Conquistas y esperanzas de un año con Francisco. Por Guillermo “Quito” Mariani

Se ha cumplido ya un año y medio de la elección de Francisco I como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Desde aquel celebrado “Buona sera” con que sorprendió a la multitud aglomerada y ansiosa de la plaza de San Pedro hasta hoy, con sus gestos, sus viajes, sus discursos, su estilo familiar, sus muestras de compasión y comprensión, su proximidad y su proyecto de una iglesia pobre y para los pobres, ha reconquistado a nivel internacional a mucha gente entusiasmada con sus muestras de “humanidad”. Ante el ventarrón de disconformidades frente a una iglesia anclada en tradiciones resistentes a cualquier actualización y los ataques que desnudaron una cantidad de deficiencias que habían permanecido ocultas durante siglos, la constatación se expresaba frecuentemente con frases como esta “la iglesia está perdiendo a mucha gente que se ha pasado a otros espacios religiosos o se ha decepcionado completamente”. Francisco, indudablemente, ha revertido ese proceso que, aparentemente ha sido el motor de que el cónclave de Marzo del 2013, se definiera rápidamente por la elección de su persona para el pontificado. Nos alegramos de este cambio desde todas las apariencias de autoritarismo y majestad sacral atribuidos a la Iglesia, cerraban las puertas y ventanas que el Concilio Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII, había tratado de abrir, precisamente para reanudar la comunicación Iglesia-mundo. Sin ninguna pretensión de que se juzgue exacto mi análisis, creo que es razonable, a la vez que agradecer y alegrarse del cambio realizado, tener en cuenta algunos aspectos más profundos.

1) La iglesia católica continúa siendo una monarquía institucionalizada y sacralizada. El cambio necesita institucionalizarse y desacralizarse. Ante criterios de apertura, simplicidad, tolerancia,

pedidos de perdón y rechazos, ante reclamos, de conductas individuales,a nivel personal del Papa, la estructura no se ha movido. Continúan intactas, con el argumento de que las leyes canónicas y afirmaciones tradicionales no han cambiado. Las decisiones autoritarias de las distintas jerarquías en sus jurisdicciones mantienen un nivel de unidad y aprobación superficial, respetando la simpatía despertada y conquistada personalmente por la cabeza, pero el cuerpo continúa afectado por un “pasado” demasiado “pesado”.

2) Desde el siglo IV la Iglesia fue creciendo en prestigio y poder. Con diversas estrategias se mantuvo enfrentando una cantidad de dificultades. Condenas, exclusiones, alianzas, persecuciones, definiciones dogmáticas, afirmaciones atemorizantes, complicidad con los poderosos, majestad intocable por identificación con lo divino. Así la conocimos muchos de nosotros. Así fue creciendo en cantidad de adhesiones y prestigio acumulado. Dos características indispensables para el poder. Pero al mismo tiempo fue perdiendo dimensión humana. De modo que ante personas de Iglesia que sostenían con firmeza las posiciones evangélicas por sobre reglas y criterios impuestos, la gente decía como la mejor alabanza:¡qué humano es este obispo, este cura! ¿Será católico, apostólico, romano? Y en realidad es la síntesis de las aprobaciones y alabanzas que está recibiendo Francisco. Por fin,un Papa humano!

3) Pareciera irreverente pero es real. La Iglesia, como todo lo religioso institucionalizado mantiene y desarrolla una política de poder. En la estrategia política actual de la Iglesia entra el esfuerzo de reconquistar la adhesión cuantitativa. Al menos aparentemente, con Juan Pablo II y el Cardenal Ratzinger luego Benedicto XVI la decisión era afirmar principios y exigencias de fidelidad para disponer de un conjunto disciplinado capaz de afrontar el error y la descristianización progresiva. El resultado fue negativo. La cerrazón de “bunker” fue violada por las investigaciones periodísticas. Y el bunker se desmoronó, desparramando sus riquezas y su basura. Ahora importa recuperar las adhesiones perdidas. Los viajes de Francisco son enfocados por algunos analistas como búsqueda de nuevas adhesiones reemplazando a la casi desgajada Europa. Brasil, con el gran encuentro juvenil; Israel y Palestina como recuperación de la cualidad mediadora tantas veces atribuida a la Iglesia; Corea con la oferta de un catolicismo plenamente tradicional en constante crecimiento. Amigables relaciones con China y hasta algún proyecto de visita ante un catolicismo afirmándose…

4) No hay que pasar por alto la preocupación que crea el avance del Islam en el mundo, fruto de una adhesión fanatizada a una verdad única que exige ser contagiada como precio de la propia subsistencia y como salvadora del mundo.

