Reflexión – Domingo 28 de Agosto de 2011. 22 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mt. 16,21-27) 

Jesús comienza a hablar de su llegada a Jerusalén y sus sufrimientos hasta la muerte. Pedro lo llama aparte y lo reprende. Dios no lo permita, eso no sucederá. Pero Jesús le dice “Ponte detrás de mí, Satanás porque tus pensamientos no son de Dios sino de los hombres” El que quiera seguirme debe renunciar a sí mismo y cargar con su cruz para seguirme. El que quiera salvar su vida la perderá y el que la pierda por mí la encontrará. ¿de qué sirve ganar todo el mundo si el hombre pierde su vida? ¿y qué puede dar el hombre a cambio de su propia vida? El Hijo del hombre vendrá en la gloria del Padre rodeado de sus mensajeros y entonces a cada uno le distribuirá lo que le corresponde.

Síntesis de la homilía

Introducción exegética: Lo que dijeron los discípulos, y que Pedro se atrevió a completar respondía a las expectativas populares. Pedro no hace otra cosa que afirmar fuertemente esas expectativas. Una gesta liberadora. Es notable que Mateo que es calificado como el evangelista de la iglesia, mencione este desliz de Pedro y le aplique una corrección tan severa de Jesús. Hay entonces una intención expresa de señalar en la firmeza de la roca, las debilidades reales del ser humano. La indicación-orden de colocarse detrás, es muy clara. Con todo lo que puede significar  su papel como fundamento del reino, el único absoluto es Jesús siguiendo la voluntad del Padre, y hay que ir detrás suyo. Jesús se equivoca inicialmente al señalar a Pedro como lleno del espíritu del Padre.

Reflexión

Hay una especie se transmisión de poder (así lo ha interpretado una tradición eclesiástica) en la denominación de Pedro como roca y fundamento de la convocatoria de Jesús. La deficiencia de Pedro que hace notar Mateo es la que nosotros mismos advertimos muchas veces cuando el que considera digno de ser de algún modo superior a o de los demás (poder) está muy cerca del peligro del autoritarismo. El que afecta a la Iglesia cuando toma decisiones creyéndose Dios.

Pedro es judío y tiene profundamente metida la idea de un mesías temporal, de un caudillo político, e interpreta así el decir y pensar de la gente. Para él, mesías o hijo de Dios no significan otra cosa que “enviado para liberarnos del yugo que sufrimos como pueblo elegido” Y ése es el motivo más hondo por el que acompañan a Jesús y lo abandonarán en momentos cruciales. El mismo fenómeno de tanta gente que impulsada por la misma equivocación de Pedro presenta un reino de Dios como medio de lograr ventajas personales y éxitos regalados y entra en cumplimiento exacto de todas las reglas esperando así recibir el premio discípulo. Las promesas que se hacen a los santos para obtener favores generan muchas veces este critianismo o mejor catolicismo interesado en el reinado temporal. Por eso, finalmente concluyen en decepción.

Cuando Jesús habla de la importancia de la vida por encima de todos lo que puede ser la obtención de ventajas materiales, se está refiriendo al sentido de la vida encajada en el reino de Dios, lo que agrada y quiere el Padre y no el menosprecio de la vida.

Esto se da cuando se vive para tener y no se utiliza lo disponible  para vivir.

EVENTO: Charlas de La Cripta con Mariano Saravia. Viernes 26 de Agosto del 2011

 

Charlas de la Cripta en Centro Educativo SABERES

Presenta a

 

MARIANO SARAVIA

 

Lic. Comunicación Social, UNC,  Mgter. en Relac. Internacionales UNC, Periodista S.R.T., Radio Nacional Cba, Revista XXIII,  Autor de los libros “Embanderados”, “Fiestas Populares de Córdoba”, “Honduras Hoy”,  “La sombra azul”, “Naciones Secuestradas”, etc.

 

HOY EN SUDAMERICA

 

Los cambios políticos profundos

 

y la reacción neogolpista

 

Con la introducción a cargo de Pb. Víctor S. Acha

 

Viernes 26 Agosto de 20.30 a 22.30 hs

 

Centro Educativo SABERES – Ricardo Rojas 6759 – 2º Piso of 4-

 

Bº Argüello – Córdoba-  frente CPC – arriba oficinas EPEC

 

Colectivos líneas N y T- Empresas Fono Bus, Inter Córdoba, Sarmiento

 

 

charlasenlacripta@gmail.com

 

 

 

Agradecemos la desinteresada colaboración de:

Imprenta Centro de Copiado Mariela
Av. Núñez 3832. Tel  482 2600

 

Recuerdo, memoria e historia. Por Guillermo “Quito” Mariani

Cuando la historia se convierte en recuerdo, deja de ser historia, quehacer y creación cotidiana. No es lo mismo por eso, recordar que conmemorar. El recuerdo es emoción (cor), la memoria es mental (memo). La memoria incluye un compromiso. El recuerdo es casi únicamente una satisfacción personal.

Se acostumbra, en empresas con muchas reparticiones, recurrir a los “memos” para que se cumplan las actividades programadas. Pizarrones, avisadores o simples papeles sirven para adquirir seguridad de que las tareas van a realizarse. Eso es memoria. La que compromete a cumplir.

La hermosa conmemoración de hoy nos coloca ante la figura del gran prócer José de san Martín. La simpatía y el cariño han convertido en leyenda muchos relatos de su vida, con riqueza ejemplificadora. Quizás,  acordarnos de colocar la escarapela nacional en nuestras solapas, resulte un gran homenaje de admiración y agradecimiento a su gesta.

