2° Domingo de Adviento: TRANSFORMAR LA VIDA SITUACIÓN Y DESAFÍO: hay leones al asecho y hay corderos indefensos. Por Victor Saulo Acha

2° Domingo de Adviento: TRANSFORMAR LA VIDASITUACIÓN Y DESAFÍO: hay leones al asecho y hay corderosindefensos

LAS LECTURAS
1° Lectura Isaías 11, 1-10: Vendrá un mensajero de la justicia y la armonía

Denso el simbolismo, el texto pone como eje al “retoño”, que es unpersonaje que aparece varias veces en el antiguo Testamento y que tendráel espíritu (el soplo, el viento) del Señor. Presenta dos símbolos cósmicos:el viento y el mar y luego dos símbolos vegetales y animales.Aquel viento (espíritu) de Dios, como surgiendo de los cuatro puntoscardinales, se manifiestan en cuatro fuerzas convergentes:? Espíritu de sabiduría? Espíritu de inteligencia? Espíritu de prudencia? Espíritu de valentía
Esas fuerzas harán posibles que aquel personaje, “el retoño”, tenga elconocimiento y respeto del Señor, porque tendrá el espíritu, conocerá a Yahvé,lo respetará y gobernará según sus preceptos.Será un conductor dotado de justicia y lealtad, defensor de los derechos depobres y débiles, cuya voz derribará al opresor y al malvado.Los simbolismos de la armonía de la creación y del nuevo paraíso completan elcuadro que expresa estos anuncios proféticos.
2° Lectura Romanos 15,4-9: Miremos a Cristo, y conservemos la esperanza
A la luz de Cristo las comunidades del Nuevo Testamento interpretan lasEscrituras que han recibido. Así el anuncio mesiánico se lee desde Cristo, enquien se ha cumplido.Por eso hay que perseverar en la esperanza y encontrar la armonía,
aceptándose y recibiéndose mutuamente, superando toda división y ruptura.Solo asi será posible para el creyente alabar a Dios, ya que ese es el ejemplode Cristo que vino a generar la paz entre los pueblos divididos.Como en Isaías, también aquí está presente el anhelo de la paz y la armonía.Es que el corazón humano aspira a la plenitud que se busca o se frustra en lasobras que la humanidad realiza.
Evangelio Mateo 3, 1-12: Dios hace hijos aun de las piedras. Hay cambiar devida.
Persiste el tema de los tiempos nuevos y las obras nuevas.Por un lado, se interpreta a Isaías aplicándolo a la obra de Juan. El mensajede éste nuevo profeta es de conversión “Renuncien a su mal camino, porqueel Reino de los Cielos está cerca… Preparen un camino al Señor; hagan sussenderos rectos”.Este hombre concentra la atención y reúne seguidores venidos de todo elterritorio. Su palabra es tan dura como austera es su vida. No hay atenuantes,solo la conversión puede salvar del pecado “Raza de víboras, ¿cómo va apensar que escaparán del castigo que se les viene encima? Muestren los frutosde una sincera conversión… todo árbol que no da buen fruto, será cortado yarrojado al fuego”.Es inútil invocar a Dios si la suplicas de los labios no se acompaña de corazón con las obras.

