Sentarse en la retranca. Por Guillermo “Quito” Mariani

Los personajes más poderosos del mundo y, en especial los gobernantes, se han quedado con los ojos desmesuradamente abiertos por el asombro. Creían que el capitalismo consumista había comprado a los jóvenes. Creyeron que los tenían adormilados con boliches nocturnos, alcohol, droga, sexo y espectáculos maravillosos. Lo creíamos también nosotros.  Más de una vez pensamos que “lamentablemente” esta juventud no era como la de antes, en cuanto a inquietudes de futuro, respeto por las relaciones, firmeza de valores, compromiso social.

Y el mundo capitalista se ha transformado en una gigantesca manifestación  juvenil de protesta y reforma, El comienzo en España de las manifestaciones de los “indignados” con la creación del 15-M se contagió como reguero a toda Europa,  con expresiones de apoyo en las más populosas capitales. Las cantidades multitudinarias en cada caso parecían obedecer a una convocatoria proveniente de un mundo extraño y desconocido. La reacción en todas partes fue tan unánime como lo había sido la actitud internacional de remediar la gran crisis  financiera con manotazos de ahogado, aumentando los niveles de la deuda, produciendo desocupación (paro), expulsando a inmigrantes y produciendo ajustes que perjudican a los menos favorecidos por la “sociedad de bienestar” . La reacción fue defensiva y agresiva. Represión, violencia, desfiguración de las actitudes juveniles. Cada cual, Zapatero, Sarkozy, Berlusconi, Cameron… fue convenciéndose de que ningún remedio resultaba. Sólo reprimir. Pero todo continúa. Porque se trata de jóvenes con nobleza de ideales, luchando por derechos fundamentales, como las fallas educativas y la precariedad del trabajo. 

Muy lejos del pensamiento de los dueños y  gendarmes del mundo, estaba  esto de que  el manejo indebido y tramposo de la economía mundial podía originar un movimiento de estas características Y ahora no encuentran otro recurso que las bravatas para sembrar miedo.

Muy cerquita nuestro está Chile, con la persistencia de un movimiento universitario que continúa creciendo en base a consensos asambleísticos logrados por mayorías, en los distintos establecimientos, con el compromiso conjunto de observarlos. Y los jóvenes a quienes tantas veces acusamos de indisciplinados y anárquicos se mantienen, en base a esta democracia real, comprometidos con la causa, sin retroceder en sus reclamos fundamentalmente educativos. Sostienen enérgicamente el derecho de todos a la educación sin que haya excusas de ninguna índole para limitarlo.

Esa reaparición juvenil en los escenarios del mundo, nos ha tocado felizmente también a nosotros. Las tomas de colegios del año pasado con sus reclamos materiales en un principio, pero centrados finalmente en la educación y sus leyes, parecen  haber quedado en el recuerdo, pero han sido una muestra innegable de la fuerza reformadora juvenil. Esa que, en Europa ya afirma que “es el sistema el que no sirve y hay que cambiarlo por otro en que los banqueros y los políticos no puedan manejarnos como marionetas”. Entre nosotros, aquí en Argentina. la fuerza juvenil se ha expresado también, de manera innegable y sorpresiva, en tres grandes acontecimientos. La celebración oficial del bicentenario, con una multitud que desbordaba todos los espacios y se burlaba de los pronósticos de la prensa alquilada; la concentración también gigantesca con motivo de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner; y, finalmente, la enorme ventaja sobre todas las propuestas políticas, logrado por la persona de la señora Presidenta y el proyecto en marcha  de este movimiento nacional y popular, en la gran encuesta de las elecciones primarias. Una juventud nacida y crecida en el mundo de las palabras y las promesas, que ha tomado plena conciencia de que la realizaciones son lo que vale, y ha dejado de lado la mezquindad , en que quisieron embarcarla los ambiciosos del poder, de no reconocer logros y “sentarse en la retranca”, como se dice en el campo.

No resisto a la tentación de contarles algunos textos de pancartas españolas:

NO ES CRISIS ES ESTAFA!         Juventud sin futuro, sin curro (trabajo), sin pensión SIN MIEDO! 

Te limpio el coche con mi título universitario.    Pienso, luego estorbo   

Me sobra mucho mes al final del sueldo. (en la puerta de un banco:Pase por la caja para robarle       Políticos y banqueros nos mean y los medios dicen que llueve-  

Que nos gobiernen las putas ya que sus hijos no supieron hacerlo

Recuerdo, memoria e historia. Por Guillermo “Quito” Mariani

Cuando la historia se convierte en recuerdo, deja de ser historia, quehacer y creación cotidiana. No es lo mismo por eso, recordar que conmemorar. El recuerdo es emoción (cor), la memoria es mental (memo). La memoria incluye un compromiso. El recuerdo es casi únicamente una satisfacción personal.

