Homilías – Martes 25 de diciembre de 2012 – Festividad del Nacimiento de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 2,1-14)

Salió por entonces un decreto del emperador Augusto mandando hacer un censo en el mundo entero. Fue el primero, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos debían inscribirse en su ciudad de origen. También José por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, con María que estaba embarazada. Mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y María dio a luz a su hijo primogénito al que envolvió en pañales y recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. En aquella misma comarca había unos pastores que pasaban la noche a la intemperie cuidando sus rebaños y se les presentó el ángel del Señor envolviéndolos de claridad, lo que los asustó mucho. Y les dijo: No teman porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo.

En la ciudad de David, les ha nacido un salvador que es el mesías, el Señor. Les servirá de señal que encontrarán un niño en pañales reposando en un pesebre. De pronto alrededor del ángel se reunió la multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo: gloria a Dios en lo más alto  y  paz en la tierra a los hombres y mujeres que son de su agrado.

 

Síntesis de la homilía

A pesar de los datos de Lucas tratando de injertar en la historia humana el nacimiento de Jesús y todos sus esfuerzos por destacarlo como un hecho que conmovió al cielo y la tierra, sólo mucho tiempo después fue posible determinar la fecha e historicidad relativa de su relato. Ya para entonces la primeras generaciones de cristianos habían encontrado el modo de explicarse la humanización de Dios que muy pronto se designó como “encarnación” recurriendo a las imágenes paganas y mitológicas a que estaban acostumbrados. Así en las catacumbas romanas más antiguas  NERON (54 al 68) ponen las cabezas de Dios padre con barba larga, jesús y el espíritu sobre los cuerpos de los dioses paganos.

La virginidad como hecho simbólico de que en la concepción de Jesús no existe complicidad alguna el espíritu del mundo es la gran afirmación que se abre paso desde el nacimiento de Jesús. San Agustín, Calderón de la Barca, los gnósticos antiguos y muchos budistas coincidieron al parecer, en la afirmación de que para el hombre el mayor pecado es nacer. Su pecado de origen. Todo nacimiento entonces resulta expresión de una violencia carnal. El nacimiento de Jesús en cambio, es fruto del espíritu de amor, la máxima señal de liberación, que abre un espacio de vida para los enfermos, los pobres, los hambrientos y derrotados de la historia.

Decía un sobreviviente del holocausto nazi H.Arendt, que sólo si aprendemos a nacer de un modo distinto, NO PARA LA SEGURIDAD Y CONSUMO de un sistema homicida (Herodes)

seremos capaces de sobrevivir sin caer en los campos de concentración de ese sistema que sólo nos deja nacer como esclavos del consumo.

Cada nacimiento o renacimiento (lo que llamamos hombre nuevo) debe ser en ese sentido, nacimiento virginal, de ruptura e inversión de la potencia esclavizante del egoísmo humano.

La ingenuidad de la ternura con que el andar del tiempo ha revestido aquel nacimiento ignorado para el Imperio, es traducción del anhelo profundamente humano de renacer como hijos de Dios y hermanos de los demás hombres. Vivamos esa ternura no sólo como producida por la simplicidad pacífica de la navidad, sino para introducirla como valor importante en nuestra historia personal y social encaminándola por la justicia hacia la verdadera paz.

Homilías Dominicales. 23 de diciembre de 2012 – 4to. de adviento del ciclo”C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Luc.1,39-45)

Partió María apresuradamente a un pueblo de la montaña de Judá y entrando en casa de Zacarías saludó a Isabel. Apenas oyó ésta el saludo de María, el niño se estremeció en su seno y llena del espíritu Santo, exclamó: Tú eres bendita entre las mujeres y es bendito el fruto de tu vientre. ¿quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo el niño se estremeció de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído lo que te fue anunciado de parte del Señor.

 

Síntesis de la homilía

El ordenamiento que hace Lucas de los hechos “relatados por muchos” (Marcos y el Q son sus fuentes) supone también un llenado de lagunas presentadas por la continuidad de esos hechos, cuando se pretende unirlos para descubrir y mostrar en su totalidad el mensaje de Jesús, a un auditorio heterogéneo como es el de las comunidades lucanas.

Esta relación entre las dos mujeres Isabel y María, es una base teológica indispensable para hacer creíbles los hechos que irán presentando a Jesús como el mesías esperado, gracias a  realizaciones que implicarán una participación directa de Dios, por su carácter maravilloso o milagroso. María lleva el misterio de un embarazo fuera de lo normal. Isabel experimenta en su vientre la conmoción conciente del feto inconsciente que lo habita. Ambas están habitadas por el espìritu de Dios. Y ambas son un testimonio del mérito de la fe.