REFLEXIONES
La liturgia de este Adviento, nos ayuda a crecer con la “pedagogía” delEvangelio: Dios “que puede hacer de las piedras hijos de Abraham”, es decirherederos de las promesas, hijos de su pueblo, salvados. Aquella pedagogíade Dios que el domingo anterior nos invitaba a “prepararnos”, hoy nos alienta a“convertirnos”, es decir vivir una vida nueva.Decimos como enunciado una consigna “no hay nada imposible para
Dios, todo es posible para el hombre”.
El hombre sigue siendo capaz de las atrocidades y las guerras desiempre, de las injusticias y los atropellos a la dignidad humana que tantasveces han manchado la historia, de los abusos del poder y del dinero que hanocasionado las peores tragedias de la humanidad.Pero cabe preguntarse ¿Cuándo como este siglo que ha comenzado,hemos visto de cuánto es capaz la humanidad? ¿Cuándo como hoy se hallegado a tales adelantos de la ciencia y de la técnica? ¿Cuándo se pensóque se pudiera llegar a la clonación y a tantos logros científicos similares? Elhombre actual está próximo a creer que lo puede todo con sus solas fuerzas…todo es posible para el hombre.
No obstante, ante tanta inseguridad –para algunos- subsisten lasmiserias de siempre para las grandes mayorías ¿no son estas la muestramas evidente de la limitación humana? ¿no es esta la realidad el espejo quenos muestra nuestros mil rostros, los del poder y los de la limitación, los de laverdad y de la mentira, los del odio y del amor?Pero el Dios Padre que nos ha revelado Jesús, es el Dios de laconfianza, por eso descubramos ¡de cuánto somos capaces!, descubramosaquella faceta que nos muestra capaces de cambio de transformación, deconversión. Es decir que nos hace capaces de “renacer” de nuestras propiascenizas.Para Dios es posible hacer de las piedras hijos, dice el Evangelio,hacer de nuestros corazones de la piedra corazones de amor, hacer denuestras potencialidades instrumentos de la verdad y la justicia, hacer denuestras energías fuerzas capaces de rehacer el mundo y la historia.Pero es fundamental que nosotros mismos reconozcamos estascapacidades que están en cada persona y que serán posibles si unimosnuestras posibilidades y esfuerzos para lograrlo.El profeta ha anunciado al Mesías (1° Lectura) describiéndolo comoaquel que conduce con el espíritu de sabiduría y de inteligencia, de prudenciay de valentía, como aquel que será el principio de un nuevo orden cósmico dearmonía perfecta.Juan, con su duro lenguaje advierte el camino a seguir: “Raza de víboras, ¿Cómo van a pensar que escaparán del castigo que se les vieneencima? Muestren los frutos de una sincera conversión… renuncien a su malcamino porque el Reino de los cielos está cerca”.Y si los poderosos, los estafadores de guante blanco, los corruptos dehoy no se dan por aludidos, habrá que gritarles aquellas palabras proféticas.Hoy el pueblo todo puede ser “profeta” que denuncia a los agentes del poder,de la fuerza indiscriminada y de la corrupción institucional.
Para el que encuentra la salvación, adherir al Reino implica:
? El reconocimiento del propio pecado, del camino torcido;? La firme decisión de una renuncia a tal situación;? La expresión concreta y efectiva de tal decisión mediante el esfuerzopara un cambio de actitudes.Esta conversión es el resultado de una decisión puntual y firme,que es aquella renuncia. Sin embargo no hay conversión puntual, sinoproceso de conversión, camino de conversión. Porque el pecado nos atrapareiteradamente, reiteradamente hay que dar paso del retorno a Dios, de lavuelta a su camino, del regreso al Evangelio, de la apertura al hermano, de lasana armonía con el mundo.Nuestra decisión de renuncia al pecado y adhesión al Reino, es lapermanente ratificación de nuestra vocación bautismal “El los bautizará en el
Espítiru Santo y el fuego”
Lo que en Juan era anuncio, para nosotros es realidad actual. Decada uno depende hacerla también una realidad efectiva y estable. Aquellaconstante conversión implica asumir que hay que “separar el trigo de la paja.Porque el Señor ha venido para guardar el trigo en sus bodegas, mientras quela paja la quemará en el fuego que no se apaga”.Este cambio de vida, que es decisión personal, que es opción de cadacreyente, también debe ser construcción de nuevas experiencias de comuniónfraterna, de adhesión solidaria al Reino del Señor, de esperanza renovada enmedio de las vicisitudes del tiempo.Para esto es oportuno recordar la carta a los Romanos queescuchamos “que, perseverando y teniendo el consuelo de las Escrituras, no
nos falte la esperanza… para vivir en buen acuerdo, según el espíritu de CristoJesús” y para que la experiencia cristiana nos haga fraternos y solidarios, noshaga imagen del Amor “Acójanse unos a otros como Cristo nos acogió para
gloria de Dios”.Las propuestas que surgen de los textos bíblicos y que acabamosde comentar, deben ser interpretados a la luz de los acontecimientos y lasculturas de hoy.Quienes se acercan a Juan y a quienes el llama “raza de víboras”son fariseos y saduceos. Ellos no representan al pueblo, unos se arrogan elconocimiento perfecto de la ley, los otros son una casta aristocrática y ambosestán lejos de las necesidades e intereses del pueblo.Hoy también encontramos estructuras y castas políticas, económicasy religiosas que están lejos de los intereses del pueblo y que como enaquellos tiempos se aprovechan de las mayorías para sus propios intereses ybeneficios.Todos podemos ser hoy esa voz que se levanta como la de Juan elbautizador para reclamar cambios profundos y saneamiento de las institucionesy sus estructuras.Todos con nuestro protagonismo, podemos contribuir a “separar lapaja del trigo”, para rescatar los mejores valores que se encuentran en lahumanidad y desechar todo aquello que es obstáculo para el bienestar, elcrecimiento y la realización de los pueblos.En las mayorías populares, en las instituciones intermedias, en losque piensan, trabajan y construyen tanto en los ámbitos laborales comointelectuales, allí está creciendo cotidianamente el trigo que podrá dar buenosfrutos. Allí debemos ser todos protagonistas, para consolidar cuanto hay devalioso en el presente de la humanidad.

Rezamos con el Salmo 72
Aguardamos Señor tu venida, porque contigo:
? haremos florecer la justicia para todos;? liberaremos al mendigo de su miseria,y asistiremos al pequeño que de nadie tiene apoyo;? seremos solidarios con el débil y el pobre,para construir con ellos caminos de liberación;
Por eso proclamamos confiados:
Que en ti sean benditas todas las razas de la tierra,y llegue la felicidad a todas las naciones

1° Domingo de Adviento: PREPARARSE SITUACIÓN DESAFÍO: hay obras de la noche, pero hay destellos de luz. Por Victor Saulo Acha

1° Domingo de Adviento: PREPARARSE

SITUACIÓN DESAFÍO: hay obras de la noche, pero hay destellos de luz

LAS LECTURAS:

1°  Lectura Isaías 2,1-5: Un pueblo nuevo… que cambiará la guerra en trabajo

Esta visión del “fin de los tiempos” del Profeta, se nos presenta como un anticipo de Pentecostés. Allí todos serán llenos del Espíritu de Dios y la diversidad de las lenguas comprenderán el nuevo lenguaje, contrariamente a la confusión de Babel con su soberbia y con la confusión de las lenguas. El cerro de Yahvé es la casa de Dios, hacia él acuden la multitud de los pueblos en una ascensión que lleva a la comunión de todos en el Señor y de la cima e desciende para llevar el mensaje, pues la ciudad de Dios irradia su palabra.

Es el pueblo nuevo reunido por el señor que será el mensajero y artífice de un nuevo orden mundial, donde reinarán la paz y el trabajo.

2°  Lectura Romanos 13, 11-14: Despertar y dejar las obras de la oscuridad.

Han llegado los tiempos nuevos y por eso hay que estar “despiertos”. La salvación nos viene de Dios en Jesucristo, pero hay que salir al encuentro del que viene, por eso hay que dar signos nuevos, hay que dejar las obras de las tinieblas y generar las obras de la luz.

Evangelio Mateo 24, 37-44: Estar despiertos: prevenidos y preparados

Tanto la referencia a lo sucedido en tiempos de Noé, como el ejemplo de los dos hombres y dos mujeres trabajando, o el del dueño de casa atento, se presentan como imagen de la atención y vigilancia que deben caracterizar al creyente que aguarde la venida del Señor.

Se reitera lo que escuchamos en la carta a los Romanos: estén despiertos. Se afirma por un lado que el Señor vendrá, pero a la vez se alerta que no se puede estar dormidos cuando El llegue, que no podemos vivir desprevenidos o indiferentes.

¿Qué tiene entonces de original, de único, esta “venida del Señor” que requiere tal atención? Parece que no es un acontecimiento más, aquí hay algo nuevo que merece toda la atención. Seguramente se trata de algo que interesa a la esencia de la vida del creyente.

