Biblia”, “¿Puede aparecerse la Virgen María”?, “¿Prueba Dios con el sufrimiento?”, “¿La Biblia dice siempre la verdad?”, “Enigmas de la vida de san Pablo” y “Enigmas de la pasión de Jesús”.

Rastreadores de estrellas. Por Guillermo “Quito” Mariani

Las situaciones de crisis estremecen al mundo. Nada digamos de las crisis producidas por la avidez insaciable de quienes suponiéndose dueños del mundo apelan a todos los recursos para buscar enemigos entre los que poseen tierras, metales preciosos, riquezas vegetales, petróleo, acuíferos, personas valiosas para el progreso y hasta niños que puedan suministrar órganos incontaminados, dando origen a las guerras de exterminio masivo. Es indudable que esas crisis a la vez indignantes pero contempladas con impotencia producen no sólo estremecimientos sino resquebrajamiento de la convivencia humana.

Pero, aunque no se llegue a esos extremos de crueldad, las crisis de otro orden cuando, como en el momento actual, avanzan desde lo financiero hasta la supresión de todos los valores, los que disponen todavía de autonomía para pensar se alarman y “a manotazos” buscan soluciones.

Un interesante diálogo entre dos nonagenarios Stephan Hessel de 94 años y Edgar Morin de 90, en un encuentro y libro posterior, de los que da noticias la revista española La Vanguardia, hacen un análisis y un aporte de gran relevancia, en vistas a remediar la situación actual. Hessel, diplomático de carrera, fue autor del documento “Indignaos” que, de alguna manera obtuvo éxito mundial con los levantamientos juveniles en las grandes capitales del planeta. Morin simpatiza y alaba las manifestaciones de los indignados que, a pesar de no estar organizados explícitamente, coincidieron en una protesta unitaria en contra de los mismos males causados sin diferencias geográficas en todos los rincones de la sociedad humana. El primero complementa su manifiesto inicial con otro al que titula “Comprometeos”. El segundo, Morin, se lamenta de que detrás de las ya de por sí elocuentes manifestaciones juveniles, no haya una visión política que las lleve a unificarse con el objetivo de llevar soluciones al verdadero problema que es, en lo profundo, la urgencia de un cambio de civilización, de un cambio de la humanidad.

Los defectos, las consecuencias sociales desastrosas y los culpables, han sido señalados con mucho acierto por los diversos grupos de Indignados, cada uno enfocando la visión en circunstancias especiales de su país. Las deficiencias educativas en Chile, la desocupación en España, el despilfarro en Alemania, los caprichos destituyentes de los opositores en Argentina, los reclamos contra decisiones dictatoriales en Egipto, todo esto no es sólo indignación y protesta, es señalamiento de defectos que, en el mismo gesto revelan la actitud contaria como lo positivo para el cambio.

El Foro social mundial que este año congregó en Porto Alegre 40.000 participantes de todas las latitudes, no fue tenido en cuenta por nuestros grandes medios de difusión. Prefirieron dar importancia a Davos. Y quienes hilan fino dicen que se trata de entusiastas y numerosas multitudes juveniles, que se reúnen para diversas actividades interculturales pero sin ningún eje que torne eficaces sus acciones. Además de  documentos importantísimos cuenta, sin embargo, con la acción en cada país de grupos que amplían su sentido unitario de rechazo a la globalización capitalista.  De esas semillas han brotado seguramente muchos de los movimientos juveniles de que hemos sido testigos en los últimos tiempos. Son destellos luminosos primero porque son juveniles, mal que les pese a los solemnes admiradores de Davos. Y segundo, porque el comienzo de toda novedad implica encontrar y denunciar los defectos de lo viejo. Y de eso se trata. De rastrear estrellas que alimenten el compromiso ciudadano permanente, tanto para apoyar como para rechazar las decisiones de los gobiernos que se empeñan en mantener el actual estado de cosas. No de arrojar basura de indiferencia y menosprecio en todos los valores que todavía subsisten y los que van apareciendo. Siempre será cierto que vale más descubrir una estrella que maldecir las tinieblas.

