Homilías Dominicales – Domingo 27 de Mayo 2012 – Festividad de Pentecostés (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn. 20,19-23)

Al atardecer del primer día de la semana los discípulos estaban reunidos a puertas cerradas y Jesús se presenta en medio de ellos los saluda “shalom!”

Tengan paz!. Al mismo tiempo les mostraba sus manos y su costado. Ellos se llenaron de alegría. Les dijo de nuevo ¡Shalom! Y añadió: Como me envió el Padre yo los envío a ustedes. Sopló sobre ellos y dijo “reciban el espíritu santo” A quienes ustedes perdonen los pecados les quedarán perdonados y en cambio quedarán retenidos a aquellos a quienes ustedes no perdonen”

 

Síntesis de la homilía

Lucas en el relato del Libro de los hechos, elabora una escenografía mucho más significativa que  un soplo, para entregar el espíritu de Dios a los discípulos reunidos en Pentecostés que no eran sólo los Once sino, como lo especifica Lucas en el capítulo precedente, se trataba de ciento veinte reunidos con el mismo objetivo de oración alrededor de los apóstoles nombrados expresamente en el capítulo primero, y con la compañía de María y los hermanos.  El hecho central en los dos relatos es la entrega del Espíritu. El fruto de la cosecha de la siembra de Jesús asociado con la fiesta de los

cincuenta días en que se recogían los frutos de la siembra pascual de acuerdo al calendario agrícola de los judíos.

Los  dos relatos se refieren también a la universalidad del mensaje cristiano, el de Juan con la misión de perdonar a todos, el de Lucas con la enumeración de los venidos de todas partes que se constituyen en oyentes de Pedro.

Los signos utilizados por ambos escritores evocan también el mismo sentido universal:  el soplo de la creación del ser humano u las lenguas remediando la confusión de Babel.

Y aquí podemos centrar el mensaje de Pentecostés. En esta proclamada universalidad del mensaje cristiano que resulta tan costoso aceptar y practicar.

No tendrían ambos relatos un sentido tan grande de universalidad si se tratara simplemente de un rito de perdón de los pecados reservado a Dios y supuestamente trasmitido a los ministros de la Iglesia católica como sus únicos representantes legítimos.

La denominación de pecado, bíblicamente no se corresponde exactamente con la que nosotros manejamos. Sólo para quienes creen en un  Dios temible y justiciero (no en el Padre que nos mostró Jesús) sería importante este perdón que dejara intactas todas las estructuras del espíritu del mal que acarrean injusticias, opresión, sufrimientos y humillación a gran parte de la humanidad. El espíritu que se trasmite a través del soplo o las lenguas de fuego es espíritu de amor que es el espíritu del Padre. La interpretación tradicional de estos textos como referidos a la confesión auricular tiene como objetivo asegurar el dominio de la sociedad religiosa sobre las personas. Por eso es interpretada como un poder. Cuando en realidad es una consigna de trabajo intenso para buscar la liberación de todo lo que hiere la dignidad de cada ser humano y le cierra el camino de la felicidad en la pequeña dosis a nuestro alcance.

El espíritu que nos debe animar, aún en las circunstancias más difíciles, a no dejar de interesarnos en intervenir a favor de la solución de todas las esclavitudes humanas.

Homilías Dominicales – Domingo 13 de Mayo de 2012 6to de Pascua (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Jn. 15,9-17)

Dijo Jesús a los discípulos: Así como el Padre me amó, yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mi mandamiento permanecerán en mi amor como yo cumplí el mandamiento del Padre y permanezco en su amor. Les digo esto para que mi alegría sea también de ustedes y llegue a ser completa.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Miren que ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su patrón. Yo los llamo amigos porque les he contado todo lo que aprendí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí sino yo el que los elegí a ustedes para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero. Esto es lo que les mando “ámense entre ustedes”.

