Parece que aquí hasta me quieren más. Por Guillermo “Quito” Mariani

Fueron las palabras sencillas y tocantes que el presidente de Bolivia, Evo Morales, usó para agradecer a la Universidad y a la Argentina el otorgamiento del doctorado honoris causa.

Sin posibilidad de admitir un solo asistente más que los que habían sacado anticipadamente las entradas, el salón de las Américas del pabellón Argentina tembló varias veces con la ovaciones a frases tan sinceras y tan elocuentes como ésa, que daban cuenta de una sensibilidad profundamente humana. Su recuerdo emocionado y patético de las luchas de los antepasados para conquistar la libertad defendiendo su tierra y sus derechos elementales fue aludido como llamado a la unidad suramericana para completar ese proceso de descolonización, por el que ellos entregaron sus vidas y padecimientos.

Su evaluación de las relaciones comerciales con Argentina y particularmente en el proyecto del gasoducto internacional que beneficia a los dos países, recordó que nos necesitamos mutuamente y empujó hacia mayores acuerdos que se sumen a los ya realizados, aunque no dejan de ser atacados por los que prefieren  seguir siendo colonia. s

Somos hoy una pantalla nueva hacia la que  miran los pueblos de Europa que nos  tenían calificados poco más que como mamarrachos, en la imitación deficiente de su progreso y su cultura. Apretados ahora por la crisis económica que ellos mismos favorecieron, miran hacia nosotros para alimentarse con nuestros esfuerzos de lucha y recuperación de una tierra con las entrañas colmadas de riquezas, que nos han sido y son enajenadas impune y descaradamente. La fuerza renaciente de los pueblos nativos que impulsa desde muy abajo como un resorte del pasado, los cambios sociales indispensables, constituye un envidiable ejemplo para quienes desde siempre pensaron que con la esclavitud y la sujeción abrían caminos a su propio engrandecimiento y progreso.  No dejó El presidente boliviano de señalar con dureza  a Estados Unidos como el gran causante de los males padecidos, y  las injusticias y postergaciones, disimuladas con toda clase de disfraces y caretas, que han tolerado los pueblos suramericanos.  Y de referirse a esa institución, la DEA, que con pretexto de perseguir el narcotráfico lo incentiva y utiliza su vigilancia y a la vez su ineficacia, para el espionaje y la sujeción.

Una sombra parecía oscurecer esa presencia entre nosotros. La declaración de persona “no grata” que había sido publicada por la DAIA en repudio a la admisión de un acusado de complicidad con la tragedia de la AMIA.

La sencillez de un hombre grande que no titubea en admitir  sus errores para corregirlos y crecer en contacto con su pueblo, desarmó lo que parecía una acometida insalvable y admiró a quienes se habían sentido ofendidos por la recepción de  Ahman  Vahidi en una celebración castrense boliviana y el ofrecimiento de ayuda militar formulados al presidente que lo acompañara en el saludo de bienvenida.

La firmeza en proponer la unidad suramericana para terminar con la colonización de que seguimos siendo objeto, la reivindicación de todo el pasado de sufrimientos de un pueblo conquistado y sometido, la defensa de las riquezas naturales de su tierra de tantos modos depredada, la valentía de señalar al enemigo concreto y actuante, la sinceridad confirmada por los hechos, de su valoración de la democracia verdaderamente participativa, “antes el pueblo esclavo del poder hoy el poder esclavo del pueblo”, y la humildad de declararse sorprendido por el título otorgado, convirtieron esa figura amable  y familiar, en una luz clarificante de las posturas a seguir, buscando la grandeza de los pueblos suramericanos

El Dios en quien no creo. Por Juan Arias

Yo nunca creeré en:

El Dios que “sorprenda” al hombre en un pecado de debilidad

El Dios que condene la materia

El Dios que ame el dolor

El Dios que ponga luz roja a las alegrías humanas

El Dios mago y hechicero

El Dios que se hace temer o no se deja tutear

El Dios que se haga monopolio de una iglesia, de una raza, de una cultura o de una casta

El Dios que juega a condenar

El Dios que “manda” al infierno

El Dios incapaz de perdonar lo que muchos hombres condenan

El Dios incapaz de comprender que los niños deben mancharse y son olvidadizos

El Dios que exija al hombre, para creer, renunciar a ser hombre

El Dios a quien no temen los ricos a cuya puerta yace el hambre y la miseria

El Dios al que adoran los que van a Misa y siguen robando y calumniando

El Dios que no supiese descubrir algo de su bondad, de su esencia, allí donde vibre un amor por equivocado que sea.

El Dios que condene la sexualidad

El Dios para quien fuese el mismo pecado complacerse con la vista de unas piernas bonitas que calumniar y robar al prójimo o abusar del poder para medrar o vengarse.

El Dios morfina para la reforma de la tierra y sólo esperanza para la vida futura

El Dios de los que creen que aman a Dios porque no aman a nadie

El Dios que dé por buena la guerra

El Dios que pretenden que el cura rocíe con agua bendita los sepulcros blanqueados de sus juegos sucios

El Dios que negase al hombre la libertad de pecar

El Dios a quien le falte perdón para algún pecado

El Dios que aceptase y diese por bueno todo lo que los curas decimos de El

El Dios que ponga la ley por encima de la conciencia

El Dios que prefiera la pureza al amor

El Dios que no pueda descubrirse en los ojos de un niño o de una mujer bonita o de una madre que llora

El Dios que se case con la política

El Dios que aniquilara para siempre nuestra carne en lugar de resucitarla

El Dios que aceptara por amigo a quien pasa por la tierra sin hacer feliz a nadie

El Dios que al abrazar al hombre aquí en la tierra no supiera comunicarle el gusto y la felicidad de todos los amores humanos juntos

El Dios que no se hubiera hecho verdadero hombre con todas sus consecuencias

El Dios en el que yo no pueda esperar contra toda esperanza.

 

Sí, mi Dios es el otro Dios.

