Homilias Dominicales – Domingo 26 de Febrero de 2012 – 1ro de Cuaresma (ciclo “B”)

Como nosotros, que tantas veces, descubrimos, al menos intuitivamente, qué papel deberíamos jugar en este mundo, en este tiempo, en esta sociedad concreta. Y nos alarmamos de las dificultades, de las incomprensiones, de los fracasos, de los “satanás” y la fieras que nos prueban o nos agreden. El hombre nuevo que es Jesús, el nuevo Adán, no es un ser de otro planeta, es absolutamente igual a nosotros. Cuando pensamos en él como Dios, nos parece muy natural, muy llevadera, su lucha sosteniendo los valores que se desprenden de la gran buena noticia que anuncia. Pero se trata de un falso enfoque. Jesús cumple su vocación avanzando por un camino lleno de dificultades y el resultado final, ser eliminado por los enemigos del hombre, deja a las claras la profundidad de su compromiso. Motivo de sobra para alentarnos a descubrir juntos nuestra vocación en el aquí y ahora y para tratar de llevarla adelante con la conciencia de ser así propagadores, con palabra y vida, de la buena noticia de Jesús.
Tema
El espíritu de Dos empuja a Jesús al desierto donde permanece durante cuarenta días Es tentado por Satanás. Vive con las fieras y los ángeles le sirven. Después del arresto de Juan,
Jesús marcha a Galilea. Allí anuncia la buena noticia de Dios, diciendo “ya ha llegado el tiempo, El reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en la buena noticia”.

Síntesis de la homilía

Compenetrado por todas las circunstancias vividas junto a Juan el bautizador  y compartiendo la actitud de la gente, dispuesta a aceptar los caminos del reinado de Dios,

Jesús ha tomado conciencia de su vocación. Tiene la seguridad de ser llamado por Dios para cumplir un papel en la historia de la creación y del ser humano. Esa convicción lo empuja al desierto. Lejos de todo lo que puede interponerse entre él y su vocación. Su experiencia es la de un ser humano, absolutamente igual a nosotros. Rodeado por fuera y sintiendo también dentro suyo la sugerencias del mal y del bien. Angeles (mensajeros de Dios) por una parte, y  fieras con Satanás(el espíritu del mal). La dualidad que señala Pablo descubierta en sí mismo entre el anclaje que esclaviza y las alas que impulsan.(Rom.7) Marcos hace partir desde aquí la respuesta de Jesús a su vocación. Por eso no le importan como a Lucas y Mateo los detalles del nacimiento y la historia precedente de Jesús, tanto en su ser humano como en su procedencia divina (que es primaria para Juan. Desde el desierto, una vez concluida la misión de Juan, mártir del reino y testigo final de las esperanzas proféticas, marcha a Galilea. Y el  objetivo de su presencia en la tierra natal, es anunciar una buena noticia. La noticia del amor y la salvación. Que llama a cambiar el miedo por la esperanza, la sujeción por la libertad, el juez por el Padre. Esta es la conversión que realiza el reinado de Dios. Esta es la gran buena noticia. Este es el evangelio, título del libro de Marcos, puesto por el mismo autor: “Principio del evangelio…) que sugiere no sólo un comienzo sino un contenido del escrito.

Allí está Jesús el hombre. Tironeado por sus limitaciones y acicateado por su vocación.


Domingo 29 de Enero de 2012 . 4to.durante el año litúrgico (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Mc 1,21-28)

Jesús llega a Cafarnaún y va a la sinagoga poniéndose a enseñar. Todos se admiraban porque enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Un honre poseído por un espíritu impuro, estaba en la Sinagoga y empezó a gritar: ¿Qué quieres de nosotros Jesús Nazareno? ¿has venido para acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios.

Jesús lo increpó diciendo: Cállate y deja tranquilo a este hombre. El espíritu malo le produjo una convulsión y con un gran alarido el hombre quedó tranquilo.

