Homilías Dominicales. Domingo 26 de febrero d 2017 – 8vo. Durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.6,2434)

Nadie puede servir a dos señores: porque aborrecerá a uno y amará al otro. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: no anden preocupados por sus vidas, sobre qué comerán, ni por sus cuerpos ¿con qué nos vestiremos?  Miren las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas? Por lo demás quié de ustedes puede, por más que quiera, añadir un solo instante a la medida de su vida’ Y del vestido¿por qué preocuparse? Observen los lirios del campo cómo crecen, no se fatigan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Si a  la hierba del campo y mañana se echa al horno, Dios la viste de ese modo ¿qué hará con ustedes, hombres de poca fe? No anden entonces preocupados diciendo ¿qué vamos a comer? Qué vamos a beber? ¿con qué vamos a vestirnos?  De todas estas cosas se preocupan los paganos, Su Padre celestial ya sabe que tienen necesidad de todo eso. Busquen primero el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá como añadidura. No se preocupen del mañana que  el mañana se preocupa de sí mismo. A cada día le basta su preocupación.

Síntesis  de a homilía

Si no hubiera otros pasajes evangélicos que tienen distinto contenido porque incitan a trabajar y buscar el pan de cada día y a compartir, como valor fundamental del Reino, y  a no  quedarse dormido porque el sembrador del mal no descansa y mantenerse alertas para que el ladrón no entre a depredar, lo que dice Mateo, sacado del contexto de las fervorosas primeras comunidades, sería una excelente propuesta de discurso para quienes actualmente nos gobiernan. Los pobres abandonados a la “buena de Dios”. Sin preocuparse por el precio de los alimentos y no poder traerlos a la mesa familiar, por acostarse pensando en el mañana que cada vez se vuelve más incierto con la amenaza de despidos y la inmersión del salario en el mar de la inflación. Por suerte, todavía no se han descubierto estos pasajes para usarlos como resistencia a los reclamos justos de los menos favorecidos por el sistema, porque ya estarían transformados en grandes letreros que indujeran sugestión de que las cosas no son como son.

En realidad, el panorama presentado en esta página de Mateo constituye una especie de apertura del libro de la creación como el gran argumento de la presencia y la acción divina en los seres humanos, Un libro cuyas páginas (las llenas de maravillas realizadas y las que se ofrecen para construir)  animan  a no abandonar los esfuerzo de superación de todas la limitaciones naturales y producidas por nuestra propia conducta.  Para lo cual hay que estar convencidos de que la naturaleza en  que estamos insertos, como seres racionales nos brinda posibilidad  tanto de prolongar la acción creadora como de frustrar la perfección de lo creado.    A través de los tiempos,  las diversas propuestas religiosas han ido estableciendo distintos modos de asegurar la presencia divina en la historia. El recurso a lo “sagrado” que muchas veces se identifica con lo “raro” por desconocer su origen,  se  ha utilizado para influenciar la imaginación en el logro de los llamados milagros.      A veces han predominado también las  características alienantes de responsabilidades, como la llamada “fe en la providencia”  Otras, con menosprecio tanto de las ofertas de las realidades naturales como de  los signos de los tiempos que las varían y actualizan para que establezcan  conductas provechosa para todos.                             La frase definitiva con que se inicia el pasaje, es para tenerla en cuenta durante toda la lectura Nadie puede servir a dos señores, orientar su vida en dos rumbos. Y lo  ciertamente rechazado como opción, es, sin duda alguna  EL DINERO- La radicalidad de esta afirmación condena, desde siempre, lo que hoy está instalado de manera evidente y agresiva en nuestra sociedad. La supremacía concedida a ese “señor” es la causa de la angustia preocupante del mañana que nos aqueja con frecuencia.

Homilías Dominicales. Domingo 19 de febrero de 2017 – 7mo. Durante el año litúrgico. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt.5, 38—48) 

Han oído que se dijo “ojo por ojo y diente por diente” pero yo les digo que no resistan al mal. Antes bien, al que te abofetee la mejilla derecha ofrécele también la otra. Al que quiera pelear contigo para quitarte la túnica, ofrécele también el manto. Y al que quiera obligarte para acompañarlo una milla véte con el dos. Da a quien te pida y a quien desea que le prestes algo, no le vuelvas la espalda.