Se acostumbra, en empresas con muchas reparticiones, recurrir a los “memos” para que se cumplan las actividades programadas. Pizarrones, avisadores o simples papeles sirven para adquirir seguridad de que las tareas van a realizarse. Eso es memoria. La que compromete a cumplir.

La hermosa conmemoración de hoy nos coloca ante la figura del gran prócer José de san Martín. La simpatía y el cariño han convertido en leyenda muchos relatos de su vida, con riqueza ejemplificadora. Quizás,  acordarnos de colocar la escarapela nacional en nuestras solapas, resulte un gran homenaje de admiración y agradecimiento a su gesta.

La figura central en nuestra historia, no es sin embargo, la de un San Martín conduciendo sus tropas de gauchos a través de la Cordillera con las dificultades que parecían  insalvables en aquellos tiempos, con la abnegación, la prudencia y la valentía que supo contagiar a sus soldados. El bronce lo ha inmortalizado señalando más arriba de las montañas. Porque su gran realización fue  contagiar de libertad a los países conquistados y absorbidos por la fuerza de las culturas europeas. Es libertador de América, aunque su actitud en Guayaquil prefiriera confiar ese título y los resultados finales de la empresa acometida por ambos, a Simón Bolívar. Las consignas bolivarianas son también las sanmartinianas. Y las estamos viviendo no como recuerdo o investigación de condicionamientos o limitaciones individuales sino como memoria liberadora. Esa memoria que del recuerdo pasa a la acción. Esa memoria que para nosotros, en la actual situación de hermandad e independencia latinoamericana, es la que vuelve a colocarnos en el clima los grandes ideales de los máximos próceres.  Conquistas logradas con apoyo común, han llegado a  romper cadenas del colonialismo político y económico. Ellas están iluminando con el mismo resplandor que marcó el camino de nuestros próceres, la restauración de la unión latinoamericana. Esa unión que se ha convertido en el único modo de defendernos de la voracidad de la globalización capitalista, que actualmente se va desinflando con los intentos de salvar la economía,  aunque sea denigrando  al hombre y al ciudadano.

La cordillera de los Andes es el gran brazo unificador y como sostén de la América Latina.  Ojalá el otro, crezca también, con las políticas y decisiones concertadas por los pueblos del sur, para completar así un abrazo liberador.

 

Costumbre irreversible: reprimir. Por Guillermo “Quito” Mariani

“Los heridos con balas no son miembros de la policía que sólo usa balas de goma”. Así está establecido para todas las fuerzas del  orden del país por la Sra. ministro de defensa Nilda Garré. Y así como en su momento esta orden fue ridiculizada por varios dirigentes políticos, ahora indudablemente ha sido nuevamente incumplida, por más excusas que se presenten. El Dr. Duhalde decía en Estado Unidos que el país estaba al borde de la anarquía porque el gobierno no empleaba la fuerza para detener las tomas de Diciembre del año pasado. Su opinión fue sostenida también por los responsables máximos del gobierno de la ciudad. Y ante la pregunta periodística acerca de si era partidario de los desalojos cuando se producían las tomas, el ex presidente afirmó que tenía en su haber, el secreto de cómo se impone la autoridad sin necesidad de balas pero que aprobaba y reclamaba la represión oficial frente a todos esos abusos.

Ingenio Ledesma, Familia Blaquier, modelo de explotación y aprovechamiento de la gente trabajadora. Las plantaciones de caña de azúcar forman un cinturón, regado por el sudor de los zafreros y el hambre de sus familias, desprovistas de tierra y de techo. Cuando, de acuerdo al testimonio del intendente Jorge Ale refiriéndose a lo sucedido en el Triángulo, paraje situado en la jurisdicción de Villa Libertador Gral. San Martín, se estaba entrando en conversaciones para lograr la cesión de los terrenos en que  se construirás 1240 viviendas para las 700 familias de trabajadores el Ingenio, sobrevino inesperadamente esa toma del terreno. Los contactos para que esas tierras fueran cedidas por el Ingenio, cuyo poder aplastante se armó con complicidad expresa de  las dictaduras de 1966 y 76, habían comenzado al menos cinco anos atrás. Las tierras no habían sido cedidas con la excusa de que faltaría el dinero para construir las viviendas. La Corriente Clasista y Combativa cuyo objetivo central es la defensa de los obreros desocupados y jubilados, organizó marchas y piquetes en varias oportunidades, creyó oportuno intervenir y logró una cita para apresurar la solución del problema. Se produjo entonces una toma pacífica y simbólica de los terrenos para apoyar, desde abajo el reclamo. El mismo día en que debía realizarse el encuentro, a las 7 de la mañana la policía invadió el terreno tomado apoyándose en una orden de desalojo del juez Jorge Senman que estaba de vacaciones. Los vecinos se defendieron con palos y piedras. Los disparos se cruzaron y el resultado fueron 4 muertos y más de 30 heridos, entre los que se dice habría 15 policías. ¿Todavía se puede pretender hacernos creer que cuando la policía recibe orden de reprimir impartida judicialmente por los jueces sometidos a los poderes empresariales, interviene solamente personal uniformado? ¿No se ha comprobado ya que, vestidos de civil, cumplen con el cometido represor para dejar limpias las manos de los uniformados?

