Homilías Dominicales. 11 de noviembre de 2012 – 32 del ciclo litúrgico “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema: (Mc. 12,38-44)
Jesús enseñaba a la gente: Cuídense de los escribas a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, se saludados en la plazas y ocuparlos primeros puestos en los banquetes. Que devoran los bienes de la viuda y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con mayor severidad. Jesús se sentó en la sala del templo y miraba cómo la gente depositaba sus limosnas. Muchos ricos daban en abundancia, pero llegó una pobre viuda y puso dos monedas de cobre. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta pobre viuda a ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, en cambio ella dio de su pobreza todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.
Síntesis de la homilía
Una vez más el Jesús de Marcos usa de un hecho significativo para enseñar a los discípulos. En la plaza se ha dado la contraposición con los saduceos interrogándolo para ponerlo en apuros y el escriba solitario haciéndole preguntas para dialogar y finalmente coincidir con él. Afronta ahora una nueva enseñanza en base a hechos concretos. Quiere que la gente se cuide de los que se pasean majestuosos, con largas vestiduras para ser saludaos e invitados a banquetear, que ocupan siempre los primeros puestos en las reuniones y devoran los bienes de las viudas fingiendo hacer largas oraciones. Advierte que deben ser juzgados con mayor severidad. Pero llama a los discípulos para mostrarles un gesto sencillo. En la sala depósito del templo, los ricos hacen importantes donaciones. Se acerca una viuda de condición humilde y deposita dos monedas de cobre. Fíjense dice Jesús: esa pobre mujer dio más que todos los otros, porque dio todo lo que tenía para vivir.
En las dos oportunidades, con los hechos, ha demostrado Marcos la gran diferencia entre los que viven la superficialidad de las apariencias, estando vacío por dentro y los que, anónimamente quizás, pero con sinceridad de corazón, procuran llenarse de valores de capacitación y convivencia. A la vez que los ricos depositando importantes limosnas, no tenían reparos en acaparar bienes olvidando a los pobres o aprovechándose de ellos, amparados por los escribas que se beneficiaban de esas donaciones, La viuda, en cambio, convencida de que su ofrenda ayudaría a otros más necesitados, deposita “lo que tenía para vivir” Porque en su interior hay verdadero espíritu de generosidad y por eso es proclamada más rica que los ricos.
La enseñanza es muy clara y en ambos casos concluye mostrando una acción comprometida que lo que propone. El amor al ser humano necesitado es muestra del amor a Dios. Y la generosidad es más efectiva por la riqueza interior que se brinda que por lo material que se puede ofrecer.
En la extensa advertencia a sus oyentes de los peligros frente a los que deben estar alertas, Jesús deja bien sentado que la conducta de los escribas, que bajo largas vestiduras y signos de reverencia de la gente que los saluda está usurpando el poder y la representación de lo sagrado, como si fueran los dueños. Lo que disimulan astutamente, como muchas veces es posible constatar a nuestro alrededor, con largas oraciones, invocaciones o bendiciones como introducción engañosa, para devorar las casas de las viudas desamparadas que en Israel son el símbolo de la pobreza junto con los niños de la calle. Conductas con las que muchas veces se ocultan las verdaderas acciones de dominio y opresión y ante las que permanecen callados los que debieran denunciar. Lo cual es un aspecto de la hipocresía para justificarse ante sí mismo y los demás. A lo que Jesús se refiere cuando afirma que deben ser juzgados con mayor severidad. Pero también hay otra astucia de la que se valen los poderosos para justificarse a sí mismos: una estrictez pública e inmisericorde para juzgar y condenar a los demás, que los hace aparecer como limpios y honestos por la severidad de sus condenas de los vicios que ellos mismos cultivan, o cultivarían si estuvieran en la posición de los juzgados.
