Homilías Dominicales. Domingo 7 de septiembre 2014  – 23 durante el año litúrgico – ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Mt. 18,15-20:

Decía Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha busca a una o dos personas más para que el asunto se decida por la declaración de dos o más testigos. Si se niega a haceros caso, llévalo a la comunidad y si tampoco quiere escucharla, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos o más entre ustedes se unen para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos.

Síntesis de la homilía

No se trata de cualquier transgresión,(pecado) como si la fraternidad comunitaria implicara una vigilancia constante sobre la vida y el hacer de los hermanos. Se trata de que el hermano te infiera una ofensa o te perjudique malamente. Entonces, recurrir al diálogo, para no tragarse simplemente la ofensa que suele transformarse en resentimiento, pidiendo la explicación incluso para corregir lo que puede ser una falla en la comprensión del otro o en el propio discurso. Lo de decirlo a la comunidad no supone tampoco andar ventilando el mal proceder, lo cual en vez de atenuar agrava el problema, sino buscar ayuda en quienes desde la cercanía comunitaria puedan influir en solucionar el problema de las distancias o enfrentamientos provocados por esa ofensa.

La frase siguiente, muchas veces interpretada como el poder de perdonar de los ministros del sacramento de la reconciliación o penitencia, nada tiene que ver con eso, sino con la responsabilidad de que las distancias y la enemistad no pueden constituir el estado permanente dentro de una comunidad que anhela testimoniar el amor de Dios padre y el afán por construir su reinado de paz y justicia. Por eso el último parrafito del pasaje indica que para no perder la relación con el Padre de todos, es indispensable la búsqueda constante de la unión amistosa que significa sostén para la vida y las luchas cotidianas. No hay en esto ninguna insinuación a la valoración de lo que hoy se estila muchas veces de cadenas de oraciones para lograr intervenciones divinas.

Recurrir al argumento del perdón de las ofensas, sin tener en cuenta el proceso que se detalla bastante específicamente en este pasaje de Mateo cuyas comunidades vivían frecuentes dificultades tanto por niveles de condición social como de diversidad religiosa (judíos y paganos entre los convertidos), es simplificar y hasta correr el peligro de ridiculizar el perdón cristiano. Es claro en los detalles señalados por el evangelista acerca de cumplir un proceso de proximidad respetuosa de la personalidad de los ofensores, tratando de servirse de los recursos disponibles en la comunidad concreta para hacer visible la ventaja de la reconciliación. Es por otra parte cierto que también si ese proceso cumplido con buena intención y real voluntad de buscar solución a las divisiones, no hay por qué culpabilizarse de no lograr superar lo incorregible. Así el párrafo termina con considerar “gentil y publicano” es decir, alejado de la reconciliación profunda, a quien sigue en la obstinación del enfrentamiento. Y, desde luego, sin que esto signifique prescindencia, dejar pasar tiempos que disminuyan las tensiones dolorosas y permitan, con la lección y madurez aprendida en el distanciamiento, es medida prudente y aconsejable. Lo cierto es que, pese a la frecuencia de situaciones incómodas, como la de sentirse ofendido o descalificado, el seguidor del mensaje y testimonio de Jesús de Nazaret, no ha descartar la posibilidad de reconciliación, ni disminuir su propio aporte para convertirla en realidad.

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 31 de agosto de 2014 – 22 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.16,21-27)

Jesús comenzó a manifestar claramente que tenía que ir a Jerusalén, padecer a manos de los ancianos, sumos sacerdotes y letrados para ser ejecutado y resucitar al tercer día. Entonces Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprocharle “Dios libre y guarde Señor! Eso no te puede suceder a ti!” Jesús volviéndose dijo a Pedro:”Quítate de mi vista, Satanás! Eres un peligro para mí porque tus ideas no son las de Dios, sino del espíritu del mundo. Dijo entonces a sus discípulos: el que quiera venirse conmigo tiene que renegar de su egoísmo y cargar con su cruz y entonces recién seguirme.