Si ya se ha olvidado el triste episodio llamado “la noche negra” por el apagón del 20 de julio del 76 aprovechado por el gobierno militar para allanar las viviendas obreras y arrestar en los galpones del Ingenio a más de 400 obreros, estudiantes y profesionales, con un resultado final de 30 desaparecidos, es seguro que el poder de los Blaquier logrará ocultar también este desgraciado episodio. La renuncia de un ministro de gobierno Pablo Villa, no es suficiente para purificar la actuación policial. Ni desalojo, ni represión debían haberse ordenado cuando se estaba en tratativas para solucionar el problema de 2000 personas privadas de derechos fundamentales. La prensa, como siempre no culpará a los Blaquier, sino al kirchnerismo. Y en realidad si alguna culpa puede achacársele es la no acabar mediante enérgicas y prontas decisiones legales, con esas empresas opresoras enriquecidas a costa de sudor y sangre argentinos.

Pero las leyes no se mueven, en un parlamento que no acaba de decidir el restablecimiento de los derechos de los peones de campo, ni acepta el de participación obrera en las ganancias empresarias, ni tiene en cuenta la inequidad en la distribución de los ingresos, ni apresura las expropiaciones de tierras para remediar la escasez de las viviendas, ridiculizando el autoritarismo de un ejecutivo que pretende realizarlo por su cuenta. La represión como solución y la hipocresía como defensa, parecen estar instaladas irreversiblemente entre nosotros.

Plataformas, personas, promesas, guita. Por Guillermo “Quito” Mariani

Hay una evolución denigrante en la conducta de los partidos políticos para llegar al poder. En otros tiempos, por lo menos hasta que comencé a votar, tenían mucha importancia las “plataformas de los partidos” (así se llamaban, como si se tratara de lanzamiento de vuelos que reiniciaran con nueva fuerza el progreso nacional)

En las plataformas, cada  partido (demócratas, radicales, socialistas, peronistas,) exponía, como en una declaración de principios, los valores que defendía y los proyectos de gobierno que correspondían a esos valores. Sin la profusión propagandística actual, de los medios de difusión masiva, los impresos circulaban y los electores podían enterarse de la orientación ideológica y pragmática de cada sector que se proponía llegar al poder. En esos tiempos los documentos del episcopado nacional señalaban con mucha precisión las cosas inadmisibles que los católicos debían tener en cuenta para rechazar a determinados partidos y preferir a otros. Con marcada tendencia derechista y conservadora las recomendaciones y respuestas a consultas de confesonario la mayoría de los ministros sagrados indicaban que era pecado y traición a la Iglesia y a Dios,  votar por quienes defendieran por ejemplo, la enseñanza laica, el divorcio vincular, la división de iglesia y estado… Se trató de un ejercicio de poder sobre las conciencias, que no encontraba objeciones en quienes tenían por seguro que obedeciendo a la Iglesia o sus ministros, se obedecía a Dios.

Fue transcurriendo esta característica de presentación de plataformas a que se obligaban, con presión democrática, los partidos. Apareció entonces con la fuerza de la imagen en la TV, una línea de asesores de imagen, especializada en disfrazar a los candidatos con una figura atrayente y simpática. Nosotros ya estamos acostumbrados a que todas las fotografías que manchan las paredes en tiempo de elecciones nos muestren rostros maquillados y sonrientes. (no se sabe bien si se ríen para la gente, con la gente, o de la gente) Comenzaron así, a tener más importancia las personas o personajes promovidos por estas producciones que los principios y proyectos de gobierno, que sólo se debatían al estilo norteamericano, en base a escenografías preparadas para presentar a los candidatos con lo mejor de su curriculum y  simpatía, dejando de lado lo ideológico a que respondían o echando al olvido lo que sus propios partidos habían realizado o dejado de realizar en anteriores gobiernos.