 

Juan Arias es periodista, filólogo, escritor y exsacerdote nacido en Arboleas, Almería (España) en 1932.

Realizó estudios universitarios de teología, filosofía, psicología, filología y lenguas semíticas en la Universidad de Roma.

Fue corresponsal de El País en Roma y el Vaticano durante 14 años, donde cubrió entre otros eventos el Concilio Vaticano II. Acompañó a Juan Pablo II por todo el globo, escribiendo la crónica de sus viajes.

Actualmente, y desde hace años, es corresponsal en Brasil. Se ha ocupado además de las relaciones de dicho diario con las universidades y ha realizado tareas de defensor del lector. Ha sido asimismo responsable de Babelia, el suplemento cultural del periódico.

Es miembro del comité científico del Istituto Europeo di Design. Recibió la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil por el conjunto de su obra como periodista y escritor.

En 1985, fue galardonado con el Premio Castiglione di Sicilia (premio concedido por el ayuntamiento de esa ciudad siciliana y de gran prestigio en Italia) al mejor corresponsal extranjero y el Premio a la Cultura del gobierno italiano.

En su trabajo como filólogo, destaca su descubrimiento en la Biblioteca Vaticana el único códice existente escrito en el dialecto arameo que supuestamente habló Jesús de Nazaret, buscado desde hacía siglos.

Recomendamos su bellísimo libro “La Magdalena. El Ultimo tabú del cristianismo”

La vida no es sueño. Por Calderita Barcarola (Hilda Rais)

El fetismo no es un humanismo

Josep Vincent Marqués

 

Les habla una cocinera

que como toda mujer

hubo oficios de aprender:

hortelana y niñera,

madre, nodriza, partera

y, como todas, aquí,

por las leyes maltratada,

pretendo sea respetada

nuestra forma de vivir,

por ello os he de decir:

 

Un Papa nos extramura,

un rey de turno obedece

y ordena a sus feligreses

ficción de ley con premura:

disfrazar la dictadura.

 

El marqués José Vicente

sostiene razón prudente:

fetismo no es humanismo.

Hombre que piensa lo mismo

que mujer, es un valiente.

 

Entonces, pues, aclaremos

esta fiera confusión

este apriete, esta opresión

por si alguna vez dudamos;

puede que sí pues estamos

en tierra tan singular

que penaliza abortar

cuando la experiencia enseña

que la mujer es la dueña

de no desear maternar.

 

Sueña la iglesia que sabe, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando

y a todo mundo prohibe

discutir lo que prescribe:

qué delicia es permitida,

cuál querra es una Cruzada,

qué gente es la inadecuada y

vaticana y protegida

cuándo comienza la vida.

 

¿De qué vida conversamos?

Flores, pájaros, verduras,

animales de pastura,

son vida y no nos culpamos

cuando esa vida acabamos.

 

No se tome esto a broma:

una pluma no es paloma,

la semilla no es zapallo

y simiente no es caballo.

 

Hablemos, pues, de persona.

La idealización no evita

conocer algo profundo:

persona se es en el mundo

aunque sea pequeñita

si en otro cuerpo NO habita.

¿Es lo humano una ilusión,

una sombra, una ficción?

¿La raicilla, es rabanito?

¿Es la yema un pollito?

¿Tiene un huevito razón?

¿Es la masa un pan horneado?

¿Un poroto, es un guisado?

¿Es un chocho carbonada

o la aceituna empanada?

¿La escama, es un pescado?

Tanto ejemplo no es en vano,

el semen no es un enano,

el óvulo no es doncella,

cigoto no es vida bella,

EMBRION NO ES SER HUMANO.

 

Fuente:  RIMA

Los Santos Padres de la Iglesia Latinoamericana. Por José Comblin

Hasta hoy las Iglesias de Europa y del Medio Oriente han sido marcadas por el modelo de cristianismo creado y expresado por un grupo relativamente pequeño de obispos, que vivieron en los siglos IV y V sobre todo, y han recibido en la tradición el nombre de «Santos Padres». Fueron personalidades excepcionales que tuvieron que dar respuestas a los desafíos de la sociedad grecorromana y de la civilización helenística. Las respuestas que dieron constituyen un conjunto todavía válido para esas iglesias.

En América Latina, la Iglesia Católica ha sido durante siglos esa simple expansión de la Iglesia occidental o latina. Es verdad que el cristianismo tomó formas diferentes en los pueblos latinoamericanos. Sin embargo lo propio del catolicismo latinoamericano nunca ha sido reconocido, mucho menos aceptado. Siempre ha sido rechazado como herejía, paganismo, sincretismo, superstición, dependencia eclesial era la continuación de la dependencia económica, política y cultural de la metrópolis europeas o norteamericana. A fines del Siglo XIX el Concilio Plenario Latinoamericano, lejos de reconocer la identidad de una cultura diferentes, definió un programa de “Latinización” completa. El ideal propuesto era la asimilación total a las iglesias latinas.

Ahora bien, en este Siglo XX, América Latina empezó a tomar conciencia de su especificidad, de una identidad propia y de un destino específico. Esto ocurrió sobre todo en la segunda mitad del siglo.

En las Iglesias también nació la conciencia de una vocación cristiana específica, de una misión y una responsabilidad propia. Vaticano II estimuló tal conciencia, pero no la creó. Un acontecimiento puede representar simbólicamente la nueva conciencia del catolicismo latinoamericano: Medellín (1968).

Medellín fue obra de algunos obispos excepcionales, de visión profunda y de audacia en la acción. No todos los participantes de la conferencia de Medellín fueron los creadores de sus espíritu. Fue más bien una pequeña minoría la que dio las orientaciones. Esta minoría puso las bases de una respuesta original del cristianismo a una situación humana específica, distinta de lo que se había vivido en las cristiandades anteriores: son los verdaderos obispos de Medellín.

Los obispos de Medellín forman el núcleo del grupo al que podemos dar el nombre de Santos Padres de América Latina.

