Homilías Dominicales – Domingo 15 de Abril de 2012 – 2do. de Pascua en el ciclo “B”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.20,19-31)

Los discípulos están reunidos a puertas cerradas por miedo a los judíos. Se hizo presente Jesús y les dijo “tengan paz” mientras les mostraba sus manos y su costado. Les repitió “tengan paz”, como el Padre me envío yo los envío a ustedes- Y al decirles esto, sopló sobre ellos diciendo “reciban el espíritu santo. Aquellos a quienes ustedes perdonen los pecados los tendrán perdonados, pero si se los retienen quedarán retenidos. Tomás apodado el Mellizo no estaba allí. Cuando los otros le contaban que habían visto al Señor, el dijo: “si yo no veo en sus manos la marca de los clavos y meto mi dedo en el hueco de los clavos y mi mano en su costado, no les voy a creer”

A los ocho día estaban de nuevo reunidos los discípulos con las puertas cerradas y Jesús se presentó de nuevo diciéndoles “tengan paz” Y luego dijo a Tomás “Mira mis manos, toca mis heridas, extiende tu mano y palpa mi costado y en adelante no seas tan incrédulo y confía más. Contestó Tomás ¡Señor mío y Dios mío! Le dijo Jesús: Has creído porque me viste, son mucho más felices los que no necesitan ver para confiar.

Jesús hizo muchas otras señales que no están escritas en este relato. Pero las escritas lo están para que ustedes crean que Jesús es el mesías, el hijo de Dios y creyendo puedan vivir con él.

 

Síntesis de la homilía

El miedo es el clima del grupo de discípulos, después de la ejecución de Jesús por el poder judío aliado con el Imperio romano. La insistencia de Juan se pone en que las puertas estaban bien cerradas. Tenían mucho miedo. Las afirmaciones de Jesús acerca de que no los iba a dejar solos e iba a estar con ellos hasta el final, pasaban seguramente, como relámpagos por su mente y sus recuerdos- Y la expectativa común se cumple con la figura de Jesús entre ellos. La presencia tranquilizadora. Tengan paz. Y una vez tranquilizados, aparece la fuerte vinculación con ellos, a pesar de su muerte. Yo los envío como mi Padre me envió. Los eligió para cumplir una misión, un envío del Padre. Una realización de la voluntad de Dios. Y para eso, para que pudieran seguir remediando males y despertando esperanzas sopla sobre ellos con el soplo del viento de Dios, del impulso amoroso del Padre.

El grupo ha quedado satisfecho y tranquilo. Llega Tomás y se apresuran a comunicar su experiencia. Hay que tener en cuenta que el evangelio de Juan está escrito a fines del siglo primero. La comunidad tiene sus dudas y sus miedos ante las persecuciones de toda índole. Tomás es el símbolo de ese miedo que, en el fondo es falta de confianza en

Jesús, su mensaje y su historia. Y la expresión usada por m el evangelista es muy cruda en su franqueza. Si no veo, toco y palpo, yo no pienso creer lo que ustedes me dicen.

Aquí aparece la falta de confianza en la comunidad, en el grupo de sus compañeros testigos de una misma experiencia. Y la respuesta armada por el evangelista es igualmente impactante. Invita a mirar, tocar y palpar. Jesús hombre, cuerpo, inmolado por defender la dignidad del cuerpo y del hombre, está allí, enviándolos y reprochando su falta de confianza no sólo en él mismo sino en sus compañeros. “No seas tan desconfiado. Vas a ser mucho más feliz si procuras mantener tu confianza en mí y en los demás”

Es la gran lección. El  miedo y la desconfianza no hace bien a nadie. Tenemos que ayudarnos a recuperar la confianza.

¿Camino de la cruz o camino de la vida? Por Guillermo “Quito” Mariani

 El  “Via crucis” se ha ido convirtiendo a través del tiempo, en la devoción central de semana santa. Es de esa celebración (extralitúrgica), de la que se esperan mayores beneficios y favores de Dios, identificándose con el sufrimiento, que es supuestamente el mayor mérito de Jesús de Nazaret, y se presenta como el mejor y gratuito limpiador de nuestras conciencias.