Lucas, sería para algunos investigadores bíblicos, el amigo médico que acompañaba a Pablo en algunos de sus viajes. Para él entonces, el hecho de la concepción virginal de María no podía ser más que una teologización, para convertir en mensaje un hecho cotidiano.  Nos interesa más, por eso, encontrar y aprovechar ese mensaje, que adentrarnos en las afirmaciones seudohistóricas con que hemos alimentado nuestra lectura de la biblia,  conviritiéndola en una constante intervención milagrosa de Dios corrector de las leyes de la  naturaleza creada por él.

Adentrémonos entonces en el mensaje que Lucas está intentando dar a su comunidad. Y en primer lugar, el gesto de María poniéndose inmediatamente en camino. Es significativo que ése sea el comienzo de la madre de Jesús: ponerse inmediatamente en camino. Su hijo estará siempre en camino hacia una meta muchas veces oscurecida y dolorosa que es adivinada por las características de la misión que él considera encomendada por el Padre. Y nosotros estamos también, siempre en camino. Aunque muchas veces, con la Iglesia detenida en el tiempo, nos pareciera que ya todo está establecido y cumplido y no hay por qué buscar variantes para adaptarse a las novedades surgidas de la marcha de la historia.

Y el camino es festejando la vida. La vida que es en sí misma perspectiva de futuro. No es simplemente la vida no nacida, es la vida que traerá un sentido nuevo a la relación entre los hombres y a la relación con Dios. El hecho de la visita es por otra parte, profundamente humano. Y nos reconcilia con una serie de acontecimientos diarios que pueden influir directa o indirectamente en la felicidad de los otros y en el remedio de situaciones molestas o problemáticas. “Creer lo que te fue anunciado” es la gran semilla de felicidad descubierta por Isabel en María. Esa que a veces esterilizamos completamente cuando otorgando mayor importancia al dinero, las posesiones, los lugares de privilegio, el poder, las manifestaciones de astucia y agresividad para con los más débiles, abandonamos los principios evangélicos de la defensa de la verdad, de la justicia o del respeto a la dignidad y los derechos que llamamos humanos, inalienables.

Homilías Dominicales – 16 de diciembre de 2012 – 3ro. de adviento del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Lc.3,1018)

La gente preguntaba a Juan: ¿qué debemos hacer? El les respondía: el que tenga dos túnicas dé una a quien no tiene. El que tenga qué comer, haga lo mismo. Algunos cobradores de impuestos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: ¿qué debemos hacer? El les respondió: No exijan más de lo establecido. A su vez unos soldados le hacían la misma pregunta . Y les decía : no extorsionen a nadie y conténtense con su sueldo.

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaba si él no sería el  mesías, él tomó la palabra y les dijo: Yo los bautizo con el agua pero viene uno que es más poderoso que yo y a quien yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias, que los bautizará con el espíritu santo y el fuego. Tiene en su mano la zaranda para limpiar la era y recoger el trigo en el granero. Y consumirá la paja en el fuego que no se apaga. Y por medio de muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la buena noticia.

 

Síntesis de la homilía

No es que la gente no supiera lo que tenía que hacer. Juan no les responde nada nuevo. Con una extraordinaria expresión de sentido común les responde lo que ellos saben que tiene que ser su proceder. ¿Por qué preguntan? Porque como nos sucede a  nosotros mismos, nos evadimos muchas veces de la realidad con preguntas, problemas y cuestiones imaginadas o fraguadas como excusas para dejar de preocuparnos de lo concreto y cotidiano. Con la expectativa del mesías, la gente es hacía la ilusión de una intervención divina que acabara con todos los problemas, evitándoles el compromiso de participación, con el propio proceder, al bien de todos. Eso era en  el fondo “la conversión” de que hablaba Juan. El abandono de la búsqueda exclusiva de lo individual y la prevalencia de los propios intereses, para preocuparse de aportar lo que hacía falta a la sociedad.

Lucas presenta a Juan como conocedor de la existencia de otro que viene. Aunque él no conocía a Jesús, es posible sin embargo que, midiendo objetivamente sus propias posibilidades en el entorno en que se sentía cumpliendo una misión encomendada por  Dios, vislumbrara la necesidad de que alguien ungido por el espìritu divino con mayor fuerza que la suya, debía hacerse presente para acabar la obra del reino.

