Domingo 20 de Noviembre de 2011 – Solemnidad de Cristo Rey (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 25,31-46) 

Cuando este hijo de hombre llegue a su gloria rodeado de toda su corte, se sentará en un trono. Todas las reuniones estarán reunidas en su presencia. Separará ovejas y cabritos  colocándolos de un lado u otro. Dirá entonces a los de su derecha: “vengan al gozar del reino que les está preparado. Porque tuve hambre y me dieron de comer, sed y me dieron de beber,  de paso y me alojaron, desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, preso y me vinieron a ver” y ellos preguntarán “¿Cuándo?” Y el rey les dirá “les aseguro que lo que ustedes hicieron por los más pequeños me lo hicieron a mí.”

Luego dirá a los de la izquierda: “Aléjense de mí, malditos, porque no me socorrieron ni ayudaron cuando los necesité en mis hermanos sufrientes”

Los buenos irán entonces a la vida eterna y lo malos, al castigo.

Síntesis de la homilía

En las monarquías absolutas el juicio definitivo pertenecía al rey. El título solemne de la festividad de hoy, no tiene nada que ver con el texto evangélico. Jesucristo rey del universo. Si algún título puede deducirse es el de “Jesucristo rey de los malditos de la historia” porque hacia ellos se inclina y con ellos se identifica.

La descripción de Mateo materializa el juicio definitivo del Dios de Jesús, sobre la historia de la humanidad, en una gran cita de todas las naciones. Se tomó tan a la letra esta descripción, que muchos exégetas vivieron la inquietud de encontrar un lugar suficiente para reunir a tanta gente. Y coincidieron en el valle de Josafat, que es una construcción imaginativa, porque Josafat significa “Dios juzgará” y no hay un lugar geográficamente identificable. El juicio definitivo de Dios no necesita lugar ni multitud, se va dando en el sentido que se confiere a la vida en el andar cotidiano.

El juicio del Rey, se basa en la conducta relacional entre los seres humanos.

Sin fijarse en la observancia de determinados preceptos o leyes, sino en la identificación con el otro que llamamos, amistad, comprensión, solidaridad, igualdad, amor.

Benditos (bien dicho) del Padre son los que tratan a los demás como hermanos. Malditos (mal habido) en el sentido de rechazados, los que practican la discriminación, el egoísmo o la opresión. Así revierte la noción general de una sociedad, para la que son “malditos”  rechazados, los que padecen carencias materiales, morales o psíquicas. Ellos son los benditos que, incluso pueden convertir en benditos, a los que los asisten en sus necesidades.

La separación entre ovejas y cabritos atiende a la costumbre pastoril de proteger a los cabritos más sensibles a la intemperie que las ovejas. No es que Jesús los identifique como derechas e izquierdas para admitirlos o condenarlos, sino que practica una división que es mucho más radical que  todas las que nosotros solemos hacer de la sociedad. Los encerrados en sí mismos y los abiertos a los demás. El calificativo eterno o eterna, no es una referencia a una vida del más allá sino al éxito  o fracaso entre una vida con amor y otra con poder y opresión.

Ante  la calificación peyorativa de “vagos” para con los desocupados y favorecidos

con ayudas especiales, debiéramos repensar las visión de esta parábola del reino sobre los que son valores definitivos.

Ser político, hacer política, comprometerse en política. Por Guillermo “Quito” Mariani

A propósito de la presentación de mi último libro “Iglesia y política sin tapujos” (Argentina 2009 a 2011), me ha tocado escuchar diversos juicios e inquietudes. ¿Pueden los curas meterse en política? ¿Por qué sus juicios políticos en el libro se inclinan a la defensa del gobierno actual? ¿No es mejor dejar la política a los políticos? ¿Ud. cree que la Iglesia tiene algo que ver con la política o es que siempre debe permanecer alerta para que los gobiernos no lesionen sus intereses que son los intereses de Dios? ¿No es aplicable la instrucción de Jesús de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios?

Otros, por supuesto me han agradecido todos los esfuerzos de imparcialidad partidista y la defensa de acciones tendientes al bien común, sí como el señalamiento de opiniones o realizaciones sin ningún resultado beneficioso para la sociedad.

Pero quiero en esta ocasión responder a las preguntas que encierran objeciones.

Lo de “meterse en política” puede tener varias acepciones.

