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Reflexión – Domingo 31 de julio de 2011 – 18 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema(Mt. 14,13-21)

Jesús se entera de la muerte de Juan y se aleja para estar a solas. La multitud lo advierte y sigue por la orilla la trayectoria de la barca. Se encuentra con la gente al desembarcar y su compasión lo lleva a enterarse y remediar sus necesidades. Cuando ya atardece los discípulos le advierten que la gente tiene que irse para buscar alimentos y jesús les responde que ellos les den de comer. Ellos responden que sólo disponen de cinco panes y dos peces. Jesús los bendice y ordena a la gente que  se siente en el pasto y a los discípulos que distribuyan lo panes. Y todos comen hasta la saciedad y sobran doce canastas de pan. Los que comieron fueron unos cinco mil sin contar mujeres y niños.

Síntesis de la homilía

Exégesis

Tomar a la letra este relato de Mateo, además de constatar una cantidad de inexactitudes, empobrece su verdadero valor que es altamente simbólico. Una multitud de mas de cinco mil hombres no se mueve rodeando el Lago para darse con JESÚS en la orilla opuesta. El lugar es desierto pero los pueblos de donde la gente venía están cercanos. La solución de los discípulos es viable. Afirmar que tienen cinco panes y dos peces es una ridiculez. Partir el pan si se trata de distribuirlo entre 5.000personas produce una fatiga tremenda. Repartirlo con los peces (aunque estos no parecen bendecidos porque no se reparten).Se llenan doce canastos con las sobras. Es demasiado sobrante. ¿Y de dónde salieron los canastos en ese lugar desierto?

No hay más entonces que descubrir el mensaje detrás de los símbolos.

Aplicación

La muerte de un amigo produce mucha tristeza. Jesús profundamente sensible, no puede evitarlo y buscar estar solo para desahogarse. Primera indicación valorizante  de la amistad y del dolor. Cinco mil hombres es el número de componentes de las legiones romanas. Aquí hay una legión de la paz en lugar de una legión de dominio. Por eso el centro del relato no es la bendición que produciría la multiplicación, sino los cinco panes que compartidos se convierten en alimento para la multitud. La solución no es comprar. Hoy se compra y se vende una gran cantidad de cosas y la  pobreza avanza día a día. La solución no puede darse sin compartir. Y cuando se comparte se experimenta que realmente no hay empobreci- miento sino pedazos recogidos que alcanzan hasta para los que llegan tarde. El siete que suman los panes y los peces (lo que un  pobre solía llevar en el morra l)

y el doce de los canastos, son números tradicionalmente simbólicos con sentido de universalidad.

Pregunta para el grupo

Esto de compartir no es simplemente una consigna para aparecer generosos y no una realidad vivida? ¿Es posible? ¿Cuáles son los modos de compartir, individual y socialmente con los que estamos de acuerdo?

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