La insistencia del bautista se coloca en la acción destructora sobre el enemigo como  la misión del enviado de Dios. Por eso habla al mismo tiempo del espìritu y el fuego que consumirá la paja después de separarla del trigo. Jesús hablará de cosechar el trigo, a pesar de la cizaña sembrada en el campo, para llenar los graneros. En el fondo estas diferencias hacen a la visión profética del antiguo testamento, anunciando la victoria de Israel sobre todos los pueblos de la tierra y la de Jesús en la Nueva Alianza restableciendo la riqueza de ese pueblo, en base a la universalidad del llamado a todos, para contribuir con el crecimiento del reinado del querer de Dios en el espacio de la sociedad humana.

El adviento permanente en que vive la humanidad, y del que nosotros somos testigos y actores, porque nunca se han producido tantos cambios en tiempos tan reducidos y nunca se han desvanecido tantos anuncios tremendistas, así como tantos proyectos ambiciosos en su optimismo,  tenemos la oportunidad de vivir la esperanza como paciencia activa que devuelve toda su importancia a la capacidad y posibilidades de cada uno para intervenir en el proceso ascendiente de la humanidad en valores y felicidad.

Homilías Dominicales. Domingo 9 de diciembre de 2012 – 2do. de adviento del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lucas 3,1-6)

El año decimoquinto del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe, tetrarca de Iturea y Traconítide y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios se dirigió a Juan hijo de Zacarías que estaba en el desierto y le confió su palabra. Éste comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo  de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

Una voz grita en el desierto : Preparen el camino del Señor, allanen los senderos. Los valles serán rellenados y las colinas aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces todos los hombres verán la salvación de Dios

 

Síntesis de la homilía

La actitud científica de Lucas, lo inclina a determinaciones exactas sobre el tiempo de los acontecimientos que va a relatar. La exactitud de las fechas aducidas tiende a fijar la autenticidad de los acontecimientos que se relatan. Dan asimismo una explicación de

de las variantes introducidas con posterioridad que, precisamente por tomar con exactitud inerrante, diversos datos históricos, equivocaron tanto la fecha del nacimiento como de la muerte de Jesús ajusticiado. Pero aún más importante que esta muestra de investigación buscando la verdad de los hechos Lucas deja claro que no se trata de imaginaciones gratuitas sino que la historia de Jesús se encaja realmente en nuestra historia de todos los días. Lucas no es judío aunque sí conocedor profundo de la historia de ISRAEL y, entusiasmado quizás por los relatos de Pablo a quien acompañó en varias oportunidades, resuelve hacer una redacción mas ordenada los hechos admirables acontecidos durante la vida de Jesús de Nazaret.

Y el primer paso es presentar el entorno. La Palestina ocupada por Roma con los políticos de entonces usando su poder para colocar a loa parientes y amigos y con todo el poder religioso acomodado con los romanos que toleraban su presencia y ministerio en el templo. Allí, lejos de la estructura oficial, en el desierto una voz que anuncia algo distinto. Que propone enderezar caminos, restablecer la igualdades justas, acabar con las complicaciones de los recovecos de la  ley que la convierten en inobservable y opresora.

Invita a bañarse en el Jordán el río sagrado que es el secreto de la fecundidad de sus campos. Para iniciar una nueva etapa de florecimiento y felicidad en el camino de Yahvé. Una etapa que culminará con la liberación, la salvación anunciada por los profetas- El anuncio central es la conversión de los pecados o mejor del pecado. Porque no se trata de una cuantas prescripciones que convierten en impuros e indignos, para las que existe todo un estatuto con el que se logra el perdón. La conversión predicada es la ddel único pecado. Cambiar la realidad esclavizante de las leyes manejadas por los escribas del templo por la apertura liberadora de lo que es realmente la voluntad y por eso LA LEY DE DIOS.

Toda institución se rige por reglamentes y leyes aprobadas en su fundación y apoyada en esta estructuras mantiene su originalidad. En la de los seguidores de Jesús ninguna estructura es definitiva. La presencia constante del espìritu en los variantes signos de los tiempos hacen que  las detenciones que `pretender conservar riqueza generalmente la desfiguran y esterilizan.

