Domingo 22 de Enero de 2012 . 3ro. durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.1, 14-20) 

Después del arresto de Juan, Jesús se fue a Galilea. Allí anunciaba la buena noticia de Dios de que ya había llegado el tiempo de su reinado  y que se convirtieran aceptando esa buena noticia. Mientras iba caminando por la orilla del Lago vio a Simón y a su hermano Andrés que, como eran pescadores, estaban echando al agua, sus redes. Jesús les dijo: Síganme, yo lo voy a convertir en pescadores de hombres. Ellos de inmediato dejaron las redes y lo siguieron. Avanzado un poco vio a Santiago hijo de Zebedeo y a su hermano Juan que estaban también en su barca arreglando las redes. Los llamó y ellos dejaron las redes y su padre Zebedeo con los jornaleros para seguirlo.

Síntesis de la homilía

Indudablemente entre este relato de Marcos, el primer escritor de evangelios, y el de Juan, el último, hay diferencias históricas notables. Si quisiéramos saber cómo fue realmente la elección de los primeros discípulos, tendríamos que acusar a uno de los dos de desfigurar los hechos. Pero es que no se trata de hechos, se trata de un mensaje que se quiere trasmitir, cada uno a su comunidad o comunidades, y por eso manejan hechos y circunstancias que han recibido como tradiciones orales diversas, y arman relatos como  conviene a sus objetivos, en que lo único importante es el mensaje o sustancia del relato, con un núcleo histórico, generalmente muy pequeño.

Marcos refleja la urgencia de Jesús por buscar seguidores para realizar su tarea evangelizadora. La dura lección del arresto de su primo y amigo Juan, que lo lleva prudentemente a alejarse de Judea, marchando a su provincia de origen con gente más conocida y alejada de la jurisdicción de Herodes, le hacen ver que la cosa es difícil. Que no puede realizarla sólo. Y que aunque él tenga poco tiempo de vida por la molestia que causará a los diversos poderes dominantes, es necesario dejar una prolongación de esa vocación de construir el reino de acuerdo a la voluntad del Padre, en un grupo organizado y contagiado por su entusiasmo y su enseñanza. Así , de pasada nomás, invita a los primeros que descubre trabajando junto al Lago. Y poco más adelante, también se acerca a los otros dos, familiares suyos, para hacerles la  misma invitación. El detalle apuntado por Marcos de inmediato abandono de todo, es inverosímil, si no se tiene en cuenta esa urgencia de Jesús y un seguimiento exigente y comprometido con su causa.

La conclusión, para aplicar a nuestra realidad, es que la construcción del reinado de Dios es tarea dificultosa, peligrosa y lenta. Cuando pensamos en todos los valores que deberían tener vigencia en una construcción así, nos damos cuenta de que se trata de una utopía.

Y este razonamiento no es sólo aplicable a ese ideal pregonado y practicado por Jesús en un pequeño trozo del mundo y en un espacio reducidísimo de tiempo. También hemos de usarlo para medir, fomentar y comprometernos con este andar cotidiano en pos de un mundo mejor, gracias a las iniciativas que surgen de muchos rumbos y necesitan irrenunciablemente de nuestra colaboración.

Creo en Dios y en Cristo, pero no en la Iglesia. Por Hans Küng (entrevista)

