Basta de Chicos Policías. Por Norberto Alayón

En noviembre de 2010 escribí una nota sobre “Los niños y niñas policías”, la cual fue publicada en distintos boletines y páginas digitales del país. En la misma hacía referencia a la irradiación de variadas experiencias de “Policía infantil” y “Gendarmería infantil” en las provincias de Chubut, Salta y Misiones.

Llamaba la atención acerca de la proliferación de estos programas de involucramiento policial de los niños y niñas, existentes en más de una decena de las provincias argentinas, lo cual implicaba una suerte de militarización de nuestra infancia.

Indudablemente, desde estas supuestas cándidas e inofensivas propuestas se tiende a fortalecer y reproducir en la sociedad -desde la propia infancia- un estilo de comportamiento cultural que privilegia una férrea disciplina militarizada, basada en el orden, las órdenes y la rigurosa obediencia.

Para ello se cuenta con la aceptación activa de algunos pocos y también con la aceptación pasiva de la mayoría de la población, que por diversas razones no llega a advertir los riesgos que estas prácticas contienen y dejan de levantar una voz siquiera de alerta y rechazo ante este avance, crecientemente extendido, que pretende imponer una concepción militarista de la vida y la familiarización con las armas, aunque no las porten ellos, desde la más temprana edad.

La excusa para impulsar e irradiar estas experiencias policiales procura centrarse en el eventual servicio que prestarían para la “contención de los niños marginalizados”. Resulta imperioso enfatizar que el lugar de los niños -pobres o no- está en la casa y en la escuela (que en virtud de la Ley 1420 del siglo XIX establece la educación obligatoria, laica y gratuita), y no en las brigadas, escuadras o cuerpos policiales, bajo la estricta lógica de los entrenamientos y adoctrinamientos militares.

Como en tantas otras ocasiones, surge, con nitidez, la clásica y perversa asociación de pobreza con delincuencia. El estigma, la duda, el miedo, siempre recaen sobre los pobres y los humildes. Y, entonces, a los niños pobres habrá que encauzarlos, reeducarlos, readaptarlos, disciplinarlos, inculcarles “valores netamente argentinos”, porque sino serán el peligro del mañana.

El reconocido especialista brasileño Edson Seda me comentaba, en correspondencia personal del 24 de noviembre de 2010, que “en Brasil hemos tenido cosas parecidas, como niños ‘patrulheiros’ o ‘guardinhas’ y otras denominaciones, organizadas por jueces y ciertas ONGs del pasado. No lo tenemos más, porque todos los programas de protección de la infancia tienen que ser aprobados por un Consejo paritario (entre el mundo gubernamental y el no gubernamental) en cada municipio. Este tipo de programas, en Brasil, son considerados hoy discriminatorios, y los Consejos no los aprueban”.

Es evidente que se torna necesario introducir cambios progresivos en la línea de la defensa de los derechos de la infancia y la adolescencia y, al día de hoy, reparamos en una muy buena y significativa noticia:siguiendo instrucciones del Ministerio de Seguridad de la Nación la policía de Misiones desarticulará 32 entidades de policía infantil que funcionan en esa provincia. La decisión ministerial se fundamentó en requerimientos de organismos de derechos humanos que señalaron que “los niños y los menores de edad no deben educarse dentro de ambientes de las instituciones de seguridad, nacionales o provinciales”.

Es de desear que este impulso de recuperación de la sensatez, en favor de la infancia y, a la vez,  de la sociedad en su conjunto, se extienda también a otras provincias como Catamarca, La Rioja, Jujuy, Mendoza, San Juan, Neuquén, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes, donde persisten -lamentablemente desde hace muchos años- experiencias de militarización de niños, niñas y adolescentes.

 

Buenos Aires, 7 de abril de 2011

Norberto Alayón es Trabajador Social. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales-UBA


 

Jornada Mundial de la Juventud 2011 y la 3a Visita del Papa. Por Evaristo Villar

Cuentan los evangelios sinópticos que Jesús “fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo”, que superó las tres pruebas que le puso y que, al final, “el diablo se alejó de él hasta otra ocasión” (Mt 4,11; Mc 1,12 y Lc 4, 1.13).

Me hubiera gustado iniciar esta reflexión sobre la visita del Papa a Madrid con motivo de la JMJ 2011 con la esperanza de Machado ante el “olmo viejo”, anotando también aquí “la gracia de alguna rama verdecida”. Hubiera sido para mí, lo confieso, una gozosa noticia. Pero la experiencia de las reiteradas visitas papales a nuestro país -recientemente a Santiago y Barcelona- ignorando la diversidad ideológico-religiosa que existe y cargando contra un supuesto “laicismo agresivo”, me obligan a desplazar hacia algún futuro, aún incierto, ese esperado “milagro de la primavera”.

Esta reflexión, hecha desde dentro, pretende situarse mayormente en la repercusión sociopolítica que acompaña a este tipo de eventos, sin ignorar la resonancia intraeclesial que indudablemente va a tener en la Iglesia española.

Parto de unos datos oficiales de la jornada que, con un poco de imaginación, pueden acercarnos, quizás, al escenario actual de aquellas tres tentaciones paradigmáticas que debió superar Jesús en el desierto.

1. Algunos datos

Según la web oficial www.madrid11.com y los medios de comunicación, la Jornada Mundial de la Juventud 2011, que tendrá lugar del 16 al 21 de agosto y que está gestionada por la “Fundación Madrid Vivo” presidida por el cardenal Rouco, tendrá un coste inicialmente estimado de 50 millones de euros. Para alcanzar esta cifra, ciertamente importante, se cuenta, de una parte, con la aportación de las principales empresas y multinacionales de ámbito estatal (bancarias, eléctricas, telefónicas, comerciales, mediáticas, etc.) que, según el artículo 27 de la Ley de Régimen Fiscal, gozarán de unos beneficios de desgrabación a la Hacienda pública del 80% del capital aportado ; y, de otra, con la estrecha colaboración de las tres administraciones públicas directamente afectadas por esta visita: el gobierno del Estado, el de la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Madrid. El diario Público, en su edición del 11 de enero de 2010, cifraba entre 20 y 25 millones de euros la aportación de estas tres administraciones. Esto en cuanto a los datos macroeconómicos de la visita.

