Reflexión – Domingo 31 de julio de 2011 – 18 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Mt. 14,13-21)

Jesús se entera de la muerte de Juan y se aleja para estar a solas. La multitud lo advierte y sigue por la orilla la trayectoria de la barca. Se encuentra con la gente al desembarcar y su compasión lo lleva a enterarse y remediar sus necesidades. Cuando ya atardece los discípulos le advierten que la gente tiene que irse para buscar alimentos y jesús les responde que ellos les den de comer. Ellos responden que sólo disponen de cinco panes y dos peces. Jesús los bendice y ordena a la gente que  se siente en el pasto y a los discípulos que distribuyan lo panes. Y todos comen hasta la saciedad y sobran doce canastas de pan. Los que comieron fueron unos cinco mil sin contar mujeres y niños.

Síntesis de la homilía

Exégesis

Tomar a la letra este relato de Mateo, además de constatar una cantidad de inexactitudes, empobrece su verdadero valor que es altamente simbólico. Una multitud de mas de cinco mil hombres no se mueve rodeando el Lago para darse con JESÚS en la orilla opuesta. El lugar es desierto pero los pueblos de donde la gente venía están cercanos. La solución de los discípulos es viable. Afirmar que tienen cinco panes y dos peces es una ridiculez. Partir el pan si se trata de distribuirlo entre 5.000personas produce una fatiga tremenda. Repartirlo con los peces (aunque estos no parecen bendecidos porque no se reparten).Se llenan doce canastos con las sobras. Es demasiado sobrante. ¿Y de dónde salieron los canastos en ese lugar desierto?

No hay más entonces que descubrir el mensaje detrás de los símbolos.

Aplicación

La muerte de un amigo produce mucha tristeza. Jesús profundamente sensible, no puede evitarlo y buscar estar solo para desahogarse. Primera indicación valorizante  de la amistad y del dolor. Cinco mil hombres es el número de componentes de las legiones romanas. Aquí hay una legión de la paz en lugar de una legión de dominio. Por eso el centro del relato no es la bendición que produciría la multiplicación, sino los cinco panes que compartidos se convierten en alimento para la multitud. La solución no es comprar. Hoy se compra y se vende una gran cantidad de cosas y la  pobreza avanza día a día. La solución no puede darse sin compartir. Y cuando se comparte se experimenta que realmente no hay empobreci- miento sino pedazos recogidos que alcanzan hasta para los que llegan tarde. El siete que suman los panes y los peces (lo que un  pobre solía llevar en el morra l)

y el doce de los canastos, son números tradicionalmente simbólicos con sentido de universalidad.

Pregunta para el grupo

Esto de compartir no es simplemente una consigna para aparecer generosos y no una realidad vivida? ¿Es posible? ¿Cuáles son los modos de compartir, individual y socialmente con los que estamos de acuerdo?

Plataformas, personas, promesas, guita. Por Guillermo “Quito” Mariani

Hay una evolución denigrante en la conducta de los partidos políticos para llegar al poder. En otros tiempos, por lo menos hasta que comencé a votar, tenían mucha importancia las “plataformas de los partidos” (así se llamaban, como si se tratara de lanzamiento de vuelos que reiniciaran con nueva fuerza el progreso nacional)

En las plataformas, cada  partido (demócratas, radicales, socialistas, peronistas,) exponía, como en una declaración de principios, los valores que defendía y los proyectos de gobierno que correspondían a esos valores. Sin la profusión propagandística actual, de los medios de difusión masiva, los impresos circulaban y los electores podían enterarse de la orientación ideológica y pragmática de cada sector que se proponía llegar al poder. En esos tiempos los documentos del episcopado nacional señalaban con mucha precisión las cosas inadmisibles que los católicos debían tener en cuenta para rechazar a determinados partidos y preferir a otros. Con marcada tendencia derechista y conservadora las recomendaciones y respuestas a consultas de confesonario la mayoría de los ministros sagrados indicaban que era pecado y traición a la Iglesia y a Dios,  votar por quienes defendieran por ejemplo, la enseñanza laica, el divorcio vincular, la división de iglesia y estado… Se trató de un ejercicio de poder sobre las conciencias, que no encontraba objeciones en quienes tenían por seguro que obedeciendo a la Iglesia o sus ministros, se obedecía a Dios.

