Homilías Dominicales – Domingo 13 de Mayo de 2012 6to de Pascua (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Jn. 15,9-17)

Dijo Jesús a los discípulos: Así como el Padre me amó, yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mi mandamiento permanecerán en mi amor como yo cumplí el mandamiento del Padre y permanezco en su amor. Les digo esto para que mi alegría sea también de ustedes y llegue a ser completa.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Miren que ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su patrón. Yo los llamo amigos porque les he contado todo lo que aprendí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí sino yo el que los elegí a ustedes para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero. Esto es lo que les mando “ámense entre ustedes”.

 

Síntesis de la homilía

Las traducciones modernas no hablan ya de los mandamientos, con lo que todos hacen referencia al decálogo de Moisés, sino del mandamiento de Jesús. Decía el eminente biblista Ariel Alvarez Valdés que enseñando los diez mandamientos en la catequesis estábamos haciendo catequesis judía. Jesús, al mismo tiempo que abarcando de la ley judía todo lo que era universal la superó con un mandamiento nuevo que se expresa muy claramente en los escritos de Juan, y en el pasaje que hemos leído.

El mandamiento nuevo es el amor. Aquí hay primero unan especie de contradicción. ¿cómo puede ser el amor un mandato que cree una obligación? No olvidemos que la obligación impositiva es la que viene de fuera.La  que brota de nuestras convicciones, la que se gesta en lo más profundo de nosotros, no es obligación sino alegría. Así lo expresa Jesús. Les digo esto para que tengan mi alegría y esa alegría sea completa.

El amor humano, con una gran base de espontaneidad, tiene muchas variantes. Muchas veces está viciado por el egoísmo. Otras, llega a ser una especie de dominio. Otras se limita en la entrega, renunciando a ella cuando resulta costosa.

La alegría de vivir el amor puede ser completa, pero el amor nunca llega a la perfección. Siempre traza un camino de purificación y crecimiento. Y éste es la gran consigna cristiana. Sentirnos y sabernos amigos del Dios de Jesús, sabiéndonos y sintiéndonos amigos de los seres humanos. Cada uno de nosotros con su individualidad, en cuya integración  concurren tantos y tan diversos factores, tiene un modo o un estilo de manifestar o recibir el amor. Cada circunstancia configura también un modo nuevo de vivir el amor. Con los iguales, con los postergados, con los oprimidos, con los que tienen autoridad, con los que nos ofenden, con los que nos están confiados para su formación, con los súbditos, con los más cercanos, con diversas expresiones de cariño y afecto desde la sexualidad (abarcando la integridad corporal) hasta la entrega de la vida como en el caso de Jesús y muchos otros. Ninguno puede dictar a otro la manera de vivir el amor en cada circunstancia pero sí podemos ayudarnos a hacerlo, respetando el camino elegido por el que quiere ser ayudado. Respetar y defender los derechos humanos es el modo supremo descubierto y proclamado por la humanidad en consonancia con el mensaje de Jesús de Nazaret.

Domingo 6 de Mayo de 2012. 5to. de pascua (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.15,1-8)

Dice Jesús a sus discípulos que es la vid y ellos las ramas o sarmientos y el Padre es el viñador, que corta las ramas que no dan frutos y a las que dan las poda para que sean más productivas. Les asegura que él los ha limpiado o podado con su palabra y su anuncio. Los incita a permanecer en él como el mismo está en ellos.

Porque así como la rama que no está unida a la vid no puede dar fruto, así ellos si no están unidos a él. Luego, repite la misma comparación: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él da fruto abundante. Pero el que  no permanece en mí es como el sarmiento que se seca, se tira, se recoge y se echa al fuego.

Si uds. permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes podrán pedir lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante. Entonces serán mis discípulos.