Este acto devocional, basado en algunas citas evangélicas y algunas circunstancias históricas, pero ampliado exhaustivamente con una cantidad de pasajes legendarios para hacerlo más conmovedor (al estilo de Mel Gibson), desfigura, o al menos oculta, el verdadero sentido de la historia, el testimonio y el mensaje de Jesús de Nazaret.

Cuando uno habla de un camino, fija instintivamente la meta a que espera llegar. Un camino como camino no tiene importancia, si no lleva a alguna parte. Pero peor aún es si desfigura su importancia haciéndolo concluir en una meta falsa. Y de eso se trata en este caso. Una espiritualidad cristiana basada en el sufrimiento y en el miedo, ha desviado la dirección libertaria y salvadora de la buena noticia del evangelio, hacia la trampa del poder eclesiástico, que domina  humillando y atemorizando a la gente, con la perspectiva de un después de gozo o castigo compensatorio.  Así se ha exaltado hasta el extremo el valor del sufrimiento en sí, justificándolo, como la Inquisición, con la muerte horrenda de los reos, para que alcanzaran la vida eterna. Y peor aún, presentando el sufrimiento y muerte de Jesús como una exigencia de Dios, para disculpar los errores o pecados de la humanidad. Un padre mandando a su  hijo querido a la tortura y la muerte para sentirse satisfecho… El camino de Jesús no es el Via crucis (camino de la cruz). La meta de ese camino es la resurrección, (Via vitae) la vida, prolongada en la marcha de la humanidad hacia su realización, misteriosamente anticipada por ese triunfo sobre la muerte que lo convirtió en mensaje esperanzado para toda la creación.

Y ese “camino hacia la vida” está trazado con los detalles de la historia cotidiana de Jesús de Nazaret: señalando la superioridad del hombre sobre la Ley, sanando toda clase de males físicos y psíquicos, consolando las tristezas, igualizando los niveles sociales, reintegrando a los excluidos, denunciando las opresiones, oponiéndose a los abusos  del poder imperial y el religioso, favoreciendo a los necesitados de toda condición, abriendo caminos de felicidad, exigiendo la justicia en la distribución de los bienes, mostrando el amor del Padre al perdonar las transgresiones que no lindaran con las hipocresías. Hacer de un “via crucis” un “via vitae” (de una camino hacia la cruz, un camino hacia la vida) es entonces, poner las cosas en su lugar.

Eso trató de ser el que partió del arzobispado el Viernes por la tarde y concluyó en la catedral de Córdoba. Presentando las situaciones que en la historia de Jesús son el sentido de su compromiso con la vida y con la felicidad del ser humano. El compromiso que nosotros podemos y debemos asumir siguiéndolo. Pero los “medios” más influyentes o lo ignoraron o lo criticaron con acidez.  Porque prefieren un via crucis alienante, un camino de sufrimientos válidos en sí mismos, no un camino hacia la vida, elegido por un hombre que había descubierto que la voluntad de Dios era recuperar la dignidad del ser humano y ponerlo así en el camino de la liberación y la felicidad. Ese hombre que, para nosotros, es la mejor revelación de lo que Dios quiere de nosotros, y se llama Jesús de Nazaret.

Para Luis Moya, el creativo animador de ese proyecto, el equipo que lo acompañó y los actores que lo llevaron a cabo, mi felicitación y aliento.