Me he referido a “esperanzas” Dejo para una segunda columna lo fundamental de ese tema.

 

Homilías Dominicales. Domingo 28 de septiembre de 2014 – 26 durante el año litúrgico (Ciclo “A”). Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mat.21,28-32)

Dijo Jesús a los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y dirigiéndose al primero le dijo: hijo quiero que hoy vayas a trabajar a mi estancia. El contestó “No quiero”   Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo le dijo lo mismo y éste le respondió: Voy, Señor. Pero no fue. Díganme ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? Le contestaron: el primero. Jesús les dijo: les aseguro que los publicanos y las mujeres de mala vida llegarán antes que ustedes al reino de dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y ustedes no le crearon. N cambio los publicanos y las mujeres de mala vida, creyeron en él. Pero ustedes ni siquiera al ver ese ejemplo, se han arrepentido y creído en él.

Síntesis de la homilía

Es evidente el enfrentamiento de Jesús con los dignatarios de Israel. “la creme” diríamos ahora, Haciendo gala de ingenio logra que ellos mismos dicten su propia. Condena. Los que dicen y no hacen a los que Jesús se refería cuando recomendaba escuchar y obedecer lo que enseñaban los fariseos, pero no imitarlos, están aludidos en la parábola. Y estamos aludidos tantos que en este mundo, plagado de ficciones y engaños, nos atrevemos a proponer ideales que después, no por debilidad sino por falta de voluntad, con plena conciencia, no cumplimos. Y la experiencia nos dice que quienes obran así, como en el fondo tienen vergüenza de sí mismos, suelen denunciar frenéticamente los vicios ajenos, de manera que los que los escuchen los veneren y admiren, juzgándolos absolutamente inmunes de los males que denuncian. Me ha tocado, desde los primeros años de mi seminario, encontrarme con gente aparentemente dotada de una piedad delicadísima e intensa, que usaban para ocultar vicios graves y abusivos, que no tardaron demasiado en descubrirse. Y otros que, con severidad inclaudicable, condenaban defectos ajenos en que ellos mismos estaban profundamente inmersos. La advertencia de Jesús a los sumos sacerdotes y ancianos de que publicanos y   mujeres de mala vida están más cerca que ellos del reino de Dios, es cruda pero real. Porque la hipocresía es lo único que cierra verdaderamente el espíritu como una coraza impenetrable de la que depende todo el sentido de la vida. Este atrevimiento de Jesús para con las autoridades más venerables de Israel no es una exageración de momento o unas palabras de las que vaya a retroceder. Es que realmente, cobradores de impuesto y mujeres de mala vida eran y son a veces en la actualidad gente desplazada en la sociedad por los poderosos. A ellos no les queda con frecuencia otro modo de mantenimiento personal y familiar que vender su honestidad y su cuerpo. Y por ese motivo, lo que restituya su dignidad elemental como integrantes de la sociedad, los redime fácilmente de aquellos excesos. Tenemos mucho aprecio de la humildad aunque a veces la confundimos con sus apariencias. Una frase que se atribuye a Santa Teresa de Jesús es que “la verdadera humildad es la verdad”. Fácilmente esa virtud que implica saberse y sentirse “tierra” (humus) o ponerse al ínfimo nivel de la tierra, no excluye nuestra dignidad personal ni deja de lado nuestras posibilidades de rendimientos individual y comunitario. Consiste,sí, en saberse y mostrarse igual a todos, pese a las diferencias hacia arriba o hacia abajo. (de tierra somos…·) Más clara es, en ese sentido, la virtud de la sinceridad, que no oculta ni la propia verdad en sus aspectos favorables o deficientes, ni la de la realidad con la intensidad de compromiso que ella requiere para su mejoramiento. Y ésta no suele ser señalada como importante porque implica a veces rechazo o menosprecio.