“Me hice monja para buscar mi libertad”. Entrevista de Ana Ma Viera a Ivone Gebara.

La brasileña Ivone Gebara es una feminista declarada. Cree firmemente que los gobiernos deben despenalizar el aborto porque “el dolor de los principios es abstracto pero el dolor de la mujer que no quiere y no puede dejar que se desarrolle su embarazo es un dolor concreto, es un dolor que se siente en la piel”. El pensamiento no resultaría extraño en una feminista, si no fuera porque Ivone Gebara también es monja. Religiosa de la congregación Hermanas de Nuestra Señora y doctora en Filosofía y Ciencias Religiosas, sus pensamientos escandalizaron en 1994 a las jerarquías del Vaticano, que le exigieron un silencio de dos años y la trasladaron a Bruselas (Bélgica) con la esperanza de acallar su rebeldía. Gebara acató la orden y aprovechó el tiempo para trabajar sobre nuevos libros que posteriormente le permitieron continuar esparciendo sus ideas nacidas, según narró a La República de las Mujeres, del conocimiento de las mujeres pobres de su pueblo.

Escrito por: ANA MARIA VIERA

Hablas como un hombre ­le dijo a Ivone Gebara hace algunos años una mujer pobre de la vecindad.­ Hablas sobre política y economí­a y no tomas en cuenta nuestros problemas, lo difí­cil que es llegar con la comida hasta el viernes porque nuestros compañeros cobran los sábados y a veces no hay para comer”.

Fue entonces cuando Gebara resolvió³ “hablar como mujer” y a partir de la­ publicación de obras como “Teología a ritmo de mujer”, “Intuiciones ecofeministas”, “Ecofeminismo y liberación”, “Rompiendo el silencio”, “Mujeres en la experiencia de muerte y salvación” y “Las aguas de mi pozo. Reflexiones sobre experiencias de libertad”, ensayo que acaba de ser editado en Uruguay.

Aunque las crí­ticas desde su iglesia continúan, ella se niega a renunciar a su carácter de religiosa porque “ellos no tienen derecho a mi elección. Yo elegí entrar en una congregación religiosa y ellos no tienen derecho a sacarme”.

– “Las aguas de mi pozo” refiere concretamente a la libertad. ¿Qué es para usted la libertad?

– Generalmente, cuando se habla de libertad se limita el tema a una experiencia social, pero cuando se pregunta a la gente directamente por sus propias experiencias no saben qué responder. La libertad aparece como un valor grandioso, público pero alejado de lo cotidiano.

En mi caso, para ser libre yo tuve que comenzar por negar el sueño que mi mamá tuvo para mi­, que era casarme con un hombre de origen sirio libanés, preferentemente de primera generación, igual que yo. Mi libertad comienza en forma fundamental con el conflicto con la figura materna y después con la paterna. También influyeron en mí­ las historias contadas por una empleada que habí­a en mi casa paterna desde que nací­. Ella era nieta de esclavos y fue en sus labios donde escuché por primera vez la palabra libertad.

Años después, ya joven profesora de Filosofí­a, inicié una amistad con una profesora de Quí­mica que luchaba contra la dictadura militar y me enseñó otra cara de la libertad. Ella fue presa y murió luchando por esa libertad.

 

– ¿No hay una contradicción entre la búsqueda de la libertad y la decisión de ingresar en una institución religiosa, con todas las limitaciones que ello supone?

– Cuando me preguntan por qué me hice monja, respondo que fue para buscar mi libertad aunque parezca contradictorio. Yo terminé la Universidad en diciembre de 1966, plena dictadura militar en Brasil, y en febrero de 1967 entré en mi congregación.

Ya cuando decidí estudiar Filosofí­a fui transgresora, porque mi familia no querí­a que estudiara. No habí­a dinero para pagar la Universidad y yo decidí­ trabajar para poder estudiar. Mis padres decí­an que si trabajaba, los muchachos ricos no iban a acercarse y perdería mi oportunidad de casarme “bien”; creían que me convení­a estudiar decoración.