Homilías Dominicales – Domingo 8 de Abril de 2012 – Festividad de la Resurrección de Jesús. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Jn.20,1-9)

El primer día de la semana, todavía oscuro, maría magdalena va al sepulcro y observan que la piedra de entrada está quitada. Corre a donde estaban Simón Pedro y el otro que era muy amigo de Jesús y les dice. Se han llevado del sepulcro al Señor y no sé dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo rumbo al sepulcro Corrían los dos juntos pero el otro corríamos ligero y llegó primero al sepulcro. Vio las sábanas en el suelo pero no entró. Pedro, que lo seguía, llegó y entró. Observo los lienzos en el suelo y el sudario de la cabeza enrollado en lugar aparte. Entró el otro discípulo y vio y creyó. Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 

Síntesis de la homilía

La fe no es sobre un hecho histórico. Estos suponen conocimiento y pruebas. El relato de la resurrección no es seguramente un relato histórico en el sentido en que nosotros hablamos cuando nos referimos a cosas realmente sucedidas. Por eso, el centro de este relato de Juan es la corta frase referida al otro discípulo “Vio y creyó”.

Creyó en algo inconstatable. Lo que había afirmado Jesús acerca de resucitar al tercer día y acompañarlos hasta el fin de los tiempos. Por eso, el párrafo final, en aparente contradicción, dice que todavía no habían entendido que él debía resucitar. Y seguían sin entenderlo. Pero el otro discípulo, su amigo íntimo, creía de corazón lo anunciado por su amigo.

María Magdalena es testigo del hecho histórico. Lo único que puede calificarse así. El cuerpo ya no estaba. Se lo habían llevado quién sabe a dónde. Los discípulos no se preocuparon de buscarlo.  Esperaron la constatación de su fe. Que realmente Jesús seguía presente junto a ellos. Y vivieron ese convencimiento con toda su fuerza interior,

Interpretando cada experiencia nueva como un argumento de su compañía. Las apariciones no son confirmación de la resurrección sino resultado de su fe en ella.

Jesús no es el resucitado como privilegiado de Dios. Su resurrección es el resultado final de la firme decisión de cumplir con la voluntad del Padre. Su resurrección comienza a ser desde el compromiso de su vida con la defensa de la dignidad del ser humano como hijo de Dios. “obedeció hasta la muerte y por eso Dios lo exaltó sobre todo nombre” dice Pablo.

Aquí comienzan a desvanecerse nuestras dudas sobre tantos detalles que queremos especificar de ese acontecimiento que no afecta solamente a Jesús sino a todos nosotros.

Si nosotros no resucitamos es que Cristo no resucitó afirma la teología paulina, añadiendo el aviso de que tenemos que resucitar con él en nuestra manera de vivir y de obrar. Lo único entonces que tenemos por delante es el camino hacia la resurrección.

El cómo y todas las demás circunstancias que pueden resultarnos motivo de curiosidad

o inquietud, quedan al margen, como le quedaron a Jesús. la seguridad de que siguiendo su camino resucitaremos con él y como él es el meollo de nuestra fe, volviendo a la propuesta de Pablo.

Por eso es tan ajena a lo cristiano la prescindencia de la lucha por los valores humanos que influyen y alimentan nuestra historia terrenal, juzgando que la resurrección es un salto sorpresivo y obsequiado para remediar nuestra mortalidad. Un regalo de arriba que fomenta la evasión o indiferencia ante lo humano.

Homilias Dominicales – Domingo 1ro. de Abril de 2012 – Festividad de la entrada de Jesús en Jerusalén (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mc.11,1-10)

Próximos a Jerusalén cerca del monte de los olivos y de Betfagé y Betania Jesús manda a dos de sus discípulos al pueblo que está al frente y que cuando encuentren al entrar, un asno atado que nadie ha montado todavía, lo desaten y lo traigan.

Y si alguien les pregunta ¿qué están haciendo? Respondan que el Señor lo necesita y lo va a devolver enseguida. Ellos hicieron así y llevando el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. La gente que los rodeaba extendía los suyos sobre el camino o lo cubrían con ramas que cortaban del campo. Los que iban adelante gritaban: Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que ya viene, el de nuestro padre David! Hosanna en las alturas!