Has oído que te decían “amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo  ”Pero yo les digo ; amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen y calumnian para que sean hijo del Padre celestial que hace salir el sol sobre los buenos y los malos y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si aman a los que los aman,¿qué recompensa van a merecer? No hacen lo mismo los publicanos? Y si sólo saludan a los hermanos que hacen de extraordinario? No hacen lo mismo los paganos?  Ustedes, entonces traten de imitar la perfección del Padre de todos.

Síntesis de la homilía    

Objetivamente, los conceptos que pone Mateo en labios de Jesús,  señalan ideales tan elevados que parecen incumplibles y hasta inconvenientes para mantener el orden social. El clima fraternal de las primeras comunidades era como el que se nota con frecuencia en  gente que  acepta integrar grupos evangélicos que brindan una recepción atenta, cuidadosamente conquistadora y entusiasmante. La calidez del clima entre los integrantes de estos grupos pequeños y salidos del aislamiento o frialdad que distingue a ciertos grupos católicos, lleva a una práctica intensa de los consejos de Jesús en Mateo. Ese clima es el que permite al evangelista presentar normas de conducta tan elevadas espiritualmente que lleguen a aplicarse en realidad  y en contadas ocasiones, en esas primeras comunidades. A nosotros hoy, nos parecen comportamientos  excepcionales para algunas circunstancias pero no para aplicar en la vida diaria. A lo más nos parecerían más semejantes a un código de “buenos vecinos”

La “ley del talión “tal por cual”, fue una conquista importante para la convivencia social, regida hasta entonces por la ley del más fuerte que era la venganza siempre superior al mal sufrido y, en oportunidades absolutamente desmedida y sin embargo justificada. Es de notar que esa tendencia a justificar cualquier exceso desde  la indignación que genera  una ofensa real o imaginada,  conserva primacía como reacción natural en nuestro tiempo. Si el mal de la venganza concluyera allí, es decir, ´en el exceso de un ataque privativo de valores superiores a los perdidos, ya sería  grave. Pero toda venganza desencadena el círculo en espiral de la violencia, y la sociedad entera se perjudica con la instalación y justificación de un clima de venganza.      Jesús pide a sus discípulos tener en cuenta las manifestaciones de la bondad de Dios que, a través de la naturaleza (el sol y la lluvia) enriquece nuestra vida para evitar las discriminaciones aún por parte de aquellos que consideramos enemigos.

Es cierto que estas reflexiones por parte de quien fue tan severo en la calificación de los que como enemigos se resistieron a su mensaje desde la hipocresía y el poder del imperio y del templo y, en ocasión de una bofetada en la impotencia del tribunal de Herodes no hizo el gesto de ofrecer la otra mejilla sino señaló la injusticia del gesto del servidor quien, como lo hacen hoy tantos, se gozaba en el servilismo de agradar a su señor. Lo cual tiene la explicación justificante de que los escritores de evangelios no perdían  de vista la responsabilidad  de evitar con sus consejos,  los enfrentamientos y desunión en las comunidades destinatarias de sus escritos. Y tenían que extremar  el limado de las situaciones que necesariamente aparecían  en la marcha.

Homilías Dominicales. Domingo 12 de febrero de 2017- 6to durante el año litúrgico ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

 Tema: Mt.5, 17-37    

Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no entrarán en el Reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antepasados. No matarás y aquel que mate será llevado al tribunal. Yo les digo que todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal, pero el que llame a su hermano ”imbécil” será reo ante el Sanhedrín, y el que lo llame renegado, será reo de la gehena del fuego. Si pues al presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda, ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda. Han oído que se dijo “no cometerás adulterio” pero yo les digo que aquel que mira a una mujer dejando crecer los deseos en su interior, ya  adulteró en su corazón. Han oído que se dijo a sus mayores: No perjurarás sino que cumplirás ante el Señor  tus juramentos. Yo les digo que no juren de ninguna manera, ni por el Cielo, que es le trono de Dios, ni por la tierra que es el escabel de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del granrey. Ni jures por tu cabeza porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Que su lenguaje sea Si, Si o NO,  No, que lo que pasa de allí procede del Maligno.