Elegí­ trabajar y estudiando me convertí en lí­der estudiantil. Era presidenta del Centro de Filosofí­a y así tomé contacto con las religiosas de la Universidad, que iban a los barrios a trabajar con los pobres. Así me fui sintiendo atraí­da por un modelo de mujer intelectual, comprometida con los pobres y opuesta a la dictadura militar.

Yo no pensaba en los lí­mites de la institución religiosa ni en los curas. Lo único que pensaba era que querí­a vivir como estas mujeres, en forma muy distinta a lo que parecí­a ser mi destino.

– ¿Qué ocurrió cuando se encontró con esa otra Iglesia, la de los lí­mites y el patriarcado?

– Con esa Iglesia no me encontré hasta los años ochenta, cuando hice mis primeras incursiones en el feminismo. Yo viví­ feliz durante todos esos años, contenta porque tení­a un espacio pequeñito entre una elite de varones de la Iglesia.

 

– ¿Cómo se da ese pasaje al feminismo sin abandonar la religión?

– En 1979 empecé a leer cosas de las feministas y me caí­ del caballo. Esto me abrió los ojos y comencé a ver a las mujeres pobres con quienes trabajaba, su sumisión y su desprecio por su propio cuerpo, siempre relegadas para el final, después del marido y los hijos y la casa. Y junto con eso me di cuenta que yo hací­a lo mismo, poniendo en primer lugar la congregación, la Iglesia, los padres.

Ahí­ empecé a hablar de otros problemas, introduciendo los temas de las mujeres cada vez que se hablaba de determinadas luchas, de la búsqueda de justicia. El mí­o comienza siendo un feminismo medio tí­mido, limitado a cuestiones religiosas, pero dentro de la Iglesia no creen que sea tí­mida.

– Al volcarse al feminismo, ¿no pensó en dejar la Iglesia?

– No, porque para mí­ ser feminista significa plantear una lucha social para ser reconocida dentro de la Iglesia como ciudadana. Yo nunca busqué conciliar ambas cosas, sino que dentro de la Iglesia se abriera un espacio de igualdad de derechos.

Cuando decidí­ no ser una teóloga de conciliación, la Iglesia Católica me castigó enviándome a Bélgica. Yo lo acepté, pero lo interpreté no como una obediencia sino al contrario. Ellos no tienen derecho a mi elección. Yo elegí entrar en una congregación religiosa y ellos no tienen derecho a sacarme.

De terca, me quedé. Hice lo que quisieron en forma aparente, pero en realidad hice lo que yo quise. En ese tiempo publiqué un libro, mi tesis sobre ciencias religiosas. Y obtuve el tí­tulo de Doctora en Ciencias Religiosas con la máxima calificación, otorgado por la misma institución que me condenó. Esto muestra la contradicción interna de la institución.

 

– Luego de los dos años en Europa, usted siguió manteniendo sus opiniones. ¿Cómo sigue ese conflicto con la Iglesia?

– Ahora el conflicto ya no es abierto, pero intentan ignorarme o decir que lo que yo hago no es teología católica sino filosofí­a de la religión. Esto me hace reí­r porque me parecen estúpidos. Su manera de decir las cosas es tan sin fundamento, tan distante de las preocupaciones reales de los cuerpos masculinos y femeninos, que me hacen reí­r.

– ¿A qué atribuye este distanciamiento de la Iglesia Católica de las “preocupaciones reales”? ¿Es esa la razón de la pérdida de seguidores que viene padeciendo?

– El catolicismo actual en América Latina no es más el de los contenidos dogmáticos. Ni siquiera quienes se dicen católicos están de acuerdo con los dogmas. La gente se inclina más hacia ese catolicismo de religión, más festivo y de cantos. La Iglesia Católica va dando paso a un catolicismo más pentecostal, que brinda a la gente una seguridad más sicológica. En esto influye también la globalización, que lleva a un catolicismo más mediático, que no invita a la gente a pensar.

