Domingo 7 de abril de 2013 – 2do. de Pascua del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: Jn.20,19-31.

Al amanecer del primer día de la semana estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entró Jesús y se puso en medio de ellos y les dijo “Shalom!” y les enseñaba las heridas de sus manos y su costado. Ellos se llenaron de alegría. Jesús repitió:”Shalom!” Como el Padre me envió a mí yo los envío a ustedes. Y diciendo esto sopló sobre ellos y les dijo : reciban el espíritu santo y a quienes ustedes perdonen los pecados les serán perdonados y a quienes se los retuvieren les quedarán retenidos.

Tomás, uno de los doce no estaba con ellos cuando tuvieron esta visión. Cuando llegó, le contaban: hemos visto al Señor. El contestó: Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos y meto la mano en su costado, no lo voy  creer.

Jesús hizo además muchos otros signos que no están relatados en este libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el mesías, el hijo de Dios y para que creyendo, tengan vida en su nombre.

Síntesis de la homilía

El saludo judío está pleno de significados: alegría del encuentro, paz del espíritu, buenos augurios…Todo esto es lo que los atemorizados discípulos experimentan con esa exclamación de Jesús que les pinta un horizonte mucho más luminoso que ése oscurecido por el miedo por el que están atrapados. Lo sustancial del mensaje es que adquieren conciencia de ser enviados. De que todo lo vivido se resume en una misión. Prolongar la resurrección. Por eso, de inmediato Jesús actualiza el signo de la creación, el soplo del espíritu del Dios de la vida. El realizador de toda resurrección. Tienen la misma responsabilidad que el Padre me encomendó: perdonar los pecados.

Nuestra rutina de entender por pecado sólo las transgresiones voluntarias a la ley, sin importar demasiado su gravedad o consecuencias, nos traslada inmediatamente al sacramento católico de la confesión (que ya ha cambiado su nombre aunque la persistencia de lo antiguo hace que la mayoría de la gente siga llamándolo así) El enfoque disciplinario y disciplinante de la iglesia oficial, la de las autoridades, ha aprovechado este sentido para imponer la confesión como una obligación a cumplir en una multitud de diversas circunstancias, si uno pretende estar preparado para el llamado de ese Dios, que sólo perdona cuando lo hace el ministro de la iglesia.

Pero bíblicamente la noción de pecado es mucho más amplia. Se extiende al pecado transgresión, al pecado incluido en la debilidad humana, a  las consecuencias del pecado que acarrea males inmerecidos personal y socialmente. De hecho la mentalidad judía no podía por eso disociar las enfermedades de las transgresiones que se hubieran cometido.

Lo que el espíritu divino, infundido con el signo del soplo en los discípulos, tiene como finalidad  es la lucha contra todos los males que afligen de distintos modos, a los seres humanos. Es espíritu de amor y liberación. El verdadero perdón no es una disculpa que tranquiliza, es un esfuerzo por borrar todas sus consecuencias. Y a esto son enviados los discípulos, siguiendo las huellas marcadas claramente por el Maestro.

Todo parece  venirse abajo con la incorporación del ausente Tomás en el episodio que tanto ha impresionado a sus colegas. Pone condiciones para dejar de pensar lo que se le ocurre a primera vista su sentido común, que es atribuir a miedo y sugestión comunitaria todo el relato de sus compañeros. En realidad Tomás está representando a una cantidad de hombres y mujeres(que existían concretamente en la comunidad joánica) que han puesto las mismas objeciones.

Por eso, el evangelista se ocupa de disipar drásticamente con una descripción muy tocante, esa duda sostenida por la afirmación gnóstica de que Jesús no tenía verdaderamente cuerpo humano.

El testimonio nos ha llegado así y  la elaboración del mensaje contenido puede resultarnos extraña, pero la confianza en Jesús y sus enviados nos lleva a recibir el mensaje liberador y a comprometernos con él.

