Domingo 6 de Febrero de 2011 – 9 durante el año litúrgico (ciclo “A”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5,13-16)

Jesús dice de sus discípulos que son sal de la tierra y si la sal pierde su virtud nadie la puede salar y no sirve más que para ser tirada a la calle y pisoteada por  la gente. Asimismo dice que son la luz del mundo y que esa luz no debe permanecer escondida sino que debe brillar para todos que viendo el bien que ellos practican, puedan glorificar a Dios.

Síntesis de la homilía

Hablando de la sal de la tierra Jesús no se refiere específicamente a la sal que usamos para saborizar los alimentos. Tiene en cuenta la función que la sal cumplía como elemento de conciliación y amistad entre las familias y los pueblos y, asimismo, constituía el alimento de los rebaños que volviendo de la pastura eran recogidos de la intemperie y las fieras, y comían la sal dispersa a las orillas de los lagos. (tiberíades y mar muerto)

Esta es la sal que Jesús afirma que son sus verdaderos discípulos. Un lazo de unión entre los individuos y los pueblos, trabajadores por la paz que se funda en la justicia y en el respeto a los derechos de todos. Alimento fortaleciente para quienes necesitan el refugio de la comunidad para remediar sus limitaciones frente a la acechanzas de los sistemas salvajes basado en el poder y la opresión de los débiles. Este pasaje, continúa en Mateo el de enunciación de la bienaventuranzas y es como una síntesis del resultado que debe tener, vivir las bienaventuranzas por parte de los discípulos.

También habla Jesús de la luz del mundo que él quiere encendida en sus discípulos para que no haya excluidos ni desamparados. Y no es que Jesús fuera un ilusionado o soñador de imposibles sino que, conociendo y viviendo las lamentables consecuencias del poder y la religión como yugos esclavizantes y discriminantes, quería dejar un núcleo que siguiendo sus pasos, colaborara constantemente a la desaparición o al menos la atenuación de esos elementos contrarios a la voluntad del Padre de todos.

¡Cuántas veces el mundo ha vuelto sus ojos a la Iglesia buscando el sentido de la sal y la luz! Y en muchas oportunidades ha encontrado el sentido de la sal y de la luz en personas incluidas o no en la institución pero con la vida dedicada y jugada por la justicia y la verdad. Pero también, humildemente hay que confesarlo ¡cuántas veces la humanidad se ha sentido defraudada en esas esperanzas por la cerrazón de la iglesia oficial para dialogar con el mundo, o por  la estrechez de sus criterios determinantes de las conductas cambiantes a través de los tiempos, conocimientos y conductas humanas!

La presunción de que sin la Iglesia el mundo pierde su sabor o de que sin esta luz la sociedad marcha en tinieblas, nada tiene que ver con la afirmación de Jesús sobre sus discípulos, ya que la historia presenta argumentos multitudinarios sobre conductas eclesiásticas que no son de discípulos de Jesús. Porque aunque nos duela la iglesia institucionalizada como cualquier asociación humana para subsistir ha oscurecido la fuerza de la realidad de los discípulos verdaderamente preocupados por actuar como sal y como luz.

Domingo 20 de Febrero de 2011 – 7mo durante el año litúrgico (ciclo”A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 5,38-48)

Se dijo “ojo por ojo y diente por diente” pero yo les digo. No resistan. Presenten la mejilla izquierda al que les abofetea la derecha y al que pleitea por la ropa dénle el manto y si alguien te obliga a  llevar su carga llévala el doble más lejos. Dale al que te pide y presta al que te suplica.

Se dijo “ama a tu prójimo y guarda rencor a tu enemigo”. Yo les digo amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores. Así serán hijos del Padre que hace brillar su sol sobre los buenos y malos y caer la lluvia sobre justos y pecadores.

Porque si aman a los que los aman ¿qué merito tienen? Lo hacen los pecadores también. Si saludan a sus amigos ¿qué tiene de novedoso? Lo hacen también los que no creen en Dios. Sean por tanto perfectos como su padre del cielo.

Síntesis de la homilía

Lo menos que puede decirse de estas enseñanzas de Jesús es que prácticamente no son sólo impracticables, sino dañosas para la convivencia social. Habría un sector de la sociedad, el de los cristianos, que serían siempre pasto de las fieras y víctimas de los poderosos. En realidad muchas veces ha sucedido así y, al menos en el reclamo de los opresores, sigue sonando la máxima de que los cristianos deben  perdonar, amar y resignarse a ser víctimas. Hasta el episcopado fomentando el olvido y  el indulto, hizo alusión a estas palabras de Jesús, oponiéndose también a los juicios y castigo  de los genocidas.

Algo hay de raro en esta propuesta, si no actualizamos su sentido poniéndola en su lugar en el

tiempo y circunstancias concretas en que se escribe.

Malvados, impíos, eran considerados los incrédulos, lo que no habían aceptado a Jesús. En muchas citas bíblicas se los considera como condenados. La táctica no podía consistir en oponerse sino en tratar de vencer con bondad su incredulidad para atraerlos a la comunidad de salvación. Por eso, la recomendación  que suena como desencajada y fomento de la hipocresía, de rezar por lo enemigos porque su conversión al cristianismo estaba por encima de su enemistad y sus ofensas y persecuciones.