Todos, asombrados se preguntaban ¿Quién es éste que enseña de una manera nueva y lleno de autoridad manda a los malos espíritus y éstos le obedecen? Y su fama se iba extendiendo por todas partes en la región de Galilea.

Síntesis de la homilía

Jesús llega a su ciudad, Cafarnaún, cercana a Nazaret, y como reconocido maestro  itinerante, comienza a enseñar. Lo hace de tal modo, que la gente se maravilla. Acostumbrados a escuchar a los escribas que fríamente recitaban una lección intimando a que los presentes escucharan, este hombre que hablaba libremente, convencido en lo más hondo de lo que enseñaba y trataba de trasmitir, cayeron en la cuenta de que su autoridad no era simple atribución de un funcionario sino proveniente de su más honda convicción y compromiso.

Un hombre que estaba en la Sinagoga y tenía impulsos no controlados mentalmente, protestó  indignado de que les estuviera enseñando cosas nuevas contrariando la rutina de los escribas y le reprochó que quisiera acabar con ellos. La exclamación posterior: “sé quien eres, el santo de Dios”, no fue una profesión de fe sino una advertencia para todos, del peligro en que se ponían escuchándolo.  Jesús lo manda callarse y, después de una convulsión el hombre se aquieta.

Las dos cosas llaman la atención de los cafarnaítas. La calidad de su enseñanza y su serenidad para afrontar la lucha con los que para ellos eran los malos espíritus (generalmente enfermedades mentales consideradas incurables)

El asombro de los oyentes se trasmite de boca en boca y crece de este modo la fama de Jesús en Galilea, que no pueden detener ya los escribas y fariseos.

Hay una sugerencia muy importante en los detalles del relato. Muchos de los que enseñan lo hacen simplemente como funcionarios que cumplen una orden. Es frecuente encontrar en nuestra iglesia ministros que sin ningún interés personal de calidez en la comunicación, leen los ritos y ´dandoles un sentido mágico  los convierten en inaceptables para muchos que ya han dejado de ser niños. Enseñar con la autoridad de la verdad, la sinceridad y el compromiso es el único modo legítimo y eficaz de evangelización.

Domingo 22 de Enero de 2012 . 3ro. durante el año litúrgico (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.1, 14-20) 

Después del arresto de Juan, Jesús se fue a Galilea. Allí anunciaba la buena noticia de Dios de que ya había llegado el tiempo de su reinado  y que se convirtieran aceptando esa buena noticia. Mientras iba caminando por la orilla del Lago vio a Simón y a su hermano Andrés que, como eran pescadores, estaban echando al agua, sus redes. Jesús les dijo: Síganme, yo lo voy a convertir en pescadores de hombres. Ellos de inmediato dejaron las redes y lo siguieron. Avanzado un poco vio a Santiago hijo de Zebedeo y a su hermano Juan que estaban también en su barca arreglando las redes. Los llamó y ellos dejaron las redes y su padre Zebedeo con los jornaleros para seguirlo.

Síntesis de la homilía

Indudablemente entre este relato de Marcos, el primer escritor de evangelios, y el de Juan, el último, hay diferencias históricas notables. Si quisiéramos saber cómo fue realmente la elección de los primeros discípulos, tendríamos que acusar a uno de los dos de desfigurar los hechos. Pero es que no se trata de hechos, se trata de un mensaje que se quiere trasmitir, cada uno a su comunidad o comunidades, y por eso manejan hechos y circunstancias que han recibido como tradiciones orales diversas, y arman relatos como  conviene a sus objetivos, en que lo único importante es el mensaje o sustancia del relato, con un núcleo histórico, generalmente muy pequeño.

