Hombres sí y hombres no. Por Guillermo “Quito” Mariani

La primera denominación suele aplicarse a quienes tienen un sentido positivo de la vida. La segunda, por el contrario, a los que viven protestando u objetando las deficiencias y limitaciones con que deben enfrentarse en su andar cotidiano.

Con pocos días de intervalo, tuve oportunidad de concurrir a dos espectáculos que presentaban, cada uno con estilo diferente, los extremos a que pueden llevar e estas situaciones.

El Jueves la película “Que la cosa funcione” de la que es autor y director Woody Allen y protagoniza Larry David, una especie de clonación de Woody. La técnica de que el excéntrico protagonista dialogue con el público, usada ya en otra oportunidad, resulta sin embargo original y llamativa. Se trata de un hombre “no”. Tiene una visión absolutamente pesimista del ser humano y de la sociedad. Y no es invento imaginativo, sino reacción basada en una observación sutil y profunda de lo que gira a su alrededor. Sus amigos ya saben de lo descarnado y atrevido de su postura y no se extrañan de un doble intento de suicidio fallido, ni de sus ataques de pánico. No pueden, sin embargo, negar el realismo y la objetividad de sus juicios.

El Sábado, en cambio fui invitado a una obra de teatro en Alquimia, salón de exhibición y escuela de actores en la Avda. Padre Claret. El protagonista, un joven apasionado por el teatro y con algunas actuaciones anteriores, asumió la responsabilidad de llenar el escenario, como había llenado la sala, con sus palabras, sus recursos gestuales, sus silencios, su naturalidad humorística y resignada. Su nombre Maxi Ruggieri. La obra es de Griselda Gambaro y se titula “Decir sí”

Se trata de un dialogo-monólogo en el reducido espacio de una peluquería. Maxi es un hombre “sí”. Poco a poco el espectador se va convenciendo de que no puede o no quiere decir “no”. Es pacífico, tímido, sumamente servicial, y hasta interpreta en su contra, disculpándose personalmente, lo considerado por el otro como ofensa.

El final de la película de Allen deja, en voz de su protagonista dirigiéndose a la sala, una lección finalmente positiva y valiosa: Es ridículamente desastrosa la raza humana, pero se pueden encontrar caminos para sobrevivir al desastre. Para eso, hay que vivir a pleno las circunstancias y ocasiones que hacen “que la cosa funcione”.

El final de “Decir sí”, la obra de teatro, es muy duro para con esa debilidad que llega a no negarse nunca, aguantar sin medida, ser complaciente y humilde, someterse y disculpar a otros admitiendo que uno mismo es el culpable.

En definitiva la conclusión es: que la rebeldía puede resultar exagerada y molesta, de manera especial para los que detentan cualquier clase de poder o prestigio, pero, finalmente libera de una cantidad de males de los que brotan y los que rodean al ser humano.

La condescendencia y la sumisión, al revés, concluyen siempre en que los que creyeron colaborar a la paz y la felicidad con una actitud absolutamente permisiva, terminan devorados por los que sin ningún escrúpulo se aprovecharon de ellos utilizádolos.

En la sociedad, en la política y en la iglesia, la adulación a los poderosos, que frena actos de valentía o resistencia a sus abusos con el supuesto objetivo de mantener la paz y la unidad, concluye por lo general en el desprecio y marginación de los que esperaban haberse asegurado para siempre, los favores de los grandes.

 

¡Paren la mano! Por Guillermo “Quito” Mariani

¿Por qué tanta furia? ¿por qué tantos espacios informativos, repitiendo, convirtiendo detalles ínfimos en relatos truculentos?¿por qué afirmaciones apodícticas sin fundamentos’? ¿Por qué toda sospecha brotada de algún chisme de La Nación o Clarín y otros más pequeños de la misma órbita, se convierte en dogma de fe?

Sólo falta que sobre Madres de Plaza de Mayo caiga la acusación de “parricidas” que pesa sobre los Schoklender, y desaprensivamente lanzan los periodistas más destacados del sistema.

Es  ciertamente grave la amenaza de la crisis económica mundial. Sus responsables visten todavía al gran estilo y con plena sonrisa publicitaria, mientras sólo se confiesan a sí mismos, la casi imposibilidad de remediar los tremendos errores y hasta delitos cometidos.

Ante la amenaza de perderlo todo, no es extraño que se procure hundir a otros con el propio derrumbe. Y esos “ otros “ tienen que ser, en primer lugar, los llamados defensores de los derechos humanos que, habiéndoles quitado trabajosamente las delicadas caretas con que se cubrían,  han disminuido, aunque todavía en muy pequeña escala, sus posibilidades de acaparamiento y concentración de riquezas.

Que sean o no culpables los hermanos Schoklender, de lavado de dinero, malversación de fondos, aprovechamiento de la bondad ingenua (la bondad siempre lo es de alguna manera) de la Sra. Bonafini,  de la falta del control estricto que debía ejercerse sobre las grandes cantidades suministradas por el Estado, es un asunto que la justicia debe definir. Aunque se difunden afirmaciones de sospechas hasta para la Computadora desde la cual se sortean los jueces a que deben adjudicarse los juicios importantes, lo cierto es que las afirmaciones de los fiscales sobre una cantidad de indicios que han dado pie a la investigación. no cuenta de acuerdo a la información judicial suministrada oficialmente, de evidencias probatorias.

