Medios Mártires. Por Guillermo “Quito” Mariani

No se trata de una falsa construcción gramatical como si habláramos de mártires a medias. Se trata de un supuesto total “martirio mediático”. La prensa está resultando víctima de ataques y denuncias muy graves por parte de las naciones sudamericanas que buscan consolidar un proyecto común de liberación y justicia.

La SIP acaba de pronunciarse en la 66 Asamblea general de Mérida (Yucatán), canonizando a los medios de información, al declararlos mártires de la libertad de prensa, precisamente en esos países que están a la cabeza de profundas reformas sociales hacia la igualización democrática. Quedan así demonizados los gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador, Cuba, Venezuela y Nicaragua que vienen tomando decisiones defensivas legales frente a la virulencia de los ataques de la prensa monopolizada.

En la última cumbre de la UNASUR realizada en Guyana con participación de siete presidentes y cinco cancilleres, el dignatario anfitrión Fernando Correa abogó por que los medios de prensa sin fines de lucro pudieran remplazar a los medios de lucro sin fin. Así definió, en una ingeniosa frase, una situación preocupante para todos. Esos medios, “difamantes” para Correa, “desestabilizantes para Cristina, en “campaña salvaje y extranjerizante” para Chávez, para investigar a los cuales Lugo pide intervención de la ONU, son presentados por la SIP como víctimas de persecución, aludiendo a los recursos legales adoptados por los gobiernos democráticos para mantener sus reformas igualitarias.

Por otra  parte se otorga el Gran Premio SIP a Guillermo Zuloaga presidente de la cadena Globovisión opositora al gobierno venezolano y otros dos premios importantes a Nick, humorista de La Nación y a Gustavo Sierra, periodista de Clarín. No hay en cambio, reconvenciones para Méjico con 14 periodistas asesinados (en su mayoría por reivindicar derechos humanos) durante los cuatro años de gobierno de Calderón ni para la Colombia. Sin números después de la asunción de Santos.

Un análisis somero indica de qué lado está la “imparcialidad” de la SIP.

Resulta interesante por eso, averiguar algunos datos de los integrantes de esta “patronal” de la prensa interamericana. Su directorio está integrado por cinco propietarios de grandes periódicos en Estados Unidos presididos por Earl Maucker director de Sun-Sentinel (el periódico más grande del sur de Florida. Más el vicepresidente primero, dueño de un diario colombiano. No es posible citar nombres y número de medios de prensa al frente de los cuales se desempeñan estos ilustres personajes. Pero de ninguna manera se puede calificar a la Sociedad Interamericana de Prensa, como paladín imparcial de la libertad de expresión.

Habilidosamente desde ella se ha injertado la denominación del periodismo como “cuarto poder”. Y en realidad que, dado que la distribución de noticias se ha convertido en distribución de grandes negocios, han crecido los oligopolios. Así el “pensamiento único” de la tradición disciplinaria judeo cristiana que nos acostumbró a pensar con lo suministrado desde afuera, se ha trasmitido a la prensa capaz de modelar a su conveniencia el pensamiento de todo una sociedad.

Ya no es entonces el cuarto poder. Es en realidad, el poder de los dueños de la verdad. Cuando los Estados democráticos tratan de recuperar las posibilidad de libertad de expresión para todos, los dueños del negocio o atacan furibundos o se victimizan y con la ayuda del prestigio de una gran Organización, se proclaman mártires.

Detrás de una cachetada. Por Guillermo “Quito” Mariani

Lentamente, después de las primeras reacciones de perplejidad de la gente ante la reacción de la sra de Barrionuevo, presidenta de la comisiòn de asuntos constitucionales  de la honorable Camara de Diputados de la nación, aplicando una cachetada (con el puño cerrado)a su colega el diputado Kunkel, la oposición fue alineándose detrás de ella. No se equivocó la sra. Camaño al ofrecer su renuncia si los colegas de la oposición lo pedían así. Sabía que iba a brindar una nueva bandera a ese grupo desorientado que se califica como oposición u opositores, que busca desesperadamente detrás de quién y de qué alinearse. Lo ha ido haciendo detrás de cambiantes líderes ocasionales. La mesa de Enlace, el vicepresidente Cobos, la propuesta o resistencia a leyes de conciencia social e igualitaria, las injurias a la Sra. presidenta, etc.

Las afirmaciones de que la diputada procedió con equidad y justicia (de acuerdo a la sra. Carrió con valentía) ponen en claro que se está buscando un método para dirimir las cuestiones legislativas y es el de la agresión. Vaya y pase, lo de las agresiones verbales que los políticos justifican como “excesos de campaña”, y las mutuas entre los legisladores defendiendo sus posiciones partidarias, pero que se propicie la intervención violenta de la agresión física, no cuadra en personas con alguna madurez de criterio social. El recurso ya olvidado de  Herminio Iglesias, de quemar en el acto de cierre de campaña, un ataúd de la UCR, vuelve a propiciarse  por muchos que lo rechazaron en vistas a su ineficacia para inclinar los votos hacia el candidato peronista. Lo mismo aconteció con el gremialista D´Elía que en Marzpo del 2008 asestó una trompada a quien lo insultaba como negro de m… y groseramente se refería a la sra. Presidenta. Las mismas voces que entonces demonizaron a D`Elía, ahora canonizan a Camaño.