Lleva 83 años en el seno de la Iglesia católica y no lo lamenta. Nunca ha querido darse de baja ni convertirse al protestantismo para perder de vista al Papa de una santa vez. Una aclaración que no sobra cuando se trata del cura suizo Hans Küng, una leyenda viva de la teología en lengua alemana, que todavía se mantiene en la brecha, ya sea reivindicando el sacerdocio de las mujeres o el uso de la píldora. A pesar de su edad, no le faltan ganas para explayarse en una conversación telefónica con este periódico desde su despacho de la Fundación Ética Mundial, una institución interdisciplinar con sede en Tubinga.
Bastan unos segundos para detectar de inmediato la energía y carácter que le han permitido seguir adelante y no arrugarse ante la Santa Sede: «¡Se ha retrasado diez minutos! Ya veo que su sentido metafísico del tiempo no coincide con el mío», se queja con fina ironía. Nunca le ha gustado que le hagan esperar ni mirar a las musarañas. Acaba de reeditarse en España ‘La Mujer en el Cristianismo’ (ed. Trotta) y en su país natal ya se ha hecho un hueco en las listas de ‘best-sellers’ su último trabajo, ‘Ist die Kirche noch zu retten?’ (‘¿Puede salvarse todavía la Iglesia?’). Los que le conocen sospechan que es descendiente de Guillermo Tell, a la luz del arrojo con que dispara sus críticas.
«Ya es hora de que el Vaticano abandone un sistema absolutista que data del siglo XI. Fue entonces cuando los Papas se hicieron con todo el poder e impusieron el clericalismo, es decir, la preponderancia de los curas que margina a los laicos. ¡Eso no puede ser!», reflexiona en voz alta, con la convicción de «un miembro fiel de Ia Iglesia, que cree en Dios y en Cristo, pero no en la Iglesia». He ahí el matiz.
Su condición de teólogo ‘independiente’, sin autorización eclesiástica, le permite hablar con total libertad. Desde que, en 1979, la Congregación para la Doctrina de la Fe le privara de la licencia, se siente un hombre nuevo. Se le castigó por hablar sin tapujos y, de rondón, se le dio alas para apuntar todo lo lejos que quisiera. Hace poco en la revista alemana ‘Der Spiegel’ llegó a comparar a Benedicto XVI con Vladimir Putin, «porque ambos han heredado un legado de reformas democráticas y, en lugar de ir hacia adelante, van hacia atrás».
A su juicio, el Concilio Vaticano II es la gran asignatura pendiente, una hoja de ruta que permitiría recuperar el camino perdido antes de que sea demasiado tarde. «La Iglesia católica está enferma. Su mal es una jerarquía absolutista que no forma parte esencial de su naturaleza. No es algo imprescindible. Hay que desarrollar el Concilio Vaticano II», insiste con pasión y los ojos puestos en aquella época, la década de los 60, cuando creía que el autoritarismo y el culto a la personalidad -«de eso hay mucho ahora»- no tardarían en superarse gracias al impulso de Juan XXIII.
Piña con Ratzinger
Entonces hacía piña con Joseph Ratzinger, cuando ambos eran unos treintañeros ‘progres’ y brillantes que aspiraban a renovar la Iglesia. No obstante, sus caminos no tardaron en separarse, llevados por las circunstancias y talantes muy dispares. Benedicto XVI se aferra a la tradición y el orden, mientras que Hans Küng todavía se inclina por el diálogo y el progreso. Son duros, constantes y con una inteligencia descomunal. Germanos de pura cepa, que se resisten a tirar la toalla.
Una actitud que tiene mérito a la vista de las estadísticas de 2010 sobre apostasías y bautizos en Alemania: por primera vez, había más abandonos (181.000) que ingresos (170.000). Desde los años 60, han perdido a decenas de miles de curas, cada vez más parroquias se quedan sin servicio religioso y los monasterios languidecen sin relevo generacional. La patria de Ratzinger, donde el 32% de la población es católica, no sigue en masa los dictados del Vaticano. Una tendencia que confirma la crisis del catolicismo, apostólico y romano en Europa.
– ¿Qué piensa de los movimientos conservadores (Opus, Legionarios, kikos…)?
– Me consta que en España se habla mucho de ellos. Y no dudo que habrá quienes depositen toda su confianza en ellos… Pero yo no. ¡La sociedad va en otra dirección! Si se apuesta solo por la línea conservadora, todos saldremos perdiendo.
– Si usted ahora tuviera 20 años, ¿le atraería hacerse cura?
– No me arrepiento de formar parte de la Iglesia. Ni mi bautizo ni mi ingreso como sacerdote son motivo de amargura. Todo lo contrario.
– Pero si fuera joven ahora…
– A ver, no me interrumpa. ¿Qué le puedo decir? La Iglesia actual es muy jerárquica, nada democrática y no responde a las expectativas de la mayoría de la juventud. Los movimientos conservadores, insisto, no representan a la gente joven.
– A estas alturas, ¿qué le parece el actual Papa?
– Me hacía ilusiones, pero ahora tengo claro que el cambio no vendrá de la mano de Ratzinger.
– ¿Cuándo fue la última vez que le escribió Benedicto XVI?
– Hace poco, me agradeció por mediación de su secretario el envío de mi último libro, ‘Ist die Kirche noch zu retten?’ (‘¿Puede salvarse todavía la Iglesia?’). Me alegro de que la relación entre nosotros no se haya roto. Por lo demás, espero que el siguiente Papa sea muy distinto.
– Por cierto, usted critica el celibato entre los curas, pero ¿le parece sano el de los monjes y monjas?
– Ah, eso es diferente. Las órdenes religiosas son como asociaciones privadas, con una serie de cláusulas que se aceptan libremente. El celibato forma parte de su identidad. Les enriquece. Nada que ver con el supuesto de los curas, en los que hay una imposición sin ningún fundamento.
– Una curiosidad: ¿por qué Dios es Padre y no Madre?
– No, no, Dios está más allá de la identidad sexual. En las Sagradas Escrituras hay metáforas tanto masculinas como femeninas. En fin, ya ve, es una de tantas confusiones que han ido arraigando a lo largo de la historia.
Fuente Religion Digital.
Hans Kung, es uno de los teólogos y pensadores más libres e importantes de la Iglesia en la actualidad. Consultor del Vaticano II por pedido de Juan XXIII, fue castigado por Juan Pablo II por criticar su viraje conservador junto a su aliado Ratzinger.