Pasó también esa época, empujada quizás por los testimonio de corrupción y sometimiento a condiciones rebajantes de la dignidad del país.  Las campañas electorales adquirieron una doble característica:  alusión desacreditante de los gobiernos en ejercicio, basada en objeciones contra sus proyectos o realizaciones., de modo que se diera lugar para dar lugar a la metodología fundamental: ¡las fantásticas promesas!. Desde el “salariazo menemista” hasta la oferta de la Mesa de enlace complicada con la cúpula eclesiástica de un plan para la erradicación completa de la pobreza; desde el aumento de 50% de los  salarios, hasta la seguridad garantizada por experiencias y métodos desconocidos hasta ahora. 

Pero ya las promesas comienzan a tener poco efecto (hubo tantos desengaños!) y entonces reaparece el verdadero resorte capitalista. “La guita”.

Ahora, para llegar al poder, hay que tener “guita”. Para conquistar votantes, para llevarlos a votar, para prometerles pagos y  puestos, para lanzar grandes campañas periodísticas, para acallar reacciones desfavorables y para indigestar con carteles superpuestos en pueblos y ciudades y, finalmente, si es necesario, comprar a la justicia.

La conciencia, el criterio medido para elegir lo que conviene al “bien común”, el espíritu crítico para seleccionar la información creíble, la madurez democrática, se van ausentando poco a poco, para mal de todos. Hasta para los que consiguen, con todos esos resortes, llegar al poder. Por eso, muchos de ellos, desaparecen repentinamente, prescindidos por lo que los utilizaron “para poner la cara”.

Fútbol, religión y política. Por Guillermo “Quito” Mariani

¿Qué guiso  contendrá este título con mezcla tan extraña? En realidad es una buena pregunta. Porque si entre algunas actividades es difícil encontrar relaciones explicables,  entre éstas resulta casi imposible. Veamos:

1)Entre los hinchas verdaderamente comprometidos y entusiastas por un cuadro de fútbol, ya se ha vuelto normal recurrir a la violencia. Tenemos cerquita la experiencia de River Plate y Belgrano de Córdoba. Y, aunque muchas veces no se llegue a tanto, el encuentro de los lunes en el trabajo o las reuniones, después de los partidos importantes, está cargado de descalificaciones y discusiones agraviantes. 2)Con respecto a lo religioso, el fanatismo ha provocado guerras de agresión y de conquista en el pasado, y continúa hoy manteniendo graves rivalidades de poder, con la proclamación de cada estructura religiosa como la única verdad, no simplemente para alcanzar la felicidad del “más allá”, sino para alcanzar los bienes terrenales en lo personal y lo social. 3) Ni qué hablar de la política. De manera especial en  tiempos electorales. Conozco muy de cerca comunidades y grupos religiosos que prohíben toda referencia a lo político. (los clubes rotarios prohibían la referencia a religión o política) El partidismo, propio del sistema democrático, se ha convertido en “partidor” separatista, engendrador de enfrentamientos  capaces de despreciar todos los valores humanos. A veces hasta del fundamental del derecho a la vida y al pensamiento.

Analizar este fenómeno puede resultar provechoso para bien de todos. Porque, a pesar de la natural tendencia a defender las propias convicciones, hay principios que se han de respetar para no degenerar ni el deporte, ni la religión, ni la política. Y por eso es bueno tratar de especificar las causas que  convierten estos factores en obstáculos para la convivencia racional y respetuosa.

Creo, en primer lugar, que el sistema capitalista  no puede sobrevivir sin la competición agresiva y desalmada. Y por eso, desde una perspectiva muy realista ha logrado manejar al antojo y servicio de sus intereses, los medios masivos de difusión. Porque éstos, en una sociedad en que cada uno debe dedicarse a trabajar sin medidas de horario ni retribución para poder subsistir, se ocupan de pensar en lugar de la gente. La insistencia, en una difusión, que ya nunca es meramente informativa, sino que incluye juicios inapelables, es internalizada por muchos hasta considerarlas  convicciones personales. En segundo lugar, el interés de las luchas partidistas, que son en realidad luchas por el poder, muy pocas veces identificadas con la búsqueda del bienestar del pueblo, ha hecho desaparecer prácticamente la POLITICA(el biencomún) en cuanto a consideración de los valores que se han ido perdiendo,  la recuperación que muchas veces se ha logrado o se intenta y el futuro que aún es posible mejorar. Esto es evidente cuando se constata que las campañas, no se basan en propuestas sino en promesas. No en proyectos realizables sino en desmoronamiento de todo lo que se haya conseguido en positivo, no aprovechando las sugerencias útiles sino descalificándolas.