La figura central en nuestra historia, no es sin embargo, la de un San Martín conduciendo sus tropas de gauchos a través de la Cordillera con las dificultades que parecían  insalvables en aquellos tiempos, con la abnegación, la prudencia y la valentía que supo contagiar a sus soldados. El bronce lo ha inmortalizado señalando más arriba de las montañas. Porque su gran realización fue  contagiar de libertad a los países conquistados y absorbidos por la fuerza de las culturas europeas. Es libertador de América, aunque su actitud en Guayaquil prefiriera confiar ese título y los resultados finales de la empresa acometida por ambos, a Simón Bolívar. Las consignas bolivarianas son también las sanmartinianas. Y las estamos viviendo no como recuerdo o investigación de condicionamientos o limitaciones individuales sino como memoria liberadora. Esa memoria que del recuerdo pasa a la acción. Esa memoria que para nosotros, en la actual situación de hermandad e independencia latinoamericana, es la que vuelve a colocarnos en el clima los grandes ideales de los máximos próceres.  Conquistas logradas con apoyo común, han llegado a  romper cadenas del colonialismo político y económico. Ellas están iluminando con el mismo resplandor que marcó el camino de nuestros próceres, la restauración de la unión latinoamericana. Esa unión que se ha convertido en el único modo de defendernos de la voracidad de la globalización capitalista, que actualmente se va desinflando con los intentos de salvar la economía,  aunque sea denigrando  al hombre y al ciudadano.

La cordillera de los Andes es el gran brazo unificador y como sostén de la América Latina.  Ojalá el otro, crezca también, con las políticas y decisiones concertadas por los pueblos del sur, para completar así un abrazo liberador.

 

La misma otra Iglesia. La Iglesia de Angelelli no es la de Benedicto XVI. Por Nicolas Alessio

No siempre encontramos las palabras adecuadas para nuevas realidades que se configuran de manera compleja. Recuerdo aquella expresión “las dos Iglesias”, rechazada por los obsecuentes a Roma y también por algunos pensadores cristianos críticos que también entendían que “Iglesia hay una sola” y que, básicamente, si algo debe cambiar, deberá cambiar “desde adentro”, el adentro de la única Iglesia.
En realidad siempre entendimos que decir “dos Iglesias” no refería a definiciones ontológicas, metafísicas, abstractas. Era obvio que todos y todas somos una misma Iglesia en un sentido, pero, en otro sentido, igualmente válido, las Iglesias son más de dos. En tiempos conflictivos, graves, era necesario hablar de “dos” porque de esa manera se marcaban las diferencias, que por otro lado eran y siguen siendo notables: ¿qué tiene que ver la Iglesia que amaba Angelelli con la Iglesia que defiende a Von Wernich? La diferencia es tanta que vale la pena hablar de “dos”, aunque mas no sea como un recurso literario.

En tiempos donde la pluralidad-diversidad, no ya de comunidades-iglesias, si no de religiones y de “lo religioso” tienen una legitimidad absoluta, como lugar ganado en la reflexión teológica, histórica y sociológica, casi que suena extraña la pretensión de “una sola” Iglesia, como la única auténtica, válida y genuina.

Recordamos aquella expresión “la tunica rasgada” de Giulio Gilardi, que en 1991 nos planteaba la identidad cristiana tironeada por “liberación o restauración”. La división entre “una” y “otra” lleva un corte imposible de remendar. O mucho antes cuando Leonardo Boff escribe “Eclesiogénesis”, y plantea que las comunidades de base “reiventan” la Iglesia (1976). O aquella otra del “cisma silencioso”, cientos de miles de cristianos que se sienten “otra” Iglesia. Y podríamos seguir poniendo ejemplos.

Hoy, desde los estudios bíblicos e históricos se ha asumido con total claridad que al principio fue la pluralidad de iglesias, unidas en una misma fe, un mismo bautismo, un mismo Señor, pero muchas, variadas y diversas. Sólo con el paso del tiempo, la tensión natural entre “unidad” y “diversidad” se fue resolviendo a favor del centralismo y unicismo romano. Pero no nos vamos ahora a detener en este recorrido histórico.

Hoy nadie seriamente pone en duda los intentos neo restauracionistas de Benedicto XVI, lo que obliga al movimiento de seguidores de Jesús, plantearse con toda claridad hasta donde vale la pena continuar siendo parte de la estructura institucional romana vaticana.  Creemos que la primera pregunta simple y contundente que nos hacemos es ¿se puede vivir plenamente el seguimiento de Jesús sin pedir “permisos” al Vaticano? ¿Qué vínculos serían estrictamente necesarios con la Iglesia Vaticana para vivir plenamente el cristianismo? Las preguntas tienen cierta cordura en el seno del “catolicismo”, las Iglesias surgidas de la Reforma tienen resuelto el tema desde sus orígenes. Los católicos debemos avanzar y reconocer, también, que la estructuración en instituciones, códigos, reglamentos, documentos, oficinas y todo el aparato burocrático vaticano son absolutamente prescindibles. Son cáscara.  La configuración histórica, romana y vaticana, es solo eso, una configuración dependiente de circunstancias coyunturales, que lamentablemente, fueron  sacralizadas, absolutizadas y dogmatizadas.
Dice Comblin con la audacia y la certeza lo que caracteriza que “Quien inventó esta Iglesia universal fue el emperador Constantino. Él reunió a todos los obispos que había en el mundo con viajes pagados por él, alimentación pagada también por él y toda la organización del concilio fue dirigida por el emperador y los delegados del emperador. Esto constituye un precedente histórico. Hasta hoy no estamos libres de eso: que la Iglesia universal como institución haya nacido por el emperador. Después en la historia occidental cayó el emperador romano y allí progresivamente el papa logró llegar a la función imperial.” (ver en José Comblin, 24 de octubre de 2010 Enrique A. Orellana F. Conferencia realizada en Universidad Centroamericana Josè Simeòn Cañas. UCA. Extraída de exposición versión en audio 18 de Marzo de 2010. San Salvador.)
Angelelli fue un hombre del Concilio Vaticano II. En su horizonte renovador, arraigado en las tierras latinoamericanas,  puso el acento en el compromiso de esta Iglesia Conciliar con los empobrecidos y con su liberación. Sentía que la Iglesia debía y podía retomar el rumbo del Evangelio. Angelelli conoció los esfuerzos de Pablo VI en este sentido y los logros de la pastoral liberadora, popular en el Tercer Mundo. Sus observaciones críticas a la Iglesia iban en este sentido pero no dejaba de ser un intento por renovar “la Iglesia” en sus vínculos con el mundo, las ciencias, la humanidad. Era profundamente eclesial, profundamente conciliar. Un Obispo que entendió, exigió y vivió el cambio que el Vaticano II pedía a la Iglesia: apertura dialogal para con el universo de las realidades temporales. Una Iglesia que necesitaba aggionarse, renovarse. La crítica a la Iglesia es en torno a sus actitudes ante el mundo, actitudes de distancia, superioridad, lejanía pero no hay en Angelelli una crítica radicalizada, diríamos a la Iglesia en sí misma, en su pretensión de una y  única.