Pero ya, el lavado de dinero, la apropiación de fondos públicos destinados a la fabricación de viviendas, las mesas de dinero, la propiedad de edificios principescos evaluados en millones de dólares, los aviones, yates y Ferraris, los sobreprecios de las viviendas construidas, la extracción injustificada de grandes sumas de dinero. Todo ha sido meticulosamente y sin ninguna vacilación, afirmado por la prensa, capitaneada por las empresas monopólicas. Y puede que sea realidad. Pero aun no hay evidencias.

Y es clarísimo que, con respecto a las Madres, esto resulta un “bocato di cardinale” para desacreditarlas. Tanto que ni la Nación ni Clarín han tenido ningún escrúpulo en desfigurar las declaraciones de Carlotto con respecto a Hebe, con la intención aviesa de lograr una división más. Astucia táctica para  debilitarlas en el fuerte papel que están desempeñando en pro de la memoria, la justicia y el equilibrio social.

Los que no están ni de un  lado ni del otro, (ni en el de la verdad ni el del engaño) juegan con el descrédito de Bonafini y hacen profesión de fé en el resto de la agrupación. Morandini por ejemplo, con su interés político  de candidata, primando sobre cualquier otro objetivo. Parecen no tener  conciencia de que están favoreciendo la táctica  enemiga.

No descartamos que pueda haber culpabilidad en las personas y hasta en las computadoras y hasta en los jueces que son acusados de permisivos con los delitos con gusto a oficialismo. Porque es evidente que el sentido completo de esta embestida, no se descubre sino  teniendo en cuenta que estamos en tiempos eleccionarios, con proclamación de candidatos y programas de gobierno. Decirles ¡paren la mano! pretendiendo que la información sea más objetiva y menos maliciosa,  es tarea inútil, ¡pero se lo decimos!

 

 

Concierto Mariano Medina, Enrique Roitter, Los Yuyos y amigos.

¡UPA! Músicos en Movimiento Invita

Ciclo HECHO EN CASA 3

Sábado 11 de JUNIO – 21,30 hs.

Auditorio CPC de Argüello

(Ricardo Rojas esq. Donato Álvarez)

Bono contribución: $20

 

 

MARIANO MEDINA

ENRIQUE ROITTER

LOS YUYOS

y AMIGOS

 

MEDINA y ROITTER trabajan juntos desde hace varios años, integrando LOS YUYOS con GABRIEL AGUIRRE y ANDRÉS NOVARECE.

El grupo sostiene una propuesta acústica basada en composiciones propias de aires folklóricos, con la que participaron de los discos de ¡UPA!, presentados en la sala mayor del Teatro del Libertador.

 

MARIANO MEDINA presentará parte del repertorio que compone “SABER TIENE SU PRECIO”, su ecléctico primer disco solista, con una formación eléctrica de amigos entre los que estarán Diego Marioni, Romina López, Bachi Freiría y Cuchu Pîllado.

musicosenmovimiento@gmail.com

3512803856 (Medina)

3516166617 (Roitter)

03543-421824 (Medina)

www.myspace.com/upamusicosenmovimiento

Buscanos en Facebook!

Proximas fechas Ciclo ¡UPA!

20 agosto: Enroque

10 septiembre: Juanjo Bartolomé

15 octubre: Ignacio Freijo Grupo

 

Un cielo abierto y un infierno en la tierra. Por Guillermo “Quito” Mariani

Lentamente, con una lentitud que huele mucho a complicidad, se va retrasando, resistiendo o impidiendo el cumplimiento de la Ley de Glaciares (24.051) promulgada de facto por la Asamblea legislativa a fines de octubre del 2010. La falta de apresuramiento del poder ejecutivo para hacerlo o vetarla, determinó automáticamente su vigencia.

El proceso de auge en el país de la explotación minera comenzó, al  menos de manera notable, con los gobiernos de los 90, en los cuales, para atraer inversiones de capitales extranjeros (máximo ideal de los economistas del sistema) se dictaron las leyes de “inversiones mineras”, “código de minería”, “acuerdo federal minero” y  “protección ambiental”. Garantizadas de este modo las ventajas para las multinacionales, estas se fueron turnando, después de haber sido en varios casos objetadas en sus países de origen, para radicarse en lugares estratégicos de Argentina. En 1994 se liberó de impuestos las importaciones realizadas por esas empresas. El 3% de regalías y hasta el 5% del capital exportado,  al margen de los beneficios por los productos extraídos, es lo que dejan esas actividades  para el estado. Suizos, estadounidenses y canadienses  asumieron la delantera. Y el método consagrado como más rendidor en costos y productividad, fue el de “cielo abierto”. El más contaminante. El argumento más popular esgrimido fue el de la generación de trabajo para miles de obreros desocupados o con media ocupación. Se dieron efectivamente inmediatos signos de prosperidad para muchos empobrecidos. Las empresas explotadoras que enajenaron nuestras tierras, nuestra salud y nuestras riquezas naturales petroliferas, minerales y metálicas, no tuvieron entonces reparos en contaminar el ambiente, envenenar nuestras fuentes acuíferas, talar nuestros montes, romper nuestras montañas.