¿Por qué los «Santos Padres»?
Estos obispos merecen el nombre de “Padres” porque son los verdaderos padres de la Iglesia latinoamericana en su expresión plenamente madura y elaborada. En esta segunda mitad del Siglo XX la Iglesia Latinoamericana se encontró en medio de una sociedad consciente de sí misma y decidida a asumir su destino en forma más autónoma y auténtica, liberándose del estado colonial de su pasado. Terminó la prehistoria latinoamericana. Ahora comienza la historia con sus proyectos conscientemente asumidos y todos los episodios de la realización de tales proyectos.

En los siglos IV y V los cristianos tuvieron que asumir la sociedad romana con su cultura helenística y el imperio romano. Un grupo de obispos de clase excepcional enunciaron la respuesta y alimentaron las reflexiones cristianas durante los 1500 años siguientes, orientando las opciones prácticas siempre renovadas. En Medellín, un grupo de obispos latinoamericanos tomó la misma actitud e inició un camino nuevo semejante al anterior, pero también específico y propio.

Estos obispos percibieron la novedad del desafío de la sociedad latinoamericana y lanzaron los temas fundamentales de la respuesta. Medellín podrá dar a la Iglesia latinoamericana su iluminación para 1500 años.

Durante 5 siglos las iglesias latinoamericanos trataron de seguir los pasos de sus Iglesias madres de Portugal y España. Después, durante 150 años imitaron a las Iglesias de Roma, Italia, Francia, Alemania, ahora en Medellín llegó la hora de dar una respuesta original y autóctona a una sociedad que ya tiene sus contornos definitivos.

¿Quiénes son? ¿Cómo hacer una lista completa?
Hay algunos nombres que se imponen de todas maneras: en primer lugar los dos que fundaron el CELAM, su espíritu, le dieron su alma y lo llevaron hasta Medellín. Desde 1960 los dos amigos toman más conciencia de lo específico de América Latina. En los pasillos del Concilio tuvieron un papel decisivo. Manuel Larraín no pudo participar de Medellín, que había preparado con tan fuerte intuición. Pero su muerte está ligado al acontecimiento. Su muerte prematura está ligado al acontecimiento. Su muerte prematura que le quitó la gloria de haber lanzado Medellín.

¿Quiénes son los nombres que se imponen en la lista?. Citaremos sólo a los difuntos para no crear problemas: a los mártires en primer lugar: Gerardo Valencia, Eduardo Angelelli, y naturalmente, aunque no haya estado en Medellín, sino porque representa tan perfectamente su espíritu, Oscar Romero, Después hay que citar evidentemente a Leónidas Proaño, y Ramón Bogarín. Los otros que aún viven ya están jubilados a punto de jubilarse; sus nombres están en todas las memorias, pero no los citaremos para no suscitar críticas o frustraciones.

Hay que destacar que estas figuras de punta encontraron apoyo, tanto en Medellín como en Puebla, en la vida de las Iglesias, en la persona de algunos cardenales, que si bien no eran los líderes, tuvieron un papel destacado en la legitimación de la línea de Medellín. Fueron los cardenales de Quito, Lima, Santiago y Salvador de Bahía.

Después de Medellín viene una segunda generación. Ya hemos citado a Monseñor Oscar Romero. Esta generación fue, ya no de iniciadores sino de continuadores. ¿Habrá una tercera generación? Probablemente no. Tales fenómenos suceden sólo algunas veces en la historia. En las iglesias europeas sólo sucedió una sola vez, en los Siglos IV y V. Después, ya no hubo nunca más una generación episcopal creadora. Es posible también que nunca más aparezca en la historia latinoamericana del porvenir una generación episcopal semejante a la de Medellín y la que la prolongó inmediatamente.

Estos obispos no sólo formaron un grupo unido y extraordinariamente homogéneo en lo esencial, a pesar de personalidades tan diversas por sus orígenes y su historia personal, sino que tuvieron un santidad de vida excepcional. Fueron santos por la humildad en la lucha, por el coraje, la audacia, la dedicación total a la palabra de Dios y a su ministerio no sólo episcopal, sino profético. Fueron testigos de cara a los poderosos de sus naciones. Algunos llegaron al martirio. Los demás fueron duramente perseguidos. En su audacia profética, diversas veces entraron en conflicto con los representantes de una Santa Sede demasiado apegada a esquemas tradicionales.

Fueron personalidades dotadas de una percepción aguda de los signos de los tiempos, y de una capacidad de expresión poco corriente. Supieron expresar con fuerzas sus intuiciones y sus orientaciones, dejando documentos escritos que los habilitan para recibir el título de “Santos Padres”. Sus obras escritas transmiten su testimonio a los siglos futuros. Séanos permitido emitir un deseo: que las obras literarias de estos Santos Padres sean recogidas y publicadas. En general, fueron escritos circunstanciales que podrían desaparecer y sería un prejuicio lamentable para las generaciones futuras que allá encontrarán ejemplos y modelos.

Fueron obispos puramente intelectuales. Fueron pastores, conductores del pueblo en primer lugar y sus obras están inscritas en el contexto histórico de sus iglesias. Fueron personalidades conflictivas, así como Anastasio, Juan Crisóstomo, Ambrosio, Agustín y tantos otros del pasado. No trataron de evitar las luchas, sino que se pusieron al frente de ellas: luchas por la reforma agraria, por la autonomía de las naciones latinoamericanas contra la oligarquías dominantes, por una transformación radical de la sociedad. Fueron tratados de comunistas, extremistas, subversivos, violentos, anarquistas, incluso por colegas del episcopado. Fueron denunciados. Varios fueron muertos. Fueron de tal modo denunciados ante la Santa Sede que fueron los destinatarios privilegiados de las visitas apostólicas.