 

Síntesis de la homilía

Es muy importante para Jesús esta entrada en Jerusalén. El momento elegido es el de mayor concentración de gente de todas partes y también el de mayor vigilancia del poder romano. Él es ahora quien se ocupa de los mínimos detalles con sonido mesiánico. La elección del burro como cabalgadura, es anunciada por Zacarías como característica de la llegada del rey justo y victorioso. Los pasajes que anunciaban la llegada del mesías eran en esos días, conmemorados por todos, a propósito del yugo insoportable de la dominación romana y la reciente predicación de Juan el bautista. Por eso los discípulos cumplen al pie de de la letra y no se extrañan de la disponibilidad del dueño del burro. Jesús parece ahora haberse complicado con las expectativas mesiánicas de los discípulos, expresadas por Pedro. Y ellos se alegran de este cambio y colaboran afiebradamente.Disfrazan la vulgaridad del burro con sus mantos y la gente los imita extendiendo los suyos como alfombras en el camino. El despojarse del manto es un signo de reverencia y respeto.

La escenografía se completa con las ramas de los  árboles agitadas como señal de victoria. Y no tarda en aparecer el grito mesiánico: Ya viene el reino de nuestro padre David!

¿Qué pasa que Jesús no los hace callar? ¿ha cambiado de idea? ¿es que él ya se ha convencido de que debe un ser un  caudillo que conduzca a la gente a la rebelión contra Roma? No. Es que Jesús aprovecha ahora el entusiasmo popular para  darle importancia a su misión. Una importancia que trascienda los límites de Palestina e Israel y tenga resonancia en el mundo. Y por eso deja que los discípulos pongan todo su esfuerzo en convertir esta entrada desafiante, en una entrada triunfal. Su valentía en proclamar el reino de Dios (no el de David) defendiéndolo contra el dominio opresor de imperio y la ley, y su ejecución a manos de las autoridades que no pueden soportar su rebeldía, ya no será un  hecho mínimo perdido en la historia, un ajusticiado más de los miles de los condenados arbitrariamente por el poder romano. Su noticia se desparramará por el mundo.

Muchas veces  nos encontramos en la vida con situaciones parecidas. La necesidad de adaptarnos a un régimen o un sistema que resulta objetivamente imposible de cambiar absolutamente, manteniendo sin embargo la convicción de que permanecer en él, sin complicidad activa ni interior, es la única manera de ir venciendo parcialmente y preparando un mañana mejor.

Rastreadores de estrellas. Por Guillermo “Quito” Mariani

Las situaciones de crisis estremecen al mundo. Nada digamos de las crisis producidas por la avidez insaciable de quienes suponiéndose dueños del mundo apelan a todos los recursos para buscar enemigos entre los que poseen tierras, metales preciosos, riquezas vegetales, petróleo, acuíferos, personas valiosas para el progreso y hasta niños que puedan suministrar órganos incontaminados, dando origen a las guerras de exterminio masivo. Es indudable que esas crisis a la vez indignantes pero contempladas con impotencia producen no sólo estremecimientos sino resquebrajamiento de la convivencia humana.

Pero, aunque no se llegue a esos extremos de crueldad, las crisis de otro orden cuando, como en el momento actual, avanzan desde lo financiero hasta la supresión de todos los valores, los que disponen todavía de autonomía para pensar se alarman y “a manotazos” buscan soluciones.

Un interesante diálogo entre dos nonagenarios Stephan Hessel de 94 años y Edgar Morin de 90, en un encuentro y libro posterior, de los que da noticias la revista española La Vanguardia, hacen un análisis y un aporte de gran relevancia, en vistas a remediar la situación actual. Hessel, diplomático de carrera, fue autor del documento “Indignaos” que, de alguna manera obtuvo éxito mundial con los levantamientos juveniles en las grandes capitales del planeta. Morin simpatiza y alaba las manifestaciones de los indignados que, a pesar de no estar organizados explícitamente, coincidieron en una protesta unitaria en contra de los mismos males causados sin diferencias geográficas en todos los rincones de la sociedad humana. El primero complementa su manifiesto inicial con otro al que titula “Comprometeos”. El segundo, Morin, se lamenta de que detrás de las ya de por sí elocuentes manifestaciones juveniles, no haya una visión política que las lleve a unificarse con el objetivo de llevar soluciones al verdadero problema que es, en lo profundo, la urgencia de un cambio de civilización, de un cambio de la humanidad.