Creo, además, que hay un argumento que tiene todas las apariencias de humanitario y generoso. El que se basa en el dimensionamiento de la pobreza que es una verdadera endemia  de nuestra sociedad. A él recurren tanto la iglesia, como el empresariado y los políticos en campaña, además de todos los organismos internacionales. Las estadísticas publicitadas  tienden con frecuencia a convertirla en escándalo y las promesas remediantes se aumentan a diario. Pero no se tiene en cuenta la pobreza estructural, que es la causa profunda, que sólo puede disminuirse con  educación, capacitación, salud y tiempo. Quienes intentan hacerlo así desde el poder, al que algunas veces acceden, tienen que soportar aluviones de ofensas, persecución y amenazas, hasta que finalmente ceden o son borrados por la conspiración o el asesinato.

En último término, los resentimientos ancestrales fundados quizás en lamentables experiencias de impotencia o sufrimiento, afloran e impiden considerar  objetivamente las características de los hechos del presente, y las discusiones se tensan hasta el extremo.

Si en una reunión aparece cualquiera de estos asuntos, resulta casi imposible evitar las voces destempladas, acusaciones, exageraciones y hasta mentiras para lograr la victoria. Y tendríamos que aprender a evitar esos conflictos, atendiendo las causas que motivan nuestros convencimientos.

Mi reflexión sin embargo, ha encontrado algo en común. En la reglamentación para los socios del Rotary Club se contenía la prohibición de hablar de religión y política. A nosotros educados tradicionalmente en la superioridad de lo religioso, nos parecía ridícula la equiparación

Parece que aquí hasta me quieren más. Por Guillermo “Quito” Mariani

Fueron las palabras sencillas y tocantes que el presidente de Bolivia, Evo Morales, usó para agradecer a la Universidad y a la Argentina el otorgamiento del doctorado honoris causa.

Sin posibilidad de admitir un solo asistente más que los que habían sacado anticipadamente las entradas, el salón de las Américas del pabellón Argentina tembló varias veces con la ovaciones a frases tan sinceras y tan elocuentes como ésa, que daban cuenta de una sensibilidad profundamente humana. Su recuerdo emocionado y patético de las luchas de los antepasados para conquistar la libertad defendiendo su tierra y sus derechos elementales fue aludido como llamado a la unidad suramericana para completar ese proceso de descolonización, por el que ellos entregaron sus vidas y padecimientos.

Su evaluación de las relaciones comerciales con Argentina y particularmente en el proyecto del gasoducto internacional que beneficia a los dos países, recordó que nos necesitamos mutuamente y empujó hacia mayores acuerdos que se sumen a los ya realizados, aunque no dejan de ser atacados por los que prefieren  seguir siendo colonia. s

Somos hoy una pantalla nueva hacia la que  miran los pueblos de Europa que nos  tenían calificados poco más que como mamarrachos, en la imitación deficiente de su progreso y su cultura. Apretados ahora por la crisis económica que ellos mismos favorecieron, miran hacia nosotros para alimentarse con nuestros esfuerzos de lucha y recuperación de una tierra con las entrañas colmadas de riquezas, que nos han sido y son enajenadas impune y descaradamente. La fuerza renaciente de los pueblos nativos que impulsa desde muy abajo como un resorte del pasado, los cambios sociales indispensables, constituye un envidiable ejemplo para quienes desde siempre pensaron que con la esclavitud y la sujeción abrían caminos a su propio engrandecimiento y progreso.  No dejó El presidente boliviano de señalar con dureza  a Estados Unidos como el gran causante de los males padecidos, y  las injusticias y postergaciones, disimuladas con toda clase de disfraces y caretas, que han tolerado los pueblos suramericanos.  Y de referirse a esa institución, la DEA, que con pretexto de perseguir el narcotráfico lo incentiva y utiliza su vigilancia y a la vez su ineficacia, para el espionaje y la sujeción.

Una sombra parecía oscurecer esa presencia entre nosotros. La declaración de persona “no grata” que había sido publicada por la DAIA en repudio a la admisión de un acusado de complicidad con la tragedia de la AMIA.

La sencillez de un hombre grande que no titubea en admitir  sus errores para corregirlos y crecer en contacto con su pueblo, desarmó lo que parecía una acometida insalvable y admiró a quienes se habían sentido ofendidos por la recepción de  Ahman  Vahidi en una celebración castrense boliviana y el ofrecimiento de ayuda militar formulados al presidente que lo acompañara en el saludo de bienvenida.