 

Síntesis de la homilía

Las traducciones modernas no hablan ya de los mandamientos, con lo que todos hacen referencia al decálogo de Moisés, sino del mandamiento de Jesús. Decía el eminente biblista Ariel Alvarez Valdés que enseñando los diez mandamientos en la catequesis estábamos haciendo catequesis judía. Jesús, al mismo tiempo que abarcando de la ley judía todo lo que era universal la superó con un mandamiento nuevo que se expresa muy claramente en los escritos de Juan, y en el pasaje que hemos leído.

El mandamiento nuevo es el amor. Aquí hay primero unan especie de contradicción. ¿cómo puede ser el amor un mandato que cree una obligación? No olvidemos que la obligación impositiva es la que viene de fuera.La  que brota de nuestras convicciones, la que se gesta en lo más profundo de nosotros, no es obligación sino alegría. Así lo expresa Jesús. Les digo esto para que tengan mi alegría y esa alegría sea completa.

El amor humano, con una gran base de espontaneidad, tiene muchas variantes. Muchas veces está viciado por el egoísmo. Otras, llega a ser una especie de dominio. Otras se limita en la entrega, renunciando a ella cuando resulta costosa.

La alegría de vivir el amor puede ser completa, pero el amor nunca llega a la perfección. Siempre traza un camino de purificación y crecimiento. Y éste es la gran consigna cristiana. Sentirnos y sabernos amigos del Dios de Jesús, sabiéndonos y sintiéndonos amigos de los seres humanos. Cada uno de nosotros con su individualidad, en cuya integración  concurren tantos y tan diversos factores, tiene un modo o un estilo de manifestar o recibir el amor. Cada circunstancia configura también un modo nuevo de vivir el amor. Con los iguales, con los postergados, con los oprimidos, con los que tienen autoridad, con los que nos ofenden, con los que nos están confiados para su formación, con los súbditos, con los más cercanos, con diversas expresiones de cariño y afecto desde la sexualidad (abarcando la integridad corporal) hasta la entrega de la vida como en el caso de Jesús y muchos otros. Ninguno puede dictar a otro la manera de vivir el amor en cada circunstancia pero sí podemos ayudarnos a hacerlo, respetando el camino elegido por el que quiere ser ayudado. Respetar y defender los derechos humanos es el modo supremo descubierto y proclamado por la humanidad en consonancia con el mensaje de Jesús de Nazaret.

Domingo 6 de Mayo de 2012. 5to. de pascua (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.15,1-8)

Dice Jesús a sus discípulos que es la vid y ellos las ramas o sarmientos y el Padre es el viñador, que corta las ramas que no dan frutos y a las que dan las poda para que sean más productivas. Les asegura que él los ha limpiado o podado con su palabra y su anuncio. Los incita a permanecer en él como el mismo está en ellos.

Porque así como la rama que no está unida a la vid no puede dar fruto, así ellos si no están unidos a él. Luego, repite la misma comparación: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él da fruto abundante. Pero el que  no permanece en mí es como el sarmiento que se seca, se tira, se recoge y se echa al fuego.

Si uds. permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes podrán pedir lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante. Entonces serán mis discípulos.

Síntesis de la homilía

En la simbología bíblica la higuera y la vid, árboles típicos de Palestina, aparecen comparados con Israel. Ambos son objeto de diversas  reacciones del  Dios que los hace protectores, suministradores de alimentos y productores de abundancia y alegría. La higuera que Jesús maldice camino a Jerusalén es la imagen casi perfecta de las autoridades de Israel con su ineptitud para proteger y alimentar al pueblo y la vid que en tantas ocasiones produce frutos amargos en lugar de dulces racimos es desechada y arrancada por su ingratitud y el incumplimiento de su misión. Las palabras de Jesús en Juan, encajan en esa similitud extraordinariamente elocuente. Soy la vid.  La vida es toda la planta. Y la planta viva es la savia que la alimenta recorriéndola en toda su extensión. Por eso es indispensable la unión entre todos los componentes. No sólo el tronco principal sino cada una de las ramas mantiene a toda la planta,  manteniéndose a sí misma. La descripción de Jesús establece como esencial la unión con esa savia, con la vida que recorre toda la planta y se convierte en agradables frutos. La savia es en el contexto, la unión íntima entre las partes. Estar en él y él en nosotros. No sólo estar “con”, acompañando sino estar “en” identificándose. Lo cual es posible sólo por el amor. El que circula, el que vive, el que sufre, el que lucha, el que muere y resucita.