Fue transcurriendo esta característica de presentación de plataformas a que se obligaban, con presión democrática, los partidos. Apareció entonces con la fuerza de la imagen en la TV, una línea de asesores de imagen, especializada en disfrazar a los candidatos con una figura atrayente y simpática. Nosotros ya estamos acostumbrados a que todas las fotografías que manchan las paredes en tiempo de elecciones nos muestren rostros maquillados y sonrientes. (no se sabe bien si se ríen para la gente, con la gente, o de la gente) Comenzaron así, a tener más importancia las personas o personajes promovidos por estas producciones que los principios y proyectos de gobierno, que sólo se debatían al estilo norteamericano, en base a escenografías preparadas para presentar a los candidatos con lo mejor de su curriculum y  simpatía, dejando de lado lo ideológico a que respondían o echando al olvido lo que sus propios partidos habían realizado o dejado de realizar en anteriores gobiernos.

Pasó también esa época, empujada quizás por los testimonio de corrupción y sometimiento a condiciones rebajantes de la dignidad del país.  Las campañas electorales adquirieron una doble característica:  alusión desacreditante de los gobiernos en ejercicio, basada en objeciones contra sus proyectos o realizaciones., de modo que se diera lugar para dar lugar a la metodología fundamental: ¡las fantásticas promesas!. Desde el “salariazo menemista” hasta la oferta de la Mesa de enlace complicada con la cúpula eclesiástica de un plan para la erradicación completa de la pobreza; desde el aumento de 50% de los  salarios, hasta la seguridad garantizada por experiencias y métodos desconocidos hasta ahora. 

Pero ya las promesas comienzan a tener poco efecto (hubo tantos desengaños!) y entonces reaparece el verdadero resorte capitalista. “La guita”.

Ahora, para llegar al poder, hay que tener “guita”. Para conquistar votantes, para llevarlos a votar, para prometerles pagos y  puestos, para lanzar grandes campañas periodísticas, para acallar reacciones desfavorables y para indigestar con carteles superpuestos en pueblos y ciudades y, finalmente, si es necesario, comprar a la justicia.

La conciencia, el criterio medido para elegir lo que conviene al “bien común”, el espíritu crítico para seleccionar la información creíble, la madurez democrática, se van ausentando poco a poco, para mal de todos. Hasta para los que consiguen, con todos esos resortes, llegar al poder. Por eso, muchos de ellos, desaparecen repentinamente, prescindidos por lo que los utilizaron “para poner la cara”.

Reflexión – Domingo 24 de Julio de 2011 – 17 durante el año litúrgico (ciclo”A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 13,44-46)

Enseña Jesús : “el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo que un hombre encuentra y lo vuelve a esconder y  vende todo lo que tiene y compra el campo.

También se parece a un negociante que se dedica a perlas finas y encontrando una de gran valor, vende todo lo que tiene y la compra.

Síntesis de la homilía

Exégesis

Lo primero a notar es que al hablar del reino de los cielos Jesús no habla del cielo sino de la tierra. Y el que tropieza con él y lo encuentra, está trabajando la tierra, no en otras prácticas devotas que lo alejan de ese trabajo. En la misma línea la comparación con el comerciante de piedras preciosas, el darse con una de gran valor no es resultado puramente casual sino de su búsqueda incesante. Ambas parábolas concluyen con un desprendimiento de todo lo poseído, no por el gusto de abandonarlo sino porque gozándolo, han llegado a encontrar algo mejor: el tesoro y la perla.  Finalmente, el detalle aportado por Mateo es la alegría de los protagonistas de estos hallazgos.

Aplicación

No  hay dudas de que la vida cristiana, (de seguidores de Jesús de Nazaret) implica austeridad. Exige a veces renuncias indispensables en un entorno que con mucha frecuencia resulta desfavorable y agresivo. ¿Quién va a negar que es muy difícil ser honesto, veraz, leal a la palabra empeñada en el mundo actual? Pero eso no es lo mismo que transformar el sentido de la vida en un valle de lágrimas, en un exilio de sufrimiento, en un destino de opresión. Con esa visión iluminada aparentemente por la esperanza de otra vida feliz muchos han hecho del cristianismo una propuesta amargada y amargante, disconforme con todo, cerrada a las alegrías y satisfacciones naturales, desparramador de la noción de pecado y temor al castigo eterno sobre todas las actividades placenteras.