2. reflexiones

1ª A la vista estos datos, la JMJ 2011 con la presencia del Papa ofrece un perfil marcadamente económico. Así lo ha entendido el Ministerio de Hacienda al declarar la JMJ, en los Presupuestos Generales del Estado 2010, como “acontecimiento de excepcional interés público”, es decir, económico. El mismo Ayuntamiento de Madrid, por su parte, la ha incluido en su programa cultural “veranos de la Villa” que, en el fondo, tampoco está lejos de ese mismo objetivo.

A mí este consorcio económico-religioso o matrimonio de conveniencia, con las imágenes de representantes religiosos rodeados de grandes empresarios y dueños del capital me produce un cierto escándalo. Y no voy a entrar en detalles sobre la procedencia ética de algunos de esos capitales, frecuentemente asociados a la explotación y empobrecimiento de los pueblos del Tercer Mundo y actualmente tan estrechamente vinculados al origen y salida de la crisis económica. Todo ese submundo, más bien oscuro, está exigiendo comportamientos antes de justicia que de veleidades religiosas. Quizás sea bueno recordarles a estos ricos generosos que antes de tales gestos de piedad se podrían haber dado alguna vuelta por la ventanilla de la Hacienda pública.

Me parece más escandalosa, si cabe, la generosa implicación de las administraciones civiles, gestoras de los bienes comunes de la sociedad que legítimamente representan. Una sociedad, por cierto, plural, no toda ella religiosa y mucho menos cristiana. Alguien, o mejor dicho, toda esa sociedad por ellos representada deberíamos exigirles cuentas de los poderosos motivos en que apoyan ese uso, abiertamente partidista, de los dineros y recursos públicos.

Mirando las cosas desde dentro de la Iglesia, este consorcio económico-religioso me produce aún mayor escándalo, porque, a mi juicio, se está caminando en dirección contraria al mensaje que se quisiere transmitir. Cualquier lector o lectora sin prejuicios de los evangelios sinópticos caerá pronto en la cuenta de que tampoco en esta ocasión se va a superar en Madrid aquella “tentación del pan” que tuvo que vencer Jesús en el desierto, es decir, la pretensión de anunciar el Reino de Dios desde el poder económico y la riqueza. La propuesta de Jesús es, más bien, la contraria: desde la humildad de los medios y la confianza en la propia fuerza intrínseca que el mensaje en sí mismo encierra, como el grano de trigo sembrado en el surco, como el fermento en medio de la masa, como la insignificante semilla de mostaza. Muchos cristianos y cristianas sentirán sonrojo ante este sarao que desdice abiertamente la convicción que Jesús tenía de que “no se puede servir a la vez a Dios y al dinero” (Mt 2, 24), ni se debe llevar “faltriquera ni alforja para el camino” (Lc 10,4).

No se trata en modo alguno de hacer demagogia. Pero es difícil sortear la incómoda mirada de esos 4.3 millones de parados, de los que ven limitarse día a día sus derechos a la salud, a la educación, a la vivienda, al pequeño Estado de Bienestar antes logrado y ahora lejos de su alcance por esa crisis que ellos y ellas no han provocado. Y no creo que desde este escenario se les pueda aportar alguna respuesta, alguna esperanza.

2ª La implicación directa de las tres administraciones civiles habla abiertamente de la dimensión política de esta jornada. Quizás sea inevitable, pues todos nuestros gestos, aunque no lo pretendamos y más si son colectivos, tienen siempre una proyección política que afecta, querámoslo o no, al resto de la ciudadanía.

Pero en este caso, la llegada del Papa -con la ambigüedad que representa su propio estatus- convierte a la JMJ en un acto político de primera magnitud. Porque el Papa, jefe del Estado vaticano, es, a su vez, representante religioso de la Iglesia católica que, aunque no tan dominante como en la historia pasada y reciente, aún conserva una presencia pública suficientemente importante en la sociedad española.

Y esto es lo que crea confusión. Porque si la visita del Papa fuera abierta y exclusivamente como jefe de Estado, gustara o no, sería recibido oficialmente con la cortesía con que se rodea a tantos otros jefes de Estado en los que se ve la representación de un pueblo determinado. Pero en este caso, por tratarse además del jefe de una Iglesia, se añade otra connotación que lo particulariza. Y este particularismo hace que su visita esté siendo contestada por amplios sectores de la sociedad –también católicos- no solo por sus planteamientos religiosos y políticos –que son suficientemente conocidos-, sino, y sobre todo, por el estatus particular que mantiene en España la Iglesia católica de la que el Papa es, en última instancia, máximo representante. Porque para estos ambientes críticos y más seculares la Iglesia católica en España, con los privilegios sociales y políticos que aún acumula, está siendo uno de los mayores obstáculos para la consecución de la igualdad jurídica de toda la ciudadanía y la implantación del Estado laico decidido mayoritariamente por la sociedad española hace más de treinta años.

Y decir laico aquí y ahora no es decir principalmente –salvo raras excepciones- arreligioso o antirreligioso, sino defender ese espacio jurídico neutro en el que caben las creencias y las no creencias, las ideologías y las religiones que colaboran honestamente al proceso de humanización de la gente. Un espacio estatal de todas y todos, inclusivo, sin someter su autonomía a ninguna institución particular o privada. Y muchos estamos convencidos de que esto no será posible mientras algunas instituciones, singularmente la Iglesia católica, mantengan sus actuales privilegios en cuestiones de financiación, enseñanza, fuerzas armadas, etc.