Marcos refleja la urgencia de Jesús por buscar seguidores para realizar su tarea evangelizadora. La dura lección del arresto de su primo y amigo Juan, que lo lleva prudentemente a alejarse de Judea, marchando a su provincia de origen con gente más conocida y alejada de la jurisdicción de Herodes, le hacen ver que la cosa es difícil. Que no puede realizarla sólo. Y que aunque él tenga poco tiempo de vida por la molestia que causará a los diversos poderes dominantes, es necesario dejar una prolongación de esa vocación de construir el reino de acuerdo a la voluntad del Padre, en un grupo organizado y contagiado por su entusiasmo y su enseñanza. Así , de pasada nomás, invita a los primeros que descubre trabajando junto al Lago. Y poco más adelante, también se acerca a los otros dos, familiares suyos, para hacerles la  misma invitación. El detalle apuntado por Marcos de inmediato abandono de todo, es inverosímil, si no se tiene en cuenta esa urgencia de Jesús y un seguimiento exigente y comprometido con su causa.

La conclusión, para aplicar a nuestra realidad, es que la construcción del reinado de Dios es tarea dificultosa, peligrosa y lenta. Cuando pensamos en todos los valores que deberían tener vigencia en una construcción así, nos damos cuenta de que se trata de una utopía.

Y este razonamiento no es sólo aplicable a ese ideal pregonado y practicado por Jesús en un pequeño trozo del mundo y en un espacio reducidísimo de tiempo. También hemos de usarlo para medir, fomentar y comprometernos con este andar cotidiano en pos de un mundo mejor, gracias a las iniciativas que surgen de muchos rumbos y necesitan irrenunciablemente de nuestra colaboración.

Domingo 15 de Enero de 2012 2do. Durante el año (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn 1,35-42)

Juan estaba con dos discípulos viendo a Jesús que pasaba. Y les dijo :  “éste es el cordero de Dios”. Los discípulos siguieron a Jesús que dándose vuelta les preguntó ¿qué quieren?- Ellos le dijeron : “Rabbí, ¿dónde vives?” “ Vengan y lo van a ver respondió Jesús”. Ellos fueron, vieron donde vivía y se quedaron ese día con él. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés el hermano de Simón Pedro era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús. Al amanecer, vio a su hermano Simón y le dijo: hemos encontrado al Mesías (que significa cristo) Lo llevó a donde estaba Jesús y él lo miró y dijo Tu eres Simón hijo de Juan. Tú te llamarás Cefas, que traducido significa Pedro. 

Síntesis de la homilía

El cordero tiene para los judíos un especial sentido simbólico. Fue el animal sacrificado antes de salir de Egipto con cuya sangre se pintaron los dinteles de las casas de los salvados de la ira de ese Dios que había visto esclavizado a su pueblo. Isaías recupera esa designación, cuando compara a Jesús con el cordero llevado al matadero (Is.53,7) Juan lo identifica como el cordero que quita los pecados del mundo. El sentido más habitual en la interpretación de estos textos es expiatorio. Sin embargo, visto con más profundo análisis, es un símbolo pascual, de liberación. Por eso es el cristo (el enviado). Para el bautista y sus discípulos esta denominación bíblica estaba cargada de sentido y por eso, escuchando a su maestro, los dos que lo escuchan, siguen inmediatamente a Jesús. No renuncian sin embargo a averiguar por su cuenta. El lugar donde uno vive es normalmente revelador de la personalidad de quien lo habita. Sólo allí se puede tener acceso a su intimidad. Por eso los discípulos hacen su primera pregunta y Jesús entiende su pedido y los lleva a su vivienda. Juan coloca un detalle que parece superficial en el relato: la hora aproximada del encuentro. Las 4 de la tarde. Pero no se trata de algo prescindible. Allí está la indicación que ubica este encuentro como histórico en el doble sentido de real e importante. El convencimiento de Andrés llega a tanto que ya al amanecer comunica a Simón su hallazgo. Y el evangelista presenta a Jesús con una mirada tan inquisitoria que le permite designarlo anticipadamente, como “piedra”, roca de la comunidad apostólica. Ya a fines del siglo primero había rivalidades internas que exigían una definición de la importancia de un fundamento unificador. Pedro.