La conclusión es simple y taxativa: estén preparados.

REFLEXIONES

Como en tiempos de Isaías o cuando Pablo escribe a los romanos, también ahora hay obras de la noche y hay destellos de luz. Por eso la invitación del evangelio tiene  plena vigencia: hay queprepararse.

En todo tiempo se han encontrado entremezcladas tinieblas y luz, pero tenemos derecho a preguntarnos ¿hasta cuando durará esta confusión de bien y mal, de luces y oscuridades?

Para el creyente de la palabra de Dios, es vigente en todo tiempo. Cualquiera sea la dimensión de las crisis, en cualquier situación la presencia del Señor es novedad, es esperanza, es camino.

Los acontecimientos políticos, económicos, sociales de nivel nacional y mundial a los que asistimos asombrados, perplejos, desconcertados, nos pueden paralizar, o doblegar, o derrumbar definitivamente. Así sucede con tantos emprendimientos que se abandonan, con tantos proyectos que se caen con tantas personas que se sumergen en la depresión o se suicidan…

Es preciso reconocer que son comprensibles estas reacciones fatalistas y desesperanzadas, pero no podemos renunciar a buscar respuestas superadoras. En cada persona, en las mismas instituciones de la sociedad, en el conjunto de los pueblos, hay reservas suficientes para reaccionar y encontrar nuevos caminos.

Es razonable pensar que este cambio de siglo y de mileno que recién comienza, pueda ser uno de aquellos cambios en la conciencia colectiva y en la cosmovisión de la humanidad, que nos introduzcan en una nueva cultura universal. En todo caso, si es posible un tiempo nuevo, será creación nuestra. Por eso este, como todo tiempo en la historia humana, necesita protagonistas conscientes, lúcidos y esforzados. No hay lugar para la tibieza, la mediocridad o la indiferencia. Todo nos invita al protagonismo.

En este contexto podemos situar los textos de este primer domingo del Adviento. Escuchando el mensaje de Isaías, decíamos que el pueblo nuevo reunido por el Señor, será mensajero y artífice de un nuevo orden, donde reinarán la paz y el trabajo.

Hablar hoy de un nuevo orden en la sociedad, nos lleva  a pensar en un nuevo orden planetario, universal. ¿Será posible semejante propuesta?

Solo es imposible lo que no se sueña. Las afirmaciones de los textos de hoy se sitúan en esta perspectiva: plantean sueños, utopías, los anhelos de un futuro posible.

Es el horizonte hacia el cual hay que marchar imaginando, creando, aportando con propuestas y acciones, porque aquellas utopías tienen que abrirse paso en un escenario donde parecen estar enquistados todos los males, violencias y corrupciones y entre otras cosas “paz y trabajo” parecen ser anhelos imposibles.

¡Qué resonancias tan fuertes tienen esos vocablos en el tiempo presente! Tiempo en que asistimos justamente a una profunda crisis de la paz y del trabajo en el mundo globalizado.

Si por la fe adherimos a Jesucristo, por la fe también debemos establecer una nueva manera de pensar y de vivir que nos hace optimistas en el mundo, aún en medio de sus contradicciones, de sus tinieblas.

De este modo la palabra de Dios es esperanza. Sale al cruce de muchas angustias y frustraciones, para decirnos que no se ha perdido todo. Que es necesario nuestro protagonismo para generar un mundo con nuevas posibilidades, un mundo donde la paz siga siendo un legítimo anhelo y el trabajo una merecida realidad.

Por eso decíamos arriba, que hay destellos de luz. Porque la humanidad sigue teniendo reservas de creatividad y de protagonismo. ¡No hay que “borrarse”! Esa es la clave. Puede alguien decir con razón, que “nos quieren borrar”. Entonces no hay que resignarse y hay que buscar y recrear espacios para sobrevivir y para comenzar a vivir tiempos nuevos.

Habrá que construir la paz desde el protagonismo de todos en las calles.

Felizmente, parece que se está recuperando esta capacidad de reaccionar y manifestar, de crear colectivos y expresarse en los espacios públicos.

Es que la calle es el lugar del pueblo, es el lugar cotidiano de la comunicación, de los movimientos, el que vincula lo particular y privado con lo social y comunitario. Y si en el ámbito de las mesas del diálogo discernimos y definimos propuestas para el cambio social, luego es necesario salir para manifestar, en el espacio público que es “la calle”, los anhelos, las esperanzas, los derechos que defendemos, las “utopías” que aún creemos posibles.

Una de esas utopías es el anhelo de paz que está siempre vigente, pero si entendemos la paz no como ausencia de conflictos o de guerras, sino como armonía de las relaciones entre los pueblos, como integración comunitaria que implique igualdad de posibilidades para todos, como distribución equitativa de los bienes de la tierra, como justicia social que asegure los bienes y beneficios que son derecho de todos, entonces iremos construyendo la paz en el hacer cotidiano y con el protagonismo “en la calle”.

Y por otra parte, habrá que recrear las formas del trabajo y de la distribución de los bienes. La desocupación y el desempleo, se han convertido en un problema mundial, tanto en los países del norte como del sur. El alto desarrollo tecnológico que no ha sido acompañado de políticas adecuadas, sumado a la vigencia de lo que se ha denominado capitalismo salvaje, junto a otros factores, todo esto ha instalado en el mundo el drama de la desocupación y el desempleo.

Como problema global necesita también respuestas estructurales que deben provenir tanto de las instancias nacionales como de los organismos y espacios de relaciones internacionales. Pero de manera semejante a lo que se decía respecto a la construcción de la paz, se necesita del protagonismo de todos para que los reclamos de las víctimas se instalen en los medios, para que la participación en las mesas de diálogo haga posible que la perspectiva de los trabajadores sea escuchada, para que la situación bochornosa de los desocupados y sub ocupados se instale en los medios. Estas u otras formas de participación son imprescindibles para que sea posible la recuperación del trabajo como hecho social y como valor  humano.