No me gustaría pecar de utópico, pero aún a riesgo de serlo, quisiera oír en esta Jornada Mundial de la Juventud -sin que se trate de un mero sueño- la autorizada voz del representante de la Iglesia católica denunciando unilateralmente los Acuerdos que sus predecesores firmaron con los representantes del gobierno español en 1979. Porque, sin olvidar algunos artículos de la Constitución, estos famosos Acuerdos son el origen de unos privilegios que causan discriminación jurídica y política entre la ciudadanía y privan a la misma Iglesia de la libertad y la capacidad profética necesarias para anunciar con frescura al Jesús del evangelio.

Yo creo que tampoco en este ámbito de la política se supera, como hizo Jesús en el desierto, la “tentación del alero del templo”, es decir, la tentación de difundir el mensaje desde el poder. La Biblia hebrea, refiriéndose al pueblo de entonces, calificaba de adulterio esta alianza religioso-política, por echar en brazos del poder político la confianza debida al Dios verdadero. Y la dimensión religiosa del evangelio cristiano la expresó muy acertadamente Santiago en su emblemática carta a las iglesias difundidas por Asia y Europa a finales del primer siglo: “La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad” (Sant 1, 27).

3ª No quisiera caer en la temeridad de inventarme el discurso religioso que el Papa puede pronunciar en la JMJ 2011. Me gustaría ser sorprendido por su frescura actual y su contenido evangélico. Pero me temo que ni él ni nosotros vamos a tener tal suerte.

Porque, a la vista de algunos otros detalles que, además de su financiación, ya conocemos sobre la Jornada Mundial de la Juventud, como su celebración y programación, sus actores más destacados y el lugar donde se va a desarrollar, muchos católicos nos sentimos verdaderamente preocupados. Porque, aunque se quiera justificar lo contrario, ni la decisión de celebrar la jornada, ni la metodología seguida en su programación han sido horizontales y participativas, desde abajo, sino, como ya nos tienen acostumbrados, verticales y dirigidas; no se han tenido en cuenta, una vez más, las diversas sensibilidades que actualmente existen en la Iglesia española. Por otra parte, se está dando la impresión de que casi todo se está reduciendo a un grupito más o menos nutrido de actores, bien organizados y sumisos a la jerarquía, algunos rozando, sin duda, el integrismo doctrinal y cultivando una espiritualidad intimista y desencarnada. Finalmente, tampoco el escenario o lugar físico donde va se va a desarrollar esta magna concentración parece el más adecuado, evangélicamente hablando, para estas cosas. Se da la impresión de ir antes en busca de la espectacularidad y el poderío mediático que de la humilde sencillez del Reino de Dios.

Vista la trayectoria personal del Papa, testigo privilegiado durante largos años del proceso religioso-espiritual de Occidente (además de su inmediatez a Juan Pablo II), se puede entender esta jornada como diseñada muy a su gusto personal, quizás como una compensación psicológica y hasta como una reacción colectiva ante la decepción causada por la frustración del “revival religioso” que se anunciaba a finales de la década de los setenta. Santesmases refleja certeramente (cfr. Éxodo pp. 14 y ss.) el diagnóstico que el mismo Ratzinger hace de todo este proceso en el prólogo a la edición del 2000 de su libro la Introducción al Cristianismo. Se acentúa en este diagnóstico la deriva seguida por estas sociedades accidentales desde la esperanza que suscitaban en una mayor ”relevancia o presencia pública de la religión” en la década de los setenta al “vacío existencial” de hoy día donde se ha ido imponiendo el “neopaganismo” y la “dictadura del relativismo”. Sin el mesianismo alternativo que representaba por entonces el marxismo y que obligaba a estar vigilantes, el mundo religioso occidental ha caído en una enorme “anomía”, en un ”pluralismo disolvente” en el que cada cual elige “la religión a la carta” que personalmente más le conviene. (En la última visita a España habló de una deriva más, del “laicismo agresivo”).

Ante este panorama, piensa el Papa, es necesario reaccionar y luchar contra corriente, aunque seamos una minoría. Un mensaje que conecta muy bien con ciertas sociedades europeas y españolas dispuestas a lo que Alfredo Fierro calificaría como “recatolización de lo privado”.

Aunque este tema merecería una mayor reflexión, me pregunto si esta reiteración de las visitas papales a España encierran algún propósito oculto, alguna suerte de nueva “recatolización del mundo Occidental”, secularizado y descreído, a partir de las y los católicos españoles. Simulando al politólogo Julles Kepel en su clarividente libro La revancha de Dios (Alianza Editorial 2004), se trataría entonces de una nueva vuelta del “catolicismo de siempre”, o de la “revancha del dios de la cristiandad”. Lo que, frente al proyecto ilustrado, científico y tecnológico que ha ido desmitologizando todo el proceso religioso y separando pacientemente entre razón y creencia, nos llevaría a preguntar si no estaríamos caminando abiertamente hacia un neoconservadurismo peligrosamente asociado a los fundamentalismos ya existentes.

Me temo, en definitiva, que tampoco en esta tercera visita, desde el posible “mensaje recatolizador” del Papa, con la familia y la escuela como lugares centrales, vamos a poder superar esa tercera tentación del desierto, que el evangelio presenta como “de la ostentación y la espectacularidad desde la cumbre del monte”. Porque, desde este encumbrado lugar, va a resultar muy difícil, por no decir imposible, proclamar, como hizo Jesús en la humilde sinagoga de Nazaret, y es el mensaje central del cristiano, el evangelio o “buena noticia a los pobres”, el “año de gracia” que se necesita para devolver las apropiaciones indebidas, para perdonar las hipotecas que echan a la gente de la propia vivienda, para crear puestos de trabajo con salarios y pensiones justas, para compartir con todas y todos los que es de todos y de todas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Fuente Eclesalia