1ra) siempre nuestras acciones y opiniones, emitidas o calladas, comprometidas o indiferentes, son “políticas” es decir, hacen bien o mal, están de un lado o de otro.

2da) Todo integrante de una sociedad de cualquier nivel tiene que interesarse por descubrir,  para fomentar o rechazar soluciones, las necesidades reales y las legítimas aspiraciones personales y sociales.

3ra)las organizaciones o partidos políticos reúnen a gente que tiene idéntica o parecida visión sobre los problemas que se presentan a una sociedad concreta en momentos históricos concretos. Es absolutamente beneficiosa esta reunión y junto con eso la intervención concreta para aportar las soluciones  vislumbradas. La eficacia de ese aporte depende por lo general del logro de acceder al poder o gobierno de esa sociedad.

4ta) La visión cristiana de la realidad no importa otra cosa que descubrir desde la buena noticia, de Jesús de Nazaret, el evangelio de (que no es lo mismo  que la Iglesia, y que a pesar de sus definiciones tan claras en el proceder concreto, deben ser sometidas a crítica en cuanto a interpretaciones literales de juicios o conceptos)  descubrir “los signos de los tiempos”, el pensar y el accionar humano beneficioso para la realización y felicidad del hombre en sociedad. no es la de un partido que busca el poder, sino la de quienes se disponen a contribuir con el bien común. Lo inadmisible en un cristiano es que quiera convertir su colaboración en una exigencia religiosa, sagrada y así influir en los demás. (No hay mucha diferencia con la misión de los medios de información ¿deben intervenir en política? Sí! ¿ Deben aprovechar su influencia para no dejar pensar a los ciudadanos e imponerles una visión político partidista? No!)

De todo esto, se siguen varias respuestas. 

¿pueden los curas…? Sí, ayudando a descubrir por dónde pasan los signos de un tiempo determinado y comprometiéndose con su aprovechamiento. 

¿por qué sus juicios…? Porque para mí es evidente que se han dado realizaciones y proyectos encaminados al bien y a los requerimientos sociales más importantes.  

¿no es mejor dejar…? dadas las experiencias, con frecuencia los políticos no lo son en verdad, porque ni saben, ni se preocupan de la verdaderas necesidades sociales y son utilizados para fomentar intereses contrarios al bien común. La democracia tiene que contar con gente que pueda independizarse de las normas de los partidos que buscan el poder.

¿ud. cree que la Iglesia…? Como institución humana la Iglesia defiende intereses determinados de poder y dinero y sólo a veces es defensora de valores profundamente humanos y cristianos. Nada que ver con que sus intereses sean “intereses de Dios”.

¿no tiene entonces vigencia “dar al césar…”? No en la manera tradicional de interpretación. Porque no es que algo sea de la política y algo de Dios. Todo es de Dios y el cuidado debe ser puesto en que lo que es primero para el Dios de Jesús, que son los derechos del ser humano, deban ser respetados y defendidos.

SÍ A LA VIDA! Por Guillermo “Quito” Mariani

Aunque se cuide bastante señalarlo, la iglesia católica y sus seguidores “archifieles” por no llamarlos fanáticos, son los que presentan una posición más agresiva en contra de la despenalización del aborto. La ley que comenzó a discutirse en Diputados y fue frenada inesperadamente no pudiendo pasar a la Comisión de Familia, deberá superar otros obstáculos y posiblemente se postergue su tratamiento hasta el próximo período legislativo. No obstante, ya ese primer paso, de iniciar las deliberaciones, enfurece a quienes sostienen que de eso  no hay que hablar porque es decirle ¡ NO! A LA VIDA.

Por eso en esta segunda reflexión  voy a señalar simplemente cómo y por qué la iglesia católica oficial es cómplice de la proliferación irrefrenable de abortos.

1ro. Siempre se negó y se niega pertinazmente a una educación sexual completa y precoz. Aguer calificó la experiencia en un colegio secundario como incitación a la promiscuidad.

2do. Tradicionalmente ha demonizado el sexo, condenando en sí mismo el placer sexual a no ser que cargue con la  obligación de un hijo (los que Dios manda)

3ro. hablando por un lado, de paternidad responsable, ha condenado explícitamente durante mucho tiempo todo proceder anticonceptivo, Recién a comienzos del siglo pasado admitió la regulación por la continencia periódica  presentada como ley natural aunque es lo más artificial y antinatural puesto que decreta la falta de espontaneidad del acto sexual que tiene que ser regido por el almanaque.