Síntesis de la homilía

En la simbología bíblica la higuera y la vid, árboles típicos de Palestina, aparecen comparados con Israel. Ambos son objeto de diversas  reacciones del  Dios que los hace protectores, suministradores de alimentos y productores de abundancia y alegría. La higuera que Jesús maldice camino a Jerusalén es la imagen casi perfecta de las autoridades de Israel con su ineptitud para proteger y alimentar al pueblo y la vid que en tantas ocasiones produce frutos amargos en lugar de dulces racimos es desechada y arrancada por su ingratitud y el incumplimiento de su misión. Las palabras de Jesús en Juan, encajan en esa similitud extraordinariamente elocuente. Soy la vid.  La vida es toda la planta. Y la planta viva es la savia que la alimenta recorriéndola en toda su extensión. Por eso es indispensable la unión entre todos los componentes. No sólo el tronco principal sino cada una de las ramas mantiene a toda la planta,  manteniéndose a sí misma. La descripción de Jesús establece como esencial la unión con esa savia, con la vida que recorre toda la planta y se convierte en agradables frutos. La savia es en el contexto, la unión íntima entre las partes. Estar en él y él en nosotros. No sólo estar “con”, acompañando sino estar “en” identificándose. Lo cual es posible sólo por el amor. El que circula, el que vive, el que sufre, el que lucha, el que muere y resucita.

Si de algo no puede pensarse que es algo quieto y estable es del amor en la dimensión en que nosotros podemos experimentarlo y vivirlo. Por eso la insistencia de la unión, que no es simplemente yuxtaposición sino contagio y comunicación de vida reelaborada constantemente.

Cuando decimos que la savia es el amor, pareciera que lo dijimos todo, que “ya está”. Pero el amor que circula y anima cada rincón secreto de la vid, es contante dinamismo.

Ese dinamismo que, en la conducta humana de llama compromiso con la realidad de cada tramo de la historia, con cada circunstancia y desafío de la vida en sociedad.

El amor que nos deja quietos y satisfechos, además de ser una entelequia de la imaginación, pronto se desgasta. La creatividad, la investigación, la superación de dificultades, la utilización de todas las capacidades…todo eso es el dinamismo del amor que, por eso, exige estar despiertos y ansiosos de recoger sus frutos, de conseguir lo que pedimos y anhelamos.

Homilías Dominicales – Domingo 29 de Abril de 2012 – 4to. de Pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema( Ju.10,11-16)

Dice Jesús: Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. El asalariado que no es pastor ni dueño de las ovejas cuando ve venir al lobo escapa y el lobo las arrebata y dispersa. Como es asalariado, no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor. Conozco a mis ovejas y ellas también me conocen, como el Padre me conoce y yo conozco al Padre y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas, que no pertenecen a este corral y las tengo que guiar para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño bajo un solo pastor. Por eso me ama el Padre. Porque doy mi vida. Nadie me la quita. La doy voluntariamente. Puedo darla y después recobrarla porque se trata de un encargo recibido del Padre.

 

Síntesis de la homilía

La figura del Buen Pastor está oscurecida hoy por la celebración del día de las vocaciones eclesiásticas, que identifica a los buenos pastores con los miembros del clero y la jerarquía. No se trata de eso. Los malos pastores en Israel no fueron los sacerdotes solamente sino los reyes y los conductores del pueblo junto con los falsos profetas que se arrogaban la representación y elección divinas.

Lo distintivo del pastoreo de que habla Jesús es la generosidad de llegar a dar la vida en defensa de las ovejas. Y es buen pastor con él, quien defendiendo valores humanos es capaz de afrontar el sufrimiento, la incomprensión, la persecución y hasta la ofrenda de la vida. Para esto no hay clases sociales, ni profesiones, ni situaciones materiales de pobreza o riqueza, hay sólo una actitud de amor para la humanidad que inclina a descubrir los valores que hacen su dignidad y por eso se juega por la justicia, la igualdad, la verdad, la defensa de los derechos, muchas veces hasta poner en juego la propia vida. Que entre los ministros de la iglesia, servidores del pueblo, sacerdotes y obispos, haya mucha gente fiel a esa consigna, es innegable y nos llena de orgullo y admiración. Pero hemos de admitir con vergüenza que muchos ocupan lugares de pastores y sonsimplemente asalariados. Cumplen simplemente con una función que les permite mantenerse en un nivel de prestigio y comodidades materiales que a muchos les faltan.