Domingo 15 de Enero de 2012 2do. Durante el año (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn 1,35-42)

Juan estaba con dos discípulos viendo a Jesús que pasaba. Y les dijo :  “éste es el cordero de Dios”. Los discípulos siguieron a Jesús que dándose vuelta les preguntó ¿qué quieren?- Ellos le dijeron : “Rabbí, ¿dónde vives?” “ Vengan y lo van a ver respondió Jesús”. Ellos fueron, vieron donde vivía y se quedaron ese día con él. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés el hermano de Simón Pedro era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús. Al amanecer, vio a su hermano Simón y le dijo: hemos encontrado al Mesías (que significa cristo) Lo llevó a donde estaba Jesús y él lo miró y dijo Tu eres Simón hijo de Juan. Tú te llamarás Cefas, que traducido significa Pedro. 

Síntesis de la homilía

El cordero tiene para los judíos un especial sentido simbólico. Fue el animal sacrificado antes de salir de Egipto con cuya sangre se pintaron los dinteles de las casas de los salvados de la ira de ese Dios que había visto esclavizado a su pueblo. Isaías recupera esa designación, cuando compara a Jesús con el cordero llevado al matadero (Is.53,7) Juan lo identifica como el cordero que quita los pecados del mundo. El sentido más habitual en la interpretación de estos textos es expiatorio. Sin embargo, visto con más profundo análisis, es un símbolo pascual, de liberación. Por eso es el cristo (el enviado). Para el bautista y sus discípulos esta denominación bíblica estaba cargada de sentido y por eso, escuchando a su maestro, los dos que lo escuchan, siguen inmediatamente a Jesús. No renuncian sin embargo a averiguar por su cuenta. El lugar donde uno vive es normalmente revelador de la personalidad de quien lo habita. Sólo allí se puede tener acceso a su intimidad. Por eso los discípulos hacen su primera pregunta y Jesús entiende su pedido y los lleva a su vivienda. Juan coloca un detalle que parece superficial en el relato: la hora aproximada del encuentro. Las 4 de la tarde. Pero no se trata de algo prescindible. Allí está la indicación que ubica este encuentro como histórico en el doble sentido de real e importante. El convencimiento de Andrés llega a tanto que ya al amanecer comunica a Simón su hallazgo. Y el evangelista presenta a Jesús con una mirada tan inquisitoria que le permite designarlo anticipadamente, como “piedra”, roca de la comunidad apostólica. Ya a fines del siglo primero había rivalidades internas que exigían una definición de la importancia de un fundamento unificador. Pedro.