Una marcha con muchos pasos adelante. Por Guillermo “Quito” Mariani

Eso fue la del 24 en Córdoba. Cuando las calles convergentes en la Avda. Colón se llenaron de bombos y tambores, de gente de todas las edades, pero especialmente de jóvenes, que avanzaban con letreros de identificación para buscar un lugar en la columna y el entusiasmo popular. Desde varias horas antes el espacio desde Cañada a Tucumán estaba ya ocupado por diversos grupos organizados. Detrás de la conmovedora presencia de las ancianas madres y abuelas de Plaza de Mayo, las que lograron convertir sus lágrimas en búsqueda y reclamos de justicia, con los pañuelos blancos añadidos al blanco de sus canas y sosteniendo con manos firmes aunque fatigadas, el cartel con la foto de los seres robados, ese gran y conmovedor cartel de HIJOS, detrás del cual, los rostros repetían en sus propias facciones, los rasgos fotográficos de las pancartas que llevaban, la columna innumerable comenzó a moverse lentamente. Pareció entonces un gigantesco pájaro que intentaba levantar vuelo cuando, sobre la multitud de movedizas cabezas, las banderas de todos colores flameaban afiebradas añadiéndose a la variedad de los inmensos pasacalles y las pancartas identificatorias. Un pájaro volando, que atravesaba la historia de 35 años de dolor y defraudadas ansias de justicia, para posarse en esas calles por las que volaron los ideales y los sueños de toda una generación desaparecida. Asentándose en ellas, para construir de nuevo los nidos de la justicia y la esperanza.

 

Cantos, estribillos, gritos, aplausos, encendidas proclamas y arengas desde los parlantes (superados por las voces entusiastas de los participantes), todo se unía para el reproche, la condena, el reclamo y la esperanza. Frente al primer edificio de la CGT (sede posterior del Arzobispado de Córdoba y luego de una Clínica) la conciencia de la fidelidad a los trabajadores de los grandes dirigentes, encabezados por Tosco, y la traición de la burocracia sindical, se alzó como un monumento a los primeros y una sentencia condenatoria para los otros. Y, a la vez, como advertencia del pasado para el presente.

 

Junto a la iglesia de Santo Domingo, otra vez brotó la indignación masiva, ante el recuerdo de la innegable complicidad de la iglesia oficial con la represión militar, manifestada en un apoyo alentador y hasta místico, de aquellas tareas calificadas como purificatorias de la sociedad nacional.

 

(Precisamente en estos días, la noticia de la identificación de los integrantes del “vuelo de la muerte” que terminó entre otras, con la vida de las monjas francesas arrojadas al Río de la Plata, y los nombres de los capellanes que alentaban y bendecían ese procede, avivó esa indignación general) Con esos escraches institucionales aparecieron también las acusaciones contra grupos y personas que, desde puestos oficiales presentan hoy sus candidaturas como opositores a un plan de gobierno popular, suponiendo que la gente olvida sus ocultas complicidades con la represión, o con los clasistas y corporativos enemigos del pueblo desde siempre.

 

Los comentarios de la jornada en la Plaza de Mayo hablan de cientos de miles de participantes. En Córdoba, marginando los intereses informativos de la prensa, con un cálculo sencillo de lo que significan 6 cuadras de Gral. Paz y Vélez Sárfield abigarradas de gente, y con veredas completas, más las 2 cuadras de Colón entre Sucre y Gral. Paz, no se puede hablar de menos de 30.000 personas, con una mayoría juvenil notable y sorprendente.

 

Las pequeñeces partidistas que aparecieron en grupos determinados, pasaron inadvertidas. Fue una marcha de memoria dolorida, pero también de alegría esperanzada. Un testimonio irrefutable de que estamos marchando hacia delante, “sin un sólo paso atrás”.

 

La misa del asesino. Por Laura Vales

“Alerta vecino” decían los volantes que, el domingo pasado, militantes de la JP Evita repartieron en la iglesia María Inmaculada de la diócesis de San Martín cuando el cura Alberto Angel Zanchetta, desde el altar, se disponía a terminar la misa dando su bendición a los presentes. No pudo hacerlo. Ante el escrache de los chicos, aguantó lo que pudo y finalmente hizo mutis por el foro. Ex capitán de fragata, Zanchetta fue durante la dictadura uno de los capellanes de la Escuela de Mecánica de la Armada, donde se ocupaba de contener espiritualmente a los marinos que volvían de tirar secuestrados al mar.

Zanchetta había desembarcado a principios de marzo en esa parroquia del conurbano, donde lo mandaron con bajo perfil, para ocuparse sólo de hacer tareas administrativas. Cobijado por el obispo de San Martín y Tres de Febrero, Guillermo Rodríguez-Melgarejo, el cura sin embargo pronto se dio el gusto de subir al púlpito. Dio una primera misa el domingo 6 y a la semana siguiente comenzó a querer dar órdenes a la gente que participa en el trabajo social de esa parroquia.

“Se daba ínfulas. Empezó a preguntar quién se ocupaba a de esto y de lo otro, pero no con la actitud de un cura que viene a hablar tranquilamente con la gente. Se le notaban las insignias arriba del hombro”, definió a Página/12 una de las laicas del lugar. Así llamó la atención, googlearon su nombre y encontraron los antecedentes. La noticia corrió rápido.

Según varios testimonios, Zanchetta repitió ante la gente de la parroquia en una reunión de la Pastoral (cuando se reúnen los integrantes de Caritas y otras ramas del trabajo laico con el cura párroco) los dos argumentos que sostiene cada vez que es cuestionado. El primero es que “todo lo que se dice” sobre él “es mentira”. El segundo, que le “faltan pocos años” para jubilarse; “hasta entonces tengo que tener una actividad”.

El escrache

Los de JP Evita imprimieron volantes con la historia de Zanchetta y el domingo fueron a la misa de 11. Tal como lo esperaban, el cura estaba otra vez encargado de realizar el oficio. Los chicos se distribuyeron en la nave y escucharon buena parte del oficio antes de escracharlo. “En el sermón, dijo que Dios era como una empresa”, contó Carolina Bordón, que aun conociendo los antecedentes del personaje quedó impactada por lo burdo del estilo. “Además, como parte de la homilía preguntó a los que estábamos escuchando si creíamos que las elecciones en Chubut o el Ministerio de Economía nos iban a cambiar la vida, como para marcar que hay que prestar atención a la fe y no a la política.”