Homilías Dominicales. Domingo 2 de diciembre de 2012 – Primero de adviento del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema Lucas 21,25 – 28 y 34-36

Dijo Jesús: en aquel tiempo habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra,  los pueblos serán presa de la angustia y no sabrán a dónde ir ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo. Porque los astros se conmoverán. Entonces verán a hijo del hombre venir sobre una nube lleno de poder y de gloria. Cuando  comience a suceder esto tengan ánimo y levanten las cabezas porque está por llegarles la liberación. Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, las embriagueces y preocupaciones de la vida para que e se día no los tome por sorpresa como una trampa, porque así vendrá sobre todos los hombres en toda la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente para quedar a salvo de todo lo que va a ocurrir. Así podrán comparecer ante el Hijo del Hombre.

 

Síntesis de la homilía

El escrito de Lucas data de alrededor del año 85. Teniendo en cuenta que los evangelios no tienen una precisión histórica sino que sus escritores utilizan hechos y palabras para trasmitir a través de los tiempos, pero principalmente a sus comunidades, la sustancia del mensaje de Jesús, no nos puede asombrar que la caída de Jerusalén ocurrida en el año 70 sea motivo de esta descripción “post factum” que nos entrega Lucas. Para el Jesús de Lucas, un judío de corazón plenamente injertado en la cultura de su pueblo y su gente, el hecho de la destrucción y profanación del templo  y la ciudad destinada a convocar a todos los pueblos de la tierra, lo impresionó profundamente. De modo que Lucas bien pudo poner estas palabras que repiten a los profetas(sobre todo Isaías 24 y Jeremías 4) en labios de Jesús, anunciando la caída de Jerusalén como un desastre cósmico, con la descripción del temblor del sol, la luna y las estrellas, los símbolos de la estabilidad de la creación, y la angustia de los que, destruida la ciudad convocante  del único Dios, no saben a donde dirigirse . El optimismo vence sin embargo definitivamente y Lucas anuncia todo ese desastre como inicio de la liberación, la presencia del que viene sobre las nubes para vencer la fuerza  amenazante del mar.

Todo lo cual estaba también en la mentalidad de Jesús asociada a la de ese pueblo siempre lejanos al mar cuyas costas ocupaban los filisteos y cuyas fragorosas tempestades era recibidas de oídas y cargadas de resultados aterrorizantes.

Todo esto para disipar una interpretación literal basada generalmente en la creencia de que Jesús como Dios  tenía perfectamente conocido el futuro y por tanto se refería no a un acontecimiento pasado sino a un final de mundo, afirmado una cantidad de veces por queines descubrían las señales predichas sin advertir que todas se fueron dando en distintos tiempos …y “el mundo sigue andando”.  Las consecuencias morales sí son valiosas. El que lo terrible de la experiencia del final del templo y la ciudad no induzca a la desesperación de las orgías, embriagueces y procupaciones que devoren la vida, sino al descubimiento del nuevo camino que es el presentado e instaurado por la vida y el mensaje de <jesús de Nazaret. Si ha de haber un final que muchos siguen afirmando gracias a los grandes avances científicos que destruyen sin reparo, las riquezas y la estabilidad del planeta, ese final ha de ser evitado o postergado por nosotros, seguros de que así colaboramos  desde nuestras posibilidades a la construcción de un mundo mejor para todos.

Homilías Dominicales. 18 de noviembre de 2012 – 33 del año litúrgico (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema ( Mc. 13,24-32) Decía Jesús a sus discípulos: Después de aquella gran  tribulación que les anticipé, se oscurecerá el sol, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Entonces se verá al hijo del hombre venir sobre las nubes lleno de poder y de gloria. Y enviará a sus ángeles para que congreguen a sus elegidos de un extremo al otro del horizonte. Aprendan de esta comparación tomada de la higuera. Cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, se dan cuenta de que llega el verano. Así también cuando vean estas cosas sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y la hora nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo sino sólo el Padre.

 

Síntesis de la homilía

Todos los detalles de este anuncio puesto en labios de Jesús por Marcos, siembra una cantidad de dudas, ya que parece dar precisiones sobre un final de los tiempos, pero a la vez afirma que todo sucederá en esa generación a la que pertenecen Jesús y los suyos, y además de los signos poco creíbles de un Jesús viniendo sobre las nubes y los ángeles recolectando elegidos por el planeta, la contradicción entre la calificación de signos notable para conocer la proximidad del acontecimiento  y la advertencia de que nadie, absolutamente nadie ni el mismo Jesús conocen el día y la hora.