Porque si uno pretende sólo salvar su vida, la perderá y en cambio si llega a perderla por mí, la encontrará. Y luego, díganme:¿ de qué le vale a uno ganar el mundo entero si le falta la vida? ¿qué podrá ofrecer para recobrarla?

Además, este hombre que está con ustedes va a venir entre los enviados del Padre y entonces retribuirá a cada uno de acuerdo a sus acciones.

 

Síntesis de la homilía

Las cosas han cambiado. Jesús ha caído en la cuenta de su equivocada interpretación de la eufórica exclamación de Pedro. Lo constata cuando intenta preparar a sus seguidores para las horas difíciles que se avecinan. Pedro no acepta que haya que sufrir y morir para resucitar, para recuperar el sentido de la verdadera vida que no es tan sólo dimensión individual y física sino la espiritual, social y comunitaria. Satanás es bíblicamente el tentador. Y así califica Jesús a Pedro. Y para que los demás no se contagien con esta visión, los instruye a todos sobre el modo de continuar su seguimiento. No hacer caso al egoísmo que siempre estará agazapado en un rincón para convertirse oportunamente en el sentido de la vida y el accionar. Cargar con su cruz. No se trata de aceptar de buen grado los sacrificios y contrariedades que a cada uno le traen las diversas circunstancias de la vida, sino estar preparado para no ceder ni ante las seducciones ni ante persecuciones con que los enemigos del reino siembren sus caminos. Este es el seguimiento que importará no detenerse ni ante las amenazas contra su vida, porque ese acto de debilidad les quitará el sentido de la vida que mantendrán bien alto si llegan a arriesgarlo todo, como él mismo lo hará para vivir y propagar el mensaje del reino.

El párrafo final es consecuente con la visión escatológica (de consumación de los tiempos) que a través de la Biblia aparece con frecuencia para alimentar con fortaleza la lucha y la esperanza de los seguidores comprometidos. (hoy les llamaríamos “militantes”)

No es fácil establecer esta conducta y modo de proceder indicados por Jesús a sus seguidores en nuestras circunstancias concretas. Muchos se han inclinado por rechazar, con sentido de renuncia de sí mismos a vivir las alegrías de la vida proporcionados por la obra de Dios a nuestra disponibilidad, por el cultivo de los dones naturales que poseemos, por los afectos que dispensamos y nos rodean sembrando felicidad, por los momentos de intensas experiencias del amor. Otros, en cambio, dejan de lado toda posición de austeridad, buscando como única actitud razonable gozar de todo, con avidez individual, despreocupándose absolutamente de los demás y de lo que pasa a su alrededor. “la vida es una sola y hay que gozarla con todo” y sosteniendo que por salvar la vida no importa perder la propia dignidad, traicionar la amistad, aparenta hipócritamente, o esta siempre dispuestos para seguir al mejor postor de acuerdo a sus conveniencias.

En el término medio o central se sitúa el proyecto de Jesús atendiendo al amoroso proyecto del creador u origen de todo, sobre su creación y la humanidad entera.

Vergüenza ajena. Por Guillermo “Quito” Mariani

Se trata de un obispo integrado al episcopado nacional.

Pretendiendo representarlo, ha creído poner “una pica en Flandes” y acceder al clima mediático, con unas declaraciones en que juzga “políticos” e “ilegítimos” los juicios a los represores realizados y en marcha actualmente.

Entre ellos, por supuesto, los que culminaron con la sentencia DE LOS TRIBUNALES FEDERALES RIOJANOS condenando de modo terminante a L.B.Menéndez y L.F.Estrella como autores mediatos responsables del asesinato del obispo Angelelli en agosto de 1976.

Esas declaraciones, repudiadas por las organizaciones de derechos humanos, el grupo de “Cristianos para el tercer milenio”, la CELS, y diversas personalidades, revelan una cantidad de importantes detalles que constituyen todavía, a mi entender, una parte importante de la opinión oficial de la Iglesia Argentina.