Homilías Dominicales. 4 de noviembre de 2012 – 31 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema (Nc.12,28-34)
Un escriba se acerca a Jesús con una pregunta crucial: ¿Cuál es el primero de los mandamientos? Jesús responde “El primero es : escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor y tú amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma, con todo tu espíritu y todas tus fuerzas. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento más grande que éste. El escriba dijo: Muy bien maestro, tiene razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que el y que amarlo con todo el corazón, la inteligencia y las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús al ver que había interpretado tan acertadamente le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Síntesis de la homilía
El escriba que se acerca a Jesús ha quedado satisfecho con la respuesta dada a los saduceos acerca de la resurrección de los muertos y, por eso se atreve a preguntarle lo que es con frecuencia motivo de discusión entre ellos acerca de cuál es el mandamiento más importante. La discusión tenía normalmente como centro, la importancia del sábado que los funcionarios del templo habían aumentado con una cantidad de pequeños detalles a veces incumplibles. La respuesta de Jesús es textual mezclando dos orígenes distintos: el Deuteronomio y el Levítico. Este conocimiento de la Escritura impresiona muy bien al escriba que no duda en manifestárselo, añadiendo una referencia que contraría la costumbre de los servidores del templo. Estos mandamientos valen más que todos los holocaustos y sacrificios. Así merece la aprobación y reconocimiento de Jesús. Llama la atención este trato cordial entre un escriba y Jesús. Y establece como un puente en esa relación tan colmada de tensiones con los escribas y fariseos. Reconocer las razones invocadas por los demás en las discusiones constituye la esencia del verdadero diálogo. Y con mucha frecuencia las descartamos anticipadamente.
Jesús es un buen judío, conocedor y respetuoso de la ley, pero que no se contenta con la sumisión acrítica y literal. Lo fundamental para él es encontrar en toda esa construcción legal, el espíritu con que ha sido elaborada en diversas situaciones históricas, interpretadas por el pueblo judío como privilegio de sentido nacionalista. Ese espíritu que es el animador de la construcción del reino de Dios que universaliza el amor de un Padre de todos. Precisamente esa apertura desde lo nacional y sectorial a la universalidad del reino que Jesús anuncia es lo que lo indispondrá definitivamente con el templo y el imperio hasta llevarlo a la condena y la muerte. En el fondo se trata de una cuestión política, el sentido nacionalista cerrado, abierto por Jesús hacia la universalidad del amor a los hijos de Dios. Por eso precisamente, al unir mencionándolos juntos los dos preceptos los va a transformar en uno solo. Las diversas propuestas o ideas sobre Dios llevan al enfrentamiento religioso en base generalmente a propuestas y leyes establecidas por intereses humanos. En cambio el amor a todos los prójimos, que son todos, los hombres no admite diferencias y para Jesús constituye el único modo auténtico de propagar el reinado de Dios.
Y esta es en realidad la visión cristiana, un esfuerzo cotidiano y práctico en la búsqueda de la felicidad que tiene que ver con lo personal y comunitario como indicio de pertenencia al reino de Dios, del que afirma Jesús que el escriba interlocutor está cerca.
Vendar los ojos con la cinta de los intereses personales egoístas, no deja muchas veces ver lo que otros tienen de razón o de conducta acertada para remediar los males que se padecen individual o socialmente. Es cerrar los valores universales de la justicia, el amor, la paz y la felicidad en el pequeño corral del individualismo.
Homilías Dominicales – Domingo 28 de Octubre de 2012 – 30 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema (Mc-10,36-52)
Jesús salía de Jericó seguido de la multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino. Al oír que pasaba Jesús el nazareno se puso a gritar: Jesús hijo de David, ten piedad de mí! Jesús se detuvo y dijo :Llámenlo. Entonces llamaron al ciego diciéndole :ánimo levántate que él te llama. El ciego, arrojando el manto se puso de pie y de un salto fue hacia él. Jesús le preguntó: ¿qué quieres que haga por ti? El respondió : Maestro! Que me devuelvas la vista. Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Enseguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Síntesis de la homilía
La precisión narrativa de Marcos queda manifiesta en el ordenamiento de estos acontecimientos con una sucesión pedagógica y simbólica muy precisa. Están de camino. De camino hacia Jerusalén. De camino en el crecimiento de la comprensión de lo que deberá ser su destino posterior. Un camino en el que Jesús va quitando los obstáculos que pueden entorpecer los objetivos que se persiguen: La tradición conservadora, la previsión de los sufrimientos de la pasión, la visión de un reino temporal nacionalista, las posesiones y el dinero, el afán de grandeza, la ambición de poder. Los discípulos no han asimilado lo escuchado o, como suele suceder, han tomado en cuenta sólo lo que ellos mismos creían y querían. Se han escuchado a sí mismos a pesar de recibir las palabras del maestro. Al salir de Jericó para seguir el camino, un ciego está instalado con su discapacidad y su pobreza. Se va a convertir en una gran enseñanza para los discípulos. Al escuchar el tumulto de la gente y enterarse de que están acompañando a Jesús grita. No pueden impedírselo. Su grito es la aclamación del mesías liberador. Jesús lo cura, señalándole que es su propia confianza la que lo ha salvado. Y el hombre, con la vista recuperada, lo sigue. Se convierte en discípulo, como anunciando la curación de la ceguera que todavía afectaba a los doce.