El centro del mensaje para nosotros hoy, puede indicarse como la actitud testimonial de los discípulos, que no dudan, por una parte, en pasar de discípulos del bautista con todo su mensaje de austeridad, al seguimiento del cordero de Dios, pascual, camino de felicidad y realización. Pero también de la madurez de una decisión que no se toma , impuesta por otro, sino por propia determinación y compromiso. No son demasiado numerosos hoy, los seguidores de Jesús que cultiven o busquen esta madurez de convicciones y decisiones propias, para dirigir sus vidas de acuerdo con el mensaje liberador de Jesús de Nazaret.

Domingo 8 de Enero. Festividad del bautismo de Jesús (ciclo “B”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc 1,7-11)

Juan predicaba “después de mí vendrá el que es más poderoso que yo. Yo no soy digno siquiera de desatar las correas de sus sandalias. Yo los bautizo con agua, él los bautizará con el espíritu santo”. Jesús llegó desde Nazaret y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua vio como que los cielos se abrían y el espíritu descendía sobre él como una paloma,  mientras escuchaba una voz del cielo que decía: Eres mi hijo querido y en ti tengo puesta toda mi predilección.

Síntesis de la homilía

Juan tenía claridad sobre lo que él interpretaba como su “vocación”. Lo que Dios esperaba de él. De familia sacerdotal y, muy probablemente unido, o al menos simpatizante con la comunidad de los esenios que vivían en el desierto como actitud de protesta contra las autoridades del Templo que tergiversaban la Ley, esperaba con el pueblo que terminara la humillación de Israel y brillaran de nuevo su prestigio y su poder. El también elige el desierto. Alejado de las reglas, del templo y las costumbres ciudadanas. Y predica  la llega del reino que él supone de destrucción y violencia protagonizadas por el Dios del pueblo elegido, Israel.

Sin embargo, con su humildad y esfuerzo de seguir descubriendo lo que Dios quería de él, estaba dispuesto a sujetarse a los criterios del que vendría después, considerándose nada más que su humilde servidor.(Los sirvientes desataban las sandalias de los que llegaban, para lavarles los pies del polvo del camino.)

Jesús tenía conciencia de pertenecer a ese pueblo oprimido y deseoso de liberación. Por eso concurre como cualquier otro a bañarse en el Jordán símbolo del cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo (la tierra prometida) La conversión significa para él, un cambio absoluto y profundo de la situación penosa de opresión en que vive Israel. Cuando surge desde el agua, experimenta una conmoción interior que parece iluminar todo su futuro. Es como si de repente el espíritu de Dios, tantas veces presentado como juez implacable y castigador, quedara despojado de estas apariencias y se descubriera como espíritu de amor. Esa experiencia interior   tan fuerte, va a transformar toda su vida en una militancia de liberación y de amor.

El espíritu de Dios que bautiza (baña) con frescura de agua nueva, ha sido interpretado como una realidad misteriosa productora de efectos raros en la psicología y conducta humanas o como una comunicación del poder divino que engrandece a los que  lo monopolizan. La cosa es bastante más simple y más grave a la vez. No hay espíritu de Dios que no conduzca a la felicidad que es liberación y al amor que es comunicación llenando con el propio lugar el lugar del otro. Y esto sí,  es complicarse con la concreta militancia de Jesús de Nazaret.

Domingo 1 de Enero de 2012. Festividad de Sta. María Madre de Dios. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc 2,16-21)

Recibido el anuncio, los pastores fueron rápidamente y encontraron a María y José y al hijo acostado en un pesebre. Allí les contaron todo lo que se había dicho del niño. Y ellos lo contaban después, asombrando a la gente. María conservaba estas cosas en su corazón- Y los pastores volvieron glorificando a Dios por lo que habían visto y oído. A los ocho días, realizada la circuncisión, comenzaron a llamarlo Jesús, como el mensajero celestial les había indicado.

Síntesis de la homilía

La devoción mariana del papa Juan Pablo II, ex obispo de Cracovia en Polonia en donde se rinde gran culto a María, instituyó esta fiesta a la que Pablo VI había señalado como gran jornada de la paz mundial. Señal distintiva de los criterios personales de los dos pontífices. Uno, postconciliar, preocupado por el mundo, el otro, devoto de la iglesia, preocupado por remarcar uno de sus dogmas. Se trata del primer título atribuido a María en el Concilio de Efeso en que, merced a un razonamiento aristotélico que permite designar a Jesús con naturaleza humana pero persona divina, decretó que a María le correspondía el diploma de Madre de Dios. Extraña denominación que produce en chicos y grandes la confusión de que el origen de Dios es una creatura humana privilegiada.