Síntesis de la homilía                                                                                                    

En la propuesta general de este pasaje, lo definitivo es que hay una práctica de justicia que no es suficiente para mantener el cima de la convivencia humana y obtener  la felicidad medida y fundamental en lo personal y comunitario. La distancia que se pone entre “lo que se dijo” y “yo les digo” es tan grande que parecen no poder igualarse en el nivel de castigo que merecen  Y es que la transgresión aparentemente pequeña, corrompe la relación social de manera imperceptible, de modo que no causa preocupación y va creciendo de ese modo, sin controles, hacia todos los excesos. Es una experiencia bastante sufrida en muchos grupos,esto de que  que las ofensas en faltas a la verdad, descalificaciones poco importantes, chismes y murmuraciones que entran al parecer inofensivamente, cuando no se detienen con prontitud, llegan a engendrar odios incorregibles. Ser  o  no ser reo ante un tribunal no siempre es amenaza que cause un temor que aleje de la práctica de  conductas incorrectas. Los tribunales muchas veces están institucionalmente imposibilitados de ser imparciales. Y esto ha de referirse igualmente a lo que se deja crecer en el corazón juzgando que no daña si no pasa a la práctica. No es del todo cierto. Lo frecuente y normal  es que a cierto nivel de asentimiento interior responde también el consentimiento exterior  tarde o temprano . El perjurio que supone a la vez una falta de lealtad personal y un deterioro del valor por el que se  jura, está presentado señalando la gravedad de esas dos deficienias. De allí provino la formulación de un precepto general  NO JURAR             En realidad el juramento leal es un modo de seguridad y garantía en las relaciones humanas tanto interpersonales como institucionales o sociales                                     La conclusión simple de lograr reducir nuestras promesas  y proyectos al Si,Si o al NO,NO, abriría un espacio gigante de tranquilidad y bienestar en nuestro espacio social,  tan lleno de mentiras e hipocresías.

 

 

 

 

Homilías Dominicales – Domingo 5 de febrero de 2017 – 5to- durante el año litúrgico ciclo “A”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Mt, 5, 13-16).  

Decía Jesús a sus discípulos: Uds. son la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa ¿con qué se la salará? Uds. son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de una montaña. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del  lecho sino sobre un candelero para que ilumine a todos los que están en la casa, Bille así vuestra luz ante los hombres para que viendo sus buena obras, glorifiquen al Dios que está en el cielo.

Síntesis de la homilía 

Este pasaje de Mateo, sigue inmediatamente al de la propuesta de las “bienaventuranzas” dirigido a los discípulos, como una especie de definición de identidad. Una fijación de principios que no son obligaciones impuestas sino raíces de la felicidad del reino predicado e instaurado por Jesús. Los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los comprensivos y bondadosos, los sinceros desde su intimidad, los que trabajan por la paz y los que aguantan la persecución por buscar la justicia.  La felicidad del reino, la profunda felicidad humana, lo que da sentido a la vida, son esas situaciones que sitúan al margen de una clase de felicidad que se busca desde el egoísmo del mundo, para descubrir  la que se construye desde la experiencia de la pobreza, el sufrimiento, la lucha , la persecución y el deseo ferviente de la paz. Desde esas trincheras se dispara el amor que es el verdadero material de la construcción social y la felicidad compartida    Vivimos una  época en que el sistema social que estructura y regula la vida de los ciudadanos, se basa en un principio absolutamente diferente: lo que  lleva a la sociedad a gozar el sentido y felicidad de la vida es lo económico, Lo que hay que atender  por encima de cualquier otra ideología es el crecimiento de los bienes materiales a través del trabajo, la especulación, la exclusión de los que no sepan o no puedan defenderse de los egoísmos que brotan espontánea y hasta furiosamente cuando son alentados por los responsables del ordenamiento social .La visión de Jesús en el pasaje de MATEO afirmando que desde aquella trinchera que llamamos bienaventuranzas tienen que circular incesantemente disparos de  sabor y de luz que terminen venciendo el reinado de la tristeza, el desamparo y la oscuridad que siembran los egoísmos del sistema en que vivimos. A pesar de todos los adornos y complicidad periodística que acompaña los anuncios oficiales de adelantos económicos para felicidad del pueblo, ya  conocemos suficientemente la dosis de engaño que se contiene en esas promesas que, no nos permite, sin ser ingenuos, esperar que algunos de esos anuncios se cumplan en el tiempo  previsto. Tenemos, entonces, que poner en acción todo nuestro espíritu de solidaridad para mantener la comprensión, la ayuda, la alegría, de la comunidad en que vivimos, remediando en nuestras posibilidades, cualquier clase de exclusión discriminante que se esté viviendo, hasta que la conjunción de criterios de generosidad y amor, haga rebrotar el trabajo de reconstrucción de nuestros vínculos sociales.