Angelelli no conoció ni a Juan Pablo II ni a Benedicto XVI. Si hubiera padecido sus pontificados,  hoy sería un crítico radical de “la” Iglesia. Creo que haría suyas las palabras de un sabio y anciano Obispo “La situación actual es malsana y destructora para los individuos y la Iglesia. El Vaticano es la última monarquía absoluta de Europa. La Iglesia debe aceptar la democracia a todos los niveles. Se debe cambiar de modelo porque el actual no es evangélico.”  Monseñor Jacques Gaillot, obispo de Partenia. (ver en http://www.somosiglesiaandalucia.net/spip/spip.php?article1905, Jueves 27 de
enero de 2011) No lo pudo ser y no lo pudo decir porque lo asesinaron un 4 de Agosto de 1976.

Hoy,  siguiendo las pistas del profeta Angelellli, sus siembras, intuiciones, anhelos, perspectivas debemos desarrollar estos lineamientos. Tenemos el desafío de releer su vida, sus textos, sus gestos y darle continuidad, una continuidad que no es repetición nostálgica. Uno de de los aspectos de este desarrollo tiene que ver con lo eclesial. Entiendo, que por fidelidad a Angelelli, debemos incorporar una crítica más sustancial a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Sobre todo  a partir de nuevas perspectivas epistemológicas que han radicalizado las señales renovadoras del Concilio Vaticano II.  En este sentido podemos señalar, la crítica al poder y su estrategia de silenciamiento, la crítica al patriarcado y sus estrategias de dominación, la crítica a las religiones y sus estrategias proselitistas. Si hoy viviera, seguramente sus exigencias a la Iglesia hubieran llegado a esos puntos críticos, porque en su manera de vivir y morir,  estos caminos están incipientes pero nítidos. Y no por “eclesiocentrismo”, si no por entender que si la Iglesia no es “la Iglesia de los pobres”, como exigió Juan XXIII, en tiempos previos al Concilio Vaticano II, termina siendo “la Iglesia contra los pobres”.

El desafío esta pendiente, porque la Iglesia de Angelelli, es incompatible con la de Benedicto XVI. Y la Iglesia de Benedicto XVI no le hace bien a los empobrecidos e injusticiados de nuestra humanidad.

Pbro. Nicolas Alessio, 4 Agosto 2011

Reflexión – Domingo 21 de Agosto de 2011. 21 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema:  (Mt.16,13-20)

En Cesarea de Filipo Jesús pregunta a los discípulos qué dice de él la gente. Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías y otros, jeremías o alguno de los profetas. Entonces les pregunta: Y ustedes quién dicen que soy? Pedro adelantándose le  dice “tú eres el mesías el hijo del Dios vivo” Jesús lo felicita diciéndole que lo que acaba de decir no es desde su personalidad humana sino sugerido por el Padre del Cielo. Y yo te digo que tú eres piedra y sobre ella construiré mi iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino y lo que ates o desates en la tierra quedará atado o desatado en el cielo. Después mandó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el mesías.

Síntesis de la homilía

Datos exegéticos Cesarea es la ciudad en que Herodes el Grande hizo construir un templo en homenaje de Augusto. Filipos un hijo,   cambió el nombre original de la ciudad por el de Cesarea. El detalle geográfico suministrado por Mateo parece indicar la naturaleza de esa iglesia, comunidad de convocados o convocatoria de creyentes, que con sus características expresaba una conciliación entre Israel, Grecia y Roma(judaísmo, helenismo e imperio romano) La iglesia de los primeros siglos tiene en realidad las características de la Sinagoga, de la comunidad griega y de la legalidad romana. Las respuestas de los discípulos, fuente informativa para Jesús, aluden al pensamiento de Herodes temeroso de que Jesús fuera Juan reencarnado, y a la esperanza mesiánica de la vuelta de Elías para anunciar al mesías liberador de Israel, así como también a la característica de Jeremías y otros profetas perseguidos y sufrientes. Por encima de todo esto, Mateo se preocupa de exaltar la figura de Pedro que con lucidez excepcional afirma una especie de síntesis de todo el informe. “Eres el mesías, el hijo de Dios vivo” que significa una relación más íntima con el Padre que la de todos los buenos o justos, señalados también como hijos de Dios. La felicitación de Jesús trae consigo la designación de Pedro, como  piedra fundamento, para el reino que él desea construir y deberá luchar hasta vencer la fuerza del mal. El párrafo final constituye una advertencia

de la responsabilidad de Pedro en el atar con reglas justas, desatando de todas las esclavitudes, de modo que el reino de liberación vaya creciendo.

Reflexión

En el ambiente judío Jesús opta por una conciliación en lugar de un enfrentamiento parecido al de Juan el Bautista. Sin dejar de marcar las diferencias con el judaísmo cerrado, no deja de utilizar  sus principios y organización. Y al pesar del rechazo de la sujeción imperial y cultural representados por Grecia y Roma con sus ejércitos, no cierra las puertas a quienes proviniendo de esa mentalidad, se adaptan a la universalidad de su mensaje.

La diversidad y polémicas religiosas que han causado en nuestro mundo tantos enfrentamientos y guerras, no son expresión de ese mensaje verdaderamente ecuménico, católico y universal de Jesús de Nazaret. Ser hijos de Dios no sólo por título sino por vivir su espìritu, significa también hoy una apertura hacia todos los valores de personas y comunidades que pueden y quieren colaborar con los valores del reino iniciado y proclamado por Jesús.