Cuando el cura terminó de dar de comulgar, largaron el escrache. Uno de los chicos se paró: “Vecinos, queremos contarles que esta persona que está dando la misa estuvo en la ESMA durante la dictadura”, dijo, mientras los compañeros repartían los volantes en los que se advertía que “en la iglesia de su barrio da misa un asesino”.

La denuncia ayudó a que la novedad circulara. En la comunidad ya había habido movimientos internos. La parroquia tiene una escuela primaria y el día anterior las madres de los chicos que van a catequesis los retiraron de la misa del sábado y anticiparon que no los harían tomar la primera comunión si era Zanchetta el encargado de realizar el oficio religioso. Y el domingo a la tarde, después del escrache, un grupo de la pastoral social fue a hablar con el obispo y le exigió que sacara a Zanchetta de la parroquia. Se fueron de la reunión con ese compromiso de parte de Rodríguez-Melgarejo y desde entonces Zanchetta dejó de ser visto en el lugar. Sin embargo, todo indica que sigue cumpliendo funciones en la parroquia de Caseros, para la escuela Nuestra Señora de las Mercedes.

 

Fuente Página 12

Los únicos privilegiados son los niños. Por Guillermo “Quito” Mariani

Fue una consigna proclamada entre nosotros por allá por el 1950.

Hay que reconocer, sin embargo, que aunque expresa un ideal para toda sociedad que se precie y tenga esperanzas de crecer, nunca llegó a cumplirse plenamente.  Es cierto que en ella se originaron y apoyaron diversas instituciones para llevar a cabo iniciativas tan importantes como UNICEF a nivel internacional, CONIN a nivel nacional, LA LUCIERNAGA en la ciudad de Córdoba, INFOPACI en Bell Ville, y otras más anónimas.

También hay que tener en cuenta las importantes declaraciones internacionales como el documento de la Convención internacional de los derechos del niño (1989) y nuestra ley nacional 26.061 de promoción integral de esos derechos (2005 y 2007). Pero la perfección de estos documentos no se ha traducido  por parte del Estado, sino en muy pocas ocasiones, como la de la ASIGNACION UNIVERSAL POR HIJO, o el PAICOR, u otras menos conocidas. Ni tampoco en la eficacia de las iniciativas privadas, abandonadas muchas veces a la precariedad de los medios con que cuentan.

Nos enfrentamos ahora a  una violación local de estos derechos fundamentales de los chicos, que es el del acceso a una alimentación adecuada para no dar paso o remediar la desnutrición infantil, generadora de muchas otras consecuencias perniciosas personal y socialmente.

El PAICOR, (creado por allá por el 83 y declarado por la OEA como el mejor programa latinoamericano) fue iniciativa oficial para que los chicos en edad escolar recibieran una vez por día un plato de comida en el mismo establecimiento a que concurrían, vino a remediar no sólo situaciones de pobreza extrema en que los chicos directamente no comían, sino también otras en que los padres, exigidos por sus trabajos, no podían dedicarse adecuadamente a procurar la alimentación regular de la familia. Quizás la organización nació con algunas deficiencias que debían irse remediando con el tiempo y la experiencia.  Ahora, de un plumazo, 20.000 chicos de las escuelas cordobesas quedan repentinamente excluidos de ese beneficio. La explicación: el endeudamiento provincial y el abuso de quienes disponiendo de altos salarios se aprovechan de ese beneficio orientado hacia los más pobres.

Recurramos a la estadística oficial. De esos 20.000, 15.200 perteneces a familias que reciben salarios mayores  de $2.500 y menores de $6.000. Sólo 3.800 pertenecen a familias que reciben entre 6 y $10.000. Quien vive en la lucha diaria sabe que una familia de 4 personas, con entrada mensual menor a 6.000 no dispone de dinero “para tirar manteca al techo” y ni siquiera para cumplir las obligaciones de alquiler, servicios, impuestos, elementos escolares, movilidad…etc. Quizás los más cercanos a los  $6.000, sometiéndose a una cierta austeridad, podrían subsistir. Pero, aunque los estudios investigativos sean correctos, ¿no vale la pena excederse un poquito en los beneficios a los chicos, ahorrando de la multiplicidad de obras casi faraónicas el mendrugo de dinero que se quiere recuperar en este caso? La demolida Casa de las Tejas y las obras de construcción de la nueva, con los millones de gastos de alquiler hasta que se  concluya ¿no son un clamor gigantesco contra esta violación de los derechos infantiles? Si realmente queremos una sociedad justa, con seguridad y progreso, es necesario renovar el propósito de que los privilegiados sean los chicos y no los intereses eleccionarios de los políticos. Es bueno recordárselo al gobierno de Córdoba que acaba de decidir  que los niños no sean ya aquí y ahora, los únicos privilegiados.

 

Invitación a “los gentiles”. Por Susana Tampieri

El Arzobispo de Trieste, Monseñor Giampaolo Crepaldi, Presidente del Observatorio Internacional “Cardenal Van Thuân” sobre la Doctrina Social de la Iglesia, se refirió a un escrito del Papa, invitando al diálogo a los “gentiles”, en los atrios o patios de las iglesias Católicas.

Dicho texto se inicia con una propuesta que se remonta a los primeros siglos del Cristianismo, en que la religión -Emperador Constantino mediante- se legalizó y en que Teodosio, la designó como religión del Estado.

Triste época, por cuanto la persecución del Imperio a los cristianos, reproducida incansablemente por Hollywood y en los almanaques con santos, santas y mártires, fue reemplazada por igual impía persecución de paganos, judíos y todo aquél que no aceptara la nueva fe y sus flamantes autoridades.