No vamos a borrar estas máximas de conducta que  tienen su aplicación deseable en las comunidades de Mateo, rodeadas de enemigos, y que vivían la euforia del cristianismo primitivo  con una espera inminente de la segunda  y victoriosa venida de Jesús.

También tienen importancia ahora porque todas tienden a disminuir esa violencia tan diversificada que se ha difundido en nuestra sociedad actual. Para remediarla dentro de un sistema que la fomenta, la propaga y testimonia sus logros como dignos de alabanza y prestigio, son ineficaces los consejos de Jesús y los  de las autoridades eclesiásticas que no dejan de quejarse del abandono por parte del mundo, de la realidad de Dios y de la mediación eclesiástica. Sólo se dispone, sin un cambio fundamental de este sistema en que ocupen el principal lugar y constituyan la preocupación general, la salud, el trabajo para todos, la igualización  de derechos y de modo especial la educación, no tenemos más remedio que reducir la aplicación de todas esas normas de convivencia a los pequeños espacios en que inmediatamente se puedan lograr frutos de paz y felicidad. La experiencia fue vivida intensamente por las primeras comunidades, pero no duraron para siempre. También se han vivido y se viven experiencia de comunidades cerradas más pequeñas con normas de vida aun más exigentes que las indicadas por Jesús. Duran un tiempo. Después, el sistema las asimila o las traga. Sólo el compromiso social vivido de acuerdo a las posibilidades, que de cuando en cuando se abren como un horizonte promisorio, puede lograr una práctica eficaz de esas enseñanzas de Jesús.

Es provechoso también  advertir que todo ese andamiaje armado frente a los enemigos para darles la facilidad de la otra mejilla, y completar su pedido de ropa con la donación del manto y acompañar el doble del camino llevando la carga de quien lo necesita, o darle a todo el que pide y prestar a todo el que solicita, no debe convertirse así nomás en norma de conducta. Es preciso atender siempre, con sentido crítico, los efectos que esas conductas provocan o pueden provocar a nuestro alrededor

Y no hay que darle cuerda a la culposidad que puede brotar de la conciencia de no estar cumpliendo a la letra lo que leemos en la Escritura.

Domingo 30 de Enero de 2011. 4º durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5, 1-12)

Al ver a la gente a su alrededor Jesús sube a la montaña y enseña: Felices los que tienen espíritu de pobres porque tienen a Dios por rey,

Los que sufren porque van a recibir consuelo. Los humildes y oprimidos porque van a poseer  la tierra. Los que tienen hambre y sed de justicia porque van a ser satisfechos. Los que ayudan porque van a ser ayudados. Los de corazón limpio porque van a ver a Dios. Los que trabajan por la paz porque Dios los va a llamar sus hijos. Los que viven perseguidos por su fidelidad porque tienen a Dios por rey.

Dichosos ustedes cuando los persigan, calumnien o insulten de cualquier modo por mi causa. Pónganse alegres porque les espera una gran recompensa. Lo mismo persiguieron a los profetas que los han precedido.

Síntesis de la homilía

Quizás porque su contrasentido con la realidad es tan fuerte, este discurso de Jesús, que se supone inaugural del reinado de Dios, ha sido interpretado de tan diversos modos. Fundamentalmente, creo, caben tres interpretaciones : Una, afirmando que se trata de la presentación de la utopía cristiana. Una meta a la que ha de llegar la humanidad con la expansión de los valores del reino de Dios predicado por Jesús. La segunda, sosteniendo que se trata de un programa que es necesario cumplir para que el reinado de Dios sea una realidad.

La tercera, que se trata de un discurso de resignación y consuelo para todos los desheredados de esta tierra, fundado en la afirmación de que habrá otra realidad superadora en un futuro lejano.

Entiendo que es más conforme a la razón y al sentido común la primera interpretación. Jesús mira al futuro como presente porque tiene el  profundo convencimiento de que los valores que proclama, de igualización, de justicia, de paz, de felicidad, van a establecerse finalmente en la sociedad humana, sacudida constantemente por ultrajes a esos valores que no pueden responder a la voluntad de Dios. Si éste es el sentido de su optimismo, convertido en esperanza para sus oyentes y tanta gente que ha conocido su mensaje, la utopía que presenta sería un modo de no cesar en la lucha por una realidad mejor a pesar de todas las dificultades y contradicciones.

En este punto la primera interpretación se acerca a la segunda en que Jesús, consciente del sufrimiento y postración de la mayoría de su auditorio, mirando a sus discípulos les señala un programa de vida,  un estilo de relaciones humanas conforme a la voluntad de Dios.  Desde una generosidad que signifique muchas veces desprendimiento (con espíritu de pobres) tienen que jugarse por remediar las situaciones de pobreza y sufrimiento desde un corazón, es decir un sentido de vida, comprometido con la justicia y la paz. La advertencia de la dificultad que implica el cumplimiento de este programa aparece en la predicción de dificultades de todo orden que deberán vencer, la persecución, el insulto, la calumnia, la exclusión.