Si de algo no puede pensarse que es algo quieto y estable es del amor en la dimensión en que nosotros podemos experimentarlo y vivirlo. Por eso la insistencia de la unión, que no es simplemente yuxtaposición sino contagio y comunicación de vida reelaborada constantemente.

Cuando decimos que la savia es el amor, pareciera que lo dijimos todo, que “ya está”. Pero el amor que circula y anima cada rincón secreto de la vid, es contante dinamismo.

Ese dinamismo que, en la conducta humana de llama compromiso con la realidad de cada tramo de la historia, con cada circunstancia y desafío de la vida en sociedad.

El amor que nos deja quietos y satisfechos, además de ser una entelequia de la imaginación, pronto se desgasta. La creatividad, la investigación, la superación de dificultades, la utilización de todas las capacidades…todo eso es el dinamismo del amor que, por eso, exige estar despiertos y ansiosos de recoger sus frutos, de conseguir lo que pedimos y anhelamos.

Homilías Dominicales – Domingo 29 de Abril de 2012 – 4to. de Pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema( Ju.10,11-16)

Dice Jesús: Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. El asalariado que no es pastor ni dueño de las ovejas cuando ve venir al lobo escapa y el lobo las arrebata y dispersa. Como es asalariado, no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor. Conozco a mis ovejas y ellas también me conocen, como el Padre me conoce y yo conozco al Padre y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas, que no pertenecen a este corral y las tengo que guiar para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño bajo un solo pastor. Por eso me ama el Padre. Porque doy mi vida. Nadie me la quita. La doy voluntariamente. Puedo darla y después recobrarla porque se trata de un encargo recibido del Padre.

 

Síntesis de la homilía

La figura del Buen Pastor está oscurecida hoy por la celebración del día de las vocaciones eclesiásticas, que identifica a los buenos pastores con los miembros del clero y la jerarquía. No se trata de eso. Los malos pastores en Israel no fueron los sacerdotes solamente sino los reyes y los conductores del pueblo junto con los falsos profetas que se arrogaban la representación y elección divinas.

Lo distintivo del pastoreo de que habla Jesús es la generosidad de llegar a dar la vida en defensa de las ovejas. Y es buen pastor con él, quien defendiendo valores humanos es capaz de afrontar el sufrimiento, la incomprensión, la persecución y hasta la ofrenda de la vida. Para esto no hay clases sociales, ni profesiones, ni situaciones materiales de pobreza o riqueza, hay sólo una actitud de amor para la humanidad que inclina a descubrir los valores que hacen su dignidad y por eso se juega por la justicia, la igualdad, la verdad, la defensa de los derechos, muchas veces hasta poner en juego la propia vida. Que entre los ministros de la iglesia, servidores del pueblo, sacerdotes y obispos, haya mucha gente fiel a esa consigna, es innegable y nos llena de orgullo y admiración. Pero hemos de admitir con vergüenza que muchos ocupan lugares de pastores y sonsimplemente asalariados. Cumplen simplemente con una función que les permite mantenerse en un nivel de prestigio y comodidades materiales que a muchos les faltan.

Si admitimos estos criterios para juzgar a quienes son o no son verdaderamente pastores, nos vamos a encontrar con la sorpresa de que muchos  sin ninguna apariencia ni pretensión de serlo, lo son en realidad. La gente que se juega para organizar la resistencia a un sistema o estructuras que violan la justicia, que se basan en la mentira que someten la dignidad del ser humano a la posesión y a las riquezas, suele resultar molesta. Pero está siguiendo el camino del buen pastor. El que conociendo y sintiendo hondamente las necesidades y reclamos concretos de la gente, se hace presente activamente, para lograr consenso y tratar de acabar por la denuncia y la acción, con muchas de las injusticias, que cierran a grandes mayorías, el acceso a la dignidad y felicidad humanas. Dirigentes estudiantiles, organizadores de grupos de concientización y acción, cultores de la participación ciudadana en los momentos y situaciones clave, todos ellos siguen las huellas del buen pastor que se encamina a lograr la universalidad e igualdad en la distribución y participación de los regalos del Padre.