Basta rendir homenaje -en tiempo de Cuaresma, justamente- a Hypatia, quien fuera cruelmente ejecutada, en Alejandría. Filósofa, astrónoma y matemática, celosa defensora de los restos que quedaban, de la famosa Biblioteca incinerada en aquella ciudad. Una turba fanática, incitada por el Obispo Cirilo, (ella no quiso bautizarse) la arrastró, despedazó y quemó.

La palabra “gentil”, significa hoy: amable, encantador, agraciado… pero se remonta al mundo bíblico del Antiguo Testamento. Era gentil el que no era judío. Tal como los griegos denominaban “bárbaros” a todo el que no fuese helénico. Los cristianos, ya instalados, llamaron así al que no compartiese su fe: a los idólatras, adoradores del becerro de oro y de cualquier mito que no fuese el dogma, por ejemplo, a los paganos que seguían a Platón (como Hypatia) o a Aristóteles o a Epicteto.

Luego vinieron Galileo, Giordano Bruno y tantos otros, que no figuran en ningún almanaque, quienes fueron quemados vivos, en diferentes etapas históricas, pero siempre con el pretexto de su herejía, de su condición de subversivos, de enemigos de la sociedad, es decir, del poder. O de la Iglesia, es decir, del Poder. ¿Y dónde tenían lugar estos autos de fe? En los atrios o patios de las iglesias. ¡Vaya lugar para sentarse a dialogar!

Otro agravante es que el debate -que siempre es bienvenido- se debe dar en una situación entre iguales. ¿Cómo discutir libremente con quien se proclama representante de Dios en la Tierra? ¿El único monarca absoluto del mundo, en un pequeño Estado de pocas hectáreas, que adquirió en el siglo XX, gracias a pactos con el dictador Mussolini ? Estado que sólo integra las Naciones Unidas como observador, porque no reúne las condiciones mínimas de un Estado normal, vg: sin crecimiento demográfico; sin división de Poderes; protegido por una guardia de mercenarios suizos.

Si el diálogo no se entabla directamente con el Papa… será con alguno de sus acólitos, que llevarán mandato de su Santidad, ya que la idea fue de él.

Monseñor Crepaldi glosa la propuesta, enumerando las diferentes idolatrías que han reemplazado, en estos tiempos, al antiguo becerro. Son: el ecologismo, el vitalismo, el cientificismo, el materialismo, el psicologismo, el desarrollismo, el tercermundismo, el pauperismo, la ideología de género, la ideología de la diversidad, el economicismo, el inclusivismo, el narcisismo y el reduccionismo.

Este Papa -que abolió el Limbo para que los embriones entren al Cielo y que corrige a Juan Pablo II insistiendo en que el Infierno es un lugar real- pone a todas las búsquedas de conocimiento, teorías, reivindicación de cuerpos que pertenecen a seres humanos conscientes de su derecho a elegir. Sin embargo, no veo que incluya al fascismo o al nazismo y mucho menos al franquismo, cuyos herederos siguen activos hoy, con el prefijo “neo”.

Idólatras son los curas tercermundistas o de la Opción por los pobres (pauperismo) pero no lo son los Von Wernich, Grassi o Monseñor Storni, a quienes no se los ha castigado “ad divinis”, como a Alessio, en Córdoba, por defender el matrimonio igualitario; aunque hayan sido condenados por Tribunales de la Nación, como asesino el primero y pedófilos, los segundos.

Idólatras somos los que estamos en contra de la mega minería contaminante (ecologismo).

Idólatras somos los que luchamos porque hombres y mujeres, que compartimos este planeta, tengamos los mismos derechos, que no son otros que los derechos humanos (ideología de género), aquellos que defienden el progreso material de los pueblos. Idólatras somos los que defendemos el pluralismo, lo que se logró -en algunas latitudes y nunca del todo- después de baños de sangre en las guerras de religión. Y que se reeditarán de seguir creciendo los fundamentalismos.

Los ateos no somos “gentiles”. No mandamos a nadie a la hoguera por creer en un Dios o en varios. Confiamos en la ciencia, mientras que San Pablo, en su Carta a los Corintios (1 cap. 13,8) profetizaba su desaparición.

En un mundo donde cada uno aprenda a no hacer a otros y a otras, lo que no le gusta que hagan con él o ella.

Los ateos también tenemos valores, legitimados, porque no aguardamos recompensa ultra terrena; valores en los que creemos ya que no existe monopolio en la materia.

Un mundo en que el Estado sea laico, es decir neutral, sin canonjías y preferencias por ningún culto en particular. Es la República -sistema que se instauró luego de la denostada Revolución Francesa de 1789- la que garantiza la libertad de creencias, de expresión, de reunión, de prensa (se pueden agregar, pero no quitar).

Y si discutimos y debatimos será en un pie de igualdad y no al pie de un trono y en un lugar que, como reconoce el mismo Arzobispo de Trieste, si bien no está dentro del templo, pertenece a terreno eclesiástico.

 

Fuente: Diario Los Andes

Solidaridad con Nicolás Alessio. Por el Secretariado de los Curas en Opción por los Pobres

Por el Secretariado de los Curas en Opción por los Pobres *

Como Secretariado del grupo de Curas en la Opción por los Pobres de la Argentina, y ante la sanción aplicada a nuestro hermano y compañero Nicolás Alessio, quisiéramos hacer llegar brevemente nuestra opinión.

En primer lugar, nos queremos solidarizar clara y fraternalmente con Nico en este momento difícil que –sabemos– está viviendo.

Lamentamos, además, la falta de diálogo; algo que tantas veces desde las mismas cúpulas eclesiásticas se ha alentado, no parece haberse aplicado en este caso.

Lamentamos que se dé a la sociedad una imagen de intolerancia y crispación, en momentos en los que se proclama la tolerancia, el respeto al que piensa distinto y el llamado al encuentro. Suponemos que lo que se pide a las instancias políticas hacia afuera debería vivirse alegremente también hacia adentro.