Cuando ya todo estaba hecho en gran parte, bajo la cobertura de los gobiernos provinciales, con los empleos proporcionados y la regalías recogidas, comenzó a  tomarse conciencia de lo que estábamos perdiendo con ese robo disimulado y seductor. Esquel, en Chubut, fue la primera población rebelada a través de un plebiscito  que coronó muchos reclamos anteriores, (2002 y 3) con un 81% en contra del Desquite, la empresa canadiense establecida allí. Se produjo entonces un fallo judicial, que detenía los trabajos de instalación y producción. Tras muchos recursos de apelación, finalmente la Corte Suprema justificó la decisión de la justicia chubutense, de acuerdo con la ley provincial 4.092. El gobierno de Das Neves aseguró sin embargo que eso no variaba sus planes sobre el proyecto minero.

La Alumbrera, en Andalgalá, Catamarca, pasó por un proceso semejante. Allí, junto con importantes  manifestaciones públicas de rechazo, se dieron otras a favor,  propiciadas por empresarios, obreros y empleados de la empresa. Con motivo de la dura represión de policía y gendarmería en febrero del 2010, el intendente José Pérez afirmó que, si era necesario, llegaría a matar en defensa de los intereses de las empresas La Alumbrera y Agua Rica.

Córdoba en septiembre de 2008 había aprobado la ley 9526, prohibiendo explotación y cateo de metales y minerales uraníferos. Un recurso de amparo de los empresarios, frenó la ejecución de la ley, hasta hoy.  Ahora, un juez federal de San Juan, Angel Manuel Galvez, acaba de pronunciarse contra la Ley  nacional, trabajosamente elaborada en octubre del 2010, con el argumento de que constituye un avasallamiento de la autonomía provincial y por eso es inconstitucional. Así, el ya famoso gobernador Gioja (visiblemente sumiso a Barrick Gold) ha logrado dilatar la suspensión de los trabajos, imitando  la táctica de los interminables recursos presentados  para impedir el cumplimiento de la Ley de medios.  Pascua Lama ha transgredido ya lo establecido por la ley que, con posterioridad a los incidentes producidos en la entrada de Veladero y Pascua Lama, el gobierno nacional se vio obligado a reglamentar. Todo lo cual queda ahora suspendido por esta y otras estratagemas del poderío económico de las Empresas, que buscarán postergar el cumplimiento de la ley hasta que no haya forma (post Facttum) de detener trabajos de instalación y producción. ¿Qué pasa? Debilidad del gobierno? Falta de conciencia ecológica en los legisladores? (la ley fue aprobada por 35 contra 33) Presión incontenible de las multinacionales? Dificultades de volver atrás de los privilegios que han colocado a estos “ladrones” en situación de grandes benefactores? Estrategia electoralista?…

Ciertamente, se trata de una gran deuda pendiente de este gobierno (no sólo del Ejecutivo) para con el pueblo.y la  historia nacional.

 

 

Curando heridas. Guillermo “Quito” Mariani

Todo proceso social de cambio produce heridas. Es relativamente fácil identificar a los culpables de esas heridas que, en la mayoría de los casos, están al servicio de los poderes dominantes.  La cicatrización de esas heridas cuesta mucho más que  producirlas. A veces exige actitudes muy duras y constancia desafiante frente a  influencias  e intereses poderosos. Los genocidios que, en un primer momento pretenden cubrirse con olvido para conseguir un avance progresista y tranquilo, (como lo propusieron nuestros obispos, siempre complacientes con las dictaduras de derecha, con oportunidad del indulto menemista) reactivan constantemente sus gritos acallados y estremecen a pesar del tiempo, a los que viven como recuerdo lo que padecieron  sus mayores. Ahí está el genocidio armenio rememorando las deportaciones inhumanas y los asesinatos masivos de civiles, (entre los cuales  merece mención especial  el cruel peregrinaje por el desierto y sin alimentos de  250 intelectuales). Un hecho que se remonta a la primera guerra mundial (1915-1917) y que sin embargo, a pesar de algunas buenas intenciones como la “hoja de ruta” firmada recientemente por las dos naciones, continúa dificultando las relaciones entre Armenia y Turquía, con mutuas y conflictivas acusaciones. Allí está España mostrando a viva piel la tragedia de las fosas comunes que se van descubriendo en una cantidad de poblaciones norteñas,  y los esfuerzos oficiales por no destapar esa historia tétrica del franquismo. Allí está la Alemania empañada todavía, a pesar de sus logros sociopolíticos y económicos, por  la marca imborrable del muro de Berlín, y la persecución de los jerarcas del nazismo. Y aquí estamos nosotros, casi un ejemplo de sinceridad y audacia para todo el mundo, en que la herida tremenda de la dictadura militar y el dolor de los desaparecidos, se va cerrando lentamente,  punto por punto como el final de una gigantesca cirugía todavía en proceso de cicatrización.

Honduras, en el continente americano, desde Junio del 2009, era una herida abierta.

Un golpe militar, del que aparentemente quiso desligarse Estados Unidos, sin lograrlo en al ámbito internacional, ya que los indicios de complicidad de los integrantes de la base de Soto Cano en el comienzo y desarrollo del proceso de derrocamiento de Zelaya sugerían demasiadas coincidencias, constituyó al mismo tiempo que un abuso del “gendarme de América”, una dolorosa experiencia para la solidaridad latinoamericana.

A pesar de la reacción casi inmediata de Insulza, el secretario general de la OEA,  que calificó el  hecho como golpe militar contra la democracia, la tibieza oficial de los Estado Unidos (con cola de paja) permitió que se consumara la destitución, se anulara la convocatoria a la Asamblea constituyente y se  enjuiciara al presidente derrocado impidiéndosele volver al país,  hasta con amenazas de muerte. Había un interés manifiesto en romper la unidad latinoamericana en gestación, castigando a Honduras por su integración al ALBA.