Homilías Dominicales. Domingo 24 de Marzo de 2013. Solemne entrada de Jesús a Jerusalén. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lucas: narración de la pasión)

 

Síntesis de la homilía:

Comenzamos una semana muy importante en la evocación litúrgica cristiana. La llamamos “santa”. Una palabra que, además de la ausencia de pecado suele identificarse con lo pacìfico, lo tranquilo, lo interiorista, lo humilde o de bajo perfil …

La santidad de esta semana tiene muy poco que ver con todo eso. El domingo de ramos constituye un desafío preparado y consciente por parte de Jesús. Lucas prepara durante todo el relato de su evangelio esta llegada a Jerusalén desde Galilea. En el camino Jesús va preparando su despedida con dos actitudes: una, la convicción de que su misión no se encamina a un éxito humano y temporal sino a convertirse semilla enterrada violentamente, para ser fecunda y fructificar en una humanidad de “nueva generación”, y otra, el afán de educar a sus seguidores para que siguiendo sus huellas  se compliquen con un protagonismo intenso en el cumplimiento del programa del reino.

El desafío consiste en servirse del anuncio profético de Zacarías (9,9) de la llegada del rey montado sobre un burro, para ordenar a los discípulos la preparación de este signo mesiánico y así sugerir lo que es su misión liberadora. Así logra entusiasmar a los que están cerca, y paulatinamente la gente, muy sensibilizada para estos anuncias de la proximidad de la llegada del mesías, se va añadiendo a los discípulos y aclamándolo por las calles de la ciudad santa, como el hijo de David. Jerusalén está llena de peregrinos extranjeros. El poder romano está alerta para sofocar cualquier intento de levantamiento de esas multitudes en la proximidad de la pascua. Pero Jesús está convencido de que su misión no quedará cumplida sin una clara manifestación en la ciudad capital, con el testimonio de judíos venidos de todas partes. Con esta actitud Jesús desafía definitivamente al poder imperial y al religioso, sometido y cómplice de aquel. La consecuencia no se deja ver inmediatamente. La marcha del pequeño grupo con ramas de árboles y gritos de aclamación no es interrumpida. Llegados a templo, Jesús se indigna al constatar el abuso de los vendedores de elementos para las ofrendas, concesionarios de los funcionarios del templo y aprovechándose para esquilmar a los devotos peregrinos con los precios de sus productos. Ha sido un gesto tremendamente agresivo. Su respuesta a la pregunta de con qué autoridad lo ha realizado y al reclamo de hacer callar a sus acompañantes aumenta la agresividad del desafío “Si esto callaran gritarán las piedras”

Jesús ha logrado expresar frente a los dominadores, los derechos y reclamos del pueblo.

Habiendo predicado y practicado la apertura y la bondad con los pobres, afligidos de toda índole, enfermos de toda clase, oprimidos por cualquier tribulación o poder, ahora, con un solo trazo muestra la indignación del Padre defensor de sus hijos más pequeños.

Por eso, inmediatamente después de esa procesión inicial de nuestra liturgia, la asamblea eucarística entra de lleno en el relato de la pasión. El poder humano se desquita de esa pretensión de acabar con la injusticia, las exclusiones, la opresión. Y lo hace de la manera más cruel con todos los medios disponibles en esa época. Las respuestas de Jesús humillado, menospreciado, ridiculizado, siguen siendo un desafío. Silencio ante Herodes, reprensión para el que lo abofetea, indicación de que Pilatos es poderoso porque sumiso, aprobación del rebelde crucificado con él que defendió su misma causa

con la violencia y acaba vencido por ella.

El domingo de ramos es una lección de coraje y valentía. Porque la santidad de la semana santa es la santidad de los que se juegan por los valores humanos y cristianos. La santidad de un Juan XXIII que la Iglesia tarda en canonizar porque es una santidad  “política” que ha disgustado a los mantenedores del orden establecido con el pensamiento, el discurso y la práctica y no la de los que institucionalmente se han acomodado d las exigencias del sistema capitalista con actitudes de sumisión y complicidad.

Habemus !!!!! Por Guillermo “Quito” Mariani

Afirmar que “tenemos” es ya positivo. Si embargo, es prudente analizar lo que tenemos aunque la exclamación venga con muchos convincentes signos de admiración, y de paso, fijarnos también en lo que nos falta.

Hay signos muy fuertes en el evento de la elección de Francisco I.

-El más fuerte quizás, el de la elección del nombre, identificándose con un rebelde contra las estructuras, desde la pobreza.  “Il poverello”  El ideal es inmejorable.

-Se  trata del primer Papa no europeo, una especie de exaltación de la catolicidad de la Iglesia, pendiente de la universalidad del mensaje cristiano.