El reino presentado por Jesús, no es el que rechaza las alegrías, la fiesta y los regalos de la naturaleza y la vida sino el que a través de ellas nos lleva por el camino de esfuerzos e intenciones de procurar para nosotros y los demás una vida mejor, precisamente porque tenemos conciencia de que el mejor rendimiento del que trabaja por los valores del reino, se da cuando trabajamos con alegría. Aunque haya que roturar la tierra. Aunque haya que esperar mucho tiempo en la actitud de búsqueda.

No hay que infravalorar lo valioso de lo que proporciona momentos y situaciones de felicidad. Desde allí brotan los impulsos para afrontar dificultades, para mantener las esperanzas y el optimismo.

Preguntas para el trabajo participativo ¿qué es más agradable al Dios de Jesús, cumplir con la misa del Domingo o quedarse a servir a un enfermo de la casa o de fuera, que reclama ese tiempo para su atención? ¿Por qué?

¿qué es más conforme con el querer de ese Dios fomentar la represión sexual o vivir naturalmente el gozo y la responsabilidad del amor sexuado?

Fútbol, religión y política. Por Guillermo “Quito” Mariani

¿Qué guiso  contendrá este título con mezcla tan extraña? En realidad es una buena pregunta. Porque si entre algunas actividades es difícil encontrar relaciones explicables,  entre éstas resulta casi imposible. Veamos:

1)Entre los hinchas verdaderamente comprometidos y entusiastas por un cuadro de fútbol, ya se ha vuelto normal recurrir a la violencia. Tenemos cerquita la experiencia de River Plate y Belgrano de Córdoba. Y, aunque muchas veces no se llegue a tanto, el encuentro de los lunes en el trabajo o las reuniones, después de los partidos importantes, está cargado de descalificaciones y discusiones agraviantes. 2)Con respecto a lo religioso, el fanatismo ha provocado guerras de agresión y de conquista en el pasado, y continúa hoy manteniendo graves rivalidades de poder, con la proclamación de cada estructura religiosa como la única verdad, no simplemente para alcanzar la felicidad del “más allá”, sino para alcanzar los bienes terrenales en lo personal y lo social. 3) Ni qué hablar de la política. De manera especial en  tiempos electorales. Conozco muy de cerca comunidades y grupos religiosos que prohíben toda referencia a lo político. (los clubes rotarios prohibían la referencia a religión o política) El partidismo, propio del sistema democrático, se ha convertido en “partidor” separatista, engendrador de enfrentamientos  capaces de despreciar todos los valores humanos. A veces hasta del fundamental del derecho a la vida y al pensamiento.

Analizar este fenómeno puede resultar provechoso para bien de todos. Porque, a pesar de la natural tendencia a defender las propias convicciones, hay principios que se han de respetar para no degenerar ni el deporte, ni la religión, ni la política. Y por eso es bueno tratar de especificar las causas que  convierten estos factores en obstáculos para la convivencia racional y respetuosa.

Creo, en primer lugar, que el sistema capitalista  no puede sobrevivir sin la competición agresiva y desalmada. Y por eso, desde una perspectiva muy realista ha logrado manejar al antojo y servicio de sus intereses, los medios masivos de difusión. Porque éstos, en una sociedad en que cada uno debe dedicarse a trabajar sin medidas de horario ni retribución para poder subsistir, se ocupan de pensar en lugar de la gente. La insistencia, en una difusión, que ya nunca es meramente informativa, sino que incluye juicios inapelables, es internalizada por muchos hasta considerarlas  convicciones personales. En segundo lugar, el interés de las luchas partidistas, que son en realidad luchas por el poder, muy pocas veces identificadas con la búsqueda del bienestar del pueblo, ha hecho desaparecer prácticamente la POLITICA(el biencomún) en cuanto a consideración de los valores que se han ido perdiendo,  la recuperación que muchas veces se ha logrado o se intenta y el futuro que aún es posible mejorar. Esto es evidente cuando se constata que las campañas, no se basan en propuestas sino en promesas. No en proyectos realizables sino en desmoronamiento de todo lo que se haya conseguido en positivo, no aprovechando las sugerencias útiles sino descalificándolas.