La diputada Carrió con sus calificativos antioficialistas desató en la Comisión de Asuntos Institucionales un debate agrio  y virulento, al que se sumó el  diputado entrerriano con la cita literal de un texto famoso, conocido y a la vez  rechazado por todos, en su oportunidad.

Aunque este episodio no hubiera sido preparado tal cual sucedió, la acritud con que parece gozar Carrió, se encaminaba a desviar el tratamiento del presupuesto hacia estas derivaciones agresivas, en esa pulseada con que la oposición intentó demostrar que mantenía su poder a pesar de  las expresiones populares de entusiasta apoyo al proyecto del gobierno, después de la muerte del expresidente Néstor Kirchner.

Una novedad ha aparecido en los últimos días: La propuesta presidencial de un contrato entre empresas, CGT y gobierno. Una vez más el  intento de responder a las acusaciones de que se decide autoritariamente sin  consulta a los interesados. Ya el Grupo de lo 6, ha expresado suficientemente qué es lo que entiende por acuerdos o pactos. Convenios que protejan sus intereses y tiren por tierra el objetivo principal del proyecto kirchnerista respecto a mejorar la distribución de ingresos. (porque de eso se está tratando en el fondo con todas estas oposiciones a las leyes sociales) La ley de participación en  las ganancias será seguramente oportunidad de  mostrar la fuerza opositora para defender a los más poderosos evasores de impuestos a las ganancias y frustrar ese punto esencial del programa oficial. No obstante el derecho de todos a oponerse a lo que no consideran adecuado es innegable e innegado. Pero, la circunstancia de alinearse, eufórica o tímidamente, detrás de la piña de Camaño buscando desacreditar los proyectos presentados y por presentar, es argumento “manotazo de ahogados”, que no debe seguirse utilizando.

José Guillermo Mariani (pbro)

Como el cangrejo. Guillermo “Quito” Mariani

La visita del Sumo Pontífice, Su Santidad el Papa, o el Santo Padre, a un país católico o a los católicos de un país, constituye un acontecimiento que despierta  expectativas mundiales. Los actos, las actitudes y las palabras son recogidos al detalle o por el fervor de los católicos o por la prensa ávida de novedades. La visita del Papa a España aprovechando la celebración del Año Santo Compostelano que convoca a multitudes de todas partes, cumplió con esas características de manera muy especial. Ya en el vuelo, la primera entrevista sirvió para manifestar una especie de obsesión pontificia con respecto a problemas referidos al sexo,  como el aborto y las relaciones sexuales, que las distintas comunidades están tratando de resolver concretamente.

España es un país tradicionalmente católico. Aunque en muchas oportunidades vacías de sentido cristiano, las celebraciones católicas conservan su majestuosa solemnidad y dan pie a largas manifestaciones, religiosas y no, con exitosa convocatoria turística. En esto hay un conservadurismo que puede calificarse de costumbrismo fundamentalista. A la vez, en el campo laical y clerical cuenta con teólogos que figuran entre los más avanzados quienes, aprovechando  la apertura conciliar para profundizar sus investigaciones, y con sentido crítico estrictamente fundamentado, han dado vuelta muchas de las afirmaciones que sin ser dogmas eran dogmatizadas por el hecho de estar inscriptas en las costumbres y el calendario. La Escritura, la teología, la pastoral, la moral, el derecho, la liturgia, todo ha pasado por la revisión comprometida y profunda de esos estudiosos amantes de la iglesia de Jesús por encima de las estructuras institucionales. Pero el Episcopado es absolutamente conservador. Y hay una parte de la sociedad, en la que se apoyan los obispos, especialmente privilegiada en el  período franquista que, con el Opus Dei a la cabeza, mantiene un conservadurismo militante y agresivo.

En la visita a Santiago en que Joseph Ratzinger, “peregrino de Dios”, cuidó entrar por la puerta santa para ganar la indulgencia plenaria de este año santo, sus palabras sonaron a reprensión por la ola de laicismo y anticlericalismo que se ha lanzado sobre España (omitió analizar las causas y más aun a manifestarlas públicamente a pesar de conocerlas al dedillo) Y afirmó que Europa tiene que volver a Dios (desde luego que en sus labios esto significa someterse nuevamente a la jerarquía eclesiástica)

Revestido con ornamentos riquísimos y ese sombrero gigante que es la Mitra con resabios de la tiara abolida desde Paulo VI, y que como ninguna de los anteriores pontífices tiene marcados los campos de las tres coronas (reino sobre los estados, sobre la iglesia y la sociedad civil), renovó la exhibición del poder de la iglesia católica, centrado en su persona, su trono y su riqueza.