Con mucha frecuencia escuchamos una denuncia que tiene mucho de verdad. La Iglesia, esta Iglesia que se dice poseedora de la única verdad revelada por Jesús, lleva dos mil años de acción en la historia de la humanidad. Y los grandes pecados en contra de la dignidad humana que se permitía el paganismo, no han cesado. Y lo que es peor, se han cometido y se cometen aún muchas veces, con la calificación de cristianos porque sus protagonistas hacen pública profesión de su pertenencia a la Iglesia con cumplimiento de sus prácticas, devociones y donaciones de sostén. ¿Es que no han escuchado el mensaje de Jesús y no están al tanto del testimonio de los escritos que nos trasmiten su figura? La explicación es la misma que se puede dar a la dificultad de los doce para entender y asimilar las enseñanzas del maestro. Interpretan de acuerdo a sus intereses. Miran sin mirar y escuchan sin escuchar. Se escuchan tanto a sí mismos que desfigurando lo que se les enseña, creen que observan la fidelidad, Así es explicable también el empecinamiento con que dentro de la iglesia muchos se refugian en lo exterior del culto y mantienen su corazón alejado. Marcos quiere dejar la enseñanza de que para ser discípulos, hay que tener voluntad sincera de escuchar y de ver.
Domingo 21 de Octubre de 2012 – 29 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema (Mc.10-35-45)
Santiago y Juan hijos de Zebedeo se acercan a Jesús diciéndole “maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir” ¿Qué quieren, le dijo Jesús. –Concédenos sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda , cuando estés en tu gloria. Les dijo Jesús: uds. no saben lo que están pidiendo. ¿Podrán beber el cáliz que yo voy a beber, y recibir el bautismo que yo voy a recibir? –Podemos, respondieron.
Van a beber el cáliz que yo beberé y recibirán mi bautismo, pero no me toca a mí concederles que se siente a mi lado porque esos puestos ya han sido destinados. Los otros diez que escucharon a Santiago y Juan se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo. Uds saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños y como poderosos les hacen sentir su autoridad. Pero entre ustedes no debe suceder esto. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de los otros y el que quiera ser primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo hijo de hombre no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos.
Síntesis de la homilía
La enseñanza de Jesús para sus discípulos va avanzando paso a paso así como su marcha a Jerusalén en el destino definitivo. Ha querido que lo identifiquen en su persona y su cometido. Les ha preguntado lo que piensan sobre él. Ha corregido el error de Pedro que rechaza la posibilidad de la pasión. Luego ha mostrado el peligro de la ambición de dinero oponiéndose al reclamo de una entrega como la suya. Un niño ha sido mostrado como la pequeñez necesaria para admitir el reino. Ahora sus más cercanos, sus primeros seguidores, con actitud de mucha confianza, quieren asegurarse de que les concederá lo que desean. Su pedido representa el deseo de todo el grupo, que espera una realización triunfante del reino de Dios, teniéndolos en cuenta para sentarlos sobre doce tronos que juzguen a Israel. Ellos piden estar a derecha e izquierda, los signos tradicionales del poder. Jesús les advierte que no saben lo que están pidiendo. Y hace el tercer anuncio de su pasión. “beber el cáliz y ser purificado por el bautismo”. Ellos interpretan super- ficialmente este aviso y afirman estar dispuestos a hacerlo. Se creen fuertes para llegar al poder. Temperamentalmente Jesús los ha denominado “hijos del trueno”.