Pedagogía del lapidado. Raul Zaffaroni

El jurista inauguró un ciclo de clases este jueves desde la peculiar posición de ser un “observador participante”. Este texto permite apreciar el fuerte y complejo análisis de la situación que vivió, que incluye la distinción entre “linchamiento y lapidación” y una muy humana apreciación de las motivaciones y miserias de sus organizadores.

Por Raúl Zaffaroni
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Han llegado a mi conocimiento interpretaciones del hecho que me afecta vinculándolo con conflictos a los que soy por completo ajeno. En principio, a mi juicio no tiene esto nada que ver con cruces que puedan tener otros poderes del Estado con diferentes grupos empresariales o de medios ni con otros intereses. Las interpretaciones en ese sentido las respeto, pero corren por cuenta de quien las hace y no son la mía. Tampoco tienen nada que ver con este hecho personas a las que se pretendió vincular, como candidatos, dirigentes políticos y altas personalidades de la Iglesia. Todos ellos me merecen el mayor de los respetos que, por otra parte, es el mismo que he puesto de manifiesto en toda ocasión. Nos hallamos en una etapa electoral que, codazo más o menos, quienes recordamos tiempos oscuros, la vivenciamos como una fiesta de la democracia. En modo alguno debe permitirse que se mezcle con esto.

Aunque no sea sencillo, debemos calmarnos y observar con alguna distancia los hechos. Las difamaciones pasan, unos pocos las creen, otros pocos simulan que las creen, los más las repudian; las elecciones también pasan, unos las ganan y están felices, otros las pierden y quedan tristes, pero debemos todos juntos mantener las condiciones para que siempre vengan nuevas elecciones.

Para no confundir los hechos con el marco, prefiero elegir como tema para esta clase inaugural un análisis detallado del hecho en el marco de lo que en varias publicaciones vengo denominando criminología mediática.

– Observador participante. Las circunstancias han querido que me halle en la curiosa situación de un observador participante, cuyo rol es el de objeto de una tentativa fallida de construcción mediática de la realidad (en el sentido de Berger y Luckmann). No es posible asumir la función de observador participante sin estar involucrado en el hecho investigado, pero el éxito del método depende de la distancia que logre poner el observador a la hora de extraer las consecuencias.

– Caracterización del hecho. Estimo que el hecho puede caracterizarse como lapidación mediática. Sé que no faltan quienes prefieren linchamiento mediático, pero existe una diferencia sustancial, señalada por René Girard: en el linchamiento se toca materialmente a la víctima; en la lapidación se la persigue arrojando piedras hasta que ésta sucumbe o se precipita al vacío; los ejecutores son anónimos, nadie se atribuye el resultado y nadie se contamina físicamente con la víctima. En lo mediático, evitar la contaminación física es una coartada importante (¡Se mató solo! ¡Nadie lo tocó!). La lapidación responde al llamado de un empresario moral en el sentido de Bronislaw Malinowski, es decir, de alguien que llama la atención sobre un hecho e invita a arrojar piedras. Pero las motivaciones del empresario moral no necesariamente son las mismas de quienes se van sumando a la tarea lapidaria.

– Motivaciones. En este caso los lapidadores actúan con muy diferentes motivaciones. Veamos:

1

Una ONG en busca de promoción para desplazar a posibles competidoras.

2

Sectores minoritarios de seguridad afectados ávidos de venganza (y de advertir a otros) porque el lapidado promovió el secuestro de 4.000.000 de dosis de paco y el procesamiento de más de 100 personas.

3

Sectores de burócratas internacionales o de sus subordinados o lacayos locales, preocupados por lo que el lapidado discurre acerca del crimen organizado y en especial respecto del lavado de dinero. Tienen alcance internacional y se han ocupado de difundir el hecho.

4

Sectores vinculados a intereses locales a los que resulta molesta la actual composición del máximo tribunal y su prestigio nacional e internacional.

5

Sectores de los medios que difunden el discurso vindicativo y empujan hacia el Estado gendarme, molestos porque se les analizan y ponen de manifiesto sus técnicas y sus artimañas generadoras de pánico moral.

6

Personas con escaso éxito político –algunas sólo viven de la política y de la denuncia gratuita– a las que el hecho puede brindar un escenario que sus dotes no les ofrecen (Somos los únicos limpios, todos los demás son sucios).

7

Profesionales que ven afectados sus intereses por las sentencias del tribunal, sobre el cual no pueden ejercer poder.

8

Profesionales que ambicionan ocupar un día el lugar del lapidado y envidian su prestigio y conocimiento (¿Por qué él, si yo soy más?).

9

Empleados de empresas amarillistas que procuran obtener la noticia del año y ser premiados con algún emolumento complementario.

10

Personas vinculadas a la dictadura militar o a sus simpatizantes.

11

Quienes suponen que a través del lapidado pueden erosionar a otras instituciones o personas.

12

Personas ideológicamente enfrentadas (aunque este subgrupo por lo general es reducido, porque siempre quien tiene una ideología tiene también una cosmovisión y esto impone algunos límites éticos).

La lista de lapidadores puede extenderse, pues el enunciado anterior no es exhaustivo, aunque es suficientemente demostrativo de la pluralidad de motivaciones. Lo importante es destacar que sin un empresario moral no hay lapidación, pero que tampoco la hay si no existe una cantidad de personas dispuestas a escuchar su llamado y a lapidar, aunque sus motivaciones sean por completo diferentes.

– Perfil del agredido. El segundo elemento a tener en cuenta es el perfil del agredido. Ante todo debe elegirse a alguien al que se considera capaz de quebrarse o incapaz de resistir las pedradas. Cabe presumir que el perfil de quien por lo general tiende a resolver o minimizar conflictos lo hace porque es vulnerable. El lapidado piensa que la víctima tiene puntos débiles en su vida por los que puede entrar su ponzoña y, como no los conoce, proyecta sobre la víctima su propia inmoralidad como deducción. El apedreador arroja las piedras sin estar seguro de dar en el blanco y, con la esperanza de hallar alguna falla en la víctima, presume que ésta –al igual que él– sufre la misma carencia de escrúpulos y valores, por lo que puede equivocarse fácilmente.