Calígula el año 49 había exigido que se le erigiera un monumento en el Templo. Pudo evitarse pero Tito logró este objetivo el año 79. Las comunidades judías juzgaron que ese emperador, era un nuevo Antíoco Epifanes, sucesor de Alejandro Magno que había hecho instalar en el templo una imagen idolátrica. A esto llamaron los judíos la “abominación de la desolación”, y el acontecimiento es citado por Marcos. Asociando estos detalles, a los abundantes Apocalipsis en los escritos  proféticos, se propagaba el temor ante la inminente ofensiva romana en tiempos del evangelio de Marcos, con la amenaza de destrucción del templo.  Ese es, posiblemente, el origen de este trozo de Marcos que se reedita en los otros sinópticos.

En una interpretación que estruja los textos para ahuyentar toda sombra de inautenticidad de la profecía de Jesús, se da sentido simbólico a todos estos anuncios de los que sólo queda como realidad segura, la Parusía (venida triunfante de Cristo) que muchos identifican con la resurrección. La presente generación sería símbolo de toda la historia humana. La comparación con la higuera sería un simbolismo de esperanza frente a todos los males y desgracias anunciados. El cataclismo cósmico con oscurecimiento del sol y la luna y las estrellas y los astros precipitándose en una conmoción irrefrenable aludirían a la caducidad de todos los imperios que con la fuerza del mal se opusieron al establecimiento del reinado de Dios entre los hombres.

De resultas de este análisis hemos de concluir que 1) no es bíblico interpretar como muchos lo han intentado toda esta descripción como un anuncio de un fin del mundo desastroso. 2) que el misterio de una consumación final del plan de la creación no está al alcance del conocimiento de los seres humanos- 3) que no tiene sentido adentrarse en la investigación del cómo y el  cuándo pueda suceder algo que se parezca a estos anuncios, aunque sí tenemos evidencia constatable de que  tanto los signos negativos, como guerras, tragedias, alteraciones cósmicas, como los positivos, nuevos descubrimientos beneficiosos para la humanidad, nueva conciencia de la dignidad y la igualdad de los seres humanos, recuperación de los valores que puede conducir a una mayor felicidad compartida, dependen de nosotros, respondiendo como “elegidos” o “llamados” a querer de Dios que nos ha descubierto jesús de Nazaret.

Homilías Dominicales. 11 de noviembre de 2012 – 32 del ciclo litúrgico “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mc. 12,38-44)

Jesús enseñaba a la gente: Cuídense de los escribas a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, se saludados en la plazas y ocuparlos primeros puestos en los banquetes. Que devoran los bienes de la viuda y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con mayor severidad. Jesús se sentó en la sala del templo y miraba cómo la gente depositaba sus limosnas. Muchos ricos daban en abundancia, pero llegó una pobre viuda y puso dos monedas de cobre. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta pobre viuda a ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, en cambio  ella dio de su pobreza todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.

 

Síntesis de la homilía

Una vez más el Jesús de Marcos usa de un  hecho significativo para enseñar a los discípulos. En la plaza se ha dado la contraposición con los saduceos interrogándolo para ponerlo en apuros y el escriba solitario haciéndole preguntas para dialogar  y finalmente coincidir con él. Afronta ahora una nueva enseñanza en base a hechos concretos. Quiere que la gente se cuide de los que se pasean majestuosos, con largas vestiduras para ser saludaos e invitados a banquetear, que ocupan siempre los primeros puestos en las reuniones y devoran los bienes de las viudas fingiendo hacer largas oraciones. Advierte que deben ser juzgados con mayor severidad.  Pero llama a los discípulos para mostrarles un gesto sencillo. En la sala depósito del templo, los ricos hacen importantes donaciones. Se acerca una viuda de condición humilde y deposita dos monedas de cobre. Fíjense dice Jesús: esa pobre mujer dio más que todos los otros, porque dio todo lo que tenía para vivir.

En las dos oportunidades, con los hechos, ha demostrado Marcos la gran diferencia entre los que viven la superficialidad de las apariencias, estando vacío por dentro y los que, anónimamente quizás, pero con sinceridad de corazón, procuran llenarse de valores de capacitación y convivencia. A la vez que los ricos depositando importantes limosnas, no tenían reparos en acaparar bienes olvidando a los pobres o aprovechándose de ellos, amparados por los escribas que se beneficiaban de esas donaciones, La viuda, en cambio, convencida de que su ofrenda ayudaría a otros más necesitados, deposita “lo que tenía para vivir” Porque en su interior hay verdadero espíritu de generosidad y por eso es proclamada más rica que los ricos.