4to. Olvidando absolutamente a las madres que mueren por abortos clandestinos y calificando esas muertes como castigo de su pecado

5to. Rechazando obstinadamente las investigaciones científicas que admiten casi unánimemente un período (de 14 primeros días, antes de la aparición de la cresta primitiva) en que seguramente hay una vida pero no todavía una vida humana, y la discusión vigente con argumentos muy serios, de que esto no es seguro hasta las doce semanas.

6to, Admitiendo todavía en labios y libros tradicionales que los padres engendran sólo lo corporal y el alma la infunde Dios. Nunca hubo acuerdo sobre cuándo se daba esta infusión del alma que constituiría al ser humano.

7mo. Usando para negar el bautismo de los niños, el argumento de que los padres no estén casados por iglesia. Con lo cual afirman, sin decirlo expresamente, que esos niños no son hijos de Dios, porque el bautismo es nada más que eso, la celebración de que todos somos hijos de Dios. Así los marginan de toda posibilidad  de la salvación en que dicen creer.

8vo.-Porque para usar el argumento  esgrimido de “Sí a la vida” esta iglesia carece de autoridad histórica ya que ha sido cómplice por acción o silencio, de torturas, muertes y desapariciones de los considerados culpables por la represión dictatorial y también de muchos inocentes. El “ SI A LA VIDA” en algunas oportunidades y el “NO A LA VIDA” en otras, es hipocresía.

9no. Animando la resistencia de profesionales y jueces, con la posibilidad de objeción de conciencia para cumplir con  la ley referida a la concepción por violación, la iglesia ha hecho postergar el tiempo de la expulsión  hasta que se convirtiera en eliminación de una vida humana

10mo. Provocando que los padres que descubrían a sus hijas embarazadas antes del matrimonio las expulsaran de la familia y consideraran que hubiera sido mejor que se murieran a que quedaran “deshonradas”

Muchos abortos y muertes se deben indudablemente, a estos principios y conductas severamente inculcados

¡Estoy fascinado! Por Eduardo de la Serna

¡Realmente fascinado! Escuchar hablar de “pro-vida” es algo que me subyuga y conmueve hasta lo más hondo. Es cierto que nunca pude imaginar que alguien defendiera grupos “pro-muerte”, pero gobernadores, diputados, senadores, políticos y hasta algún obispo se convocan “en defensa de la vida”. ¡Maravilloso! (aunque debo manifestar una nueva pregunta: uno de los obispos convocados fue “castrense”, y no me parece que sea la característica principal de las Fuerzas Armadas la “defensa de la vida”, ¿o sí?).

Sin embargo, mi fascinación no logra salir de cierta confusión: los defensores del peor genocidio económico que ha vivido América latina (el neoliberalismo), con desocupación, desnutrición, hambre, es decir, “muerte”, ¿son pro-vida?; los defensores del genocidio dictatorial con desapariciones, violaciones, negación de las identidades de niños, secuestros, asesinatos, y personas vivas tiradas al río o al mar, ¿son pro-vida?; los defensores de guerras como la de Irak (y tantas otras, como sostenedores de egipcios dictadores, por ejemplo), los aliados de los saqueadores de recursos y provocadores de muerte por petróleo, diamantes, ¿son pro-vida?

Quisiera tener esto claro, porque me confunden un poco estos sabios…

Y debo decir que mi confusión aumenta cuando veo que muchas veces, ¡casi siempre!, son los mismos. Los que han defendido guerras, dictaduras y modelos económicos de muerte, son los mismos, y salen a proclamar la defensa de la “vida”. ¿Qué es la vida para estos personajes? ¿De sólo nueve meses se trata “la vida”? La vida digna, con justicia, ¿no la defienden?; ¿la vida de los jubilados?, ¿los torturados?, ¿las violadas en los campos de concentración?, ¿los esclavos contemporáneos que utilizan sus amigos?; ¿los pobres que aprenderá a torturar la Policía Metropolitana?

¡Vida! ¿Estaban allí cuando se votó para que los jubilados tengan dos aumentos anuales?, ¿o que se anulara el perverso sistema de AFJP?, ¿y la Asignación Universal por Hijo?, ¿y el plan Conectar Igualdad?; ¿dónde estaban cuando se consideraron de “lesa humanidad” las violaciones de derechos humanos? ¿No es “vida” eso?