En este contexto la invitación del evangelio tiene una vigencia: hay que prepararse. Es una constante siempre que se presenta la llegada o la próxima venida del Señor que se invite a estar preparados, a ponerse de pié, a estar alertas y dispuestos. Pero ¿Cuándo viene el Señor? ¿Cómo llegará? ¿Dónde se lo encontrará?

No se trata de un momento puntual de la historia, ni de una forma preestablecida de presentación, ni de un lugar determinado. Su ingreso en nuestras vidas y en nuestra historia se puede concretar siempre en todo tiempo y en todas partes.

El evangelio sugiere lo sorpresivo, lo inusitadoinesperado de su llegada y concluye “estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen”.

Y San Pablo reinterpretaba esta invitación diciendo “hay que estar despiertos”. Entonces ¿Cómo estar preparados y despiertos? Las respuestas son escuetas, simples pero profundamente comprometedoras y esperanzadores:

  • Sabiendo, asumiendo, que hoy estamos mas cerca que cuando llegamos a la fe. Hemos crecido no solo como creyentes, también como humanidad, como sociedad. Tenemos hoy una conciencia mayor de nuestra condición y nuestros derechos que en tiempos pasados; poseemos mayores recursos y posibilidades que nunca; se ha abierto camino que nunca transitó la humanidad;
  • Si bien es cierto que el mundo parece sumido en profundas tinieblas de violencias, injusticias y corrupciones, hay que aceptar que mientras más avanzada está la noche, más cerca estamos de la aurora. No podemos renunciar a vivir el día que se viene, por más que la noche nos asuste y nos angustie ¡ya hay que despertar! Hay que unir sueños, proyectos y esfuerzos para generar las obras de la luz;
  • A la lista de obras tenebrosas que detallaba el apóstol (banquetes, borracheras, prostitución, vicios, pleitos y envidias), bien la podemos actualizar hoy con las nuevas formas de pecado personal y social que la humanidad se ha esmerado en inventar. A éstas antiguas y nuevas formas de muerte hay que superarlas “revistiéndonos de una coraza de luz… revistiéndonos del Señor Jesucristo”.
    Actualicemos la alabanza del Salmo 122.
    ¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos al encuentro del Señor!”
    Ahora nuestros pasos se detienen antes las puertas de un mundo nuevo. Son las puertas de la ciudad del Señor ¡es una ciudad nueva!
    Una ciudad en la que todo se funde en la unidad.
    En ella se reúnen los que se han preparado para alabar al Señor promoviendo todo lo humano.
    Una ciudad donde triunfa la justicia y donde se construye la paz, donde disfrutan los que aman, donde la seguridad despierta la confianza.
    Una ciudad donde hermanos y amigos decimos:
    “¡La paz contigo!”, porque marchamos codo a codo construyendo la paz a fuerza de reclamos de justicia
    A las puertas de la casa del Señor, que es la ciudad nueva que anhelamos, pido para ti hermano, para los tuyos y para todos ¡la felicidad!

Domingo 26 de diciembre de 2010 – Festividad de la sagrada familia de Jesús (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 2,41-52)

María y José llevan por primera vez a su hijo a la celebración de la Pascua en Jerusalén. Tiene 12 años. Al volverse, sin que lo sospecharan, el niño se queda en Jerusalén. En el camino notan su ausencia y lo buscan desesperadamente entre los conocidos hasta que, sin encontrarlo, deciden regresar a Jerusalén. Allí está escuchando y haciendo preguntas a los doctores de la Ley, dejando admirados a todos por sus inquietudes. Sorprendidos sus padres se acercaron y María lo reprendió diciendo “hijo, ¿por que te has portado así preocupándonos a tu padre y a mí que te hemos estado buscando durante tres días?”. El les respondió: ¿Por qué me buscaban? ¿No se dieron cuenta de que yo quería estar en la casa de mi Padre?

Ellos no entendieron esa respuesta y Jesús emprendió el regreso con ellos a Nazaret y les obedeció en todo. Su madre guardaba estas cosas en su corazón. Y Jesús seguía creciendo  es estatura y en su relación con Dios y con los hombres.

Síntesis de la homilía

Si nos animamos a desacralizar este relato de Lucas nos damos con la realidad de la familia de Jesús igual a la de todas las de su tiempo. Padres ligados a las tradiciones religiosas, hijo ansioso de independencia para salir de la mediocridad del ambiente pueblerino de Nazaret, molestia de los padres al no comprender las decisiones de Jesús en la proximidad de la ceremonia del Bar Mitzvah que lo hacía mayor, reprensión cariñosa pero firme de la madre ante la conducta del hijo que había prescindido de su dolor, Jesús reconociendo su falla y enmendándola con obediencia hogareña, curiosidad de un niño de su edad por escuchar y hacer preguntas a los maestros de la ley antes de que en la Mitzvah se las hicieran a él.

Si pensamos que las fuentes de Lucas para contarnos todo esto no pueden haber sido muy exactas nos damos con que evidentemente su intento era argumentar a favor de la misión divina de Jesús concretada en este simple modo de ser hombre como todos que iba creciendo física y espiritualmente a medida que pasaba el tiempo. Quizás este relato de Lucas que hemos escuchado tantas veces y hemos interpretado sólo como una prueba de la divinidad de Jesús, adquiera todo su valor si dejando de lado lo de “sagrado” que es una calificación usada por la iglesia para desautorizar cualquier interpretación, ponemos nuestra atención en todos los detalles humanos aportados por Lucas. Porque allí nos sentimos identificados con Jesús en las etapas de nuestra vida, en las limitaciones y fallas de cada período, en la conciencia de una misión como resultado de examinar las circunstancias personales y sociales, en la manera de instalarse Dios en nuestra historia para revalorizar todo lo conseguido de humanización en el pasado e impulsar hacia un futuro de plenitud. Y este modo de responder a Dios desde la realidad humana nos coloca de pie, conocedores de  nuestras posibilidades y limitaciones, pero prontos para rendir todo lo que entendemos en cada circunstancia que nos acerca al cumplimiento de esa misión de Jesús que hemos aceptado compartir.