La firmeza en proponer la unidad suramericana para terminar con la colonización de que seguimos siendo objeto, la reivindicación de todo el pasado de sufrimientos de un pueblo conquistado y sometido, la defensa de las riquezas naturales de su tierra de tantos modos depredada, la valentía de señalar al enemigo concreto y actuante, la sinceridad confirmada por los hechos, de su valoración de la democracia verdaderamente participativa, “antes el pueblo esclavo del poder hoy el poder esclavo del pueblo”, y la humildad de declararse sorprendido por el título otorgado, convirtieron esa figura amable  y familiar, en una luz clarificante de las posturas a seguir, buscando la grandeza de los pueblos suramericanos

Derrotas Proféticas. Por Guillermo “Quito” Mariani

El acontecimiento más notable, de trascendencia nacional y hasta internacional, fue la disputa entre dos clubes famosos por su historia futbolística y la cantidad y fervor de sus hinchas. River Plate y Belgrano. O quizás entre dos ciudades, Buenos Aires y Córdoba. O quizás entre dos geografías políticas, el centro y la periferia, la capital portuaria y el interior rodeado por las provincias vecinas. La dimensión que cobró este encuentro deportivo, que culminó en ambos partidos, el de cotejo y el de revancha, con manifestaciones de extremada violencia, hace pensar en raíces más profundas que una competencia deportiva. No se dieron casos de muerte, gracias a la meticulosa vigilancia policial, pero sí de muchos heridos y detenidos,.

Entre los elementos intervinientes desde las raíces, están esas rivalidades en que la superioridad de unos, los de la “capi”, explicitada en la residencia de los más poderosos económica y políticamente, así como también de los máximos capitales exportadores, origina una especie de actitud sobradora para con los del interior. Y de allí surge naturalmente la conflictividad en las relaciones. Aunque se haya atenuado mucho entre nosotros esa animadversión, sigue vigente en lo profundo. Otro motivo es también la insistencia de la prensa que, en el afán de vender, dedica una abundancia de espacios a la publicidad de estos eventos, que avivan las simpatías o las antipatías, hasta convertirlas en desafiantes Como indudablemente juega también una necesidad, a nivel popular, de liberarse de tensiones laborales o sociales no limitada por los altos costos de las entradas ni las ausencias injustificadas a los lugares de trabajo.

Mi interpretación de la violencia en el primer partido se debió a la previsión riverplatense, de que se acercaba la derrota. Y por eso la invasión del campo y la destrucción desenfrenada. Y en la revancha, una involución culpabilizante señalando a los protagonistas y dirigentes, como sucede con frecuencia.

Acabo de recibir un mail sin firma, por supuesto, en que con la consulta de los padrones del 2009 se afirma que figuran como habilitados para votar los hijos de Hebe Bonafini (Jorge y Raúl) desaparecidos. De allí se sacan dos conclusiones: 1ra. que en realidad están “vivitos y coleando”(sic) radicados posiblemente en París. 2da. Que los padrones se estructuran así, con muertos o desaparecidos para que así pueda lograr la mayoría en las urnas el gobierno actual. A esto se añade una cantidad de datos de cheques rechazados con la firma de Hebe como presidenta de Madres. Y una cantidad de afirmaciones que hacen fácil identificar al autor o autores como partidarios de la dictadura y la impunidad de los genocidas.

¿Para qué? puede preguntarse uno. Creo que la táctica preelectoral de gran parte de la oposición, animada por importantes y monopólicos medios de prensa, es destrozar con violencia cualquier estructura que se oponga a sus objetivos de acabar con la “memoria” y dejar de insistir en una más justa distribución de los ingresos. Dos cosas que duelen a la conciencia y a los bolsillos de muchos interesados.

Una lectura más profunda lleva a concluir que están casi seguros de la derrota democrática y se quieren justificar de antemano no dejando títeres con cabeza, sobre todo a los grupos e instituciones defensoras de los derechos humanos. Y acusando al adversario de triunfar haciendo votar a los muertos.

La violencia en la cancha cordobesa denunciaba la inseguridad de los millonarios y anticipaba su derrota final.

Así quizás sucederá en Octubre.

 

 

Hombres sí y hombres no. Por Guillermo “Quito” Mariani

La primera denominación suele aplicarse a quienes tienen un sentido positivo de la vida. La segunda, por el contrario, a los que viven protestando u objetando las deficiencias y limitaciones con que deben enfrentarse en su andar cotidiano.

Con pocos días de intervalo, tuve oportunidad de concurrir a dos espectáculos que presentaban, cada uno con estilo diferente, los extremos a que pueden llevar e estas situaciones.

El Jueves la película “Que la cosa funcione” de la que es autor y director Woody Allen y protagoniza Larry David, una especie de clonación de Woody. La técnica de que el excéntrico protagonista dialogue con el público, usada ya en otra oportunidad, resulta sin embargo original y llamativa. Se trata de un hombre “no”. Tiene una visión absolutamente pesimista del ser humano y de la sociedad. Y no es invento imaginativo, sino reacción basada en una observación sutil y profunda de lo que gira a su alrededor. Sus amigos ya saben de lo descarnado y atrevido de su postura y no se extrañan de un doble intento de suicidio fallido, ni de sus ataques de pánico. No pueden, sin embargo, negar el realismo y la objetividad de sus juicios.