Así indirectamente Jesús, con su propia experiencia, presenta objetivamente a los convocados para seguirle, la necesidad de disponerse valientemente a afrontar esas dificultades.Nos llama la atención ese final, que en el fondo es una especie de criterio para juzgar a la comunidad de sus seguidores. Porque se trata de una vocación que no puede ejercerse desde el poder sino desde el servicio.

Domingo 23 de Enero de 2011. 3ro del año litúrgico ( ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.4,12-23)

Enterado de que Juan había caído preso Jesús se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún a orillas del Lago. Así se cumplió lo dicho por Isaías · “país de Zabulón y Neftalí, Galilea de los paganos, el pueblo que habitaba en las tinieblas vio una gran luz en medio de las sombras de muerte.

Desde entonces Jesús empezó a proclamar la conversión para la llegada del reinado de Dios. Paseando junto al Lago vio a dos hermanos Simón, al que llaman Pedro y Andrés, que estaban limpiando las redes. Les dijo que se fueran con él porque los haría pescadores de hombres. Ellos dejaron las redes y lo siguieron. Más adelante vio a otros dos hermanos Santiago y Juan que estaban con su padre Zebedeo repasando las redes. Los llamó y ellos inmediatamente dejando las redes y su padre, lo siguieron Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas proclamando la buena noticia y sanando dolencias y enfermedades de la gente. Se hablaba de él en toda Siria y le traían enfermos de toda clase y él los curaba.

Síntesis de la homilía

La captura de Juan pone en alerta a Jesús. Aprovecha para retirarse a Galilea y establecerse en Cafarnaún, lo más próximo a las regiones paganas. Allí es donde comienza su predicación, en contra de todo lo que los judíos podían esperar del enviado de Dios. Mateo recurre nuevamente a Isaías en su afán de hacer coincidir los pasos de Jesús con las descripciones del gran profeta, para convencer a los judíos, que integraban sus comunidades en un 50 por ciento aproximado. Isaías considera la región de Zabulón y Neptalí como absolutamente extranjeras.

Es curiosa esta opción de Jesús. Si Mateo hace esta descripción para mostrar la universalidad del  mensaje cristiano y evitar los conflictos en su comunidad, resulta seguramente una buena táctica. Pero podemos ir más adelante. Los más religiosos son los que no aceptan a Jesús fácilmente. Tienen su propios esquemas acerca de Dios, su voluntad y su servicio.

Son, por lo general, los alejados de contactos religiosos los que aceptan con mayor facilidad las características de la palabra y la acción de Jesús de Nazaret. Porque se trata de actitudes profundamente humanas en las cuales es posible coincidir con mucho mayor simplicidad. Fue muy significativo que el gran esfuerzo de la Iglesia conducida por Juan XXIII al proponerse la renovación escuchando y dando importancia al mundo en un diálogo respetuoso y valiente, fuera recibido con mucha esperanza por gente sin principios religiosos y sobre todo alejada absolutamente de la propuesta cristiana. En cambio, esa proyección humana de Jesús hirió y ofendió a los religiosos convencidos de que Dios estaba solamente con ellos. Y sigue siendo la constante actitud de los que aferrados a las tradiciones caen en una especia de fanatismo que les hace rechazar absolutamente todo cambio y adaptación.

Allí, entre la gente desplazada por la religión, los galileos, y desplazada también por el imperio, los pobres pescadores, Jesús elige a los primeros discípulos a quienes invita a seguirlo. Dos parejas de hermanos, como manteniendo entre ellos las relaciones familiares que complementan eficazmente las fuerzas para afrontar las dificultades.

Mateo habla de la aceptación inmediata. Desde luego que no para señalar que en su trabajo de pescadores para sostenerse y sostener a sus familias no estaban cumpliendo con la voluntad de Dios, sino para proponerles otro trabajo en la misma línea, pescadores de hombres. Y aquí no se trata de tirar las redes o el anzuelo sino de ofrecer la felicidad plenificante de la buena  noticia del reino nuevo instaurado por Dios en Jesús de Nazaret. Porque la buena nueva, no es una imposición sino una oferta. No es un acto de soberbia sino de amor. Y quienes evangelizando no lo han entendido o no lo entienden así están muy lejos de la postura de Jesús de Nazaret.

Domingo 16 de Enero de 2011. 2do durante el año litúrgico (ciclo “A”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju. 1,29-34)

Al ver aproximarse a Jesús, Juan  lo identifica con el cordero de Dios, que viene a acabar con el pecado y la maldad. Su certeza proviene del acontecimiento ocurrido después del bautismo con esa misteriosa voz que lo caracterizó como el Mesías, el hijo de Dios. El que me mandó a bautizar con agua me dijo que aquel sobre quien el espíritu  baja y se queda es el que viene a bautizar con el Espíritu Santo. Yo, dice Juan, en persona lo he constatado.

Síntesis de la homilía

El “cordero de Dios” a que alude Juan es el “siervo de Yahvé” de Isaías, con la misión de cargar con el pecado del mundo.