Samuel Jofré Giraudo asumió como obispo de Villa María en Mayo de 2013. Apareció entonces como un nombramiento realizado al comienzo del pontificado del papa Francisco, como un regalo para Argentina. Es posible, aunque supondría un proceso difícil de entender, que haya sido una decisión de Benedicto XVI, respetada por Bergoglio.   Esto haría el hecho de semejante elección, más comprensible.

Jofré, además de ser exalumno del Liceo Militar Gral. Paz, es integrante de una familia tradicional y encumbrada de Córdoba, ligada estrechamente a la Justicia y a la Iglesia. En su desempeño como Párroco, y luego asesor canónico del arzobispado de Córdoba durante la permanencia de Raúl Primatesta y Carlos Ñáñez, sus opiniones y acción han estado permanentemente atadas a una derecha católica cerrada e intolerante.

Su designación para una sede episcopal tan importante como Villa María, así como la de Pedro Torres Aliaga para auxiliar del Arzobispo Ñáñez, ha seguido la línea de los obispos conservadores que, durante el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron nombrados en remplazo de los que por edad o muerte iban renunciando o abandonando sus cargos. Todo lo cual se ha interpretado como una táctica para que, en un posible futuro concilio Ecuménico, hace tiempo solicitado por muchos, las conclusiones resulten más cercanas a la espiritualidad y teología del Opus Dei que a las conclusiones el Vaticano II, cuyas novedades y espíritu de renovación están frenadas desde la mitad del pontificado de Juan Pablo II. Diversas voces, y muy autorizadas, se han levantado para exigir que el episcopado nacional se pronuncie al respecto, rectificando o ratificando estas declaraciones del obispo Jofré, y defina así su actitud frente a la ex dictadura militar y a los juicios de los represores.

Hasta ahora ¡SILENCIO!   Posiblemente, como es casi habitual, se esperen instrucciones de Roma para proceder.

Y ESTO ES UNA VERGUENZA QUE NOS SONROJA, A TODOS LOS QUE SEGUIMOS CREYENDO QUE ,EN ALGUN RINCONCITO DE LA GEOGRAFIA, DE LA HISTORIA Y DE LOS CORAZONES HUMANOS, VIVE LA IGLESIA DE JESUS DE NAZARET COMPROMETIDA Y ARRIESGADA, EN LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

José Guillermo Mariani (pbro)

 

 

Homilias Dominicales – Domingo 3 de agosto de 2014 – 18 durante el año litúrgico ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Domingo 3 de agosto de 2014  – 18 durante el año litúrgico ciclo “A”

Tema (Mt. 14.13-21)   

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vay
an, dadles vosotros de comer.» Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.» Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.


Síntesis de la homilía: 

Jesús siente que el dolor de la muerte injusta y cruel del bautista lo ha golpeado muy hondo.

Necesita elaborar ese dolor y por eso busca soledad y tranquilidad para pensar, analizar y orar. Pero su presencia y su palabra han avivado en la gente la actitud de resistencia y esperanza. Y cuando lo descubren, adivinan su idea de cruzar el  lago y anónimamente  se deciden a marchar por la orilla, rodeándolo para llegar antes que la barca. A Jesús le sorprende esta insistencia, pero se da cuenta de la necesidad que los hace  afrontar todas las dificultades con fortaleza e ingenio. No es cuestión de resistirse. Su palabra y su compasión, con la influencia de su prestigio entre la gente, apaciguan las inquietudes de la gente y alivian sus dolencias y debilidades. Todos están entretenidos y ocupados en este contacto con el maestro. Pero el día avanza. Los discípulos, guardianes de la seguridad de Jesús y la propia, temen que anocheciendo y no teniendo qué comer, la gente se rebele y cambie en protesta su actitud de acogida gozosa. Jesús les propone un desafío. “Si les preocupa, dénles ustedes de comer” “busquen uds. la solución del problema” Ellos han pensado que tienen que ir a comprar alimentos a alguna de las ciudades vecinas. Pero no cuentan con dinero y se lo manifiestan. Jesús propone una solución original: compartir ¿qué?