Si admitimos estos criterios para juzgar a quienes son o no son verdaderamente pastores, nos vamos a encontrar con la sorpresa de que muchos  sin ninguna apariencia ni pretensión de serlo, lo son en realidad. La gente que se juega para organizar la resistencia a un sistema o estructuras que violan la justicia, que se basan en la mentira que someten la dignidad del ser humano a la posesión y a las riquezas, suele resultar molesta. Pero está siguiendo el camino del buen pastor. El que conociendo y sintiendo hondamente las necesidades y reclamos concretos de la gente, se hace presente activamente, para lograr consenso y tratar de acabar por la denuncia y la acción, con muchas de las injusticias, que cierran a grandes mayorías, el acceso a la dignidad y felicidad humanas. Dirigentes estudiantiles, organizadores de grupos de concientización y acción, cultores de la participación ciudadana en los momentos y situaciones clave, todos ellos siguen las huellas del buen pastor que se encamina a lograr la universalidad e igualdad en la distribución y participación de los regalos del Padre.

Homilías Dominicales – Domingo 22 de Abril de 2012 – 3ro. de pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 24,35-48)

Cuando el grupo de discípulos escucha el relato de los viajeros de Emaús, accede a una experiencia semejante. Jesús se hace presente en medio de ellos. Piensan que es  un fantasma y retroceden espantados. Jesús los tranquiliza ¿por qué se asustan tanto? Soy yo mismo. Miren mis manos, mis pies, tengo carne y hueso que un fantasma no tiene. No podían creerlo de lo alegres que estaban. Jesús los provoca entonces pidiéndoles algo para comer y ante ellos come pescado asado.

Después les explica que como les había dicho cuando estaba con ellos, todo lo que había pasado era en cumplimiento de la ley los profetas y los salmos referidos a él. Y se les abrió la inteligencia y comprendieron todo Y Jesús añadió “así estaba escrito, que el mesías debía padecer y resucitar de la muerte al tercer día. Y que en su nombre se predicaría el arrepentimiento y perdón de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusalén.

 

Síntesis de la homilía

Los evangelistas, cada uno por su lado y de acuerdo a las características de las comunidades en las que basan sus relatos, insisten en los argumentos fácticos para disipar las vacilaciones y cuestionamientos que se les presentan. Lucas, autor del hermoso pasaje de los discípulos de Emaús, que conversan largo tiempo con Jesús sin reconocerlo hasta el gesto de compartir el pan, quiere avanzar un poco más, contando una experiencia más atrevida todavía, que ha constituido un real tropiezo para la interpretación tradicional que fijaba las cualidades de los cuerpos gloriosos deduciéndolas de las mostradas por el Jesús resucitado. En este relato Jesús tiene hambre y come. El argumento es irrefutable. Además de ofrecer que lo toquen porque tiene carne y huesos que lo  distinguen de los fantasmas, como lo hacen otros relatos, come, cumpliendo con esa función estrictamente corporal, impropia de los cuerpos gloriosos.(de los que atraviesan paredes, los inmunes a todo sufrimiento y limitación, los de multipresencia simultánea…)

Las dudas acerca de la corporeidad de Jesús que cultivaron los gnósticos en tiempos del evangelio de Juan, en las comunidades de Lucas, con mayor número de integrantes paganos intelectuales, tenían objeciones contra una resurrección corporal como la que aparece en los relatos de fe de los evangelistas. A eso obedece la preocupación por remarcar las características corporales de un hombre como todos en muchos de sus relatos.

La Iglesia vive hoy, una especie de deshumanización del cristianismo. Al costo de insistir en la divinidad de Jesús, fundamento de poder omnímodo de la Iglesia para perdonar los pecados y determinar la autenticidad o falsedad de la verdad, como única depositaria de la misma. Todo lo que en Jesús aparece como íntegramente humano en las historias evangélicas, ha ido desapareciendo incluso con condenas a los teólogos más avanzados, recuperadores de la humanidad completa de Jesús con sus búsquedas, sus equivocaciones, sus limitaciones que nunca llegaron a obstaculizar en su decisión, la voluntad firme de ser fiel al querer del Padre, del Dios amor. “Absolutamente en todo igual a nosotros fuera del pecado”. (el pecado que consiste fundamentalmente en oponerse a la voluntad del Padre cuya característica es la igualdad del amor para con todos sus hijos)  pretender divinizar al hombre es seguir el camino inverso del plan de Dios concretado en jesús de Nazaret: HUMANIZAR A DIOS.