Su arribo a Barcelona lo colocó en un entorno más laical Y en las calles, mientras desfilaba el papamóvil (carruaje inventado por Juan Pablo II, después del atentado contra su vida en  mayo de 1981 en la plaza de san Pedro) cien parejas homosexuales se besaban ostensiblemente, el resto lo abucheaba y los carteles acusaban al Vaticano de causante de la muerte de miles de enfermos de SIDA. El Templo de la Sagrada Familia, obra maestra todavía en construcción, del arq. Antoni Gaudí, dio oportunidad al Papa para enriquecer con simbolismos la arquitectura absolutamente original del templo.

Excelente la advertencia con que el presidente del gobierno español (que en el aeropuerto debió soportar la gritería del centenar de personas que había ido a despedir al Papa, con la consigna “Zapatero reza con nosotros”) recordó al Papa quejoso del laicismo, que España es un estado aconfesional. Además, el comentario periodístico señaló que la convocatoria no llenó las expectativas numéricas que se alimentaban, y un análisis objetivo denuncia una cantidad de causas, provenientes de la misma iglesia.

Cabe preguntarse ¿por qué este empeño de manifestar juicios descalificantes y prescribir autoritariamente conductas controvertidas en estas visitas calificadas de “peregrinaje”? ¿Por qué en Africa ya al comienzo de su visita esa expresión de rechazo y condena al uso de preservativos para evitar el SIDA? ¿No debería el Papa, sin pretensiones autoritarias, respetar al menos los debates en que está empeñada la sociedad,  y dar más lugar a los reales problemas, originados en  las grandes crisis que afectan a los más desprotegidos,  como en el caso de los inmigrantes? Así, no alentaría conductas como la del cardenal Bergoglio que cultivando un doble mensaje, sigue quejándose de la “suficiencia”, “los malos tratos” y el “verduguear” de otros, sin considerar los propios. Todos saben a quienes alude con la actitud fingida de buscar soluciones. Así, en lugar del intento de recuperar una autoridad que va perdiendo fuerza, cada visita suya renovaría la valoración del diálogo y acompañaría los proyectos de justicia y de paz, sin dar esta sensación de que la iglesia sigue marchando a contra pelo y hacia atrás.

Así no!. Por Guillermo “Quito” Mariani

¡Hay que neutralizar el crecimiento “K”! Esta es la consigna.

¿Cómo borrar del panorama político las multitudes en las movilizaciones populares del bicentenario y los millares de personas que superando todas las expectativas, sobre todo en la proporción de jóvenes, rindieron homenaje de adhesión entusiasta a Néstor y su esposa?

Se trata de un problema gravísimo. Todas las advertencias de inclemencia meteorológica, de desórdenes y atentados, anticipadas por la supuestamente “prensa libre” (para fraguar acontecimientos y publicitar calumnias), fallaron en el caso del bicentenario.

En cambio, lo imprevisto de la muerte del ex presidente, tomó a todos de sorpresa. Era de muy mala educación no expresar condolencias ante el estado general de dolor y consternación que se apoderó inmediatamente de la sociedad argentina. Y entonces, algunos hasta lloraron y se emocionaron (estilo Mirtha). Los más avispados se apresuraron a emitir supuestos mensajes de esperanza, como regodeándose irrespetuosamente de la muerte de Néstor Kirchner, (lo habían hecho ya con la de Mariano Ferreyra) aprovechándola para atacar al gobierno con la palabra sagrada del rabino Bergman y la imagen de padre dolorido del Ingenioso Blumberg. Gracias a eso, el país cambiaría empezando por la Presidenta, que sucumbiría a su condición de debilidad femenina y no dudaría en alejarse del movimiento obrero, rompiendo relaciones con H. Moyano y accediendo a reconocer la alteración de las mediciones del INDEC,  con el despido inmediato de G. Moreno. Así la gente  (o la calle como dice la Sra. Legrand) se convencería de que estamos peor que nunca y hay que comenzar un nuevo período de alianzas y concertaciones.

Pero esto no sucedió. Muy pronto Cristina, aun golpeada y conmovida por la muerte de su esposo y compañero, se irguió y visitó Córdoba fortaleciendo el convencimiento de la lucha por la clase trabajadora y, asegurando la continuidad del proceso industrializador. Y, en Berazategui no dejó de ratificar, sin lugar a dudas, la calaña de una oposición que no se detiene ante ninguna regla de convivencia.