Creo, además, que hay un argumento que tiene todas las apariencias de humanitario y generoso. El que se basa en el dimensionamiento de la pobreza que es una verdadera endemia  de nuestra sociedad. A él recurren tanto la iglesia, como el empresariado y los políticos en campaña, además de todos los organismos internacionales. Las estadísticas publicitadas  tienden con frecuencia a convertirla en escándalo y las promesas remediantes se aumentan a diario. Pero no se tiene en cuenta la pobreza estructural, que es la causa profunda, que sólo puede disminuirse con  educación, capacitación, salud y tiempo. Quienes intentan hacerlo así desde el poder, al que algunas veces acceden, tienen que soportar aluviones de ofensas, persecución y amenazas, hasta que finalmente ceden o son borrados por la conspiración o el asesinato.

En último término, los resentimientos ancestrales fundados quizás en lamentables experiencias de impotencia o sufrimiento, afloran e impiden considerar  objetivamente las características de los hechos del presente, y las discusiones se tensan hasta el extremo.

Si en una reunión aparece cualquiera de estos asuntos, resulta casi imposible evitar las voces destempladas, acusaciones, exageraciones y hasta mentiras para lograr la victoria. Y tendríamos que aprender a evitar esos conflictos, atendiendo las causas que motivan nuestros convencimientos.

Mi reflexión sin embargo, ha encontrado algo en común. En la reglamentación para los socios del Rotary Club se contenía la prohibición de hablar de religión y política. A nosotros educados tradicionalmente en la superioridad de lo religioso, nos parecía ridícula la equiparación

Relexión – Domingo 17 de Julio de 2011 – 16 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.13, 24-30)
Otra parábola de Jesús: El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero mientras todos dormían vino el enemigo y sembró cizaña en medio del trigo. Cuando aparecieron las espigas apareció también la cizaña. Los peones fueron a decirle entonces, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora está mezclada la cizaña?

Esto lo ha hecho algún enemigo, les contestó. ¿Quieres que vayamos a arrancarla? –No porque arrancando la cizaña van a arrancar también el trigo. Que crezcan hasta la cosecha y entonces diré a los recogedores que saquen primero la cizaña y la aten en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo para mi granero.

Síntesis de la homilía

Exégesis. La interpretación acostumbrada es que en este mundo Dios ha sembrado todo lo bueno pero un enemigo ha mezclado la maleza. Pero en el juicio final aparecerá la sentencia en contra de los malos, el fuego, y a favor de los buenos recogidos en el granero. Con el juicio final se conocerán todas las injusticias y los buenos irán al cielo y los malos al infierno.

La parábola de Mateo se refiere al campo del Señor y por eso tiene que aplicarse también a la Iglesia, ese conjunto de gente que ha recibido la semilla del reino. Y que con soberbia se cree superior (como los carismáticos con el e.s.) ignorando que la semilla está sembrada en todo el mundo. Y que, hacia adentro establece diferencias recurriendo a la intimación, sanciones y condenas de lo que no conviene a la institución humana en que se ha convertido, sin esperar para que los que suponen malos o cizañas se hayan definido realmente como perjudiciales a la iglesia o la sociedad.
Reflexión

La parábola tiene dos enseñanzas que llamaríamos centrales. La primera es la circunstancia claramente señalada por Mateo de que “todos dormían”. A veces en nuestra iglesia los únicos despiertos son los enemigos que siembran cizaña. Los fanáticos que se oponen a toda actualización del evangelio. Los que sometiéndose con renuncia a sus propios criterios, a cualquier decisión autoritaria siguen sem- brando condenas, incomprensiones, cerrazón.

La segunda, un rechazo absoluto de la discriminación por cualquier motivo. Porque ella implica muchas veces una disminución humillante de la dignidad de seres humanos y el afán de condenar hace perder infinitas riquezas humanas utilizables y dispuestas para la construcción del reinado de Dios anunciado e iniciado por Jesús de nazaret

Disipando dudas. Por Guillermo “Quito” Mariani

Es indispensable tomar en serio esta actividad que afecta a las relaciones interpersonales y también sociales. Porque la duda nubla de manera muy intensa a veces, la verdad. Porque su persistencia la va transformando poco a poco en afirmación y, como resultado final la puede convertir en falsedad, calumnia o difamación-

Por eso me tomo la responsabilidad de disipar dudas acerca de lo que vivimos y hacemos los que, por decisión superior inconsulta, resolvimos abandonar el espacio físico de la parroquia Nuestra Señora del Valle (posesión del Arzobispado) llevándonos el espíritu y el estilo que durante cuarenta y cinco año habíamos cultivado comunitariamente con la designación generalizada de “la comunidad de la Cripta”.