Micheletti quedó solo con un país aislado de América y Europa  y la expulsión de la OEA. Las elecciones convocadas en esa situación dieron paso al presidente Porfirio Lobo. Colombia, Costa Rica y Perú reconocieron al nuevo gobierno. Lo rechazaron con firmeza Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Merced a las hábiles y constantes negociaciones entre los gobiernos de Colombia con Santos, y de Venezuela con Chávez, acaba de darse una aceptación por parte de Miguel Zelaya de las garantías ofrecidas por Lobo para volver al país con todos los derechos ciudadanos,  la presidencia del Frente nacional de resistencia popular, y el compromiso de convocatoria de una Asamblea constituyente, junto con la anulación de los procesos judiciales iniciados en su contra. El acta firmada en la histórica y bella Cartagena de Indias por los 4 gobiernos comprometidos a vigilar su cumplimiento, inicia de manera drástica la curación de esa herida, ya que es casi seguro que Honduras será admitida nuevamente en la OEA. Una hermosa lección de reconciliación sin humillaciones, para esta Amétrica latina hermanada por sus tradiciones y su lucha antiimperialista.

 

Apoyo al Grupo G.A.N.A.S. Por Laura Garzón

Queridos amigos,

Buenos días !!!

Algunos de ustedes ya conocen al grupo GANAS (grupo de ayuda a niños y adultos en soledad), es un grupo que surgio a partir de la inquietud de unos amigos, cuando nevó en Córdoba, se acuerdan ese 9 de julio hace unos años?? esa noche ellos salieron con alguna que otra campera y termos con agua caliente para sopas, y mate cocido, para abrigar un poco a los que viven en situación de calle en el centro de la ciudad. Desde ese día, no dejaron de hacerlo todos los martes y jueves, y ya son más de 200 raciones de comida que se reparten cada noche, más los remedios, calzados, frazadas, trámites de documentos, ayuda escolar, etc.

El pedido de colchón y cama , que figura en el mail, ya se consiguió; yo se los re-envió por si pueden colaborar con ropa de abrigo, calzado , tando de niños como de adultos. Tambien es de mucha ayuda reenviarlo, para el que quiera.

Al final del mail figuran teléfonos y dirección de contacto de GANAS. Lucia, Darío y yo tenemos contacto directo con ellos

Muchííísimas gracias !!!!!! y cariños a todos

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Escribo estas líneas desde el más profundo dolor… se que hace mucho que no escribo y me hubiese gustado contarles un montón de cosas buenas que se dan y que se dieron en GANAS desde nuestra último mail…pero no puedo… hoy escribo desde la indignación… desde la impotencia, anoche dimos de comer nuevamente… en la plaza San Martín más exactamente en la esquina de San Jerónimo y Buenos Aires, estaba Luis, Luisito… un señor de dudosa edad… (porque la calle engaña y trata mal como para calcular edades), Luisito era increíblemente amable, muy creyente, desde el 2007 hasta hoy nunca se negó a recibir ayuda y siempre la agradeció con una calidez que pocas personas que dormimos bajo techo y en un colchón tenemos…

Anoche le dimos a Luisito un plato de fideos… eran cerca de las 00.30… cinco horas después murió… y tengo mucha bronca…  no es el primero… ni el último… pero se ve que la noticia me agarró sensible… y con una sensación muy grande de impotencia… de que lo que hacemos no alcanza… de saber ¿que esperamos como sociedad para cambiar determinada cosas?…  ¿porque naturalizamos ver gente en situación de calle?, ¿o ranchitos de chapa a la orilla del suquia?… gente viviendo debajo de los puentes, en un banco en una plaza, disculpen las preguntas… se que son incomodas… pero hoy no puedo ser objetivo… hoy no quiero ser objetivo… hoy a la mañana la vida me dio una trompada… (y aclaro que es la tercer persona en situación de calle que muere este año y todavia no llego el invierno, asi que las trompadas vienen repitiendose), es que Luisito era tan buen tipo… me hubiese gustado que lo conozcan… me hubiese gustado presentárselos… como hacía antes en estos mismos mails… pero por algún motivo creí que no hacía falta atosigarlos con mis mails… que ya iba a haber tiempo para presentarles a todos y cada uno de nuestros comensales… y ahí vino el frío… y ahí vino la trompada… se me hace dificil escribir… asi que mejor cambio de tema…

Anoche en la plaza Balcarce dimos 17 porciones… 5 de ellas a una familia… mamá, papá, y tres niños de 11, 8 y 5 años… ayer los desalojaron… los chicos estaban impecables… alquilaban en una pensión y se quedaron en la calle… el papa es vendedor ambulante… de productos de limpieza… los tres chicos van al cole… y no sabían como iban a hacer… por suerte una “naranjita” que cuida autos frente a la terminal les ofreció alojarlos hasta que aparezca algo… y nosotros los vamos a asistir con la comida…

A ustedes les pido que cuando alguien les toque el timbre… y les ofrezca un trapo de piso o una esponja… se que a veces tenemos… que justo compramos en el super… que a veces vienen varios a ofrecer por semana… pero si pueden… si esta a su alcance… cómprenles… para uds. es una esponja… para ellos pan, leche fideos o azúcar… esa es hoy por hoy una gran ayuda…

Para esta familia necesitamos también una cama y dos colchones…si alguien tiene por favor nos avisa y los pasamos a buscar… de la comida nos vamos a hacer cargo con lo que tenemos… donde comen 200 comen 205 dice el dicho… o algo así…

También les recuerdo que estamos llevando adelante la cuarta campaña de recolección de frazadas, si alguien tiene frazadas… por favor también nos la puede hacer llegar… (Que manguero me pongo cuando estoy sensible)…

y como decimos siempre… que reenvien este mail a sus contactos es una de las principales formas de ayudarnos…

En fin… me hubiese gustado escribirles noticias lindas…  espero hacerlo pronto… hoy no se pudo…

Equipo de voluntarios  de g.a.n.a.s.