 

 

 

 

 

 

 

Homilías Dominicales – Domingo 4 de septiembre de 2016 – 23 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lucas 14,25-33)

Detrás de Jesús se movía mucha gente y dándose vuelta, él les dijo: Cualquiera que venga a mí sin estar desprendido de su padre, de su madre , de su mujer, de sus hijos, de sus hermanas y hermanos y hasta de su propia vida, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes si quiere edificar una torre no se sienta primero a calcular los gastos y ver si sus medios le permiten terminarla? No sea que puestos los cimientos no la pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él diciendo”Este es un hombre que comenzó a edificar y fue incapaz de terminar la obra”   Y qué rey cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar a aquel que viene con veinte mil? De lo contrario mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera cualquiera de ustedes que no esté desprendido de todos sus bienes, no puede ser mi discípulo..

Síntesis de la homilía

No se puede negar que las exigencias que pone Lucas en boca de Jesús reclamando un abandono de toda vinculación del orden temporal, las realidades de la tierra que integran el contexto de nuestra vida cotidiana. Sólo una seguridad de que ese reino iba a irrumpir en cualquier momento, antes de terminar una generación, podía ser motivo para esta exhortación a abandonarlo todo para alistarse en el ejército del reino                                                                                                      No podemos dejarnos llevar por la interpretación literal de estas exigencias aplicándolas a todo tiempo y lugar  bajo pretexto de que constituyan una exigencia del discipulado o seguimiento de Jesús. Es de sentido común y acorde completamente con la naturaleza humana el mantener una relación positiva en los vínculos familiares y las relaciones humanas que contribuyen a formar la personalidad y a usar las propias capacidades para la propia felicidad y la felicidad de todos. Con una mentalidad sacralizante que, desde la iglesia oficial se ha encaminado muchas veces a robustecer el poder dominante de la institución Iglesia estas afirmaciones sacadas del contexto del peso tradicionalista de la familia judía, aunque sin el atrevimiento de aplicar estos principios de vida a todas las relaciones humanas se ha pretendido imponerlo a las relaciones de los ministros eclesiales con sus vínculos naturales. Lo que a la larga, ha producido una deformación de la personalidad influyendo en su debilidad para afrontar las dificultades más frecuentes de la vida y hasta ha inclinado a una degeneración de las relaciones naturales desfiguradas por abusos y acosos.    La única interpretación para aplicarla realmente a esta conducta relacional humana es que el aprecio y valoración de toda relación del ser humano con las personas, la sociedad o la creación en general no tiene que superar los valores definitivos del reino predicado por Jesús que, si nos fijamos bien, son valores estrictamente humanos y humanizantes.      Un objetivo importante de fijar las condiciones del seguimiento para no darse con sorpresas que empujen a abandonar el camino y proyecto emprendido, es lo que se pretende en esta enumeración de diversas circunstancias que pueden transformarse en obstáculo para la realización del reino fraternal que es voluntad del Padre.No es tan infrecuente constatar que el apego familiar  o grupal, o la defensa de posesiones o ambiciones compartidas se convierten en núcleos cerrados de egoísmos concentrados que pueden llegar hasta lo antihumano en el ambiente social.

Homilías Dominicales – Domingo 28 de Agosto de 2016 – 22 durante el año litúrgico (ciclo “c”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc. 14,1 y 7-14)  

Un sábado Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban. Al notar cómo los invitados iban buscando los primeros puestos, les dijo esta parábola. Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que llegue otro más importante y el que los invitó a los dos Al guien tiene, evidentemente que ocupar los puestos mportantes en una reunión venga a decirte: “déjale el sitio” Y así lleno de vergüenza tengas que colocarte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten ve a colocarte en el último sitios y entonces cuando llegue el que te invitó, te diga ”amigo, acércate más” y entonces quedará bien delante de todos los invitados. Porque siempre el que se ensalza resulta humillado y el que se humilla, ensalzado. Después dijo al que lo había invitado “Cuando des una comida o una cena, no  invites a tus amigos, ni a tus hermanos y parientes ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu compensación. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, los lisiados, los paralíticos y  los ciegos. Y entonces será feliz porque ellos no tienen cómo retribuirte y tendrás tu compensación en la resurrección de los justos.