No se trata de un cisma, ni de una iglesia paralela, ni de una iglesia nueva. Seguimos siendo iglesia, de manera distinta.  Animados por el Concilio Vaticano II, cuyas novedades tomamos en cuenta desde el primer momento, para actualizar y profundizar nuestra presencia cristiana en el mundo real. Fuimos para eso estimulados por el testimonio de los teólog@s, escrituristas, obispos, sacerdotes y laic@s que asumieron este compromiso. Testimonios como los escritos de Joseph Ratzinger (!), Hans Küng, Edward Schillebeeckx, Karl Rahner, Congar…por citar sólo a los que acompañaron y luego comentaron con desbordante erudición y sinceridad los documentos conciliares. Medellín, Puebla y nuestros teólogos de la liberación, como Segundo, Boff, Gutiérrez, Comblin.. y obispos al estilo de Helder Camara, Casaldáliga,  Romero,  Angelelli, Piña, Novak, de  Nevares. Con intenso amor a la Iglesia seguidora de Jesús de Nazaret toleraron el reproche, las censuras, la marginación, la exigencia de retractaciones, y permanecieron unidos a la Iglesia con derecho y convicción propias. Claro que esa Iglesia del Concilio, Juan XXIIII y Pablo VI, no era ni es, la de Juan Pablo II o Benedicto XVI. Y por eso, el disenso profundo y respetuoso  con la orientación de estos últimos pontífices. Queda claro entonces por nuestra historia, que disentir en  la Iglesia no es disentir de la Iglesia. La obediencia perfecta es el instrumento del poder, como la obediencia debida al estilo militar. Una iglesia sin disenso, además de estancarse históricamente y encaminarse al fanatismo, una podría ser “católica” es decir  pluralista o universal.

La  publicidad liviana de algunos medios nos ha calificado como cismáticos, con pretensiones de crear una iglesia paralela, de estar pretendiendo hace una  nueva iglesia. Iglesia paralela crearon los lefevbristas con sus obipos, clero y fieles opuestos, por propias declaraciones, al Concilio Vaticano II, que fueron ahora reintegrados por Benedicto XVI.- Nada de todo eso.

Somos simplemente una comunidad eclesial coincidente con la más auténtica tradición recuperada por el Vaticano II, y con disenso que atañe a ciertas decisiones que calificamos como incorrectas. Porque en los temas atinentes a los avances científicos, a la diversidad de costumbres, a los progresos éticos de la humanidad, a la fraternidad igualitaria en el pueblo y entre los pueblos, al derecho de búsqueda de felicidad por parte de cada  uno y cada comunidad, a la transparencia en el manejo de las finanzas…etc, la Iglesia no puede considerarse la autoridad  máxima con afirmaciones dogmáticas desactualizadas,  ininteligibles o apartadas de las necesidades reales de la gente.

Así  este grupo en búsqueda de espacio y organización, coincidente en principios fundamentales pero con diferentes criterios en muchos asuntos,  quiere constituir una especie de refugio para quienes no encuentran otros lugares concretos en donde crecer en su fe con libertad y experiencia comunitaria.

En la actualidad la asamblea o la cena de Señor (llamada comúnmente Misa) de cada Domingo, es celebrada por nosotros, presidida por un sacerdote que nosotros elegimos, (como elegían a sus presbíteros los primeros cristianos) en un salón del Club Atalaya (situado detrás del colegio La Salle) adaptado para esta circunstancia. Los invitamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión Domingo 10 de julio de 2011. 15 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mateo 13,1-23)

Jesús se sienta a orillas del lago y desde una barca enseña. Un sembrados sale a sembrar  y las semillas esparcidas caen en diversos espacios. Al borde del camino y las comen los pájaros. Entre las piedras con poca tierra y el sol las quema. Entre espinas y la maleza al crecer las ahoga. En tierra buena y tienen buenos y diferentes rendimientos. ¡El que pueda entender, que entienda! Entonces los discípulos le preguntan por qué con parábolas. Y él contesta que ellos pueden entender las cosas del reino de los cielos pero los eruditos y jerarcas, no. Porque a quien tiene se le dará más pero a quien tiene se le quitará lo que tiene. La explicación es que los que no quieren ver ni escuchar no pueden tampoco comprender lo sencillo del lenguaje de las parábolas. Y llama felices a los que pueden comprender. Les explica que el espìritu del mal se traga las semillas apenas arrojadas. Que las tribulaciones de la vida resecan la palabra de felicidad y esperanza. Que la malicia de los que viven seducidos por las riquezas ahogan los buenos propósitos. Y que la buena disposición interior hace que la palabra dé frutos beneficiosos para todos en distintas medidas de eficacia