Homilías Dominicales – Domingo 22 de Abril de 2012 – 3ro. de pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 24,35-48)

Cuando el grupo de discípulos escucha el relato de los viajeros de Emaús, accede a una experiencia semejante. Jesús se hace presente en medio de ellos. Piensan que es  un fantasma y retroceden espantados. Jesús los tranquiliza ¿por qué se asustan tanto? Soy yo mismo. Miren mis manos, mis pies, tengo carne y hueso que un fantasma no tiene. No podían creerlo de lo alegres que estaban. Jesús los provoca entonces pidiéndoles algo para comer y ante ellos come pescado asado.

Después les explica que como les había dicho cuando estaba con ellos, todo lo que había pasado era en cumplimiento de la ley los profetas y los salmos referidos a él. Y se les abrió la inteligencia y comprendieron todo Y Jesús añadió “así estaba escrito, que el mesías debía padecer y resucitar de la muerte al tercer día. Y que en su nombre se predicaría el arrepentimiento y perdón de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusalén.

 

Síntesis de la homilía

Los evangelistas, cada uno por su lado y de acuerdo a las características de las comunidades en las que basan sus relatos, insisten en los argumentos fácticos para disipar las vacilaciones y cuestionamientos que se les presentan. Lucas, autor del hermoso pasaje de los discípulos de Emaús, que conversan largo tiempo con Jesús sin reconocerlo hasta el gesto de compartir el pan, quiere avanzar un poco más, contando una experiencia más atrevida todavía, que ha constituido un real tropiezo para la interpretación tradicional que fijaba las cualidades de los cuerpos gloriosos deduciéndolas de las mostradas por el Jesús resucitado. En este relato Jesús tiene hambre y come. El argumento es irrefutable. Además de ofrecer que lo toquen porque tiene carne y huesos que lo  distinguen de los fantasmas, como lo hacen otros relatos, come, cumpliendo con esa función estrictamente corporal, impropia de los cuerpos gloriosos.(de los que atraviesan paredes, los inmunes a todo sufrimiento y limitación, los de multipresencia simultánea…)

Las dudas acerca de la corporeidad de Jesús que cultivaron los gnósticos en tiempos del evangelio de Juan, en las comunidades de Lucas, con mayor número de integrantes paganos intelectuales, tenían objeciones contra una resurrección corporal como la que aparece en los relatos de fe de los evangelistas. A eso obedece la preocupación por remarcar las características corporales de un hombre como todos en muchos de sus relatos.

La Iglesia vive hoy, una especie de deshumanización del cristianismo. Al costo de insistir en la divinidad de Jesús, fundamento de poder omnímodo de la Iglesia para perdonar los pecados y determinar la autenticidad o falsedad de la verdad, como única depositaria de la misma. Todo lo que en Jesús aparece como íntegramente humano en las historias evangélicas, ha ido desapareciendo incluso con condenas a los teólogos más avanzados, recuperadores de la humanidad completa de Jesús con sus búsquedas, sus equivocaciones, sus limitaciones que nunca llegaron a obstaculizar en su decisión, la voluntad firme de ser fiel al querer del Padre, del Dios amor. “Absolutamente en todo igual a nosotros fuera del pecado”. (el pecado que consiste fundamentalmente en oponerse a la voluntad del Padre cuya característica es la igualdad del amor para con todos sus hijos)  pretender divinizar al hombre es seguir el camino inverso del plan de Dios concretado en jesús de Nazaret: HUMANIZAR A DIOS.