Es muy probable que como el chico que tiene cerca de ellos su pequeño morral conteniendo una ración diaria, cinco panes y dos pescados, muchos entre los presentes hayan tomado esa previsión al lanzarse a la aventura de recorrer el contorno del lago para encontrarse con Jesús. Ordenándolos, con el estilo conocido por ellos, de las legiones romanas acampantes los hace distribuir por grupos. Recogen lo que tienen los que llevan algo. que acceden a la insinuación de compartir apoyada por Jesús, y todos se alimentan. Seguramente, el símbolo del pan que sacia íntegramente el hambre del ser  humano, se manifiesta claramente con la exageración de que las sobras llenan doce canastas (¡de donde salieron?) El número, también simbólico, es el de los componente de una legión romana a lo cual da lugar la exclusión de mujeres y niños en el. contaje.

Aquí hay una cantidad de cosas para aprender con respecto a un problema que constantemente aqueja a la humanidad. El hambre ( la insuficiencia de recursos para remediar necesidades elementales del ser humano.)l) Ninguna excusa por justa que sea tiene que alejarnos de la preocupación por la necesidades a nuestro alredor. 2)Como Dios alimenta a todos los seres vivientes de su creación con los elementos puestos a su alcance y que ellos tienen capacidad para buscar y consumir (el Padre celestial los alimenta) así también para los seres humanos, siempre que estén dispuestos para vivir la actitud fundamental del reino, que es la de compartir fraternalmente  3) Un compartir que no necesita ni puede, muchas veces, tener mucho, lo cual con frecuencia engendra ambición y mezquindad. 4) No se trata solamente de diagnosticar el hambre, ni de hablar de que debe solucionarse, es necesario con las posibilidades de cada uno estar presente en la solución y en el aporte a quienes intentan realmente solucionarlo  5) que  no hay que dilapidar, sino conservar y reciclar.- 

Homilías Dominicales. Domingo 27 de julio de 2014 – 17 durante el año litúrgico (ciclo”A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Mt 13, 44,46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

-«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.   El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

Síntesis de la homilía

En los cuentos orientales es frecuente encontrar relatos de tesoros escondidos. Hoy es muy raro que suceda. Los tesoros se esconden en las cajas de seguridad de los bancos.

Los valores del reino de los cielos sí son hoy, tesoro escondido. Escondido por los antivalores del egoísmo capitalista que ha borrado el valor de la verdad buscada y defendida, de la sinceridad como respeto a la apertura del otro, de la amistad brindada y recibida como obsequio gratificante, de la solidaridad igualizante en las necesarias e inevitables diferencias, de la generosidad como ofrenda y la gratitud como respuesta, de la confianza en el otro…

Y no son muchos los que se preocupan seriamente por escarbar la tierra y la basura para encontrar esos valores, y construir con ellos la alegría de su vida y la de los demás.

El enajenar todo los que un sistema individualista en que el máximo objetivo es la concentración del dinero para acceder al consumismo desenfrenado, es la actitud necesaria para encontrar aquel tesoro que poco a poco se va perdiendo y permanece cada vez más sepultado y escondido. Así el valor de la convivencia humana que es el germen de la felicidad social es remplazado por las rivalidades y enfrentamientos con una dosis de crueldad y exclusión que supera toda racionalidad.

Este es el mensaje de la primera parábola de este trozo de Mateo

La segunda tiene una particularidad. El que descubre una perla finísima es un coleccionista de piedra finas. Aquí el encontrarse con la sorpresa de una piedra excepcionalmente valiosa es un premio a la constancia de su búsqueda.

Y esto es aplicable a nuestra vida de todos los días. Nos desanimamos muchas veces porque las cosas no van del todo tan bien como quisiéramos. Porque aún en el orden de lo espiritual de las relaciones humanas que constituyen el entramado fundamental para conquistar o mantener felicidad, hacemos esfuerzos y proyectos que no parecen tener resultados. Una frase del escritor uruguayo Galeano afirma que el horizonte aunque nunca se alcanza es apto para que sigamos aceptando el desafío de caminar hacia él como los ideales y las utopías Y ésta es la grandeza de la disposición de búsqueda constante aunque muchos pasos resulten ineficaces o insuficientes. Si buscamos perlas preciosas, valores profundamente humanos, encontrando y viviendo primero los a nuestro alcance encontraremos también la más hermosa de las piedras que es la integración en el reino del Dios autor de todo.