Síntesis de Homilía

Introducción exegética: la abundancia de parábolas se conforma con la característica de la lengua hebrea de no presentar ideas abstractas sino representaciones concretas. Estas representaciones a veces suelen tener las apariencias de un hecho histórico. No son un cuento sino una fotografía de la realidad. No son un relato terminado sino al que debe poner el final el lector o el que la escucha. Por eso dependen de la intención de quien las lee o escucha. Las de Jesús son provocativas- Aquí la provocación aparece como desafío “el que pueda entender”.

Tener limpio el corazón sin  enredos ni malicia es un regalo que debemos cuidar. Jesús llama por eso felices a los discípulos. Los puntos principales son: la generosidad del sembrador y la predisposición de la tierra. La Palabra no son las palabras sino el mismo Jesús que no hace discurso pero hace obras.

Reflexión

La apertura de corazón para com-padecerse, com-prender, com-prometerse, el con siempre cuesta, no se obtiene como algo innato, inalterable. Se construye. Y la construcción implica el compromiso de la vida diaria con la intención de no cerrar caprichosamente el corazón, para compadecernos, comprender, comprometernos. Hay una especie de adiestramiento necesario. Desde lo pequeño hasta lo grande. Generosidad, solidaridad, indiscriminación, comprensión con los que tenemos cerca nuestro es la disponibilidad para que también socialmente estemos preparados para abrir nuestras vidas a los mensajes de la realidad.

Jesús es sembrador y es semilla. Su mensaje es abarcando a todos. Porque es un mensaje de humanidad. Desparrama la semilla sin fijarse dónde cae. Siempre puede ser fecunda. La buena tierra no es sólo la de las iglesias llamadas cristianas. Buena tierra hay en todas partes. Su palabra es él mismo: su acción, su vida. Por eso donde se viven principios de vida humanizante, donde se busca la justicia, donde se valora a cada persona y se descartan las marginaciones materiales o espirituales, allí la palabra está rindiendo frutos.

¿qué valores humanos hay que cultivar para ser la buena tierra que da frutos? En qué valores tienen que ser educados nuestros hijos?  Cómo somos palabra desde la vida como Jesús? ¿En qué debe colocarse el  objetivo de la catequesis en hacer buenos católicos o en formar buenas personas?

Parece que aquí hasta me quieren más. Por Guillermo “Quito” Mariani

Fueron las palabras sencillas y tocantes que el presidente de Bolivia, Evo Morales, usó para agradecer a la Universidad y a la Argentina el otorgamiento del doctorado honoris causa.

Sin posibilidad de admitir un solo asistente más que los que habían sacado anticipadamente las entradas, el salón de las Américas del pabellón Argentina tembló varias veces con la ovaciones a frases tan sinceras y tan elocuentes como ésa, que daban cuenta de una sensibilidad profundamente humana. Su recuerdo emocionado y patético de las luchas de los antepasados para conquistar la libertad defendiendo su tierra y sus derechos elementales fue aludido como llamado a la unidad suramericana para completar ese proceso de descolonización, por el que ellos entregaron sus vidas y padecimientos.

Su evaluación de las relaciones comerciales con Argentina y particularmente en el proyecto del gasoducto internacional que beneficia a los dos países, recordó que nos necesitamos mutuamente y empujó hacia mayores acuerdos que se sumen a los ya realizados, aunque no dejan de ser atacados por los que prefieren  seguir siendo colonia. s

Somos hoy una pantalla nueva hacia la que  miran los pueblos de Europa que nos  tenían calificados poco más que como mamarrachos, en la imitación deficiente de su progreso y su cultura. Apretados ahora por la crisis económica que ellos mismos favorecieron, miran hacia nosotros para alimentarse con nuestros esfuerzos de lucha y recuperación de una tierra con las entrañas colmadas de riquezas, que nos han sido y son enajenadas impune y descaradamente. La fuerza renaciente de los pueblos nativos que impulsa desde muy abajo como un resorte del pasado, los cambios sociales indispensables, constituye un envidiable ejemplo para quienes desde siempre pensaron que con la esclavitud y la sujeción abrían caminos a su propio engrandecimiento y progreso.  No dejó El presidente boliviano de señalar con dureza  a Estados Unidos como el gran causante de los males padecidos, y  las injusticias y postergaciones, disimuladas con toda clase de disfraces y caretas, que han tolerado los pueblos suramericanos.  Y de referirse a esa institución, la DEA, que con pretexto de perseguir el narcotráfico lo incentiva y utiliza su vigilancia y a la vez su ineficacia, para el espionaje y la sujeción.