Guardar las cosas en el corazón es costumbre y cualidad de las madres. María también lo hacía gozosa de esperar que lo que no entendía se revelara algún día y que su hijo siguiera madurando para cumplir con lo que Dios le encomendaba.

Sábado 25 de diciembre de 2010 – Fiesta del Nacimiento de Jesús (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.1,1´5 y 9-14)

Desde el principio ya existía la palabra, y se dirigía a Dios y era Dios. Mediante ella existió todo. Sin ella no existió nada. Ella contenía vida y la vida era la luz de los hombres. Esa luz brilla en las tinieblas, que no han logrado extinguirla.

Ella es la luz verdadera que ilumina a todo hombre  que llega a este mundo. Así que la palabra se hizo ser humano, acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria. La que un hijo único recibe de su padre, plenitud de amor y de lealtad.

Síntesis de la homilía

La exaltación de la palabra que realiza el escritor del 4to. Evangelio, es mezcla de poesía y teología. Descubrimiento y revelación. Referida a Jesús de Nazaret, afirma primero su origen divino y luego lo que ya era expresión en su comunidad de fines del siglo Iro, que él mismo era Dios. Un criterio que produjo múltiples enfrentamientos emn la iglesia primitiva y tardó hasta el Concilio de Calcedonia en convertirse en afirmación segura compaginando las dos ideas en conflicto: verdadero Dios y verdadero hombre. Nos vamos a fijar en esta fiesta navideña en el aspecto humano de la palabra porque en primer lugar sólo desde ella  podemos ascender más arriba desde una pobreza que no puede superar la semejanza. Y segundo porque todo lo que afirma el evangelista es realidad sensible en esta palabra que nos construye, nos expresa, nos permite acceder a la verdad compartida, nos revela a nosotros mismos y a los demás y es el vínculo que realiza las más profundas uniones entre  nosotros, que son las afectivas.

Tomar conciencia del valor de ese don de la palabra que nos caracteriza como seres humanos, es imprescindible para basar el sentido de nuestras vidas en lo que es el mensaje de Jesús de Nazaret. Una palabra que no es sólo “flatus vocis”(soplido de voz) sino testimonio de vida y acción liberadoras.

Y Juan nos guía en este intento, identificando a Dios con la palabra. Nada se hace sin ella y por eso es la expresión del poder y del amor. Ella se convierte en luz para iluminar nuestros caminos. Cuando la recibimos, de quienes nos la trasmiten envuelta en el cariño y la responsabilidad de las familia. Cuando la escuchamos de quienes la han alimentado con sus compromisos de vida, convirtiéndola  en experiencia. Cuando la pronunciamos para ordenar nuestros pensamientos e iniciar la creatividad de nuestros razonamientos y afectos. Se trata de un proceso en el que casi sin darnos cuenta nos vamos construyendo como personas. Por eso la indudable influencia de la cultura y todo su entorno en lo que vamos siendo y seremos finalmente en la madurez.

El tropiezo inevitable de encontrarla contagiada con el engaño, la inmadurez, la malicia,

o múltiples forma de opresión, nos alarma y hasta  nos hace sentir impotentes para dejarnos conducir por la luminosidad originaria. Juan sostiene que la oscuridad no podrá extinguirla. Y esto significa un acicate esperanzado en el mantenimiento de nuestras luchas y esfuerzos por hacerla instrumento de la glorificación del ser humano como hijo con Jesús de Nazaret.

Recuperar con estas reflexiones el valor de la palabra, teniendo conciencia de que esto significa una importante colaboración social, es acercarnos a la palabra humana de Jesús. Ciertamente la encontramos muchas veces deteriorada. Para ocultar en vez de revelar, para engañar en lugar de trasmitir la verdad, para ofender en lugar de alentar, para remarcar las ofensas alejándonos de perdonar, para condenar en vez de comprender, para enfermar en lugar de sanar. Una rama de la psicología clínica se designa como “logoterapia”. Nos hace falta una logoterapia social para no seguir enfermándonos de desesperanza y derrotismo.

Domingo 19 de diciembre de 2010 – 4to de Adviento del ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.1,18-24)

Así nació el mesías. María prometida a José , antes de convivir, se encontró embarazada por obra del Espíritu Santo. José hombre justo no quiso manchar su nombre denunciándola y decidió dejarla secretamente. Pero se le apareció un enviado de Dios que le dijo: José hijo de David no pongas reparos a permanecer con María porque la criatura que está en su vientre proviene del Espìritu Santo. Dará a luz un hijo al que llamarás Jesús porque salvará a su pueblo de los pecados. Esto sucedió para  que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Miren, la virgen ha concebido y dará a luz un hijo al que llamarán Emanuel, que significa Dios con nosotros, Al despertarse José hizo lo que le había dicho el ángel y llevó a María a su casa.

Síntesis de la homilía

Mateo  designa al que va a nacer como mesías. Así comienza siendo fiel a su objetivo de convencer a los judíos de lo que él mismo cree. También por ese motivo recurre al Isaías el gran profeta, para explicar lo que al mismo  José le resultó inexplicable: el embarazo de María, antes de convivir sexualmente. Ese nacimiento que no tenía por qué ser tan especial, se convierte en maravilloso por producirse sin concurso del varón. No hay en Mateo un intento de mostrar la virginidad como superior al matrimonio, (cosa que, con frecuencia se ha sostenido) sino de que se trata de un signo de que, desde allí,

se comienzan a cumplir las promesas de Dios.

El recurso a los sueños para trasmitir los mensajes divinos, es propio de Mateo. Coloca sí en un nivel más creíble que el de la realidad apreciable y enjuiciada  por el ser humano, el misterio de los sueños. Siempre en su afán de mostrar a Jesús como el mesías, superior a Moisés y satisfactor  de las expectativas del pueblo.

No se puede extraer de aquí ningún argumento para valorar los sueños como revelaciones de Dios. Con todo lo misterioso que todavía conservan esas representaciones al margen de la conciencia, contamos con suficientes datos para calificarlos como combinaciones incontrolables del contenido de nuestra subconciencia.