El Sábado, en cambio fui invitado a una obra de teatro en Alquimia, salón de exhibición y escuela de actores en la Avda. Padre Claret. El protagonista, un joven apasionado por el teatro y con algunas actuaciones anteriores, asumió la responsabilidad de llenar el escenario, como había llenado la sala, con sus palabras, sus recursos gestuales, sus silencios, su naturalidad humorística y resignada. Su nombre Maxi Ruggieri. La obra es de Griselda Gambaro y se titula “Decir sí”

Se trata de un dialogo-monólogo en el reducido espacio de una peluquería. Maxi es un hombre “sí”. Poco a poco el espectador se va convenciendo de que no puede o no quiere decir “no”. Es pacífico, tímido, sumamente servicial, y hasta interpreta en su contra, disculpándose personalmente, lo considerado por el otro como ofensa.

El final de la película de Allen deja, en voz de su protagonista dirigiéndose a la sala, una lección finalmente positiva y valiosa: Es ridículamente desastrosa la raza humana, pero se pueden encontrar caminos para sobrevivir al desastre. Para eso, hay que vivir a pleno las circunstancias y ocasiones que hacen “que la cosa funcione”.

El final de “Decir sí”, la obra de teatro, es muy duro para con esa debilidad que llega a no negarse nunca, aguantar sin medida, ser complaciente y humilde, someterse y disculpar a otros admitiendo que uno mismo es el culpable.

En definitiva la conclusión es: que la rebeldía puede resultar exagerada y molesta, de manera especial para los que detentan cualquier clase de poder o prestigio, pero, finalmente libera de una cantidad de males de los que brotan y los que rodean al ser humano.

La condescendencia y la sumisión, al revés, concluyen siempre en que los que creyeron colaborar a la paz y la felicidad con una actitud absolutamente permisiva, terminan devorados por los que sin ningún escrúpulo se aprovecharon de ellos utilizádolos.

En la sociedad, en la política y en la iglesia, la adulación a los poderosos, que frena actos de valentía o resistencia a sus abusos con el supuesto objetivo de mantener la paz y la unidad, concluye por lo general en el desprecio y marginación de los que esperaban haberse asegurado para siempre, los favores de los grandes.

 

¡Paren la mano! Por Guillermo “Quito” Mariani

¿Por qué tanta furia? ¿por qué tantos espacios informativos, repitiendo, convirtiendo detalles ínfimos en relatos truculentos?¿por qué afirmaciones apodícticas sin fundamentos’? ¿Por qué toda sospecha brotada de algún chisme de La Nación o Clarín y otros más pequeños de la misma órbita, se convierte en dogma de fe?

Sólo falta que sobre Madres de Plaza de Mayo caiga la acusación de “parricidas” que pesa sobre los Schoklender, y desaprensivamente lanzan los periodistas más destacados del sistema.

Es  ciertamente grave la amenaza de la crisis económica mundial. Sus responsables visten todavía al gran estilo y con plena sonrisa publicitaria, mientras sólo se confiesan a sí mismos, la casi imposibilidad de remediar los tremendos errores y hasta delitos cometidos.

Ante la amenaza de perderlo todo, no es extraño que se procure hundir a otros con el propio derrumbe. Y esos “ otros “ tienen que ser, en primer lugar, los llamados defensores de los derechos humanos que, habiéndoles quitado trabajosamente las delicadas caretas con que se cubrían,  han disminuido, aunque todavía en muy pequeña escala, sus posibilidades de acaparamiento y concentración de riquezas.

Que sean o no culpables los hermanos Schoklender, de lavado de dinero, malversación de fondos, aprovechamiento de la bondad ingenua (la bondad siempre lo es de alguna manera) de la Sra. Bonafini,  de la falta del control estricto que debía ejercerse sobre las grandes cantidades suministradas por el Estado, es un asunto que la justicia debe definir. Aunque se difunden afirmaciones de sospechas hasta para la Computadora desde la cual se sortean los jueces a que deben adjudicarse los juicios importantes, lo cierto es que las afirmaciones de los fiscales sobre una cantidad de indicios que han dado pie a la investigación. no cuenta de acuerdo a la información judicial suministrada oficialmente, de evidencias probatorias.

Pero ya, el lavado de dinero, la apropiación de fondos públicos destinados a la fabricación de viviendas, las mesas de dinero, la propiedad de edificios principescos evaluados en millones de dólares, los aviones, yates y Ferraris, los sobreprecios de las viviendas construidas, la extracción injustificada de grandes sumas de dinero. Todo ha sido meticulosamente y sin ninguna vacilación, afirmado por la prensa, capitaneada por las empresas monopólicas. Y puede que sea realidad. Pero aun no hay evidencias.