Una sombra parecía oscurecer esa presencia entre nosotros. La declaración de persona “no grata” que había sido publicada por la DAIA en repudio a la admisión de un acusado de complicidad con la tragedia de la AMIA.

La sencillez de un hombre grande que no titubea en admitir  sus errores para corregirlos y crecer en contacto con su pueblo, desarmó lo que parecía una acometida insalvable y admiró a quienes se habían sentido ofendidos por la recepción de  Ahman  Vahidi en una celebración castrense boliviana y el ofrecimiento de ayuda militar formulados al presidente que lo acompañara en el saludo de bienvenida.

La firmeza en proponer la unidad suramericana para terminar con la colonización de que seguimos siendo objeto, la reivindicación de todo el pasado de sufrimientos de un pueblo conquistado y sometido, la defensa de las riquezas naturales de su tierra de tantos modos depredada, la valentía de señalar al enemigo concreto y actuante, la sinceridad confirmada por los hechos, de su valoración de la democracia verdaderamente participativa, “antes el pueblo esclavo del poder hoy el poder esclavo del pueblo”, y la humildad de declararse sorprendido por el título otorgado, convirtieron esa figura amable  y familiar, en una luz clarificante de las posturas a seguir, buscando la grandeza de los pueblos suramericanos

Derrotas Proféticas. Por Guillermo “Quito” Mariani

El acontecimiento más notable, de trascendencia nacional y hasta internacional, fue la disputa entre dos clubes famosos por su historia futbolística y la cantidad y fervor de sus hinchas. River Plate y Belgrano. O quizás entre dos ciudades, Buenos Aires y Córdoba. O quizás entre dos geografías políticas, el centro y la periferia, la capital portuaria y el interior rodeado por las provincias vecinas. La dimensión que cobró este encuentro deportivo, que culminó en ambos partidos, el de cotejo y el de revancha, con manifestaciones de extremada violencia, hace pensar en raíces más profundas que una competencia deportiva. No se dieron casos de muerte, gracias a la meticulosa vigilancia policial, pero sí de muchos heridos y detenidos,.

Entre los elementos intervinientes desde las raíces, están esas rivalidades en que la superioridad de unos, los de la “capi”, explicitada en la residencia de los más poderosos económica y políticamente, así como también de los máximos capitales exportadores, origina una especie de actitud sobradora para con los del interior. Y de allí surge naturalmente la conflictividad en las relaciones. Aunque se haya atenuado mucho entre nosotros esa animadversión, sigue vigente en lo profundo. Otro motivo es también la insistencia de la prensa que, en el afán de vender, dedica una abundancia de espacios a la publicidad de estos eventos, que avivan las simpatías o las antipatías, hasta convertirlas en desafiantes Como indudablemente juega también una necesidad, a nivel popular, de liberarse de tensiones laborales o sociales no limitada por los altos costos de las entradas ni las ausencias injustificadas a los lugares de trabajo.

Mi interpretación de la violencia en el primer partido se debió a la previsión riverplatense, de que se acercaba la derrota. Y por eso la invasión del campo y la destrucción desenfrenada. Y en la revancha, una involución culpabilizante señalando a los protagonistas y dirigentes, como sucede con frecuencia.

Acabo de recibir un mail sin firma, por supuesto, en que con la consulta de los padrones del 2009 se afirma que figuran como habilitados para votar los hijos de Hebe Bonafini (Jorge y Raúl) desaparecidos. De allí se sacan dos conclusiones: 1ra. que en realidad están “vivitos y coleando”(sic) radicados posiblemente en París. 2da. Que los padrones se estructuran así, con muertos o desaparecidos para que así pueda lograr la mayoría en las urnas el gobierno actual. A esto se añade una cantidad de datos de cheques rechazados con la firma de Hebe como presidenta de Madres. Y una cantidad de afirmaciones que hacen fácil identificar al autor o autores como partidarios de la dictadura y la impunidad de los genocidas.