Es realmente costoso cargar con las debilidades y traiciones de todos, que es lo que se dice de Jesús. Pero, cada uno de nosotros al ingresar a este mundo, sin quererlo ni saberlo, carga de algún modo, con el pecado del mundo. Es lo que dio fundamentos para hablar de un pecado original del que no es culpable la primera pareja mítica, sino toda la humanidad en su camino de infidelidades y desaciertos que no quedan perdidos en el espacio sino influyen de distintos modos en cada persona, cada sociedad, cada cultura, cada época.

Jesús carga realmente con todas estas circunstancias, simplemente porque nace como todos, e ingresa a la humanidad recibiendo todo el peso de su historia.

De esa historia se hace cargo, haciéndose uno de nosotros y luchando con todas sus fuerzas para trazar un camino distinto, indicado no sólo ni principalmente por sus palabras sino por los hechos  que, relatados libremente por los escritos posteriores, contienen la maravilla de un mensaje de seguimiento, al margen de  la grandiosidad milagrosa que muchas veces los reviste.

El éxito de Jesús en el cumplimiento de esa misión, visualizada por las esperanzas proféticas para sostener la esperanza luchadora del pueblo, no resultó suficiente. Casi diríamos que fue demasiado medido. Plagado de dificultades, malas interpretaciones, persecución y condena a muerte. Y con un resultado final de un pequeño grupo de seguidores que, a pesar de crecer desmesuradamente durante 2000 años, contiene hoy adentro tantos gérmenes de corrupción y pecado que lo hacen casi irreconocible como comunidad de Jesús.

Cuando nos preguntamos de qué sirven nuestros esfuerzos tras el logro de una sociedad mejor, más justa , más distributiva, más reconocedora de la dignidad de cada persona, sin discriminaciones, sin guerras cruentas o disimuladas por el modo de matar, necesitamos mirar a Jesús de Nazaret, su compromiso y su vida. Si alguien hubiera pensado, como en realidad sucedió, en un triunfo definitivo contra el mal y la opresión, seguramente hubiera quedado decepcionado (al estilo Judas) por el final de todo. Ya es suficiente la experiencia histórica para medir los resultados del esfuerzo por un mundo mejor. Pero, precisamente para los seguidores de Jesús, el sentido de la lucha no es cosechar inmediatamente los frutos que nos halaguen, sino permanecer en la trinchera como la única colaboración valiosa para la construcción del reino.

La fe en Dios contagiada por Jesús, que no exige creencias de muchas cosas como se piensa con frecuencia, está centrada específicamente en la descripción de Dios como Padre que nos permite afirmar el optimismo de una dirección de la marcha de la creación, hacia la plenitud querida por el Amor.

Domingo 9 de Enero de 2011 – Festividad del bautismo de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

TEMA (Mt.3,13-17)

Desde  Galilea Jesús llega hasta el Jordán y se presenta  a Juan para ser bautizado. Juan objeta que era Jesús quien debía bautizarlo a él. Jesús lo convence de que hay que cumplir lo que Dios quiere.- Cuando Jesús salió del agua vio que el espiritu de Dios se asentaba sobre él como si fuera una paloma y escuchó una voz “Este es mi hijo amado a quien amo con predilección.”

Síntesis de la homilía

Jesús enterado en Galilea de lo que está pasando con Juan se pone en marcha, seguramente con otros, hacia el Jordán. Y hace cola para ingresar al agua, realizando el signo de purificación que Juan está pidiendo. Juan que lo conoce y valora, niega que él deba purificarse de ningún pecado, pero Jesús insiste en que su condición humana lo inclina a realizar también el signo de purificación y conversión.  Afirma que de ese modo, se está cumpliendo lo que Dios quiere. Y no es que Dios le haya hablado sino que su sensibilidad para sentir con el pueblo, le asegura que así, siguiéndolo en sus necesidades e inquietudes, cumple con lo que quiere el  Padre ya que se considera igual que los que lo rodean, hijo suyo.

Juan entiende esta conducta de Jesús y lo acepta en su baño de purificación. Y esa conducta de Jesús produce en su interior un  estremecimiento conscientizador de la misión que debe cumplir. Escucha la voz que le dice que es el hijo, el predilecto, el elegido para instaurar su reinado. Ese reinado anunciado por Juan. Y la afirmación de Mateo es que experimenta como visión esa seguridad de que el espíritu de Dios lo ha penetrado.

Se incia así otra etapa de la vida de Jesús. Desde el anonimato de Nazaret y Galilea va a pasar a la vida pública y esta realidad lo apabulla y le hace sentir su impotencia, no para desertar de su misión, sino para apoyarse fuertemente en Aquel que se la confía.

Jesús, plenamente humano igual a nosotros, pero con una voluntad permanente y fuerte de conformarse a lo que descubre como voluntad de Dios, tiene conciencia de su debilidad. Y por eso marchará al desierto para enfrentarse anticipadamente a ls grandes dificultades y obstáculos que se le presentarán en el camino, al mismo tiempo que buscar la fortaleza para afrontarlos.