Todas las especificaciones de Jesús tratando de corregir sus expectativas de poder junto con las de los otros diez que se indignan por sentirse discriminados, no han tenido resultado. Ni siquiera la seguridad de que ellos beberán el cáliz y se purificarán con el bautismo de la entrega que le aguarda a él mismo. Ya las cartas están echadas. Ya el camino no puede detenerse. Todos van a experimentar el sufrimiento, la persecución y el fracaso de sus ambiciones. Jesús hace un nuevo intento aclaratorio. Los reyes y los poderosos se creen dueños. Entre ustedes no puede ser así. El que quiera ser grande que sea servidor y el que quiera ser el mayor que sea servidor de todos. Las opciones están perfectamente aclaradas. Para los doce ahora divididos en dos y diez por la ambición de poder, y para los seguidores que hoy somos nosotros, la iglesia, la reunión de convocados. La salvación es el servicio. La piedra de toque del discipulado. La manera de vivir la entrega de la vida siguiendo a Jesús. La opción por los pobres, por todos los pobres, así proclamada oficialmente en la Iglesia está señalada aquí. Descubrir lo que hace falta, y tratar de brindarlo. Darse cuenta de la necesidad y remediarla. El epitafio de Cachito en Va-Allende Quien no vive para servir no sirve para vivir.
Día de la madre
A pesar de que todos los homenajes a figuras importantes por sus funciones en nuestra sociedad han pasado a ser eventos comerciales, como corresponde al espíritu de este capitalismo salvaje que nos domina, creo que no tenemos que dejarnos robar la grandeza nobilísima de ciertas celebraciones que intentan recuperar el sentido de dignidad de esos servicios abnegados e insustituibles en la sociedad.
Este tercer Domingo de octubre se dedica a homenajear a las madres. Y nunca será suficiente un día para reconocer todo lo que cada mujer madre representa para su familia y la sociedad, pero al menos es necesario, para reavivar nuestra valoración de su presencia y su acción, que muchas veces queda perdida entre preocupaciones importantes o superfluas.
La reflexión de la homilía de hoy, nos ha colocado ante el servicio, como actitud fundamentalmente cristiana. Y la mujer madre constituye en nuestra sociedad el modelo más auténtico de servicio. Porque es el que se cumple espontáneamente como fruto del amor y para brindar amor. De su ternura depende el no tener vacío el corazón, cuando la vida nos va llenando de conocimientos y bienes materiales. De su fortaleza aprendemos a no ceder ante las luchas inevitables para cada ser humano. De sus enseñanzas están prendidas las conductas que nos llevarán a ser felices y a dar felicidad a los que nos rodean. De su compañía está colgada la seguridad de que en la vida no estaremos nunca solos. Su presencia es el puente más visible de la grandeza del amor y por eso de lo inconmensurable del amor de Dios.
Sintamos en el corazón la fiesta y el agradecimiento de tenerla o haberla tenido junto a nosotros y aprendamos también de su ejemplo, la actitud de servicio que es la fundamentalmente cristiana.
Homilias Dominicales – Domingo 14 de octubre 2012 – 28 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema (Mc. 10,17-30)
Llegó uno corriendo y se arrodilló ante Jesús y le preguntó:
Maestro bueno,¡qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús le respondió ¿por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. Conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre. El contestó : Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia. Jesús lo miró con cariño y le dijo: Una cosa te falta. Anda vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después vente conmigo. Ante estas palabras el otro se llenó de pena y se marchó triste. Porque era muy rico. Jesús mirando a su alrededor dijo: ¡qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios! Los discípulos se asombraron de lo que decía pero Jesús insistió: ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que para un chico entrar al reino de Dios. Ellos llenos de asombro y temor comentaban Entonces ¿quién podrá entrar en el reino de Dios?. Jesús se quedó mirándolos y les dijo: Para los hombres es imposible pero no para Dios porque para El todo es posible. Pedro entonce le dijo: Mira nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús le contestó: todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre, padre e hijos, o campos por mí y la buena noticia, recibirá en esta vida cien veces más en casas, hermanos y hermanas e hijos y campos en medio de las persecuciones. Y en el futuro, la vida eterna
Síntesis de la homilía
El relato de Marcos aporta detalles muy importantes. Un hombre llega corriendo. Realmente le interesa mucho lo que busca. Quiere alcanzar la vida definitiva y se postra esperando con ansias la respuesta. Jesús lo saca de su ansiedad aclarándole que el asunto no es tan fácil de solucionar. Corrige la denominación de bueno porque traduce el interés desmedido o la confianza excesiva que deposita en la respuesta que implora. Además le recuerda que él ya tiene en la Ley de Moisés una respuesta. Cumplir los mandamientos Curiosamente Jesús no enuncia los que él en otra ocasión señalará como los principales “amar a Dios y al prójimo”. ¿Es que ya no son importantes? No. Sino que se trata de los que son más propicios para manejarlos al antojo de cada uno. Para engañarse a sí mismo. Los que enuncia Jesús son referidos a conductas humanas bien concretas: matar, cometer adulterio, jurar en falso, defraudar o descuidar a los padres.