No hace falta que se le de un titulo tan solemne y cuestionable a esa mujer que concibió  en su seno al que resultó enviado de Dios para la misión inigualable de devolver al hombre y a la creación su sentido original. La presentación que hace Lucas que se preocupó de reunir datos más o menos históricos sobre el origen de Jesús es muy sintética en este pasaje, y hace derivar la dignidad de María, del anuncio angélico y la respuesta de los pastores a la convocatoria de los ángeles.

Los pastores, en efecto con sus limitadas posibilidades de comunicación se convierten en los anunciadores de la presencia esperanzada del simple nacimiento de un nuevo ser humano en circunstancias muy especiales vividas por el pueblo de Israel. La figura de los esposos y padres de Jesús cobra un sentido especial porque serán ellos los que transformarán a ese niño débil y necesitado de protección en un experto en las escrituras, un interesado por la sociedad de su tiempo, un maestro con excepcional actitud de comunicación, un revolucionario de costumbres anquilosadas por el culto literal de la ley despreocupado casi absolutamente de su dimensión humanista. Todo comienzo, es una nueva oportunidad, y por eso remplazar el almanaque por uno nuevo, nos lanza hacia una aventura de nacimiento esperanzado, con la responsabilidad de aceptar nuestras capacidades y ocasiones de hacer un mundo mejor de acuerdo a la perspectiva proclamada y vivida, del Dios de Jesús.

Domingo 25 de diciembre de 2011 – Festividad del nacimiento de Jesús (ciclo “B”)

Tema (Juan 1,1-18) 

En el principio existía la palabra que estaba con Dios y era Dios. Todas las cosas fueron hechas por la palabra y nada sin ella. Lo que existe tiene vida en ella y la vida es la luz de los hombres. Luz que brilla en las tinieblas y las tinieblas no quisieron  recibir. Apareció un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio de la luz y  para que todos creyeran por él. El no era la luz sino el testigo de la luz. La palabra era la luz verdadera que vino a este mundo e  ilumina a todo hombre. Estaba en el mundo y el mundo fue hecho por ella y el mundo no la conoció. Vino a los suyos y los suyos no la recibieron. Pero a los que la recibieron y creen en su nombre les dio el poder de ser hijos de Dios. Ellos no nacen de la carne ni de la sangre ni de la voluntad del hombre, sino engendrados por Dios. Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y hemos visto la gloria que él recibe del Padre como  hijo único lleno de gracia y verdad. Juan da testimonio cuando declara: Éste es aquel de quien yo dije que viene detrás de mí pero me ha precedido porque existía antes que yo. De su plenitud todos hemos recibido, gracias por gracia. Porque la ley fue dada por Moisés pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios, el que lo ha revelado es el hijo único que está en el seno del Padre.

Síntesis de la homilía

Esta página prólogo del evangelio de Juan mezcla el razonamiento filosófico griego con la visión cristiana y una cantidad de recursos poéticos con realidades históricas que la vuelven a primera vista ininteligible. Habría que dividirla frase por frase para determinar su sentido. La cultura griega tiene la característica de valorar la palabra como producto de la inteligencia y realizadora del ser humano, y el escritor del cuarto evangelio se solaza en relacionar ese valor de la palabra humana con la de Dios como origen de todo lo que existe, revistiéndola de maravillosas cualidades y colocándola como árbitro supremo de la existencia, de la vida y del sentido del hombre.

Nos vamos a fijar en la frase final que es una especie de confesión del autor de sentirse abrumado por la realidad que acaba de describir y frente a la cual experimenta la fragilidad de su inteligencia y habilidad retórica.