¿Para qué? puede preguntarse uno. Creo que la táctica preelectoral de gran parte de la oposición, animada por importantes y monopólicos medios de prensa, es destrozar con violencia cualquier estructura que se oponga a sus objetivos de acabar con la “memoria” y dejar de insistir en una más justa distribución de los ingresos. Dos cosas que duelen a la conciencia y a los bolsillos de muchos interesados.

Una lectura más profunda lleva a concluir que están casi seguros de la derrota democrática y se quieren justificar de antemano no dejando títeres con cabeza, sobre todo a los grupos e instituciones defensoras de los derechos humanos. Y acusando al adversario de triunfar haciendo votar a los muertos.

La violencia en la cancha cordobesa denunciaba la inseguridad de los millonarios y anticipaba su derrota final.

Así quizás sucederá en Octubre.

 

 

Hombres sí y hombres no. Por Guillermo “Quito” Mariani

La primera denominación suele aplicarse a quienes tienen un sentido positivo de la vida. La segunda, por el contrario, a los que viven protestando u objetando las deficiencias y limitaciones con que deben enfrentarse en su andar cotidiano.

Con pocos días de intervalo, tuve oportunidad de concurrir a dos espectáculos que presentaban, cada uno con estilo diferente, los extremos a que pueden llevar e estas situaciones.

El Jueves la película “Que la cosa funcione” de la que es autor y director Woody Allen y protagoniza Larry David, una especie de clonación de Woody. La técnica de que el excéntrico protagonista dialogue con el público, usada ya en otra oportunidad, resulta sin embargo original y llamativa. Se trata de un hombre “no”. Tiene una visión absolutamente pesimista del ser humano y de la sociedad. Y no es invento imaginativo, sino reacción basada en una observación sutil y profunda de lo que gira a su alrededor. Sus amigos ya saben de lo descarnado y atrevido de su postura y no se extrañan de un doble intento de suicidio fallido, ni de sus ataques de pánico. No pueden, sin embargo, negar el realismo y la objetividad de sus juicios.

El Sábado, en cambio fui invitado a una obra de teatro en Alquimia, salón de exhibición y escuela de actores en la Avda. Padre Claret. El protagonista, un joven apasionado por el teatro y con algunas actuaciones anteriores, asumió la responsabilidad de llenar el escenario, como había llenado la sala, con sus palabras, sus recursos gestuales, sus silencios, su naturalidad humorística y resignada. Su nombre Maxi Ruggieri. La obra es de Griselda Gambaro y se titula “Decir sí”

Se trata de un dialogo-monólogo en el reducido espacio de una peluquería. Maxi es un hombre “sí”. Poco a poco el espectador se va convenciendo de que no puede o no quiere decir “no”. Es pacífico, tímido, sumamente servicial, y hasta interpreta en su contra, disculpándose personalmente, lo considerado por el otro como ofensa.

El final de la película de Allen deja, en voz de su protagonista dirigiéndose a la sala, una lección finalmente positiva y valiosa: Es ridículamente desastrosa la raza humana, pero se pueden encontrar caminos para sobrevivir al desastre. Para eso, hay que vivir a pleno las circunstancias y ocasiones que hacen “que la cosa funcione”.

El final de “Decir sí”, la obra de teatro, es muy duro para con esa debilidad que llega a no negarse nunca, aguantar sin medida, ser complaciente y humilde, someterse y disculpar a otros admitiendo que uno mismo es el culpable.

En definitiva la conclusión es: que la rebeldía puede resultar exagerada y molesta, de manera especial para los que detentan cualquier clase de poder o prestigio, pero, finalmente libera de una cantidad de males de los que brotan y los que rodean al ser humano.

La condescendencia y la sumisión, al revés, concluyen siempre en que los que creyeron colaborar a la paz y la felicidad con una actitud absolutamente permisiva, terminan devorados por los que sin ningún escrúpulo se aprovecharon de ellos utilizádolos.

En la sociedad, en la política y en la iglesia, la adulación a los poderosos, que frena actos de valentía o resistencia a sus abusos con el supuesto objetivo de mantener la paz y la unidad, concluye por lo general en el desprecio y marginación de los que esperaban haberse asegurado para siempre, los favores de los grandes.