Homilías Dominicales – Domingo 15 de Abril de 2012 – 2do. de Pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.20,19-31)

Los discípulos están reunidos a puertas cerradas por miedo a los judíos. Se hizo presente Jesús y les dijo “tengan paz” mientras les mostraba sus manos y su costado. Les repitió “tengan paz”, como el Padre me envío yo los envío a ustedes- Y al decirles esto, sopló sobre ellos diciendo “reciban el espíritu santo. Aquellos a quienes ustedes perdonen los pecados los tendrán perdonados, pero si se los retienen quedarán retenidos. Tomás apodado el Mellizo no estaba allí. Cuando los otros le contaban que habían visto al Señor, el dijo: “si yo no veo en sus manos la marca de los clavos y meto mi dedo en el hueco de los clavos y mi mano en su costado, no les voy a creer”

A los ocho día estaban de nuevo reunidos los discípulos con las puertas cerradas y Jesús se presentó de nuevo diciéndoles “tengan paz” Y luego dijo a Tomás “Mira mis manos, toca mis heridas, extiende tu mano y palpa mi costado y en adelante no seas tan incrédulo y confía más. Contestó Tomás ¡Señor mío y Dios mío! Le dijo Jesús: Has creído porque me viste, son mucho más felices los que no necesitan ver para confiar.

Jesús hizo muchas otras señales que no están escritas en este relato. Pero las escritas lo están para que ustedes crean que Jesús es el mesías, el hijo de Dios y creyendo puedan vivir con él.

 

Síntesis de la homilía

El miedo es el clima del grupo de discípulos, después de la ejecución de Jesús por el poder judío aliado con el Imperio romano. La insistencia de Juan se pone en que las puertas estaban bien cerradas. Tenían mucho miedo. Las afirmaciones de Jesús acerca de que no los iba a dejar solos e iba a estar con ellos hasta el final, pasaban seguramente, como relámpagos por su mente y sus recuerdos- Y la expectativa común se cumple con la figura de Jesús entre ellos. La presencia tranquilizadora. Tengan paz. Y una vez tranquilizados, aparece la fuerte vinculación con ellos, a pesar de su muerte. Yo los envío como mi Padre me envió. Los eligió para cumplir una misión, un envío del Padre. Una realización de la voluntad de Dios. Y para eso, para que pudieran seguir remediando males y despertando esperanzas sopla sobre ellos con el soplo del viento de Dios, del impulso amoroso del Padre.

El grupo ha quedado satisfecho y tranquilo. Llega Tomás y se apresuran a comunicar su experiencia. Hay que tener en cuenta que el evangelio de Juan está escrito a fines del siglo primero. La comunidad tiene sus dudas y sus miedos ante las persecuciones de toda índole. Tomás es el símbolo de ese miedo que, en el fondo es falta de confianza en

Jesús, su mensaje y su historia. Y la expresión usada por m el evangelista es muy cruda en su franqueza. Si no veo, toco y palpo, yo no pienso creer lo que ustedes me dicen.

Aquí aparece la falta de confianza en la comunidad, en el grupo de sus compañeros testigos de una misma experiencia. Y la respuesta armada por el evangelista es igualmente impactante. Invita a mirar, tocar y palpar. Jesús hombre, cuerpo, inmolado por defender la dignidad del cuerpo y del hombre, está allí, enviándolos y reprochando su falta de confianza no sólo en él mismo sino en sus compañeros. “No seas tan desconfiado. Vas a ser mucho más feliz si procuras mantener tu confianza en mí y en los demás”

Es la gran lección. El  miedo y la desconfianza no hace bien a nadie. Tenemos que ayudarnos a recuperar la confianza.

Homilías Dominicales – Domingo 8 de Abril de 2012 – Festividad de la Resurrección de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.20,1-9)

El primer día de la semana, todavía oscuro, maría magdalena va al sepulcro y observan que la piedra de entrada está quitada. Corre a donde estaban Simón Pedro y el otro que era muy amigo de Jesús y les dice. Se han llevado del sepulcro al Señor y no sé dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo rumbo al sepulcro Corrían los dos juntos pero el otro corríamos ligero y llegó primero al sepulcro. Vio las sábanas en el suelo pero no entró. Pedro, que lo seguía, llegó y entró. Observo los lienzos en el suelo y el sudario de la cabeza enrollado en lugar aparte. Entró el otro discípulo y vio y creyó. Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 

Síntesis de la homilía

La fe no es sobre un hecho histórico. Estos suponen conocimiento y pruebas. El relato de la resurrección no es seguramente un relato histórico en el sentido en que nosotros hablamos cuando nos referimos a cosas realmente sucedidas. Por eso, el centro de este relato de Juan es la corta frase referida al otro discípulo “Vio y creyó”.