Hay que notar también que en el enunciado no figura nada referido directamente a la actividad sexual. Y es que esa es una preocupación nacida mucho después en la iglesia al institucionalizarse como una entidad necesitada de poder y dominio. La cuestión es que el hombre afirma con sinceridad, como si `para él hubiera sido muy natural, “todo eso lo he cumplido desde chico”. Jesús descubre entonces la sinceridad de su corazón y lo mira cariñosamente. La invitación brota espontáneamente: te falta ser capaz de desprenderte de lo que tiene, de perder tu status comprometido con el orden establecido. que condiciona tu conducta con los demás y de ese modo seguirme en esta empresa de devolver su dignidad a los más pobres.
Jesús ya había realizado su diagnóstico. Eso era lo que intranquilizaba la conciencia del hombre, buen judío en el fondo pero más preocupado de sus sentimientos para con Dios que de sus acciones para con los hombres. Pero como era muy rico y no podía abandonar sus negocios, el hombre se marchó cabizbajo y triste. Toda la escena no podía sino intrigar a los apóstoles cuando escucharon la explicación de Jesús. ¡qué difícil es para los ricos integrarse al reinado de Dios!
La pregunta que se hacen no parece adecuada: “Pero entonces ¿quién podrá entrar en ese reino?” Jesús despeja su desconcierto recordándoles que para Dios nada es imposible. No se trata del reino de Dios que nosotros identificamos con la otra vida, se trata del que Dios quiere entronizar por Jesús en la sociedad humana y por él ha hecho que sea posible alcanzar su principal constitutivo que es el amor.
Ni corto ni perezoso Pedro reclama por sus derechos de pertenencia al reino, que espera de triunfos y prestigio, mencionando la generosidad de los 12 para dejarlo todo. Y Jesús siguiéndole la corriente le responde fijando la abundancia de felicidad que aporta al ser humano el coraje de dejarlo todo para ser feliz amando a los demás.
Homilías Dominicales – Domingo 7 de Octubre de 2012. Por Guillermo “Quito” Mariani
Festividad de Jesucristo rey (ciclo “B”)
Tema (Juan 18,33-37) Pilatos interroga al acusado que tiene frente a sí: ¿Eres el rey de los judíos? Jesús responde: Eso lo dices por tu cuenta o porque otros te lo han dicho de mí? Dice Pilatos: Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí ¿qué es lo que has hecho? Contesta Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis soldados habrían peleado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí. Le dice Pilatos: pero, entonces, ¿tú eres rey? Y Jesús contesta: Tú lo has dicho. Soy rey. Para eso he nacido y he venido al mundo. Para dar testimonio de la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz.
Síntesis de la homilía
La acusación con que los sumos sacerdotes acuden al representante del Imperio, está muy astutamente elaborada. Los signos que había dado Jesús hablaban de una realeza identificada con las promesas mesiánicas. Se trataba de un restablecimiento de la dignidad del pueblo sojuzgada tantas veces por los poderes dominantes. Pero la ambigüedad de la denuncia hace interpretar que se trata de un rey al estilo romano y por eso da motivos para aplicarle la pena de los que conspiran contra el Imperio. La pregunta de Pilatos es muy directa y sin vueltas: ¿Eres rey? Y la respuesta de Jesús, asegura que su estilo de reinado está muy lejos de lo acostumbrado, ya que no tiene ni armas ni soldados. Se trata, en cambio, de un reinado de la verdad. De una verdad liberadora de todas las esclavitudes y sujeciones: el amor del Padre. Por supuesto que esta afirmación ni preocupa ni atemoriza a Pilatos que no logra encajarla en su esquema imperial.