-Sucede a un  renunciante, vencido por la ineficacia de un estilo teológica y socialmente monárquico, ineficaz desde la concepción agustiniana de la Iglesia  (ciudad de Dios, sin  la que no hay salvación para nadie) y el mundo absolutamente pervertido, y desde el ejercicio  de un poder represivo y condenatorio.

-Es un latinoamericano. En contacto con una realidad fecunda en iniciativas de reformas hacia la justicia, la actualización eclesial, y la promoción humana a todos los niveles.

-La explosión periodística revelando parcialmente las  intimidades vaticanas realmente escandalizantes financiera y sexualmente, ha conmovido más que cualquier intento de reforma la estructura institucional, potenciando su desprestigio. Y esto, indudablemente ha sido la raíz del acuerdo cardenalicio, de promover  a un estratega habituado a evitar escollos y avanzar en sus objetivos.

-La sencillez antiprotocolar de su primer saludo “buona sera!”, de su sorprendente viaje en micro para el encuentro eucarístico con los cardenales, de su vestimenta y pectoral sencillos, de su presentación como obispo de Roma (primus inter pares) evitando los títulos de superioridad.

-La esperanza tantas veces acallada de una cantidad en aumento de gente de pueblo y de personas y grupos de los más calificados dentro de la Iglesia,  reclamando cambios fundamentales, se ha volcado en esta cantidad de signos producidos en conjunto e inesperadamente.

Los signos, sin embargo, deben llenarse de contenido y, si bien puede explicarse que con un cultivo de la sumisión completa y la vigilancia estricta del vaticano, la actuación del cardenal Bergoglio, entre nosotros haya producido signos claramente negativos, permanece la incertidumbre acerca de lo que será su proceder como cabeza de la Iglesia, necesariamente condicionado por la fuerza del colegio electoral.

Los signos negativos? La indefensión como superior de la orden,  de los sacerdote más comprometidos con la promoción de los necesitados; el mantenimiento de la vicaría castrense; la unidad con el episcopado en el apoyo a la dictadura; su alianza con sectores francamente destituyentes en el campo político;  la guerra santa declarada contra los favorecedores de la ley de matrimonio igualitario y otras, relacionadas con temas parecidos;   la estrictez y hasta agresividad frente a determinadas manifestaciones artísticas; la influencia activa para oponerse a leyes y decisiones que miran a la totalidad de la sociedad, como si todos tuvieran que someterse a la visión eclesiástica; hizo valer su influencia para ocultar y defender a pederastas; y, finalmente, esa escarapela vaticana que mostraron orgullos y triunfantes en una de las sesiones publicas de la megacausa de La Perla los imputados en esa causa. Sólo nosotros, argentinos, conocemos estos signos negativos. Y esto nos hace desear que no se proyecten hacia el  futuro de la iglesia y  nos mantienen en pie para caminar y proceder en la dirección opuesta.

Homilias Dominicales. 17 de marzo domingo 5to de Cuaresma 2013. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Jn. 8 1-11)

Desde el monte de los Olivos, jesús salió camino del templo, al amanecer. El pueblo se le iba acercando, y él se detuvo para hablarles. Los escribas y fariseos le trajeron entonces a una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos y dijeron a Jesús: Maestro, hemos sorprendido a esta mujer en flagrante adulterio. Moisés en la Ley nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Decían esto para tenderle una trampa a fin de poder acusarlo.

Pero Jesús inclinándose comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo:  Aquel entre ustedes que no tenga pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

E inclinándose nuevamente, volvió a escribir en el suelo. Al oír estas palabras todos se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más ancianos y Jesús quedó solo con la mujer que permanecía allí. Entonces, incorporándose le preguntó: Mujer ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Yo tampoco te condeno le dijo Jesús. Vete y no peques más en adelante.

Síntesis de la homilía

Por el tema, el texto no parece pertenecer a Juan sino a Lucas( 21,37-38) con abundantes recursos al libro de Daniel, que contiene un relato muy parecido a éste, referido a una joven llamada Susana. En esa historia, los ancianos son los que condenan, los que  aluden a la misma ley de Moisés a quien, y los que, mintiendo, dicen haber visto con sus propios ojos, entre los árboles,   cometer el mismo pecado.