Síntesis de la homilía 

Alguien  tiene evidentemente, que ocupar los puestos importantes en cualquier reunión organizada.  Y los  puestos importantes son aquellos que se merecen por consenso expreso o tácito de la comunidad  en base a razones de autoridad o mérito. Cuando esas condiciones no se cumplen, aparece la ambición de agrandarse a sí mismo. Un procedimiento que Jesús descubre como humanamente ineficaz, a pesar de los éxitos momentáneos que se pueden lograr. Con todo lo que esto tiene de consecuencia en la vida y relaciones sociales, tenemos que reconocer que todas esas ambiciones de prestigio y honra por parte de la gente han quedado si no diluidas completamente, sí disminuídas en gran escala por el lugar importante que da la posesion abundante de dinero. El capitalismo ha deslucido las honras por honestidad, generosidad, heroísmo, valentía por defender la verdad, afán de servir a la felicidad de todos y valores semejantes que podamos sentirnos felices porque nuestra vida tiene sentido positivo para nosotros y nuestro entorno.

Cada vez más nos  adentramos más, en el convencimiento y en la práctica de que las gestiones o tareas que tienen relación con la obtención de dinero son las verdaderamente importantes, sin medir demasiado lo que haya que sacrificar para obtener ese objetivo. Y  de que el único camino de la felicidad y contento social es el resultado del manejo económico productivo que termina siempre siendo beneficio para unos pocos y defraudación para muchos.

En realidad es una pretensión casi inalcanzable,  que haya algunos capaces de hacer un banquete para pobres, lisiados, paralíticos y ciegos con la actitud interior de felicidad que produce el agrandamiento de corazón y el achicamiento de los bolsillos. A lo más que se puede llegar es a mirarlos con lástima porque ni siquiera piensan que se les pudiera brindar semejante regalo.Sin embargo, sólo cuando nuestra sociedad llegue a valorar esa felicidad por encima de los éxitos empresariales, podremos vivirl la ambicionada tranquilidad de la amistad y la felicidad que necesitan brotar de la raíz de la justicia y el amor fraternal.

 

Homilías Dominicales – Domingo 21 de Agosto de 2016 – 21 durante el año litúrgico (ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lucas 13, 22-30)

Jesús recorría las ciudades y pueblos enseñando, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: Señor, ^¿serán pocos los que se salven? El contestó: Traten de entrar por la puerta estrecha porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes desde fuera golpearán y gritarán “Señor ábrenos!” Y él les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces comenzarán a decir: hemos comido y bebido contigo y tu enseñaste en nuestras plazas. Pero él les contestará: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los que siguen el camino del mal.
Habrá llantos y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, Isaac y todos los profetas en el reino de Dios y ustedes mismos sea arrojados fuera. Y vendrán muchos de oriente y occidente, del norte y del sur a ocupar su lugar en el Reino de Dios. Hay algunos que ahora son los últimos y serán los primeros y otros que son los primeros y entonces serán últimos.