Homilías Dominicales – Domingo 15 de Abril de 2012 – 2do. de Pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.20,19-31)

Los discípulos están reunidos a puertas cerradas por miedo a los judíos. Se hizo presente Jesús y les dijo “tengan paz” mientras les mostraba sus manos y su costado. Les repitió “tengan paz”, como el Padre me envío yo los envío a ustedes- Y al decirles esto, sopló sobre ellos diciendo “reciban el espíritu santo. Aquellos a quienes ustedes perdonen los pecados los tendrán perdonados, pero si se los retienen quedarán retenidos. Tomás apodado el Mellizo no estaba allí. Cuando los otros le contaban que habían visto al Señor, el dijo: “si yo no veo en sus manos la marca de los clavos y meto mi dedo en el hueco de los clavos y mi mano en su costado, no les voy a creer”

A los ocho día estaban de nuevo reunidos los discípulos con las puertas cerradas y Jesús se presentó de nuevo diciéndoles “tengan paz” Y luego dijo a Tomás “Mira mis manos, toca mis heridas, extiende tu mano y palpa mi costado y en adelante no seas tan incrédulo y confía más. Contestó Tomás ¡Señor mío y Dios mío! Le dijo Jesús: Has creído porque me viste, son mucho más felices los que no necesitan ver para confiar.

Jesús hizo muchas otras señales que no están escritas en este relato. Pero las escritas lo están para que ustedes crean que Jesús es el mesías, el hijo de Dios y creyendo puedan vivir con él.

 

Síntesis de la homilía

El miedo es el clima del grupo de discípulos, después de la ejecución de Jesús por el poder judío aliado con el Imperio romano. La insistencia de Juan se pone en que las puertas estaban bien cerradas. Tenían mucho miedo. Las afirmaciones de Jesús acerca de que no los iba a dejar solos e iba a estar con ellos hasta el final, pasaban seguramente, como relámpagos por su mente y sus recuerdos- Y la expectativa común se cumple con la figura de Jesús entre ellos. La presencia tranquilizadora. Tengan paz. Y una vez tranquilizados, aparece la fuerte vinculación con ellos, a pesar de su muerte. Yo los envío como mi Padre me envió. Los eligió para cumplir una misión, un envío del Padre. Una realización de la voluntad de Dios. Y para eso, para que pudieran seguir remediando males y despertando esperanzas sopla sobre ellos con el soplo del viento de Dios, del impulso amoroso del Padre.

El grupo ha quedado satisfecho y tranquilo. Llega Tomás y se apresuran a comunicar su experiencia. Hay que tener en cuenta que el evangelio de Juan está escrito a fines del siglo primero. La comunidad tiene sus dudas y sus miedos ante las persecuciones de toda índole. Tomás es el símbolo de ese miedo que, en el fondo es falta de confianza en

Jesús, su mensaje y su historia. Y la expresión usada por m el evangelista es muy cruda en su franqueza. Si no veo, toco y palpo, yo no pienso creer lo que ustedes me dicen.

Aquí aparece la falta de confianza en la comunidad, en el grupo de sus compañeros testigos de una misma experiencia. Y la respuesta armada por el evangelista es igualmente impactante. Invita a mirar, tocar y palpar. Jesús hombre, cuerpo, inmolado por defender la dignidad del cuerpo y del hombre, está allí, enviándolos y reprochando su falta de confianza no sólo en él mismo sino en sus compañeros. “No seas tan desconfiado. Vas a ser mucho más feliz si procuras mantener tu confianza en mí y en los demás”

Es la gran lección. El  miedo y la desconfianza no hace bien a nadie. Tenemos que ayudarnos a recuperar la confianza.

¿Camino de la cruz o camino de la vida? Por Guillermo “Quito” Mariani

 El  “Via crucis” se ha ido convirtiendo a través del tiempo, en la devoción central de semana santa. Es de esa celebración (extralitúrgica), de la que se esperan mayores beneficios y favores de Dios, identificándose con el sufrimiento, que es supuestamente el mayor mérito de Jesús de Nazaret, y se presenta como el mejor y gratuito limpiador de nuestras conciencias.