Pero, tampoco a nosotros nos resulta fácil interpretar el profundo sentido del reinado de la verdad preconizado y defendido por Jesús. Su Iglesia ha tenido ejércitos, represión y condenas terribles para imponer ese reinado. Su estilo no ha sido indudablemente el de Jesús de Nazaret. Y aún hoy, sosteniendo que, como institución fundada por el Cristo es la única dueña de la verdad, conserva la amenaza de exclusión y condena para quienes niegan ese absolutismo de posesión de la verdad.
Con mucha frecuencia la pretendida defensa de la verdad, dentro fuera de la iglesia, ha llegado a favorecer los castigos y represiones. La clave del por qué esto nada tiene que ver con la propuesta cristiana, está en que esa verdad es el amor del Padre, que no puede tener otra expresión que vivir el amor a la creación y a los hermanos que son sus hijos
También, de la respuesta de Jesús, muchos han pretendido concluir la indiferencia ante todos los acontecimientos de este mundo, para inclinar hacia una mirada prescindente de todo lo temporal y lo político, como si en eso consistiera la riqueza espiritual del cristianismo. Así ha logrado carta de ciudadanía oficial en la iglesia católica una espiritualidad alienante, alejada incluso de la conducta social observada por el mismo Jesús de Nazaret.
Ya no es novedad la distinción entre política de partidos como ambición de poder y política social, que se pronuncia frente a los hechos con el criterio de si ayudan o no a la vigencia de los grandes valores de la convivencia : justicia distributiva de los bienes, e igualdad de derechos y oportunidades para todos. Sin embargo, resulta casi imposible suprimir los enfrentamientos apasionados que rompen relaciones de respeto y amabilidad, porque en el fondo no se tiene en cuenta lo que es resultado beneficioso sino la orientación ideológica con que se realizan.
Homilías Dominicales – Domingo 30 de setiembre de 2012 – 26 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Domingo 30 de setiembre de 2012 – 26 durante el año litúrgico (ciclo “B”)
Tema
(Mc. 9,38-43,45,47-48) Los discípulos cuentan a Jesús que han visto a uno lanzar demonios en su nombre y trataron de impedírselo porque no era de los “nuestros”. Pero Jesús les dijo “No se lo impidan, porque nadie puede hacer prodigios en mi nombre y ñuego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros está con nosotros. Yo les aseguro que quien les dé un vaso de agua, porque pertenecen al Cristo, no quedará sin recompensa. Si alguien llegara a escandalizar a estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado córtala porque más vale entrar a la vida manco que ir con tus dos manos a la Gehena donde el fuego no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado córtalo porque te vale más entrar lisiado en la vida que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo porque más vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios que ser arrojado con tus dos ojos a la gehena donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Síntesis de la homilía
Ya sabemos que lo de lanzar demonios, significa liberar de enfermedades desconocidas, generalmente psíquicas Desde el mensaje de un reino de igualdad para ayudarse mutuamente a buscar la felicidad, brotaba naturalmente el deseo de pertenecer y comprometerse con esos objetivos. De modo que, difundir los efectos de ese compromiso, resultaba multiplicar los efectos del reino. No cabía entonces señalar enemistad o rivalidad con quien como aquel que los discípulos habían encontrado haciendo las mismas obras de Jesús, lo hacía como un resultado de creer en su persona. El rótulo de cristianos que, en algunos tiempos significó una especie de certificado de honestidad privada y pública y por tanto recomendación para confiar en quien lo presentaba, hoy aparece completamente manchado y desnaturalizado por la hipocresía con que se lo ha usado. Sin embargo persiste un elemento útil para el discernimiento: el que se haga el bien apoyándose en el nombre del Cristo (entendiendo por el nombre, la persona y acción del enviado de Dios) ha de ser juzgado como verdadero cristiano, al margen de cualquier denominación externa. Es verdad por eso, que hay muchos no cristianos, más cristianos que los cristianos. Como, lo hacía notar el papa Juan XXIII en una de sus encíclicas, la unión ecuménica entre los cristianos no había de basarse en la unidad teológica, casi imposible como búsqueda de la verdad, sino en la decisión de asociarse para la realización de la obra salvadora o redentora de Cristo.