Cuando afirmamos la divinidad de Jesús, pareciera que también incluimos en su mente la conciencia de esa realidad, que significaría que  todo era conocido previamente por él. Esa es nuestra interpretación, a la letra, de hechos milagrosos, como la escucha de la voz de Dios. Lo cual quitaría valor a la fuerza que ponía para diagnosticar la voluntad de Dios en las personas y hechos que lo rodeaban. Esa decisión fuerte que lo llevó a una actitud tan firme en la defensa de los valores auténticamente humanos que culminó con la persecución y la muerte.

Y ésta es la conducta de Jesús hombre, que marca caminos para nuestra conducta en orden a construir con él el reino de los cielos. La ceguera de los fariseos, de la que tantas veces se quejó, no era posiblemente un acto consciente de no querer aceptar la verdad, sino una imposibilidad cultivada comunitariamente de descifrar los signos de la presencia divina.

Ayudándonos, con mentalidad abierta, a juzgar los hechos de nuestro tiempo, desde los íntimos hasta los sociales, estamos ayudándonos (aun en medio de limitaciones y errores, como el mismo Jesús los tuvo) a descubrir la voluntad de Dios. Y no por la espera milagrosa que nos señale en cada caso por dónde debemos caminar, que puede traernos una gran seguridad personal, menospreciante de todas las demás, y por añadidura, ilusoria.

Domingo 2 de Enero de 2011 – Fiesta de la epifanía (manifestación) del Señor al mundo. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 2,1-12)

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando dónde había nacido un personaje muy importante para los judíos, porque habían descubierto en el cielo una estrella que lo anunciaba, y venían a conocerlo. Herodes, intranquilo, pidió informes a todos. Y los expertos en profecías le dijeron que en Belén, de acuerdo a lo anticipado por Miqueas. Herodes llamó a los magos, les confió lo averiguado y los mandó a Belén pidiéndoles que regresaran a contarle. Saliendo de Jerusalén vieron de nuevo, con alegría,  la estrella. Llegaron a la casa y entraron dándose con María y el niño y ofreciéndoles los regalos que traían, oro, incienso y mirra. Y se volvieron a su tierra sin pasar por Jerusalén.

Síntesis de la homilía

Sacerdotes persas de Zoroastro eran estos personajes a los que se hace alusión como “magos” Mateo recurre a evocarlos para demostrar a los judíos, destinatarios de su evangelio que su nacimiento estaba anunciado desde el  cielo escrutado por aquellos astrólogos que habían anunciado también el nacimiento de Ciro, el emperador persa que liberó al pueblo de la esclavitud babilónica. Han descubierto también una estrella anunciando la llegada de un personaje importante, un rey, para el pueblo judío, Con ese dato emprenden la búsqueda y vacilando al encontrarse en Jerusalén, la capital, sin señales de que allí hubiera sucedido nada raro comienzan sus averiguaciones obteniendo de los escribas citados por Herodes la afirmación de ese nacimiento debía suceder en Belén, de acuerdo a la profecía de Miqueas. La simbólica estrella empieza nuevamente a brillar y llegan a la casa en que están alojados por sus parientes María y José. Desde niño Jesús convoca a los extranjeros, argumento para Mateo, de que estos no pueden seguir siendo rechazados por los judíos. Añade que ellos son los primeros en reconocer al enviado de Dios que luego será rechazado por las autoridades de su propio pueblo.

1 de Enero de 2011 – Festividad de Santa María Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc.2,16-21)

Los pastores fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlos les contaron lo que les habían dicho del niño. Y todos se admiraban de lo que ellos contaban. María guardaba todas estas cosas en el corazón, meditándolas. Los pastores se volvieron glorificando a Dios por lo que habían visto y oído.

Síntesis de la homilía

Se hace indispensable, celebrando esta fiesta,  instaurada por la devoción mariana

muy intensa y muy polaca de Juan Pablo II, aclarar lo que significamos cuando evocamos ese título concedido a María por el Concilio de Efeso en el año 431, en contra de las vacilaciones e incipientes herejías que negaban la divinidad de Jesús.

Madre de Dios, quería afirmar que su hijo hizo presente a Dios entre nosotros. La aseveración completa para no dar lugar a equivocaciones evasivas, es que María es madre de Jesús en quien creemos que se nos revela Dios. Por eso es un niño hombre  que nace como cualquier hombre, en quien, con el tiempo, los que lo conocieron y recogieron su historia, se dieron cuenta de que había una manifestación especial de Dios. Entre todos los hijos de Dios, era el hijo de Dios.