Los defectos, las consecuencias sociales desastrosas y los culpables, han sido señalados con mucho acierto por los diversos grupos de Indignados, cada uno enfocando la visión en circunstancias especiales de su país. Las deficiencias educativas en Chile, la desocupación en España, el despilfarro en Alemania, los caprichos destituyentes de los opositores en Argentina, los reclamos contra decisiones dictatoriales en Egipto, todo esto no es sólo indignación y protesta, es señalamiento de defectos que, en el mismo gesto revelan la actitud contaria como lo positivo para el cambio.

El Foro social mundial que este año congregó en Porto Alegre 40.000 participantes de todas las latitudes, no fue tenido en cuenta por nuestros grandes medios de difusión. Prefirieron dar importancia a Davos. Y quienes hilan fino dicen que se trata de entusiastas y numerosas multitudes juveniles, que se reúnen para diversas actividades interculturales pero sin ningún eje que torne eficaces sus acciones. Además de  documentos importantísimos cuenta, sin embargo, con la acción en cada país de grupos que amplían su sentido unitario de rechazo a la globalización capitalista.  De esas semillas han brotado seguramente muchos de los movimientos juveniles de que hemos sido testigos en los últimos tiempos. Son destellos luminosos primero porque son juveniles, mal que les pese a los solemnes admiradores de Davos. Y segundo, porque el comienzo de toda novedad implica encontrar y denunciar los defectos de lo viejo. Y de eso se trata. De rastrear estrellas que alimenten el compromiso ciudadano permanente, tanto para apoyar como para rechazar las decisiones de los gobiernos que se empeñan en mantener el actual estado de cosas. No de arrojar basura de indiferencia y menosprecio en todos los valores que todavía subsisten y los que van apareciendo. Siempre será cierto que vale más descubrir una estrella que maldecir las tinieblas.

Homilías Dominicales – Domingo 18 de Marzo de 2012 – 4to.de Cuaresma (ciclo”B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju. 3,14-21)

Dijo Jesús a Nicodemo: del mismo modo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, también es necesario que el hijo del hombre sea elevado para que todos los que creen en él tengan vida eterna.

Dios amó tanto al mundo que envió a su hijo único para que quien crea en él no muera sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su hijo para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será condenado y el que no cree ya está condenado porque no ha creído en el nombre del hijo único de Dios.

En esto consiste el juicio: la luz vino a este mundo y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal  odia la luz por temor a que sus obras sean descubiertas. En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz y de este modo  manifiesta que sus obras han sido hechas en Dios.

 

Síntesis de la homilía

Para penetrar el sentido de este trozo de Juan es indispensable sacarnos una cantidad de prejuicios inducidos por una interpretación literaria y prefijada autoritariamente, de la palabra de la Escritura  La comparación con la serpiente, salvadora de quienes la miraban, no se refiere al Jesús muerto en la cruz sino a  que esa muerte es su resurrección y la nuestra. Este es un concepto muy joánico,  para el que la exaltación suprema es el acto de entregar la vida por la causa de la humanidad. No se pone al centro el sufrimiento como salvador, sino   a la causa de ese sufrimiento que es la defensa de la dignidad y el sentido más profundo de la vida del ser humano.

El motivo por el que Dios envía a Jesús es para señalar al ser humano el camino de su realización. Nosotros estamos acostumbrados a imaginarnos el infierno, cuando hablamos de condenación. Si prescindimos deeste condicionamiento, exterior a nosotros, la condenación es perderse en el sentido y realización de la vida, que únicamente se alcanzan con el esfuerzo de mantener la lucha y el gozo  de la felicidad compartida.

La luz está presente para el que quiera beneficiarse con ella y el modo de aprovecharla es practicar la aceptación (que aquí se denomina creencia) del nombre del  hijo, del enviado, con todo lo que el “nombre”significa en la tradición bíblica.