Pueden escribirnos consultas, comentarios, criticas (constructivas) a: ganas.en.cordoba@gmail.com

O bien contactarnos telefonicamente en el: 351 155 106106

Gracias por todo el apoyo incondicional,

Equipo de g.a.n.a.s.

 

Techint, gremios, medios y cansancio. Por Guillermo “Quito” Mariani

En el fondo del asunto, está siempre la acometida mediática. La decisión, con el DNU 441/11, de hacer valer los derechos del gobierno en proporción con el tanto por ciento de su colaboración accionaria con las empresas, es absolutamente legal, porque actualiza una proporción de inclusión de directores estatales, conforme al aumento de  esa subvención estatal, que ha variado desde el 3,5%,  al 26%.

Los medios, sin embargo, alentados por la cómplice visita de la SIP, hablan de violación de la libertad de las empresas, interviniendo en ellas con el aumento de esa presencia vigilante de funcionarios oficiales.

En una secuencia histórica de favores concedidos por el gobierno de CFK a Techint, se encuentra el discurso laudatorio en la inauguración de la universidad técnica en Campana y la valiosa intercesión oficial ante el presidente de Venezuela para que no expropiara sin indemnización al complejo siderúrgico, como paso previo para depositar ese dinero en Siderar accediendo a la exigencia gubernamental de detener el despido de los 2.500 empleados, a propósito de la explosión de la gran crisis económica global.

Las razones de la guerra declarada hoy, han sido la estatización de las AFJP en las que la empresa tenía millonarias acciones, la negativa a realizar una importante devaluación  a fines del año pasado, y finalmente este decreto que saca al estado, aun con su propósito fomentar la industria siderúrgica, del papel casi vergonzante de Mecenas  de las grandes empresas internacionales. Entre ellas Techint, que cuenta con más de 100 filiales en diversos países, con unos 40.000 empleados, dirigidas desde su sede en Luxemburgo, a pesar de que entre nosotros la publicidad “clarinense y de afines”, la presente como las más importante de las empresas nacionales.

En sus últimos discursos y particularmente en el de José C. Paz, inaugurando el mercado concentrador de frutas y verduras, la Sra. presidente Cristina, con un trasfondo de necesidad de pedir colaboración para mantener y profundizar el modelo, se refirió de manera elíptica (acertada o no) a las protestas y conflictos desatados en el ámbito sindical, lo cual dio pie para comentarios periodísticos, señalando directamente a Moyano y la CGT como aludidos en ese doble discurso de fomentar su candidatura y poner palos en la rueda para la conducción actual. Aunque como algunos opinan, puede esto ser un intento de demarcación de campo, creo que el juicio de Aníbal Fernández “lo que vi fue una mujer cansada” pinta mejor la situación. Porque es evidente que la táctica de ataque continuo, con y sin motivo plausible, por parte de esas empresas, tiene el objetivo de debilitar a esa mujer fuerte (de la que Estados Unidos había solicitado confirmar dudas sobre su salud mental según afirmaban las explosivas revelaciones de Wiki Leaks).

El “a mi no me van a correr” del discurso que fue tan comentado, casi exclusivamente por su alusión a los gremios, suena a desafío pero también a afirmación personal de fortaleza  para no dejarse doblar por esa táctica perversa que intenta sacarla de en medio aislándola de quienes apoyan el modelo que tan decididamente lleva adelante.

Coincidentemente y, antes de la reunión plenaria del Episcopado, se ha llevado a cabo en Rosario el Congreso de la doctrina social de la iglesia,  presidido por Jorge Casaretto  con emisión de dos consignas importantes: la necesidad de disminuir la tendencia quejosa de los argentinos y la urgencia del diálogo como crecimiento democrático. Siempre que no esté referido a esos diálogos tan  frecuentes en la Iglesia en que todo el que lo intenta debe concluir sometiéndose, esa iniciativa aparece como muy razonable.

 

La Cripta. La Mirada en Contexto. Por Mariano Medina

Es curiosa la mirada de las personas. Tal vez el adjetivo no sea “curiosa”, sino simple y sencillamente “particular”, lo que es altamente deseable. Porque indudablemente, la mirada habla. Y la palabra personal construye la diversidad.

Me llamo Mariano Medina, soy escritor, periodista y músico. Durante algunos años colaboré con La Voz del Interior, entre otros medios. Y el pasado domingo 1 de Mayo estuve en La Cripta en la misa donde Carlos Ñáñez puso en funciones al párroco Pedro Torres. Por casualidad, estuve sentado junto a la periodista Rosa Bertino, quien escribió la crónica respectiva, publicada en La Voz del Interior el día siguiente. (http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/disidentes-interrumpen-asuncion-torres-cripta)

No fui en funciones de prensa, y hace tiempo estoy alejado de las celebraciones religiosas. Asistí por razones personales que, tratando de sintetizar, puedo explicar así: Soy vecino de La Cripta y fui miembro de su comunidad durante años importantes de mi adolescencia, participando activamente del que fuera su grupo scout. Ese tiempo tuve, por ende, una comunicación muy cercana con el padre Mariani, a quien aprecio pero no frecuento. No tengo ni he tenido, en cambio, ninguna relación con el padre Víctor Acha, cuya figura en el barrio, por lo que he notado, creció de  manera entrañable durante el período de su sacerdocio, gracias a la buena comunicación sostenida con los fieles.