Pero cuando veo que a eso se suma una crítica al matrimonio igualitario (¿cuál sería el atentado contra “la vida” en este caso?), y la crítica a “la ideología de género”, me confunden más todavía. ¿Será que realmente estos señores y señoras (perdonen el lenguaje inclusivo, pero los que miramos desde una perspectiva de género solemos usarlo) son realmente defensores de “la vida” o son más bien defensores de una ideología que usa la vida –unos pocos meses de la vida, debemos decirlo– como excusa para sostener sistemas de muerte? Es bueno que tengan ideología; ¿quién no la tiene?, pero me permitirán que desde una irrestricta defensa de la vida, y vida digna, y de los derechos conculcados, manifieste mi más profundo de-

sagrado y rechazo a una simple cosa, quizás menor: no acepto que los que yo tengo por adalides de la muerte nos quieran hablar de “vida”, y que utilicen un lugar de la democracia –palabra que la mayoría de ellos y ellas desconoce– para levantar sus negras banderas de cruzada.

* Coordinador del Movimiento de Sacerdotes en Opción por los Pobres.

 

Fuente Pagina 12

Reflexión Domingo 13 deNoviembre de 2011 – 33 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 25,14-40)

Una parábola para los discípulos: El reino de los cielos es semejante a un hombre que al salir de viaje llamó a sus servidores para confiarle sus bienes. Le dio a uno cinco talentos, a otro dos y a otro sólo uno teniendo su capacidad. Enseguida los que habían recibido más negociaron y doblaron el capital, pero el que recibió uno solo hizo un pozo y enterró el dinero. Cuando volvió, vino  el primero y le entregó diez talentos. Y el señor le dijo ¡Muy bien, te voy a entregar mucho más. Entra a mi casa! Lo mismo sucedió con el dos. Luego vivo el que había recibido uno y le dijo “señor yo  sé que eres exigente, que recoges donde no has sembrado y cosechas donde no has esparcido, así que enterré tu talento. Aquí lo tienes. Y el hombre respondió : Servidor perezoso, si sabes que soy así ¿por qué no entregaste el dinero en préstamo para que yo lo hubiera recogido con intereses? Y ordenó: quítenle el talento y dénselo al que tiene diez porque a quien tiene se le dará y tendrá mucho más

Síntesis de la homilía

Esta es una parábola capìtalista. Todo se basa en la posesión y aumento del dinero.

Un talento equivalía a 34 kgs. de oro. Era habitual que los ricos empresarios del campo que habían adquirido muchos bienes se entregaran a viajes fastuosos, dejando encomendadas sus posesiones al personal de servicio. La interpretación de que en el reino de los cielos  hay que hacer valer las posesiones para la mayor producción y ganancia, olvida que estas fotografías de la realidad que son  las parábolas, son impactos para sacar conclusiones de los detalles principales, y  de ninguna manera justificación de conductas reales del momento, a las que ellas hacen referencia,

En ese sentido el eje de la parábola se fija en la reprensión al servidor perezoso que tiene una explicación justificante bastante satisfactoria. El insaciable y hasta injusto proceder del dueño que solamente exige e impone. Y el final es manifiestamente un acto de injusticia. Al que es menos y puede menos lo expulsan y castigan, quitándole previamente el talento confiado.

Con estos relatos se puede entender que la parábola es una semejanza con el reino de los cielos, si los “talentos” de que se habla, son los valores del reino: la verdad, la sinceridad, la generosidad de compartir, la comprensión, la indiscriminación, la fraternidad. Las circunstancias y capacidades de cada uno determinan la cantidad de riquezas de que cada cual dispone para administrar. Y la peor y más estéril de las motivaciones, es la de pensar que el Dios, testigo insobornable de nuestras acciones, es tan exigente, castigador e inclemente que más vale  la pena no comprometerse, dejar que las cosas sigan como están, resignarse a que todas las deficiencias humanas sigan arruinando las vidas de todos o de muchos.

La máxima capitalista que se fija en la acaparación y el productivismo, se transforma entonces en la preocupación por construir el reinado de Dios predicado y practicado por Jesús, del modo que cada uno tiene al alcance de sus posibilidades.