Yo represento a un cristianismo absolutamente minoritario, que no tiene nada que ver con ese catolicismo de espectáculo que desgraciadamente se está imponiendo. Entonces los obispos y sacerdotes pueden seguir hablando y enseñar los mismos dogmas de siempre pero la verdad es que termina siendo una acción periférica, porque la gran masa popular ni siquiera entiende de qué se habla y solo lee la Biblia para sacar alguna orientación moral pero nada más.

 

-¿Cómo ha influido su relación con las mujeres pobres en su cambio de visión respecto ala Iglesia y el feminismo?

– Yo vivo en un barrio popular fuera de Recife y las mujeres de estos barrios han sido decisivas para mí­. Mi primera caí­da del caballo fue cuando una mujer pobre me dijo que usaba un lenguaje masculino. Eso me dejó enferma, porque yo me creí­a muy femenina.

Me reuní­a con un grupo de obreros en su casa, para tratar la problemática de los pobres y creía que abarcaba a todos, pero ella me dijo que yo nunca hablaba de la lucha de las mujeres para garantizar la comida. “Tu nunca dices que el viernes es el peor día de la semana para nosotras porque nuestros maridos cobran el sábado y el viernes no hay para comer. Nunca hablas de la problemática sexual ni de lo que sufrimos nosotras”, me dijo. Hasta ese momento yo nunca me habí­a preocupado por la problemática sexual y por la realidad de las dificultades que implica la falta de control reproductivo. Hasta ese momento mi sexualidad estaba en una nube, sabí­a que existí­a pero nunca se me habrí­a ocurrido leer la realidad económica, social y polí­tica desde la clave de la sexualidad de las mujeres pobres. Ellas me despertaron.

Fue entonces cuando descubrí­ que las mujeres no tienen elección en los procesos demográficos. Tienen que sufrir la manipulación de las polí­ticas poblacionales desde la esclavitud, con el rol reproductor de las esclavas, que debían dar placer y mano de obra a los amos. Se puede hacer la historia de un paí­s desde la vida sexual de las mujeres.

 

DE PRINCIPIOS ABSTRACTOS Y DOLORES CONCRETOS

– El aborto, ¿debe ser una decisión de la mujer o deben pesar más los principios planteados por la Iglesia Católica?

– El aborto no puede ser analizado en forma aislada, como un hecho abstracto y separado de las circunstancias que llevan al mismo.

No se puede ignorar que la sociedad globalizadora actual crece en exclusión y cada dí­a hay más pobres. Es verdad que el aborto es un problema. Como principio, yo estoy en contra de que se mate la vida pero también se está matando la vida con estos sistemas excluyentes. Por eso no se puede hablar del aborto en forma aislada, solo desde el punto de vista religioso o económico. Hay que ver el contexto, porque es una decisión muy personal.

La mujer no está obligada a abortar o no, pero debe tener derecho a decidir. La sociedad excluyente niega ese derecho a las mujeres pobres, desde el momento que les niega el derecho a una educación sexual. Entonces, si no hay condiciones de vida digna para la población, no se pueden criticar las actitudes como si fueran hechos aislados.

Si una niña de quince años dice que no puede tener a su hijo, la sociedad no tiene derecho a señalarla como culpable porque antes del embarazo la responsabilidad social no fue cumplida.

Por eso estoy a favor de la descriminalización del aborto pero acompañada por una educación sexual. Yo creo que los Estados deben descriminalizarlo y dar condiciones a las mujeres que necesitan abortar por su propia elección, para que puedan hacerlo en el menor tiempo posible.