Homilías Dominicales – Domingo 26 de octubre de 2014 – 30 durante el año litúrgico ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema ( Mateo 22, 34-40)

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús en una conversación había dejado sin argumento a los saduceos, se reunieron y uno de ellos que era doctor de la Ley le preguntó para ponerlo a prueba. “maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley”? Jesús le respondió “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y primer mandamiento. El segundo es semejante al primero. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas.

 

Síntesis de la homilía

El constante afán de los fariseos, empeñados es constatar contradicciones en las enseñanzas de Jesús para desacreditarlo, se manifiesta una vez más y también una vez más, Jesús aprovecha la oportunidad para fijar su juicio definitivo sobre la Ley de Moisés. Las expresiones con todo tu corazón, tu alma y tu espíritu son un modo de expresar la totalidad del ser humano. No están particularizados en lo que son los sentimientos o emociones. Es por otra parte muy cierto que es muy difícil hacer comparaciones entre los amores humanos que mueven nuestras fibras sensible y el amor a un ser inconmensurable, trascendente de todas nuestras realidades, con atributos que traducimos en palabras pero sólo entendemos por comparación o negación de lo que nuestros sentidos, nuestra inteligencia y el resto de nuestras facultades experimenta en la creación que nos rodea. Por eso, aunque se trate de la afirmación más importante de la ley de moisés, que tiene mucho que ver con la firmeza en rechazar a los dioses de las religiones circundantes, Jesús añade un segundo mandamiento que sí entra en el ámbito de nuestras capacidades humanas. Amar al prójimo como a uno mismo.

La visión de Jesús va a avanzar sobre esta propuesta que como contestación a la pregunta del doctor de la Ley es absolutamente perfecta, resumiendo los dos mandamientos del decálogo en uno sólo que al mismo tiempo de abarcarlos, influye en la posibilidad de cumplirlo o rechazarlo. “Ámense entre ustedes como yo los amé. El que ama a su prójimo ha cumplido con toda la ley. Quien dice que ama a Dios sin amar a su hermano es un mentiroso El que me ama cumple mi mandamiento”. ( no, MIS mandamientos que es traducción posterior)

Desde luego que, cuando hablamos de amor se pueden entender muchas cosas que, aunque sean “parcialidades” del amor humano, como el amor de amistad, el amor de obras, el amor familiar, el amor de pareja, ninguno agota todo el sentido del amor y todos implican el peligro del egoísmo ante el que es necesario permanecer vigilantes. (de ese vicio radical de nuestra naturaleza humana se puede decir lo que dice Pedro del “diablo” como león rugiente que anda buscando a quien devorar.)

Pienso que el comienzo del amor es estar verdaderamente interesado por el otro. Desde allí puede crecer la relación hasta una cantidad de experiencias de toda índole conducentes al crecimiento personal, la madurez y la felicidad compartida. No creo que haya una especie de medida o canon para establecer la autenticidad o la profundidad del amor. Pero sí es indispensable examinarse para descartar todas las astucias del egoísmo y estar dispuestos a convertir ese interés por el otro, en la norma de nuestra comunicación y convivencia.

 

Homilías Dominicales. Domingo 21 de septiembre de 2014 – 25 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.20,1-16)

Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un propietario de campo salió de madrugada para contratar obreros y trató con ellos por una moneda de plata como jornal. Volvió a salir a media mañana y al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo “vayan también ustedes a trabajar a mi campo” y les pagaré lo justo. Y ellos fueron. Volvió a salid a mediodía y media tarde e hizo lo mismo. Ya al caer la tarde volvió y, encontrando todavía a otros les dijo ¿cómo se ha quedado aquí todo el día sin hacer nada.? Ellos le respondieron: nadie ha venido a contratarnos. Les dijo entonces: vayan también ustedes a mi campo.