Lo propio de la generación de los Santos Padres
El testimonio de los Santos Padres de los siglos IV y V fue condicionado por el desafío de la filosofía griega y del imperio romano. El testimonio de los Santos Padres de América Latina está formulado a partir de la situación del continente. De allí las siguientes particularidades.

a) En América Latina la sociedad pública y visible niega y encubre la realidad de las mayorías dominadas: niega a los indígenas, a los negros, a los campesinos pobres del campo, a los marginados de las ciudades. Un 20% de la población tiene derechos de ciudadanía. El 80% sobrevive, nadie sabe cómo, viviendo en condiciones subhumanas, menospreciados, negados en su dignidad humana. El testimonio de los profetas consiste en proclamar la existencia de los indígenas, de los negros, de los pobres. Consiste en publicar los hechos cuando los matan, les roban, les quitan sus tierras, cuando los humillan. La sociedad oficial niega tales crímenes, no quiere reconocer la realidad de sus pueblos. Los obispos fueron perseguidos porque dijeron públicamente lo que todos querían ignorar. Por eso la reforma agraria suscitan tanto odio, tanta persecución. Los opresores no quieren que se diga lo que son. En América Latina la conquista todavía no ha sido superada. Todavía hay conquistadores y conquistados.

b) De la percepción de la realidad deriva la opción por los pobres. Esta opción fue el resultado de un largo proceso durante y después de un largo proceso durante y después del Concilio. Constituye algo nuevo en la historia del cristianismo. Ni en la Iglesia Latina ni en las Iglesias Orientales se habían llegado nunca a una determinación tan precisa, una opción tan clara. Después de Medellín, las otras iglesias del mundo se sintieron provocadas y se reexaminaron a la luz de esa opción por los pobres tiene una relevancia y un significado muy típico y exclusivo de América Latina. Rompe con una larga historia de silencio y de complicidad por los menos implícita.

c) La opción por los pobres incluye una referencia al Reino de Dios como transformación de la sociedad. Es una opción por la liberación de la sociedad. Es una opción por la liberación de los pueblos oprimidos. Tanto la cristiandad latina como las cristiandades orientales que proceden de los Santos Padres de los Siglos IV y V siempre vivieron en una ambigüedad respecto al Reino de Dios. La filosofía y la mentalidad griega infundieron un espíritu de idealismo que impidió una posición clara sobre los problemas materiales. El idealismo griego llevar a insistir unilateralmente en la conversión interior individual al punto de silenciar las implicaciones sociales del Reino de Dios y sus aspectos políticos.

La opción de los pobres lleva a una opción por la liberación, y destaca el alcance político y social del Reino anunciado por Cristo. Tal opción obliga a una nueva lectura de la Biblia, liberándola de los límites de la filosofía individualista de los griegos. Hay antecedentes de esa lectura bíblica tanto en el Occidente como en el Oriente, pero un lectura más social de la Biblia allí siempre fue muy minoritaria y sin consecuencias en la marcha del conjunto de la Iglesia. Aquí, después de Medellín, el movimiento bíblico tomó una orientación muy clara y decidida. Movida por esa lectura, la Iglesia no teme enfrentar problemas reales y concretos como las injusticias sociales y la marginación política de los pueblos.

d) Entrando en una opción de liberación de los pobres que incluye una transformación de la sociedad terrestre, los obispos latinoamericanos legitiman un diálogo con los movimientos de liberación nacional. El diálogo con el mundo preconizado en Vaticano II toma la forma de diálogo con esos movimientos. Este diálogo de modo alguno significa que esos obispos se hicieron marxistas, guerrilleros, rebeldes. Sin embargo reconocen que tales movimientos de liberación nacional apuntan hacia problemas que necesitan una solución y no sólo una condenación.

e) En América Latina hubo innumerables movimientos de rebelión de esclavos negros o indígenas. Hubo innumerables luchas de campesinos defendiendo sus tierras contra la invasión de los grandes terratenientes. Durante siglos, la Iglesia cerró los ojos para no tener que decir algo al respecto. Pensó que tales problemas no eran de su incumbencia. Confió en las declaraciones de las oligarquías. Creyó realmente que las oligarquías dominantes defendían la civilización contra los bárbaros, negros, indios, campesinos iletrados. Los obispos de Medellín quitaron la máscara. Su actitud implicaba reconocer que el silencio anterior era culpable. Rompieron la barrera de la ignorancia voluntaria. Inauguraron una época radicalmente nueva, aunque puedan invocar el ejemplo de algunos misioneros heroicos y santos del tiempo de la conquista. Al cambiar la historia, los obispos de Medellín tuvieron que cambiar la interpretación histórica del pasado. Obligaron a los católicos a mirar su pasado con otros ojos.

f) La opción por los pobres no lleva sólo a un cambio en la palabra y la actuación social. No tendría fuerza sino pudiera partir de una conversación no sólo de la personalidad, sino de la institución eclesiástica. De su pasado colonial la Iglesia guardó la fama de ser rica. Con tal persuasión en el pueblo. ¿cómo tomar en serio una opción por los pobres?. Los obispos predican también una conversión de la misma Iglesia a la pobreza. Quieren una Iglesia pobre y quieren que haya desde ahora señales visibles de tal conversión. Quieren un cambio en el modo de vivir de los clérigos, incluso de los mismos obispos. Ellos mismos dieron ejemplos concretos de un nuevo estilo de ser episcopal. Dejaron todo lo que sugería una condición de “príncipes”: “palacio episcopal”, “tronos”, “títulos”, “ropas lujosas”, multitud de empleados, actitudes corporales de príncipes, anillos y joyas de príncipes. No lograron crear la convicción de que la Iglesia es pobre, pero se hicieron más asequible y más sencillos. Trataron de disminuir la distancia abismal que había en el clero y el pueblo.

El valor de los tiempos
La historia no es pura repetición, ni evolución uniforme. La historia tiene momentos fuertes que son de cambios, y momentos o épocas que son de continuidad. Hay tiempos de fundación y tiempos de decadencia. A veces hay momentos de destrucción y otros de construcción. Hay asambleas que no deciden nada o que no encuentran eco. Hay otras que cambian el sentido de la historia. Medellín tiene todos los rasgos de una asamblea fundadora. Los obispos que le dieron inspiración eran todos los hombres que habían creado una pastoral renovadora, de acercamiento a los pobres y de liberación total incluyendo una liberación social.