Es muy fea la actitud de algunos movimientos que se autodenominan “Por la Vida” y toman el tema desde un principio abstracto, sin tener en cuenta el dolor concreto. Yo los principios los respeto, pero cuando el hecho ya está cometido, ¿qué hay que hacer? En mi opinión, hay que salvar la vida que ya está constituida, que es la de esta mujer en problemas. El dolor de los principios es abstracto pero el dolor de la mujer que no quiere y no puede dejar que se desarrolle su embarazo es un dolor concreto, es un dolor que se siente en la piel. Entonces, hay un proceso amplio de educación que hay que atender, pero también hay problemas inmediatos que deben ser contemplados con la justicia del corazón.

 

Fuente: Liberación de la Teología

 

Un nuevo conflicto en la Parroquia San Cayetano: no a la catequesis liberadora. Por Nicolás Alessio

Benedicto XVI exige orden y disciplina, lo demás, no importa
“…perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos…” II Cor. 4, 9

La comunidad de catequistas de la Parroquia San Cayetano, que han sostenido de manera excelente una de las pocas actividades que quedaron en pie luego de la intervención del Sr. Arzobispo Carlos Ñáñez, donde el proyecto de Iglesia Imperial una vez más se impuso al proyecto de Iglesia Pueblo, han sido ahora el blanco de una nueva y disimulada intervención, de un nuevo atropello autoritario.

Esa comunidad de catequistas ha llevando adelante una tarea con cientos de familias y sus hijos, con una experiencia que se puede contar en más de una década, con la capacitación profunda a través de cursos, talleres, jornadas, seminarios, debates, encuentros, publicaciones. La mayoría de las catequistas son egresadas del Seminario Catequético Arnulfo Romero de la Arquidiócesis de Córdoba. Otras son egresadas del Instituto Superior de Catequesis de Argentina, del Episcopado Argentino, e incluso algunas son profesoras, formadoras en estos institutos. Toda esta labor pastoral es un modelo de catequesis renovada, liberadora y popular, reconocido por diversas Juntas Diocesanas de Catequesis de todo el país y lo demuestran numerosas publicaciones en revistas especializadas en Catequesis y Pastoral, como por ejemplo Didascalia.  Esta comunidad ha producido centenares de materiales para catequesis de adultos, de jóvenes, de niños, de matrimonios, para comunidades de base, para sectores populares. Tal vez uno de los frutos mas preciados sea la edición, absolutamente original, del catecismo de iniciación en tres tomos, según los ciclos de Año Litúrgico, profundamente bíblico y por lo mismo centrados en el seguimiento de Jesús, con experiencias nuevas en las maneras de celebrar la comunión, la reconciliación, que respetan la edad de los niños y sus maneras propias de entender la fe, con el constante trabajo pastoral con los adultos, responsables de los niños, brindando una catequesis de adultos totalmente adaptada a las situaciones que hoy viven nuestras familias, entendiendo como inseparables la fe y la vida concreta, superando la tensión entre catequesis “tradicional” y la catequesis “familiar” en una síntesis superadora, atendiendo a la realidad de la teología renovada del Concilio Vaticano II, en el marco de la teología latinoamericana, que hunde sus raíces en Medellín y en la búsqueda constante de fidelidad al Jesús de los Evangelios… pues bien, nada de ésto absolutamente nada, parece importar a los nuevos inquisidores, a los nuevos interventores, nada de estos esfuerzos merecen ser reconocidos y valorados, nada de este camino de renovación vale la pena rescatar, nada de esto pareciera tener algún valor.

Benedicto XVI estará feliz, la Iglesia Monarquía ha puesto orden, disciplina y ha castigado a los díscolos. Obviamente, con el silencio cómplice o cobarde u obsecuente de muchos miembros de San Cayetano y sus Capillas que prefieren quedar bien con la autoridad eclesial aunque sea a costa de negar años de trabajos compartidos, años de fraternidad.

No son las únicas ni las primeras. Tampoco nos sorprende demasiado. No es el caso. Pero no deja de indignarnos. Queremos denunciarlo, queremos que se sepa, queremos que no se repita.

Otra Iglesia es posible y necesaria. Aunque sea fuera de los templos.

Pbro. Nicolás Alessio, Cuaresma 2012