Durante mucho tiempo y con mucha fuerza nos hemos contentado con buscarle títulos a María, como si necesitáramos tenerla contenta con nuestras alabanzas, o quisiéramos volcarla a favor nuestro frente a Dios. No nos hemos casi fijado en que se trata de una mujer fuerte que con todas sus limitaciones humanas se encargó junto a José su esposo de educar a Jesús. En que su título más importante, que no necesita ser  atribuido por nadie, porque sencillamente lo  aceptó y lo vivió, es ser madre de Jesús, absolutamente fiel a lo que entendió que era su misión junto a él. El cariño y aprecio hacia ella no es el que pueda  asegurarnos sus favores, sino el que reconoce todo su esfuerzo humano para que Jesús, su hijo, fuera también fiel a lo que Dios le había confiado en favor de su pueblo oprimido y sufriente por la traición o el descuido de quienes había asumido la responsabilidad de alimentarlo y defenderlo. Así, sin que ella pudiera vislumbrarlo, su hijo se convirtió en vanguardia liberadora para toda la humanidad.

Y ella, en el paso necesario para que, siendo plenamente hombre fuera también la más completa revelación de Dios de que disponemos.

Por eso su figura está ligada absolutamente a esa paz que es deseo inalcanzado para toda la humanidad. La que desea cada uno en su interior y la que anhelamos se logre en las relaciones humanas en todo el mundo. Ella y Jesús podían haberse decepcionado al medir la eficacia de todo lo que hicieron con perseverancia y fortaleza. Lo mismo que seguramente nos sucede a nosotros que, siguiendo sus  huellas, tratamos de descubrir cada día lo que está en  nuestras manos realizar para multiplicar los felices, para seguir sosteniendo siempre que es posible una realidad mejor gestada en base al compromiso de todos.

4° Domingo de Adviento NO TEMER SITUACIÓN Y DESAFÍO: Hay dudas e incertidumbres pero hay signos. Por Victor Saulo Acha

4° Domingo de Adviento NO TEMER SITUACIÓN Y DESAFÍO: Hay dudas e incertidumbres pero hay signos.

1°  Lectura Isaías 7,10-14: No temer. Lo imposible es posible

Yahvé  habla a Ajaz, por medio de Isaías: “El Señor dará a su pueblo esa señal: la joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel, es decir Dios-con-nosotros”

2°  Lectura Romanos 1,1-17 es el Hijo de Dios, si es hombre. El llama a la salvación

Pablo declara que de Cristo Jesús, nuestro Señor hemos recibido gracia y misión, para que en todos los pueblos no – judíos sea recibida la fe para gloria de su nombre. Y anuncia esta gran noticia “la gracia y la paz”, para los pueblos de la tierra que no conocían a Yahvé y ahora han encontrado a Cristo el Señor…

El Evangelio es para todos ya sean griegos o extranjeros, cultos o sin estudios. Es una fuerza de Dios y salvación para todos los que creen, que además nos reforma por medio de la fe y para la vida de fe, porque el que es justo por la fe vivirá.

Evangelio Mateo 1, 18-24: ¡No temer! Dios con nosotros

Si el Espíritu Santo sorprende a María con el anuncio de maternidad igualmente sorprende a su esposo José y lo hace padre al decirle “Tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque el salvará a su pueblo de sus pecados”.Así se cumplirá la Escritura “la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa  Dios-con-nosotros”.

REFLEXIONES

Decíamos el domingo pasado que hay que saber ver y oír, porque que Dios es luz y es Palabra. El invita y muestra camino y no desde afuera de nuestras realidades, de nuestra historia o de nuestra vida. Nunca desde afuera porque El es Dios con nosotros.

Cada persona y las comunidades creyentes debemos ser lugar de interpretación de la historia y de la presencia de Dios en ella. Se trata del encuentro de nuestra realidad contingente, limitada, con luces y sombras, con Dios que es la plenitud de todo y que justamente ha querido tomar nuestra carne para hacernos participar de esa plenitud.

El siempre nos sorprenderá  porque nos elige para hacer con nosotros “grandes cosas”. Es lo que anuncia por los profetas y lo que comienza a realizar con María y con José asociado a ella. En ello se manifiesta el Dios que sorprende anunciando lo que parece imposible para nuestras fuerzas humanas.

La sucesión de estas experiencias de encuentro, de diálogos de Dios con hombres y mujeres del pueblo elegido, han quedado escritas en la Biblia para iluminar a los creyentes de todos los tiempos.

Claro, hay que tener oídos atentos y ojos abiertos, para ver y oir.

Supo hacerlo María con su “si” incondicional  a Dios que la invitaba a colaborar en la obra de salvación; supo hacerlo José reconociendo que Dios obra mas allá de nuestros límites humanos.

Solo cuando se está dispuesto a escuchar el hablar de Dios a través de nuestras realidades cotidianas, se puede interpretar lo que sucede en la vida con ojos de creyente y encontrar caminos nuevos cuando todo parece cerrado o terminado.

De este modo la fe se hace iluminadora de la vida, se hace operativa y eficaz, porque nos brinda las luces que necesitamos para que las encrucijadas del camino no nos acobarden, no nos derroten, no nos opriman. La fe es entonces movilizadota de la vida, nos abre horizontes y nos permite tomar decisiones operativas. La misteriosa gestación de María es signo de esperanza… José… recibió a María en su casa…

Cuantas situaciones de hoy nos hacen temer: la inseguridad social, la incertidumbre en tiempos de crisis, la desocupación, la crisis de las instituciones, la violencia instalada en todas partes, la estafa de los poderosos, el derrumbe generalizado…

Está Dios con nosotros. No tengamos miedo, con El podemos leer la historia y buscar en medio de las sombras dónde están los destellos de luz que nos permitan ver para abrir caminos nuevos.