Homilías Dominicales – Domingo 20 de Julio de 2014  – 16 del año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt. 13, 24-43)

Jesús propuso a la gente esta parábola: El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero mientras todos dormían un enemigo sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, apareció también la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en èl? El les dijo: Esto es la acción de algún enemigo.

Los peones propusieron :¿quieres que vayamos a arrancar la cizaña? NO, les dijo porque al arrancar la cizaña van a arrancar también con el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la cosecha y entonces diré a los cosechadores. Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla y luego recojan el trigo para mi granero”

Así, Jesús hablaba a la muchedumbre sólo por medios de parábolas, cumpliendo la palabra del profeta (salmo 78,2) “Hablaré en parábolas y anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo”. Cuando dejando a la gente Jesús regresó a la casa, los discípulos le pidieron que les explicara la parábola de la cizaña en el campo. El les respondió: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. El campo es el mundo. La semilla son los que pertenecen al reino y la cizaña son los que pertenecen al maligno, y el que siembra la cizaña es el demonio. La cosecha es el fin del mundo y los cosechadores los enviados de Dios. Así como se arranca la cizaña para quemarla en el fuego, de la misma manera sucederá entonces. El hijo del hombre enviará a sus mensajeros que quitarán todos los escándalos y los que hicieron el mal, para arrojarlos a la hoguera en donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los buenos resplandecerán como el sol en el reino del Padre. “El que pueda entender, que entienda!

 

Síntesis de la homilía

La enseñanza por refranes y parábolas es pedagógicamente apropiada para que todos entiendan el mensaje que se quiere trasmitir, incluidos los niños y los sencillos. Las parábolas de Jesús son trocitos de realidad sacados de las vivencias habituales de un pueblo con cultura de raíz agrícola. Quizás en la actualidad si se hubiera dado el caso que presenta Jesús en la parábola de la cizaña alguien hubiera aconsejado recurrir a los agroquímicos de Monsanto que aparentando acabar con la maleza acaban también con la fecundidad de la tierra y la salud de sus pobladores. Lo cierto es que la siembra del enemigo se da, cuando los sembradores duermen. Por eso es de alabar la actitud de quienes como los vecinos de Malvinas con un eco social de mucho compromiso juvenil se oponen a esa solución que por antiecológica es antihumana. Durmiendo en la indiferencia o en la ambición de dinero nos hacemos cómplices del enemigo el Monsanto que acaba con la fecundidad de los campos.

La consecuencia inmediata y permanente de la parábola de Jesús, además que no hay que dormirse en los laureles cuando uno cree que está sembrando buenas semillas sin tener conciencia que hay enemigos que siembran cizaña, es que necesariamente, dadas las condiciones del privilegio de la libertad, herencia de todos los seres humanos, esos enemigos existen y actúan. Pero también que no se puede acabar con ellos desconociendo sus derechos, o eliminándolos , a pesar de lo dañoso de sus errores, porque esto justificaría para muchos una peligrosa actitud, por parte de quienes se consideran purificadores de la sociedad y cometen así como la tremenda y criminal cruzada de la Inquisición en la historia del catolicismo y la de represión y torturas de todas las dictaduras.

La tolerancia, que no significa ni cobardía, ni indiferencia, ni desperdicio de los recursos disponibles para combatir el mal, es la única actitud razonable para no “caer de la sartén al fuego” ni “acabar con justos y pecadores” en una exaltación de los propios criterios como infalibles. Hay un juicio de la historia y también del Ser supremo para quienes creemos en su existencia, que es el único infalible. Y Jesús pospone hasta el final de los tiempos, que no es un final en el tiempo sino en la consecución del objetivo y el sentido de la humanidad y la creación.