Estos obispos constituyen en sí mismos un “kairós”, un momento privilegiado en la historia de la Iglesia. Aparentemente no tienen sucesores a veces el sucesor hace exactamente lo contrario de ellos, como en Recife. Sin embargo sus sucesores son toda la Iglesia latinoamericana durante siglos. Sus sucesores serán miles y miles, y poco importa que el sucesor en la ciudad que dirigían sea de espíritu opuesto o no. Su vida tiene repercusiones que van mucho más allá.

Hay momentos en la historia que tienen valor universal y permanente. Medellín fue la conjunción de unos 10 obispos proféticos. Se encontraron y definieron en conjunto lo que sería la marcha de la Iglesia todo indica que esa definición vale para los siglos que vienen. Nunca más habrá un grupo o una asamblea de obispos con condiciones de hablar tan alto y tan claro. No importa. Hablaron para siempre y su palabra quedará. Puede suceder que aparezca una mayoría de obispos que quisiera suprimir lo que fue dicho en Medellín. Imposible. Lo que está escrito, está escrito.

Hay tiempos irreversibles. Medellín es uno de ellos. Según el derecho canónico de la Iglesia latina, la asamblea de Medellín casi no tiene valor jurídico. Poco importa el valor jurídico de otra iglesia local. La Iglesia local es una entre varias. Lo que dice el derecho de la Iglesia latina, no vale profundamente para la Iglesia hispanoamericana. El día en que la Iglesia latinoamericana formará una entidad nueva, una Iglesia local nueva, más americana que latina, porque los negros no son latinos, ni los indios, ni tampoco la inmensa mayoría de mestizos.

Los obispos y los demás cristianos
Los obispos de Medellín no estaban solos. Por un lado eran personalidades muy fuertes. Por otro lado nadie más que ellos buscaban asesoría, recomendaciones, sugerencias. Nadie daba más valor a la colaboración de peritos de toda categoría. Además, les gustaba el contacto directo con el pueblo cristiano y sus opciones expresaban lo que ese pueblo quería decir.

En forma general los obispos de Medellín no podían contar con el apoyo de la mayoría de su clero. Eran demasiado personales. El clero estaba acostumbrado a un tipo de obispos puros administradores, y el nombramiento episcopal era la recompensa de una buena administración parroquial o dentro de los organismos de la diócesis. Los administradores se sintieron frustrados. Sin embargo al lado de los obispos hubo siempre un grupo de sacerdotes diocesanos o religiosos para ampliar su voz.

Los obispos de Medellín dieron valor a la ayuda de peritos seglares: sociólogos, antropólogos, especialistas de las ciencias políticas o sociales. Fuertes personalidades, no tuvieron miedo de rodearse de otras fuertes personalidades. Rompieron la tradición del aislamiento episcopal en los asuntos puramente eclesiásticos. Quisieron aprender, consultar, estar informados de la evolución de la sociedad.

Por supuesto los obispos de Medellín fueron factores de división. Dividieron la sociedad y a los mismos católicos. No les sorprendía el hecho: encontraban una legitimación de la división en los mismos evangelios. El conflicto es el precio de cualquier progreso, porque acompaña todo tipo de cambio. Siempre hay un fuerte partido que no quiere ningún cambio. Cuando el cambio incluye una contestación de privilegios y una ascensión de los marginados, la resistencia es más fuerte todavía. A los ojos conservadores, ellos eran idealistas, utopistas, irrealistas. Se decía que iban a organizar el desorden. La acusación siempre hecha a don Héllder Cámara: que dejaba su Diócesis en un estado de desorganización total, se dirigió también a sus colegas. En realidad sus diócesis no eran más desorganizadas que las demás, pero la acusación procedía de los que no querían ningún cambio.

Conclusión
Hay una herencia de valor inestimable. Muchas obras de los Santos Padres de los siglos IV y V se perdieron. Después de nosotros que no desaparezcan las obras de nuestros Santos Padres. Depende de nosotros que esa herencia sea trasmitida, que sea proclamada, que permanezca con fuerza y animación de nuestras iglesias. En ellos la historia se hace presente y el pasado se hace futuro.

 

Charlas de La Cripta. Viernes 24 junio del 2011 de 20 a 22:30 hs Frente al CPC Argüello

Hola gente!!, acá estamos enviando información e invitación de nuestra próxima charla:

Charlas de la Cripta en Centro Educativo SABERES frente al CPC ARGÜELLO

La dignidad de ser humanos

Presenta a

ROBERTO FERRERO

Abogado, autodidacta de la historia

20 libros publicados

“La causa de los pueblos no admite la menor demora”

ARTIGAS CAUDILLO ARGENTINO

SU LUCHA Y EJEMPLO

Con la presentación de Pb. Víctor S. Acha

Viernes 24 junio de 20 a 22.30 hs

Centro Educativo SABERES – Ricardo Rojas 6759 – 2º Piso of 4-

Bº Argüello – Córdoba-  frente CPC – arriba oficinas EPEC

Colectivos líneas N y T- Empresas Fono Bus, Inter Córdoba, Sarmiento

 

Como verán hemos cambiado de lugar, esta vez no es en el CPC Argüello, sino en un local que está en frente del CPC, sobre la calle Ricardo Rojas.

Como siempre reiteramos la invitación a participar en este tipo de actividades, y ahora lo hacemos con el sentido de sumarnos a la propuesta de “la comunidad de la cripta” que sigue trabajando desde el exilio… por eso es que la presencia de uds. será sumamente valiosa…

Los esperamos

Grupo de Charlas en La Cripta

Hombres sí y hombres no. Por Guillermo “Quito” Mariani

La primera denominación suele aplicarse a quienes tienen un sentido positivo de la vida. La segunda, por el contrario, a los que viven protestando u objetando las deficiencias y limitaciones con que deben enfrentarse en su andar cotidiano.