El centro del mensaje para nosotros hoy, puede indicarse como la actitud testimonial de los discípulos, que no dudan, por una parte, en pasar de discípulos del bautista con todo su mensaje de austeridad, al seguimiento del cordero de Dios, pascual, camino de felicidad y realización. Pero también de la madurez de una decisión que no se toma , impuesta por otro, sino por propia determinación y compromiso. No son demasiado numerosos hoy, los seguidores de Jesús que cultiven o busquen esta madurez de convicciones y decisiones propias, para dirigir sus vidas de acuerdo con el mensaje liberador de Jesús de Nazaret.

¿Paranoia fantaseosa o sospecha fundada? Por Guillermo “Quito” Mariani

Las  declaraciones, medio en serio medio en broma, del presidente Chávez sobre la posibilidad de que la cadena de apariciones de cáncer en los mandatarios más definidos a favor de la constitución del bloque latinoamericano, ( que últimamente se pronunciaron por la negativa absoluta en el CELAC de suministrar combustible a los barcos ingleses de paso a las Malvinas), sea efecto de una maniobra farmacológica estadounidense han sido presentadas como ridículas por una cantidad de medios.

Pero me he puesto a revisar la historia inmediata y se me ocurren estas preguntas.

¿Es una exageración la constatación de que el virus del SIDA fue introducido en Africa por experiencias estadounidenses con monos? ¿Es una fantasía que en el nordeste brasilero, durante la década de los setenta, la experiencia de drogas para disminuir la natalidad que se aplicaban gratuitamente a personas engañadas con la absoluta inocuidad del medicamento y sus ventajas para la salud general, produjo en varios casos, graves deformaciones en recién nacidos? ¿No se ha probado que el invento de que Irak poseía armas químicas de destrucción masiva no tenía otro fundamento que arrasar una cultura ancestral,  oscurecida en un momento por el supuesto dictador Sadam Hussein, para hacerse dueños del petróleo? ¿No tiene ningún fundamento la sospecha de que el desastre de las torres gemelas fue planeado con complicidad del Pentágono y la señalación de Bin Laden y su posterior misteriosa ejecución como el gran terrorista internacional, traía detrás el propósito de atemorizar a todos los que se resistieran a suministrar sus riquezas naturales y subordinación a los Estados Unidos? ¿Está absolutamente claro para todos que Estados Unidos se puso a la cabeza de la intervención en Libia para restablecer la democracia como el gran tesoro de la humanidad libre, o hay argumentos serios para justificar la incalculable y oculta cantidad de víctimas causadas hasta la tortura y asesinato de Kadafi, que han dejado un país en ruinas? ¿no se conoce judicialmente la incidencia de las fumigaciones de la soja con glifosato y endosan en la multiplicación de los enfermos de cáncer en las zonas cercanas? La “mafia de los medicamentos” entre nosotros, constituye ciertamente un delito criminal en cualquiera de sus aspectos de comercialización de productos vencidos o en la fabricación adulterada de los mismos. Una mafia que supone complicidades más allá de los laboratorios y farmacias. Pero todo eso resulta un “poroto” frente a las experiencias que continúan realizándo en todas partes las grandes empresas farmacéuticas con el pretexto de aplicar nuevas y más eficaces drogas para dolencias antiguas. He vivido personalmente la experiencia de una droga (AVE5026) supuestamente destinada a evitar las coagulaciones posteriores a las grandes cirugías, que conllevan a veces resultados fatales. Aplicada antes de mi operación de colon, cuando todo había funcionado perfectamente, sin otro elemento extraño que la aplicación de esa droga, al día siguiente de la intervención exitosa, se produjo una hemorragia total con peritonitis. La solución; una nueva cirugía de urgencia. La consecuencia inevitable: un “ano contra naturam” y un largo restablecimiento para volver a la normalidad. Ninguna de las garantías aseguradas por el  protocolo EFC6520 se cumplieron, aduciendo que no se trataba de un efecto de la droga aplicada. Patrocinador de la experiencia Sanofi-Aventis Argentina S.A. ¿Paranoia o sospecha fundada?