Una advertencia para estos tiempos en que el termómetro del avance o retroceso social, de la crisis o del éxito tiene la medida exclusiva de los bienes materiales. 

Cuestión de vida o muerte. Por Guillermo “Quito” Mariani

El debate ya iniciado y frenado en la cámara de diputados sobre la nueva ley del aborto, es un paso largamente esperado para remediar ese mal en aumento que son los abortos, con una cantidad de consecuencias perjudiciales para las personas, la familia y la sociedad.

Hay quienes no admiten ni siquiera proponer el debate. Para ellos el aborto es delito grave contra el hombre y contra Dios, y debe ser penalizado consecuentemente en esta vida y en la otra.

Y se plantea entonces, como publicidad para impresionar y alarmar, una falsa disyuntiva. NO AL ABORTO! SI A LA VIDA!

El NO absoluto al aborto, que consistiría en que ipso facto (por algún decreto divino de necesidad y urgencia) quedaran suprimidos todos los abortos, es imposible de lograr.

La represión, la penalización, la recomendación de abstinencia sexual, no han tenido ni tendrán éxito. El número sigue creciendo.

La disyuntiva que se presenta entonces, es:

¿Dejamos que se sigan multiplicando los abortos, siempre traumáticos para quienes lo viven y su entorno? ¿O hacemos un esfuerzo real para disminuir el número de abortos y sus consecuencias fatales? Porque en muchas oportunidades acaban  con dos vidas inocentes (la del feto y la de la madre que muere precisamente como tal).

Lo que se pretende entonces desde el sector que opina a favor de la legislación y despenalización es: disminuir las muertes de niños antes de nacer y de madres, como consecuencia de serlo.

Y para eso se propone cambiar el criterio represivo y discriminante (los ricos sí, los pobres no) mantenido hasta ahora, que no ha logrado otro efecto que multiplicar los abortos y sus secuelas trágicas. Que remedios se proponen?

1ro.- despenalizar. Quitando al aborto la condición de lo clandestino, para que la decisión de realizarlo pueda ser motivo de consulta; para que se proceda rápidamente en el caso del hijo no deseado interrumpiendo el proceso y no una vida humana; para que esté al alcance de todos acceder a métodos modernos, asépticos y gratuitos.

2do.- Legislar sobre las condiciones de máximo y mínimo que deben brindar los centros de salud, el estado y la sociedad frente a las diversas  circunstancias que inducen a este proceder, en cuánto a quiénes, cómo, cuando, impulsados por qué situaciones, con qué posibilidades de asesoramiento y propuestas de soluciones,

3ro.- Destrabar las objeciones de cualquier origen que estén impidiendo una educación sexual precoz y completa en todos los ambiente educativos sobre todo lo referido a la sexualidad y su ejercicio natural y responsable.

4to.- determinar claramente los casos especiales, más allá del tiempo acordado en la ley, ((los 14 dias cuentan con casi unanimidad científica, no así las 12 semanas)con asesoramiento de especialistas, para que pueda elegirse, entre dos vidas en peligro, la  que tenga más probabilidades de supervivencia. O para que al menos puedan disminuirse las consecuencias desfavorables de una libre y motivada elección.

 No pareciera que a esta propuesta pudiera ser objetada razonablemente desde el punto de vista ético. Sin embargo hay una agresiva condenación hasta sobre la posibilidad de debatirlo. Y detrás de eso,  está dictando entre bambalinas, la Iglesia institucional, sobre la que hablo en la reflexión siguiente.

40 años de la Teología de la Liberación. Por Benjamín Forcano

Hace  40 años  comenzaba una nueva manera de hacer teología, que ha influido notablemente en la Sociedad y en la Iglesia. Con su libro, el peruano Gustavo Gutiérrez acuñó esta nueva manera de hacer teología: Teología de la Liberación. A los 40 años, unos la dan como acabada y otros la felicitan por la tarea desarrollada y los  desafíos que plantea de cara al futuro.

Pero la Teología de la Liberación  no comenzaba en los años 70. En 1492  se produce el llamado descubrimiento de América Latina y en 1511, un fraile dominico, Montesinos,  en nombre de su comunidad y ante las autoridades de la Isla Española (hoy República Dominicana),  dijo en referencia a  los indígenas y al trato que estaban recibiendo: “¿Estos acaso no son hombres?”. Primera pregunta  de una historia de la liberación, como muy bien ha explicado el profesor Reyes Mate, en conferencia sobre este tema.