Síntesis de la homilía

La pregunta de aquel hombre interrumpiendo el camino de Jesús refleja una inquietud muy común en quienes tienen perspectiva de una vida posterior. Y seguramente es frecuencia traduce la insistencia con que la catequesis católica ha remarcado que la verdadera vida es la otra y ésta es sólo de paso.
La respuesta de Jesús se refiere a la realidad de la vida terrena. Ahora es cuando hay que elegir la ruta. Y como Lucas tiene muy fresca la actitud de los judíos de rechazo del mensaje de Jesús y del reino nuevo, habla de una puerta estrecha.No es referencia a la “puerta del cielo” que si se puede imaginar en tan amplia y acogedora como el amor de Dios. Se trata de la opción terrenal de seguir las huellas de Jesús y su testimonio no tanto de austeridad de vida como de valentía para caminar sin dejarse vencer por las dificultades que muchas veces ponen en peligro hasta su misma vida.
De inmediato, Lucas señala a los destinatarios directos de esta advertencia de Jesús. Las autoridades judías. Los que se consideran dueños de la ley, superiores a la gente del pueblo, perfectos observantes de la Ley. Y sobreviene el rechazo de las excusas manifestadas para ser considerados dignos de la salvación del Reino No es cuestión de haber mantenido una relación externa, “hemos comido y bebido contigo y predicaste en nuestras plazas”, lo definitivo exclusivamente haber estado dispuesto a practicar el bien. Ninguna maldad puede ser disimulada o cubierta con apariencias externas
Pero además, la conciencia de ser privilegiado de Dios por las circunstancias favorables que rodean la vida no es aceptable para Jesús. Y detengámonos un poquito a reflexionar sobre este punto. Porque la discriminación y la admisión de una especie de selección excluyente de seres humanos suele ser adoptada muchas veces como efecto de una preferencia divina. Es una experiencia bastante común que quienes se han considerado elegidos por Dios para gozar de determinados privilegios por sus cualidades consideren a muchos que a su alrededor han tenido experiencias diferentes y a veces dolorosas, como cosechando frutos de una mala relación con los hombres o con Dios. Y, al revés a quienes disfrutan constantemente de prestigio y éxito como queridos de Dios, por su buen proceder. Lo cual habitualmente no se debe a intervención divina sino a acciones humanas orientadas muchas veces por el egoísmo y por los intereses personales.

Homilías Dominicales. Domingo 28 de febrero de 2916 – 3ro. de Cuaresma Ciclo “C”. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema :(Lc.13,1-9)

Unos galileos cuentan a Jesús lo sucedido con sus compañeros cuya sangre hizo mezclar Pilatos con la de su ofrenda en el templo. Jesús descarta que ellos hayan sido más culpables que otros. Y se refiere a las víctimas del derrumbe de la torre de Siloé de quienes afirma lo mismo. Enseguida brota la lección: si uds. no se corrigen les sucederá peor.  Luego habla  de que un hortelano fue a buscar frutos a su plantación y no encontró los higos que buscaba. Dijo entonces al cuidador que arrancara ese árbol inútil porque ya había venido repetidas veces a buscar sus frutos sin lograrlos. El jardinero pidió que lo dejara un año más antes de cortarlo.

 

Síntesis de la homilía

Acostumbrados a pensar desde una catequesis proselitista que todo lo malo es castigo divino y lo bueno es premio el juicio de los galileos que contradice Jesús parece lo más normal ¿Quién sino Dios puede disponer arbitrariamente de la vida de tanta gente, ya sea permitiendo la impunidad de la maldad y el poder humano o provocando accidentes impensados? En realidad la profundidad del problema de la coexistencia del bien y del mal supera los razonamientos humanos y religiosos que de uno u otro modo recurren a disfrazar la realidad. La dualidad de la creación que indujo a muchas teorías de un doble principio y se trasladó al cristianismo confiriendo a la  figura  del demonio o tentador una categoría próxima a lo divino en cuanto a poder de posesión o manejo del hombre y el universo.  Los maniqueos (religión de origen iraní) llamaban a esos dos principios soberanos Ormuz (luz) y Ahriman(tinieblas) y así explicaban como trataba de hacerlo la mujer cartaginesa de San Agustín a su marido, la coexistencia del mal y el bien que tenía a los humanos como simples instrumentos ciegos de sus designios. Así, el mismo Agustín se enredó con dos  herejías: el pelagianismo y el mismo maniqueísmo.  Pensar en un Dios soberano de todo, autor del bien del que el mal es sólo reverso de la moneda, un principio de todo bien identificado totalmente con el amor en lo que nosotros imaginamos como tal actitud, resulta insuficiente para explicar todos los males que acontecen en el mundo, si bien muchos de ellos pueden ser atribuidos a la malicia humana, al pecado. Un Dios que “permite” como suele arguírse ya sería bastante cruel si su poder fuera suficiente para impedir esos males para sus “hijos muy queridos”.                                                                      Que Dios es una presencia indudable, de acuerdo a la intuición revelación del hombre primitivo, dado el hecho de la creación, de lo que existe, nos rodea y nos integra, parece una afirmación fundamental. Las religiones se fundan en ella y arman cada una su escenografía de intereses, poder, política, riquezas y superación  de los demás.