Este acto devocional, basado en algunas citas evangélicas y algunas circunstancias históricas, pero ampliado exhaustivamente con una cantidad de pasajes legendarios para hacerlo más conmovedor (al estilo de Mel Gibson), desfigura, o al menos oculta, el verdadero sentido de la historia, el testimonio y el mensaje de Jesús de Nazaret.

Cuando uno habla de un camino, fija instintivamente la meta a que espera llegar. Un camino como camino no tiene importancia, si no lleva a alguna parte. Pero peor aún es si desfigura su importancia haciéndolo concluir en una meta falsa. Y de eso se trata en este caso. Una espiritualidad cristiana basada en el sufrimiento y en el miedo, ha desviado la dirección libertaria y salvadora de la buena noticia del evangelio, hacia la trampa del poder eclesiástico, que domina  humillando y atemorizando a la gente, con la perspectiva de un después de gozo o castigo compensatorio.  Así se ha exaltado hasta el extremo el valor del sufrimiento en sí, justificándolo, como la Inquisición, con la muerte horrenda de los reos, para que alcanzaran la vida eterna. Y peor aún, presentando el sufrimiento y muerte de Jesús como una exigencia de Dios, para disculpar los errores o pecados de la humanidad. Un padre mandando a su  hijo querido a la tortura y la muerte para sentirse satisfecho… El camino de Jesús no es el Via crucis (camino de la cruz). La meta de ese camino es la resurrección, (Via vitae) la vida, prolongada en la marcha de la humanidad hacia su realización, misteriosamente anticipada por ese triunfo sobre la muerte que lo convirtió en mensaje esperanzado para toda la creación.

Y ese “camino hacia la vida” está trazado con los detalles de la historia cotidiana de Jesús de Nazaret: señalando la superioridad del hombre sobre la Ley, sanando toda clase de males físicos y psíquicos, consolando las tristezas, igualizando los niveles sociales, reintegrando a los excluidos, denunciando las opresiones, oponiéndose a los abusos  del poder imperial y el religioso, favoreciendo a los necesitados de toda condición, abriendo caminos de felicidad, exigiendo la justicia en la distribución de los bienes, mostrando el amor del Padre al perdonar las transgresiones que no lindaran con las hipocresías. Hacer de un “via crucis” un “via vitae” (de una camino hacia la cruz, un camino hacia la vida) es entonces, poner las cosas en su lugar.

Eso trató de ser el que partió del arzobispado el Viernes por la tarde y concluyó en la catedral de Córdoba. Presentando las situaciones que en la historia de Jesús son el sentido de su compromiso con la vida y con la felicidad del ser humano. El compromiso que nosotros podemos y debemos asumir siguiéndolo. Pero los “medios” más influyentes o lo ignoraron o lo criticaron con acidez.  Porque prefieren un via crucis alienante, un camino de sufrimientos válidos en sí mismos, no un camino hacia la vida, elegido por un hombre que había descubierto que la voluntad de Dios era recuperar la dignidad del ser humano y ponerlo así en el camino de la liberación y la felicidad. Ese hombre que, para nosotros, es la mejor revelación de lo que Dios quiere de nosotros, y se llama Jesús de Nazaret.

Para Luis Moya, el creativo animador de ese proyecto, el equipo que lo acompañó y los actores que lo llevaron a cabo, mi felicitación y aliento.

Homilías Dominicales – Domingo 8 de Abril de 2012 – Festividad de la Resurrección de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.20,1-9)

El primer día de la semana, todavía oscuro, maría magdalena va al sepulcro y observan que la piedra de entrada está quitada. Corre a donde estaban Simón Pedro y el otro que era muy amigo de Jesús y les dice. Se han llevado del sepulcro al Señor y no sé dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo rumbo al sepulcro Corrían los dos juntos pero el otro corríamos ligero y llegó primero al sepulcro. Vio las sábanas en el suelo pero no entró. Pedro, que lo seguía, llegó y entró. Observo los lienzos en el suelo y el sudario de la cabeza enrollado en lugar aparte. Entró el otro discípulo y vio y creyó. Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 

Síntesis de la homilía

La fe no es sobre un hecho histórico. Estos suponen conocimiento y pruebas. El relato de la resurrección no es seguramente un relato histórico en el sentido en que nosotros hablamos cuando nos referimos a cosas realmente sucedidas. Por eso, el centro de este relato de Juan es la corta frase referida al otro discípulo “Vio y creyó”.