Lamentamos que se sancione tan duramente a un hermano, remitiéndose a la doctrina y al magisterio, y no se actúe por lo menos con la misma “vara”, o sin dudas, mucho más severamente, ante los casos de miembros de la Iglesia condenados por los poderes independientes de la República por crímenes de lesa humanidad, o abuso de menores y pederastia.

Lamentamos, finalmente, que en algunos ambientes eclesiásticos se transmita un mensaje a la sociedad civil orientado a ser severísimos e intolerantes en temas ligados a la moral sexual y no se mire y actúe con mucha mayor firmeza ante las torturas, la desaparición forzada de personas, los abusos de menores, los empresarios cómplices de modelos económicos genocidas de lucro infinito y egoísta, que envenenan la tierra y las aguas, que mienten a la sociedad desde los medios hegemónicos de comunicación o esclavizan seres humanos desde empresas textiles y agropecuarias, tantas veces solidarias con algunos sectores eclesiásticos a través de limosnas o asesorías.

Como curas en la opción por los pobres, queremos repetir nuestra solidaridad con Nico, e invitar a las autoridades eclesiásticas a revisar sus actitudes y buscar hasta las últimas consecuencias modos de obrar más semejantes al Evangelio y al Reino. Creemos que siempre “otro modo de ser Iglesia” es posible, en especial en momentos en que ser “seguidores del Nazareno” es un desafío fascinante, y no se manifiesta fácil resultar una “Iglesia creíble” al modo de Jesús.

* Grupo coordinado por Eduardo de la Serna. Nicolás Alessio fue echado por defender el matrimonio igualitario.

 

Sancionar para mantenerse. Por Guillermo “Quito” Mariani

Ha adquirido publicidad en los últimos días, y ha sido motivo de inquietud para muchos, la decisión tomada por el Arzobispado de Córdoba, como resultado de un juicio eclesiástico iniciado contra el padre Nicolás Alessio por expresiones públicas contrarias al criterio oficial de la Iglesia en el asunto de la ley de matrimonios igualitarios. La sanción le prohíbe el uso del ministerio sacerdotal, y lo priva del oficio de párroco que había ejercido en San Cayetano.

Hay un proceso canónico detrás de esta sentencia. Un  “abogado de oficio” ejerció supuestamente la defensa del Pbro. Alessio. Esto me hace recordar mi caso, en que habiendo el equipo jurídico que me defendía, apelando finalmente a la Signatura Apostólica, este Supremo tribunal vaticano exigió, además de un depósito previo de 1.800 euros, la elección en una lista de abogados residentes en Roma y aprobados por la Santa Sede, de quien debía defenderme. Ya los costos fueron motivo suficiente para no aceptar  pero, sobre todo, esa condición de que nombrara un abogado del entorno curial que no tenía noción de quién era yo para que me defendiera me pareció aberrante. No sé si esto sucederá en muchos casos en el orden civil. Pero de todos modos, la defensa por parte de quien está complicado con la acusación, no puede considerarse auténtica sino sólo “pro forma”- De modo que aquí no hubo diálogo ni oportunidad de apelación a la justicia, sino exclusivamente decisión autoritaria y hasta caprichosa.

En segundo lugar, hay que advertir que esta aparatosa decisión del poder, supuesto o añorado, por la jerarquía eclesiástica, no tiene efectos reales ni sobre la libertad  de los sancionados que siguen siendo ministros ordenados, ni sobre los cristianos que optan por acogerse a su ministerio, como fue en las primeras comunidades. Sólo queda restringida la anotación canónica de los sacramentos dispensados en esas circunstancias. Muy distinto por supuesto de lo que sucedía en tiempos de la Inquisición con cárceles, exilios, torturas y condenas a la horca o la hoguera.

Tengamos en cuenta, igualmente, que esa objeción, muy clara a primera vista, “si no están de acuerdo con las reglas de la institución ¿por qué no la dejan del todo y dejan de preocuparse por que cambie? Es el mismo argumento que Tradición Familia y Propiedad esgrimía en Brasil durante la dictadura militar que derrocó a Joao Goulart. “Amelo o déjelo” Si no les gusta este país así con sus reglas como están, ¡váyanse a otra parte!- Frase que copiaron aquí para poner letreritos en los parabrisas, los que apoyaban la dictadura militar. Pero los que no se iban, argumentaban: ¡es mi país! Es mi espacio heredado y adoptado! Además de no tener por qué abandonarlo, tengo pleno derecho y hasta obligación de exigir y luchar por que cambie lo que lo desfigura.

Que, en el caso de la Iglesia católica, que se dice la única fundada por Jesús de Nazaret, es todo aquello que contraría su norma suprema y elemental de fe y conducta: el Evangelio. Eso que quiso recuperar el Concilio Vaticano II y que con Benedicto XVI se está alejando cada vez más, devorado por una institución sostenida por la tradición tridentina, las finanzas y el poder monárquico. ¿Por qué entonces la actitud del Arzobispo Ñáñez? Sólo para mantenerse en el poder sin ser desplazado por la calificación de timorato o indeciso para jugarse por la Iglesia.

Finalmente, no hay que desconocer que, en la actualidad, son tantos y tan meritorios, humana y evangélicamente los sancionados/as (pastores obispos y párrocos, laicos y catequistas, teólogos, biblistas, y moralistas) que en ellos está renaciendo la verdadera comunidad de Jesús. No somos enemigos infiltrados, somos humildes defensores de la causa plenamente humanitaria de Jesús de Nazaret.

José Guillermo Mariani (pbro)

 

 

Desde dónde partirán las flechas envenenadas. Por Guillermo “Quito” Mariani

El discurso de la Sra. Presidenta,  inaugurando un nuevo período do legislativo, una vez más deslumbró  por la muestra de agilidad mental,  profundización de cada uno de los temas y firmeza en la presentación de sus decisiones. Sin improvisación,  sin papel, pero con un manejo admirable de la expresión, la palabra y el pensamiento, se trató, aunque muchos no quieran reconocerlo, de un acontecimiento poco acostumbrado en todas las exposiciones de otros presidentes en las mismas circunstancias.