Con pocos días de intervalo, tuve oportunidad de concurrir a dos espectáculos que presentaban, cada uno con estilo diferente, los extremos a que pueden llevar e estas situaciones.

El Jueves la película “Que la cosa funcione” de la que es autor y director Woody Allen y protagoniza Larry David, una especie de clonación de Woody. La técnica de que el excéntrico protagonista dialogue con el público, usada ya en otra oportunidad, resulta sin embargo original y llamativa. Se trata de un hombre “no”. Tiene una visión absolutamente pesimista del ser humano y de la sociedad. Y no es invento imaginativo, sino reacción basada en una observación sutil y profunda de lo que gira a su alrededor. Sus amigos ya saben de lo descarnado y atrevido de su postura y no se extrañan de un doble intento de suicidio fallido, ni de sus ataques de pánico. No pueden, sin embargo, negar el realismo y la objetividad de sus juicios.

El Sábado, en cambio fui invitado a una obra de teatro en Alquimia, salón de exhibición y escuela de actores en la Avda. Padre Claret. El protagonista, un joven apasionado por el teatro y con algunas actuaciones anteriores, asumió la responsabilidad de llenar el escenario, como había llenado la sala, con sus palabras, sus recursos gestuales, sus silencios, su naturalidad humorística y resignada. Su nombre Maxi Ruggieri. La obra es de Griselda Gambaro y se titula “Decir sí”

Se trata de un dialogo-monólogo en el reducido espacio de una peluquería. Maxi es un hombre “sí”. Poco a poco el espectador se va convenciendo de que no puede o no quiere decir “no”. Es pacífico, tímido, sumamente servicial, y hasta interpreta en su contra, disculpándose personalmente, lo considerado por el otro como ofensa.

El final de la película de Allen deja, en voz de su protagonista dirigiéndose a la sala, una lección finalmente positiva y valiosa: Es ridículamente desastrosa la raza humana, pero se pueden encontrar caminos para sobrevivir al desastre. Para eso, hay que vivir a pleno las circunstancias y ocasiones que hacen “que la cosa funcione”.

El final de “Decir sí”, la obra de teatro, es muy duro para con esa debilidad que llega a no negarse nunca, aguantar sin medida, ser complaciente y humilde, someterse y disculpar a otros admitiendo que uno mismo es el culpable.

En definitiva la conclusión es: que la rebeldía puede resultar exagerada y molesta, de manera especial para los que detentan cualquier clase de poder o prestigio, pero, finalmente libera de una cantidad de males de los que brotan y los que rodean al ser humano.

La condescendencia y la sumisión, al revés, concluyen siempre en que los que creyeron colaborar a la paz y la felicidad con una actitud absolutamente permisiva, terminan devorados por los que sin ningún escrúpulo se aprovecharon de ellos utilizádolos.

En la sociedad, en la política y en la iglesia, la adulación a los poderosos, que frena actos de valentía o resistencia a sus abusos con el supuesto objetivo de mantener la paz y la unidad, concluye por lo general en el desprecio y marginación de los que esperaban haberse asegurado para siempre, los favores de los grandes.

 

Celebración Eucarística de La Cripta – Junio 19 del 2011 – Club Atalaya

Para que cada  uno se ecargue de comunicar a otros, boca a boca y corazón a corazón,  lo que vivimos en este renacimiento de la comunidad CRIPTA,

enviamos este recordatorio.

En el Club Atalaya a las 11, celebrando la festividad litúrgica del amor trinitario del Dios de Jesus, la asamblea eucarística.

Presidirá la celebración Víctor, concelebrando Quito. Esperamos que todo esté listo a tiempo para ser muy puntuales y no extendernos más allá de las 12.

Hay dos estufas a gas encendidas para calentar  el salón pero si alguien dispone de una más (pantalla o mueble), el calorcito añadido al calor humano, siempre es bienvenido en estos fríos.

Un abrazo.

Desde el Consejo Pastoral: Quito

 

¡Paren la mano! Por Guillermo “Quito” Mariani

¿Por qué tanta furia? ¿por qué tantos espacios informativos, repitiendo, convirtiendo detalles ínfimos en relatos truculentos?¿por qué afirmaciones apodícticas sin fundamentos’? ¿Por qué toda sospecha brotada de algún chisme de La Nación o Clarín y otros más pequeños de la misma órbita, se convierte en dogma de fe?

Sólo falta que sobre Madres de Plaza de Mayo caiga la acusación de “parricidas” que pesa sobre los Schoklender, y desaprensivamente lanzan los periodistas más destacados del sistema.

Es  ciertamente grave la amenaza de la crisis económica mundial. Sus responsables visten todavía al gran estilo y con plena sonrisa publicitaria, mientras sólo se confiesan a sí mismos, la casi imposibilidad de remediar los tremendos errores y hasta delitos cometidos.

Ante la amenaza de perderlo todo, no es extraño que se procure hundir a otros con el propio derrumbe. Y esos “ otros “ tienen que ser, en primer lugar, los llamados defensores de los derechos humanos que, habiéndoles quitado trabajosamente las delicadas caretas con que se cubrían,  han disminuido, aunque todavía en muy pequeña escala, sus posibilidades de acaparamiento y concentración de riquezas.

Que sean o no culpables los hermanos Schoklender, de lavado de dinero, malversación de fondos, aprovechamiento de la bondad ingenua (la bondad siempre lo es de alguna manera) de la Sra. Bonafini,  de la falta del control estricto que debía ejercerse sobre las grandes cantidades suministradas por el Estado, es un asunto que la justicia debe definir. Aunque se difunden afirmaciones de sospechas hasta para la Computadora desde la cual se sortean los jueces a que deben adjudicarse los juicios importantes, lo cierto es que las afirmaciones de los fiscales sobre una cantidad de indicios que han dado pie a la investigación. no cuenta de acuerdo a la información judicial suministrada oficialmente, de evidencias probatorias.