El juicio sobre la bondad o maldad de las obras aparece aquí como anterior a la presencia de la luz. Y eso nos lleva a  pensar en una calificación lograda no a través de una sugerencia o legislación exterior sino en base a nuestra búsqueda de lo mejor.

Por eso podemos afirmar que la despreocupación por el hermano es condenación, y lo es también la falta de aprobación y apoyo a los que otros hacen a favor de la igualdad y dignidad de todos.

Salvación personal y comunitaria es la actitud de justicia de no explotar a los trabajadores, de no desestimar a los con menores posibilidades naturales o adquiridas, de no excluir de los beneficios y derechos elementales a los más débiles, de no  someter a modos de vida infrahumanos a los que sirven para el crecimiento y progreso social, como se está descubriendo tantas veces en diversas grandes empresas inspeccionadas.

En pocas palabras, los términos de condenación o salvación no deben ser entendidos como referencia a un “después”, sino a este “ahora” que vivimos como única oportunidad de ser activos constructores del reinado de Dios entre los hombres.

Homilías Dominicales – Domingo 11 de Marzo – 3ro. de Cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Ju.2,13-25)

En la cercanía de la pascua, Jesús llega a Jerusalén y se da en el Templo con los  vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes, derribó las mesas de los cambistas y dijo a los vendedores de palomas “Saquen eso de aquí y no hagan de la casa de mi padre una casa de comercio”.

Los discípulos recordaron la Escritura: el celo de tu casa me consume.

Entonces los judíos le preguntaron:¿qué signo nos das para obrar así? Jesús les dijo: Destruyan este templo y yo lo reconstruiré en tres días. Los judíos le dijeron: Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir el templo y lo vas a reedificar en tres días?

Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, los discípulos recordaron lo que él había dicho y creyeron en la Escritura y en su palabra. Estuvo un tiempo en Jerusalén para la pascua y muchos creyeron en él gracias a los signos que realizaba. Pero Jesús desconfiaba porque los conocía a todos sin necesidad de que nadie lo informara. Sabía lo hay en el interior de cada hombre.

 

Síntesis de la homilía

Los sinópticos colocan este episodio al final de la entrada de Jesús en Jerusalén aclamado por los discípulos. Juan sigue un orden distinto para narrar las acciones importantes de Jesús, coloca como el primer signo el de las bodas de Caná e inmediatamente este acto de indignación  arrojando a los  mercaderes. Si esta actividad se cumplía en el patio de los paganos y los judíos venidos de todas partes necesitaban comprar los elementos para hacer sus ofrendas ¿qué mal tenía que esos proveedores cambiaran las monedas y ofrecieran los productos?

Por otra parte esa gente viviría de sus ingresos y Jesús les quita esa fuente de sustento en una circunstancia excepcionalmente ventajosa. Hay que considerar que la acción de Jesús no está dirigida contra los vendedores que son una especie de “concesionarios” de las autoridades del Templo. El dinero que cobran demás va a engrosar las riquezas de los que han negociado ese privilegio. Y por eso, a pesar de estar en el lugar que les correspondía, Jesús muestra su indignación. En el relato de Juan esta contraposición entre la aprobación en Caná de ese sacramento que es el amor humano y el egoísmo de los dueños del templo que lo utilizan para su propio beneficio explotando al pueblo,  es muy significativo.

Jesús sabe la fuerza de su denuncia con este gesto y por eso se enfrenta a las autoridades sagradas, con el desafío de que destruyan el templo que es su cuerpo. Lo que éstas lograrán efectivamente como logran habitualmente triunfar el poder y el dinero sobre los que denuncian sus abusos y opresiones.

Aquí se da la paradoja de que el poder realmente opresor material que es el Imperio romano, queda pequeño ante la opresión espiritual que puede ejercerse desde el  poder sagrado. Para Roma no es realmente preocupante esa expresión gozosa del pueblo entusiasmado con la entrada de Jesús en la capital. Pero el poder sagrado se encargará de convencer a Pilatos, que finalmente cederá. Lo definitivo del sentido de este Domingo de ramos, es la valentía de Jesús para jugarse en el gesto liberador de la denuncia de las opresiones.