Homilías Dominicales. Domingo 13 de Julio de 2014 – 15 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.13,1-9)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-23):
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Síntesis de la homilía

La semilla de la palabra orientadora de la vida que es la expresión de la voluntad de Dios necesita de la acción humana para dar sus frutos y por eso, de la decisión de volverla fructífera. Hasta tanto llega el respeto del Dios presentado por Jesús, frente a la libertad concedida como característica específica al ser humano. Es evidente que esa Palabra contiene la riqueza de la fecundidad, pero necesita ser complementada por el rendimiento de la tierra

La descripción de mateo corresponde plenamente a los conocimientos de un pueblo de cultura agrícola. Hay caminos que con su dureza no dejan penetrar la semilla.

Son decisiones humanas que se colocan al margen del respeto a la dignidad y derechos de la persona humana. Para ellos es como si ese mensaje no existiera. Las preocupaciones temporales acaban pronto, con avidez de pájaros hambrientos con la semilla desparramada. El terreno pedregoso ofrece espacios de tierra que reciben la semilla que se aloja entre las piedras esperando la fecundidad de la lluvia y así sus brotes aparecen esperanzadores. Pero el calor ardiente del sol las seca porque no tienen raíz. Son las apariencias de religiosidad que adquieren tantas veces formas distintas, sin otro compromiso con el reinado de Dios que el provecho que se puede sacar de los beneficios que se esperan de las ayudas que fomenten sus intereses. Hay también semillas desparramadas entre las plantas espinosas que crecen más rápido y agresivamente que las semillas fructíferas y acaban con su fecundidad. Es el clima cultural, social, o familiar, ensombrecido por discordias, incomprensiones, egoísmos y descalificación de los más débiles, que pisotea y anula toda posibilidad de rendimiento.

Sólo cuando hay buena voluntad a pesar de tener conciencia de las propias debilidades, y decisión generosa de realizarse y lograr felicidad acompañando y respetando la dignidad y derechos de los demás, los frutos varían del 30 al 100 por ciento en la parábola de Jesús y también en nuestra realidad cotidiana.

No siempre nuestros oídos están dispuestos para escuchar el mensaje. Dice el refrán que no hay peor sordo que el que no quiere oír y por eso la advertencia final de la parábola. El que tenga oídos para oír, que se aproveche de esta lección.

Homilías Dominicales – Domingo 6 de Julio de 2014 – 14 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani.

 Tema (mateo 11,25-30)

Te alabo Padre, señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí Padre, porque esa fue tu voluntad. Todo me ha sido dado por mi Padre y nadie conoce al hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre como su hijo y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré- Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí que soy paciente y humilde de corazón y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

 

Síntesis de la homilía

Frente a la expectativa creada por algunos fanáticos de la soberanía de Israel sobre los pueblos del mundo cuyos gérmenes pueden encontrarse en algunas descripciones proféticas, sintetizadas en la predicación de Juan el Bautista. Jesús prefiere la visión de Zacarías en que el rey anunciado es rey de paz, de justicia y humildad. Un rey que va a basar su poder en la comunidad misma y no en los caprichos de los más poderosos, El pasaje de Mateo entra de lleno en esa visión. Esto coincide con la visión de los antiguos profetas que aspiraban la organización del considerado por ellos “pueblo de Dios” como un modelo alternativo de sociedad, al margen de la teocracia dominadora, autoritaria y excluyente. Jesús rechaza esa táctica de los grandes y poderosos y de los que desde una supuesta sabiduría, arguyen un perfecto conocimiento de la voluntad de Yahvé , para imponerla en el templo y en la sociedad. La voluntad de Dios, el Padre, está revelada a los pequeños. Los que califica de afligidos y agobiados por la inflexibilidad del sistema impuesto en nombre de la Ley e invita a acogerse a su mensaje valorándolos en su posibilidad de descubrir al Dios Padre superadora de la imagen reinante del Dios poderoso y Señor. El `pasaje es una especie de reacción frente a la ceguera de las ostentosas ciudades Corozaín y Betsaida en las que su propuesta ha sido rechazada a pesar de los muchos signos realizados en su apoyo.