Asistí a la celebración del pasado domingo entonces, movido por razones afectivas, sabiendo que se trataba de un hecho histórico, pero fundamentalmente para compartir con vecinos y gente querida un momento que sabía delicado.

Sirva esta reseña personal, como sobre aviso al lector. Sin desconocer contradicciones, ahora voy a hablar con mi mirada. Y aunque creo que el sentimiento de extrañeza que me invadió, me ayudó a ver lo que sucedía con cierta objetividad (por cierto, siempre cuestionable); no pretendo ser ni objetivo ni neutral.

Aún aceptando, entonces, la fragilidad de mi mirada; necesito hacer algunas observaciones sobre el artículo de la compañera Bertino. Como dije, estuvimos sentados juntos, pero parece que no vimos lo mismo. Eso es bueno, siempre y cuando el complemento entre miradas enriquezca una visión más amplia.

Por eso me extraña que una profesional de su altura y experiencia, tantísimo más amplia que la mía, señale algunas cuestiones con tanta ambigüedad. Una ambigüedad que la noche no tuvo.

Fui temprano, media hora antes de la celebración, sabiendo que sería un evento numeroso y que así como mucha gente acompañaría al padre Acha, otros lógicamente harían lo mismo con el padre Torres. Pero lo  primero que vi fue a los “visitantes”, ajenos al barrio. Tantos, que ocupaban ya casi todos los asientos de la parte central de La Cripta y tuve que ubicarme en una sala donde normalmente se acomodan las personas con niños pequeños, para que sus ruidos no molesten. Como me confirmaron algunos de los mismos visitantes, entraron a eso de las diecinueve (una hora antes de la misa), y se pusieron a rezar el rosario. Cuando la mayoría de los feligreses habituales llegaron, casi no encontraron asientos.

La misa empezó normalmente, pocos minutos después de las veinte. Se trataba de una concelebración de una decena de párrocos, entre los que se encontraban los dos nombrados y el obispo Ñañez.

Efectivamente, como apunta Bertino, un grupo de laicos, con decisión, interrumpió la misa pidiendo la palabra y fue respetuoso pero duro en sus términos.

Bertino dice: “las hostilidades se hicieron evidentes y hasta desagradables”. No aclara que esas hostilidades no fueron hacia Torres ni obra de los “disidentes”, sino de quienes acompañaban la asunción del nuevo párroco. Ante el primer orador, no pocos “visitantes” comenzaron a gritar de forma iracunda “¡Pecadores! ¡Cállense, pecadores!”, como si se tratara de una repudio de la edad media. A la palabra del segundo orador, el grupo ubicado en la parte trasera (junto a la salida), a metros de donde nos sentábamos con Bertino, comenzó a rezar el Dios te Salve María alzando cada vez más la voz en una escena francamente lamentable, con el objeto de ahogar las palabras de los laicos. Al punto que el mismísimo padre Torres les pidió que detuvieran su actitud y dejaran expresarse a los laicos. Lo hizo con la cordialidad necesaria y esperable. Aún así, los gritos se elevaron de tanto en tanto. (El lunes, otro asistente me dijo que se trataba de algunos de los mismos religiosos lefebvristas que en junio de 2007 atacaran el Centro Cultural España Córdoba destrozando vidrios y obras del artista Alfonso Barbieri, pero eso no me consta).

Los oradores laicos, fundamentalmente plantearon que seguirían en La Cripta, pero que sentían que por la falta de escucha de Ñañez y Torres no podían compartir la eucaristía con ellos.

Acha y Mariani fueron los últimos en hablar. Aún sin conocer los pormenores de este proceso, las palabras de Acha me resultan reveladoras: le planteó al arzobispo que si bien él sostiene que hubo instancias de diálogo, habla sin preocuparse por entender realmente lo que siente y piensa el otro, el interlocutor.

Mariani fue el más breve de todos y definió como “invasión” lo que sufría el espacio físico, lo cual, más allá de las ironías, era evidentemente cierto. Bertino dice al respecto, que Mariani “sugirió la posibilidad de una escisión y de armar su propia Cripta”. Yo no entendí las palabras del ex párroco de esa manera, pero no puedo desmentir una interpretación. Lo que sí me surge reflexionar al respecto, es que el templo se llama Nuestra Señora del Valle, y efectivamente la denominación “La Cripta” obedece a una identidad comunitaria que difícilmente se prolongue en ese espacio físico, al cambiar la línea del sacerdocio.

Lo que sí ocurrió, es que los laicos, que expresaron la decisión de quedarse en la ceremonia aunque no compartieran la eucaristía, finalmente se retiraron ante la violencia oral de los “visitantes”, que se mantenía (aunque levemente) luego de las palabras de Torres. Hasta donde yo vi, ninguno de los “disidentes” respondido a las agresiones, de ninguna manera.