Pero ya, el lavado de dinero, la apropiación de fondos públicos destinados a la fabricación de viviendas, las mesas de dinero, la propiedad de edificios principescos evaluados en millones de dólares, los aviones, yates y Ferraris, los sobreprecios de las viviendas construidas, la extracción injustificada de grandes sumas de dinero. Todo ha sido meticulosamente y sin ninguna vacilación, afirmado por la prensa, capitaneada por las empresas monopólicas. Y puede que sea realidad. Pero aun no hay evidencias.

Y es clarísimo que, con respecto a las Madres, esto resulta un “bocato di cardinale” para desacreditarlas. Tanto que ni la Nación ni Clarín han tenido ningún escrúpulo en desfigurar las declaraciones de Carlotto con respecto a Hebe, con la intención aviesa de lograr una división más. Astucia táctica para  debilitarlas en el fuerte papel que están desempeñando en pro de la memoria, la justicia y el equilibrio social.

Los que no están ni de un  lado ni del otro, (ni en el de la verdad ni el del engaño) juegan con el descrédito de Bonafini y hacen profesión de fé en el resto de la agrupación. Morandini por ejemplo, con su interés político  de candidata, primando sobre cualquier otro objetivo. Parecen no tener  conciencia de que están favoreciendo la táctica  enemiga.

No descartamos que pueda haber culpabilidad en las personas y hasta en las computadoras y hasta en los jueces que son acusados de permisivos con los delitos con gusto a oficialismo. Porque es evidente que el sentido completo de esta embestida, no se descubre sino  teniendo en cuenta que estamos en tiempos eleccionarios, con proclamación de candidatos y programas de gobierno. Decirles ¡paren la mano! pretendiendo que la información sea más objetiva y menos maliciosa,  es tarea inútil, ¡pero se lo decimos!

 

 

A un mes de la intervención y “asalto” a La Cripta. Por Pbro. Carlos Ponce de León

No es suficiente un mes, para salir del asombro indignado de toda esta “intervención”. Pero hay que volver sobre ella y todo su proceso. No para quedarnos en esa innombrable escena de gritos, insultos y mentirosos rezos. No para interpretar detalles aislados, como esa mirada gacha del Obispo, ni la postura como de desafío sobrador de Pedro, el párroco nombrado. Ni a  todo esto que termina, dicen, después de una comunión indudablemente “non sancta”, con aplausos de victoria y aires de triunfo apabullante. (Y hasta con un: -“Y vos, porqué no aplaudes? “- que pregunta alguien a un cura, que quizá, no tuvo tiempo de retirarse antes…)

Muchos gestos que mucho dicen. Y que si alguien dudaba de lo legítimo del “NO COMULGAMOS”, bueno, allí tiene clara, una parte de la respuesta. Tampoco se trata de ir a “llorar al campito”.

No para eso, pero, hay que volver sí. Sobre ella. Su génesis y su culminación.

 

Para decidir, para continuar

Para recalcar y considerar. Para continuar caminando al sol, a pesar de estos desiertos…” como canta  Víctor Heredia.

Se trata de algo más que dejar por escrito. Es cierto aquello de que “verba volant, scripta manent”, de los antiguos romanos. Y que lo que es noticia hoy, en nuestra cultura, fácilmente se olvida mañana. Y en estos temas eclesiales,  más todavía.

Porque la tarea de la memoria, no es solo la de reconstruir el pasado. Es eso y más. Es ganarle al olvido y a la muerte; es despertar conciencias dormidas. Es disputar el control o manejo de los imaginarios sociales,  antes que se apodere de ellos, un discurso oficial, interesado. Es para insertar situaciones como ésta, en espacios mayores y procesos. Para tanto mas, como para no ser espectadores resignados.

 

De las “intervenciones

No se escucha hablar de intervenciones en las iglesias. Y ha de ser el espacio social donde mas se han dado estos tipos de decisiones, la mayoría de las veces, autoritarias. Donde los intervenidos cuentan con muy pocos recursos legales. Sin posibilidad de recursos de amparo, por ejemplo. Con mucha indiferencia de los no afectados. Y por allí, en una de esas, con la posibilidad de un juicio que termina en el Vaticano. Y que además de lejano y costoso, bueno…

Para estos y muchos otros temas, no hay espacio en nuestra Iglesia. Se comentan y murmuran, sin duda. Muy posiblemente muchos tendrán posición tomada. Pero no se alienta un tratamiento abierto, franco. Digamos, serio y  adulto,  de los mismos. ¿Temor al discenso y a una mayor participación?  Por lo pronto, hay lo que llamamos, falta de honestidad con lo real. Y una iglesia que no se anima a ser comunidad, por más que diga y convoque para eso. Y que sabe, que “si algún miembro está enfermo, todo el cuerpo queda afectado”, al decir de San Pablo, y San Ignacio y Santa Teresa. Pero hay otras cargas que nos pesan.

 

Cargas que nos pesan

Bien sabemos que el peso del poder eclesiástico ha sido tan  fuerte, (jerarquía, poder sagrado), que ha aplastado mucha originalidad del evangelio de Jesús. Desde el poder como servicio, hasta aquello de que “mi yugo es suave, y mi carga ligera” (Mt.11.30). Y ese poder cuando se impone, ha generado un temor por siglos, que hizo virtud de la resignación. Y al discenso, siempre ha llamado rebeldía.

Y la obediencia?  El que obedece, nunca hierra, se decía. “Perinde ac cadáver”, (disciplinado como un cadáver!), se descontextualizaba a San Ignacio.  “Promittis me, oboedentiam et reverentiam, exigía el obispo a los que se ordenaban como curas. Solo el Obispo tiene el Espíritu Santo, gritaban desaforadamente en la Cripta.

Y en nombre de “esa obediencia” y de ese “monopolio” de Espíritu, cuántas veces se ha cercenado la vida y el Espíritu. “Ojalá todo el Pueblo del Señor profetice y reciba su Espíritu “, deseaba ya Moisés (Nm. 11,25)

 

A todo esto se sumó un falso y engañoso “amor a la iglesia”. Y se decía o dice, “no hablar, para no dañarla”. Y “no disentir, para no fomentar la división”, como si el decirlo fuera su causa. “Los trapos sucios, no se lavan afuera” fue consigna repetida; ( y dentro, se pudren, añadiríamos, de malos que somos).