Creyó en algo inconstatable. Lo que había afirmado Jesús acerca de resucitar al tercer día y acompañarlos hasta el fin de los tiempos. Por eso, el párrafo final, en aparente contradicción, dice que todavía no habían entendido que él debía resucitar. Y seguían sin entenderlo. Pero el otro discípulo, su amigo íntimo, creía de corazón lo anunciado por su amigo.

María Magdalena es testigo del hecho histórico. Lo único que puede calificarse así. El cuerpo ya no estaba. Se lo habían llevado quién sabe a dónde. Los discípulos no se preocuparon de buscarlo.  Esperaron la constatación de su fe. Que realmente Jesús seguía presente junto a ellos. Y vivieron ese convencimiento con toda su fuerza interior,

Interpretando cada experiencia nueva como un argumento de su compañía. Las apariciones no son confirmación de la resurrección sino resultado de su fe en ella.

Jesús no es el resucitado como privilegiado de Dios. Su resurrección es el resultado final de la firme decisión de cumplir con la voluntad del Padre. Su resurrección comienza a ser desde el compromiso de su vida con la defensa de la dignidad del ser humano como hijo de Dios. “obedeció hasta la muerte y por eso Dios lo exaltó sobre todo nombre” dice Pablo.

Aquí comienzan a desvanecerse nuestras dudas sobre tantos detalles que queremos especificar de ese acontecimiento que no afecta solamente a Jesús sino a todos nosotros.

Si nosotros no resucitamos es que Cristo no resucitó afirma la teología paulina, añadiendo el aviso de que tenemos que resucitar con él en nuestra manera de vivir y de obrar. Lo único entonces que tenemos por delante es el camino hacia la resurrección.

El cómo y todas las demás circunstancias que pueden resultarnos motivo de curiosidad

o inquietud, quedan al margen, como le quedaron a Jesús. la seguridad de que siguiendo su camino resucitaremos con él y como él es el meollo de nuestra fe, volviendo a la propuesta de Pablo.

Por eso es tan ajena a lo cristiano la prescindencia de la lucha por los valores humanos que influyen y alimentan nuestra historia terrenal, juzgando que la resurrección es un salto sorpresivo y obsequiado para remediar nuestra mortalidad. Un regalo de arriba que fomenta la evasión o indiferencia ante lo humano.

Homilias Dominicales – Domingo 1ro. de Abril de 2012 – Festividad de la entrada de Jesús en Jerusalén (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.11,1-10)

Próximos a Jerusalén cerca del monte de los olivos y de Betfagé y Betania Jesús manda a dos de sus discípulos al pueblo que está al frente y que cuando encuentren al entrar, un asno atado que nadie ha montado todavía, lo desaten y lo traigan.

Y si alguien les pregunta ¿qué están haciendo? Respondan que el Señor lo necesita y lo va a devolver enseguida. Ellos hicieron así y llevando el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. La gente que los rodeaba extendía los suyos sobre el camino o lo cubrían con ramas que cortaban del campo. Los que iban adelante gritaban: Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que ya viene, el de nuestro padre David! Hosanna en las alturas!

 

Síntesis de la homilía

Es muy importante para Jesús esta entrada en Jerusalén. El momento elegido es el de mayor concentración de gente de todas partes y también el de mayor vigilancia del poder romano. Él es ahora quien se ocupa de los mínimos detalles con sonido mesiánico. La elección del burro como cabalgadura, es anunciada por Zacarías como característica de la llegada del rey justo y victorioso. Los pasajes que anunciaban la llegada del mesías eran en esos días, conmemorados por todos, a propósito del yugo insoportable de la dominación romana y la reciente predicación de Juan el bautista. Por eso los discípulos cumplen al pie de de la letra y no se extrañan de la disponibilidad del dueño del burro. Jesús parece ahora haberse complicado con las expectativas mesiánicas de los discípulos, expresadas por Pedro. Y ellos se alegran de este cambio y colaboran afiebradamente.Disfrazan la vulgaridad del burro con sus mantos y la gente los imita extendiendo los suyos como alfombras en el camino. El despojarse del manto es un signo de reverencia y respeto.