Y es clarísimo que, con respecto a las Madres, esto resulta un “bocato di cardinale” para desacreditarlas. Tanto que ni la Nación ni Clarín han tenido ningún escrúpulo en desfigurar las declaraciones de Carlotto con respecto a Hebe, con la intención aviesa de lograr una división más. Astucia táctica para  debilitarlas en el fuerte papel que están desempeñando en pro de la memoria, la justicia y el equilibrio social.

Los que no están ni de un  lado ni del otro, (ni en el de la verdad ni el del engaño) juegan con el descrédito de Bonafini y hacen profesión de fé en el resto de la agrupación. Morandini por ejemplo, con su interés político  de candidata, primando sobre cualquier otro objetivo. Parecen no tener  conciencia de que están favoreciendo la táctica  enemiga.

No descartamos que pueda haber culpabilidad en las personas y hasta en las computadoras y hasta en los jueces que son acusados de permisivos con los delitos con gusto a oficialismo. Porque es evidente que el sentido completo de esta embestida, no se descubre sino  teniendo en cuenta que estamos en tiempos eleccionarios, con proclamación de candidatos y programas de gobierno. Decirles ¡paren la mano! pretendiendo que la información sea más objetiva y menos maliciosa,  es tarea inútil, ¡pero se lo decimos!

 

 

Se viene de nuevo!. Por Guillermo “Quito” Mariani

Ya están desenvainando y empuñando los escudos. Se aproxima la batalla,

No voy demasiado al centro de la ciudad, pero ya he descubierto dos señales. Una, sobre una pared blanca en Avda.Vélez Sarsfield, otra, perdida entre los rostros sonrientes de políticos en oferta. La primera leyenda decía “No al aborto ¡Viva Cristo Rey!”, la segunda “¡No al aborto, sí a la vida!”. Un anticipo de las consignas que es escribirán en pancartas, se gritarán en  manifestaciones callejeras y se leerán en importantes documentos sagrados.

Un somero análisis de esos textos lleva a descubrir varias realidades. Lo que les es común  “No al aborto” es una treta engañosa y astuta: desfigurar al adversario. Porque hace suponer que los contrarios sostienen “Sí al aborto”. Y esto es absolutamente inexacto. Los atacados sostenemos un SI a la despenalización, a la desclandestinización, a la legalización, a la disminución de los abortos, a la supresión de muertes innecesarias, a la búsqueda de información y conocimientos que hagan posible una decisión libre y madura.

Y en cuanto al “Viva Cristo rey!”. ¿Qué tendrá que ver el reinado de Cristo con este asunto? Un debate que tiene la oposición  empecinada de la jerarquía eclesiástica actual contrariando los principios del vaticano II de adaptación a las realidades y problemas del mundo (GS.67 y 286)? Hay una explicación. La misma que tuvieron los escuditos que nosotros llevábamos, ingenuamente jóvenes, prendidos en el pecho, anticipando y alardeando sobre la victoria de la “revolución libertadora” del 55. Movimiento en que la iglesia estuvo intensamente complicada lo mismo que con la dictadura del 76. Presentarse y confundirse con Cristo rey o con Dios confiere ciertamente, para muchos, autoridad y poder.

Y en lo que se refiere a esa afirmación tan drástica “Sí a la vida”, que desearíamos de todo corazón, que fuera sincera ¿cómo entender que se defienda sólo la vida no nacida cuando se ha sido cómplice de las muertes inocentes de tantos eliminados en pleno rendimiento vivencial y social por la dictadura militar? Y ¿de dónde proviene la seguridad científica de que la vida humana comienza con la fecundación, cosa que ni siquiera los documentos eclesiásticos ( “De aborto procurato” (13) “Donum vitae”(60) “ se atreven a definir? Y ¿cómo se dice sí a la vida diciendo no a la educación sexual generalizada y temprana, no al uso de los métodos anticonceptivos, no a la facilidad de acceso a ellos por parte de los pobres, no a la distribución más equitativa de los ingresos por las retenciones e impuestos a los más acaudalados y generalmente acaparadores?

Se trata simplemente de una “cinchada” en la que en base a miedos, condenas y agresiones, la jerarquía eclesiástica lanza a la batalla a un ejército de sumisos que tienen que pagarle de alguna manera el favor brindado a sus intereses económicos y políticos.

Estamos ante la necesidad, por lo menos, de un debate serio que clarifique las posiciones con argumentos válidos, y culmine con una ley que defienda la vida y su dignidad, que remedie el alarmante número de muertes por aborto, que restablezca la valoración de la relación sexual para fortalecer a la familia, que desdemonice al sexo. Es de esperar que, ante la gravedad del problema, no prevalezcan intereses políticos o religiosos teñidos de parcialidad o fanatismo.