Domingo 8 de Enero. Festividad del bautismo de Jesús (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc 1,7-11)

Juan predicaba “después de mí vendrá el que es más poderoso que yo. Yo no soy digno siquiera de desatar las correas de sus sandalias. Yo los bautizo con agua, él los bautizará con el espíritu santo”. Jesús llegó desde Nazaret y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua vio como que los cielos se abrían y el espíritu descendía sobre él como una paloma,  mientras escuchaba una voz del cielo que decía: Eres mi hijo querido y en ti tengo puesta toda mi predilección.

Síntesis de la homilía

Juan tenía claridad sobre lo que él interpretaba como su “vocación”. Lo que Dios esperaba de él. De familia sacerdotal y, muy probablemente unido, o al menos simpatizante con la comunidad de los esenios que vivían en el desierto como actitud de protesta contra las autoridades del Templo que tergiversaban la Ley, esperaba con el pueblo que terminara la humillación de Israel y brillaran de nuevo su prestigio y su poder. El también elige el desierto. Alejado de las reglas, del templo y las costumbres ciudadanas. Y predica  la llega del reino que él supone de destrucción y violencia protagonizadas por el Dios del pueblo elegido, Israel.

Sin embargo, con su humildad y esfuerzo de seguir descubriendo lo que Dios quería de él, estaba dispuesto a sujetarse a los criterios del que vendría después, considerándose nada más que su humilde servidor.(Los sirvientes desataban las sandalias de los que llegaban, para lavarles los pies del polvo del camino.)

Jesús tenía conciencia de pertenecer a ese pueblo oprimido y deseoso de liberación. Por eso concurre como cualquier otro a bañarse en el Jordán símbolo del cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo (la tierra prometida) La conversión significa para él, un cambio absoluto y profundo de la situación penosa de opresión en que vive Israel. Cuando surge desde el agua, experimenta una conmoción interior que parece iluminar todo su futuro. Es como si de repente el espíritu de Dios, tantas veces presentado como juez implacable y castigador, quedara despojado de estas apariencias y se descubriera como espíritu de amor. Esa experiencia interior   tan fuerte, va a transformar toda su vida en una militancia de liberación y de amor.

El espíritu de Dios que bautiza (baña) con frescura de agua nueva, ha sido interpretado como una realidad misteriosa productora de efectos raros en la psicología y conducta humanas o como una comunicación del poder divino que engrandece a los que  lo monopolizan. La cosa es bastante más simple y más grave a la vez. No hay espíritu de Dios que no conduzca a la felicidad que es liberación y al amor que es comunicación llenando con el propio lugar el lugar del otro. Y esto sí,  es complicarse con la concreta militancia de Jesús de Nazaret.

Domingo 1 de Enero de 2012. Festividad de Sta. María Madre de Dios. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc 2,16-21)

Recibido el anuncio, los pastores fueron rápidamente y encontraron a María y José y al hijo acostado en un pesebre. Allí les contaron todo lo que se había dicho del niño. Y ellos lo contaban después, asombrando a la gente. María conservaba estas cosas en su corazón- Y los pastores volvieron glorificando a Dios por lo que habían visto y oído. A los ocho días, realizada la circuncisión, comenzaron a llamarlo Jesús, como el mensajero celestial les había indicado.