Pero se trata  de una presencia que nos incluye. Es lo que llamamos su Voluntad, su designio, del que formamos parte con todo el cosmos. En esto tropezamos con una vieja dificultad, la de los pensadores griegos: Un ser perfecto no puede mantener contacto con sus creaturas ni Dios con su mundo. La perfección divina ha sido establecida como fijación, como cosa terminada, como falta de variante y dinamismo, por más que las imágenes bíblicas (siempre antropomórficas) afirman lo contrario. Muy en contra del gran concepto bíblico del Dios viviente, del Dios de la vida, del Dios vivo, en lo que para nosotros sería constante dinamismo. Y allí entra también la “ausencia”. Porque lo que no se orienta de acuerdo a la gran y única ley del amor proclamada  hasta la  muerte por Jesús de Nazaret (desde la perspectiva cristiana) no  acepta su Presencia y  concluye en diversas tragedias.

 

P.D El razonamiento que además de novedoso parece complicado es como una respuesta a las preguntas ocasionadas por las últimas tragedias de nuestro mundo, sin explicación, sin justicia, sin reparación.

 

 

 

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 21 de febrero 2016 – 2do domingo de cuaresma. Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema( Lc. 9,28-36)

Unos ocho días después de este discurso, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y subió a la montaña a orar. Mientras lo hacía, su rostro cambió y sus vestidos se volvieron blancos y resplandecientes. De pronto hubo dos hombres conversando con él. Eran Moisés y Elías, que también resplandecía y hablaban de su éxodo, que iba a completar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño pero alcanzaron a despertar y vieron su aspecto glorioso y el de  los hombres que estaban con él. Mientras ellos se alejaban, Pedro dijo a Jesús. Maestro, nos viene muy bien estar aquí. Podríamos hacer tres chozas, una para ti y otras para Moisés y Elías. No sabía lo que decía. Mientras él hablaba se formó una nube que los cubría y de ella salió una voz que decía: éste es mi hijo amado, escúchenlo. Calló la voz, se disipó  la nube y ellos estaban solos con Jesús y por el momento, no contaron a nadie lo que habían vivido.

 

Síntesis de la homilía

Un hecho maravilloso e impresionante para los tres discípulos más cercanos a Jesús. El que fueran tres los que lo compartieron, explica en cierto modo, la fuerza con que se fijó en sus mentes. Esa que aparece en Pedro que, en su segunda carta, hace cálida alusión a la voz escuchada en la montaña santa como argumento para sostener la fe de su comunidad. No importa fijarse en los detalles escenográficos tan caros a Lucas para fortalecer los mensajes trasmitidos.

Desde luego que la cuestión más importante no es averiguar cómo pudo darse esa transformación mágica del rostro y las vestiduras de Jesús y esa visión tan concreta de los líderes del pueblo judío Moisés y Elías, conversando con él y anticipándole el resultado de su camino a Jerusalén.  Pero el mensaje está claro: se avecina un tiempo difícil. Lo van a vivir con mayor intensidad los más cercanos y comprometidos con Jesús, afectiva y vivencialmente. Entre la seguridad religiosa del templo y la ley que se abalanzarán sobre el maestro y la inseguridad de un amigo perseguido y rechazado hasta un final trágico, tiene que haber algún elemento fortaleciente. La visión de la gloria de Jesús que implica un triunfo y la palabra desde la nube que lo señala como el elegido (palabra muy cargada de sentido para un israelita) aparece aquí como ese elemento fortaleciente.

El poder de la mente es tremendamente anticipador. En especial bajo la influencia emocional, se producen muchos casos de anticipación previsora o preparatoria. El fenómeno muchas veces vivido por muchos de participar de un acontecimiento y creer que lo mismo ha sido vivido con anterioridad es explicado por la psicología afirmando que hay detalles no incluidos conscientemente que, sin embargo, han sido objeto de percepción inconsciente y de este modo causan la impresión de repetidos. Pero aun sin esa experiencia, en cuántas oportunidades no damos cuenta de que algo que sucedió nos estaba preparando para algo imprevisto. De que un sueño o un presentimiento resultaron como un aviso. Y en esta línea entran también las proyecciones de nuestra intimidad que se transforman en visiones.