El adulterio tiene en Israel una vinculación muy fuerte con lo sagrado. Porque como tal, es calificada la conducta del pueblo que se entregó tantas veces a la adoración de los ídolos abandonando a su esposo legítimo, Yahvé. Entra por eso, en las abominaciones que merecen la muerte  a pedradas de acuerdo al Deuteronomio.

La astucia de los fariseos y escribas planea una estrategia que parece perfecta. Una adúltera llevada ante Jesús cunado lo rodea, en su camino al templo, la gente sencilla que quiere nutrirse de su mensaje. El pecado es realmente grave en el consenso de todos. Jesús permanece sereno y se entretiene haciendo líneas en el suelo, dándose y dando a los acusadores y el resto de la gente, tiempo para reflexionar, antes de una sentencia mortal.  Algunos opinan que lo que Jesús escribía eran distintos pecados cometidos por los escribas y fariseos, que por eso comenzaron prudentemente a retirarse. No es probable está interpretación. Bastaba con estar un poco enterado de la realidad de la vida de los dueños del Templo y la ley, para saber de sus hipocresías.

Después de ese tiempo de reflexión, Jesús pronuncia su sentencia. El que esté sin pecado arroje la primera piedra. Esta identificación del que se atreviera a comparecer ante la gente como absolutamente limpio, atemorizó a todos. Y los de más experiencia, los ancianos, comenzaron a retirarse.

Hasta este momento, la perspicacia de Jesús para responder a la trampa de los fariseos y escribas ha sido muy acertada.

Pero es sólo una preparación para lo más importante.¡Va a perdonar a la adúltera, sin señalarle otra cosa que trate de no repetir esa acción!  Se juega aquí el punto central de la buena noticia de Jesús. “Dios es padre” y qué padre o madre (no enceguecido por alguna clase de fanatismo) no perdonará a su hijo o hija antes de permitir que le quiten la vida?

Esta especie de “liviandad,” de que puede ser acusado Jesús al perdonar al adulterio, no es tal si se considera no un pecado de soberbia espiritual y profunda, sino un pecado de debilidad frente a una sexualidad no madurada en el sentido de regalo orientado a la felicidad no egoísta y humillante, sino a la felicidad compartida, que por eso es también fidelidad.

No por motivos bíblicos ni religiosos, sino simplemente por un sentido de discriminación sexista, entre nosotros como entre los judíos la mujer ha sido perjudicada  por un agravamiento social del uso de la sexualidad fuera del matrimonio, fácilmente excusable y justificada cuando es el varón quien lo protagoniza. Y esa transgresión ha pasado a considerarse el pecado más grande no por la infidelidad sino por el uso sexual mismo. Lo cual dio origen a que en la enumeración re-elaborada de los mandamiento de Moisés, la autoridad de la iglesia no lo mencionara solamente en el noveno sino también en el sexto para abarcar todas las otras experiencias del placer sexual.

La extraña conducta de Jesús frente a los pecadores marca lo ilimitado del amor de ese Padre presentado por Jesús que así debiera estar siempre presente en nuestras vidas y en nuestras relaciones humanas.

Renuncia feliz. Por Guillermo “Quito” Mariani

Nos quedamos con la boca abierta y los ojos desmesurados al escuchar la noticia:

Renunció el Papa!!!   Preocupación, compasión, sorpresa, victimización, tristeza…

Recuperada la serenidad, creo que podemos decir que se trata de un “final feliz”.

Feliz para Joseph Ratzinger cuyo pontificado debió enfrentar más problemas que cualquier otro por acontecimientos escandalizantes públicamente como el manejo de la finanzas, el silencio absoluto, que su antecesor y él, habían prometido develar, sobre la muerte de Juan Pablo I, la pedofilia, la hipocresías cultivada como política eclesiástica, el rechazo expresado por la gente más calificada de la Iglesia de sus decisiones restauracionistas. Hacerse al lado de un edificio que se desmorona es una medida feliz aun cuando haya conciencia de haber provocado el desmoronamiento.

Feliz también porque este  gesto de valentía que implica indudablemente sufrimiento,

excita la comprensión y el afecto popular, llenando la Plaza de manos juntas, lágrimas y exclamaciones.

Feliz porque fija un antecedente que puede resultar crucial para la historia de la Iglesia: La novedad de que el Espíritu Santo (del que Benedicto XVI afirmó en su toma de posesión del trono pontificio que sería en adelante quien gobernara la Iglesia), no es tan monárquico vitalicio como parecía, y así otros sumos pontífices y sus Santidades, podrán renunciar sin contrariar a ese Espíritu.