Al terminar el día el propietario digo al administrador: Llama a los obreros y págales el jornal comenzando por los últimos. Fueron los que habían llegado al atardecer y recibieron una moneda de plata. Cuando llegaron los primeros creyeron que ibn a recibir mucho más, peo recibieron también una moneda de plata.

Al recibirla protestaban contra el propietario, diciendo: Estos últimos trabajaron sólo una hora y les dan lo mismo que a nosotros que hemos soportado el calor y el peso del trabajo durante todo el día. Llamando a uno de ellos el propietario le dijo “Amigo, no soy injusto contigo.¿acaso no habíamos tratado por una moneda de plata? Toma lo que es tuyo y vete. Yo quiero dar a éste que llegó último lo mismo que a ti. ¿ Por qué vas a tomar a mal que yo sea bueno? ¿No puedo disponer de mis bienes como me parece?

Así concluyó Jesús, los últimos resultarán primeros y los primeros, últimos.

 

Síntesis de la homilía

La conducta de este propietario resulta para nosotros una rareza. Sale a buscar obreros para su campo. Aquí la gente desempleada tiene que salir a buscar trabajo o resignarse, en el campo a vivir en condiciones deplorables. El afán de que no queden desocupados los que en la plaza esperan ser contratados, lo mueve a salir repetidamente a buscarlos.

Y en su concepto de justicia no juega solamente el cumplimiento de las condiciones del acuerdo contractual, sino en la contemplación de cada caso para remediar lo que por diversas causas no está al alcance, de cada uno. ¿No estará fomentando la pereza con esta actitud de darles esa especie de subsidio a los que esperaron para ser contratados hasta el final del día? La compasión y la comprensión son virtudes humanas que dan sentido a la vida y este hombre no aferrado a sus propias posesiones para sacarles todo el fruto posible, vive esas virtudes tan beneficiosas comunitariamente.

Ni hay que pensar en lo que esta conducta merecería en el ambiente individualista de acumulación de capital que vivimos, aprovecha por algunos pocos y codiciados, sin posibilidades de acceder por las mayorías que esperan ser asimiladas e incluidas en los beneficios de la vida en comunidad.

Queda absolutamente claro que la parábola dirigida a los que en el orden de preferencia frente al Gran Propietario se consideraban privilegiados y primeros no tienen para Jesús esa primacía como un derecho inalienable sino que están muy cerca de que una cantidad de elementos que movilizan a la sociedad que de primero puede hacerlos pasar a últimos por haberse negado a los esfuerzos   de igualización para romper las diferencias irritantes que han contribuido a mantener en la sociedad. El remedio real para cambiar, aunque sea paulatina y costosamente, las condiciones sociales de injusticia, debe colocarse es insistir permanentemente en el logro de igualdad de oportunidades no sólo para unos pocos sino para la mayoria, en un espacio social de convivencia, progreso y felicidad.

 

Homilias Dominicales. Domingo 14 de septiembre de 2014 Festividad de a exaltación de la Cruz. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn 3,13-17)

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su unigénito. Y nadie sube al cielo para quedarse más que el que ha bajado del cielo, este hombre. Además lo mismo que en el desierto Moisés levantó en alto la serpiente, así será levantado este hombre para que todo el que lo haga objeto de su adhesión tenga vida definitiva. Porque así demostró Dios su amor al mundo: llegando a darle su hijo único para que todo el que le preste adhesión, tenga vida definitiva y no perezca. Porque no envió Dios al mundo su hijo para que sentenciara contra el mundo sino para el mundo se salve por él.

 

Síntesis de la homilía

El prejuicio de que la entrega de este hijo excepcional que es Jesús de Nazaret fuera enviado al mundo para ser sacrificado y así satisfacer al Padre por el pecado del mundo, condiciona muy fuertemente desde la tradición sacrificial, el sentido de este pasaje, quitándole importancia a lo que constituye el verdadero mensaje el amor del Padre para con su hijo amado, prolongado en el amor a la humanidad para comunicarle el secreto de la vida definitiva. No para sentenciarla y condenarla.

En este sentido la Cruz adquiere su valor excepcional, como muestra del precio pagado por buscar, desear, construir y compartir con otros, a través de los tiempos, las luchas y entregas de la vida buscando la felicidad y la justicia para todos.