¿Qué hacer entonces?  Lentamente fue apareciendo la solución elegida. Hacer creer a las multitudes que se reunieron para homenajear a ex presidente, que se trataba de un montaje escénico electoralista. Algunos hasta se animaron a afirmar que Kirhner no había muerto sino que había huido. Otros, menos atrevidos, hablaron de un suicidio, de un cajón pequeño para su estatura, de falta de fotos del cadáver, de los obstáculos para que la gente se acercara al lugar del velatorio en la Casa Rosada, de la incomprensible y estoica permanencia de Cristina junto al ataúd que interpretaron no como signo de adhesión y dolor sino de ocultamiento de la verdad sobre la muerte. No dejaron sin  revisar en este plan, ningún reducto que pudiera suministrar argumentos para cumplir con sus objetivos de contrarrestar las avalancha popular que les hacía anticipar una derrota 2011. Tanto y tan desesperadamente revisaron, que descubrieron al fin, a  un supuesto artista vidente (Solari Parravicini) que se dio cuenta de que sus cuadros eran en realidad profecías que se cumplían inexorablemente, y en uno referido a Argentina, en 1939, ponía un féretro con una mujer de pañuelo blanco en la cabeza, tal como se dio en el velatorio en que una de las madres se sacó el pañuelo y lo colocó sobre el cajón. Faltaría nomás que alguien invocara ahora al brujo López Rega para consultarlo sobre si no se trataría de una jugarreta de la triple A.

Refiriéndose a un asunto distinto Kichner decía en una ocasión: ¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso? Ahora esa oposición ha entrado en nerviosismo y descontrol. Porque todo este afán de desmontar el crecimiento del proyecto kircherista con medios tan extraños y espúreos no puede explicarse de otro modo.

Muertos que iluminan. Por Guillermo “Quito” Mariani

La incorregible miopía humana nos hace ignorar una cantidad de luces que se encienden a nuestro alrededor cuando, como un regalo para cada generación, brotan personas que cultivan sincera y profundamente los grandes valores humanos y sociales, apretados en un solo amasijo.

Eso nos está sucediendo con la muerte de Néstor Kichner, el verdadero instaurador de una democracia con memoria, justicia, independencia, renuncia a la represión, y proyecto de futuro. De su ataúd y esparciéndose como rayos luminosos, se desprende el recuerdo y valoración de todas esas decisiones que se fueron adoptando en su plan de gobierno compartido, como el hogar, con su esposa Cristina Fernández. Las palabras de los presidentes latinoamericanos y el respeto del mundo por su figura y su acción, constituyen un motivo de orgullo para los argentinos que ya nos hemos acostumbrado, en cierta manera, a repetir las consignas que los intereses externos y antinacionales injertan en los medios de información que les responden desde adentro. “Estamos muy mal” “somos un país sin futuro” “el default nos ha borrado del espacio internacional” “Somos nación triguera y tendremos que exportar trigo” “Con este gobierno las cosas no se arreglan más” “la crisis económica mundial nos va a arrastrar sin remedio” “somos en el mundo modelo de corrupción y engaño”… para terminar con “los argentinos  no servimos para nada”.

Segura y lamentablemente, la muerte del ex presidente deja un vacío en la política y en la historia argentina. A mi juicio, que escucho compartido por muchos, “desde Perón y antes de Cristina ningún presidente ha estado a la altura de las reformas sociales que necesita la Argentina”

Pero ya se muestra, aprovechándose de este inesperado arrancón, la saña de los políticos ambiciosos de poder, para volver atrás todo lo que la Argentina conquistó durantes estos años.

El machismo corporativista mediático, agroexportador, político y eclesiástico emiten, junto al inevitable mensaje de condolencias, uno que llaman de esperanza, descalificando a la sra. presidenta. Según ellos, ella  no será capaz de seguir el rumbo y cambiará la confrontación por concertación como único modo de conservar el proyecto sostenido y acordado con su esposo. Esta descalificación llega hasta compararla con Isabel Martínez  desorientada con la muerte de Perón (Urgente 24), o hasta  exigirle  que se desligue del movimiento obrero y de Moyano, prescindiendo también de los servicios de Guillermo Moreno al que señalan como sostenido empecinadamente por Néstor. Sólo así podrá, dicen, lograr el apoyo necesario para la gobernabilidad desde la debilidad femenina en que la deja su esposo y sostén (R. Fraga de la Nación) El mensaje entre líneas, de reavivar la concertación no alude por supuesto, a conversaciones para lograr acuerdo sino, como las producidas hasta ahora, para imponer las condiciones exigidas claramente y sin vueltas por las corporaciones mencionadas.

¡No conocen a Cristina! A fuerza de denigrarla irrespetuosa y hasta burlonamente, han creído que ella es la que ellos desfiguraron. No han sido capaces de descubrir ni respetar su inteligencia, su firmeza, su convicción para llevar adelante un proyecto nacional y popular como el que ha ido  apareciendo en las importantes decisiones tomadas hasta ahora. Además no han contado con que, el apoyo popular que creyeron conquistar con astucia y medios, ya se les está escapando día a día.

La personalidad de Néstor Kirchner ilumina desde su ausencia.

José Guillermo Mariani (pbro)

Cobos, cabos y galera. Por Guillermo “Quito” Mariani

La persona del actual vicepresidente y sus actuaciones más notables incitan a una investigación de antecedentes, para atar una cantidad de cabos sueltos, que aparecen en sus actitudes “personales”.