Cuanto más inmoral es el apedreador, mayor es la inmoralidad que proyecta sobre la víctima, al imaginarla parecida a él. El lapidador imagina una combinación de morbosidad y ambición desmedida de poder y dinero. Aunque el lapidador no dé en el blanco sigue insistiendo sobre la víctima con la esperanza de golpear mejor, pero tampoco sabe muy bien si lo conseguirá, en especial cuando a la víctima no se le encuentran fallas reales escandalosas. El perfil respetable, conservador y solemne del agredido favorece los golpes del lapidador, pues puede más fácilmente tildar a la víctima de hipócrita, pero es mucho más difícil golpear a una víctima cuando ésta tiene perfil transgresor, como en este caso.

– Instrumento. El principal instrumento de lapidación es la prensa amarilla, que es una patología de la comunicación que por regla general tiene un público cautivo cercano al de la clientela de la pornografía. Esta empresa no conoce ningún límite ético. Si bien en la ética periodística existen muchas zonas grises, la empresa amarilla no reconoce ni siquiera los principios más elementalísimos de la ética, los viola todos. Si no hiciese esto carecería de capacidad de lesión al proyectar su propia inmoralidad sobre el lapidado.

Es interesante observar que la prensa amarilla se vale de un proletariado de jóvenes que cumplen las tareas menores y más desagradables, necesitados de su salario –que debe ser miserable– y que mientras arrojan piedras sobre el lapidado le piden disculpas porque están trabajando y hasta le envían mensajes más o menos anónimos de adhesión disculpándose por no aparecer públicamente en su defensa. Algo análogo suele suceder con algunos de quienes practican personalmente la tortura.

La inmoralidad de la prensa amarilla causa a estos jóvenes serios problemas de conciencia. Las consecuencias últimas de esta degradación del proletariado del amarillismo en la personalidad de los explotados no son menores, considerando que se trata de personas muy jóvenes y que conservan restos de dignidad y valores.

– Mecánica de la agresión. La mecánica de la lapidación mediática asumió en el caso una forma bastante compleja. Se abrió con la difusión de mails hackeados, adulterados e inventados, publicados en un sitio cuya dirección electrónica fue difundida por la prensa no amarilla. Primera tentativa de lesión a la autoestima de la víctima.

Previamente, la víctima fue sometida a un estudio completo a efectos de obtener información que pudiera ser material de extorsión. El resultado de esta investigación fue alertar al banco extranjero del que la víctima era cliente desde hacía veinticinco años y éste decidió cerrarle su cuenta en razón de ser una persona políticamente expuesta. (Cabe observar que si la víctima hubiese operado con un testaferro la cuenta no hubiese sido cerrada, lo que indica que algo anda mal en el mundo y no sólo en lo local.) El banco adoptó una actitud francamente discriminatoria con un cliente antiguo y con una cuenta cuyo movimiento era ínfimo y transparente. Se comunicó con el cliente y le informó poco menos que no quería problemas con un sudaca con un depósito despreciable. Segunda lesión a la autoestima de la víctima.

Sucesivos recados telefónicos eran dejados todos los días avisando lo que se publicaría en la prensa amarilla al día siguiente. Los llamados eran insistentes, reiterados varias veces al día, dejados en el contestador, remitidos a la cuenta de mail. El objetivo era mantener al hostigado en permanente estado de zozobra y alteración del sueño, induciendo una fijación persecutoria. Esto hubiese sido muy grave en caso de personalidad paranoide. También se buscaba que éste se preguntase permanentemente si había hecho algo errado. Frente a una personalidad culpógena esto podría acarrear una grave depresión e inducir errores de conducta. No fue el caso de la víctima de este hecho, que no tiene personalidad paranoide ni mucho menos culpógena, como máximo quizás un poco esquizoide.

Esos estados se potencian a través de los mismos métodos aplicados a todo el equipo de colaboradores, hostigados a distintas horas del día y de la noche. El objetivo fue desestabilizar a éstos, cada uno de los cuales tiene sus propias características conforme a las cuales reacciona y, en su afán por contener el avance del hostigamiento, desconciertan al hostigado, que se ve obligada a contenerlos. A ese efecto la prensa amarilla se agenció los teléfonos celulares de todo el equipo mediante procedimientos que no se conocen, pero no cabe descartar su carácter corrupto.

Paralelamente se procedió a instalar una guardia de fotógrafos en la puerta del domicilio particular del hostigado y a fotografiarlo cuando entraba y salía de la casa y a seguirlo cuando caminaba por la calle, como también a todas las personas que entraban y salían, a interrogarlas, a mostrar las fotos a los vecinos para que identificasen a cada uno, a fotografiarlo en el acto electoral, a interrogar al personal de servicio. Esto buscaba producir en la vida hogareña del hostigado el mismo efecto reproductor que con sus colaboradores, en forma tal de impedirle eludir la tensión y la zozobra en ningún momento del día ni de la noche.

Entre los hechos extraños que tuvieron lugar en forma contemporánea al hostigamiento se produjo la visita de una mujer, que intentaba entrar al domicilio del hostigado, con el pretexto de ejercer la prostitución y ofrecerse para armar una coartada. Si bien puede ser una coincidencia provocada por una persona desequilibrada, no cabe descartar otras hipótesis.

Con todo esto se busca que el hostigado esté fijado en el hecho en forma permanente, lograr que no piense en otra cosa, impedirle la distancia del hecho y la consiguiente reflexión y hasta el descanso. Si esto no doblega psicológicamente al hostigado, éste debe cargar con la pesada tarea de alertar constantemente a los colaboradores, convivientes, personal de servicio, vecinos, etcétera.

Uno de los objetivos del hostigamiento era individualizar al apoderado de la víctima, proyectando sobre ésta la propia inmoralidad en la idea de que esa persona era un testaferro encargado de sus negocios sucios. En realidad la desilusión debe haber sido absoluta. No dudo de que hayan acudido al Registro de la Propiedad y verificado que éste es un monotributista que sólo posee una casa prefabricada de fin de semana en una provincia y un automóvil. Otra pedrada sin eficacia.