Muy claramente se muestra en este sencillo relato, aparentemente histórico en todos sus detalles, que los narradores de evangelios quieren por encima de todo, trasmitir un mensaje, más que describir hechos reales o superar esos hechos con la interpretación que los convierte en enseñanza y criterio de acción.

La nominación del recién nacido se confía a José que además de ser  el jefe del hogar, lo relaciona con la raíz liberadora de la descendencia de David. Jesús significa salvador. Y más que una intuición de futuro significa para este varón justo, la fidelidad de Dios a sus promesas para con su pueblo.

La  importancia del nombre para la mentalidad judía queda nuevamente resaltada aquí con esta nominación que anticipa la misión que cumplirá el hijo primogénito.

Domingo 12 de diciembre de 2010 3ro. de Adviento (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 11,2-11)

Juan se entera desde la cárcel de las obras que realiza Jesús y envía a sus discípulos a preguntarle si es realmente el esperado. Jesús les responde que cuenten a Juan lo que ellos mismos han estado viendo y oyendo. Ciegos ven, cojos andan, leprosos quedan limpios y sordos son curados. Resucitan muertos y la buena noticia es recibida por los pobres.  ¡Dichoso quien no se escandalice de mí!

Cuando los enviados se alejan Jesús se pone a hablar de Juan preguntando a la gente qué fueron a ver en el desierto ¿una caña sacudida por el viento? ¿un hombre vestido con elegancia? Esos están en las cortes de los reyes. ¿un profeta? Eso es! Y realmente más que profeta. El es de quien está escrito: Miren que yo envío mi mensajero para prepararles un camino (Mal.3,11) Y les aseguro que no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan el bautista, pero el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.

Síntesis de la homilía

La situación  de Juan es muy comprometida. Está en la cárcel por una denuncia concreta de irregularidad en la corte, pero  sobre todo, porque está anunciando un reinado que se aproxima con destrucción y castigo para todos los que se oponen.

Recibiendo noticias de que Jesús no anuncia la cercanía de ninguno de esos males aterradores, sino al contrario se comporta bondadosamente con todos, entra en dudas acerca de si se ha equivocado acerca de lo que el creía su misión. Jesús cae enseguida en la cuenta de lo que significan esas preguntas y sin perder la altura y el tono de respeto que lo une a su primo, invita a los enviados a fijarse en lo que pasa a su alrededor. Una cantidad de gente liberada de los males físicos y espirituales que los afligen. Además de todas las curaciones, ayudando a su conclusión, les indica que los pobres reciben una buena noticia y prolonga así el resultado de su acción a lo más profundo del espìritu.

Sabe Jesús que es muy difícil, habiendo recibido la aprobación de multitudes en su discurso sobre la proximidad de un enviado que iba a cortar los árboles de raíz para quemar los estériles, constate en la soledad de la cárcel, que no parece ser ése el mensaje de Jesús, si se atiende a sus obras.

Jesús evita responder lo que podía ser una afirmación teórica acerca de ser o no ser el mesías esperado. Muestra simplemente lo que está pasando, lo que el está haciendo. Magnífico testimonio de un reinado de Dios anunciado e instaurado para favorecer al hombre. Aunque el argumento decisivo para las autoridades de Israel sea una afirmación teórica “se llama el hijo de Dios”, la causa real de la molestia de todos, es y será siempre. que procede en contra de los intereses del imperio y la religión, comprometiéndose con  los oprimidos, los excluidos, los impuros y los pobres.

Luego, cuando los enviados de Juan ya están lejos, ante la posibilidad de que se pensara que él no había tenido en cuenta la convocatoria y la aceptación para con Juan que resultó como una introducción para su propio ingreso en la sociedad con el mensaje nuevo,  se entusiasma mostrando las cualidades personales de su pariente. Sinceridad y firmeza, sencillez y prescindencia de la riqueza y el poder, anunciador de una realidad nueva (de la que él no participó ni con su mente ni con su presencia física)

Así Jesús lo excusa del escándalo que puede haber sufrido recibiendo noticias de sus obras y lo exalta como precursor del reino aunque no más importante que cualquiera de sus realizadores.

Además de sorprendernos por este distanciamiento del proyecto de Juan que Jesús justifica con las obras de toda su vida, tenemos que apreciar el cuidado que pone por reconocer y mostrar las cualidades de la persona y la importancia de su predicación junto con la valentía para atreverse a anunciar una revolución.

Domingo 5 de diciembre de 2010 2do. De Adviento (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mt. 3,1-12)

Juan, el bautista, se presenta en el desierto de Judea y proclama su mensaje sobre la cercanía del reino de Dios que tiene que producir el cambio y la conversión de corazón. Evoca al profeta Isaías que se refiere a una voz que clama en el desierto para preparar los caminos del Señor y enderezar sus senderos. Un manto de pelo de camello, un cinturón de cuero y una alimentación con langostas y miel silvestre.

Los judíos de todas partes se acercaban a verlo junto al Jordán y al escucharlo se reconocían pecadores y él los bañaba con el agua del río. Al ver esto, fariseos y saduceos se acercaban a recibir ellos también, ese bautismo. Y él les decía: Raza de víboras! Acaso podrán escapar al castigo que se viene? Muestren frutos de conversión en lugar de gloriarse de que son hijos de Abraham, porque yo les aseguro  que Dios puede sacar hijos de Abraham aun de estas piedras. Fíjense que el hacha está puesta en la raíz de los árboles y ya están cortando y echando al fuego a los que no dan fruto. Yo los bautizo con agua pero viene otro detrás de mí, más poderoso que yo a quien ni le puedo desatar las sandalias, que los bautizará con el fuego. El tiene en sus manos la horquilla para limpiar el trigo y echar al fuego la basura.

Síntesis de la homilía

No es improbable que Juan estuviera a la comunidad de los esenios, una especie de monjes que en el siglo II a.C. habían decidido edificar su propias residencias o monasterios (Qumram era posiblemente uno de esos) en rebeldía con la sociedad judía demasiado influenciada por los  griegos y la debilidad de sus dirigentes que consumaban o toleraban diversas violaciones de la Ley de Moisés.