Pero, indudablemente, la sinceridad cruda con que trató varios problemas le acarreará muchas agresiones. Partirán flechas envenenadas desde muchos lados.

Y se explica, porque:

¿Cómo pudo afirmar la presidenta, que desde la Rosada es el gobierno y no las corporaciones las que gobiernan? ¿Qué corporaciones? ¿La del campo agroexporatador, la minera, la eclesiástica, la petrolera? ¿Existen acaso esas corporaciones? Y si existen, ¿son capaces de imponer sus propias decisiones y hacer prevalecer sus intereses particulares? Desde allí seguramente vendrán muchas flechas ensayando puntería definitoria.

Y ¿no fue  un atrevimiento anunciar la prolongación del subsidio universal  por hijo a las mujeres embarazadas? ¿Cómo le va a caer esto a la iglesia oficial que nunca ha hecho nada positivo para disminuir los abortos, o a los portales de Belén, que se benefician con el amparo a las madres solteras alquilándolas después para tareas domésticas? ¿no se está usando así NUESTRO dinero para fomentar la promiscuidad?  Es otro rincón del que partirán flechas envenenadas y muy penetrantes (porque se humedecen con lo sagrado).

Pero el colmo del desafío fue hablar de una ley para impedir el lavado de dinero que tarda en definirse porque muchos de los que deben aprobarla, no tienen las manos suficientemente lavadas. Como en la reacción ante la estatización de las AFJP los capitales espúreos y los buitres lanzarán picotazos desesperados.

Hay  denuncias dolorosas. La del trabajo esclavo por parte de las grandes empresas graníferas, que es parte de un panorama todavía muy incompleto y se está tratando de ocultar rápidamente como el caso de las millonarias evasiones impositivas. La de la complicidad de gremialistas que debieron defender a los trabajadores y se entretuvieron en otros menesteres.  La resistencia a la nueva ley de trabajo rural que trata de recuperar y actualizar el famoso “estatuto del peón”. Todo esto constituye un baldón muy grande para esas firmas poderosísimas y con raíces internacionales. ¿Podrá el gobierno resistir a las tremendas presiones que se originarán en esos sectores?

Finalmente la prometida ley de propiedad de la tierra que pondrá límites a la rapiña de los que aprovechándose de la necesidad de los propietarios compran por monedas realizando negocios gigantescos. Se trata también de grandes capitales internacionales que reaccionarán agresivamente.

Una lluvia de flechas envenenadas partirán seguramente desde todos estos rincones y hay que estar preparados para esquivarlas.

 

Despenalización del aborto en defensa de la vida. Por Frank de Nully Brown

A propósito de la próxima discusión parlamentaria sobre la despenalización del aborto, la Iglesia Metodista inicia el diálogo sobre esta problemática que atenta contra la libertad y la dignidad de las personas. Carta pastoral del Obispo Frank De Nully Brown.

 

 

El tema de la despenalización del aborto, que será motivo de debate en el Congreso Nacional, exige desde nuestra fe cristiana una profunda y sincera reflexión que contribuya a la valoración de la vida y al respeto y dignidad de todos los seres humanos en nuestra sociedad.

Limitar la discusión de la despenalización del aborto a una puja entre quienes están a favor y en contra de la práctica, es trivializarla: nadie puede estar a favor de la interrupción de una vida. Pero esta problemática va más allá de esta falsa polarización: la mujer que busca abortar lo hace con angustia y tristeza. La comunidad tiene que asumir esta realidad no escondiéndola sino sacándola a la luz.

Una reflexión pastoral debe abordar su tratamiento considerándolo en todas sus dimensiones físicas, sociales, éticas y espirituales. Para ello comparto aquí algunas reflexiones que procuran aportar a su mejor comprensión.

El aborto es un problema social

El tema del aborto debe ser considerado en relación con el contexto social en el cual ocurre. Nuestra sociedad carece de una adecuada educación sexual, planificación familiar e igualdad de género lo que contribuye a que se multipliquen los embarazos no deseados. Por otro lado, el aborto se ha constituido en un verdadero comercio, ya que, en la actualidad, la ley aprueba su práctica en forma muy restringida. Los sectores medios y altos de la sociedad pueden acceder a una atención clandestina segura, pero para muchísimas mujeres de limitados recursos, debido a prácticas no profesionales  y riesgosas, interrumpir la gestación implica  atentar contra  su propia vida. El Estado debe intervenir en dos sentidos: legislando la despenalización para evitar también la muerte de las madres y garantizando condiciones de equidad económica, educativa y sanitaria para que el aborto no sea una opción.

La penalización no resuelve el sufrimiento

La realidad del aborto no se resuelve penalizando a la mujer que lo practica y dejando de lado la responsabilidad del varón. Porque el problema no es solo de las mujeres, es un problema de todos. Poner el tema en su adecuado contexto lleva a considerar el reclamo de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y, por otro lado,  abordar el sufrimiento de muchas mujeres desprotegidas.

Diálogo para construir libertad y dignidad

Por todo lo dicho considero que despenalizar el aborto puede ayudar al diálogo que contribuya a la edificación de nuestra sociedad. Cada víctima del aborto no puede convertirse en un número más porque es  alguien a quien Dios ama y a quien también nosotros debemos amar profundamente. Esconder nuestras prácticas culturales  de abortos clandestinos no ayuda a enfrentarlas y  a tomar decisiones inspiradas en la libertad y la dignidad de las personas.

Es nuestro deseo que se pueda generar en nuestra sociedad una discusión madura donde todos tengan la oportunidad de aportar sus propias visiones.  Porque:

”Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero. Si alguien  afirma ’Yo amo a Dios’, pero odia a su hermano es un mentiroso: pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quienes no ha visto” (1 Juan 4:19-20).

Pastor Frank de Nully Brown

Obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina

Febrero 25 de 2011

Fuente: Iglesia Metodista Argentina