La enseñanza es muy clara y en ambos casos concluye mostrando una acción comprometida que lo que propone. El amor al ser humano necesitado es muestra del amor a Dios. Y la generosidad es más efectiva por la riqueza interior que se brinda que por lo material que se puede ofrecer.

En la extensa advertencia a sus oyentes de los peligros frente a los que deben estar alertas, Jesús deja bien sentado que la conducta de los escribas, que bajo largas vestiduras y signos de reverencia de la gente que los saluda está usurpando el poder y la representación de lo sagrado, como si fueran los dueños. Lo que disimulan astutamente, como muchas veces es posible constatar a nuestro alrededor, con largas oraciones, invocaciones o  bendiciones como introducción engañosa, para devorar las casas de las viudas desamparadas que  en Israel son el símbolo de la pobreza junto con los niños de la calle. Conductas con las que muchas veces se ocultan las verdaderas acciones de dominio y opresión y ante las que permanecen callados los que  debieran denunciar. Lo cual es un aspecto de la hipocresía para justificarse ante sí mismo y los demás. A lo que Jesús se refiere cuando  afirma que deben ser juzgados con mayor severidad. Pero también hay otra astucia de la que se valen los poderosos para justificarse a sí mismos: una estrictez pública e inmisericorde para juzgar y condenar a los demás, que los hace aparecer como limpios y honestos por la severidad de sus condenas de los vicios  que ellos mismos cultivan, o cultivarían si estuvieran en la posición de los juzgados.

Homilías Dominicales. 4 de noviembre de 2012 – 31 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Nc.12,28-34)

Un escriba se acerca a Jesús con una pregunta crucial: ¿Cuál es el primero de los mandamientos? Jesús responde “El primero es : escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor y tú amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma, con todo tu espíritu y todas tus fuerzas. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento más grande que éste. El escriba dijo: Muy bien maestro, tiene razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que el y que amarlo con todo el corazón, la inteligencia y las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús al  ver que había interpretado tan acertadamente le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Síntesis de la homilía

El escriba que se acerca a Jesús ha quedado satisfecho con la respuesta dada a los saduceos acerca de la  resurrección de los muertos y, por eso se atreve a preguntarle lo que es con frecuencia motivo de discusión entre ellos acerca de cuál es el mandamiento más importante. La discusión tenía normalmente como centro, la importancia del sábado que los funcionarios del templo habían aumentado con una cantidad de pequeños detalles a veces incumplibles. La respuesta de Jesús es textual mezclando dos orígenes distintos: el Deuteronomio y el Levítico. Este conocimiento de la Escritura impresiona muy bien al escriba que no duda en manifestárselo, añadiendo una referencia que contraría la costumbre de los servidores del templo. Estos mandamientos valen más que todos los holocaustos y sacrificios. Así merece la aprobación y reconocimiento de Jesús. Llama la atención este trato cordial entre un escriba y Jesús. Y establece como un puente en esa relación tan colmada de tensiones con los escribas y fariseos. Reconocer las razones invocadas por los demás en las discusiones constituye la esencia del verdadero diálogo. Y con mucha frecuencia las descartamos anticipadamente.

Jesús es un buen judío, conocedor y respetuoso de la ley, pero que no se contenta con la sumisión acrítica y literal. Lo  fundamental para él es encontrar en toda esa construcción legal, el espíritu con que ha sido elaborada en diversas situaciones históricas, interpretadas por el pueblo judío como privilegio de sentido nacionalista. Ese espíritu que es el animador de la construcción del reino de Dios que universaliza el amor de un Padre de todos. Precisamente esa apertura desde lo nacional y sectorial a la universalidad del reino que Jesús anuncia es lo que lo indispondrá definitivamente con el templo y el imperio hasta llevarlo a la condena y la muerte. En el fondo se trata de una cuestión política, el sentido nacionalista cerrado, abierto por Jesús hacia la universalidad del amor a los hijos de Dios. Por eso precisamente, al unir mencionándolos juntos los dos preceptos los va a transformar en uno solo. Las diversas propuestas o ideas sobre Dios llevan al enfrentamiento religioso en base generalmente a propuestas y leyes establecidas por intereses humanos. En cambio el amor a todos los prójimos, que son todos, los hombres no admite diferencias y para Jesús constituye el único modo auténtico de propagar el reinado de Dios.