 

Homilias Dominicales – Domingo 4 de Marzo de 2012 – 2do de cuaresma (ciclo “B”) Por Guillermo “Quito” Mariani.

Tema (Mc. 9,1-9)

Seis días después, Jesús tomó aparte a Pedro, Santiago y Juan y los condujo a un monte elevado. Allí se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes como nadie en el mundo hubiera podido blanquearlas. Entonces aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús ¡Maestro, qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés otra para Elías. Pedro no sabía lo que decía porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra y salió de ella una voz: Este es mi hijo muy querido, escúchenlo. De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie. Sólo estaba Jesús con ellos. Mientras bajaban del  monte jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el hijo del hombre resucitara. Ellos cumplieron esta orden pero no entendieron lo que significaba “hasta que resucite”.

 

Síntesis de la homilía

La precisión de seis días después hace referencia a la duración de la fiesta de los Tabernáculos, de origen agrario y cuya expresión era un vuelco de la alegría  de la gente que se reunía en tiendas de campaña para festejar el éxito de las cosechas. Marcos acaba de presentarnos a Jesús calificando a Pedro como “satanás”. Pedro había hablado en nombre de todos. Jesús lo invita especialmente con Santiago y Juan para ascender a un lugar elevado. Así une en un mismo camino de ascenso hacia la realización de la voluntad del Padre, el sufrimiento y la glorificación. Se trata de una especie de anticipación pascual a la que recurre Marcos, no con la intención de anticipar un acontecimiento sino con la de establecer que la vida entera de Jesús es pascua, muerte y resurrección. Lo del hombre y lo de Dios. El plan de vida del ser humano enganchándose en el plan salvador o glorificador de Dios. Con lo que se completa la lección vocacional que Jesús quiere trasmitir a sus discípulos. Por eso aquí como en el bautismo se habla de una voz que señala a Jesús como el hijo predilecto a quien hay que escuchar. A orillas del Jordán ésa era la afirmación de la vocación de Jesús. Aquí se trata de  la  vocación de los discípulos. “Escúchenlo”. La prohibición de comunicar lo experimentado en el monte obedece al peligro tan acechante para los apóstoles de olvidar (como efectivamente lo hace Pedro al proponer establecerse allí definitivamente, y lo expresan los tres al no entender lo de resurrección que supone muerte)) que sufrimiento y glorificación son una  misma realidad pascual.

La consecuencia directa de esta acción de Jesús preparando a sus discípulos, nos afecta a todos nosotros.

En la historia personal y comunitaria siempre están mezcladas conquistas y dificultades, tribulaciones y gozos, luchas y logros. Un camino directo de flores y triunfos sería el resultado de una marcha de superhéroes, superhombres o semidioses. Jesús no es nada de esto. Es un hombre común que descubre intensa y profundamente su vocación humana. Por eso pone mucho cuidado en que sus discípulos no se excedan en la euforia esperanzada de un triunfo final (ni material ni espiritual) e integra el sufrimiento con su valor de camino hacia la etapa de plenitud. Precisamente porque lo humano juega un doble papel como afirma Pablo en Romanos 7 y como los atletas es necesario correr y fatigarse  para conseguir la meta. Y la vocación humana es constante dinámica entre muerte y resurrección. Para el cristiano,  la dinámica pascual.