Feliz, porque la firmeza con que sostuvo la línea dura restauracionista, puede aliviarse un poco, dejando respirar y expresarse a los teólogos, escrituristas, pastores, catequistas… y frenando la designación de nuevos obispos con tendencias ultraconservadoras, preparando quizás un futuro Concilio.

Feliz porque quizás( si el Espíritu divino tiene alguna intervención en el Conclave) el nuevo pontífice abra las puertas a todos los desplazados injustamente así como Benedicto la abrió para los lefevbristas, los legionarios y el Opus, que salvaron al vaticano de muchas irregularidades financieras

Feliz porque quizás hacia delante nadie tenga fuerzas suficientes para mantener una línea de oposición a la realidad actual ignorando las verdaderas necesidades, cortando las alas a sacerdotes, obispos y laicos que se comprometieron con los esfuerzos de disminución de la pobreza, las desigualdades discriminantes, y la solución de los complejos problemas sociales uniéndose a las luchas populares Y entonces, haya una decisión firme para recuperar la verdadera Iglesia del vaticano II. Y la reforma de la Iglesia, abarque la de la Curia romana (muchas veces prometida y nunca realizada) la supresión de vicios estructurales como la obligación del celibato eclesiástico, la regularización y transparencia de las finanzas, la democratización propiciada por el Vaticano II con organismos que pasaron a ser conformados sumisamente sin que cumplieran con la misión asignada.

Tenemos entonces muchas felicidades juntas.

Ya pocos mira los que fue, y todos esperan un resultado propicio para la Iglesia y el pueblo cristiano.

Habrá dos Papas (al menos en el título Papa “emérito” y Papa “electo” los dos de blanco y ninguno en negro), como ya hay dos Iglesias, la del Concilio y la de Juan Pablo II asociado con Benedicto XVI.

Tendremos que seguir rezando por la “unión de los cristianos”.

Misa Especial en Atalaya – Domingo 3 de Marzo 2013 Por Guillermo “Quito” Mariani

Queridos integrantes de La Cripta en Atalaya
Celebro que el grupito laical que ha asumido la coordinación del grupo mayor, haya emprendido la tarea de reemplazo de las celebraciones eucarísticas dominicales en Atalaya, por celebraciones de la Palabra.Quito-276x300
También  he ofrecido libros  que contienen y facilitan la estructuración de esas reuniones, para facilitar la tarea quienes se responsabilizen de las mismas.
Mantengo, sin embargo, de acuerdo a lo prometido en mi comunicaciòn por email del 2 de Enero de 2013, la invitación (para todos a quienes  interese) a participar de la eucaristía que celebraré el domingo 3 de Marzo, en la que, junto con una simple explicación de los motivos que me han movido a desligarme del grupo, tendré oportunidad de agradecer personalmente su presencia y compromiso durante los dos años de Atalaya y estaré disponible para responder a preguntas e  inquietudes que miren hacia el futuro.
La primera parte de esa asamblea eucarística será dedicada a ese diálogo explicatorio de la decisión adoptada. Desde allí continuarán la presentación de ofrendas, canon, consagración y comunión con despedida final. Comenzando a las 10.30 no se extenderá más allá de las 11.30, cuidando no interrumpir sus compromisos familiares.
Con un saludo cargado de afecto y respeto por sus opciones personales, los abrazo a todos y cada uno.  Quito

Homilías Dominicales. Domingo 3 de Marzo de 2013. 3er Domingo de cuaresma (ciclo ”C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc.13,1-9)

Le cuentan a Jesús que Pilatos había mezclado la sangre de las oferentes galileos a la de las víctimas que ofrecías. Jesús les contesta ¿uds. están pensando que esos galileos eran más pecadores que todos ustedes? Se equivocan. Y si no dejan su pecado todos terminarán así. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé ¿piensan que eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no. Y si no se enmiendan todos ustedes perecerán.
Y añadió esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar higos y no loe encontró. Entonces dijo a cuidador: Ya ves, tres años vengo buscando higos a este árbol y no los encuentro. Córtalo. “para qué vas a estar esquilmando el terreno a otros árboles?”
Pero el encargado contestó: Señor, déjalo todavía un año más. A lo mejor da fruto más adelante, Y si no, la cortamos.