La historia de la Teología de la Liberación puede decirse que comenzó  el 11 de diciembre de  1511, hoy hace  500 años.

Sin duda, no faltaron  cristianos que, desde siempre y  desde la experiencia de su  fe, veían a la teología subordinada  a unos dictados colonizadores opresivos. Pero, su experiencia no acababa  de formularse en nuevas categorías teológicas y hacerse pública en la sociedad. A partir de los años 60, se van generando en el mundo  grandes expectativas de cambio, pero los cristianos parecían carecer de creatividad y  no incidir en este cambio con  alternativas propias  de transformación.

Es por entonces cuando Gustavo Gutiérrez lanza  un planteamiento teológico nuevo desde el contexto latinoamericano: ¿Cómo presentar a Dios en un mundo bipolar de ricos y pobres, donde por  lógica su relación es de injusticia y exclusión  y cómo, ahí, la fe es capaz de provocar  cambios radicales?  Esos cambios apuntan a que los pobres, los excluidos , los discriminados dejen de serlo, lo cual no es posible sin dar la vuelta al sistema.

Si los cristianos  tenemos como base y medida el Evangelio , encontramos en él una declaración, que suena a Manifiesto, en la parábola  del buen samaritano. En ella se tronzan  todos lo esquemas de vanas teologías  y se marca el estilo a seguir. Pregunta Jesús: – “¿Qué te parece, cuál de los tres personajes , que vieron medio muerto al hombre asaltado por los bandidos, se hicieron próximo suyo?”.

  • Pues el que tuvo compasión con él.
  • Perfecto, anda y haz tú lo mismo ( Lc 10, 30-37).

Sentir compasión  y actuar en consecuencia es previo para el que quiera hacer

TdL. Antes que una reflexión fría  y abstracta, la TdL es una vivencia , una práctica de amor , dentro de la cual brota  natural una manera nueva de hacer teología.

Obviamente la teología de la liberación no acaba en sí misma, no se detiene en dar explicaciones de lo que pasa, sino que  avanza hasta realizar prácticas  de cambio y liberación.  Explicar la realidad contradictoria existente y  dejarla como está  no es teología liberadora.  La realidad, injustamente interpretada y configurada, necesita ser cambiada para ser conformada  con el proyecto de Dios, que Jesús llamada Reino de Dios, y que se construye a base de igualdad, justicia, fraternidad  y libertad. Vivir la liberación en  cambios y prácticas liberadoras es un imperativo  para el cristiano si quiere ser fiel al plan del Dios liberador.

Para el cambio de la realidad, los cristianos tienen que contar con un análisis de esa realidad tejida  en torno al binomio riqueza / pobreza, Norte / Sur,  y que demostrará que  esa situación  no es fruto de la casualidad ni de la  voluntad de los  dioses, sino  del egoísmo y codicia de los hombres, del dominio que los más fuertes establecen  sobre los más débiles y necesitados.

Este análisis es necesario para descubrir las causas reales de la opresión y a sus sujetos responsables y evitar  el idealismo. El marxismo, no como filosofía o visión global de la realidad, sino como ciencia, puede ayudar  mucho al conocimiento de esas causas y las funestas consecuencias derivadas. Vale en cuanto su análisis se muestre verídico  en señalar la génesis  y efectos del capitalismo. Nunca los teólogos de la  liberación asumieron el marxismo como visión filosófica de la realidad ni lo utilizaron acríticamente.

Precisamente porque la  TdL apunta al cambio de lo que es opresión e injusticia, ha sido calumniosamente  atacada. Esta teología reclama para la Iglesia entera, el lugar propio que le asigna su fe desde el seguimiento de Jesús: ser pobre, vivir con los pobres y comprometerse por su liberación.

Esta recolocación de la Iglesia es peligrosa para los opresores y para una Iglesia-Poder, acostumbrada a  vivir en alianza con los poderosos. Nada se da en esta teología que no  traduzca con  fidelidad el mensaje radical de Jesús y su Evangelio. Pero, los “cuestionados” por la TdL y su dominio y “medios gigantescos” se encargaron de airear  que la TdL era  heterodoxa por su  marxistización, su apartamiento del  magisterio eclesiástico, su fomento de la guerrilla, su concepto meramente temporal de la salvación,  por reducción del Jesús histórico a un líder terreno….