Síntesis de la homilía

La devoción mariana del papa Juan Pablo II, ex obispo de Cracovia en Polonia en donde se rinde gran culto a María, instituyó esta fiesta a la que Pablo VI había señalado como gran jornada de la paz mundial. Señal distintiva de los criterios personales de los dos pontífices. Uno, postconciliar, preocupado por el mundo, el otro, devoto de la iglesia, preocupado por remarcar uno de sus dogmas. Se trata del primer título atribuido a María en el Concilio de Efeso en que, merced a un razonamiento aristotélico que permite designar a Jesús con naturaleza humana pero persona divina, decretó que a María le correspondía el diploma de Madre de Dios. Extraña denominación que produce en chicos y grandes la confusión de que el origen de Dios es una creatura humana privilegiada.

No hace falta que se le de un titulo tan solemne y cuestionable a esa mujer que concibió  en su seno al que resultó enviado de Dios para la misión inigualable de devolver al hombre y a la creación su sentido original. La presentación que hace Lucas que se preocupó de reunir datos más o menos históricos sobre el origen de Jesús es muy sintética en este pasaje, y hace derivar la dignidad de María, del anuncio angélico y la respuesta de los pastores a la convocatoria de los ángeles.

Los pastores, en efecto con sus limitadas posibilidades de comunicación se convierten en los anunciadores de la presencia esperanzada del simple nacimiento de un nuevo ser humano en circunstancias muy especiales vividas por el pueblo de Israel. La figura de los esposos y padres de Jesús cobra un sentido especial porque serán ellos los que transformarán a ese niño débil y necesitado de protección en un experto en las escrituras, un interesado por la sociedad de su tiempo, un maestro con excepcional actitud de comunicación, un revolucionario de costumbres anquilosadas por el culto literal de la ley despreocupado casi absolutamente de su dimensión humanista. Todo comienzo, es una nueva oportunidad, y por eso remplazar el almanaque por uno nuevo, nos lanza hacia una aventura de nacimiento esperanzado, con la responsabilidad de aceptar nuestras capacidades y ocasiones de hacer un mundo mejor de acuerdo a la perspectiva proclamada y vivida, del Dios de Jesús.

Violencia terrorífica. Por Guillermo “Quito” Mariani

No me refiero al terrorismo internacional agrandado por Estados Unidos después del 11 de setiembre, hasta la exageración de persecuciones y venganzas inauditas y pretendidamente aleccionadoras. Cuánto haya de verdad en las acusaciones  motivantes para arrasar Irak, masacrar a Libia, invadir Afganistán y amenazar a Siria, no es fácil averiguar. Lo cierto es que la defensa frente al terrorismo internacional se convirtió en consigna repetida e impuesta hasta el cansancio. Y por una u otra causa, no ajenas al temor  de “enojar al imperio”, las leyes se fueron sucediendo en distintos países, también entre nosotros, en que desde su aprobación en 2005, sufre ya la 4ta. modificación para ampliar el campo de vigencia e intensificar la penalización. La ley aprobada para complacer al GAFI constituye una muestra de la debilidad oficial frente a las exigencias del Imperio.

Los datos que acabo de brindar sirven sólo de introducción para el tema concreto a abordar en esta reflexión,  pero sin lugar a dudas, no dejan de influir en el clima social subterráneo que se va creando con  las noticias del nacimiento y aplicación tantas veces arbitraria de estas leyes, puesto que ni  el Grupo de Acción Financiera Internacional que las promueve, se ha atrevido todavía a definir qué es jurídicamente lo que se entiende por “terrorismo internacional”.

Con una buena dosis de horror, quiero referirme ahora a la violencia terrorífica de que estamos siendo testigos en  los últimos tiempos. Secuestros, violaciones, asesinatos de niños, asaltos con muertes innecesarias. Los crímenes cuádruples de la Plata y Mendoza, con pocos días de diferencia, los asesinatos de niños como el de Candela, Tomás o Marcos, la complicidad de vecinos, parientes o hasta de integrantes de la misma familia. La culpabilidad real o supuesta de menores casi niños en varios de los episodios, todo esto ES ciertamente violencia aterrorizante.