En un oscuro pueblito de Israel, un hombre y una mujer sencillos y desconocidos, pero de profunda fe, pudieron abrirse camino en medio de sus temores y dudas.

Lo hicieron porque conociendo la Escritura, interpretaron lo que les sucedía a la luz de la Palabra de Dios y siguieron caminando e hicieron de su hogar el hogar de Jesús que vino para ser el liberador de su pueblo.

Nosotros,  hombre y mujeres de fe, tenemos el testimonio de la Escritura que también nos permite leer hoy los acontecimientos del presente con la luz permanente de la Palabra de Dios con nosotros. Nos dice San Pablo que la Buena Noticia es salvación para todo el que cree.

Esta Buena Noticia  ya manifestada en Belén, sigue hablando hoy para ser fuerza divina que nos salve de tantas oscuridades, contradicciones, fracasos y muertes. Buena Noticia hoy, para hablar a esta realidad a veces confusa y turbulenta en la que nos movemos y ayudamos a encontrar en medio de ella  caminos nuevos, caminos posibles, caminos de salvación.

No se repite a historia, pero si se repite en la historia aquel encuentro de Dios con los creyentes que abre las realidades conflictivas del  mundo, para que en ellas emerja la luz que permite encontrar caminos de salvación.

No hay nada imposible para Dios. El sin embargo, por un incomprensible designio de su amor ha querido que cuando nosotros lo elegimos, así como Él nos eligió primero, entonces comienzan a suceder cosas nuevas y podemos decir todo es posible para el hombre.

Es nuestra responsabilidad de creyentes  actualizar en nuestra vida y en nuestras realidades, en nuestro hogar y en nuestras ocupaciones, aquella Buena Noticia que puede mostrarnos nuevos horizontes y permitirnos imaginar caminos nuevos. No tengamos miedo El es Dios – con nosotros

Rezamos con el Salmo 24

Del Señor es la tierra y lo que contiene,

el mundo y todos sus habitantes:

y esa tierra y este mundo son nuestro hogar.

¿Quién subirá a la montaña del Señor?

¿quién estará de pie para escucharlo?

el de manos limpias y de puro corazón,

el que no pone su fuerza en cosas vanas ni obra con engaños:

Ese tendrá la bendición del Señor:

La fortaleza y la luz de ¡Dios Salvador!

3° Domingo de Adviento VER Y OIR SITUACIÓN Y DESAFÍO: Hay poderosos y profetas. Por Victor Saulo Acha

3° Domingo de Adviento VER Y OIR SITUACIÓN Y DESAFÍO: Hay poderosos y profetas.

LAS LECTURAS:

1°  Lectura Isaías 35, 1-6. 10: Signos: ver, oír… alegrarse… Dios mismo salva.

Que se alegren el desierto y la tierra seca, que con flores se alegre la pradera; que se robustezcan las manos débiles y las rodillas que se doblan; que los ojos de los ciegos se despeguen, y los oídos de los sordos se abran, porque Yahvé obra en su pueblo. “Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios… ha salvarlos”

A los liberados por Yahvé  la alegría y la felicidad los acompañarán y ya no tendrán más penas ni tristezas.

2°  Lectura Santiago 5,7-10: Sean pacientes… y tengan ánimo.

Tengan paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. Miren como el sembrador cosecha los preciosos productos de la tierra, que ha aguardado desde las primeras lluvias hasta las tardías. Sean también ustedes pacientes y no se desanimen, porque la venida del Señor está cerca.

Consideremos lo que han sufrido los profetas que hablaron en nombre del Señor y tomémoslos como modelo de paciencia.

Evangelio Mateo 11, 2-11: Signos del Reino: la vista, el oído, los pies, la salud y la buena noticia a los pobres…

¡Vayan y cuéntenle a Juan lo que ustedes están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y una Buena Nueva llega a los pobres. ¡Y dichoso aquel para quien no sea motivo de escándalos! Jesús afirma que Juan es mas que un profeta. Es el mensajero que precede al Mesías abriéndole el camino. “De entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno mas grande que Juan Bautista, y sin embargo el más pequeño en el Reino de los cielos es más que él”.

REFLEXIONES

La liturgia expresa la “pedagogía” de Dios, que nos va invitando a descubrir en su palabra signos, gestos, mensajes, que hablan a nuestras realidades para iluminarlas y orientarlas al destino de salvación que están llamadas. ¡Sí! todas las realidades humanas, personales, sociales, comunitarias, tienen un destino de salvación que se va concretando en el transcurso de la historia.

Esta pedagogía de Dios que se manifiesta en la Escritura y también en la liturgia del Adviento, nos invitaba en las semanas anteriores a  prepararnos

porque el Señor viene y a convertirnos para acceder a su Reino. Sin temores porque no hay nada imposible para Dios.