Creyó en algo inconstatable. Lo que había afirmado Jesús acerca de resucitar al tercer día y acompañarlos hasta el fin de los tiempos. Por eso, el párrafo final, en aparente contradicción, dice que todavía no habían entendido que él debía resucitar. Y seguían sin entenderlo. Pero el otro discípulo, su amigo íntimo, creía de corazón lo anunciado por su amigo.

María Magdalena es testigo del hecho histórico. Lo único que puede calificarse así. El cuerpo ya no estaba. Se lo habían llevado quién sabe a dónde. Los discípulos no se preocuparon de buscarlo.  Esperaron la constatación de su fe. Que realmente Jesús seguía presente junto a ellos. Y vivieron ese convencimiento con toda su fuerza interior,

Interpretando cada experiencia nueva como un argumento de su compañía. Las apariciones no son confirmación de la resurrección sino resultado de su fe en ella.

Jesús no es el resucitado como privilegiado de Dios. Su resurrección es el resultado final de la firme decisión de cumplir con la voluntad del Padre. Su resurrección comienza a ser desde el compromiso de su vida con la defensa de la dignidad del ser humano como hijo de Dios. “obedeció hasta la muerte y por eso Dios lo exaltó sobre todo nombre” dice Pablo.

Aquí comienzan a desvanecerse nuestras dudas sobre tantos detalles que queremos especificar de ese acontecimiento que no afecta solamente a Jesús sino a todos nosotros.

Si nosotros no resucitamos es que Cristo no resucitó afirma la teología paulina, añadiendo el aviso de que tenemos que resucitar con él en nuestra manera de vivir y de obrar. Lo único entonces que tenemos por delante es el camino hacia la resurrección.

El cómo y todas las demás circunstancias que pueden resultarnos motivo de curiosidad

o inquietud, quedan al margen, como le quedaron a Jesús. la seguridad de que siguiendo su camino resucitaremos con él y como él es el meollo de nuestra fe, volviendo a la propuesta de Pablo.

Por eso es tan ajena a lo cristiano la prescindencia de la lucha por los valores humanos que influyen y alimentan nuestra historia terrenal, juzgando que la resurrección es un salto sorpresivo y obsequiado para remediar nuestra mortalidad. Un regalo de arriba que fomenta la evasión o indiferencia ante lo humano.

Homilias Dominicales – Domingo 1ro. de Abril de 2012 – Festividad de la entrada de Jesús en Jerusalén (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.11,1-10)

Próximos a Jerusalén cerca del monte de los olivos y de Betfagé y Betania Jesús manda a dos de sus discípulos al pueblo que está al frente y que cuando encuentren al entrar, un asno atado que nadie ha montado todavía, lo desaten y lo traigan.

Y si alguien les pregunta ¿qué están haciendo? Respondan que el Señor lo necesita y lo va a devolver enseguida. Ellos hicieron así y llevando el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. La gente que los rodeaba extendía los suyos sobre el camino o lo cubrían con ramas que cortaban del campo. Los que iban adelante gritaban: Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que ya viene, el de nuestro padre David! Hosanna en las alturas!

 

Síntesis de la homilía

Es muy importante para Jesús esta entrada en Jerusalén. El momento elegido es el de mayor concentración de gente de todas partes y también el de mayor vigilancia del poder romano. Él es ahora quien se ocupa de los mínimos detalles con sonido mesiánico. La elección del burro como cabalgadura, es anunciada por Zacarías como característica de la llegada del rey justo y victorioso. Los pasajes que anunciaban la llegada del mesías eran en esos días, conmemorados por todos, a propósito del yugo insoportable de la dominación romana y la reciente predicación de Juan el bautista. Por eso los discípulos cumplen al pie de de la letra y no se extrañan de la disponibilidad del dueño del burro. Jesús parece ahora haberse complicado con las expectativas mesiánicas de los discípulos, expresadas por Pedro. Y ellos se alegran de este cambio y colaboran afiebradamente.Disfrazan la vulgaridad del burro con sus mantos y la gente los imita extendiendo los suyos como alfombras en el camino. El despojarse del manto es un signo de reverencia y respeto.