Gobernador de Mendoza de 2003 a 2007, había desempeñados ya varios cargos públicos y poseía un interesante currículo profesional. Radical con militancia universitaria con afiliación desde los 90, su gobierno en Mendoza se caracterizó por un empeño de apartarse de los cánones tradicionales de los funcionarios de su categoría.  El llamado a concertación por parte de Néstor Kichner y su esposa Cristina Fernández, lo encontró dispuesto, desde el movimiento de recuperación surgido en su propio partido, para la candidatura vicepresidente de la nación. La expulsión del radicalismo que tenía la connotación “de por vida”, lo lanzó a la popularidad y tras el triunfo del 2007 formó parte del gobierno como radical K. Gerardo Morales emitió entonces un juicio demoledor: “Es un indigno que anda detrás de la plata y al abrigo del poder. Es un intolerante y autoritario que, además, ha institucionalizado el sistema de corrupción de este gobierno”.

Su carrera política no era deslumbrante desde el puesto de  vicepresidente y presidente del senado. Había dado un paso importante, pero no bastaba. Diagnosticó que los medios tenían fundamental importancia para ascender en el escalafón político. Y seguro de que esos medios  obedecen a sus dueños y que sin ellos no es posible el ascenso, esperó el momento en que pudiera aliarse con alguna de las corporaciones apoyadas por la prensa. No fue difícil identificar a la agrícola-ganadera con una historia bien conocida. Se dio entonces la gran polémica por las retenciones (2008) que costó el cargo al ministro Lousteau. En la sesión  definitiva  del 17 de Agosto, después de 18 exposiciones,   algunas brillantes y todas muy fundamentadas, la disposición 125, aprobada en diputados, no logró mayoría. Y con un discurso entre doloroso, arrepentido y desafiante, el presidente del senado emitió su voto negativo. La gente convocada por la Mesa de Enlace estalló en la Plaza y el  ing. Cobos salió  y fue aclamado por millares de voces. Había realizado el acto mágico de sacar de la galera, con la varita de su ocasional oportunidad de desempatar la votación, dos conejos:  popularidad, y apoyo de todo el arco opositor al Gobierno y su proyecto de mejor distribución de ingresos.

Por detrás se movía ya con mucha fuerza la necesidad de obstaculizar la Ley de Medios de la que  se hablaba, con intenciones de frustrar su envío al Congreso.

Convertido en héroe de aquella jornada, agradeció conmovido y se felicitó a sí mismo. Ya estaba abierta su candidatura presidencial, que muchos intentaron concretar en ese preciso momento. La Sociedad Rural como señal inequívoca del apoyo de la mesa de enlace, no dudó en bautizar CLETO al shorton ganador del Concurso con 1040kg. de peso. Del anonimato, Julio César había saltado al protagonismo.

Admitido nuevamente en su partido, fue atando cabos para fortalecer su pretensión presidencial. Hasta la Sra. Carrió consideró que su juego no era legítimo ni leal. La votación de la Ley de medios, que pudo ser ocasión de recurrir a la galera, resultó favorable y sin ninguna necesidad de desempate.  Ante el triunfo interno del Dr. Ricardo Alfonsín su estrella pareció opacarse. Pero  llegó la segunda gran oportunidad. El llamado grupo A, se traía una propuesta de justicia social para reconciliarse con la situación de pobreza. Otorgar el 82% móvil a todos los jubilados. Al comienzo de su gobierno en Mendoza, Cobos había vetado el 82% para los jubilados docentes. La ley sujeta a votación, parecía una reconciliación estilo Manrique con la clase pasiva. En realidad los jubilados con menores ingresos recibirían unos 300 pesos más y en cambio los de ingresos elevados, que acudieran a las tres enmiendas admitidas por la ley, desfinanciarían al estado, y la propuesta de la vuelta de AFJP se convertiría en una opción  casi inevitable. Otra vez el mago Cobos recurrió a la galera. Con la varita mágica del desempate, ya proclamada su candidatura para el 2011, apoyó la ley, y se volvió a convertir en líder de la oposición. Entonces sacó tres conejos de la galera:  hacer notar su imprescindibilidad para el triunfo radical; hacer un guiño, con visión electoralista , de preocupación por los más desamparados; y lanzar un llamado a toda la oposición por aquello de que en política:  “favor con favor se paga”.

Las cinco patas al gato. Por Guillermo “Quito” Mariani

El rescate de los mineros atrapados por un derrumbe en la Mina de Copiapó llenó los noticieros de radios y T.V., superó los ratings de todos los programas. Hasta el “13” se vio obligado a levantar el de Tinelli, que perseveró en la liviandad de los enfrentamientos y amoríos, por encima de la tragedia que se convertía en alegría con sentido plenamente humano, cuando el rating fue bajando significativamente.

Se llenaron los espacios del aire y las pantallas con las expectativas, las incertidumbres, los llantos, las explosiones de alegría, los abrazos interminables, los agradecimientos y felicitaciones. Pero también se llenaron los corazones de millones de escuchas y televidentes que siguieron cada paso del considerado “milagro” de Copiapó con emociones profundas y un sentido de solidaridad y admiración por todo el acontecimiento, que parecía de otro tiempo y otro lugar, el de los sueños.