Y esta es en realidad la visión cristiana, un esfuerzo cotidiano y práctico en la búsqueda de la felicidad que tiene que ver con lo personal y comunitario como indicio de pertenencia al reino de Dios, del que afirma Jesús que el escriba interlocutor está cerca.

Vendar los ojos con la cinta de los intereses personales egoístas, no deja muchas veces ver lo que otros tienen de razón o de conducta acertada para remediar los males que se padecen individual o socialmente. Es cerrar los valores universales de la justicia, el amor, la paz y la felicidad en el pequeño corral del individualismo.

Homilías Dominicales – Domingo 28 de Octubre de 2012 – 30 durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc-10,36-52)

Jesús salía de Jericó seguido de la multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino. Al oír que pasaba Jesús el nazareno se puso a gritar: Jesús hijo de David, ten piedad de mí!  Jesús se detuvo y dijo :Llámenlo. Entonces llamaron al ciego diciéndole :ánimo levántate que él  te llama. El ciego, arrojando el manto se puso de pie y de un salto fue hacia él. Jesús le  preguntó: ¿qué quieres que haga por ti? El respondió : Maestro! Que me devuelvas la vista. Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Enseguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

 

Síntesis de la homilía

La precisión narrativa de Marcos queda manifiesta en el ordenamiento de estos acontecimientos con una sucesión pedagógica y simbólica muy precisa. Están de camino. De camino hacia Jerusalén. De camino en el crecimiento de la comprensión de lo que deberá ser su destino posterior. Un camino en el que Jesús va quitando los obstáculos que pueden entorpecer los objetivos que se persiguen:  La tradición conservadora, la previsión de los sufrimientos de la pasión, la visión de un reino temporal nacionalista, las posesiones y el dinero, el afán de grandeza, la ambición de poder. Los discípulos no han asimilado lo escuchado o, como suele suceder, han tomado en cuenta sólo lo que ellos mismos creían y querían. Se han escuchado a sí mismos a pesar de recibir las palabras del maestro. Al salir de Jericó para seguir el camino, un ciego está instalado con su discapacidad y su pobreza. Se va a convertir en una gran enseñanza para los discípulos. Al escuchar el tumulto de la gente y enterarse de que están acompañando a Jesús grita. No pueden impedírselo. Su grito es la aclamación del mesías liberador. Jesús lo cura, señalándole que es su propia confianza la que lo ha salvado. Y el hombre, con la vista recuperada, lo sigue. Se convierte en discípulo, como anunciando la curación de la ceguera que todavía afectaba a los doce.

Con mucha frecuencia escuchamos una denuncia que tiene mucho de verdad. La  Iglesia, esta Iglesia que se dice poseedora de la única verdad revelada por Jesús, lleva dos mil años de acción en la historia de la humanidad. Y los grandes pecados en contra de la dignidad humana que se permitía el paganismo, no han cesado. Y lo que es peor, se han cometido y se cometen aún muchas veces, con la calificación de cristianos porque sus protagonistas hacen pública profesión de su pertenencia a la Iglesia con cumplimiento de sus prácticas, devociones y donaciones de sostén. ¿Es que no han escuchado el mensaje de Jesús y no están al tanto del testimonio de los escritos que nos trasmiten su figura? La explicación es la misma que se puede dar a la dificultad de los doce para entender y asimilar las enseñanzas del maestro. Interpretan de acuerdo a sus intereses. Miran sin mirar y escuchan sin escuchar.  Se escuchan tanto a sí mismos que desfigurando lo que se les enseña, creen que observan la fidelidad, Así es explicable también el empecinamiento con que dentro de la iglesia muchos se refugian en lo exterior del culto y mantienen su corazón alejado. Marcos quiere dejar la enseñanza de que para ser discípulos, hay que tener voluntad sincera de escuchar y de ver.

Domingo 21 de Octubre de 2012 – 29 durante el año litúrgico (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.10-35-45)

Santiago y Juan hijos de Zebedeo se acercan a Jesús diciéndole “maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir” ¿Qué quieren, le dijo Jesús. –Concédenos sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda , cuando estés en tu gloria. Les dijo Jesús: uds. no saben lo que están pidiendo. ¿Podrán beber el cáliz que yo voy a beber, y recibir el bautismo que yo voy a recibir? –Podemos, respondieron.

Van a beber  el cáliz que yo beberé y recibirán mi bautismo, pero no me toca a mí concederles que se siente a mi lado porque esos puestos ya  han sido destinados. Los otros diez que escucharon a Santiago y Juan se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo. Uds saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños y como poderosos les hacen sentir su autoridad. Pero entre ustedes no debe suceder esto. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de los otros y el que quiera ser primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo hijo de hombre no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos.