Minutos después de ese hecho, yo también decidí salir, porque si extraño me había sentido, más extraño me sentía ahora, y mi madre había sido una de las que se retiraron. Si bien yo no había participado en nada de todo este proceso, no me sentía cómodo.

Afuera, en las puertas y las veredas del templo, conversé con algunos viejos vecinos. Había, como era de esperarse, una sensación de angustia y desasosiego. Tras haber abandonado la misa y estar en esta situación, hubo cierta disgregación, hasta que alguien propuso una reunión que finalmente se concretó en la cafetería de Soppelsa y se extendió hasta más de las 22 horas. En algún momento, informados de esta asamblea espontánea, llegaron Mariani y Acha, que participaron muy medidamente, mientras el resto de los presentes compartía sus ideas, temores y emociones. Alguno reflexionó: “No se trata de ser opositores. Jesús nos invita a este desafío, de seguir y mezclarnos. Pero es difícil permanecer en un lugar donde uno no se siente ni bien, ni escuchado”.

Calculo que en Soppelsa debe haber habido unas 140 personas. Por eso me molesta el copete de la nota de Bertino, que apunta: “Unos 50 laicos, encabezados por los sacerdotes Quito Mariani y Víctor Acha, objetaron al obispo Ñáñez”. Más allá del número, me resulta discutible eso de “encabezados”, porque si hay algo que estuvo claro esa noche es que los laicos pidieron la palabra por su cuenta, sin ningún sacerdote a la cabeza, y fueron los verdaderos protagonistas del hecho.

Bertino dice también: “Disimulado entre la gente, estaba Nicolás Alessio. La gente que pedía que continuara la misa, contó luego que Alessio les gritaba y los hacía callar”. Esa interpretación de la compañera periodista es más que arbitraria. Primeramente, ¿por qué plantea que Alessio estaba “disimulado entre la gente”? Era uno más en la multitud, que no es lo mismo. No estaba disfrazado.

Por otro lado, los “visitantes” no pidieron exactamente que siguiera la misa, sino que ofendieron de forma explícita a los oradores. De hecho, como dije antes, el mismo padre Torres tuvo que pedirles silencio. Y luego de que los laicos hablaran, la misa continuó.

En fin, el artículo de Bertino me parece de una ambigüedad digna de crítica por los datos que omite.

Y no sé cómo tomar la actitud del obispo. Desde chico me enseñaron que hay que mirar a los ojos de la persona que nos habla. ¿Alguien ha visto a Ñañez mirar de frente?

No intento ser más objetivo que lo que me dicta la conciencia. Sólo me cabe reflexionar, mucho más allá de mi pasado, y con un sentido común que creo, además, democrático: Si la negativa a aceptar una designación parroquial es un hecho inédito, ¿no debería haber sido escuchada? Sin importar quienes sean los protagonistas y las líneas en las que se encuentran… ¿Qué nos está señalando este suceso, en el contexto histórico que vivimos?

 

Mariano Medina

DNI 16.905. 447

esacasacat@gmail.com

 

Santo Súbito? Por Rafael Velasco, SJ.

Juan Pablo II ha sido, sin duda, el papa más mediático de todos. Y ha sido, tal vez, el más querido mundialmente. Una personalidad que, por sus gestos y palabras, despertó una gran simpatía no sólo hacia adentro, sino también puertas afuera de la Iglesia institucional.

Es en particular hacia afuera de los límites de la Iglesia donde su recuerdo ha quedado más nítido. Tal vez porque hizo lo que ningún otro antes en siglos: pidió perdón por los pecados de la Iglesia; se acercó a las otras religiones de múltiples maneras; tuvo gestos memorables con judíos (a quienes llamaba nuestros hermanos mayores) y con musulmanes. Ha sido un hombre de encuentro para los creyentes de las diversas confesiones religiosas.

Ha sido el papa que movía multitudes y despertaba, en particular en los jóvenes, un sentimiento de cercanía y afecto nunca vistos antes. Tal vez será por estas cosas y varias más que su despedida fue multitudinaria y aún es llorado por muchos. Ha sido un hombre de Dios.

Puertas adentro. También hay otra faceta de Juan Pablo II: la del papa puertas adentro de la Iglesia. Hacia adentro, intentó revitalizar la Iglesia y lanzarla hacia adelante con renovado fervor. Su énfasis en que se ingresara al tercer milenio con espíritu penitencial y su convocatoria a una “nueva evangelización”, nueva en su ardor y en sus métodos, fue también un distintivo de su pontificado.

Esto fue acompañado, por otra parte, con una mirada bastante tradicional –y hasta rígida– sobre algunos temas doctrinales particularmente sensibles para el hombre posmoderno: los métodos artificiales de control de natalidad, la posibilidad de acceder a la comunión sacramental por parte de los divorciados que se volvieron a casar, el celibato opcional de los sacerdotes, la mayor colegialidad en las decisiones, la posibilidad de que las mujeres accedan al ministerio ordenado.

En cuanto a nuestra realidad, sus reticencias respecto de la Teología de la Liberación han sido particularmente descorazonadoras para amplios sectores del catolicismo latinoamericano.

La Iglesia es una gran familia y, como en toda familia, algunos son más escuchados que otros. Esto fue claro con Juan Pablo II. Movimientos de carácter más tradicional en lo doctrinal vieron crecer su influencia, mientras que otros más volcados hacia el trabajo de transformación de las estructuras injustas (del mundo y de la misma Iglesia) fueron preteridos.