A Dios nadie lo vio jamás. Así todas las llamadas apariciones o epifanías de Dios en ambos testamentos quedan descalificadas como subjetivas, para valorar solamente el descubrimiento, la revelación que nos ha llegado por Jesús de Nazaret.

Se han dicho y escrito muchas, pero muchas cosas sobre Dios. Bibliotecas enteras.

Y siguen apareciendo quienes afirman saber cosas de El y se sienten con la responsabilidad de comunicarlas como las creen para conquistar adhesión a sus conceptos. Pero la verdad es “que a Dios nadie lo vio jamás”. El es en el leguaje bíblico el absolutamente Otro. El trascendente. Todo lo que se diga de El es sospecha, deducción, imaginación, conveniencia, necesidad de sentirse superior y también expresión de poder.

Por eso para nosotros cobra importancia muy honda la afirmación de que esa Palabra con mayúsculas se hace palabra con minúscula identificándose con nosotros, con nuestra carne, con nuestra debilidad. Y contagiada con el lenguaje humano, se identifica con el hombre y toda su realidad para orientarlo a la salvación, a la libertad, a la realización querida por ese Dios del que ha tenido una experiencia particularísima que lo ha llevado a iluminar el sentido de la creación y del ser  humano con el testimonio de su vida, de su acción y de su palabra.

No hacen falta silogismos de lógica filosófica para entender y recibir la luz de Jesús de Nazaret, que sí suponen otras religiones espiritualistas cuyos fundadores se presentan como los que “han visto a Dios”. Hace falta nada más que acercarse a él como hombre para descubrir en su proceder y su mensaje humanos, la dignidad

De cada ser humano y su responsabilidad y sentido en el cosmos y en la historia.

Domingo 18 de diciembre de 2011 – 3ro. de Adviento (del “ciclo “B”)

Tema (Lc. 1,26-38)

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a Nazaret de Galilea a una virgen desposada con un hombre de la familia de David, José. La virgen se llamaba María. El ángel entró en la casa y la saludó “alégrate, el Señor está contigo” María quedó desconcertada preguntándose qué significaba ese saludo. Pero el ángel le dijo: No temas porque eres agradable a Dios y vas a concebir y parir a un hijo al que llamarás Jesús. Será tan importante que lo llamarán hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de David y reinará sin fin. María dijo ¡cómo va a suceder esto si no conozco a ningún varón? El mensajero le respondió: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y su sombra te cubrirá. Por eso el niño será santo y lo llamarán hijo de Dios. También tu pariente Isabel a pesar de su vejez ha concebido un hijo y ya se encuentra en el sexto mes, porque Dios puede hacer lo imposible. María dijo entonces: Yo soy sólo servidora del Señor así que estoy dispuesta a que se cumpla en mí lo que El quiere. Y el ángel se alejó.

Síntesis de la homilía

La figura de María es importantísima para el cristianismo. Sin necesidad de ninguno de los aditamentos que se le fueron  añadiendo a  través de los tiempos y los diversos títulos con que se la nombra, ella es la madre de Jesús, del hombre Jesús de Nazaret, revelación, para nosotros la más completa y perfecta, de lo que Dios quiere de la humanidad. Desde luego que el relato de Lucas no es un hecho histórico en sus detalles aunque sí en su contenido. Lo de un ángel con nombre determinado Gabriel (quién ha averiguado el nombre de los ángeles?) entre en su casa y le hable con voz humana, no sólo le hubiera parecido extraño a María sino que le hubiera causado un susto bárbaro. Las palabras del anuncio del embarazo y parto se refieren a un hecho normal que tiene sólo la particularidad de que responde al querer,  la voluntad, el plan de Dios. A su Espíritu, que dará sentido especial a este nacimiento. La comparación o signo de credibilidad que suministra el mensajero aludiendo a Isabel, muestra la normalidad que acerca a los dos acontecimientos. Lo fundamental es que María, que afirma que no ha tenido relaciones con varón alguno, está dispuesta a hacer y vivir lo que agrade a Dios y ella pueda descubrir de sus designios misteriosos.