La severidad de Juan, así como lo silvestre de su vestimenta, responde a la austeridad con que vivían esos monjes en el desierto. Y su ira contra saduceos y fariseos se explica porque siendo ellos los que sostenían el culto y la enseñanza de la ley eran responsables de su decaimiento o falta de cumplimiento.

Como se trataba de tiempos muy cargados de dominación política y económica por parte de Roma, el pueblo estaba constantemente avizorando el horizonte para descubrir el cómo y el cuándo llegaba la liberación anunciada por los profetas.  A eso se debe la gran convocatoria que tiene la proclamación de Juan en el desierto, sobre la llegada del reino, que además se realiza con independencia absoluta de los factores y poderes opresores. Fuera del templo y de la ciudad. Seguramente el anuncio de la proximidad del reino había madurado en sus largos espacios de meditación sobre los acontecimientos que se producían. Y hasta es posible pensar que este aspecto hubiera sido motivo de conversaciones con Jesús su primo. La predicación de este bautizador con agua sagrada del Jordán, está llena de exigencias y amenazas. Entra en la perspectiva muy de moda en tiempos de Jesús, del libro llamado de Los salmos de Salomón que se recitaban casi clandestinamente y que hablan de las venganzas y aniquilamiento por parte de Dios de los enemigos de su pueblo. Se trata de unas oraciones cargadas de crueldades y excesos atribuidos a Dios para imponer definitivamente su reino de colinas allanadas y caminos rectilíneos. Que el hacha está puesta a la raíz es una imagen dura de la ira de Dios que se ensaña también con los dirigentes de su pueblo que no han dado los frutos esperados.

No se puede negar la importancia y sinceridad de la figura de Juan el Bautista. Jesús le ha rendido la más entusiasta alabanza. Entre los hijos de mujer, nadie más excelente que Juan. El testimonio de su vida y su muerte cruenta son argumento irrefutable de su convencimiento y sinceridad. Pero lo que él predica no es el reinado de Dios del que va hablar y va a hacer presente Jesús de Nazaret. Y por eso no es el reinado que se traduce en el cambio de relaciones entre los hombres para hacerlas reflejo del amor de Dios.

La visión de Juan no se ha suprimido en nuestra iglesia y nuestro tiempo. Todavía la forma de conquistar para el reino incluye amenazas, descalificaciones, condenas. Y hasta los viajes del llamado representante de Cristo el pontífice romano se hacen con este signo Visita a Africa prohibiendo los preservativos para evitar el SIDA y a España (condenando el trato igualitario por motivos racistas y sexuales, junto con la posición cerrada a todo debate sobre el propósito de disminuir los abortos y las muertes injustas).

Además de ineficaz, anticristiano y antireinado del Dios de Jesús.

Domingo 28 de Noviembre de 2010 – 1ro de Adviento (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.24,37-44)

Decía Jesús: Con la venida de este hijo de hombre, pasará lo mismo que en tiempos de Moisés. Todos estaban muy tranquilos comiendo, bebiendo y gozando, cuando llegó el diluvio y se los llevó, salvándose sólo los que entraron con Noé en el arca. Cuando suceda de dos que trabajan juntos uno será llevado y otro dejado. Así que permanezcan alerta. Si el dueño de casa supiera a qué hora iba a venir el ladrón se quedaría despierto para no dejar forzar la entrada. También uds. estén preparados porque cuando menos piensen llegará este hijo de hombre.

Síntesis de la homilía

En la confusión de dos acontecimientos anunciados por Jesús, la destrucción de Jerusalén y la segunda venida, se basa tradicionalmente la explicación de las contradicciones que encierra este pasaje. Jesús asegura que no pasará una generación y luego afirma que nadie ni siquiera él sabe cuándo sucederán estas cosas. Habla de que uno será llevado y otro dejado, con lo cual no se refiere a un final total. Se refiere a la venida de un ladrón comparándola con la vuelta definitiva del hijo de hombre.

Es muy posible que estas previsiones estuvieran así mezcladas también en la mente de Jesús. Lo que constituye la preocupación de Mateo que escribe, cuando muy temprano hacia el año 68, es fortalecer la confianza de las comunidades acerca de la venida de Jesús que ya tarda en producirse y causa desaliento en el compromiso con su mensaje y con el reino. Desde ese enfoque hay que interpretar todo este discurso, plagado por otra parte, si se atiende a los versículos que lo preceden, de simbolismos aterradores.

La advertencia fundamental, que se traslada a cada uno de los seguidores de Jesús, es que no hay que dormirse, hay que permanecer vigilante para advertir el paso de Jesús al lado de cada acontecimiento, para dejarnos su palabra y la huella de su conducta.

Entró muy fuerte en nosotros con la catequesis tradicional la convicción de que, si había posibilidad de hacer una buena confesión antes de morirse, todo quedaba solucionado, sin importar las cosas que hubieran sucedido o que hubiéramos producido durante la vida. Esto, que pretendía ser una afirmación de la misericordia infinita del Padre, ha resultado alienante para muchos que sólo se preocupan de asegurarse la confesión en esos últimos momentos, descuidando el permanecer despiertos toda la vida. El adviento que, como tiempo litúrgico anticipa la navidad, no es un tiempo concedido para preparar todos los detalles de la gran fiesta de esa noche con o sin la familia- Tampoco es para practicar mortificaciones voluntarias de modo que resultemos agradables a ese Dios, que no las necesita en la inmensidad de su amor. Es para recordarnos, con el mismo  enfoque de Mateo, que Jesús está volviendo cada día para ponerse a nuestro lado en  el esfuerzo de construir ese mundo mejor, que él llamó reino de los cielos. En la búsqueda de los acontecimientos personales o sociales que nos brindan oportunidad de dedicarnos a vivir y ayudar a vivir la felicidad de los hijos de Dios, superando las rivalidades,  los engaños,  las opresiones o esclavitudes,  las injusticias y otra cantidad de agresiones contra el ser humano hijo de Dios y hermano nuestro.