Que la muerte de Jesús tenga sentido de una venganza querida por Dios para satisfacer el rechazo que significó el pecado del hombre, a lo cual se añadió el valor de cualquier dolor humano para añadirse a esa venganza, transformó la espiritualidad del amor en espiritualidad del dolor y el sacrificio, como únicas y absolutas situaciones agradables a Dios. Y, aunque esto se haya admitido con tanta frecuencia y modos variados, en la predicación de la Iglesia, es una deformación agraviante del espíritu del evangelio como buena noticia de salvación.

Es cierto, sin duda alguna, que el sufrimiento fortalece y lleva a una maduración en la correcta valoración y sentido de la vida humana, pero de allí a convertir estoa efectos negativos de la dignidad y felicidad humanas, y propiciarlos como sentido de la vida y la creación

En el año 326 Sta. Elena, madre del emperador Constantino entre las tres cruces encontradas en Palestina creyó identificar la que había servido para crucifixión de Jesús- En la veneración de esas supuesta reliquia se basa la fiesta litúrgica que hoy celebra la Iglesia. Pero el evangelio de Juan nos da la clave del verdadero motivo de veneración de ese instrumento de tortura utilizado para eliminar a Jesús de Nazaret. “Cuando sea exaltado sobre la tierra, todo lo atraeré hacia mí” (Ju.12,32) Y es que la culminación de la misión de Jesús de anunciar la buena noticia del Reino, transformadora del sentido de la vida de los seres humanos, es al entrega de su vida defendiendo la dignidad y los derechos inalienables del ser humano. Y eso convierte la ignominia de la Cruz en “exaltación”. Ese es el motivo por el que Juan, a diferencia de los otros evangelistas no menciona una “ascensión” que para aquellos es exaltación definitiva junto al trono de Dios, sino que esa exaltación está cumplida en la Cruz.

Vivir el sentido de la cruz y darle a la vida sentido definitivo, es decir que no concluya en “NADA”, es la consigna que nos deja esta celebración que nos empuja a no desalentarnos en la defensa de los valores humanos, aunque vivamos en un sistema que ha subordinado los más importantes, al de la omnipotencia del dinero.

Homilías Dominicales. Domingo 7 de septiembre 2014  – 23 durante el año litúrgico – ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Mt. 18,15-20:

Decía Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha busca a una o dos personas más para que el asunto se decida por la declaración de dos o más testigos. Si se niega a haceros caso, llévalo a la comunidad y si tampoco quiere escucharla, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos o más entre ustedes se unen para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos.

Síntesis de la homilía

No se trata de cualquier transgresión,(pecado) como si la fraternidad comunitaria implicara una vigilancia constante sobre la vida y el hacer de los hermanos. Se trata de que el hermano te infiera una ofensa o te perjudique malamente. Entonces, recurrir al diálogo, para no tragarse simplemente la ofensa que suele transformarse en resentimiento, pidiendo la explicación incluso para corregir lo que puede ser una falla en la comprensión del otro o en el propio discurso. Lo de decirlo a la comunidad no supone tampoco andar ventilando el mal proceder, lo cual en vez de atenuar agrava el problema, sino buscar ayuda en quienes desde la cercanía comunitaria puedan influir en solucionar el problema de las distancias o enfrentamientos provocados por esa ofensa.

La frase siguiente, muchas veces interpretada como el poder de perdonar de los ministros del sacramento de la reconciliación o penitencia, nada tiene que ver con eso, sino con la responsabilidad de que las distancias y la enemistad no pueden constituir el estado permanente dentro de una comunidad que anhela testimoniar el amor de Dios padre y el afán por construir su reinado de paz y justicia. Por eso el último parrafito del pasaje indica que para no perder la relación con el Padre de todos, es indispensable la búsqueda constante de la unión amistosa que significa sostén para la vida y las luchas cotidianas. No hay en esto ninguna insinuación a la valoración de lo que hoy se estila muchas veces de cadenas de oraciones para lograr intervenciones divinas.