La escenografía se completa con las ramas de los  árboles agitadas como señal de victoria. Y no tarda en aparecer el grito mesiánico: Ya viene el reino de nuestro padre David!

¿Qué pasa que Jesús no los hace callar? ¿ha cambiado de idea? ¿es que él ya se ha convencido de que debe un ser un  caudillo que conduzca a la gente a la rebelión contra Roma? No. Es que Jesús aprovecha ahora el entusiasmo popular para  darle importancia a su misión. Una importancia que trascienda los límites de Palestina e Israel y tenga resonancia en el mundo. Y por eso deja que los discípulos pongan todo su esfuerzo en convertir esta entrada desafiante, en una entrada triunfal. Su valentía en proclamar el reino de Dios (no el de David) defendiéndolo contra el dominio opresor de imperio y la ley, y su ejecución a manos de las autoridades que no pueden soportar su rebeldía, ya no será un  hecho mínimo perdido en la historia, un ajusticiado más de los miles de los condenados arbitrariamente por el poder romano. Su noticia se desparramará por el mundo.

Muchas veces  nos encontramos en la vida con situaciones parecidas. La necesidad de adaptarnos a un régimen o un sistema que resulta objetivamente imposible de cambiar absolutamente, manteniendo sin embargo la convicción de que permanecer en él, sin complicidad activa ni interior, es la única manera de ir venciendo parcialmente y preparando un mañana mejor.

Rastreadores de estrellas. Por Guillermo “Quito” Mariani

Las situaciones de crisis estremecen al mundo. Nada digamos de las crisis producidas por la avidez insaciable de quienes suponiéndose dueños del mundo apelan a todos los recursos para buscar enemigos entre los que poseen tierras, metales preciosos, riquezas vegetales, petróleo, acuíferos, personas valiosas para el progreso y hasta niños que puedan suministrar órganos incontaminados, dando origen a las guerras de exterminio masivo. Es indudable que esas crisis a la vez indignantes pero contempladas con impotencia producen no sólo estremecimientos sino resquebrajamiento de la convivencia humana.

Pero, aunque no se llegue a esos extremos de crueldad, las crisis de otro orden cuando, como en el momento actual, avanzan desde lo financiero hasta la supresión de todos los valores, los que disponen todavía de autonomía para pensar se alarman y “a manotazos” buscan soluciones.

Un interesante diálogo entre dos nonagenarios Stephan Hessel de 94 años y Edgar Morin de 90, en un encuentro y libro posterior, de los que da noticias la revista española La Vanguardia, hacen un análisis y un aporte de gran relevancia, en vistas a remediar la situación actual. Hessel, diplomático de carrera, fue autor del documento “Indignaos” que, de alguna manera obtuvo éxito mundial con los levantamientos juveniles en las grandes capitales del planeta. Morin simpatiza y alaba las manifestaciones de los indignados que, a pesar de no estar organizados explícitamente, coincidieron en una protesta unitaria en contra de los mismos males causados sin diferencias geográficas en todos los rincones de la sociedad humana. El primero complementa su manifiesto inicial con otro al que titula “Comprometeos”. El segundo, Morin, se lamenta de que detrás de las ya de por sí elocuentes manifestaciones juveniles, no haya una visión política que las lleve a unificarse con el objetivo de llevar soluciones al verdadero problema que es, en lo profundo, la urgencia de un cambio de civilización, de un cambio de la humanidad.

Los defectos, las consecuencias sociales desastrosas y los culpables, han sido señalados con mucho acierto por los diversos grupos de Indignados, cada uno enfocando la visión en circunstancias especiales de su país. Las deficiencias educativas en Chile, la desocupación en España, el despilfarro en Alemania, los caprichos destituyentes de los opositores en Argentina, los reclamos contra decisiones dictatoriales en Egipto, todo esto no es sólo indignación y protesta, es señalamiento de defectos que, en el mismo gesto revelan la actitud contaria como lo positivo para el cambio.