Durante su pontificado, muchos teólogos sufrieron la sospecha o el silenciamiento. Y han sido en particular los movimientos eclesiales más conservadores los que se vieron beneficiados, mientras que los sectores que ensayaron otro tipo de comprensión respecto del mundo y la cultura actual no fueron tan bien tratados.

“Santo subito”. Ya en los días de su largo velatorio comenzó a surgir la consigna: “¡Santo subito!” (¡Santo pronto!), como una expresión del cariño de su pueblo.

Esa consigna, seguida desde las más altas instancias eclesiales, significó la apertura pronta del proceso de su beatificación.

La Iglesia establece que recién después de cinco años de su muerte se puede comenzar el proceso de beatificación de una persona. En este caso, se rompió esa regla. Los procesos, como se ve, han sido bastante súbitos.

La santidad. Un santo, para la Iglesia, es alguien que ha amado mucho y lo hizo de manera heroica. Es alguien que anunció la buena noticia de Jesús y a su vez en su anuncio denunció aquello que oprime a los seres humanos, aquello que no los deja vivir humanamente con dignidad, como hermanos.

Un santo es alguien que se ha dejado transformar por Dios y ha cumplido así con fidelidad su misión.

La santidad –más aun en el caso de un papa– no es algo referido sólo a lo íntimo y personal. La santidad tiene que ver, sin dudas, con cómo la persona ha ejercido la misión que se le encomendó. En este caso, la misión no menor de ser el sucesor de Pedro en la Iglesia Católica.

Ahora bien, en el ejercicio de esa misión –en este caso particular–, más allá de los innegables logros, hubo puntos que aún hoy resultan oscuros, tal vez justamente por la excesiva cercanía. El escándalo del Banco Ambrosiano es uno de ellos.

Fue un conflicto que Juan Pablo II afrontó al principio de su pontificado, aunque en verdad venía de más atrás. Hizo –tal vez– lo mejor que pudo; pero el otorgarle refugio durante años a un personaje siniestro como monseñor Paul Marcinkus –uno de los grandes responsables del fraudulento vaciamiento– no deja de ser algo al menos sorprendente.

Otro caso: Benedicto XVI está lidiando duramente con numerosos casos de abusos de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica. Los hechos ocurrieron durante los últimos 50 años. No eran nuevos. No surgieron como un hongo en los últimos cinco años. Benedicto los ha afrontado intentando cambiar una costumbre de encubrimiento y disimulo perversa y de larga data en la Iglesia. Ha aplicado una política de tolerancia cero y se ha hecho cargo.

Pero –como digo– ya se sabía de estos crímenes en ciertos altos círculos eclesiales y la inacción de la jerarquía generó mucho dolor.

Durante el pontificado de Juan Pablo II, surgió con mucha fuerza la congregación conocida como los Legionarios de Cristo. Una congregación religiosa que, más allá de lo que se pueda pensar de ellos y la honorabilidad y santidad de sus intenciones, fue fundada por Marcial Maciel, un sacerdote acusado de abuso de menores y que además llevaba –luego se comprobó– una doble vida matrimonial. Todo amparado en un sistema de ocultamiento perversamente montado en su círculo más íntimo.

Cuesta pensar que esto no se supiera en el Vaticano. ¿Por qué, si no, Joseph Ratzinger, apenas asumió, sancionó a Maciel por su pésima vida cristiana?

No tan súbito. No estoy aquí pronunciándome sobre la santidad de Juan Pablo II. Intento señalar algunos claroscuros que nos devuelve su largo pontificado y las contradicciones y limitaciones propias de su condición humana.

Las contradicciones no anulan la virtud; un santo no es una persona sobrehumana. Los católicos creemos que la persona es hecha santa (por Dios) con las propias contradicciones a cuestas y aun a pesar de ellas. Ningún santo queda eximido de su condición humana. Creer eso no es al menos cristiano.

En realidad, estoy intentando presentar honestamente mis dudas respecto de la conveniencia de haber acelerado los tiempos de su beatificación cuando hay temas tan serios para esclarecer. Más aun cuando algunos de esos temas son todavía una honda herida abierta. Tal vez –por respeto a tantas víctimas– hubiera sido más conveniente tomarse tiempos más prolongados. La Iglesia sabe de esto. Tenemos dos mil años de historia. Llama la atención la premura. Este apuro puede ser un signo confuso. Puede ser leído como un intento de autofelicitación eclesial en un momento de crisis, y no creo que sea positivo. Ni para la Iglesia ni para hacerle verdadera justicia a la santidad de vida de Juan Pablo II.

Los católicos atravesamos tiempos penitenciales. Tiempos de autocrítica y purificación. No son tiempos de autocelebración. Canonizar a nuestro anterior jefe suena a algo así.

Vivimos tiempos en los que más bien debemos mirar hacia adentro y hacer serias autocríticas para cambiar, dado que tenemos asignaturas pendientes importantes respecto a nuestra capacidad de leer los signos de los tiempos y comprender las angustias y sufrimientos de millones de personas que caminan a tientas buscando razones para seguir esperando.

Fuente: La Voz del Interior

El aliado oscuro de Juan Pablo II. Por Jesús Rodriguez

“Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?”, le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: “Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad”. El Papa reflexionó y continuó: “Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa”. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un “turista ilustre”; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como “guía eficaz para la juventud”.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: “Se nota, se siente, los legionarios están presentes”.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: “Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado”.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

 

Jesús Rodríguez es autor del libro La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo (Debate).