Recurrir al argumento del perdón de las ofensas, sin tener en cuenta el proceso que se detalla bastante específicamente en este pasaje de Mateo cuyas comunidades vivían frecuentes dificultades tanto por niveles de condición social como de diversidad religiosa (judíos y paganos entre los convertidos), es simplificar y hasta correr el peligro de ridiculizar el perdón cristiano. Es claro en los detalles señalados por el evangelista acerca de cumplir un proceso de proximidad respetuosa de la personalidad de los ofensores, tratando de servirse de los recursos disponibles en la comunidad concreta para hacer visible la ventaja de la reconciliación. Es por otra parte cierto que también si ese proceso cumplido con buena intención y real voluntad de buscar solución a las divisiones, no hay por qué culpabilizarse de no lograr superar lo incorregible. Así el párrafo termina con considerar “gentil y publicano” es decir, alejado de la reconciliación profunda, a quien sigue en la obstinación del enfrentamiento. Y, desde luego, sin que esto signifique prescindencia, dejar pasar tiempos que disminuyan las tensiones dolorosas y permitan, con la lección y madurez aprendida en el distanciamiento, es medida prudente y aconsejable. Lo cierto es que, pese a la frecuencia de situaciones incómodas, como la de sentirse ofendido o descalificado, el seguidor del mensaje y testimonio de Jesús de Nazaret, no ha descartar la posibilidad de reconciliación, ni disminuir su propio aporte para convertirla en realidad.

 

 

 

Paros, arengas y piquetes. Por Guillermo “Quito” Mariani

Hay dos maneras (entre otras menos conocidas) de acabar con un gobierno que no se somete a las exigencias de los poderes internacionales del dinero, en el sistema capitalista. El argumento de las armas (levantamiento o invasión); y el de la desestabilización (paros, piquetes, usura en los préstamos, infiltración mediante la seducción coimera llamada “devolución de favores”, apoyo de los medios masivos de información sostenidos por empresas monopólicas con intereses financieros, bloqueos comerciales…etc) A este segundo estilo se lo denomina con el nombre de “golpes suaves” o “revoluciones de colores”-

Todos los recursos enumerados, cada uno aparentemente inofensivo y con propuesta de reivindicación justa, utilizados permanente y astutamente, provocan incesantes problemas, que roban del pueblo, hasta la seguridad con que los porcentajes de las elecciones democráticas habían afirmado las aspiraciones del bien común. Y logran, en oportunidades, generalizar el descontento hasta provocar estallidos destituyentes.

Los sudamericanos podemos exhibir un muestrario de estas tácticas,. exitosas algunas, como en Paraguay, fracasadas otras en Bolivia, Ecuador, y otras en marcha como en Venezuela. Con problemas reales como los de la deuda externa y sus secuelas en la interna, la voracidad de las multinacionales adueñadas de las fuentes de riquezas naturales (tierra, subsuelo, inteligencias)… los gobiernos se suceden con esfuerzos de toda índole, y llegan, en su impotencia para mantenerse en el poder, al abandono de los proyectos en pos de una sociedad mas justa e igualizante sin exclusiones ni diferencias irritantes. Ése es realmente, el objetivo perseguido por quienes en asociación de conveniencias están detrás de todo ese proceso. La intranquilidad, los enfrentamientos y las concesiones propuestas por los técnicos del establishment, no desembocan ya en dictaduras militares intranacionales. Sí, todavía, en invasiones de los poderosos en armas y dinero, con pretextos de controlar el terrorismo internacional. Pero con la nueva modalidad de revoluciones suaves o silenciosas (porque no son armadas), cuando en un nuevo intento democrático las mayorías logran triunfar por encima del fraude  e imponen sus candidatos, muy pronto la fuerza de las presiones, las lleva a deslizarse por las pendientes del fracaso. El cambio no ha necesitado ya derramamiento de sangre. Sólo se traducirá en aumento de los niveles de desigualdad, exclusión y pobreza, y en deseos de volver a la “plata dulce” o “los salariazos”, o las “relaciones carnales” con Estados Unidos que nos daban tanta seguridad!