Estos mensajes salen al encuentro de tantas situaciones humanas de conflictos, de fracasos, de incoherencia. No son mensajes extraños a las realidades cotidianas y están vinculados a las grandes expectativas de las personas y los pueblos: cambiar la guerra en trabajo, encontrar la armonía del hombre con la creación, alcanzar la justicia para encontrar la paz.

¿Por qué entonces tantos odios y violencias, tantas injusticias bochornosas, tantos atropellos a la dignidad humana, tantos estragos en la humanidad a causa del poder y del dinero?

Los poderes del mundo han formado una trama de maldades y calamidades que expanden su fuerza destructoras, que crean el caos y la desolación y esto se repite a lo largo de los tiempos porque el pecado está instalado en los corazones y en las estructuras del mundo.

Pero… no tengan miedo, ya viene su Dios… él mismo viene a salvarlos (Isaías)… sean pacientes y no se desanimen, porque la venida del Señor está cerca (Santiago)

Ante las calamidades del pecado se levanta la voz de los Profetas anunciando que los ciegos verán la luz y a los sordos se les abrirá el oído. La luz y el sonido que nos comunican, nos vinculan, nos permiten percibir las dimensiones, las formas, los matices, la armonía y el color, son signos de la salvación anunciada y prometida.

Dios es palabra y luz, y hay que aprender a ver y oir. Si, los ojos de los ciegos se despegarán y los oídos de los sordos se abrirán… se robustecerán las manos débiles y se afirmarán las rodillas que se doblan.

Ante la pregunta de los enviados de Juan, Jesús declara que éste tiempo de salvación se hace presente con Él, vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído… la abundancia de salud y la Buena Noticia han llegado a los pobres.

Hay que saber ver y oir, porque vivimos tiempos de prueba, en los que hay que renovar la esperanza sin caer en el pesimismo, la angustia o la desesperación. Ver y oir el mensaje del Reino que es justicia, verdad, amor y paz, para decir ¡basta! a tanta muerte y destrucción, a tanta injusticia y mentira.

No hay tiempo para la indiferencia, el desgano o el pesimismo. No se desanimen… (Santiago). Animo, fuerza interior, manos y corazones unidos para caminar mirando al horizonte, sin inclinar la frente, ni doblar las rodillas.

El mundo presente también necesita profetas, nosotros, discípulos de Jesús hoy, debemos ser profetas para anunciar la verdad y la justicia como Juan Bautista, para señalar el pecado allí donde se hace visible en el mundo presente, para ser una voz que grita en los nuevos desiertos de la sociedad contemporánea.

Pero la voz profética no se agota en la necesaria denuncia del pecado, también es testigo de lo que Jesús proclamó: el reinado de Dios.

Ese reinado de Dios, se va construyendo en la historia y hoy hay signos que debemos saber leer, valorar y defender para que solo sirvan a la construcción de una humanidad cada vez mas plena y feliz y nunca sean instrumentos de destrucción, corrupción o muerte.

Hoy “vemos” y “oímos” con mayor lucidez y posibilidades que en otros tiempos:

El prodigio de las comunicaciones hoy, es la posibilidad de un mundo con menos exclusiones y marginaciones, porque permiten a todos el acceso a la información para conocer, expresarse, ser protagonistas. Limitar las comunicaciones a unos pocos, manipularlas con ideologías de dominación, monopolizar su producción y difusión son peligros y realidades presentes. Por eso hay que defender este logro de la humanidad para que todos podamos “ver y oir”.

La utilización del laser tanto para la recreación como con fines científicos es otro recurso que permite el gozo legítimo de los sentidos  y hace posible una mejor calidad de vida a través de su uso terapéutico. Este descubrimiento “cura a los enfermos”.

La creciente participación de las personas con capacidades diferentes en todos los ámbitos del trabajo, la cultura, el arte, etc., es nuestro recurso actual para que “los paralíticos caminen, los ciegos vean y los sordos oigan”

Tenemos anhelos de eternidad y de felicidad sin límites y son legítimos, porque así lo ha anunciado Dios… la alegría y la felicidad los acompañarán y ya no t|ndrán más pena ni tristeza. Este anhelo para el creyente es misión y tarea, es permanente desafío y búsqueda.

El Reinado de Dios se construye en la historia, se lo debe buscar constantemente, debe crecer desde la semilla hasta el árbol frondoso, nace al interior de cada corazón, pero se expande en la comunidad.

En el reinado de Dios nosotros somos sus artesanos; El no se vuelve atrás, nosotros no podemos claudicar; El está en el origen del reino, nos aguarda al final y nos acompaña siempre, no podemos detener la marcha ni abandonar el camino. Sepamos ver y oir: la Palabra de Dios es luz.

Rezamos con el Salmo 146

El Señor proclama la justicia:

nosotros liberamos a los oprimidos y damos pan a los hambrientos;

El Señor invita a la libertad:

Nosotros auxiliamos a los presos y excluidos;

El Señor dice “levántense, no tengan miedo”:

Nosotros recibimos al extranjero y reanimamos al débil;

El Señor rechaza el camino de los malvados:

Nosotros apuramos la justicia.

El reinado del Señor es para siempre.