La sabiduría de la naturaleza que encierra para nosotros la sabiduría del creador nos permite admirar y tener en  cuenta estos fenómenos como una presencia que induce seguridad y fortaleza.

 

 

 

Homilías Dominicales. Domingo 14 de febrero de 2016 – 1ro de cuaresma ciclo “C”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema (Lc,4,13)

Volviendo del Jordán el Espíritu llevó a Jesús al desierto Allí permaneció durante cuarenta días y satanás lo puso a prueba. No comió durante esos días así que al final tuvo hambre El diablo entonces le dijo: Si de veras eres hijo de Dios, día esta  piedra que se convierta en pan. Jesús le contesto: La Escritura dice: “no sólo de pan vivirá e hombre” Luego el Maligno lo levantó y mostrándoles en un momento todos los países del mundo le dijo : Yo te daré todo el poder y las riquezas de esos países porque lo he recibido y se los doy a quien quiera, si te arrodillas y me adoras. Jesús le contestó:  La Escritura die: Adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a él. Después el diablo lo llevó a la ciudad de Jerusalén y lo subió a lo más alto del Templo y le dijo “Si de veras eres hijo de Dios, tírate abajo desde aquí, porque la Escritura dice “”Dios mandará que sus ángeles te cuiden y te protejan, te levantarán con sus manos para que tu pie no tropiece con piedra alguna”. Jesús le contestó: También dice la Escritura: No pongas a prueba al Señor tu Dios. Cuando e diablo vio que no tenía resultados se alejó de él por algún tiempo.

Síntesis de la homilía

Jesús marcha al desierto llevado por el espíritu que  ha infundido en su interior la seguridad de ser elegido por Dios para una misión muy especial. Debe profundizar esa convicción que puede se sólo fruto de un juicio equivocado sobre los signos de la realidad. El desierto fue durante cuarenta  años la escuela de maduración del pueblo de Israel marchando hacia la tierra de la promesa. Como el relato de la peregrinación de Israel se somete a las austeridades del desierto entre ellas el ayuno y la sed con todas las consecuencias de perder el funcionamiento normal de su organismo y tener que afrontar los argumentos que contraría lo que él piensa que es su vocación. El protagonismo que da Lucas al diablo personificado es, claramente un recurso imaginativo. Si su vocación es de Dios, no será legitimo requerir una señal maravillosa. Allí hay una piedra ¿no podría ella se el alimento que necesita? Luego reflexiona que aunque eso fuera posible, no tendría seguridad de que provenía de Dios ya que hay una afirmación de la Escritura que  habla de un alimento más profundo y espiritual. Pero la imaginación vuela hacia todo lo que es a realidad del poder y el dinero en el mundo que él conoce. ¿No estará allí el secreto del cambio para el que Dios lo llama? No tarda en darse cuenta de que hay de por medio una opción: o la vocación de las riquezas y el poder o la vocación del reino. Y finalmente se imagina en el templo en esa gigantesca construcción que constituye el orgullo de Israel y es el centro de su relación con Yahvé. Considerarse más arriba que todo el trabajo de la construcción durante más de 40 años y de todo lo que el pueblo realiza como homenaje a su Dios en su interior, sería un acto de soberbia que él cambia por el método de caminar entre dificultades y polémicas que concluyen no con el triunfo de no haber tropezado,  sino con la condena de la crucifixión. La historia de Jesús está reflejada en las pruebas a que se sujetó en el desierto, identificadas con las de Israel y también cn las nuestras que, en medio de las vicisitudes de la vida diaria, muchas veces aprovechamos nuestras cualidades y capacidades sólo para resultados individuales o cedemos a las oportunidades que nos ofrecen el poder o el dinero para abandonar los principios de vida que supuestamente tenemos elegidos, o frente a las instituciones o costumbres establecidas por cultura o consenso en el clima social las enfrentamos con afán destructivo en lugar de acomodarnos al paso lento y sin interrupciones de las decisiones pequeñas que aún en el caso de renuncias importantes, se convierten en aceptables como medios de no renunciar a logros superiores