Posteriormente , no pocos venían asociando la suerte del la TdL al socialismo real. La caída de éste les hizo creer que caía paralelamente la TdL. Doble engaño: porque el socialismo no se identificaba con el socialismo de Estado  y la TdL no era subordinada suya, sino que   tenía origen y base propia en el Evangelio. Como muy bien ha dicho el obispo Pedro Casaldáliga:  “La TdL no tiene como padrino a Marx sino al Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo”.

La caída del socialismo real no canonizaba la maldad intrínseca del capitalismo, sino que  incitaba más bien a profundizar en las causas de sus opresión, hoy globalizada. Como siempre, las estructuras económicas cuentan en la marcha de  la sociedad, y sin ellas no se puede entender el funcionamiento del sistema neoliberal. Pero, no son determinantes ni ahogan  la influencia de otros factores dela sociedad, el primero de todos el protagonismo de los ciudadanos. La conciencia  actual  puede revertir la visión eurocéntrica dominadora que, desde hace más de 400 años, gobierna al planeta Tierra. El hombre no es, frente a la tierra, dueño y depredador, ni puede seguir  explotándola ilimitada e insolidariamente.

Hoy, la TdL actúa en los frentes más necesitados de liberación: mujer / varón, religiones enfrentadas, indígenas acosados, pueblos secularmente sometidos, ….

El nuevo paradigma de la TdL  va más allá de todas las subordinaciones del mundo moderno, plasmadas en la sociedad y sistema capitalistas. La sociedad actual con el protagonismo de los ciudadanos –tal como aparece en el movimiento M 15 de los indignados-  está marcando  un nuevo giro frente a la relación de dominio, por siglos establecida.

Es un hecho que la TdL no parece proveer, como en años anteriores, de pensadores eminentes. Seguramente porque su savia viva y  transformadora ha circulado  por abajo, más horizontalmente,  permeando e impulsando directamente el pensamiento y la acción de “ los sin voz “.

 

Fuente: Atrio

A comenzar de nuevo. Por Guillermo “Quito” Mariani

Ya está definido el panorama. La situación de los medios, especialmente televisivos, sobrecargados de repeticiones de slogans políticos, todos con seguridades de triunfo o de lograr papel muy importante en el gobierno elegido por las urnas del 23, nos trae a todos un suspiro de alivio. La disposición legal que obliga a ceder espacios a todos los partidos políticos se vuelve psicológicamente hartante cuando pasas de un canal a otro y es imposible liberarte del discurso que ya escuchaste diez veces y repite las mismas cosas que, a fuerza de reiterar sin límites ni variantes, se espera que penetren en la inteligencia y la decisión de todos, como si se tratara de verdades.

El silencio relativo de la “veda” fue ya un alivio. Pero la veda debería abarcar toda una semana al menos, para otorgar serenidad de pensamiento personal o grupal en orden a definir el voto responsable sin ser agredido por mensajes de lo más desabridos. Hay que notar que en varios países eso que nosotros llamamos campaña electoral no puede durar más de dos o tres meses y algunos sólo 15 días. En algunos lugares en lugar de veda electoral, se habla de “jornada de reflexión”.

Así se evita este verdadero atosigamiento que causa esa publicidad que acaba por ser manejada sin ninguna creatividad, de modo que, como toda repetición monocorde, aburre en lugar de divertir y desinforma en lugar de informar.

Ahora ya está  definido el panorama. Corresponde  a cada uno ubicarse en el lugar que asignado, para cumplir con el mandato de la mayoría que se ha pronunciado claramente. Eso demanda tiempo. Tiempo para curar heridas, para reconocer errores, para elaborar un oposición racional y honesta, para curar ambiciones personales, para tomar en serio, en una palabra, la responsabilidad social que las urnas han señalado a cada uno.

Pero ya ha comenzado la campaña hecha de seguridades de futuros triunfos, advertencia de peligros para la democracia, promesas renovadoras y de honestidad absoluta, para el 2015.

Lo racional, una vez cumplido el acto central de la democracia representativa, sería recuperar la tranquilidad. Mostrar que en consonancia o en disonancia con los elegidos cada uno y cada sector está dispuesto a trabajar por el bien común.