Después de los pasajes de Marcos en que aparece señalado el sufrimiento como aparejado con el seguimiento de Jesús, el evangelista se preocupa de que los pequeños dentro y fuera de la comunidad, se conviertan en el objetivo de preocupación atenta y comprensiva de todos. Por eso indica la recompensa merecida por quienes den a los discípulos un vaso de agua o cualquier ayuda más importante. Por eso también, con una seguidilla de afirmaciones a favor de los más pequeños que, de manera ampulosa y exagerada para resultar impactante, rechaza el escándalo a ellos, es decir el contagio de las acciones egoístas y destructoras de la dignidad del ser humano, que puede resultar de nuestros jucios o acciones. La Gehena valle en que se depositaba y quemaba la basura de la ciudad, es el final de la actitudes que defendiendo sus propios intereses egoístas produjeron la marginación y opresión de sus semejantes. Su vida ha resultado basura, alimento de gusanos y fuego como el basural de la Gehena.
Homilías Dominicales – Domingo 23 de setiembre de 2012 – 25 durante el año litúrgico (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema
(Mc.9, 30-37) dejando la montaña Jesús iba caminando con los discípulos por Galilea y les enseñaba : El hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres que lo matarán y tres días después de su muerte resucitará. Pero ellos no entendían y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaún y una vez en casa, les preguntó: ¿de qué venían conversando en el camino? Ellos callaban porque habían venido discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces sentándose, llamó a los doce y les dijo: El que quiera ser el primero, debe hacerse el último y servidor de todos. Después tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándolo les dijo “el que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí y el que me recibe, no es a mí a quien recibe sino a Aquel que me ha enviado.
Síntesis de la homilía
Siguen caminando, dice Marcos. Y sigue Jesús preocupándose de caminar con ellos. Y por eso “les va enseñando”. Y les enseña lo más duro de su misión. Quedar, como resultado de su mensaje y su acción en favor de la salud y felicidad de todos, con su vida aprisionada por el odio de los hombres, que llegarán hasta condenarlo a muerte. De este modo repite la enseñanza que pronunciara después de la intervención de Pedro respondiéndole sobre su identidad. Ellos siguen sin entender. ¡Tan difícil es cambiar una estructura de pensamiento que se ha sostenido durante largo tiempo! También nosotros lo vivimos en muchos asuntos pero muy claramente con los cambios de la interpretación bíblica aportados por las investigaciones profundas de los estudiosos, valiéndose de una cantidad de instrumentos modernos para limpiar el mensaje de las adherencias humanas que lo desfiguran. Llegan a la casa y el se sienta como maestro o jefe de familia para completar su enseñanza.¿de qué venían conversando? Y les muestra lo perjudicial de su preocupación por ser cada uno más importante que los otros, indicándoles la verdadera grandeza que consiste en descubrir y usar de nuestras capacidades para servir a los demás. Como el último y servidor de todos. Así, pretende quitar de la comunidad de seguidores que va a dejar detrás suyo, los gérmenes más dañosos de las rivalidades y separaciones, de que da cuenta en el pasaje que leyó, escrito por el apóstol Santiago.
Y deja esa especie de cátedra para salir a la calle y traer a un niño. Gráficamente quiere enseñar a sus seguidores lo que les ha enseñado con palabras. Un niño es la imagen de la pequeñez. Niños de la calle, huérfanos y semiabandonados, imagen, con las viudas, de los más pobres de Israel. Lo está abrazando. Dándole el cariño y protección de que carece. Y los que discutían sobre quién era el más grande, se ven igualados con ese niño, muy posiblemente harapiento y sucio Y reciben la lección de servicio que el Jesús de Juan, expresará lavando los pies de los compañeros de la última cena. Así trata de fijar la atención de los discípulos y la nuestra, en los pequeños. No para compadecerlos solamente sino para tratarlos de su desgracia que muchas veces es el rechazo y la discriminación disimuladas por la “buena educación” y la limosna. Seguramente el gesto de Jesús no sirvió para disminuir la gravedad del abandono de los niños en la sociedad de su tiempo pero sí para dejar conciencia en sus discípulos de lo que debe hacerse en cuanto se pueda. Una actitud que debería alejarnos de quejas y burlas cuando la promoción o ayuda de los niños se hace cargo de facilitar su alimentación, su educación y el cariño de los que los rodean.