 

Síntesis de la homilía

La enseñanza de Jesús para sus discípulos va avanzando paso a paso así como su marcha a Jerusalén en el destino definitivo. Ha querido que lo identifiquen en su persona y su cometido. Les ha preguntado lo que piensan sobre él. Ha corregido el error de Pedro que rechaza la posibilidad de la pasión. Luego ha mostrado el peligro de la ambición de dinero oponiéndose al reclamo de una entrega como la suya. Un niño ha sido mostrado como la pequeñez necesaria para admitir el reino. Ahora sus más cercanos, sus primeros seguidores, con actitud de mucha confianza, quieren asegurarse de que les concederá lo que desean. Su pedido representa el deseo de todo el grupo, que espera una realización triunfante del reino de Dios,  teniéndolos en cuenta para sentarlos sobre doce tronos que juzguen a Israel. Ellos piden estar a derecha e izquierda, los signos tradicionales del poder. Jesús les advierte que no saben lo que están pidiendo. Y hace el tercer anuncio de su pasión. “beber el cáliz y ser purificado por el bautismo”. Ellos interpretan super- ficialmente este aviso y afirman estar dispuestos a hacerlo. Se creen fuertes para llegar al poder. Temperamentalmente Jesús los ha denominado “hijos del trueno”.

Todas las especificaciones de Jesús tratando de corregir sus expectativas de poder junto con  las de los otros diez que se indignan por sentirse discriminados,  no han tenido resultado. Ni siquiera la seguridad de que ellos beberán el cáliz y se purificarán con el bautismo de la entrega que le aguarda a él mismo. Ya las cartas están echadas. Ya el camino no puede detenerse. Todos van a experimentar el sufrimiento, la persecución y el fracaso de sus ambiciones. Jesús hace un nuevo intento aclaratorio. Los reyes y los poderosos se creen dueños. Entre ustedes no puede ser así. El que quiera ser grande que sea servidor y el que quiera ser el mayor que sea servidor de todos. Las opciones están perfectamente aclaradas. Para los doce ahora divididos en dos y diez por la ambición de poder, y para los seguidores que hoy somos nosotros, la iglesia, la reunión de convocados. La salvación es el servicio. La piedra de toque del discipulado. La manera de vivir la entrega de la vida siguiendo a Jesús. La opción por los pobres, por todos los pobres, así proclamada oficialmente en la Iglesia está señalada aquí. Descubrir lo que hace falta, y tratar de brindarlo. Darse cuenta de la necesidad y remediarla. El epitafio de Cachito en Va-Allende Quien no vive para servir no sirve para vivir.

 

Día de la madre

A pesar de que todos los homenajes a figuras importantes por sus funciones en nuestra sociedad han pasado a ser eventos comerciales, como corresponde al espíritu de este capitalismo salvaje que nos domina, creo que no tenemos que dejarnos robar la grandeza nobilísima de ciertas celebraciones que intentan recuperar el sentido  de dignidad de esos servicios abnegados e insustituibles en la sociedad.

Este tercer Domingo de octubre se dedica a homenajear a las madres. Y nunca será suficiente un día para reconocer todo lo que cada mujer madre representa para su familia y la sociedad, pero al menos es necesario, para reavivar nuestra valoración de su presencia y su acción, que muchas veces queda perdida entre preocupaciones importantes o superfluas.

La reflexión de la homilía de hoy, nos ha colocado ante el servicio, como actitud fundamentalmente cristiana. Y la mujer  madre constituye en nuestra sociedad el modelo más auténtico de servicio. Porque es el que se cumple espontáneamente como fruto del amor y para brindar amor. De su ternura depende el no tener vacío el corazón, cuando la vida nos va llenando de conocimientos  y bienes materiales. De su fortaleza aprendemos a no ceder ante las luchas inevitables para cada ser humano. De sus enseñanzas están prendidas las conductas que nos llevarán a ser felices y a dar felicidad a los que nos rodean. De su compañía está colgada la seguridad de que en la vida no estaremos nunca solos. Su presencia es el puente más visible de la grandeza del amor y por eso de lo inconmensurable del amor de Dios.

Sintamos en el corazón la fiesta y el agradecimiento de tenerla o haberla tenido junto a nosotros y aprendamos también de su ejemplo, la actitud de servicio que es la fundamentalmente cristiana.