La escenografía se completa con las ramas de los  árboles agitadas como señal de victoria. Y no tarda en aparecer el grito mesiánico: Ya viene el reino de nuestro padre David!

¿Qué pasa que Jesús no los hace callar? ¿ha cambiado de idea? ¿es que él ya se ha convencido de que debe un ser un  caudillo que conduzca a la gente a la rebelión contra Roma? No. Es que Jesús aprovecha ahora el entusiasmo popular para  darle importancia a su misión. Una importancia que trascienda los límites de Palestina e Israel y tenga resonancia en el mundo. Y por eso deja que los discípulos pongan todo su esfuerzo en convertir esta entrada desafiante, en una entrada triunfal. Su valentía en proclamar el reino de Dios (no el de David) defendiéndolo contra el dominio opresor de imperio y la ley, y su ejecución a manos de las autoridades que no pueden soportar su rebeldía, ya no será un  hecho mínimo perdido en la historia, un ajusticiado más de los miles de los condenados arbitrariamente por el poder romano. Su noticia se desparramará por el mundo.

Muchas veces  nos encontramos en la vida con situaciones parecidas. La necesidad de adaptarnos a un régimen o un sistema que resulta objetivamente imposible de cambiar absolutamente, manteniendo sin embargo la convicción de que permanecer en él, sin complicidad activa ni interior, es la única manera de ir venciendo parcialmente y preparando un mañana mejor.

Homilías Dominicales – Domingo 11 de Marzo – 3ro. de Cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.2,13-25)

En la cercanía de la pascua, Jesús llega a Jerusalén y se da en el Templo con los  vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes, derribó las mesas de los cambistas y dijo a los vendedores de palomas “Saquen eso de aquí y no hagan de la casa de mi padre una casa de comercio”.

Los discípulos recordaron la Escritura: el celo de tu casa me consume.

Entonces los judíos le preguntaron:¿qué signo nos das para obrar así? Jesús les dijo: Destruyan este templo y yo lo reconstruiré en tres días. Los judíos le dijeron: Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir el templo y lo vas a reedificar en tres días?

Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, los discípulos recordaron lo que él había dicho y creyeron en la Escritura y en su palabra. Estuvo un tiempo en Jerusalén para la pascua y muchos creyeron en él gracias a los signos que realizaba. Pero Jesús desconfiaba porque los conocía a todos sin necesidad de que nadie lo informara. Sabía lo hay en el interior de cada hombre.

 

Síntesis de la homilía

Los sinópticos colocan este episodio al final de la entrada de Jesús en Jerusalén aclamado por los discípulos. Juan sigue un orden distinto para narrar las acciones importantes de Jesús, coloca como el primer signo el de las bodas de Caná e inmediatamente este acto de indignación  arrojando a los  mercaderes. Si esta actividad se cumplía en el patio de los paganos y los judíos venidos de todas partes necesitaban comprar los elementos para hacer sus ofrendas ¿qué mal tenía que esos proveedores cambiaran las monedas y ofrecieran los productos?

Por otra parte esa gente viviría de sus ingresos y Jesús les quita esa fuente de sustento en una circunstancia excepcionalmente ventajosa. Hay que considerar que la acción de Jesús no está dirigida contra los vendedores que son una especie de “concesionarios” de las autoridades del Templo. El dinero que cobran demás va a engrosar las riquezas de los que han negociado ese privilegio. Y por eso, a pesar de estar en el lugar que les correspondía, Jesús muestra su indignación. En el relato de Juan esta contraposición entre la aprobación en Caná de ese sacramento que es el amor humano y el egoísmo de los dueños del templo que lo utilizan para su propio beneficio explotando al pueblo,  es muy significativo.