Alertada la víctima por el llamado del banco extranjero y en pleno trámite de transferir el dinero de la cuenta al país en forma perfectamente legal, se mantenía atenta acerca de la posibilidad de manipulación deformadora de esta información, lo que llegó el día viernes, con el adelanto por recado de la noticia de que el sábado explotaría sobre ese hecho un segundo escándalo. Con seguridad que el banco no suministró información y la prensa amarilla volvió a proyectar su propia inmoralidad y presumió que había una cuenta oculta o una suma enorme e inexplicable de dinero. Por tal motivo el hostigado le abortó la maniobra con una conferencia de prensa en Santa Fe y expuso públicamente lo referente a la cuenta y a la actitud discriminatoria del banco. La prensa amarilla de inmediato desmontó el operativo del segundo escándalo.

Un periodista publicó la falsa noticia de que la víctima había mantenido en la Casa de Gobierno una reunión de alto nivel con ministros del Poder Ejecutivo. Esto tenía toda la intención de provocar una justificada indignación de la dirigencia política opositora contra el hostigado. Afortunadamente éste la pudo desmentir públicamente de inmediato y en general la actitud de los políticos fue sumamente mesurada y prudente.

Como parte del hostigamiento, un sujeto usó el nombre del hostigado en Twitter y después de enviar varios mensajes divulgó la noticia de que había renunciado, lo que desconcertó incluso a algún dirigente político y provocó una catarata de llamadas al tribunal y al interesado, creando mayor zozobra y tensión entre las personas que lo rodeaban en su trabajo y en su domicilio.

Provocada una reacción masiva de repudio contra la prensa amarilla, un diario publicó la noticia de que las muestras de apoyo y solidaridad del exterior son obtenidas por medio de una gestión oficial. El supuesto gestor oficial es absolutamente desconocido en todos los medios académicos y universitarios del exterior.

Un comunicador excedió el marco del poder mediático emplazando al hostigado a que comparezca ante alguno de los medios para los que trabaja a dar explicaciones, porque de lo contrario debería darlas en el Congreso de la Nación, exigencia curiosa y extraña por cierto, considerando que quien la formula carece de toda función pública o de representación popular.

La prensa amarilla, frente al desprestigio que le provocó una solicitada de numerosos periodistas de diferentes medios y colores, trató de descalificarla afirmando que una de las firmas correspondía a un periodista que no había autorizado su inclusión en la solicitada. Resultó ser la de un periodista homónimo.

Ante el fracaso de la lapidación frente a la reacción masiva de repudio, la prensa amarilla trató de poner distancia del hecho, afirmando que sólo se limitó a tomar una noticia de otro medio; lo cierto es que el otro medio es un diario que alcanza el punto máximo de impudicia e ictericia y que pertenece a la misma empresa. Esto puede obedecer a la tentativa de evitar una demanda civil, aunque no parece que le preocupe demasiado; cabe pensar que su preocupación finca en el repudio general y profesional y, en definitiva, en el ridículo, del que –como alguien dijo– no se vuelve.

Como ya no quedaba nada que aclarar ni agregar, un diario difunde supuestos enfrentamientos o malestares en el seno del tribunal, información que parece proceder de un personaje de triste figura y facies inexpresiva, que por lo general comunica trascendidos insólitos (usualmente llamados chismes) y que deambula escondiéndose detrás de las columnas del Palacio de Justicia.

– Objetivos de la agresión. Como las motivaciones que mueven a los lapidadotes no son las mismas, tampoco los objetivos coinciden: unos buscan destruir psíquicamente al hostigado, dese-quilibrarlo para que reaccione de modo erróneo, sorprenderlo en esa reacción y mostrarla como confirmación de su inadecuación a los reclamos del rol. Pero otros pueden buscar objetivos menos personales y más concretos: 1) obtener su alejamiento de la función y el desprestigio institucional; 2) inferirle el mayor daño posible; 3) generar una confusión política en medio de una campaña electoral; 4) provocar un enfrentamiento con los colegas del tribunal y desarmar la armonía y respecto que debe primar entre ellos; 5) desarmar el prestigio internacional de la víctima y anular su palabra en los foros extranjeros; 6) o simplemente causar confusión y afectar la vida democrática del país hasta donde les fuese posible.

– Razones por las que no fueron alcanzados los objetivos. Las razones por las que la lapidación no obtuvo el efecto deseado son varias, poniendo de manifiesto que la construcción mediática tiene límites.

En efecto: Si bien existió un problema de consorcio, la vinculación del hostigado con este problema nunca pasó de la firma de las escrituras traslativas de dominio de los inmuebles en que se practicaba, dado que no los administraba y tampoco firmaba los contratos de locación, todos a precios de plaza, nunca conoció a los inquilinos y en muchos casos ni siquiera los inmuebles. Como todo esto está perfectamente documentado, el hostigado no fue golpeado en su estabilidad emocional.

Por otra parte, las denuncias de trata de personas y de lenocinio no parecen tener fundamento en los hechos, pues hasta el momento lo que parecería haberse producido es la desnaturalización de los contratos de locación por violación de la prohibición de subalquilar y por la violación del reglamento de copropiedad en caso de eventuales molestias producidas por los subinquilinos.

Las afirmaciones de una diputada no han resultado fundadas y, además, ha admitido que conocía los hechos desde hace dos años, sin que lo notificara al hostigado, lo que indica su clara intención de reservarse la información y provocar el escándalo por la prensa amarilla durante la campaña electoral. La versión lapidaria no resulta convincente porque no puede mostrar cuál es la supuesta ventaja que alguien puede obtener de alquilar inmuebles al precio de plaza para que se ejerza la prostitución, cuando los puede alquilar al mismo precio para otro objetivo que no le acarrease problemas.

Menos aún lo hay para creer que un profesional que puede retirarse a la actividad privada y ejercer la profesión con buenos honorarios, incluso pagados por algunos de los que lo imputan (que lo quisieran a veces como abogado), emprenda una actividad absurda con su nombre y apellido y sin que le aporte ninguna renta mayor de la corriente.