Hoy, después de los estruendosos fracasos de los levantamientos armados, este estilo de golpes o revoluciones suaves contra gobiernos impuestos democráticamente por la conciencia popular, se identifica con la denominación aparentemente ofensiva de “ fondos buitres internacionales”. He dicho que ese modo de llamarlos es sólo aparentemente ofensivo, porque a pesar de parecer denigrante para jueces como Griesa, o empresarios como Paul Singer, los buitres se alimentan de carroña pero no la producen, y estos protagonistas se ocupan primero y astutamente de producirla o apresurarla para luego enriquecerse con los despojos.

La alternativa, conscientizada por muchos, pero empecinadamente ignorada por otros, es abandonar egoísmos mezquinos que llevan a exagerar las dificultades, y estacionarse en reclamos imposibles de solucionar sin dañar el nivel general. Mantener la firmeza de la resistencia con un “nosotros” superador de individualismos y corporativismos, es la única táctica de respuesta eficaz.

El empeño de conquistar el poder a cualquier precio, que en este caso es favorecer la táctica de los fondos usureros, es un boomerang que, ya experimentado pero no aprendido, volverá con más fuerza hacia quienes lo lanzan desprejuiciadamente, seducidos por una posible candidatura presidencial.

 

José Guillermo Mariani

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 31 de agosto de 2014 – 22 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.16,21-27)

Jesús comenzó a manifestar claramente que tenía que ir a Jerusalén, padecer a manos de los ancianos, sumos sacerdotes y letrados para ser ejecutado y resucitar al tercer día. Entonces Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprocharle “Dios libre y guarde Señor! Eso no te puede suceder a ti!” Jesús volviéndose dijo a Pedro:”Quítate de mi vista, Satanás! Eres un peligro para mí porque tus ideas no son las de Dios, sino del espíritu del mundo. Dijo entonces a sus discípulos: el que quiera venirse conmigo tiene que renegar de su egoísmo y cargar con su cruz y entonces recién seguirme.

Porque si uno pretende sólo salvar su vida, la perderá y en cambio si llega a perderla por mí, la encontrará. Y luego, díganme:¿ de qué le vale a uno ganar el mundo entero si le falta la vida? ¿qué podrá ofrecer para recobrarla?

Además, este hombre que está con ustedes va a venir entre los enviados del Padre y entonces retribuirá a cada uno de acuerdo a sus acciones.

 

Síntesis de la homilía

Las cosas han cambiado. Jesús ha caído en la cuenta de su equivocada interpretación de la eufórica exclamación de Pedro. Lo constata cuando intenta preparar a sus seguidores para las horas difíciles que se avecinan. Pedro no acepta que haya que sufrir y morir para resucitar, para recuperar el sentido de la verdadera vida que no es tan sólo dimensión individual y física sino la espiritual, social y comunitaria. Satanás es bíblicamente el tentador. Y así califica Jesús a Pedro. Y para que los demás no se contagien con esta visión, los instruye a todos sobre el modo de continuar su seguimiento. No hacer caso al egoísmo que siempre estará agazapado en un rincón para convertirse oportunamente en el sentido de la vida y el accionar. Cargar con su cruz. No se trata de aceptar de buen grado los sacrificios y contrariedades que a cada uno le traen las diversas circunstancias de la vida, sino estar preparado para no ceder ni ante las seducciones ni ante persecuciones con que los enemigos del reino siembren sus caminos. Este es el seguimiento que importará no detenerse ni ante las amenazas contra su vida, porque ese acto de debilidad les quitará el sentido de la vida que mantendrán bien alto si llegan a arriesgarlo todo, como él mismo lo hará para vivir y propagar el mensaje del reino.