El último rescatado de los 33 mineros, capitán lo apodan, Luis Urzúa, apenas salido de la cápsula se plantó ante el presidente Piñera para decirle:  “Espero que esto no vuelva a ocurrir nunca más”. Lo dijo todo. Con la misma serenidad con que había mantenido el orden y la esperanza del grupo sepultado. Miraba hacia el pasado desde ese presente y, sin olvidar la tragedia, volaba  hacia el futuro, afirmando su coraje y su optimismo “Estoy orgulloso de mi país”.

Buscarle la quinta pata al gato no correspondía en ese clima de emoción saludable y  optimista. Señalar que la presencia y las palabras de Piñera eran simplemente políticas, que había fijado la agenda del rescate para que no se frustrara su viaje a Europa. Hacer notar que la Empresa San Esteban Primera, no estuvo representada por ninguno de sus integrantes. Jugar con la situación de Johnny Barrios y el enfrentamiento entre su exesposa y la actual. Todo eso fue entretenimiento liviano tendiente a opacar un momento de felicidad y optimismo como pocas veces se da.

Y , por otra parte, que deja ocultas, en medio de los intereses empresarios y el manejo del periodismo, las otras cien patas del gato que constituyen la historia completa de este suceso. Los reclamos presentados y conocidos oficialmente por el ministerio de Minería sobre la inseguridad de la Mina San José en que se había dejado de cumplir el compromiso de avanzar en profundidad construyendo taludes de roca entre las diversas secciones y acuñando con mallas y pernos, para evitar  el aplanchonamiento del cerro sobre los túneles. La inversión en seguridad que en lugar de aumentar disminuyó, dada la baja del rendimiento de la extracción de cobre y oro, pero siguió siendo más que suficiente para la rentabilidad de la empresa y el cuidado de la seguridad. La desatención de las advertencias de trabajadores y técnicos que permitieron habilitar la mina en el 2008 a pesar de una clausura previa. Todo lo cual constituye un programa para realizar y exigir responsabilidades en el futuro.

Pero no podemos menospreciar todo lo que el suceso importa de alentador para entender la importancia de la tecnología comprometida con salvar la vida, todo el sentido de solidaridad que se recupera  compartiendo el dolor ajeno, los afectos y el sentido de la vida renovados, el aprecio por el trabajo  en clima de seguridad, la fuerza comunitaria de la amistad para contener las reacciones de desesperación pesimismo o derrotismo, el llamado de atención para recuperar los valores de la justicia social y la dignidad de cada ser humano. Y eso es motivo de fiesta. Y vale la pena vivirlo intensamente, sin buscarle cinco patas al gato.

¡Ojo con los estudiantes! Por Guillermo “Quito” Mariani.

Ya es indudable que el problema de las tomas de los Colegios secundarios se ha escapado de las manos de las autoridades. La movilización actual es un eco del estudiantazo del 2005. El ambiente secundario comenzó a entrar en erupción con la destitución por parte del rectorado de la UBA de la directora del Colegio nacional Virginia González Gass. Era una primera chispa. Se encendieron desde allí pequeñas llamas que se fueron avivando con la toma de conciencia por parte de los estudiantes de que si ellos mismos no exigían el respeto de sus derechos, nadie se jugaría por ellos.

Cosas muy evidentes a primera vista, como el deterioro de la infraestructura de los colegios oficiales, fueron motivo de consenso  para iniciar los reclamos que se fueron traduciendo en tomas de diversos establecimientos.  A costa de asambleas se pusieron sobre el tapete cuestiones más fundamentales como la ley de educación en cuya elaboración exigen ser participantes y la democratización de los institutos de enseñanza secundaria dando participación a los alumnos en la selección de programas y el nombramiento de profesores.

Como siempre hay quienes muestran la hilacha pidiendo proceder con mano dura. También desde los ministerios de educación se opta por amenazar con pérdida del año y exámenes de todas las materia cuando no esas intempestivas reacciones de “echarlos con 4 patadas” de un director de escuela.

Hay también todavía quienes con una sonrisa entre inocente y despectiva, creen que sólo se trata de “cosas de chicos”. No es así. Los adolescentes secundarios son representantes de una generación que  ha sido arrinconada en el reducto estrecho que son los Colegios y la ley de educación, pretendiendo imponerles una disciplina y una información simplemente académica, que no es capaz de contribuir al crecimiento en orden a los valores personales y sociales.

La postergación constante de los presupuestos para educación y salud, no pasan inadvertidos para estos jóvenes que, además de escaparse de todas las normas tradicionales, ya comienzan a pesar del consumismo que los atrapó en un principio, a darse cuenta de que merecen más. De que ellos tienen no que esperar el futuro sino construirlo desde ahora con todas sus potencialidades.