Pero si bien la construcción de la realidad intentada excedía los límites de las posibilidades de ésta por inverosimilitud, en cuanto al hostigamiento lo que impidió que se alcanzase alguno de los posibles objetivos en el caso fue que el hostigado no carecía de experiencia política y mediática. Si el hecho se hubiese concretado contra una persona sin esa mínima experiencia, hubiese sido imposible evitar alguno de los objetivos dañinos propuestos. En síntesis: Por un lado se verifica que la construcción de realidad tiene el límite de la alucinación: una ilusión puede llegar a tener éxito, pero una alucinación nunca puede tenerlo. Por otro lado, se prueba que el hostigamiento tiene el límite que le pone la personalidad y la experiencia de la víctima.

– Consecuencias sociales del hecho. Evaluando el hecho en cuanto a sus consecuencias sociales negativas, podemos señalar tres diferentes niveles de efectos.

En el plano comunicacional, la generalización de esta metodología de hostigamiento crearía el grave riesgo de estimular a los que en toda sociedad tienen vocación de inquisidores para que un buen día impulsen una ley mordaza. Esto debe evitarse a cualquier precio; la única ley de prensa tiene ciento cincuenta y ocho años y es muy buena: es la Constitución nacional. No sólo no se necesita sino que es menester rechazar terminantemente cualquier intento de otra ley de prensa acerca de contenidos. El amarillismo no se combate con censura, sino con definiciones. Se lo combate evitando que los medios serios se mezclen con el amarillismo, aunque eso pueda arrojar algún rédito pasajero e inmediato. Esa mezcla venenosa debilita la credibilidad de los medios y fortalece a los partidarios de la censura.

Una vez aislado de los medios serios, el amarillismo no molesta, pues al igual que la pornografía tiene un público cautivo y hace su negocio, sucio pero tolerable, porque su público sabe lo que lee (este es el otro aspecto que lo asemeja a la pornografía).

En lo político, la generalización de estos hechos puede llevar a la opinión la impresión de que en la política y en la función pública nadie está limpio, que todos los candidatos son sucios, que todos se mueven por intereses bastardos, que no hay ideales ni vocación de servicio. Eso es la antipolítica y ésta es el campo de cualquier aventurero extrasistema y siempre fue el preludio de todas las dictaduras, con costos invariablemente muy altos para los pueblos.

En lo antropológico no puedo dejar de observar que para intentar destruir psíquicamente a una persona se requiere una pulsión de odio tan brutal que en otras condiciones se materializaría en forma directamente destructiva en el plano físico. Me pregunto qué mueve semejante pulsión destructiva. ¿Qué genera o motiva semejando grado de odio? Y llego a la conclusión de que en el fondo es el afán crematístico y de poder. Poder y dinero es la clave. ¡Son locos! ¡Están alienados! Han alcanzado un grado tal de alienación que olvidan el viejo adagio popular: no hay mortaja con bolsillo. Si es que ya no lo tienen, reunirán el dinero que les alcance para vivir muchas vidas, pero no los vivirán, porque hay una sola y única vida, con límite infranqueable. Quizás esta afirmación sea demasiado existencialista y, por ende, resulte un poco pasada de moda, pero no puedo dejar de llamar a la reflexión desde esta perspectiva frente a semejante grado de alienación.

Un día todos podemos estar en la cama de un hospital mirando al techo sin saber si mañana o dentro de un rato lo podremos ver. ¿Qué consolará a estas personas en ese momento? Se han olvidado que todo ser humano que nace es ya suficientemente viejo como para morir y mañana mismo podemos no estar. El afán crematístico les borra la conciencia hasta ese límite; Tánatos los domina por completo. Por suerte son los menos, porque de lo contrario la especie humana no tendría futuro y yo creo que lo tiene. La humanidad no está representada por ellos: prueba es la presencia de todos ustedes.

 

Fuente Página 12

Reflexión -Domingo 14 de Agosto de 2011. 20 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mt.15,21-28)

Jesús llega finalmente a la otra orilla con los discípulos. La región de Tiro y Sidón. Al verlo una mujer cananea comienza a gritar. Señor, hijo de David, ten piedad de mí porque mi hija está atormentada por un demonio. El marchaba sin dar respuesta. Los discípulos se le acercaron para advertirle: atiéndela, porque nos molesta con sus gritos. Jesús respondió: yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Pero la mujer se acercó, se postró y suplico “señor socórreme” Jesús dijo: No está bien tomar el pan de los hijos para dárselo a lo perros” Y ella contestó, Son embargo los perros comen las migas que caen de la mesa de los dueños. Jesús entonces respondió: Mujer! Tiene una fe muy grande. Que se cumpla tu deseo. Y en ese momento su hija sanó.

Síntesis de la homilía

Exégesis.- Mateo contrapone la actitud de Jesús a las de los judíos más observantes. Ellos se sienten impuros por el contacto con los paganos “perros”.

Les niegan toda dignidad y derecho. Jesús refleja esa actitud en las duras palabras con que responde a la mujer cananea. Pero, de inmediato muestra la diferencia de su modo de pensar abierto, con la estrechez de los fariseos que se consideraban los únicos detentores de la verdad, la ley y el culto divino.

Superada la tempestad Jesús acompaña a los discípulos a la otra orilla. Ya no tienen miedo. Es curioso que la soledad siempre tiene miedo. Aun la soledad de los que lo tienen todo. Allí el miedo más fuerte es perder algo aún de lo que les sobra.

Por eso Jesús acusa de falta de fe a los discípulos. No porque no creían que podía producirse un milagro, sino porque no tenían confianza en sí mismos y las posibilidades que Dios había puesto en sus manos. Su presencia fantasmal también los asusta. Sólo su compañía en la barca les trae seguridad. Sucede muchas veces que, por dejadez, indolencia o culpabilización de otros, si no nos viene ayuda “de arriba”, bajamos los brazos. Nos sucede en la vida común y en las tareas de Iglesia, simbolizada en muchas oportunidades con la barca que traslada a los discípulos de un  lado a otro, a la otra orilla. Seguramente no era la primera tempestad que afrontaban los discípulos si se trató realmente de una tormenta de viento huracanado. Pero quizás la costumbre de que Jesús solucionara sus problemas, aunque hacía poco les había encomendado a ellos el dar de comer a la multitud, los mal acostumbró y no usaron al full sus conocimientos del pequeño mar de Galilea.