Ante lo maravilloso del relato,  cuyos datos son imaginados por Lucas en todo lo que tienen de extraordinario o sagrado,(ángel, conversación personal, respuesta, acción del Espíritu Santo) nos quedan para admirar e imitar la simplicidad generosa de esta mujer de pueblo, que sabe interpretar las angustias y esperanzas de toda una sociedad que anhela ser liberada de toda sujeción o esclavitud.

Cada uno de nosotros, de la forma más variada y muchas veces sorpresiva, descubre eso, tan misterioso como real, que llamamos vocación: una misión que cumplir. Las propias inclinaciones, los condicionamientos desde el entorno, las necesidades transitorias o permanentes que descubre a su alrededor, la exigencia interior de dar sentido a la vida en sociedad, todo esto se junta para formar la conciencia de una  misión, de un llamado al que debe responder. La disponibilidad para poner al servicio de esa misión todo lo que son las propias capacidades,  la fortaleza para superar los obstáculos, la constancia para no dejarse frenar por los juicios desfavorables, eso es lo que vivió María. Eso es lo que de ella debemos conservar como mensaje y testimonio más provechoso para nuestra vida.

Domingo 11 de Diciembre de 2011 – 3ro. de Adviento (ciclo “B” )

Tema (Jn.1,6-8 a 19-28)

Apareció un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan. Vino como testigo para dar testimonio de la luz. El no era la luz sino el testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron a unos sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle; ¿Quién eres tú? El dijo abiertamente “no soy el mesías”. ¿Y entonces quién eres? ¿Elías? Le dijo: No.-¿Eres el profeta? Tampoco, respondió. Ellos insistieron: Pero entonces ¿quién eres, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron? Y él dijo: Yo soy una voz que grita en el desierto: preparen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

Algunos de los enviados eran fariseos y entonces repreguntaron ¿por qué bautizas entonces si no eres el mesías, ni Elías ni el profeta? Juan respondió: Yo bautizo con agua pero hay entre ustedes al que no conocen, que  viene después y a quien no soy digno de desatar la correa de las sandalias. Esto sucedía en Betania, al otro lado del Jordán donde Juan bautizaba

Síntesis de la homilía

Cuando el autor del evangelio de Juan escribía a fines del primer siglo, subsistían varias polémicas dentro de la iglesia naciente. Entre ellas la de los discípulos de Juan el Bautista y los de Jesús de Nazaret, rivalizando por la jerarquía de sus maestros, a que ya aludía el libro del Hechos con la diferencia entre el bautismo de Juan y el del Espíritu

El relato joánico en este trozo quiere, en primer lugar, resaltar la superioridad de Jesús frente a la importancia relativa de Juan (que no era la luz sino quien debía dar testimonio de la luz) El argumento más importante es puesto en labios del mismo bautizador que aparece investigado por mensajeros de las autoridades judías. “Yo no soy el mesías. Ni el Elías que anuncia su llegada. Ni el profeta anunciado en el Deuteronomio (18) y en los Macabeos (I,6) que asegura la destrucción y la muerte para los infieles a la alianza divina.  Juan, sin embargo, en la variedad de alusiones evangélicas a su persona, se denomina precursor (el que viene detrás de mí) y proclama un mensaje muy parecido al del Profeta (el hacha está puesta a la raíz y se echarán al fuego los árboles derribados). Pero es el mismo Bautista quien descubre su identidad recurriendo a Isaías: Soy un aviso en el desierto, una voz que grita  Porque es necesario el cambio. Y el símbolo del cambio es el agua purificadora del río históricamente sagrado, el Jordán. Sin embargo el símbolo no es suficiente. Es necesario cambiar el espíritu capaz de animar y fortalecer cualquier cambio. Es lo que se llama habitualmente “conversión”.

Navidad es para nosotros una expectativa de cambio. Por eso la figura de Juan aparece en este tiempo litúrgico. Las expresiones festivas consumistas que se preparan con tanta anticipación, no dan la idea de lo que cuesta y compromete  pretender un cambio. Un cambio que afecte las relaciones humanas. No simplemente un cambio individual que no sea novedad ni navidad para nadie.