Jesús sabe la fuerza de su denuncia con este gesto y por eso se enfrenta a las autoridades sagradas, con el desafío de que destruyan el templo que es su cuerpo. Lo que éstas lograrán efectivamente como logran habitualmente triunfar el poder y el dinero sobre los que denuncian sus abusos y opresiones.

Aquí se da la paradoja de que el poder realmente opresor material que es el Imperio romano, queda pequeño ante la opresión espiritual que puede ejercerse desde el  poder sagrado. Para Roma no es realmente preocupante esa expresión gozosa del pueblo entusiasmado con la entrada de Jesús en la capital. Pero el poder sagrado se encargará de convencer a Pilatos, que finalmente cederá. Lo definitivo del sentido de este Domingo de ramos, es la valentía de Jesús para jugarse en el gesto liberador de la denuncia de las opresiones.

 

Homilias Dominicales – Domingo 4 de Marzo de 2012 – 2do de cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani.

Tema (Mc. 9,1-9)

Seis días después, Jesús tomó aparte a Pedro, Santiago y Juan y los condujo a un monte elevado. Allí se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes como nadie en el mundo hubiera podido blanquearlas. Entonces aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús ¡Maestro, qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés otra para Elías. Pedro no sabía lo que decía porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra y salió de ella una voz: Este es mi hijo muy querido, escúchenlo. De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie. Sólo estaba Jesús con ellos. Mientras bajaban del  monte jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el hijo del hombre resucitara. Ellos cumplieron esta orden pero no entendieron lo que significaba “hasta que resucite”.

 

Síntesis de la homilía

La precisión de seis días después hace referencia a la duración de la fiesta de los Tabernáculos, de origen agrario y cuya expresión era un vuelco de la alegría  de la gente que se reunía en tiendas de campaña para festejar el éxito de las cosechas. Marcos acaba de presentarnos a Jesús calificando a Pedro como “satanás”. Pedro había hablado en nombre de todos. Jesús lo invita especialmente con Santiago y Juan para ascender a un lugar elevado. Así une en un mismo camino de ascenso hacia la realización de la voluntad del Padre, el sufrimiento y la glorificación. Se trata de una especie de anticipación pascual a la que recurre Marcos, no con la intención de anticipar un acontecimiento sino con la de establecer que la vida entera de Jesús es pascua, muerte y resurrección. Lo del hombre y lo de Dios. El plan de vida del ser humano enganchándose en el plan salvador o glorificador de Dios. Con lo que se completa la lección vocacional que Jesús quiere trasmitir a sus discípulos. Por eso aquí como en el bautismo se habla de una voz que señala a Jesús como el hijo predilecto a quien hay que escuchar. A orillas del Jordán ésa era la afirmación de la vocación de Jesús. Aquí se trata de  la  vocación de los discípulos. “Escúchenlo”. La prohibición de comunicar lo experimentado en el monte obedece al peligro tan acechante para los apóstoles de olvidar (como efectivamente lo hace Pedro al proponer establecerse allí definitivamente, y lo expresan los tres al no entender lo de resurrección que supone muerte)) que sufrimiento y glorificación son una  misma realidad pascual.

La consecuencia directa de esta acción de Jesús preparando a sus discípulos, nos afecta a todos nosotros.

En la historia personal y comunitaria siempre están mezcladas conquistas y dificultades, tribulaciones y gozos, luchas y logros. Un camino directo de flores y triunfos sería el resultado de una marcha de superhéroes, superhombres o semidioses. Jesús no es nada de esto. Es un hombre común que descubre intensa y profundamente su vocación humana. Por eso pone mucho cuidado en que sus discípulos no se excedan en la euforia esperanzada de un triunfo final (ni material ni espiritual) e integra el sufrimiento con su valor de camino hacia la etapa de plenitud. Precisamente porque lo humano juega un doble papel como afirma Pablo en Romanos 7 y como los atletas es necesario correr y fatigarse  para conseguir la meta. Y la vocación humana es constante dinámica entre muerte y resurrección. Para el cristiano,  la dinámica pascual.