Una conclusión inmediata de este pequeño discurso de Jesús es que la presencia de Dios en la creación no tiene sentido de atemorizar y someter sino de promover y defender la dignidad de cada ser humano. Ese es el “poder de servicio” que llamamos.

La sociedad en que vivimos con una organización que entre las formas de organización ensayadas a través de la historia ha optado por la democracia que es la estructura que brinda más posibilidades de participación. Supuesta la libertad como condición inalienable de todos los seres humanos es de suponer que los intereses individuales estarán siempre como tentación para apartarse de los logros comunitarios. Por eso, el ejercicio democrático tiene un punto clave que es la elección de aquellos a quienes el consentimiento popular otorga el poder y la responsabilidad de gobernar. Un poder que habitualmente tiene que oponerse al poder dominante que ejercen diversos sectores sociales y por eso, tiene como el más importante cometido defender a los pequeños, a los menos dotados, no sólo con palabra sino con organización de estructuras siempre listas para incluirlos en la participación de los bienes materiales y culturales de cada sociedad. Jesús quiso dejar una comunidad de pequeños en que el único poder fuera el servicio. A través de la historia la o las iglesias, que se presentan como herederas de su mensaje, no han cumplido siempre con este ideal que muchas veces calificamos de utopía (irrealizable) También el objetivo de Jesús fundador de esa comunidad fraternal fue esa alternativa que todavía perseguimos y, a pesar de las dificultades no queremos abandonar como utopía hacia la que tenemos que marchar.

Homilías Dominicales. Domingo 15 de junio de 2014 – Festividad de la trinidad (ciclo”A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Juan 3,16-18)

Dijo Jesús a Nicodemo: Dios amó tanto al mundo que le dio a su hijo único, para que todo el que confía en él no muera sino que tenga vida para siempre. Porque Dios no envió a su hijo querido para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él. El que lo acepte no caerá en la condena y el que no, ya se ha condenado porque no ha confiado en el nombre del hijo único de Dios.

 

Síntesis de la homilía

Difícil tema este de la trinidad. Dolor de catequistas cuando tienen que afrontar preguntas inocentes pero de gran sentido común por parte de los catequizandos que no aprenden desde el principio lo que practicarán más tarde , al acostumbrase, cuando se refiere a Dios, a aceptar afirmaciones ininteligibles porque Dios es ininteligible y ante eso no nos cabe otra actitud que eso que llamamos FE.

Juan es el evangelista que más insiste en la divinidad de Jesús, no como una realidad de

hombre penetrado absolutamente por la realidad de Dios y por eso, hijo predilecto, sino como igual al Padre e identificándose con él. Lo cual dio pie a los primeros difusores del evangelio en contacto con la cultura griega para que utilizaran el recurso de los filósofos griegos “campeones” diríamos, entonces, del pensamiento racional y discursivo. Así la Trinidad, de verdad evangélica pasó a ser estructura metafisica elaborada con los detalles correspondientes al sistema aristotélico. Y esto transformó esa propuesta evangélica en “MISTERIO INCOMPRENSIBLE”, aunque en el sistema en que se origina es perfectamente admisible y comprensible en base a la diferencia entre naturaleza y persona establecida por la teoría hilemórfica. Pero fuera de ese sistema filosófico resulta absolutamente extraña al conocimiento y sentimiento humanos.