¿De tanto somos capaces los seres humanos? ¿Puede haber un desequilibrio tal que anule todo sentimiento de compasión o de ternura? Los fusilamientos o ejecuciones como las de Mariano o Cristian Ferreyra, resultado de confrontaciones comerciales o políticas conmueven profundamente y es indignante descubrir quiénes están detrás de estas acciones. Pero la crueldad de matar lentamente con armas blancas y abundancia de sangre, o por estrangulamiento o completando una violación sexual, sin ningún reparo como no sea el de ocultar el hecho u ocultarse como autores materiales o ideológicos, parecen exceder todo límite. Estamos enfermos. Enfermos como sociedad. Enfermos porque la injusticia social con el acaparamiento de los grandes y la utilización humillante de los pequeños ha crecido desmesurada e impunemente. Enfermos porque en el mundo todas las cuestiones se resuelven con violencias y masacres ilimitadas en número y en crueldad. Enfermos porque las familias y las parejas en los hogares están tensionadas más allá de lo aguantable con el engaño de que la suerte, o el cumplimiento religioso, o el amparo de los políticos los va a salvar y experimentan defraudación constante. Reconocer la enfermedad no es curarla, pero mirar y juzgar son sentido crítico sus causas es indispensable para atenuarla. Y cada uno con cada grupo y con la sinceridad de reconocer sus deficiencias y sus posibilidades puede contribuir, antes de inculpar a otros.

La ignorancia bíblica. José María Castillo

Resulta alarmante comprobar la ignorancia de conocimientos bíblicos que tiene la gran mayoría de los que se dicen cristianos.

Esto es irritante. Porque no hay ninguna otra institución que tenga la ventaja que tiene la Iglesia para explicar cada domingo el Evangelio, los textos del Nuevo Testamento, la Palabra de Dios. Miles de iglesias, muchos más miles de misas, a las que la gente acude, dispuesta a escuchar lo que le digan.

Sin embargo, a pesar de que los curas tienen una posibilidad que nadie más tiene, ni los partidos políticos, lo que ellos enseñan en las homilías es tan pobre, tan mal enseñado, que la gran mayoría de los que asisten a misas y funciones de iglesia, ni saben lo que son propiamente los Evangelios, ni tienen una idea clara de por qué no se puede decir que el Jesús que allí aparece es el que existió, ni saben qué es la redención, ni por qué Jesús curaba a los enfermos, o qué es el Reino de Dios.

Lo repito: esto es exasperante. ¿No han tomado conciencia de este gravísimo problema? ¿Por qué no se toman las medidas pertinentes para resolverlo?

A veces pienso, o al menos sospecho, que la Iglesia le tiene miedo al Evangelio. Y sobre todo tiene miedo que la gente se entere de qué es lo que realmente dijo y enseñó Jesús. ¿Será así?

Y hasta me da por pensar que, en no pocos ambientes eclesiásticos, se tiene interés en que el público sepa más lo que dice el papa que lo que dijo Jesús. Si esto es verdad (¡Dios no lo quiera!), entonces es que la crisis de la Iglesia es más profunda de lo que imaginamos. Porque significaría que el cristianismo se está saliendo de la Iglesia.

 

 

Se nos escapa. Por Guillermo “Quito” Mariani

Se nos escapa

Entramos en la última semana del 2011. Se nos escapa el tiempo sin poder retenerlo. Explotó Navidad con estruendos y luces en la noche del 24. Explotará el 2011 al sonar las doce campanadas. Como si  la violencia de los  sonidos o el artificio de las luces penetrando el cielo eliminaran lo indeseado y abrieran nuevos caminos y sueños. Ese simbolismo se expresa también en el abrazo de los  miembros de la familia reunida alrededor de la mesa festiva, pobre o rica.  Pero la verdad es que el año se nos escapa. Aunque desgagando paulatinamente los días y meses del almanaque lo hayamos previsto desde el comienzo, mirando atrás muchos tienen la sensación de que “fue ayer nomás” que comenzamos.