Y el ideal de las relaciones humanas es el de fraternidad. Que no se rige sólo por el afecto y sus expresiones, sino por el afán de mantenerse en la verdad o mejor dicho en su búsqueda, de erguirse en la defensa de todos los derechos humanos, de levantarse contra cualquier clase de discriminación, de reconciliarse con la profundidad de la inteligencia investigadora de las ciencias admitiendo el cambio de muchos postulados afirmados por costumbres y tradiciones. Todo eso que le hace falta a la comunidad eclesiástica, visiblemente retrasada en muchos de estos aspectos y a cada grupo y a cada uno de nosotros.

Domingo 4 de diciembre de 2011 – 2do. de Adviento (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (mc.1,1-8)

Comienzo de la buena noticia de Jesucristo hijo de Dios. Como escribe Isaías “Voy a enviar un mensajero para prepararte el camino. Una  voz anuncia en el desierto: preparen el camino del Señor, allanen sus senderos” Así se presentó Juan el bautista en el desierto anunciando un bautismo para el perdón de los pecados. La gente de Jerusalén y de los alrededores llegaba y se hacía bautizar en el río Jordán, confesando sus pecados. Juan vestía una túnica de pelos de camello que sostenía con un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Predicaba diciendo: después de mí vendrá el que es más poderoso que yo a quien no soy digno de desatar la correa de las sandalias. Yo los bautizo con agua pero él los bautizará con el Espíritu Santo.

Síntesis de la homilía

Marcos a quien la tradición señala como discípulo de Pedro en Roma es, con un consenso muy grande entre los estudiosos, el primer escritor de evangelios. Ya el principio de su escrito lo insinúa. Como su relato contiene una descripción de la destrucción de Jerusalén se afirma que no pudo ser escrito antes del año 70. La finalidad de su escrito es responder a la pregunta de los paganos que se interesaban por la convocatoria de las primeras comunidades, sobre quién es Jesús. Lo afirma ya desde la introducción: el cristo, el hijo de Dios. Para nosotros que leemos el escrito desde una cantidad de afirmaciones que se nos han trasmitido con carácter “apologético”, es decir para convencernos de la verdad de una serie de afirmaciones que se fueron produciendo en la Iglesia. Cristo e hijo de Dios tienen el mismo significado: Enviado de Dios. Sin ninguna referencia a la definición dogmática de la trinidad. El recurso al profeta Isaías que se refiere en el capítulo 40 a la liberación de la esclavitud babilónica e  imagina voces que brotan de todas partes para anunciar la vuelta del destierro, obedece en Marcos a la necesidad de mostrar a los paganos que Yahvé cumple sus promesas y la cumplirá también ahora. El mensajero es una de esas voces que gritan en el desierto del escepticismo humano  para convencer de que se acerca la victoria definitiva para Israel. La figura y las palabras de Juan  se refieren claramente a una destrucción del poder humano debida a la intervención divina a favor de su pueblo.

Esta es la buena  noticia que Marcos entrega y tratará de confirmar a través de todo si escrito con los hechos maravillosos que narra de la historia de Jesús más que con la reconstrucción del mensaje de sus palabras. Israel pensó siempre que sus derrotas y castigos eran merecidos por sus pecados de idolatría. Por eso el baño que propone Juan es una purificación social y no sólo individual. Por eso excluye a quienes son cómplices de ese mal, como lo consigna Mateo. Confesar sus pecados no tiene nada que ver con lo que nosotros hemos llamado “Confesión”, significa hacer  memoria del pecado o los pecados de todos como pueblo de Dios.

El adviento, como tiempo litúrgico nos sitúa en esa posición. La celebración del nacimiento como hombre, del liberador enviado de Dios, implica una memoria de nuestros pecados. Los que repercuten en la vida y en la historia de la sociedad en que vivimos, y con ese  reconocimiento, una sincera voluntad de remediar sus efectos perniciosos.