Pretender solucionar con un mezquino presupuesto las deficiencias edilicias en un plazo determinado entra en el escepticismo de quienes  han comprobado tan repetidamente el incumplimiento de los compromisos adquiridos ante medidas de reclamo que amenazaron desbordarse. Junto con eso y la jerarquización de los profesores gracias a salarios justos y  a sus posibilidades de capacitación para rendir ante los alumnos el gran examen de si son capaces de interesarlos y ayudarlos en la búsqueda de la verdad, es un camino lento pero eficaz de recuperación.

La escuela pública tiene que volver a su estatus y su prestigio, no gracias a disposiciones autoritarias sino en mérito a lo valioso de la formación ciudadana que están destinadas a brindar.

Una ingeniosa propuesta de Martín Caparroz sostenía que el comienzo de recuperación de la jerarquía que tuvo en otros tiempos la escuela pública como igualizante y engendradora de los mejores valores del respeto y la convivencia debía ser una ley que obligara a todos los funcionarios hasta cierto nivel desde arriba, a mandar a sus hijos a la escuela pública. Así habría más preocupación por la calidad y la eficacia educativa, como también para el mantenimiento de las infraestructuras en los límites de la seguridad, disponibilidad de elementos salud y comodidades elementales.

Hoy no sería posible ni admitida socialmente una represión cruenta como la de la “noche de los lápices” que los estudiantes, sin conocer demasiado de aquellos tiempos, no han olvidado. Ni siquiera una actitud, como pretendió asumir el ministro E. Bullrich, de la ciudad autónoma de Buenos Aires, ni la investigación sobre los estudiantes activistas que lideran las tomas que en lugar de infundir temor y encontrar soluciones sensibilizaron inmediatamente a los jóvenes y provocaron reacciones adversas. Las movilizaciones pueden seguir creciendo y contagiar a otros sectores de la sociedad convirtiéndose entonces en un problema grave e insoluble. No hay por supuesto ninguna semejanza ni con el clima ni con la evolución del mayo francés del 68 que proclamaba “la imaginación al poder” y puso en graves aprietos al gobierno de De Gaulle. Pero la semilla es la misma: la justa disconformidad juvenil con el sistema educativo y, más allá, con el sistema social en que permanecemos encajados. Aunque finalmente el movimiento se fracturara con intervención de adultos, ya significa una alentadora postura juvenil. Y “donde hubo fuego cenizas quedan”.

José Guillermo Mariani (pbro)

Fuera del plato. Guillermo “Quito” Mariani

Una verdadera lástima. Porque así embarró a muchos. Y sobre todo embarró una cancha que permanecía relativamente limpia, ya que calificó de “turros” a los integrantes de la Corte, dejando de lado todos los aciertos ya constatados y faltando al respeto a sus integrantes ya que los amontonó a todos en la misma bolsa con muchos jueces de quienes se puede sospechar complicidad y corrupción.

La sra. Bonafini, en el entusiasmo de su discurso, no tuvo en cuenta que un exabrupto de esta categoría, además de no ser eficaz en ningún sentido, favorece a quienes desde el otro bando pueden legítimamente acudir a la ridiculización o la denuncia ante la justicia.

Pueden darse explicaciones y encontrar alguna razón en el reclamo de que la ley de medios sea constantemente obstaculizada en su cumplimiento por quienes ven perjudicados sus intereses no compatibles con la verdadera libertad de expresión, y que el fallo de la Corte aparezca como una venganza contra la disminución de su presupuesto. Pero las explicaciones no cuadran ante una descalificación tan absoluta e injusta como la de la fundadora de las Madres de la Plaza, con todo el respeto que ella se merece.

La policía y la Fuerza aérea de Ecuador ensayaron un levantamiento ante la decisión de la Asamblea legislativa de disminuir las retribuciones económicas a sus miembros. Indudablemente se trata de una situación distinta.

Es una lástima, vuelvo a repetirlo. No solamente por las reacciones suscitadas sino porque me parece injusta, al atacar precisamente a esta institución democrática que ha dado abundantes muestras de moderación e independencia en sus definiciones, t está integrada por personas de mentalidad abierta y práctica jurídica.

Que haya detrás una pretensión de respuesta a la disminución del presupuesto por parte del gobierno nacional, puede discutirse desde distintos puntos de vista, pero un organismo que es pedestal de la democracia no puede ser descalificado de un plumazo y por un solo motivo. Aún para el rechazo de la corte adicta del Dr. Saúl Menem hubo paciencia y espera, a pesar de sus pronunciamientos injustos desde una parcialidad manifiesta.

Los ataques a la democracia pueden concretarse de varios modos. Como está sucediendo en Ecuador con la grave sospecha de tratarse de un movimiento incitado por los Estados Unidos (como lo afirma Evo Morales), como lo que nos sucedió varias veces con el pretexto de redimir al país por parte de las Fuerzas Armadas, o también por estos disparos desacertados, como las afirmaciones de la sra. Hebe que contribuyen a debilitar la fuerza de las instituciones que funcionan, aunque puedan objetarse o discutirse algunas de sus acciones.