Así, al mismo tiempo, esta revelación de Jesús como enviado de Dios para equilibrar desde lo humano y las relaciones entre nosotros, todo el cosmos o la creación que abarca la realidad material íntegra y totalmente, perdió su importancia como manifestación de la presencia constante del Creador, como Padre y como plenitud del Amor, en nuestra historia terrenal y pasó a ser MISTERIO ININTELIGIBLE DE LA FE CRISTIANA, dejado de lado para evitar objeciones. Posteriormente ante esta suerte de abandono de una verdad que ocupó tantas discusiones, reflexiones y condenas en los primeros Concilios eclesiásticos se trató de recuperar, salvando el misterio con el señalamiento (bíblico en su raíz) de que la

realidad de Dios unidad en trinidad era la muestra ejemplar para la vida de la comunidad eclesial. Definitivamente la propuesta evangélica de un Dios Padre como amor absoluto, que en Jesús, llegado el tiempo oportuno, encuentre el hombre y el momento para manifestarse en él como lo había hecho con anterioridad en el resto de la creación, para contagiar con su espìritu de amor la historia de la humanidad y transformarla en reinado de su voluntad para conducirla a su realización final, es la gran afirmación que, por la acción, nos acerca a ese Dios trascendente, inalcanzable y del que nadie puede afirmar otra cosa que es posible como realidad diferente del cosmos. Desde donde se desprende para el camino de la humanidad un modo de vivir, de respetar la creación, de ponerse en el lugar del otro, de luchar con la constancia de la esperanza para construir relaciones igualitaria y dignificantes, en lo que los que nos llamamos cristianos tendríamos que insistir con más fuerza de lo que lo hacemos habitualmente.

Homilías Dominicales – Domingo 11 de mayo de 2014 – 4to. de Pascua en el ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema: (Juan 10,1-10)

Dijo Jesús: Yo les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y la hace salir Cuando las ha sacado a todas va delante de ellas y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño sino que huirán de él porque desconocen su voz.

Jesús les hizo esta comparación pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces jesús prosiguió: Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que vinieron antes son ladrones y asaltantes pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará podrá entrar y salir y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia.

 

Síntesis de la homilía

La presentación que Jesús hace de sí mismo como pastor, es ciertamente polémica. Porque condena a quienes se han llamado y presentado así en la historia de su pueblo.

La fuente de información de Jesús son los profetas y ellos, en especial Jeremías (23)y Exequiel (34)tienen diatribas muy fuertes en contra de los dirigentes que en lugar de servir al rebaño del pueblo, se sirvieron a sí mismos aprovechándose del rebaño. “Engordando a costa de las ovejas, en lugar de engordarlas con el alimento que necesitaban” Los dirigentes de Israel en tiempos de Jesús seguían las pautas de aquellos evocados por los profetas y Jesús los denunciaba como hipócritas que aparentando respetar la Ley, la violaban sin cesar en sus disposiciones más importantes y también, no satisfechos con eso, imponían cargas tan pesadas que resultaban insoportables a quienes pretendían seguir sus enseñanzas, sin estar prontos para ayudarles en lo más mínimo a sobrellevar esas cargas.

También hoy, en la Iglesia han aparecido y aparecen cargas insoportables para muchos que en lugar de juicios condenatorios esperan comprensión de sus problemas y misericordia para resolverlos. Por eso aparece tan doloroso el autoritarismo que rechaza a quienes por causas muy comprensibles humanamente, no han cumplido con requisitos exigidos disciplinariamente por las autoridades y hasta por el Derecho canónico.

El pasaje comienza por una afirmación que, ante la polémica posterior pareciera perder importancia. El buen pastor, el auténtico pastor “entra por la puerta”. Y la “puerta” para acceder a las ovejas es su libertad de decisión. Cuando esa libertad es desconocida por imposiciones arbitrarias, o con engaños seductores parecidos a las promesas incumplibles e incumplidas de muchos políticos, o con estructuras exteriores impresionantes por su influencia cautivadora, se está entrando por otra parte. Saltando el cerco del corral Y aunque muchas veces aparezcan resultados multitudinarios y exitosos en su convocatoria, eso constituye ciertamente postura y conducta de ladrón.

La misión que Jesús de Nazaret considera confiada por el Padre es la de comunicar vida. Se trata no de vida biológica o de salud sino de lo que está en el fondo de la realidad humana que es un “sentido de la vida” que haga que valga la pena vivirla a pesar de todas sus limitaciones y contribuya así desde la propia realización a la realización del plan liberador que responde (en la mentalidad de Jesús) a la voluntad del Padre.