El párrafo final es consecuente con la visión escatológica (de consumación de los tiempos) que a través de la Biblia aparece con frecuencia para alimentar con fortaleza la lucha y la esperanza de los seguidores comprometidos. (hoy les llamaríamos “militantes”)

No es fácil establecer esta conducta y modo de proceder indicados por Jesús a sus seguidores en nuestras circunstancias concretas. Muchos se han inclinado por rechazar, con sentido de renuncia de sí mismos a vivir las alegrías de la vida proporcionados por la obra de Dios a nuestra disponibilidad, por el cultivo de los dones naturales que poseemos, por los afectos que dispensamos y nos rodean sembrando felicidad, por los momentos de intensas experiencias del amor. Otros, en cambio, dejan de lado toda posición de austeridad, buscando como única actitud razonable gozar de todo, con avidez individual, despreocupándose absolutamente de los demás y de lo que pasa a su alrededor. “la vida es una sola y hay que gozarla con todo” y sosteniendo que por salvar la vida no importa perder la propia dignidad, traicionar la amistad, aparenta hipócritamente, o esta siempre dispuestos para seguir al mejor postor de acuerdo a sus conveniencias.

En el término medio o central se sitúa el proyecto de Jesús atendiendo al amoroso proyecto del creador u origen de todo, sobre su creación y la humanidad entera.

Vergüenza ajena. Por Guillermo “Quito” Mariani

Se trata de un obispo integrado al episcopado nacional.

Pretendiendo representarlo, ha creído poner “una pica en Flandes” y acceder al clima mediático, con unas declaraciones en que juzga “políticos” e “ilegítimos” los juicios a los represores realizados y en marcha actualmente.

Entre ellos, por supuesto, los que culminaron con la sentencia DE LOS TRIBUNALES FEDERALES RIOJANOS condenando de modo terminante a L.B.Menéndez y L.F.Estrella como autores mediatos responsables del asesinato del obispo Angelelli en agosto de 1976.

Esas declaraciones, repudiadas por las organizaciones de derechos humanos, el grupo de “Cristianos para el tercer milenio”, la CELS, y diversas personalidades, revelan una cantidad de importantes detalles que constituyen todavía, a mi entender, una parte importante de la opinión oficial de la Iglesia Argentina.

Samuel Jofré Giraudo asumió como obispo de Villa María en Mayo de 2013. Apareció entonces como un nombramiento realizado al comienzo del pontificado del papa Francisco, como un regalo para Argentina. Es posible, aunque supondría un proceso difícil de entender, que haya sido una decisión de Benedicto XVI, respetada por Bergoglio.   Esto haría el hecho de semejante elección, más comprensible.

Jofré, además de ser exalumno del Liceo Militar Gral. Paz, es integrante de una familia tradicional y encumbrada de Córdoba, ligada estrechamente a la Justicia y a la Iglesia. En su desempeño como Párroco, y luego asesor canónico del arzobispado de Córdoba durante la permanencia de Raúl Primatesta y Carlos Ñáñez, sus opiniones y acción han estado permanentemente atadas a una derecha católica cerrada e intolerante.

Su designación para una sede episcopal tan importante como Villa María, así como la de Pedro Torres Aliaga para auxiliar del Arzobispo Ñáñez, ha seguido la línea de los obispos conservadores que, durante el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron nombrados en remplazo de los que por edad o muerte iban renunciando o abandonando sus cargos. Todo lo cual se ha interpretado como una táctica para que, en un posible futuro concilio Ecuménico, hace tiempo solicitado por muchos, las conclusiones resulten más cercanas a la espiritualidad y teología del Opus Dei que a las conclusiones el Vaticano II, cuyas novedades y espíritu de renovación están frenadas desde la mitad del pontificado de Juan Pablo II. Diversas voces, y muy autorizadas, se han levantado para exigir que el episcopado nacional se pronuncie al respecto, rectificando o ratificando estas declaraciones del obispo Jofré, y defina así su actitud frente a la ex dictadura militar y a los juicios de los represores.

Hasta ahora ¡SILENCIO!   Posiblemente, como es casi habitual, se esperen instrucciones de Roma para proceder.

Y ESTO ES UNA VERGUENZA QUE NOS SONROJA, A TODOS LOS QUE SEGUIMOS CREYENDO QUE ,EN ALGUN RINCONCITO DE LA GEOGRAFIA, DE LA HISTORIA Y DE LOS CORAZONES HUMANOS, VIVE LA IGLESIA DE JESUS DE NAZARET COMPROMETIDA Y ARRIESGADA, EN LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

José Guillermo Mariani (pbro)