Convencerse de que el modo legítimo y democrático de reunir votos es el trabajo que cada partido hace en bien de la comunidad en todo el plazo mediante entre una y otra elección. Cuatro años son mucho tiempo y hay mucho para planear, además de corregir, criticar negativamente o mejorar las realizaciones y proyectos del gobierno, tanto en los ámbitos provinciales como en el nacional.

El gobierno nacional no reconoce haber propuesto de ninguna manera una reforma constitucional tendiente a posibilitar una rerelección de Cristina. Y sin embargo una de las críticas más  mordaces de algunos opositores se basa en esa afirmación inventada para rechazarla. Lo que sí constituye una responsabilidad del  kirchnerismo en general, es la visualización de personas con las cualidades y la claridad del proyecto oficial para reemplazar al actual equipo en el 2015.

Lo demás, si se continúa el estilo que caracterizó las actuales campañas, deberá reducirse a juntar mucho dinero para volcarlo en la publicidad abundante y conflictiva, que, indudablemente, recoge algunos frutos. Pero eso no es democracia.

Una presencia, dos realidades. Por Guillermo “Quito” Mariani

Los “indignados” están por todas partes. Llenando los espacios  de la Puerta  del Sol y también negándose a terminar con la toma de la catedral de San  Pablo en Londres, pasando por más de 700 capitales y ciudades importantes, abarcadas por este fenómeno de las protestas juveniles, contra la alteración impune de los valores más importantes de la sociedad, que tiene como responsables a los banqueros y políticos del sistema.

A nuestro lado, en la nación hermana, los universitarios y secundarios acompañados por gran parte del pueblo y con la bandera de “la educación para todos” no cesan en sus movilizaciones. Están hiriendo el talón de Aquiles del capitalismo liberal que, para imponerse globalmente, ha debido recurrir a todos los medios, como la represión y las dictaduras  de derecha,  tratando de impedir que la gente “piense” con libertad y acierto. Porque la racionalidad es su peor enemigo.

Se multiplican las reuniones y las consultas a nivel internacional para ayudarse a solucionar este tembladeral, originado no sólo por la descomunal crisis financiera sino porque esa circunstancia ha destapado, sin ninguna delicadeza, las falencias del capitalismo y su manera progresiva y agresiva de imponerse en el mundo.

Es indudable que los recursos para desvirtuar los valores realmente democráticos, han sido variadísimos y eficaces. Ningún reparo en arrasar culturas, aludiendo a terrorismos como en el caso de Irak, ni a inventar conspiraciones como en el de Irán, ni mucho menos en la apariencia cruel de restablecer “su” democracia como en Libia, matando impunemente a civiles de todas las edades y asesinando e un líder carismático como Kadhafi, con ensañamiento que infunda temor a quienes pretendan en el futuro negarse a la entrega de sus tierras, su petróleo y su oro. Quieren, indudablemente, dar un aviso atemorizante. Y ojalá que no sea también un anuncio de los planes que se alimentan para más adelante, con respecto a las riquezas naturales de los países más cercanos, en los que ya tienen establecidas sus bases, que aparentan ayudar a la explotación de las riquezas locales, cuando la verdad es que las roban, con la complicidad de muchos de los de adentro.

Pero los ya millones de jóvenes que llenan las calles de los países más poderosos

y sus reclamos irrefutables no les  dejarán reposar los oídos, ni los bolsillos.

Y aquí, ya no al lado, sino entre nosotros, como una continuidad, pero por otro camino, la avalancha optimista de una juventud no de indignados sino de entusiasta aprobación de un proyecto nacional, que a pesar de imperfecciones y lentitud, inevitables por las fuertes resistencias, va avanzando con soluciones, admiradas incluso por muchos  países y organismos internacionales.

Una juventud que, con toda la fuerza que puede tener la indignación frente a lo que se descubre como injusticia social excluyente, se entusiasma, grita y baila aclamando los logros y las esperanzas puestas en el futuro para un proyecto en el que ya se han dado pasos gigantescos, hacia la justicia, la inclusión igualitaria y la restauración parcial de los derechos de los más pobres. Es la particularidad actual de la juventud argentina.

Promesas, descrédito, maniobras engañosas de los medios y las corporaciones, no han sido suficientes para detener la fuerza arrolladora de esta generación que ya aprendió a descubrir el engaño y la mentira de las promesas y las críticas desestabilizantes y a creer en las realizaciones paulatinas y concretas de los grandes objetivos del bien común.