Síntesis de la homilía
La higuera es símbolo bíblico del pueblo judío. La parábola indica cómo Dios ha cuidado a ese pueblo través de su historia. Pero no ha dado frutos. Esos que Jesús quiere recoger como aceptación del reino del Padre predicado por él. Por eso, cuando le cuentan de la crueldad de esa matanza ordenada por Pilatos para prohibir la inmolación de animales en el templo, Jesús, adivinando que la gente estaba pensando para explicarse ese acto tan impactante e injusto, que esos galileos tenían que haber cometido graves pecados para merecer ese castigo de Dios, Jesús los saca de su error. Mientras mantengan su ceguera para admitir el reino de Dios, todos van derecho a la perdición.
En cuanto al acontecimiento de los 18 muertos al desmoronarse la torre de Siloé, al intentarse, presumiblemente, construir o reparar un acueducto debajo de sus bases, les enseña que no hay por qué pensar en que se trate de acciones divinas para castigar, sino que las deficiencias humanas explican esos hechos que ocurren con cierta frecuencia.
Pero que lo verdaderamente importante es vivir la sinceridad de obrar con justicia delante de Dios y eso es lo que impide muchos de los males que padecemos y sobre todo, el mal del rechazo del mismo Dios.
Todos los cuidados tomados para favorecer la fecundidad de la higuera, que se experimentan en la situación privilegiada(de acuerdo a la concepción de elegido) de Israel en medio del los pueblos, no han dado resultado como preparación para la implantación definitiva de una realidad como le agra a Dios, su reinado. La decisión entonces, plenamente justificada, a pesar del cariño del cuidador con su árbol; es arrancarlo para tirarlo como basura.
Nos parece una actitud muy justa. Israel no dio los frutos esperados.
¿Y nosotros? ¿Cuántos años de cristianismo?¿Cuántos ejemplos de vidas consagradas a propagar el Reino, practicando la justicia y el amor a los demás? Y¿han cesado las tragedias provocadas por la agresión a la naturaleza, por el egoísmo de los más acaudalados, por la opresión de los poderosos? No son resultado muchas veces de la actuación de los que se llaman y hacen profesión pùblica de católicos?
Es cierto que cada uno de nosotros no tiene `por qué cargar con lo que determinadas instituciones sociales, monopolios ideológicos y de toda índole, sistemas basados sólo en los valores financieros, corporaciones empecinadas en defender sus propios intereses contra los de la comunidad, tienen como norma de sus acciones y decisiones.
Pero en nuestra actividad personal, familiar o pública ¿no nos complicamos con ese pecado de hablar de fe cristiana y de amor, cuando sólo alimentamos la soberbia de creernos superiores, y de mantener las formas de opresión disimuladas arteramente para beneficiarnos desde cualquier lugar que ocupemos en la sociedad?

Homilías – Martes 25 de diciembre de 2012 – Festividad del Nacimiento de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 2,1-14)

Salió por entonces un decreto del emperador Augusto mandando hacer un censo en el mundo entero. Fue el primero, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos debían inscribirse en su ciudad de origen. También José por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, con María que estaba embarazada. Mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y María dio a luz a su hijo primogénito al que envolvió en pañales y recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. En aquella misma comarca había unos pastores que pasaban la noche a la intemperie cuidando sus rebaños y se les presentó el ángel del Señor envolviéndolos de claridad, lo que los asustó mucho. Y les dijo: No teman porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo.

En la ciudad de David, les ha nacido un salvador que es el mesías, el Señor. Les servirá de señal que encontrarán un niño en pañales reposando en un pesebre. De pronto alrededor del ángel se reunió la multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo: gloria a Dios en lo más alto  y  paz en la tierra a los hombres y mujeres que son de su agrado.

 

Síntesis de la homilía

A pesar de los datos de Lucas tratando de injertar en la historia humana el nacimiento de Jesús y todos sus esfuerzos por destacarlo como un hecho que conmovió al cielo y la tierra, sólo mucho tiempo después fue posible determinar la fecha e historicidad relativa de su relato. Ya para entonces la primeras generaciones de cristianos habían encontrado el modo de explicarse la humanización de Dios que muy pronto se designó como “encarnación” recurriendo a las imágenes paganas y mitológicas a que estaban acostumbrados. Así en las catacumbas romanas más antiguas  NERON (54 al 68) ponen las cabezas de Dios padre con barba larga, jesús y el espíritu sobre los cuerpos de los dioses paganos.