El Foro social mundial que este año congregó en Porto Alegre 40.000 participantes de todas las latitudes, no fue tenido en cuenta por nuestros grandes medios de difusión. Prefirieron dar importancia a Davos. Y quienes hilan fino dicen que se trata de entusiastas y numerosas multitudes juveniles, que se reúnen para diversas actividades interculturales pero sin ningún eje que torne eficaces sus acciones. Además de  documentos importantísimos cuenta, sin embargo, con la acción en cada país de grupos que amplían su sentido unitario de rechazo a la globalización capitalista.  De esas semillas han brotado seguramente muchos de los movimientos juveniles de que hemos sido testigos en los últimos tiempos. Son destellos luminosos primero porque son juveniles, mal que les pese a los solemnes admiradores de Davos. Y segundo, porque el comienzo de toda novedad implica encontrar y denunciar los defectos de lo viejo. Y de eso se trata. De rastrear estrellas que alimenten el compromiso ciudadano permanente, tanto para apoyar como para rechazar las decisiones de los gobiernos que se empeñan en mantener el actual estado de cosas. No de arrojar basura de indiferencia y menosprecio en todos los valores que todavía subsisten y los que van apareciendo. Siempre será cierto que vale más descubrir una estrella que maldecir las tinieblas.

Homilías Dominicales – Domingo 18 de Marzo de 2012 – 4to.de Cuaresma (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju. 3,14-21)

Dijo Jesús a Nicodemo: del mismo modo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, también es necesario que el hijo del hombre sea elevado para que todos los que creen en él tengan vida eterna.

Dios amó tanto al mundo que envió a su hijo único para que quien crea en él no muera sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su hijo para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será condenado y el que no cree ya está condenado porque no ha creído en el nombre del hijo único de Dios.

En esto consiste el juicio: la luz vino a este mundo y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal  odia la luz por temor a que sus obras sean descubiertas. En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz y de este modo  manifiesta que sus obras han sido hechas en Dios.

 

Síntesis de la homilía

Para penetrar el sentido de este trozo de Juan es indispensable sacarnos una cantidad de prejuicios inducidos por una interpretación literaria y prefijada autoritariamente, de la palabra de la Escritura  La comparación con la serpiente, salvadora de quienes la miraban, no se refiere al Jesús muerto en la cruz sino a  que esa muerte es su resurrección y la nuestra. Este es un concepto muy joánico,  para el que la exaltación suprema es el acto de entregar la vida por la causa de la humanidad. No se pone al centro el sufrimiento como salvador, sino   a la causa de ese sufrimiento que es la defensa de la dignidad y el sentido más profundo de la vida del ser humano.

El motivo por el que Dios envía a Jesús es para señalar al ser humano el camino de su realización. Nosotros estamos acostumbrados a imaginarnos el infierno, cuando hablamos de condenación. Si prescindimos deeste condicionamiento, exterior a nosotros, la condenación es perderse en el sentido y realización de la vida, que únicamente se alcanzan con el esfuerzo de mantener la lucha y el gozo  de la felicidad compartida.

La luz está presente para el que quiera beneficiarse con ella y el modo de aprovecharla es practicar la aceptación (que aquí se denomina creencia) del nombre del  hijo, del enviado, con todo lo que el “nombre”significa en la tradición bíblica.

El juicio sobre la bondad o maldad de las obras aparece aquí como anterior a la presencia de la luz. Y eso nos lleva a  pensar en una calificación lograda no a través de una sugerencia o legislación exterior sino en base a nuestra búsqueda de lo mejor.

Por eso podemos afirmar que la despreocupación por el hermano es condenación, y lo es también la falta de aprobación y apoyo a los que otros hacen a favor de la igualdad y dignidad de todos.

Salvación personal y comunitaria es la actitud de justicia de no explotar a los trabajadores, de no desestimar a los con menores posibilidades naturales o adquiridas, de no excluir de los beneficios y derechos elementales a los más débiles, de no  someter a modos de vida infrahumanos a los que sirven para el crecimiento y progreso social, como se está descubriendo tantas veces en diversas grandes empresas inspeccionadas.

En pocas palabras, los términos de condenación o salvación no deben ser entendidos como referencia a un “después”, sino a este “ahora” que vivimos como única oportunidad de ser activos constructores del reinado de Dios entre los hombres.