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Reflexión – Domingo 21 de Agosto de 2011. 21 durante el año litúrgico (ciclo “A”) Por Guillermo “Quito” Mariani

Tema:  (Mt.16,13-20)

En Cesarea de Filipo Jesús pregunta a los discípulos qué dice de él la gente. Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías y otros, jeremías o alguno de los profetas. Entonces les pregunta: Y ustedes quién dicen que soy? Pedro adelantándose le  dice “tú eres el mesías el hijo del Dios vivo” Jesús lo felicita diciéndole que lo que acaba de decir no es desde su personalidad humana sino sugerido por el Padre del Cielo. Y yo te digo que tú eres piedra y sobre ella construiré mi iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino y lo que ates o desates en la tierra quedará atado o desatado en el cielo. Después mandó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el mesías.

Síntesis de la homilía

Datos exegéticos Cesarea es la ciudad en que Herodes el Grande hizo construir un templo en homenaje de Augusto. Filipos un hijo,   cambió el nombre original de la ciudad por el de Cesarea. El detalle geográfico suministrado por Mateo parece indicar la naturaleza de esa iglesia, comunidad de convocados o convocatoria de creyentes, que con sus características expresaba una conciliación entre Israel, Grecia y Roma(judaísmo, helenismo e imperio romano) La iglesia de los primeros siglos tiene en realidad las características de la Sinagoga, de la comunidad griega y de la legalidad romana. Las respuestas de los discípulos, fuente informativa para Jesús, aluden al pensamiento de Herodes temeroso de que Jesús fuera Juan reencarnado, y a la esperanza mesiánica de la vuelta de Elías para anunciar al mesías liberador de Israel, así como también a la característica de Jeremías y otros profetas perseguidos y sufrientes. Por encima de todo esto, Mateo se preocupa de exaltar la figura de Pedro que con lucidez excepcional afirma una especie de síntesis de todo el informe. “Eres el mesías, el hijo de Dios vivo” que significa una relación más íntima con el Padre que la de todos los buenos o justos, señalados también como hijos de Dios. La felicitación de Jesús trae consigo la designación de Pedro, como  piedra fundamento, para el reino que él desea construir y deberá luchar hasta vencer la fuerza del mal. El párrafo final constituye una advertencia

de la responsabilidad de Pedro en el atar con reglas justas, desatando de todas las esclavitudes, de modo que el reino de liberación vaya creciendo.

Reflexión

En el ambiente judío Jesús opta por una conciliación en lugar de un enfrentamiento parecido al de Juan el Bautista. Sin dejar de marcar las diferencias con el judaísmo cerrado, no deja de utilizar  sus principios y organización. Y al pesar del rechazo de la sujeción imperial y cultural representados por Grecia y Roma con sus ejércitos, no cierra las puertas a quienes proviniendo de esa mentalidad, se adaptan a la universalidad de su mensaje.

La diversidad y polémicas religiosas que han causado en nuestro mundo tantos enfrentamientos y guerras, no son expresión de ese mensaje verdaderamente ecuménico, católico y universal de Jesús de Nazaret. Ser hijos de Dios no sólo por título sino por vivir su espìritu, significa también hoy una apertura hacia todos los valores de personas y comunidades que pueden y quieren colaborar con los valores del reino iniciado y proclamado por Jesús.

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