Domingo 21 de Noviembre de 2010. Festividad de Cristo Rey (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Lc.23, 35-43)

El pueblo y sus jefes ante la cruz de Jesús decían:”Ha salvado a otros. Si es el mesías, el elegido, que se salve a sí mismo! También los soldados se burlaban acercándose para ofrecerle vinagre y decían “si eres rey de los judíos, sálvate a ti mismo” Sobre su cabeza había una leyenda: Este es el rey de los judíos” Uno de los malhechores suspendidos en la cruz lo insultaba diciendo:”¿tú eres el mesías? Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros” El otro lo reprendía diciendo “¿no tiene temor de Dios? Sufres el mismo castigo que él pero nosotros lo tenemos merecido porque pagamos culpas, pero él no ha  hecho ningún mal” Y añadía: “Jesús acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Y él le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”

Síntesis de la homilía

En el bautismo realizado por Juan, Lucas pone una voz del cielo que afirma que Jesús es el hijo, el elegido. En la cruz, la voz es escritura. Sobre la cabeza de Jesús figura la inscripción “éste es el rey de los judíos”, que pareciera explicitar el motivo de su condena, pero para Lucas es la expresión de su verdadera realeza.

La repetición por parte de la gente que pasa copiando las burlas de los jefes llega también a adueñarse de los malhechores que muy posiblemente eran guerrilleros actuando contra la dominación romana.

El desafío de todos, es el mismo. Si eres el mesías, baja de la cruz, sálvate y sálvanos. No hay muestra más elocuente de que el mesianismo, la redención, la liberación querida por Dios y realizada por Jesús, nada tiene que ver con los reinados o imperios que someten a los pueblos a distintos niveles de esclavitud.

A nosotros nos parece una equivocación la cometida por los jefes y el pueblo ese desafío que pronuncian de paso por el lugar de la crucifixión. Pero, si nos fijamos un poquito, también nosotros lanzamos con frecuencia ese desafío, cuando pretendemos que Dios muestre su bondad aplastando a nuestros enemigos, salvándonos de la guerras y enfermedades, interviniendo en nuestra vidas personales para que no suframos ningún daño. En realidad la táctica proselitista de la mayoría de las religiones está basada en esta “propaganda” de la salvación que Jesús triza con su permanencia en la cruz del martirio por sus convicciones a favor de los valores  más hondos del ser humano. La afirmación salvadora para el malhechor que agoniza a su lado, traslada la salvación a otro nivel. Para los judíos estaban clasificados como lugares distintos las situaciones que se vivían después de la muerte. Infierno, lo más bajo y paraíso lo más alto. El estar conmigo en el paraíso significa que delante de Dios, el reconocimiento de la ofrenda liberadora de Jesús le da pleno sentido a su vida. Y ésa es finalmente la actitud a tomar por los cristianos seguidores de Jesús. Esforzarse por servir a la liberación del ser humano en todos sus espacios a pesar de la falta de reconocimiento o recompensa con que los poderosos halagan y premian a sus servidores.

Domingo 14 de Noviembre de 2010. 33 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc.21,5-19)

La gente conversa sobre la magnificencia del templo y Jesús anuncia que no quedará piedra sobre piedra. Le preguntan cuándo sucederá. Jesús responde: tengan cuidado no se dejen engañar. Muchos se presentarán diciendo “soy yo” “el tiempo está cerca”. Antes ocurrirán guerras y revoluciones, levantándose pueblo contra pueblo y reino contra reino. Habrá terremotos, hambre y pestes en diversos lugares junto con fenómenos aterradores y señales en el cielo. Pero antes de todo eso, a uds. los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y los encarcelarán llevándolos ante los poderosos para que den testimonio de mí. Serán entregados hasta por sus parientes más próximos y a muchos los matarán. Todo por mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se os caerá de cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Síntesis de la homilía

Pasaje como éste son mirados por muchos como una bola de cristal de adivinaciones. Asumiendo literalmente los dichos de Jesús sin advertir las contradicciones, como por ejemplo entre la descripción de las persecuciones y el optimismo final de que no perderán ni un cabello, no se tiene en cuenta el estilo literario que como pertenecientes a un tiempo y una cultura determinados, usan los evangelistas. Se trata de un estilo bautizado como apocalíptico que se refiere a las circunstancias de consumación que desemboca en la plenitud del reino, y que siempre está cargado de  detalles impactantes.

El gran aviso es primero, que el esplendor de los templos es absolutamente transitorio. El templo del corazón del hombre buscando a Dios y descubriéndolo en los detalles de la historia y el entorno es lo verdaderamente importante. El culto nunca deja de ser una organización elaborada por los hombres en la que necesariamente se cuelan muchas deficiencias e intereses.

La segunda advertencia tiende a proteger del engaño con que muchos se aprovecharán de ingenuos y necesitados, para presentarse como redentores, creando primero un ambiente de miedo e inseguridad que impulse a aceptarlos, de acuerdo a sus intereses (económicos o ideológicos), como solución de todos los problemas,

La tercera tiene que ver con que los fenómenos naturales y las consecuencias de las rivalidades egoístas como guerras y destrucción, no son indicio del fin del mundo, sino desafíos que los hombres debemos encarar con nuestras propias capacidades para remediarlas.

Un cuarto aviso es que, como defensores de una causa que se opone a muchos intereses egoístas, los discípulos como él mismo, serán perseguidos de muchos modos. Y en esto hay que tener en cuenta que aunque hayan desaparecido o al menos amenguado las torturas, desapariciones y encarcelamiento, hay otra persecución que consiste en identificar a los comprometidos con el cambio social que asemeja nuestra realidad al reino querido por Dios, para excluirlos, descalificarlos o ridiculizarlos.

Frente a todas estas circunstancias que se van dando en todos los tiempos con mayor o menor intensidad (o con mayor o menor publicidad) se insinúan dos motivos de optimismo. La fidelidad a la causa de la humanidad, dará sentido a sus vidas. Y el gran argumento para afrontar las  dificultades y condenas será su presencia (la de Cristo) acompañando nuestros esfuerzos.