La virginidad como hecho simbólico de que en la concepción de Jesús no existe complicidad alguna el espíritu del mundo es la gran afirmación que se abre paso desde el nacimiento de Jesús. San Agustín, Calderón de la Barca, los gnósticos antiguos y muchos budistas coincidieron al parecer, en la afirmación de que para el hombre el mayor pecado es nacer. Su pecado de origen. Todo nacimiento entonces resulta expresión de una violencia carnal. El nacimiento de Jesús en cambio, es fruto del espíritu de amor, la máxima señal de liberación, que abre un espacio de vida para los enfermos, los pobres, los hambrientos y derrotados de la historia.

Decía un sobreviviente del holocausto nazi H.Arendt, que sólo si aprendemos a nacer de un modo distinto, NO PARA LA SEGURIDAD Y CONSUMO de un sistema homicida (Herodes)

seremos capaces de sobrevivir sin caer en los campos de concentración de ese sistema que sólo nos deja nacer como esclavos del consumo.

Cada nacimiento o renacimiento (lo que llamamos hombre nuevo) debe ser en ese sentido, nacimiento virginal, de ruptura e inversión de la potencia esclavizante del egoísmo humano.

La ingenuidad de la ternura con que el andar del tiempo ha revestido aquel nacimiento ignorado para el Imperio, es traducción del anhelo profundamente humano de renacer como hijos de Dios y hermanos de los demás hombres. Vivamos esa ternura no sólo como producida por la simplicidad pacífica de la navidad, sino para introducirla como valor importante en nuestra historia personal y social encaminándola por la justicia hacia la verdadera paz.

Homilías Dominicales. 23 de diciembre de 2012 – 4to. de adviento del ciclo”C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Luc.1,39-45)

Partió María apresuradamente a un pueblo de la montaña de Judá y entrando en casa de Zacarías saludó a Isabel. Apenas oyó ésta el saludo de María, el niño se estremeció en su seno y llena del espíritu Santo, exclamó: Tú eres bendita entre las mujeres y es bendito el fruto de tu vientre. ¿quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo el niño se estremeció de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído lo que te fue anunciado de parte del Señor.

 

Síntesis de la homilía

El ordenamiento que hace Lucas de los hechos “relatados por muchos” (Marcos y el Q son sus fuentes) supone también un llenado de lagunas presentadas por la continuidad de esos hechos, cuando se pretende unirlos para descubrir y mostrar en su totalidad el mensaje de Jesús, a un auditorio heterogéneo como es el de las comunidades lucanas.

Esta relación entre las dos mujeres Isabel y María, es una base teológica indispensable para hacer creíbles los hechos que irán presentando a Jesús como el mesías esperado, gracias a  realizaciones que implicarán una participación directa de Dios, por su carácter maravilloso o milagroso. María lleva el misterio de un embarazo fuera de lo normal. Isabel experimenta en su vientre la conmoción conciente del feto inconsciente que lo habita. Ambas están habitadas por el espìritu de Dios. Y ambas son un testimonio del mérito de la fe.

Lucas, sería para algunos investigadores bíblicos, el amigo médico que acompañaba a Pablo en algunos de sus viajes. Para él entonces, el hecho de la concepción virginal de María no podía ser más que una teologización, para convertir en mensaje un hecho cotidiano.  Nos interesa más, por eso, encontrar y aprovechar ese mensaje, que adentrarnos en las afirmaciones seudohistóricas con que hemos alimentado nuestra lectura de la biblia,  conviritiéndola en una constante intervención milagrosa de Dios corrector de las leyes de la  naturaleza creada por él.

Adentrémonos entonces en el mensaje que Lucas está intentando dar a su comunidad. Y en primer lugar, el gesto de María poniéndose inmediatamente en camino. Es significativo que ése sea el comienzo de la madre de Jesús: ponerse inmediatamente en camino. Su hijo estará siempre en camino hacia una meta muchas veces oscurecida y dolorosa que es adivinada por las características de la misión que él considera encomendada por el Padre. Y nosotros estamos también, siempre en camino. Aunque muchas veces, con la Iglesia detenida en el tiempo, nos pareciera que ya todo está establecido y cumplido y no hay por qué buscar variantes para adaptarse a las novedades surgidas de la marcha de la historia.