Y al escapársenos el tiempo, se quedan con nosotros las huellas de las ausencias, las heridas de los sufrimientos y limitaciones físicas o psiquicas, los recuerdos de cosas esperadas y realizadas y los fracasos de expectativas y proyectos. Las palabras que nos decimos traducen mensajes importantes cada uno en el contexto interior de quien las pronuncia, bajo la forma de augurio. “Ojalá el 2012 sea mejor que el 2011!”  “por fin se acabó este maldito año con tantos problemas”  o simplemente “Feliz año nuevo!” Pocos expresan la actitud agradecida y optimista de quienes no han desperdiciado las oportunidades de la vida y las bellezas en oferta cada día desde la naturaleza que nos abarca con su energía creadora o desde la maravilla de la comunicación que hemos podido mantener, restaurar y madurar entre nosotros.

Quienes se quejan pueden legitimar su actitud  con acontecimientos graves o irreparables que hayan debido afrontar, pero en la mayoría de los casos, la queja es porque “otros” o desde muchos rumbos aparecieron condicionantes que les impidieron llevar adelante exitosamente sus proyectos.

Los que  dicen simplemente el saludo ritual “Feliz año nuevo” pueden estar afirmando que el viejo año no fue feliz, o al revés, que la esperanza vuelve a renacer y la responsabilidad personal está orientada a lograr mayor felicidad para todos.

La perspectiva de las vacaciones que para algunos constituirá un verdadero descanso para encontrarse consigo mismos y con todo lo bueno y bello que hay a su alrededor, merodea también esta noche, y colabora a que rebrote el optimismo y con él la eficacia de la lucha cotidiana por la felicidad.

Navidad, Palabra y Hombre Nuevo. Por Guillermo “Quito” Mariani

Nacer es dar la vuelta a una esquina de la vida

y afrontar la aventura y el riesgo sin medida

Nacer es aprender a ser hombre con los otros

con manos juguetonas y con llanto en los ojos.

Nacer es un proyecto preñado de horizontes

todos ellos posibles y todos seductores.

Nacer es la verdad del amor de los cuerpos

que en el calor de un vientre se convierte en misterio.


En Belén una noche nació un chico cualquiera

de ilustre descendencia pero envuelto en pobreza

Con padres como todos, con sueños y temores,

y el aceptado encargo de enseñarle a ser hombre.


Creció el niño jugando, adoleció dudando,

y afrontando carencias maduró en el trabajo

Compartiendo con todos, dolores y consuelos,

aprendió a liberarse de esclavitud y miedos.


Sintió que si quería, podía realizarlo

y gestó el horizonte de un pueblo liberado.

Dio miembros y coraje a cada mutilado

libertad y horizontes a cada dominado.


El era la palabra esperada por siglos

encerrada en la mente del cosmos infinito,

que se hizo voz humana para romper silencios

y se hizo hueso y carne para hacernos amigos.


Palabra que nos trajo con calor de caricia

el amor ignorado de la fuerza creativa.

El que fue latigazo para cada injusticia,

levantó voluntades y animó rebeldías
Contagió de esperanzas a los desamparados

y arrasó la soberbia del poder desalmado.

Se calló solamente con clavos en las manos

y el rigor de la muerte apretando sus labios.


Concebido en el seno de una familia pobre

aprendió a ser palabra aprendiendo a ser hombre.

De la noche ignorada de su primer silencio

brotó la luz que alumbra nuestro propio misterio.


Recuperó en sus fuentes nuestra misma palabra

el signo y la experiencia de dignidad humana.

Palabra  que gestada, por dentro nos construye,

y cuando se comparte nos madura y nos une.


Navidad es palabra, raíz del hombre nuevo

Navidad es palabra encerrada en silencios

para que con las nuestras la hagamos elocuencia

siguiendo sus caminos y pisando sus  huellas.


Navidad, por encima de todas las figuras

es enérgico impulso a vivir la aventura

de ser hombres a pleno: sentimiento y palabra

que construyan sin sombras el mundo del mañana.