Los fantasmas represivos no han desaparecido del todo. La ley con media sanción del senado nacional mandando a ser educados por los militares a los chicos y jóvenes que ni estudian ni trabajan es una expresión más de que se cree que “con mano dura” todo se remedia. Que además de ser de derecha no ha logrado históricamente otra cosa que aumentar los problemas. Es de desear entonces que nos acostumbremos a cuidar al máximo lo que tenemos. Hoy ni hace falta golpear las puertas de los cuarteles. Las actitudes destituyentes de poderosas corporaciones nacionales e internacionales, pueden dar por acabados los mejores intentos de democracia participativa. Y hay que permanecer despiertos.

J.G.Mariani (pbro)

Paranoia Desarmada. Por José Guillermo Mariani

Nadie puede negar que vivimos un clima de inseguridad que es necesario remediar de algún modo. Se han encargado de remarcarlo diversas marchas calificadas como “contra la inseguridad” convocadas por el ingeni-oso sr. Blumberg. La 6ta. convocatoria (Marzo del 2009) enaltecida por la presencia del rabino Sergio Bergman y la adhesión (aunque no oficial) de los católicos, por la presencia y el discurso del sacerdote Ricardo Fernández Caride que culminó la oración del pastor evangélico Carníbal, no contó con el número de asistentes y adhesiones de las anteriores. Y esto, a pesar de la insistencia periodística desde la mayoría de los medios y la importante intervención difusiva de Facebook. En verdad se trata de un reclamo justo y para bien de todos.

Lo malo está en que, como suele suceder a veces impensadamente, se “empezaron a ver las patas a la sota” o el “mostrar la hilacha”, como sentencia el refranero popular. La propuesta de Blumberg para la gobernación de Buenos Aires, las acusaciones contra los políticos y el ineficaz gobierno nacional, la frase lapidaria del rabino Bergman “Argentina volverá a ser república después de Néstor”, la marcha con pañuelos negros frente a la Casa Rosada que en el criterio de Alfredo De Angeli expresaba el dolor y la opresión que estamos sufriendo los argentinos, y una cantidad de acusaciones ignorando todos los cambios y proyectos del gobierno en este aspecto, hicieron descubrir un interés ajeno al bienestar y el restablecimiento de la seguridad. Se destapó así una motivación para allanarse el camino al poder ambicionado por distintos sectores. Una “politización” en el peor sentido de la palabra”.

Noam Chomsky, lingüista, filósofo, analista y militante político, tiene elaborada una lista de 10 estrategias de manipulación a través de los medios. La número 2 se expresa como “problema-reacción-solución”. Consiste en crear o agrandar un problema hasta que constituya un preocupación intensa y alarmante, fomentando su crecimiento e incitando así al público a que sea demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. ¿Exacto, no? Así se ha logrado crear un fantasma terrible con la inseguridad transformada en algo que sólo pueden solucionar los que vengan “después”. El medio elegido es la repetición constante y detallada por parte de una cantidad de medios, de una misma noticia terrible (el asalto o la muerte o el secuestro de cada día) hasta producir una sensación casi incontrolable de inseguridad. Porque ellos tienen y ofrecen la única solución.

De acuerdo a la estadística criminal realizada cada año por la Dirección de Política Criminal dependiente de la subsecretaría del Ministerio de justicia y derechos humanos los datos reales son los siguientes. En Argentina hay 5,8 homicidios cada cien mil habitantes. Sólo son más bajos en el mundo, los de Chile (1,6) de Canadá(1,83) y Estados Unidos (5,4). La misma proporción se mantiene después de aquella del 2008 que pudo compararse con la estadísticas mundiales. Desde el 2002 hasta el 2008 la tasa de homicidios bajó en un 37%. ¿Qué nos dice esto? Partamos de la base de que cada muerto es un MUERTO, importantísimo para su familia y la sociedad. Pero el inducir a vivir en paranoia constante, realizando y exigiendo medidas de seguridad legales, represoras, instrumentales, armamentistas, es un modo de manipulación en el que desgraciadamente se nos ha hecho caer hace tiempo, con el fin de desacreditar al Gobierno y desacreditar también al país internacionalmente. Cada uno que vive uno de esos acontecimientos dolorosos es presa inevitablemente, del dolor de la pérdida y la indignación por la injusticia. Pero no hay que caer en la afirmación de que es sólo un problema nuestro y la causa es el gobierno actual. El realismo de los datos por ejemplo, que colocan a la capital argentina como la segunda ciudad más segura de las Américas después de Toronto, tiene que acabar con la ingenuidad de dejarnos engañar por la avidez de ciertos medios de hacernos sufrir cada día y cada noche con relatos de crímenes, asesinatos y asaltos armados. No estamos en el país más inseguro del mundo. Hay que mejorar muchas cosas para que reine sensación de seguridad. Pero la angustia con que vive ahora toda la gente, es paranoia colectiva, fomentada por intereses políticos, y nos hace mucho mal.