Y el camino es festejando la vida. La vida que es en sí misma perspectiva de futuro. No es simplemente la vida no nacida, es la vida que traerá un sentido nuevo a la relación entre los hombres y a la relación con Dios. El hecho de la visita es por otra parte, profundamente humano. Y nos reconcilia con una serie de acontecimientos diarios que pueden influir directa o indirectamente en la felicidad de los otros y en el remedio de situaciones molestas o problemáticas. “Creer lo que te fue anunciado” es la gran semilla de felicidad descubierta por Isabel en María. Esa que a veces esterilizamos completamente cuando otorgando mayor importancia al dinero, las posesiones, los lugares de privilegio, el poder, las manifestaciones de astucia y agresividad para con los más débiles, abandonamos los principios evangélicos de la defensa de la verdad, de la justicia o del respeto a la dignidad y los derechos que llamamos humanos, inalienables.

Homilías Dominicales – 16 de diciembre de 2012 – 3ro. de adviento del ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Lc.3,1018)

La gente preguntaba a Juan: ¿qué debemos hacer? El les respondía: el que tenga dos túnicas dé una a quien no tiene. El que tenga qué comer, haga lo mismo. Algunos cobradores de impuestos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: ¿qué debemos hacer? El les respondió: No exijan más de lo establecido. A su vez unos soldados le hacían la misma pregunta . Y les decía : no extorsionen a nadie y conténtense con su sueldo.

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaba si él no sería el  mesías, él tomó la palabra y les dijo: Yo los bautizo con el agua pero viene uno que es más poderoso que yo y a quien yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias, que los bautizará con el espíritu santo y el fuego. Tiene en su mano la zaranda para limpiar la era y recoger el trigo en el granero. Y consumirá la paja en el fuego que no se apaga. Y por medio de muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la buena noticia.

 

Síntesis de la homilía

No es que la gente no supiera lo que tenía que hacer. Juan no les responde nada nuevo. Con una extraordinaria expresión de sentido común les responde lo que ellos saben que tiene que ser su proceder. ¿Por qué preguntan? Porque como nos sucede a  nosotros mismos, nos evadimos muchas veces de la realidad con preguntas, problemas y cuestiones imaginadas o fraguadas como excusas para dejar de preocuparnos de lo concreto y cotidiano. Con la expectativa del mesías, la gente es hacía la ilusión de una intervención divina que acabara con todos los problemas, evitándoles el compromiso de participación, con el propio proceder, al bien de todos. Eso era en  el fondo “la conversión” de que hablaba Juan. El abandono de la búsqueda exclusiva de lo individual y la prevalencia de los propios intereses, para preocuparse de aportar lo que hacía falta a la sociedad.

Lucas presenta a Juan como conocedor de la existencia de otro que viene. Aunque él no conocía a Jesús, es posible sin embargo que, midiendo objetivamente sus propias posibilidades en el entorno en que se sentía cumpliendo una misión encomendada por  Dios, vislumbrara la necesidad de que alguien ungido por el espìritu divino con mayor fuerza que la suya, debía hacerse presente para acabar la obra del reino.

La insistencia del bautista se coloca en la acción destructora sobre el enemigo como  la misión del enviado de Dios. Por eso habla al mismo tiempo del espìritu y el fuego que consumirá la paja después de separarla del trigo. Jesús hablará de cosechar el trigo, a pesar de la cizaña sembrada en el campo, para llenar los graneros. En el fondo estas diferencias hacen a la visión profética del antiguo testamento, anunciando la victoria de Israel sobre todos los pueblos de la tierra y la de Jesús en la Nueva Alianza restableciendo la riqueza de ese pueblo, en base a la universalidad del llamado a todos, para contribuir con el crecimiento del reinado del querer de Dios en el espacio de la sociedad humana.

El adviento permanente en que vive la humanidad, y del que nosotros somos testigos y actores, porque nunca se han producido tantos cambios en tiempos tan reducidos y nunca se han desvanecido tantos anuncios tremendistas, así como tantos proyectos ambiciosos en su optimismo,  tenemos la oportunidad de vivir la esperanza como paciencia activa que devuelve toda su importancia a la capacidad y posibilidades de cada uno para intervenir en el proceso ascendiente de la humanidad en valores y felicidad.