El fenómeno de que los no creyentes resultan a veces mucho más comprometidos que los creyentes en la soluciones para las cosas y problemas personales y sociales, tiene un poco aquí su explicación.

Finalmente es notable que lo que Jesús llama fe en aquella mujer sirofenicia, pagana, no es la creencia en su divinidad, sino el amor a su hija que no le permite detenerse ante barreras de ninguna especie. La autenticidad y profundidad del amor del reino tiene que llegar a ese nivel.

Otra nieta a la que se le restituye su identidad y su historia. Por Abuelas de Plaza de Mayo

COMUNICADO DE PRENSA

Las Abuelas de Plaza de Mayo queremos compartir nuestra enorme felicidad por la restitución de la identidad a otra de nuestras nietas. Se trata de Laura Reinhold Siver, la hija de Susana Leonor Siver y Marcelo Carlos Reinhold, nacida en febrero de 1978, por cesárea, en el Hospital Naval. Con ella, suman 105 los casos que hemos resuelto.

El matrimonio fue secuestrado el 14 de agosto de 1977 en Haedo, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). En ese momento, Susana estaba embarazada de alrededor de cuatro meses.

Varias denuncias empezaron a llegar desde 1985 a la institución. Fue importante en particular una ante la Conadep que mencionaba el caso e involucraba a los represores Gallo, Vildoza, Bianco y Miara, partícipes directos –entre otros– de la apropiación de nietos que luego fueron restituidos.

Desde hace mucho tiempo teníamos la sospecha de que Laura podía ser una de las nietas que buscábamos. En marzo de 1982, Luisa Bermúdez de Reinhold, madre de Marcelo y suegra de Susana, se había acercado a Abuelas para denunciar la desaparición de su hijo y su nuera y así iniciar la búsqueda de su nieta.

Los padres

Susana nació el 14 de mayo de 1955, en la ciudad de Buenos Aires. Era la del medio de tres hermanos. Su padre era maestro mayor de obras y su madre, ama de casa. La familia vivía en el barrio porteño de Parque Chas y Susana cursó la escuela secundaria en el Colegio Normal Nº 1.

Marcelo nació el 2 de abril de 1955 en la ciudad de Buenos Aires. Era el menor de tres hermanos. Su papá era abogado y su mamá, profesora de portugués. Vivieron siempre en Haedo.

Susana y Marcelo se conocieron mientras estudiaban Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Allí comenzaron su relación y tiempo después se casaron en la localidad de General Madariaga. Marcelo se recibió de abogado, Susana no alcanzó a terminar la carrera. Ella trabajaba en un estudio jurídico y él en una fábrica.

Ambos comenzaron a militar en la Juventud Universitaria Peronista y continuaron en la organización Montoneros. Al joven sus compañeros y amigos lo llamaban “Chelo”. Durante una razzia en la Facultad de Derecho, en 1975, fue detenido y permaneció como preso político durante dos o tres meses, recorriendo los penales de Devoto, Rawson y Resistencia, hasta ser liberado.

Secuestro y cautiverio

El 14 de agosto de 1977, unas quince personas armadas, de civil, ingresaron en el domicilio de Luisa Reinhold, en Haedo. Buscaban a Marcelo. No lo encontraron. En ese operativo, a cargo del Servicio de Inteligencia Naval –bajo el mando del capitán de corbeta Luis D’Imperio–, secuestraron a Susana, que estaba embarazada de unos cuatro meses, y a Alejandro Odell, un amigo de la familia que se encontraba de casualidad en la casa. Marcelo fue detenido horas más tarde en otro lugar. Los tres fueron llevados a la Escuela de Mecánica de la Armada.

Sobrevivientes de ese centro clandestino de detención contribuyeron a reconstruir el relato de lo sucedido a la joven pareja. Susana fue interrogada frente a su marido, mientras éste era torturado ferozmente. Luego, fue llevada al sector “Capuchita”, donde estuvo alrededor de dos meses, encapuchada y con grilletes en los pies. Su marido también permanecía en la “Capuchita” pero sólo podían comunicarse entre sí unos minutos cuando, esporádicamente, un guardia más “permisivo” los llevaba al baño al mismo tiempo.

En octubre, Susana fue llevada a la sala destinada a las embarazadas, donde permaneció junto a la detenida María José Rapella de Mangone. En noviembre de 1977 fue llevada de nuevo a la “Capuchita”, donde pudo compartir cerca de una hora con su marido y despedirse. Al día siguiente, Marcelo fue “trasladado” y hasta hoy continúa desaparecido. Susana volvió a la sala de embarazadas con otras parturientas.

A fines de enero de 1978, comenzaron los dolores de parto. Según los testimonios, el médico Jorge Luis Magnacco, quien habitualmente atendía a las embarazadas de la ESMA, estaba de vacaciones, por lo que el jefe del servicio de ginecología del Hospital Naval determinó su traslado precisamente al Hospital Naval para realizarle una cesárea porque no podía efectuarla en la ESMA. En febrero de 1978, dio a luz a una “nena rubia”, según consignó un testigo.

Susana alcanzó a amamantar a Laura y a estar con ella unos quince días. Las compañeras de cautiverio de Susana recuerdan que Laura era muy pequeña y por eso la llamaban “Lauchita”. También cuentan que los marinos le tenían preparado un moisés grande lleno de ropa blanca para cuando naciera y que a Susana le habían hecho escribir una carta luego de hacerle creer que le entregarían la niña a sus abuelos.

Felizmente,  Laura, que siempre tuvo dudas sobre su identidad, en junio de este año accedió a realizarse voluntariamente los análisis de ADN, en el Banco Nacional de Datos Genéticos, a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). El 2 de agosto, el Banco informó a la CONADI que la joven incluye en un 99,9 por ciento en la familia Reinhold-Siver.

 

Ciudad de Buenos Aires, 8 de agosto de 2011.

Link con la conferencia de prensa de Abuelas de Plaza de Mayo :          http://www.youtube.com/watch?v=foC6309XfQA

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