Acaso no recuerdan Uds. a un Vicario de nuestra diócesis, que murió diciendo, a propósito de los robos en la Catedral, que “por amor a la iglesia”, callaba todo lo que sabía!? . Y que a Pérez Esquivel se le llamó “enemigo de la Iglesia”, por el solo hecho de plantear y exigir, lo que cierta jerarquía eclesial, había convenido en negar y callar?

 

Historias que no se han escrito

La intervención de la Cripta, nos hace actualizar muchas otras. Algunas conocidas solo por aquellos que las padecieron. Intervenciones no solo borradas y olvidadas. A veces, ni quedan  en la memoria. Pasaron a ejercicio vencido, con daño grande a personas e instituciones. Y hoy dirá alguno, que son desfiguradas.

Ese listado es demasiado grande.

Mucho conocemos  (y muchos, no), lo que padecen tantos maestros de la Teología, la Palabra, las Santas Escrituras. Prohibidos, censurados, intervenidos. Un capital humano valiosísimo- por lo de humano y su sabiduría- irresponsablemente ninguneado. Nosotros conocemos a Ariel Valdez. Quizá algunos a Pagola, por su libro JESÚS, O a José María Castillo, y a Leonardo Boff. Y a los teólogos de la liberación.

Pero no a los mas de 300, mujeres y hombres de bien, a quienes se les ha arrebatado el espacio de todos, que son las instituciones nuestras, de iglesia. Porque su aporte pone en peligro un sistema que se niega a la conversión, o al menos, al diálogo.

 

Quien recuerda, por ejemplo,  las intervenciones a las comunidades religiosas en los años 70. A las Terciarias Franciscanas de la Caridad, fundadas por la Madre Teresa Gherra? Y a las también Franciscanas, fundadas por la Madre Tránsito Cabanillas. Y a Alicia Loustanau, y a Rosa Adam, Superioras Generales; elegidas legítimamente según sus constituciones; destituidas con todos su Consejos y reemplazas todas, por hermanas “con hábitos” ( miren qué ridículo!). Y no porque no llevaban hábito, sino por sus entusiastas anhelos de renovación, con el aliento del Concilio Vaticano II y Medellín. Ellas que buscaban la  recuperación de su carisma inicial y el  volver a insertarse entre los pobres. Y quién conoce el maltrato que sufrieron, las humillaciones?. Las intervenciones y algunos de los “visitadores”, sacerdotes encargados de controlar, las examinaban una a una. Algunos revisaban hasta las intimas pertenencias de las hermanas. Para buscar vaya a saber qué, más allá de humillarlas y ofenderlas. Y todo esto, no en la Edad Media. Todo esto aquí, en Córdoba. Y no hace tantos años.

 

Algunas Constantes

Y bien,  en todas estas intervenciones, hay muchas constantes. Señalamos alguna.

Desde ya la violencia y la negación de elementales derechos.

Proceden de un poder conservador, desconfiado, autoritario.

Se asientan sobre una teología y mirada de la Iglesia, que nada sabe de los  “signos de los tiempos” y parece que ni les importa. Tampoco mucho,  de la propuesta de Jesús y su Evangelio.

Encuentran siempre, para su apoyo, a esos sectores reaccionarios, siempre al asecho. Y prontos para ir donde quiera que se den signos de renovación, de cambio y libertad. De fidelidad a Dios, antes que a los hombres (He.5, 29)

Sectores acostumbrados a vigilar, señalar, y recurrir a acusaciones y delaciones. Desde una mirada preocupada por las formas. Indignos de la Palabra: solo aceptan la palabra dogmática, la palabra abstracta, y la palabra vacía. Que no saben escuchar: (los gritos en La Cripta).

Prontos para recurrir a la violencia. Recuerden Uds. a la Falange de Fe, en épocas del proceso.

O a un “Comando Raúl Francisco”, que apareció con amenazas también por aquellos tiempos. Y recuerden los volantes que desparramó en abundancia, la Unión de Padres de Colegios Católicos, contra el Seppac, ( Sindicato de educadores Privados y Particulares de Córdoba), que luchó por el Estatuto de los Docentes  Privados y fueron aprobado por las Cámaras. Recordamos, de paso, que estos volantes empujaron, también, el “Navarrazo”. Aquel ridículo golpe de la Policía de Córdoba que destituyó al gobierno de Obregón Cano (1974).Y dio comienzo a muchos asesinatos.

Violentos eran también los volantes que distribuía el Sr. Bobadilla, rector del Loreto. Y que convocaba a un “levantamiento popular, militar y católico”, como rechazo del Congreso Pedagógico (1986) y al gobierno “liberal marxista” del Dr. Alfonsín. En nombre, vaya saber de quién. Pero que respondía a un conocido sector católico.

Bien: algunas de esas  constantes, están, lamentablemente, presentes en el hecho de La Cripta.

 

A modo de conclusión

Quedan entonces, abiertos muchos temas, en esta conmemoración al mes del torpe hecho de intervención a La Cripta. Recuperación de memorias; lugar de los laicos y las comunidades en la vida eclesial; revisión de teologías y pastorales a la luz del evangelio; Derechos Humanos y Derecho Canónico. Y otros muchos.

Estas líneas rápidas, hechas para recordar este primer mes, quieren algo mas: ser  reconocimiento agradecido del valioso testimonio, que por muchos años nos dejaron, la Comunidad de La Cripta y sus curas: Quito Mariani y Víctor Acha.

Invitación también,  para seguir conociendo, conversando, aportando. Para ahondar la huella de la memoria, hacia la esperanza y el futuro. Sabiendo que toda crisis apura los pasos, y urge crear nuevas respuestas. Gracias, ánimo y mucha paciencia, como dice González Faus.

 

Córdoba 1 de junio de 2011

Carlos Ponce de León