Once. Por Guillermo “Quito” Mariani

La tragedia  ha convulsionado nuestras entrañas y ha manchado con sangre esta historia nuestra cotidiana. Como el 11 de las Torres gemelas. Aquello fue un atentado, de poderosos a poderosos. Esto no fue un atentado fue un “descuido”, de poderosos a desamparados. Desamparados porque tienen que viajar al trabajo todos los días amontonados como ganado o implorando la misericordia de los encargados para que no los “bajen” aunque tengan que subirse al techo. Desamparados porque enseguida se convierten en números y los números no duelen. Desamparados porque largos juicios concluirán exculpando a los responsables (LAPA) (Río Tercero)…Desamparados porque el dolor será aprovechado por muchos para favorecer sus intereses políticos y denunciar lo que ellos mismos promovieron o callaron. Desamparados porque el dolor lacerante de la mamá de Lucas, la víctima 51, buscando a su niño y encontrándolo finalmente arrumbado en un fuelle entre vagones,  tiene detrás la angustia de muchas madres anónimas, de muchas familias que quedan en el vacío de la impotencia económica y emocional.

No hace falta ser marxista para afirmar que el “plus valor” del trabajo aprovechado por el capital es la semilla de las peores injusticias y tragedias. Concesiones, se llama a las privatizaciones que pretenden salvar la economía del país con la explotación de servicios públicos o de riquezas de la tierra, como la megaminería a cielo abierto. Estudios de economistas profesionales regulan los contratos y fijan las condiciones y exigencias que las empresas tienen que llenar, y los controles que deben admitir para mantener la concesión, que nunca debiera ser simple cesión.  Pero el dinero y sus acaparadores saben que la palabra oral o escrita no resiste al empujón de la ”coima”, del silencio comprado, del descuido que mira hacia otro lado. Con un giro que al parecer, está nada más que insinuado, el proyecto económico nacional está inclinándose no a la mejor distribución de ingresos sino a la mejora y crecimiento de la producción. No está mal. Pero la máxima, en éste como en otros asuntos es: “hoc facere et illud non omitere” (hacer esto sin omitir  aquello) y generalmente, cuando meten mucha mano los economistas ortodoxos, la omisión es lo que acontece. Y lo que se hace, se convierte en un cambio absoluto de rumbo.

No es que falten controles. Es mucho peor: no hay controles. Y cada uno parece poseer el modo de evitarlos. Aparte de que, frente a una corrupción empresarial generalizada (no estrictamente por mal manejo del dinero sino por  menosprecio del valor humano) cada uno debería tener al lado un control que le impidiera desviarse del camino. Pero esto sería denunciado como atentado contra las libertades individuales. Visité Cuba el 1974 con otros sacerdotes de movimiento del Tercer Mundo. De allí, esta anécdota, absolutamente verídica. Dos compañeros salieron del hotel una tarde para pasear y conversar con la gente. Se detuvieron en una calle a conversar con un muchacho de uniforme que les habló de todos los beneficios sociales de que gozaba por el hecho de pertenecer como voluntario al ejército. No transcurrió mucho tiempo sin que dos guardias los invitaran a acompañarlos. Quedaron detenidos hasta que se aclaró que era invitados de Fidel. Pero así era el control eficaz. Cada C.D.R (comité de defensa de la revolución), en cada cuadra, se encargaba de mantener todos los servicios , con el reciclado del material descartable y el mantenimiento del material utilizado para la higiene y la comodidad vecinal, y también la ausencia del espionaje norteamericano.

¿Estamos tan carenciados de sentido social que será necesario recurrir a estos recursos de control? A veces pareciera que sí porque en realidad no existe conciencia de C.D.N (comité defensivo de la nación) y sí tendencia muy fuerte de culpabilizar al otro.

LA CRIPTA REANUDA LAS ACTIVIDADES 2012

MUY QUERIDOS INTEGRANTES DE LA COMUNIDAD DE LA CRIPTA EN MARCHA

De acuerdo a lo previsto en Diciembre, reiniciamos nuestras Asambleas eucarísticas, el Domingo 4 de Marzo en Atalaya, (2do. de Cuaresma) a las 20 hs. con la esperanza y el optimismo renovados.

Nos resulta muy importante la presencia de TODOS y cada uno.

Para seguir mirando hacia adelante y conservar nuestra opción por Jesús de Nazaret y la luz de su mensaje y su testimonio de vida.

No es una “cadena” pero traten de “enganchar” a todos los conocidos como
compañeros de camino en esta aventura renovada cada día.