Homilías Dominicales – Domingo 9 de septiembre de 2012 – 22 del año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani
Tema
(Mc.7, 31-37) Jesús partiendo de Tiro y Sidón atraviesa el mar de galilea y penetra en la Decápolis. Le presentan entonces a un sordomudo y le piden que le imponga las manos. Jesús lo separa de la multitud y aparte de todos pone sus dedos en las orejas y con su saliva toca la lengua diciendo, al levantar los ojos al cielo “Efeta” que significa “ábrete”.Enseguida se abrieron sus oídos y se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús insistió en que no dijeran nada a nadie, pero cuanto ,ás insistía la gente más proclamaba “todo lo hace bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos”
Síntesis de la homilía
hay en el relato un ficción geográfica que delata el sentido simbólico que se desprende de este pasaje de Marcos. Se supone que se cruza el mar de Galilea cuando Jesús va a Decápolis que está del mismo lado que Tiro y Sidón y es un conjunto de poblaciones con habitantes paganos. Pasando de las primeras poblaciones, en cuyo ámbito ha curado a la hija de la mujer sirofenicia, Jesús recorre el territorio más amplio de las diez ciudades. Atravesar el mar tiene todo el sentido de colocarlo como el espacio símbolo del encuentro universal. Se acentúa la universalidad del mensaje que él proclama. La apertura mostrada para escuchar el reclamo de la mujer afligida , se completa ahora con la actitud de remediar la sordera y tartamudez, con un gesto que repetirá más adelante con un ciego.
El paganismo es para Marcos el espacio de los ciegos y los sordos, no porque no quieren ver ni oír como los judíos, sino porque han sido privados desde sus culturas, de la posibilidad de abrirse al mensaje de Yahvé.Los gestos de Jesús en las dos curaciones se asemejan: apartar al enfermo del bullicio, imposición de manos y uso de saliva para tocar la lengua y los ojos enfermos.
Es el gesto del aliento creador. Aquí se está realizando una nueva creación. La posibilidad abierta ya por el amor universal de Dios a los que no podían ver ni oir al enviado de Dios y su mensaje.
La admiración se expresa en un ansia de comunicar a todos, lo que favorece a todos. De modo que la gente no hace caso a la insistencia de Jesús de mantener los hechos en secreto. Y la expresión conclusiva es que “todo lo hace bien. Hace oir a los sordos y ver a los ciegos” Una actitud muy distinta de la de quienes viendo señales parecidas, se preguntan, con sospecha de que esté poseído del demonio, de dónde le vienen estas cosas. Es cierto también para nosotros que con frecuencia el bullicio a nuestro alrededor nos impide escuchar, escucharnos y descubrir el mensaje del espíritu de Dios.
Lo crucial es, en realidad, cómo ese mensaje se nos manifiesta. La renovación carismática apunta a que el mensaje se manifiesta por expresiones de lenguas extrañas o reacciones extraordinarias en la salud, o en éxtasis o desmayos místicos. Todo esto ha tenido en la historia del cristianismo abundantes manifestaciones que casi han fijado como una tradición católica, los milagros, apariciones de personajes sagrados o hechos fuera de lo común (milagros) como seguros mensajes y acciones divinas. El Concilio Vaticano II con la originalidad del pontífice convocante, descolocó de ese espacio la expresión del espíritu divino, para colocarlo en los signos de los tiempos. Es decir, en aquello que se va produciendo en la historia de la humanidad y produce, a la vez que el dinamismo constante para la comunidad de seguidores de Jesús, la orientación del compromiso para analizar esos signos y compaginarlos con el espíritu del evangelio por la acción personal y comunitaria. Se trata de algo no dado con anticipación. De un trabajo de discernimiento comunitario, de un dejarse penetrar por las características y las necesidad de la realidad. A lo cual muchas veces, hay que confesarlo, le tenemos mucho miedo los cristianos.

